Hola hola!
Espero que hayan pasado un lindo San Valentín!

Ya sea con alguien querido o leyendo los lindos fanfics que escribimos para celebrar xD
Sé que dije que subiría pronto, pero ayer me quedé sin inspiración así que me vi Sekaiichi Hatsukoi otra vez xD

Y bueno... yo no pensaba hacer lemon en varios capitulos más, pero salió en este...

EN SERIO! No había lemon para esta parte! pero así me inspiré xDDDD
Así que... Queridos lectores, sino les gusta, no lo lean :'c

¡Disfruten!


El tiempo pasaba más lento que de costumbre en la casa Rivaille, Hanji y Erwin se habían ido poco después del almuerzo así que todo estaba relativamente calmado. El dueño de casa permaneció todo el día encerrado mientras los demás terminaban con los quehaceres que se les habían mandado. La casa estaba reluciente, el castaño limpiaba los vidrios del segundo piso, estaban tan brillantes que era fácil ver su reflejo en ellos. Eren estuvo todo el día pensativo, muy callado, no le gustaba que el pelinegro estuviese así de molesto con todos, entendía que habían cometido un error y que no estuvo bien lo que los demás hicieron, además él estaba muy arrepentido de haberse emborrachado en la noche… Sólo suspiros salían de su boca.
Nuevamente se puso a pensar en el enojo de Rivaille. ¿Tan malo había sido que se embriagara? ¿Tan malo era que los vieran dormir juntos? ¿Acaso le daba vergüenza? ¿Se avergonzaba de él? ¿Le había molestado el beso?… EL BESO.

Eren recordó el beso que le había dado al mayor esa noche, quizás a Rivaille no le había gustado que el castaño se tomara esas atribuciones con él, o eso era lo que ahora Eren pensaba. Se sintió mal por haber hecho que el pelinegro lo besara, o tal vez se sentía mal porque sus acciones no habían sido correspondidas. Volvió a suspirar.

-Eren, ¿Ya terminaste aquí?- Preguntaba Petra desde la puerta-

-Eeh… Si, está todo listo-

-Ahora prepararé la cena ¿Me ayudas?- Sonrió

-Está bien- Le devolvió la sonrisa.

Bajaron hasta la cocina y ahí estaba el resto, parecían agotados sentados en la mesa que usaban ellos para comer.

-Sus caras son terribles-Dijo Petra entrando.

-¿Ah? ¿A qué te refieres?- Dijo Auruo sentándose derecho.

-Parece que un huracán los aplastó- Agregó Eren.

-Es verdad, pasó el huracán Rivaille…- Dijo Erd mirando al techo echado en la silla. Todos suspiraron. Era cierto, todos habían provocado la propagación del huracán Rivaille.

Pasó el rato y llegó la hora de cenar, Petra ya tenía la bandeja lista para llevársela a su jefes cuando el castaño la interrumpió.

-Petra, ¿me dejarías llevarle la cena al señor Rivaille?- Se acercó el castaño.

-¿Eh? ¿Para qué? Es mejor no molestarlo, Eren- Dijo preocupada.

-Quiero hablar con él… Sé que si le golpeo la puerta no me abrirá, así que pensé que llevándole la cena tendría una excusa para que me escuche…- Pidió triste.

-Pero… El señor me dijo que sólo yo fuera a dejarle su comida, y que nada ni nadie lo molestara… No quiero desobedecerle, ni menos que se enoje conmigo…- Se excusó. Le costaba, el castaño la miraba tristemente, los ojos esmeralda le rogaban por dejarlo ir.

-Por favor… Petra, yo hablaré con él y le diré que no es tu culpa, pero por favor… Necesito hablar con él…- Volvió a rogar. Petra dio un gran suspiro, era imposible luchar contra esa mirada.

-Está bien… Pero te cuidado, y si vez que está muy molesto no insistas, lo menos que queremos es que se enoje más- Le entregó la bandeja al castaño.

-¡Sí!- aceptó contento – Muchas gracias Petra- Le sonrió.

-Ya vete, o me arrepentiré-Bromeó la joven.

Así Eren partió hacia la habitación de Rivaille, llevando con mucho cuidado la bandeja con la cena de su dueño. Cuando llegó al segundo piso se puso muy nervioso, no quería que Rivaille le abriera y lo sacara a patadas, quería que lo escuchara, Eren quería al menos poder disculparse por todo lo que había pasado, no aguantaría otro día con esa molestia en el pecho, no quería que el pelinegro siguiera molesto.

