Capítulo Diez Cartas
Harry caminaba de forma compulsiva de aquí para allá. ¡Debía haber una estúpida forma de confundir el gen Veela! ¡Y si no la había pues que se lo dijeran de una vez y él se inventaba una! Faltaban pocos días para navidad, y ningún señor oscuro o Veela alocada se lo echarían a perder. En navidades él se tomaba vacaciones… no niño-que-vivió, no golden boy, no salvar a nadie. NO, simplemente Harry… y si alguien se atrevía a reclamar algo, verían a su dedo medio crear una gloriosa paloma de la paz.
Sólo le quedaba el consuelo de saber que en poco menos de un mes podría liberarse del veela y pedirle a Sirius encarecidamente que lo mandase a la china. Y se negaba a regresar hasta que Malfoy estuviese cien metros bajo tierra y su cuerpo no fuese más que huesos comenzando a ser polvo. Miró el pequeño reloj de arena que pendía de una cadena colgada en su cuello. ¡Él ya tenía suficientes problemas! Y no le quedaba nada de tiempo para encontrarles una solución.
1
— Ehrg… buenas Profesor Dumbledore —Dijo Sirius inseguro.
— ¡Oh! ¡Sirius! ¡Mi muchacho! Pasa, pasa ¿Té? ¿Caramelos de limón? O talvez, me permitirás ofrecerte unos dulces exquisitos que me acaban de llegar.
— Bueno, el caramelo de limón —Siguió en el mismo tono dubitante.
— Perfecto, perfecto. ¿Qué sucede? —Pregunto casualmente el también comenzando a degustar su precioso tesoro (del cual tenía montones inagotables).
— Umm, bueno, yo… esto, um —Se aclaró la garganta—. Sólo… sólo venía a preguntarle si por esas casualidades remotas y afortunadas de la vida, se le habían mencionado a Harry los protocolos formales que se cumplirán durante el cumpleaños de Malfoy hijo… y si dice que Sí, los otros millones más que han de ser seguidos… jeje —Terminó riéndose de forma nerviosa. Dumbledore se atragantó disimuladamente con el caramelo. Sirius inmediatamente tomó esa reacción como un no.
— ¿Cómo de qué formalidades hablamos? —Preguntó inocente haciéndose el aludido.
— Eeeh, no lo sé. La rueda prensa, el baile con todas las familias sangre-pura, La preparación para la unión, la unión en el gran recinto. La prueba del día de después de la unión, y como ese, centenares de otras cositas sin importancia, que sé estoy pasando por alto.
— Aaah… —Enunció de forma estúpida—. Pues, no. No lo creo. Y aún no se sabe si hay un sí…
— Bueno, entonces pasaremos al "cumpleaños de mí adorado sobrino": ¿Sabe tan siquiera que a la reunión está invitado él y la mitad del mundo?
— Eh, ummm, no lo creo.
— ¿Sabe que tendrá que escoger a tres escoltas de personas adultas que no lo soltarán ese día?
— Eh, supongo que tampoco.
— ¿El beso que se tiene que dar frente el mundo en todo caso de decir que sí?
— Si no sabe de lo de la escolta, dificulto lo del beso de aceptación.
— ¿La prueba de sangre?
— Definitivamente no.
— ¿El después del no o el sí?
— Me temo que tampoco.
— ¿Cómo se debe comportar o que tiene que decir, saludar, despedirse, desplantar?
— Eso definitivamente apuesto todos mis caramelos de limón a que no lo sabe…
— ¿Sabe al menos que la fiestecita es un baile?
— Bueno, en toda fiesta se tiene que bailar.
— Qué ÉL tiene que bailar…
— Oh, no lo creo.
— Profesor Dumbledore… —Comenzó solemne.
— ¿Sí? —Permitió temiéndose lo peor.
— Le quiero pedir el favor, de encargarle la preparación a Snivellus de un caldero completo de poción tranquilizante, inhibidora de magia y esa curiosa poción que se aprende en séptimo que te ayuda a aclarar tu mente para entender mejor las cosas… —El anciano sólo pudo asentir—. ¡Ah! Y casi lo olvidaba: Deseo que se prepare mentalmente para lo que viene, porque, USTED será quién le diga esos pequeños detalles a mi ahijado —Dijo con una sonrisa maliciosa dándole unas palmaditas en la cabeza, para luego irse de allí dejando el shock al director.
