Descargo de responsabilidad: no soy dueña de
Glee ni de sus personajes aquellos son propiedad
De Ryan Murphy y/o FOX
Título: And After That? (¿Y después que?).
Personajes: Rachel Berry / Quinn Fabray / Ryder Lynn / Santana López / Brittany S. Pierce / & más...
Sinopsis: Después de un sueño, que tuvo durante un desmayo durante los ensayos del club glee. Rachel decide que tiene que ser honesta con todo el mundo. Y eso cambiara por completo su vida, pero... ¿Y después qué?
Capítulo 9: El Recuerdo.
Las personas viven innumerables situaciones y circunstancias que nunca recuerdan. Se olvidan de nombres, situaciones pasajeras, sucesos y lugares que no causan un impacto significativo. El motivo es que toda nueva información queda almacenada en nuestra memoria de corto plazo, la cual dejamos de lado pasado un tiempo. Mientras que los recuerdos permanentes tendrán que pasar a la memoria de largo plazo, y esto depende de la carga emocional que suponga la situación vivida. Por tanto, recordamos en el tiempo lo que nos ha impresionado de manera emocional.
Es por eso que por más que Quinn intentará esconderse en su habitación todo el fin de semana, no iba a lograr que nada del sucedido el viernes con Rachel pudiera ser olvidado facilmente. Esto había sido un suceso sorpresivo que su mente había grabado con tal detalle el cual no podía dejar de repetir.
Se removió entre las sábanas de su cama cuando escucho los pasos de, lo que seguramente era su madre, acercarse a su habitación.
— Quinn — llamo Judy con pequeños toques en la puerta — ¿cariño? — murmuró al adentrarse en la habitación oscura. Judy frunció el ceño acercándose a la ventana para abrir las cortinas para dejar que la luz del sol entrase. — son las 10 Quinn ¡vamos y levántate! Que es un hermoso día.
— es domingo, déjame dormir.
— Eso es lo mismo que hiciste todo el día de ayer. — Quinn sólo gimió en respuesta sin salir de las sábanas. Judy suspiro resignada y algo frustrada consigo misma por no saber qué es lo que sucedía con su hija desde aquel día que llegó a casa llorando, por supuesto que la había cuestionado aquel día al momento en que está se había calmado completamente pero sólo la palabra "no es nada" fue la respuesta que se le dio sin más. No iba a presionarla, porque conocía muy bien a Quinn como para saber que si lo hacía lo único que ocasionaría es alejarla más. — Quinnie — dijo lo más dulce posible tomando asiento en un espacio de la cama cerca del bulto de sábanas el cual se trataba de su hija — sólo asegúrate de hacer la tarea.
— ya la hice.
— ¿en qué momento?
Quinn no iba a admitir que lo había hecho en la madrugada al no poder dormir ya que el sábado había estado todo el día durmiendo, así que se le hizo más fácil mentir. — ayer, como en la tarde.
— oh, bien... entonces supongo que por hoy también puedes quedarte en cama. — condescendió Judy al no encontrar una excusa para sacar a su hija. — pero promete que estas bien.
— estoy bien mamá — respondió saliendo de su escondite para mostrar el rostro a su madre y así tranquilizarla — es sólo que está semana ha sido demasiado estresante y... sólo necesito descansar.
Judy sonrió más tranquila — bien — dijo acariciando la cabeza rubia de su pequeña hija antes de dejarle un beso en la frente y levantarse. — entonces descansa y yo le diré a Brittany que por hoy no puedes responder.
— ¡espera mamá! — intervino Quinn en la salida de la rubia mayor de su habitación — ¿Brittany está aquí?
— Está en el teléfono. ¿Tú quieres que le diga algo? — pregunto la madre cuando noto el repentino interés de Quinn, quien se mostró con un ápice de duda ante la cuestión, pero aun así terminó por negarse antes de esconderse debajo de las sábanas. — Ok, pero creo que deberías de ver tu teléfono por al menos, dice que te ha estado mandando mensajes. — Quinn no dijo nada y para su madre fue la clara señal de que la conversación de había acabado. Judy asintió sin decir nada y salió de la habitación.