Golpeó dos veces la puerta, y no obtuvo respuesta, se quedó esperando un segundo y sintió como alguien iba a abrir la puerta, sus nervios se tensaron y el miedo lo invadió. Pero no huiría, ya estaba ahí y enfrentaría al dueño de casa.

-¿Qué haces tú aquí? – Preguntó molesto el pelinegro al encontrarse con Eren y no con Petra con su cena.

-Le traje su comida- Dijo nervioso.

-Vete, le dije a Petra que no quería que otra persona viniera.- Intentó cerrar la puerta.

-P-pero señor, tiene que comer – Dijo poniendo un pie adentro del despacho antes que el más bajo cerrara.

-Tsk, comeré cuando mis empleados obedezcan, ándate, Eren- gruñó molesto. El corazón del castaño se detuvo por un segundo, el mayor lo estaba tratando demasiado duro.

-N-no tiene que ser así conmigo…- Sollozó.

-Deja la bandeja y vete- Lo dejó entrar.

-Y-yo… Quiero hablar con usted…-Puso la bandeja en el escritorio. Rivaille estaba detrás de él mirando todos sus movimientos.

-No, no estoy de humor- Abrió la puerta en señal de que se fuera.

-¡Escúcheme por favor!- Rogó.

-¡No! Entiende mocoso, NO ESTOY DE HUMOR –

-¿Está molesto por el beso que le di?- Encaró. Rivaille se sorprendió.

-Eren, hablemos de esto en otro momento…- Abrió más la puerta.

-¿Entonces? ¿Por qué está tan molesto?... Yo sé que no me comporté como usted quería en la fiesta, me equivoqué, lo lamento, pero no tiene que enojarse así con todo el mundo por mis errores- Sus ojos verdes tenían lágrimas pidiendo salir. El mayor cerró la puerta y se acercó a Eren.

-No estoy molesto por eso, aunque si me enojó que te embriagaras, eres un mocoso que está aprendiendo de la vida, un error lo comete cualquiera…- explicó – Lo que me tiene más enojado es la actitud de todos, tú los viste espiando ¿no?-

-Sí…eso quiere decir… ¿Le da vergüenza que nos vean juntos? ¿Yo le avergüenzo?- Y una lágrima cayó. Eren quizás estaba confundiendo las cosas, pero, a esa edad, todos siempre nos dejamos llevar por esas ideas locas.

-No me avergüenzo de ti, no me molesta que nos vean juntos, pero…-Se detuvo a pensar lo que diría, era fuerte, más para el castaño. – Eren, no es normal.

-¿Qué no es normal?- Se preocupó.

-Que un hombre de mi edad esté durmiendo en la misma cama con un mocoso, además, nos besamos.- Dijo mirándolo seriamente.

-¿Es malo que usted me guste?- Soltó. Así fue, sólo las palabras salieron de su boca, cuando el castaño se dio cuenta de lo que había dicho se puso rojo y bajó la mirada. Rivaille ahora si estaba sorprendido, esto no podía estar pasándole, no con un mocoso.

-Te estás confundiendo, mocoso, yo no te gusto- Refutó.

-¡Claro que sí!- Peleó.

-Escúchame, no es así, puede que estés contento por tener un nuevo hogar, que te guste pasar tiempo aquí, pero no confundas emociones. ¡Eres sólo un pendejo que no sabe de sentimientos!- El volumen de la conversación subía. Ambos estaban con la mirada decidida a defender lo que pensaban.

-¡¿Y usted que sabe de emociones?! ¡Siempre tan correcto señor Rivaille! Pero nunca lo he visto riendo o pasándola bien, ¡siempre está molesto!- Eso sacó de quicio a Rivaille, tomo a Eren del cuello de su camiseta y lo empujó sobre el escritorio.

-No intentes pasarte de listo, mocoso, tu no sabes nada de mi, así que no digas imbecilidades o no dudaré en partirte la cara.- Amenazó acercando su cara a la del menor.

-Usted de verdad me gusta- Dijo apartando el miedo de lado y enfrentando con toda la determinación a Rivaille. Pasaron unos segundos y Eren besó al mayor.