2
Malfoy no estaba rondándole. Eso era lo único que pensaba su cabeza. Se regañó a si mismo. Cuando lo tenía cerca entonces le obstinaba y se ponía de mal humor. Y ahora que lo había dejado en paz sólo pensaba en él. ¡Debía ponerse de acuerdo en algún momento!
Bah, ni falta que le hacía, no extrañaba al rubio presumido ese. Su mente le siseaba por debajo «Mentirosillo». Bueno, está bien, admitía que Malfoy era la única persona con la que podía descargar su adrenalina. Pero, desde que lo perseguía para conquistarle, cómo el príncipe de su estirpe que era, ya no tenía nadie a quién buscarle pleito.
Se desordenó el cabello con frustración. ¡Basta! ¡Basta! ¡Basta! Ya tenía suficiente de Draco Lucius Malfoy.
— Harry ¿Qué te sucede, cachorro? ¿Peleando con tu yo superior? —Preguntó Remus, al ver al chico desordenándose los cabellos, dejando un nido irregular de algo, que definitivamente ya no parecía cabello.
— Algo así —Respondió comenzando a ser ejercicios de respiración.
— ¿Y por qué peleas con tu yo superior?
— Creo que mi Ello, Ego y Súper yo, no estamos de acuerdo en nada.
— Ya veo… ¿Por qué no tratan de ponerse de acuerdo? —Lanzó a la buena de Dios.
— Mi Ello, quiere matar y destrozar cualquier cosa que se mueva o respire desde una hormiga, hasta Malfoy. Luego, mi Súper yo quiere sentarse a meditar la mejor forma de destrozar o matar cualquier cosa que se mueve o respire desde una hormiga, hasta Malfoy. Terminando por mi Ego, que sabe que desgraciadamente no puede hacer su voluntad porque no sería correcto a pesar de que su Súper yo lo demanda como moral, quiere saber cual es la forma más eficaz de destrozar y matar cualquier cosa que se mueva o respire desde una hormiga hasta Malfoy —Remus alzó una ceja con consternación plasmado en el rostro.
— ¿Y en qué exactamente no están de acuerdo?
— ¿Qué nos obvio? —Le dijo como a un niño pequeño—. Mi Ello quiere matar discriminadamente y ya. Mi Súper yo quiere irse a meditar cual es la manera más eficaz y perversa de matar discriminadamente y ya. Y yo, caigo en dicotomía porque, me parecen que las dos son bastante pasables. Ah, también entramos en dicotomía por no saber por quién empezar. —El licano parpadeó sin saber que decir. ¿Desde cuándo Harry sabía qué era una dicotomía?
— Eh, ¿Estás hablando en broma, verdad?
— ¡Pues claro Remus! ¿Eres tonto o qué?
— Jaja. Que gracioso cachorro. ¿Entonces por qué blasfemaba?
— ¿Contra quién más? Contra Malfoy… es obvio. ¿O es qué no lo mencioné lo suficiente en las pasadas oraciones?
— Ah. ¿Te hizo algo?
— No. Sólo que no tengo contra quién dirigir mi frustración y era él, o Voldemort. Me parece que es más factible que la mamá de Malfoy caiga en la enfermería, por mis mentadas que la de Voldemort, por el sencillo hecho de que está muerta, así que la decisión estuvo fácil.
— Harry…
— Esto sí fue en serio.
— ¿Puedo preguntar por qué si iban tan bien se destrozó todo tan de repente?
— Primero, lo hice porque me lo pediste como un favor personal, y yo acepté porque faltaban pocas horas para la luna llena. Segundo, Hermione me obligó, alegando que era un peligro para la sociedad que yo rechazara a Malfoy, sin siquiera darle una oportunidad. Tercero, necesitaba calmar un poco los ánimos para poder resolver mis demás problemas que, aunque no lo creas son graves. Sí, aún más que los del Veela. Si llamaba a Malfoy por su nombre, es porque no acostumbro a llamar tan formalmente a alguien que está rondándome tanto tiempo. Pero, cómo ya vi que las cosas se estaban mal interpretando demasiado, decidí volverle a decir Malfoy. ¿Sabes? Aún le voy a decir que no, el nueve de enero.
