10.


Pansy ha creído toda su vida que los muggles son seres inferiores, es lo que le enseñaron desde que nació, con lo que creció. Y aquello que aprendió a repetir a pies juntillas desde que tenía uso de razón. Nunca se atrevió a contradecir las enseñanzas de sus padres, nunca creyó que estuvieran equivocados. Resultaba más que claro el hecho de los muggles no merecía la magia, era un don digno de magos y brujas sangre pura como ella o como Draco; gente como Granger no deberían poder siquiera empuñar una varita.

Era algo tan simple que hasta un niño pequeño podía comprenderlo, solo eran escoria contaminando su mundo.

Hay quién dice que es prisionera de un odio y una rabia inculcados desde la ignorancia que apenas le dejan pensar con propiedad y comprender que los actos que está llevando a cabo, en pos del radicalismo más extremo, acabaran infestando cada recoveco de su ser, convirtiéndola en un ser miserable capaz de hechizar incluso a su propia familia si la situación lo requiere.

Pero Pansy ya ha elegido un bando y va a honrar esa decisión como sea necesario, a pesar de todas las dudas que no le dejan pegar ojo cada noche.

"Son seres inferiores", se repite mientras mira al mocoso de Huffelpuff temblar como una hoja a sus pies.

"No somos como ellos", cavila al ver a Astoria interponerse entre Crabbe y el sangre sucia, comportándose como una estúpida, olvidando su mantra de ese año: Nosotros o ellos.

"Somos superiores", piensa en cuanto Astoria cae al suelo, "y aquellos que se atreven a negarlo no son más que traidores".

Crabbe alza la varita, Astoria grita.


Daphne sale le baño con el pelo mojado recogido en una toalla, es la primera vez que se quedan a solas desde lo ocurrido con Astoria. Su compañera ha insistido en no hacer leña del árbol caído, Astoria se había pasado de la raya: merecía un buen castigo.

Pansy llevaba siete años compartiendo dormitorio con Daphne.

Eran amigas, o por lo menos todo lo amigas que podían permitirse ser dos chicas como ellas; Pansy sabía que Daphne prefería pasar su tiempo con Davis, Blaise e incluso Theodore, pero eso no les privada de compartir ciertos momentos de intimidad y complicidad entre ellas.

Daphne fue a la primera persona a la que acudió Pansy cuando Draco le dió su primer beso en cuarto curso y Pansy fue el paño de lágrimas de la Greengrass el día que le llegó la noticia del fallecimiento de su abuelo. Habían creado un sentimiento de confianza y entendimiento que Pansy apreciaba, no era precisamente la chica más agradable de Slytherin y se le daba bastante mal hacer amigas.

Por eso debió detener a Crabbe en cuanto se atrevió a atacar a Astoria, por muy estúpida que la pequeña estuviese siendo era una de los suyos y la hermana de Daphne. Tendría que haberla protegido, haberse comportado por una vez como una persona valiente y no como una cobarde, anteponiendo su propia supervivencia por encima de la del resto.

—Daphne—Llama, tanteando el terreno—, creo que tenemos que hablar.

La chica se saca la toalla y con un rápido hechizo de calor seca su cabello, dejando que sus bucles castaños caigan por su espalda, ignorando deliberadamente a Pansy.

—Daphne—Insiste.

Ésta pasa por su lado, todavía obviando su presencia, recogiendo un poco el cuarto. Pansy intenta reclamar su atención un par de veces más, con negativo resultado.

—¡Por las barbas de Merlín, Daphne! —Estalla poniéndose de pie, interponiéndose en el camino de su compañera.

—¿Qué quieres? —Espeta, sorprendiendo a su interlocutora.

—Tenemos que hablar—Repite.

—No tengo nada que hablar contigo—Responde.

—Mira siento lo que ha pasado con Astoria ¿vale? No debí quedarme de brazos cruzados mientras Crabbe la atacaba, pero ¡Era un asqueroso sangre sucia, Daphne! ¿Por qué hizo semejante tontería? No estoy diciendo que se lo mereciese pero…—Daphne la corta, alzando la mano.

—Ahórratelo—Compone una media sonrisa, que en lugar de resultar amistosa a Pansy no hace más que producirle escalofríos—. A Astoria siempre le ha gustado jugar con fuego, estaba claro que acabaría quemándose.

—Entonces si lo entiendes ¿Por qué estás así de fría conmigo? —Pregunta la otra, desconcertada.

—No he dicho que lo entienda—Aclara—. Astoria ha jugado con fuego y se ha quemado, sí, pero vosotros mis "amigos"—Escupió la palabra con desprecio—, no teníais ningún derecho a prender la hoguera. Es mi hermana, una de los nuestros ¿De verdad esperas que me trague todas tus patéticas escusas?

—¿Defiendes lo que hizo?

—No, Astoria es impulsiva e infantil, está claro que no era consciente de lo que estaba haciendo al defender a ese crío. Pero Crabbe la torturó y tú no hiciste nada, no esperes que todo siga igual entre nosotras y tomemos té con pastas juntas tan felices como antes.

Dicho eso, apartó a su compañera de un empujón y continuó recogiendo sus pertenencias por el cuarto.

Pansy se movió inquieta apartándose aun más de Daphne, su comportamiento logró desconcertarla ¿Qué se estaba perdiendo? La Daphne que conocía jamás se hubiese atrevido a enfrentarse a ella de ese modo. ¿Acaso la guerra había hecho mella en ella? ¿Esa chispa que le pareció ver en sus ojos significaría algo? ¿Se atrevería a hechizarla en respuesta a lo sucedido con Astoria?

No quiso quedarse a averiguarlo.


El bullicio que se escuchaba desde la otra punta de la Sala de los Menesteres consiguió despertarla. Astoria, todavía algo desorientada tras su abrupto despertar, frunció el ceño en dirección al molesto ruido que provenía de la radio y la había obligado a levantarse; el resto de residentes de la Sala se concentraban alrededor del aparato con interés y mal disimulado entusiasmo: Pottervigilancia estaba puesta a todo volumen.

—¿Qué está pasando? —Preguntó acercándose al tumulto que se había formado.

—Son Potter, Granger y Weasley—Contestó Bones a su pregunta—, se han colado en Gringotts y han robado algo, no se sabe el qué, pero El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado se apareció en el lugar y acabó con casi todo el personal del banco.

—Imposible, ningún ladrón ha salido de allí con vida.

—Pues ellos lo han conseguido ¡Y se han fugado usando un dragón!

—¿Cómo que con un dragón? ¿De donde han sacado un dragón?

—Maldito Potter ¿Acaso siempre es capaz de hacer lo que se propone? —Soltó un chico que Astoria identifico como Zacharias Smith, amigo de Bones.

—¿Qué va a pasar ahora? —Gritaron varias voces—¿Qué vamos a hacer Neville?

El aludido apenas estaba prestando atención a la radio y contemplaba un galeón en sus manos, sin dejar de darle vueltas.

—Neville—Llamó Abbott con delicadeza, mientras le ponía una mano en el hombro sacándole de su ensoñación—¿Y ahora qué?

Sonó extremadamente serio al contestar:

—Ahora debemos prepararnos para la batalla.

Astoria se abrazó a sí misma, muerta de miedo.


N.A: No tenía pensado actualizar hoy, pero como es mi cumpleaños me dije "Venga inspírate un poco" y aquí está el siguiente capítulo.

Poquitos más faltan para despedirnos de Daphne y compañía.

Nos leemos en el cuadrito de abajo.