-Eres un mocoso impertinente- Corrió las cosas que estaban sobre la mesa, incluso botó la comida al suelo, tiró a Eren su escritorio y comenzó a besarlo con furia y pasión. Era una lucha permanente entre sus bocas por quién tenía el control. Las lenguas tenían una batalla campal por saborear una más que la otra. Poco a poco, la temperatura comenzó a subir.

Rivaille metió sus manos bajo la camiseta de Eren y empezó a tocar su torso, movía sus manos como si estuviese probando un delicioso manjar, se detuvo en esos trocitos de carne en el pecho del castaño, aquellos que hacían que el menor comenzara a soltar suspiros y gemidos.

-Eren… detenme… o no podré parar…- Decía mientras le besaba el cuello.

-N-no se detenga…-Dijo aferrándose al cuerpo del mayor.

-Tú lo pediste-

Acomodó mejor el cuerpo del menor en el escritorio y siguió besándolo por todos lados mientras tocaba su torso, en pocos segundos le quitó la camiseta y empezó a marcarlo como si su vida dependiese de eso. Bajó hasta su cintura, en donde empezó a incentivarlo con su lengua, moviéndola de un lado a otro.
Eren mientras tanto tapaba su rostro con ambos bazos y se retorcía de vez en cuando por los escalofríos que le provocaban la lengua del mayor.

Rivaille estaba cegado por el deseo de tener a Eren, nada ni nadie le quitaría a su mocoso, no permitiría que se alejara, y si él quería irse, lo convencería de que no podría y que lo mejor era quedarse con él. Fue así como siguió marcándolo, era suyo, de su propiedad. Las marcas rojas aparecían unas tras otras. Eran como muchos carteles que decían: ''Pertenece a Rivaille, no tocar'', ''Si se pierde, devuélvalo a Rivaille'', etc.

-No voy a dejar que nadie te separe de mí, eres mío, mocoso- Le dijo mientras se incorporaba frente a él y le quitaba los brazos para mirarlo a los ojos. Eren se extrañó ¿Acaso alguien quería separarlos?. No pudo seguir pensando porque nuevamente era prisionero de los besos del mayor.

Al rato, ya tenía a Eren completamente desnudo en su escritorio, mientras que el mayor aún tenía su camisa puesta, sólo que desabrochada. Metía y sacaba los dedos de la entrada del menor simulando embestidas, el castaño sólo se aferraba más y más al cuerpo del mayor, mientras ahogaba sus gemidos en el hombro de éste. Lo había reprendido por gemir muy alto y que los podían descubrir, así que era cuidadoso de no hacer mucho ruido, pero no podía aguantar mucho.

-Parece que ya estás listo…-Le susurró al oído.

-S-si…- Dijo mientras se acostaba en el escritorio.

-Dime si te duele- Levantó más las piernas del menor y acercó sus caderas a la parte trasera de Eren, lentamente empezó a entrar.

-N-nhhm… Aah…- Se quejó el menor.

-Recuerda que n-no d-debes hacer mucho r-ruido- Dijo el mayor avanzando poco a poco por ese tibio camino.

Siguió entrando mientras el castaño se estremecía bajo de él. Sus gemidos eran la música perfecta que deleitaba su sentido del oído, maldecía por no poder hacer que gimiera más fuerte, no podía arriesgarse.
Después de que el muchacho se acostumbrara a él, Rivaille empezó a moverse con pequeñas embestidas, estaban los dos prácticamente sobre el escritorio, todo se movía, incluso el mayor se asustó por su computadora, pero después ya no le importó, pagaría el precio que fuese por tener así al castaño. Era tan hermoso verlo bajo su cuerpo, estaba un poco rojo, con su miraba llena de pasión, un tanto sudado y agitado, no podía haber espectáculo más lindo en esta vida.

El mayor siguió con el acto, Eren estaba con su ante brazo en la boca para que no se le escapara ningún gemido, ya de por si sus cuerpos y el escritorio hacía ruido, no tenía que empeorar las cosas, no quería que eso parara por nada del mundo, tener al mayor dentro era demasiado excitante, nunca se imaginó que podía existir tanto placer.

Rivaille aumentó el ritmo, ahora iba más y más adentro, entre suspiros susurraba el nombre del castaño, lo estaba volviendo loco, ¡qué digo! El pelinegro ya estaba loco por ese mocoso.