Luego de rebotarle su trasero aristócrata iré a pedirle a Voldemort que tiene libre el campo para asesinarme, si así lo desea. No, definitivamente, esta parte de la conversación tampoco es una broma.
¿Sabes lo que más me jode? —Preguntó irónico. Remus negó—. Cuando lo tengo cerca, por obvias razones mi mente se centra en el foco de disturbio tratando que no cometa alguna de sus trastadas. Cuando no está cerca lo único que hace mi mente es preocuparse por qué demonios no ha aparecido aún, cómo te darás cuenta es el motivo principal de mis quejas.
— Harry. Disculpa que interrumpa tu monologo. Pero, faltan pocos días para el cumpleaños de Draco. ¿Estás conciente de eso, verdad? Y esto no es un juego Harry. Ya basta de estar jugando al gato y al ratón, sé perfectamente que te puedes defender sólo —El ojiverde abrió la boca para recriminarle, la voz de Remus había sido irónica—. Has sido escogido. Te guste o no, eso te monta en un rango, y tienes de desenvolverte en dicho rol hasta que se acabe.
— ¿Y exactamente que quieres decir con eso? ¿Qué tengo que ir detrás de Malfoy a cada paso que él da? Ah, no. Talvez deba convertirme en su solícito sirviente que debe preguntarle a su amo qué desea que haga ahora. Y si él me dice ¡Salta! Yo estoy en el deber de preguntar: ¿Qué tal alto? Podría agregar la otra, la de: no me puedo separar de Malfoy porque talvez a su majestad le de por asesinar inocentes porque su perrito no está con Él.
— ¿Malfoy te trata así? —Harry rasgó los ojos fulminándole con la mirada. El hombre se alejó un paso.
3
Harry se sentó en donde siempre lo hacía en el gran comedor. Al lado de su servicio estaba una rosa blanca con algunos pétalos negros, de tallos verdes, hojas y espinas. Una carta, la agarró y el papel era agradable al tacto, era de esos membretes artesanales aromatizados (ése olía a sándalo) y dibujados a mano. Miró que el destinatario estaba vacío por detrás sólo decía Draco L. Malfoy. Y el sello de la noble familia…
Harry Potter:
Espero que no me extrañes demasiado. Aún sin saberlo me has retado, y espero que estés conciente de mi patológica obsesión con respecto a los retos, jamás he rechazado ninguno, ni perdido (cabe acotar). Estoy conciente que no eres un trofeo a ganar, pero, ya te declaraste el premio mayor. Mientras más de ti me muestras, más de ti deseo saber y poseer.
Ya no es mi estado veela quién te habla, he descubierto que no hay separación, yo soy el ser completo. En todo caso que no me creas, retaste a Draco Malfoy, éste es quién te responde. Te hago una promesa, Potter: El treinta y uno de diciembre, estarás recibiendo el año nuevo en mis brazos.
Una de mis primeras enseñanzas, la cual aún tengo presente y me han hecho el hombre que soy hoy en día, fue: practicar una proyección, imaginar las consecuencias de mis actos y luego poner un límite de acción para llevarlo a cabo, y jamás he necesitado más de ese límite.
Tú, eres uno de esos pocos afortunados en el mundo que puede darse el lujo rechazar a un Malfoy. Lo admito, pero, ya te perdí una vez hace tiempo, y un Malfoy no comete el mismo error dos veces. Así que, no esperes mucha condescendencia de mi parte. Te consideras imposible de conquistar. Perfecto, yo me considero un ganador, no importa en que circunstancia. Éstas fueron mis principales razones para desaparecer como lo hice de tu lado, no te hagas ilusiones, no me he olvidado de que existes, mi propia existencia no me lo permite.
No sabrás nada de lo que planeo, y supongo que esta es la parte en la que me causa un retorcido placer, todo ha de ser dicho; al saber que te sentirás vulnerable, pero, no te preocupes, estoy conciente que, sólo después de tener tu mano con todas las formalidades hecha, podré tener tu cuerpo, cosa que no me importa demasiado si antes puedo ganar tu alma.