Fueron sólo segundos, unos segundos en los que la cabeza de Quinn dio vueltas y vueltas sobre una simple decisión. Tomar ese teléfono para ver qué era eso tan urgente que tenía a Brittany para decir o hundirse en un profundo sueño para olvidarse del mundo por unas horas. Por supuesto que dormir era muy tentador y esa había sido su decisión final, pero cuando su brazo salió de entre las sábanas en busca de su teléfono móvil sobre la mesita de noche aquella decisión se había ido a la mierda. Entre cerró los ojos por la luz de la pantalla al encenderlo y noto que si, efectivamente más de 10 llamadas perdidas de Brittany tenía registradas, más unos mensajes de texto. Suspiro pesadamente cuando se decidió en llamarla, pensado que quizá en verdad podría tratarse de algo urgente y que por mucho que su relación amistosa pudiera haber sido rota el día viernes, eso no quería decir que de la noche a la mañana dejaría de importarle lo que había sido hasta el día de hoy una de sus dos mejores amigas.
— ¡Quinn! Amiga, que bueno que me llamas. — fue lo primero que se escuchó decir a Brittany, aunque en un tono bajo, casi como si estuviera susurrando y no quisiese que la escucharán. Eso por supuesto preocupó a Quinn, quien salió de las sábanas con el teléfono pegada al oído.
— ¿Qué sucede Britt?
— Necesito de tu ayuda, es urgente y lo sabes porque yo no te molestaría un domingo sabiendo lo mucho que te gusta dormir hasta tarde.
— Por supuesto — aceptó mientras se adentraba a su armario para buscar ropa más decente que un pijama para salir. — pero quiero saber qué es lo que...
— ¡No hay tiempo Quinn! Por favor llega a mi casa. Y trae tu auto — y con eso último Brittany colgó dejándola toda confundida y aún más preocupada.
No tardo más de 10 minutos en llegar a casa de Brittany puesto a que la rubia era la compañera de McKinley que más cerca vivía de su casa. Salió rápidamente de su vehículo dirigiéndose a la puerta principal para llamar y saber de una vez por todas que le sucedía a su amiga, pero antes de si quiera tocará el primer escalón, Santana salió y la enfrentó casi como si tratase de un peligro a la vista.
— ¿Qué demonios haces aquí?
Pero ella era Quinn Fabray y una Fabray nunca temía de nadie, y mucho menos de Santana López. — Vengo a ver a Brittany.
— ¿cómo para...
— ¡Quinnie! — interrumpió la rubia con una gran sonrisa en labios y es ahí cuando Quinn supo que había sido engañada por la que pensó que era la persona más inocente que conocía, y que haber venido había sido una mala decisión, porque... ¿qué diablos hacia ahí después de todo lo sucedido y lo que se dijo el viernes en la escuela? Pues les había dicho a sus dos mejores amigas que no se volvieran a acercar a ella, y ahora ella era quien estaba estacionada enfrente de la casa de Brittany y con Santana mirándola de esa forma casi asesina. "Imbécil" se dijo mentalmente no sabiendo como salir de esta situacion que se estba tornando un tanto incomoda para ella. — me alegro de que vinieras.
— ¿y que se supone que haces aquí Fabray? — Santana pregunto sin despegar su mirada de ella.
— eso mismo me gustaría saber a mí. — respondió dirigiéndose a Brittany quién se mordió el labio con el sentimiento de culpabilidad por mentirle a Quinn, y ocultar esto a Santana.
— La necesitamos San.
— ¡maldita sea Brittany! Dijiste que llamarías a Puck. — escupió Santana alejándose de ellas y Brittany la detuvo no muy lejos pero tampoco tan cerca ya que Quinn no pudo escuchar más de la discusión.
— Y lo hice, pero dijo que no podía.
— ¿y entonces la llamaste a ella? — Brittany asintió sin problema — ¿y en verdad piensas subir a ese auto después de lo que sucedió. Ella dijo que...
— se lo que dijo San — Interrumpió la rubia con seriedad — pero después de lo que nos dijiste en casa de Rachel, yo... creo que todas hemos cometido errores y podemos resolverlos. Mira como Rach nos perdonó a nosotras, nosotras podríamos perdonar a Quinn y quizá ella podría... perdonarte a ti.
— ¿y quién dijo que yo quiero su perdón?
— No es necesario que lo digas — Brittany sonrió con tristeza antes de alejarse de Santana esperando que está última entendiera.