-Vamos a cambiar…- Le susurró al castaño. Éste lo miro confundido ¿Cambiar qué?

El mayor salió del cuerpo de Eren, el menor se confundió más ¿Acaso ya no seguirían? ¿Qué hizo mal?

-¿Q-qué sucede?- Le preguntó al pelinegro que ahora se sentaba el su silla tras el escritorio.

-Móntame. – Ordenó al muchacho. Eren abrió sus ojos como platos y se sonrojó.

-¿Q-qué? –Dijo incrédulo.

-Sube. – Volvió a ordenarle, pero ahora apuntando a sus caderas. Eren se puso muy rojo y despacio bajó del escritorio para obedecer a su dueño.

Poco a poco fue subiéndose a las caderas del mayor bajando de a poco, era incómodo, tuvo que abrir mucho sus piernas para quedar sentado sobre el mayor. Después de acostumbrarse, Rivaille tomó sus caderas y empezó a subirlo y bajarlo, primero fue suave y luego fue aumentando el ritmo de las estocadas.

-Aaah… Aah… Nhmmm- Gemía el castaño en el cuello del mayor.

-Eren, Eren, Eren… me estás volviendo loco…- Le dijo mientras aumentaba el ritmo de las penetraciones, sentía que alcanzaría el cielo. Pero claro, luego lo tirarían al infierno por corromper semejante ángel.

-Q-quiero… q-quiero…- Suplicaba el castaño

-Ya casi… sólo déjame… Disfrutarlo un poco más- Pidió el mayor. Los dos estaban disfrutándolo mucho, Eren ya saltaba por su cuenta afirmándose de los hombros de Rivaille, éste último se volvía loco con el actuar del mocoso.
Volvió a besar sus labios, luego su cuello, o donde su boca tocara al castaño mientras saltaba en sus caderas. Empezó a masturbar a su castaño, quería que el placer máximo llegara hasta sus oídos con los gemidos del menor, no tardaron en llegar, Eren gemía más o menos fuerte en el cuello del mayor.

-Y-ya… no a-aguanto…- Advirtió el menor.

-Hazlo… cuando quieras…- Entre suspiros permitió el mayor.

-V-voy… R-Rivaille…-

-Eren…- Mordió el cuello del nombrado.

Así, entre suspiros y gemidos de ambos llegaron al máximo placer, Rivaille dejó todo dentro del menor, mientras que éste último terminó ensuciando al pelinegro.
Eren se quitó de las caderas de Rivaille, pero éste no dejó que se fuera, así que lo sentó en sus piernas para que descansaran un momento.

Mientras tanto en la cocina.

-Hace mucho que Eren fue donde el señor Rivaille y no ha vuelto…- Mencionó preocupada Petra.

-Es cierto, su cena ya está muy fría- Agregó Gunter.

-Seguramente el señor Rivaille le debe estar dando un escarmiento por desobediente- Se quejó Auruo.

-Quizás Eren le da un escarmiento al señor- Bromeó Erd.

-¡Erd! No digas cosas como esas.- Pidió la chica.

-Estás loco- Continuó el más moreno.

-Quién sabe, las nuevas generaciones son muy distintas a nosotros, y Eren es un chico muy determinado- Agregó nuevamente Erd.

-Deja de hablar idioteces, el señor Rivaille nunca se dejaría ganar por un mocoso como ese, de seguro debe estar regañándolo- Habló Auruo.

-Ojalá no estén discutiendo, no quiero que el señor se enoje más-Volvió a mencionar preocupada la oji-miel.

-Tranquila, ya verás que todo estará bien, si hay alguien a quién he visto domar al señor Rivaille es a Eren- Comentó el rubio.

-Es cierto, con sólo unas súplicas de el pequeño nuestro jefe cae rendido- Argumentó Gunter.

-Patrañas, ya verán que el mocoso vendrá llorando porque el señor lo regañó- Terminó Auruo.

Había pasado cerca de una hora desde que Eren se había ido a darle la cena al señor y no habían señales de él, ninguno de los sirvientes se imaginaría el verdadero por qué de la desaparición momentánea del menor.

-Eren… es mejor que nos vistamos- Le dijo el mayor.

-S-si…-Antes de levantarse volvió a besar los labios de su dueño. Lo miró a los ojos y le regaló una sonrisa.