Te dejo una tarea, si la deseas tomar: Esa rosa, es todo lo que tú, ya significas para mí. Si no lo sabes, puedes buscarlo, una imagen dice más que mil palabras. Así que la rosa la estás viendo en vivo y en directo, eso me evitar el tener que deshacerme en palabras banales en las que no creerás.
Nos vemos pronto, y como dice Sylvester Cynster «A los Cynster nos protege y sonríe el destino…». Te digo que es casi lo mismo con los Malfoy, y creo que ya has tenido bastante tiempo para confirmar lo que hoy mis palabras te dicen.
Se despide de ti, Draco Malfoy.
Harry estaba aún sofocado por las palabras… Merlín, ni le había hablado y ya le había creído. La letra estaba hecha con tal determinación que, no hacía falta que lo pronunciara en voz alta. Miró la rosa, no se iba a poner a discutir consigo mismo, él tenía curiosidad de saber que significaba la rosa y ya hasta el hambre se le había quitado por la curiosidad.
Dobló con cuidado la carta, colocándola dentro del sobre, agarró la rosa y salió con calma hacia la biblioteca a pesar de aún sentir sus mejillas acalorados con esa promesa proferida por el rubio. «Te prometo que suspirarás». Y, había hecho más que suspirar… no sería tan estúpido como para subestimar a tan poderoso enemigo, que aparte podía saber perfectamente tus sentimientos.
— Madame Pince —Dijo Harry llegando a la Biblioteca.
— ¿Qué sucede Potter?
— Necesito libros que me digan el significado que poseen las flores.
— Por aquellos estantes.
— Gracias.
— De nada.
Cuando encontró lo que buscaba, se puso cómodo, para empezar su pequeña investigación. En la página doscientos treinta de un libro bastante rosa, decía lo siguiente:
Significación de la Rosa Blanca
Palabras Claves: Pureza, Inocencia, Simpatía y Espiritualidad.
Por su prístina apariencia, la rosa blanca ha simboliza pureza, inocencia y serenidad. Existen mitos y leyendas de diferentes culturas donde relatan el origen de la primera rosa, la cual es inicialmente de color blanco y luego entonces se transforma milagrosamente en rojo. Algunas veces, se describe como una mancha de sangre, otras por el sonrojo causado por un beso.
Harry se atragantó al leer lo del sonrojo, maldiciendo su suerte.
En tradiciones más nuevas, se utiliza la rosa cómo un símbolo de amor verdadero, que luego sería sellada por la rosa roja. Sin embargo, las rosas blancas continúan existiendo como claro símbolo de inocencia. Éstas son utilizadas para expresar vorágines feroces de sentimientos desgarradores, causantes de penas y sin sabores.
Pues cuanto lo sentía… él tenía la culpa por escogerle como pareja.
También conocida como la Rosa Nupcial. En este sentido, ellas representan la unidad, la virtud y la pureza de una nueva unión de amor. También son un símbolo de un joven amor que promete fortalecerse con la unión y las hace ideal para el matrimonio.
Captado, ya sabía desde hacía mucho que Malfoy quería casarse con él… que no jodieran, no iba a apellidarse Malfoy… definitivamente, dudaba que el siguiente párrafo concordara con los sentimientos del Veela, funerales y adioses no postulaban en sus planes tampoco.
Bueno, el negro no hacía ni falta de buscar. Él sabía lo que significaba… odio y venganza, el recuerdo de aquel tiempo en el que, sin tregua habían decido hacerse la vida imposible. Claro que el negro también significaba la muerte de una etapa dando cabida a una nueva… que lindo…, igual, seguían siendo palabras… y ya vería Malfoy que tan puro e ingenuo era, cuando le partiera la cara por insinuarle tales cosas…
Miró la flor. Las espinas significaban que poseía una belleza peligrosa y altamente dañina, como daba sensación de debilidad y candidez, también sabía como dar amargos momentos, y fuertes golpes (no se especificaban que tipo de golpes, pero, cualquiera de ellos, se sentía capacitado para darlos). Una cinta roja… se sonrojó ¡Estaba de más! ¡Ya sabía de sobra que quería recorrer lo que sólo había permitido a su mano!