— ¿qué es lo que quieren de mi ahora? — pregunto Quinn en un tono vencido sabiendo que por mucho que se sintiera enojada por haber sido engañada y que debería de irse de aquí ofendida, quería saber por qué la necesitarían a ella.
El auto.
Por supuesto que lo que estas dos querían era el auto, pero no sólo eso, sino que también querían que las llevarán a un sitio por que al parecer Santana había sido castigada por haber rayado el suyo unos días atrás y sus padres le quitaron su permiso de conducir, y pues Brittany solo había reprobado por 3era vez el examen de conducir. Al principio Quinn se negó rotundamente a llevarlas y estuvo a punto de irse, pero cuando Brittany se subió al asiento del pasajero y dijo:
— Quinn, yo nunca te he pedido nada, más que la vez que fuiste de vacaciones a México y te pedí traerme aquellos pastelitos de esos mexicanos que tanto me gustan. Pero a partir de ahí, creo que yo he hecho más por ti de lo que tu has echo por mi. Como aquella vez que nos conocimos y no tardaste en pedirme que saliera con un jugador de fútbol para que así dejara de seguirte a ti, la vez que estabas tan enferma que no pudiste hacer todas las obligaciones que la entrenadora Sue te había dejado y yo las hice por ti, también cuando tu madre descubrió que estábamos tomando cerveza que tu habías comprado y que ustedes me hicieron tomar pero yo me eché toda la culpa diciendo que yo la había traído para que así no te castigarán, y así podrías salir con Finn a tu cita el día siguiente...
— ¿Y que? — interrumpio Quinn — ahora se supone que ahora vamos a detallar cada cosa que hizo la una por la otra.
— no, es solo que no quiero que pienses que todo este tiempo las hice sólo para que al final pudiera cobrármelas con un gran favor.
— pues eso es lo que parece exactamente.
— mi favor ni siquiera es tan grande Quinn, pero aun así quiero que sepas que si hice todo eso no fue porque esperaba algo al final... o quizá si, al final siempre quería algo de ti
— ¿y qué era eso? Popularidad absoluta como Santana.
Brittany soltó una risa antes de responder — por supuesto que no. Yo lo único que quería era poder llegar a ser tu amiga tanto como lo era Santana, porque era tan difícil competir cuando parecía que la única en que confiabas al 100 % era en ella. Y no es que tuviera celos de ella porque siento que prácticamente he amado a Santana desde el primer momento en que la conocí, más bien era celos a la conexión que ustedes tienen sin la necesidad de tener nada romántico o sexual entre ustedes. Es una amistad única que no deberían perder. — Brittany la dejo sin palabras. No sabía cómo responder a todo aquello o si podría.
— Esta bien, las llevaré. — Brittany sonrió al tiempo que la abrazo como pudo antes de salir del vehículo para ir por Santana. — ¡Espera Britt! — Llamó deteniendo la huida de la rubia haciéndola regresar. Brittany se asomó por la ventanilla preguntando que sucedía preocupada al pensar que quizá Quinn se había arrepentido. — sólo quiero que sepas que Santana... ella creo que — Quinn se detuvo cuando sintió que podría soltarse a reír mientras hablaba — Yo le guste la primera vez que me vio, así que creo que, si hubo algo sexual, no de mi parte, pero sí de la de tu novia. — Brittany negó con una sonrisa en labios antes de encogerse de hombros.
— Lo sé, ¿porque crees que en navidad te ofrecí de regalo un trío con nosotras, Quinn?
Cuando Brittany entró a la parte trasera con una sonrisa en el rostro y una caja en manos, Quinn asintió hacia la caja.
— ¿qué es eso?
— los gatitos de Lord Tubinngton. Vamos a llevarlo a un centro de adopción o algo así
— ¿y cuántos son? — pregunto estirándose desde su asiento para poder ver dentro
— sólo nos quedan 5 — respondió echando una mirada a Santana que estaba aún afuera debatiéndose en si entrar o no — Ayer Santana y yo le conseguimos casa a sólo 2 de ellos, pero en verdad fue muy difícil. Al parecer no cualquiera quiere gatos de regalo a la puerta de su casa. Además, Rachel nos dijo que está manera era muy peligroso para los gatitos.