-Apresurarte, los demás deben estar preguntando por qué no has vuelto.-

-¡Es cierto!- Se levantó rápido, pero cayó rápidamente al suelo, todo su cuerpo de las caderas hacía abajo le dolía.

-Ten cuidado…- Lo ayudó a levantarse.

-E-estoy bien… -Se aferró al mayor. Éste lo abrazó como si fuese la última vez que lo tendría cerca.

-No voy a dejar que te vayas…- Le susurró al castaño.

-¿Ah? Pero si debo vestirme…- Se confundió.

-No hablo de eso…-

-¿Entonces? ¿De qué es?-

-¿Eres feliz aquí?- Increpó.

-Por supuesto que lo soy… -

-Dime la verdad, por favor… - Le habló serio el mayor.

-Es la verdad, yo soy muy feliz aquí con usted- Le sonrió.

- Me llegaron unos papeles de la subasta. – Eren abrió los ojos sorprendido cuando escuchó hablar al mayor nuevamente de eso.

-Ah… eso…- Agachó la mirada.

-Es tu decisión… ¿Te quedas conmigo o vuelves a tu país?- Preguntó sin bacilar, sabía que ponerle esa decisión en los hombros del menor era algo fuerte y cruel, pero no sabía qué más hacer, era él el que debía decidir donde estar, aunque movería cielo mar y tierra para que la respuesta fuera que se quedaba con él.

-Y-yo…Si usted me lo permite… Quiero quedarme aquí…- Le sonrió.

-¿Seguro?-

-Sip –

Rivaille volvió a abrazarlo, sólo así pudo ocultar la sonrisa que tenía, estaba feliz de que al menos él quería quedarse por su voluntad.

-Termina de arreglarte- Le pidió.

-¡Sí!- Comenzó a recoger su ropa y a ponérsela. El mayor lo miraba tranquilamente, para luego proceder a vestirse. No sin antes ir al baño a limpiarse y lavarse las manos.

-Arreglaré todo para poder conseguir tus papeles y puedas estar tranquilo acá, así también podremos buscar una escuela para ti- Comentaba Rivaille abrochando su camisa.

-¿En serio?- Se alegró.

-En serio… Debes estudiar-

-Ahora que lo menciona…- agregó nervioso.

-¿Qué?-

-E-en la fiesta…Los chicos que conocí me dieron le nombre de su instituto…- Comenzó a contar.

-Aah… ya veo… ¿Te gustaría ir con ellos?- Terminaba de ponerse sus zapatos.

-S-si no es mucho pedir… sí…- También terminaba de vestirse.

-Está bien… ¿Cómo se llama?-

-¡Olvidé el nombre!- Se agarró los cabellos con ambas manos.

-Tsk, tú si que eres inútil- Se acercó a él y tomó su barbilla para darle un beso.

-N-no haga eso tan derrepente- Corrió su rostro colorado.

-Tsk, ahora que pasó todo esto ni creas que te la vas a llevar gratis, eres mío, mocoso-

-Como quiera…- infló sus cachetes.

-¿Tienes alguna forma de contactarte con ellos? Así podrías preguntarles el nombre del instituto, en la ciudad hay solo dos, pero prefiero no perder el tiempo buscando…-

-Eeh… Me dieron sus números de celular y también sus e-mail… para cuando pudiese les mandara un mensaje o algo así…-Dijo apenado.

-Entiendo… ahora que lo pienso, vas a necesitar un celular.- Se alejó hacía su escritorio, recogiendo varias cosas del suelo.

-¿En serio?- Su vista se iluminó.

-Sí, pero tienes que ganártelo, así que empieza a limpiar todo este desastre- Ordenó.

-Está bien… - Suspiró. Pero estaba feliz, sentía que nada le faltaba en el mundo, todo lo que necesitaba estaba en esa casa: Una familia, una persona que lo quería, una nueva escuela, todo, todo lo que soñó desde que su madre murió estaba ahí… Seguramente ella lo estaba ayudando desde el cielo.

-''Gracias mamá…''-


Y bien... así quedo la cosa xD
Apuraré un poco esto para que Eren vea luego a Armin y a Mikasa otra vez~

CELOS are coming! xD

Saludos a todos los que se dan el tiempo de leer y de dejar sus mensajes! :D