Un poco ofendido y bastante aturdido, salió de la biblioteca. Había entendido muy bien, Draco quería a alguien a quien proteger. ¿Qué no tenía familia?
4
Malfoy, acepto tu reto. ¿Por qué tanto empeño en que destroce tu ego y orgullo? Pero, aquí te espero, necesitarás más que frases bonitas y rosas para lograr tal hazaña, te confesaré que ni a mí, se me ocurre una manera de conquistarme, así que, ¡Te deseo toda la suerte del mundo! (contando con que tus poderes veelas no pueden afectarme de la manera que deseas… predigo desgracias y devenires).
Harry.
PD: ¿Por qué crees que me voy a sentir vulnerable, Señor Modestia?
Sonrió al ver la letra cuidada de su presa. Era una ventaja para él, que la mayoría de la gente no supiera que el veneno no sólo servía para matar. Pero, aún había tiempo, y dentro de poco comenzaría el show.
5
Harry abrió los ojos, encontrándose con una lechuza. ¡Merlín! Que susto le había dado. Luego de recuperarse un poco de la impresión le quitó el paquete y ésta se fue sin esperar un minuto más. Suponía que era otra carta de Malfoy… ya había tenido varías así, a lo largo de los días, una sonrisa traicionera se coló por sus labios.
Bueno Días, Harry. Espero que hayas amanecido bien, ya tenemos tres días que no nos vemos. ¿Me extrañas mucho? Supongo que no, porque cada respuesta, es más fría que la anterior, pero ¿Sabes? No deberías engañar al diablo con sus propios trucos… Mañana será navidad, y te apuesto lo que quieras a que esta mañana has sonreído al ver la carta
Dicha declaración le había sorprendido sin duda. ¿Cómo demonios hacía para saber esas cosas?
Ayer estuve hasta tarde con mis padres haciendo las compras navideñas. Rayos, jamás había visto a mi madre comprar de forma tan compulsiva, ni a mi padre con cara de "qué le sucede a esta loca". Peor fue lo que vino después, imagínate su cara cuando le impidió a mi padre, que es todo un caballero, que pagara la cuenta. Sé que esta es la segunda vez en menos de cinco minutos que te he hecho sonreír ¿Verdad?
Amplió su sonrisa, mientras negaba con la cabeza. Presumido…
Así que, esa fue su pelea semanal. Porque, aunque no lo creas, el 'perfecto matrimonio Malfoy' tiene sus discusiones. Al final ganó mamá, alegando que, no importa cuan sumisa se presentara, ella era dueña de su propia vida, y sí, aceptaba que de vez en cuando la consintiera, pero, le dejó en claro, de forma tajante, que ella podía valerse por si misma. Sabrás que terminaron en la cama ¿no? Y puedo suponer que estás pensado que no te interesaría que me omitiera éstos detalles.
Sé que todos los Gryffindor son procastinadores, y que, hoy es cuando, con mucho apuro y agite irán a comprar los regalos de navidad (si te preguntas porque te conozco tanto, hay un dicho que reza: 'conoce al enemigo más que a ti mismo'. ¿Quieres saber todo lo que sé de ti? Pregunta, como premisa te digo, que sé, así no me creas cuál es tú forma de animago, Potty).
Nos vemos, Draco.
Nadie, absolutamente nadie sabía cuál era su forma animaga… ni Hermione ni Ron estaban enterados de que podía convertirse ¡Cómo demonios podía saber Malfoy algo así!
6
Graciosito… ¡Cómo demonios te enteraste de mi forma animaga engreído! ¡Mira que como me entere que me espiabas te juro que te moleré los huesos a maldiciones, Malfoy! Y te digo, no importa cuanto creas saber de mí, esa es la más vil mentira que has dicho en tus cartas (y mira que han sido muchas).
Y pues, sí. Todos nosotros dejamos las cosas para la última hora ¿Y qué? No queremos hacer todo al tiro como ustedes, o jactarnos de que somos perfectos, a algunos nos gusta ser humano ¿Sabes?
Y parece que no supieras que no soy madrugador, tu lechuza me vuelve despertar y me veré en la penosa necesidad de asesinarla, y no será lindo.
Con cariños. Harry.
— ¿Por qué de tan buen humor, Dragón? —Preguntó antes de ver la carta que tenía en sus manos.