Quinn asintió removiéndose nerviosa al escuchar el nombre de aquella pequeña morena sin saber por qué y sin querer averiguarlo. — ¿y porque dice eso? — se atrevió a cuestionar al ver que Santana aún no entraba.
— pues dice que no sabemos qué clase de personas son aquellas a las que le entregamos los gatos, en si los van a cuidar como corresponde y en si les van brindar el amor y atención que merecen.
— Hagamos esto rápido — fue la interrupción abrupta que Santana dio al finalmente entrar al coche. — y sólo dirígete a esta dirección. — demandó entejando a Quinn su celular para que anotara la dirección que tenía en el GPS del auto.
— Esto está a más de una hora de aquí.
— ¿hay algún problema en ello? — Quinn miro a Santana por el espejo retrovisor, pero esta solo la ignoró mirando por la ventanilla. Suspiro ajustando la dirección en el GPS antes de regresar el celular a su dueña y se puso en marcha recordándose que hacia esto sólo por Brittany.
Condujo en silencio durante más de 25 minutos en los que parecían que ninguna de las 2 pasajeras del asiento trasero quería hablar, muy extraño viniendo de Brittany, pero se le veía entretenida con los gatitos, así que guardó silencio durante 10 minutos más hasta que su curiosidad por saber hacia dónde iban era mayor.
— ¿Y a donde vamos exactamente?
— ya te di la dirección, ahora que más quieres saber. — Santana respondió de mala gana haciendo desear a Quinn mejor no haber hablado.
— Nosotras no lo sabemos exactamente tampoco. — dijo Brittany sin apartar la atención de los gatos — Rachel sólo nos envió la dirección y dijo que ahí nos veríamos.
— Ah... — fue lo único que pudo pronunciar como respuesta, no queriendo parecer nuevamente extraña por el repentino nerviosismo que sentía al escuchar el nombre de aquella chica. Después de eso todo el camino fueron en silencio.
Al llegar al lugar indicado todas pudieron comprender por qué Rachel las había mandado prácticamente a un estacionamiento en medio de la carretera a las afueras de Lima, junto a una gasolinera. El lugar no estaba del todo abandonado ya que al parecer había un evento "adopta a tu mascota" tal y como un gran cartel lo decía, además de que la carretera parecía muy concurrida. Santana no tardó en desabrocharse el cinturón de seguridad antes de tomar la caja con los gatos, para así salir corriendo del vehículo como si este estuviera en llamas y a punto de explotar. Quinn casi se pone a reír sino fuera por el hecho de haber visto la imagen de Rachel a lo lejos y la cual aún no notaba la llegada de todas. Tomo una bocanada de aire y la soltó en el momento en que se decidió salir del coche. Brittany y Santana aún estaban paradas cerca discutiendo sobre algo, seguramente algo sobre ella porque en cuanto se acercó, ambas guardaron silencio y Santana la volteó a mirar de una manera casi agresiva.
— ¿qué sucede? — se atrevió a cuestionar Quinn.
— creo que desde aquí podemos Fabray — intervino Santana a cualquier respuesta que podría tener Brittany — así que te puedes ir.
Quinn rio con amargura — Por supuesto, que más podría esperar yo de Santana López que no sea el de sólo utilizarme para su beneficio, ¿no?
— haz hecho lo mismo conmigo un millón de veces Fabray, no te quejes ahora porque...
— Al fin llegan! — dijo Rachel al llegar por detrás de las chicas, sin darse cuenta que había interrumpido la disputa que se estaba llevando entre Santana y Quinn — ¿por qué tardaron en.…? — Y su voz se silenció al notar la presencia de Quinn, quien desvío la mirada mirando a su alrededor casi como queriendo que la tierra la tragase. Rachel noto en lo denso que se había puesto el ambiente entre las 4 y por lo mucho que quería saber por qué Quinn se encontraba ahí, supo que tenía que actuar como si nada de esto le afectará. — quiero decir... vamos, porque sólo nos quedan 2 horas para que estos gatitos puedan ser adoptados y la ayuda de todas vendría bien para ello. Así que... vengan — finalizó mirando a todas incluyendo a Quinn que ya la miraba de igual forma. Rachel comenzó a caminar dirigiendo principalmente a Santana, quien llevaba a los gatos. Brittany sonrió sostenido una carpeta la cual guardaba los comprobantes de vacunas y salud de cada uno de los gatitos, y con la otra mano tomo la muñeca de Quinn que parecía distraída y la llevo con ellas.
Rachel las presentó con Susan, una rubia de más de 30 años quien se encargaba principalmente del "Mascota Con." Como se hacía llamar a este evento mensual, el cual consistía en obtener a un nuevo miembro peludo en la familia de manera más segura y eficaz, tal y como lo había explicado Susan al presentarse. La mujer parecía simpática e incluso adorable, era como ver a una Brittany del futuro, pues parecía tan alegre y bailarina al estar interactuando con los animales. Susan les explico también en cómo era el proceso que se llevaba en esta convención. El asunto era que todo esto estaba estrictamente registrado y cada mascota aquí ya tenía prácticamente un hogar al cual ir, pues la gente que venía a verlos ya se habían comunicado con anticipación con el interés de obtener uno. También las personas habían pasado por un pequeño examen para comprobar que serían aptos para tener y cuidar de la mascota.
— Ok, ahora que ya les expliqué cómo se hace esto — dijo Susan
mientras sostenía a uno de los gatos en sus brazos — entre ustedes cuatro harán 2 parejas y se repartirán a los gatitos en iguales. Una pareja va a estar cerca de la entrada y las otras van a quedarse aquí. — En el momento en que se dijo eso, Santana ya tenía planeado en quedar con su novia como pareja como era de costumbre, pero cuando Rachel la eligió con un gran grito anunciado "YO SOY PAREJA DE SANTANA" y después Brittany la imitó haciendo lo mismo, pero con el nombre de Quinn, y Susan estuvo de acuerdo, no le interesó en lo absoluto por pelear en desacuerdo.
— Pienso que por el ajuste de nuestras personalidades... — comenzó a decir Rachel mientras caminaban hacia su lugar cerca de la entrada. — sería bueno que yo fuera quien hablara con las personas y las convenciera de que llevar un gato a casa es la mejor decisión que pueden tomar. — Santana soltó un " ajá " en completo acuerdo — Y entonces tu podrás hacer el registro de nombres e información que nos indicó Susan ¿bien? — recibiendo un asentimiento de la latina, Rachel sonrió sacando a los gatitos de uno a uno de la caja, para así cambiarlos a una especie de jaula triangular aún más espaciosa que se encontraba sobre la mesa en la que llevarían acabó su trabajo. Cuando Rachel noto que el ultimo gatito se trataba de aquel gris de ojos azules que tanto le gustó cuando vio por primera vez en casa de Brittany, lo abrazo y le dio un beso sobre la cabeza recibiendo un maullido antes de dejarlo dentro con sus demás hermanos.
Pasado un rato Santana la observó detenidamente notando lo torpes que se veían sus movimientos en ocasiones cuando de repente echaba una mirada al lugar en donde se encontraban Brittany y Quinn.
— Lo siento por traerla — dijo Santana llamando la atención de Rachel quien sostenía a uno de los gatitos en sus brazos, era aquel gris nuevamente. Santana había estado todo ese tiempo intentado convencer a Rachel para que se lo quedara, pero en el momento en que la pequeña morena menciono que su padre era alérgico, lo dejo de intentar — no sabía que vendría, pero era la única disponible después de un sábado de resaca por la fiesta en casa de Karofsky. Mis padres me quitaron el permiso, el de Britt aún no lo consigue y Puck... bueno, él seguramente ni sabía en que parte de su casa estaba al despertar.
— Esta bien Santana, tampoco es tan grave. — respondió sin dejar las caricias que le daba al gato en sus brazos.
— Pues por la forma extraña en la que ustedes dos están actuando, yo creo que algo de grave si tiene.
— no estoy actuando para nada extraña.
— Estas nerviosa, puedo notarlo. — Rachel rio dejando al gato junto con los demás antes de dirigirse a recoger un par de volantes regados sobre la mesa.
— No estoy nerviosa — murmuró al tiempo que quiso poner los volantes juntados a una esquina de la mesa, pero su mano no calculo bien y todos ellos cayeron por el suelo, y al momento que quiso agacharse a recogerlos, su codo se pegó con la misma esquina de la mesa. — ¡maldición! — gruño de dolor y porque una corriente de aire hizo que los volantes salieran volando a diferentes partes del suelo.