— Cosas de la vida…
— Supongo que hoy tampoco saldrás de aquí.
— No. Hoy es mi último día de encierro, te lo prometo —Dijo con mucha diversión.
— En serio ¿Qué te traes entre manos?
— Un Malfoy siempre usa la cabeza antes que el corazón, ¿no? Pues, yo estoy poniendo en práctica ese consejo. Hay millones de formas de comunicarse con una persona y el resultado es el mismo. Harry nubla mi razón, pues bien. No hay Harry de carne y hueso de momento.
— No lo sé, Dragón. Es tú decisión como manejas la situación con Potter. Yo, ya me cansé de hacerle de chaperón…
— Dos sonrisas sinceras en menos de cinco minutos padre… es algo de lo que me puedo sentir orgulloso.
— ¿Ah?
— Olvídalo. Talvez algún día te cuente.
— Bueno, me iré a desayunar.
7
Draco tenía los ojos cerrados mientras se secaba las orejas con una toalla, a la par que otra rodeaba su cintura. Escuchó un picoteo y vio que era ¡Hedwig! Merlín, eso era estadísticamente imposible. Harry jamás le había mandado a su querida lechuza para responder. Eso hizo que sintiera algo de orgullo y que el corazón se le encogiera. En el sobre estaban escritas las siguientes palabras:
No te emociones, Hed me iba a asesinar si utilizaba otra lechuza para mandarte alguna otra carta…
Sonrió. Sabía que iba a decir algo como eso. Era tan predecible…
Malfoy, en serio… estás trasgrediendo el límite con respecto a tu otra carta. ¡Que no tienes pudor, hijo de tu madre!
No, no lo tenía. Pensó riéndose abiertamente… que su madre le disculpara, pero, la seguirían teniendo presente por un tiempo.
Sólo voy a decir que estoy ofendido. ¡Y no sonrías! ¡Maldita sea estoy hablando en serio!
Esto sólo hizo aumentar su risa y buen humor
— Ves Harry, que sí me conoces. Mucho más de lo que tú crees —Pensó enterneciendo su mirada.
Y no esperes ni remotamente que te devuelva el jueguecito. Yo aún tengo dignidad, joder… Te pido de rodillas si te da la gana, que no me vuelvas a mandar algo así. Te prohíbo que utilices mi imagen para algo tan bajo.
Potter.
— Aww, se molestó el leoncito… bueno acá va mi última carta… espero que de verdad mi plan funcione, madre tiene algo de razón, esto no es un puzzle, es una persona de carne y hueso.
8
De verdad, disculpa; no pensé que te fuera a molestar tanto.
Fue una broma, creo que de excesivo mal gusto… yo jamás utilizaría tu recuerdo para masturbarme o algo así. Puedes preguntarle a papá. Estaba conmigo cuando escribí la carta. Él tomaba café, leyendo un libro de economía, y yo, debatiendo con él, de vez en cuando, las teorías del libro.
¿Te gusta leer, Harry? Mi libro favorito, es de un autor muggle. Talvez lo conozcas, se llama William Shakespeare, "Sueño de una noche de verano". Lo he leído como un millón de veces. Y te confieso que, estaba profundamente enamorado de la Reina de las Hadas; Titania. Cosa curiosa, hoy mientras escribo esto, descubro que se parece mucho a ti. ¿Casualidad? No lo sé, como te digo, lo acabo de descubrir…
Cuando estés leyendo esto, serán como las doce de la noche ¿Verdad? ¡Esto algún día me tienes que decir si estoy equivocado o no! Espero que te la hayas pasado bien con tu padrino y el profesor Lupin (el cual, te admitiré a ti, y sólo a ti, ha sido el mejor profesor de defensas que he tenido, morirás, lo sé. Contado a mi padrino Sev). Yo tampoco quería que se fuera, traté con Padre, pero, las cosas sucedieron muy rápido… ¿A ver? ¿Cómo carajos terminé hablando de esto? Cómo sea…
Mañana será navidad. Es mi día favorito. Mis padres talvez no pasaban ni treinta y uno, ni mi cumpleaños conmigo. Pero navidad ¡Ese día siempre los tengo conmigo! No lo estoy diciendo por hacerte sentir miserable ni nada. Te cuento esto para que sepas que si algún día quieres compartir la parte secreta de tu vida, esa que nadie sabe. Me sentiré honrado de oírla. Y, también que, te puedo prestar a mis padres para cuando los necesites ¡Pero sólo prestados! ¡Que son míos! Y acá, estabas a punto de llorar, pero, sonreíste. No sé lo que es crecer sin padres, pero, puedo comprender un poco la soledad…
Ésta, es mi última carta…, en ella te digo, que en mí, no encontrarás una persona dominante, que te cambie. Creo que te conté como es mi mamá (ya eso te debería decir mucho). Tampoco te propongo que te vuelvas mi esposo (o mi consorte como tanto le restriegas a mi padre. Te digo, ¡Gracias! No sabes que risa me da ahora, lo del diccionario, el sarcasmo es lo tuyo, niño). Sino que te invito a convertirte en mi familia. No dejar tu apellido, no inventes. Harry Malfoy, o Draco Potter, es desagradable. Pero, he pensado que un guioncito nos servirá. Harry Potter-Malfoy y Draco Malfoy-Potter. ¿Verdad que soluciona las cosas?