— sí, se nota que no lo estás — se burló Santana al tiempo que notó la mirada de las rubias a lo lejos en ellas.
Brittany y Quinn tenían al último gatito disponible, que no lo fue durante mucho tiempo puesto que una pareja ya estaba dando los últimos detalles de información para la hoja de adopción que rellenaba Santana, quien los mando finalmente con Susan para firmar, hacerlo legal y así poder llevarse a casa a su nueva mascota.
— ¡lo hicimos! — chilló Brittany de alegría llegando en donde se encontraban Santana y Rachel para lanzarse a la espalda de su novia, y envolverla en un abrazo. Quinn la siguió por detrás manteniendo su distancia para no llegar a estar tan cerca de Santana o Rachel.
— ¿podemos irnos ya? — Santana pregunto a Rachel quien asintió. — está vez nos llevas a casa enana.
— por mi mejor — espetó Quinn con indiferencia con la intención de caminar a su auto.
— ¡No, esperen! — detuvo Rachel — lo siento chicas, pero yo no voy a Lima ahora.
— Rachel, estamos a más de 1 hora lejos de Lima y lo más cerca de aquí es Dayton, que aún está a media hora de aquí ¿qué podrías hacer tú ahí? — Santana se oía molesta, pero también a su vez preocupada. Rachel no había querido que ellas supieran de su paradero o hacia donde iba, pero cuando el día de ayer se había detenido a esta gasolinera de camino a su destino y había recibido un folleto sobre esta "Expo mascotas" de manos de la mismísima Susan, no podía negar que era una gran oportunidad segura de dar en adopción a los gatitos, así que está misma mañana mando un mensaje a Brittany y le dijo de un lugar perfecto para la adopción.
— Tengo familia en Dayton, estoy de visita y prácticamente vengo cada que pueda a verlos.
— ¿Eso quiere decir que tus padres también están ahí?
— si. — Santana asintió. No sabía que tanto de lo que decía Rachel era verdad, pero tampoco veía por qué Rachel podría estar mintiendo, así que aceptó la excusa sin más cuestiones.
— Bien, nos llevas de vuelta Fabray. — mascullo agriamente Santana a diferencia de Brittany, quién parecía más alegre anunciando que ella iría en el asiento delantero con Quinn.
Rachel asintió diciendo un adiós rápido en general y sin mirar a nadie en específico, fue la primera en tomar su auto e irse del lado contrario al cual ellas se dirigían.
— ¿A dónde van? — pregunto Quinn cuando Santana tomó la mano de Brittany y comenzó a caminar — El auto está por...
— No te preocupes por nosotras Quinnie — se detuvo Santana para hablar con ella de manera burlona — llame a un taxi desde mucho antes sabiendo que seguro la enana no se iría con nosotras, pero tenía que intentarlo. El lleva un tiempo esperando por ahi, asi que te vas sola.
— Santana, no vamos hacer eso... — regaño Brittany saltándose de su agarre.
— ¡Perfecto! — Quinn intervino dando la media vuelta en busca de su auto — yo también prefiero irme sola que con un par de traicioneras. — Y con eso se alejó.
Santana negó — te dije que seguiría con eso — dijo antes de volver a tomar a Brittany por la mano y dirigirla al taxi que las esperaba ya estacionado.
Quinn sin embargo no pudo evitar girar a ver cuándo el taxi se fue alejando.
— son unas imbéciles mal agradecidas — se mascullo a si misma cuando fue en busca de su auto — pero eso te pasa por venir aquí estúpida, cuando se suponía que ya no son tus amigas y...
— ¡señorita! — la rubia se detuvo y giro para ver quien la llamaba, frunció el ceño cuando vio a Susan corriendo hacia ella. Espero a que la mujer rubia llegará frente a ella para que saber por qué la llamaba. — tenemos un problema — fue lo primero que anunció al llegar con Quinn
— ¿problema?
— se trata de uno de los gatos.
Cuando Susan menciono el problema con uno de los gatos, Quinn no se preocupó realmente en lo que decía pues los pequeños ya habían sido adoptados y entregados a cada persona interesada, así que por lo mucho que pensó que el problema quizá sería un pequeño papeleo, el cual, si era uno de ellos, pero nunca se imaginó que el problema sería una devolución por parte de los que adoptaron.
— ¿qué acaso estas personas no saben que esto no es juego? — cuestiono Quinn con molestia en las palabras mientras miraba al pequeño gatito en la jaula. — no pueden venir aquí y llevarse a un gato prometiendo que le darán una vida mejor y después devolverlo a los 5 minutos ¿o sí?
Susan la miro con ternura por lo molesta que se escuchaban las palabras de la adolescente pero que en su rostro sólo se dibujaba una sonrisa cada que el gatito le daba un maullido en pedido para ser acariciado. Quinn no tardaba en complacer al pequeño introduciendo el dedo índice en las aberturas de la jaula y acariciar su cabeza.
— No deberían, pero sin embargo así lo hacen. — respondió Susan con sinceridad. — además este chico era menor de edad y su madre lo confirmo al momento de traer al gato. El sólo nos mintió y dio documentación falsa para poder llevarse al pequeño.
— Ese chico es un tonto.
— Por al menos su madre lo trajo de vuelta y no lo abandonó por ahí a su suerte, como muchos otros lo hacen cuando se dan cuenta que ya no querían una mascota.
— ¿en verdad la gente hace eso? — Quinn pregunto horrorizada al imaginar que este pequeño gatito pudo pasar por aquel sufrimiento. El abandono, la calle, sin baño ni comida.
— más de lo que uno puede imaginar.
— Entonces me lo llevo a casa por una semana — Susan asintió. Ya le habían explicado la situación a Quinn sobre la devolución repentina que se hizo, y por qué ellos no podían quedarse con el gato pues eran una organización el cual se hacía cargo de ayudar en dar en adopción a animales en situación de abandono o el cual la persona no podía hacerse cargo de su cuidado a mayor plazo. Ellos se hacían cargo mayormente de los animales abandonados en su salud y comida gracias a las donaciones que les hacían, pero lo que ellos no tenían era un lugar en el cual conservar animales, así que contaban con voluntarios que se los llevaban a casa por un tiempo hasta que fueran adoptados. Así que cuando vio a Quinn quiso preguntar primero a ella si lo querría llevar, porque aun cuando está chica también fuera menor de edad era la más cercana a Brittany que era la dueña oficial de los gatos. Y en todo caso sino podía se lo pediría a uno de los otros voluntarios que se lo llevará a casa. Para su suerte parecía que Quinn no tuvo inconveniente en hacerse voluntaria al llamar a su madre y conseguir el permiso de llevar al gato a su casa.
— Solo hasta que encuentre a alguien que quiera adoptarlo, y eso podría ser en menos de una semana o puede ser más. — ahora fue Quinn quien asintió. — Y también es decirle a Brittany que le pida al veterinario una copia de comprobante de la salud y vacunas porque este chico las perdió. — Quinn aceptó reprimiendo el deseo de volver a insultar a este chico tan irresponsable. Cuando el gatito dentro de la jaula volvió a maullar, Quinn lo levantó está vez en sus brazos y se despidió de la mujer lista para irse de aquí con él.
— tardaremos un rato en llegar a casa, así que espero que no hagas mucho ruido porque soy capaz de poner música a todo volumen para ignorarte por completo — bromeó Quinn poniendo al gatito dentro de la misma caja en la que todos los gatos habían venido, así que está vez la caja era demasiado grande para el pequeño. El gato maulló por última vez antes de girar en su mismo entorno, para terminar, acostándose en una de las esquinas listo para tomarse un merecido sueño. — así me gusta.
Dejando al gato en la parte trasera del coche Quinn salió para irse a su lugar de conductor, pero se detuvo afuera cuando notó la presencia de Rachel, nuevamente en el lugar platicando con Susan. Quinn frunció el entre cejo separándose del auto al ver como Rachel llevaba en sus manos lo que parecía una chequera, la cual abrió, escribió algo y arrancó una hoja para dárselo a Susan quién se lo guardo con una sonrisa y se despidieron.
Cuando Rachel se dio la vuelta y se encontró con Quinn se sorprendió de aún verla ahí. — ¿aún no se han ido? — preguntó Rachel buscando a su alrededor alguna presencia de Brittany o Santana, o eso es lo que pensó Quinn al notar como miraba nerviosamente a su alrededor como evitando mirarla a los ojos por más de 2 segundos.