Como he venido confesándote todo, también te diré que tú, eres mi otra parte. Sé que te convertirás en aquello que yo siempre he soñado inconscientemente. Alguien que esté a mi lado y yo al suyo para protegernos mutuamente, después de todo, los dos somos hombres, sé que odiarías, lo sé porque yo también lo haría. Que te trataran como una chica. Pero, vas a tener que perdonarme, estaba demasiado confundido y no sabía que hacer, gracias a Merlín existe el modo de aprendizaje de ensayo y error y ahora puedo ser más digno de ti.
Eso es todo lo que te ofrezco: Mi compañía y mi familia. Nada más… no tienes que dar nada a cambio.
Atentamente, Draco Lucius Malfoy.
Pos-Data: Harry, no llores. Nada me haría más miserable que saber que has derramado alguna otra lágrima por mí. Te diré algo, antes, verte sonreír; hacía que sintiera una inmensa envidia hacia ti. Ahora, que has perdido mucho de esa dicha, me llena de felicidad el saber que esas sonrisas verdaderas, pero hipotéticas que calculé en mis cartas, sucedieron en realidad.
9
— ¿Harry? —Preguntó Sirius más dormido que despierto, al ver a su ahijado con la respiración alterada. Remus abrió los ojos. ¿Quién los despertaba a cinco minutos de haberse quedado dormido?
— Sirius, duérmete —Le regaño, lanzándole la cabeza a la almohada, desde la otra cama individual
— Deja Moony. ¿Qué sucedió, Harry? —El licano se levantó—. Ven acá. ¿Qué pasó, cachorro? ¿Por qué tienes esa cara de tragedia?
Sin mediar palabra, el ojiverde se lanzó a los brazos solícitos de su padrino comenzando a llorar como un bebé. Se sentía miserable, y no sabía por qué exactamente. Sólo sabía que Draco había movido bien su última carta, había dado en una parte muy vulnerable de él.
Se sentía agradable sentir los brazos protectores de su padrino. Sentía alivio a cada lágrima derramada, ya no tenía ningún tipo de fuerzas para seguir luchando, y sabía que mañana las encontraría de nuevo, para seguir en aquel maldito círculo vicioso que jamás le dejaba escapar. ¿Era muy difícil pedir evadirse del mundo por unos momentos? Quería una barrera que se interpusiera entre la realidad y él. Que lo mantuviera en una mentira por algún tiempo…
— Ya, tranquilo, mi niño. Todos tenemos derecho a llorar —Le consolaba suavemente, sin tratar de acallar los sollozos lastimeros que salían de los labios hinchados del ojiverde en un intento estúpido de retener el llanto.
— Ten Harry —Le dijo Remus. Cediéndole una taza de té.
— Gracias —Murmuró sin poder evitar que las lágrimas cayeran y gemir de vez en cuando. El primer trago de aquella taza humeante le había calentado el corazón. Sabía que estaba hecho con los mejores deseos, y eso era algo que el atesoraba. Sí, así de estúpido y cursi era…
TCB