— Ellas lo hicieron — Rachel no detuvo su búsqueda algo extrañada por lo dicho — ¿y tú, no te habías ido ya?
— ¿entonces ellas te dejaron aquí? ¿pero cómo hicieron eso? Yo les dije que...
— Rachel — Y aunque la forma en que menciono su nombre de manera neutral, eso de llamarla por su nombre fue lo que hizo que Rachel la mirará por primera vez en toda la tarde, a los ojos. — te pregunte otra cosa ¿a qué regresaste?
— olvide pagarle a Susan.
— ¿pagarle?
Rachel negó rápidamente — bueno, no es un pago, más bien es una donación. Ellos me hicieron el favor de integrar a los gatitos de Brittany de última hora y yo les prometí una donación a su causa.
— debió de ser una donación muy generosa para que ellos te hicieran ese favor, ¿no?
— Para nada, ellos saben que soy una estudiante menor de edad que lo único que pudo conseguir fue un préstamo de sus padres, así que no fue demasiado. — mintió sabiendo que el día de hoy lo había estado haciendo mucho, pues al parecer el único lugar en el que podía ser sincera era McKinley. — entonces... ¿ellas sólo te dejaron aquí?
— Llamaron a un taxi, así que yo no preocuparía demasiado. Y con respecto a mí, supongo que eso me pasa por ser tan imbécil al venir. — Rachel guardó silencio mirando con total atención a Quinn. Quería preguntar algo y la rubia pudo notar la forma en que se contenía en no hablar, casi parecía gracioso, así que antes de que ella se pusiera a reír, hablo primero. — ¿qué es lo que quieres saber?
— nada. — respondió de una forma demasiado rápida.
— sólo pregunta y ya, porque me tengo que ir.
— ¿qué es lo que haces aquí, Quinn? — no quería sonar grosera al haber preguntado esto, pero en el momento en que la vio junto a Santana y Brittany, esa pregunta había estado rondando dentro de su cabeza. La rubia resoplo desviando su mirada a su auto deseando haber tomado la decisión de subir e irse junto el pequeño gatito. Por un momento pensó en decirle a Rachel sobre lo sucedido con el gato y así desviar la conversión por ese lado. Pero no lo hizo.
— ¿qué es lo que quieras que responda? ¿qué vine por ti? — Rachel negó removiéndose incómoda por la respuesta a la defensiva que dio Quinn. Por supuesto que ella no esperaba que respondiera eso. Aunque quizá una pequeña parte irracional dentro de ella quisiera que Quinn dijera eso, ella sabía muy bien que la rubia no sentía, ni sentiría nada por ella.
— es mejor que me vaya. — dijo Rachel con la intención de alejarse, pero la voz de Quinn la detuvo.
— Porque si hubiera sabido que tu ibas a estar aquí, quizá hubiera sido así. — admitió sin pensarlo queriendo detener la ida de Rachel. Si, y aunque se maldijo internamente por haber dicho esto, sabía que ahora tenía que explicarse mejor. — quiero decir, yo sé que lo que me dijiste en el baño sobre lo de... estar enamorada, se que no es verdad... — Rachel se volvió para mirarla con el ceño fruncido — ¡oh, vamos Berry! No esperas que piense que eres demasiado estúpida como para enamorarte de la chica que ha hecho de tu vida un infierno ¿o sí? — Rachel resoplo una risa incrédula — pero como sea, mi punto aquí es que cualquiera que haya sido tu motivo para mentir, yo no he dejado de pensar en que quizá mi reacción fue demasiado exagerada. Sí, me besaste... y yo también lo hice, pero ambas sabemos que eso sólo fue por cosa del momento y algo que obviamente no volverá a pasar. Ninguna siente nada por la otra ¿de acuerdo? — Rachel la miro por un largo tiempo con la intención de incluso convencerse a si misma que todo lo que decía Quinn era verdad, pero en el momento en que sus ojos se desviaron sin querer a la boca de Quinn y recordó aquel beso que la mantuvo fuera de si desde ese momento, cada sentimiento que tenía por la rubia se sentía tan real que cada parte de ella quería dejárselo en claro a Quinn, al punto de imaginarse a sí misma tomar a la chica frente a ella y besarla con la intensidad en la que su corazón estaba latiendo, y tocarla tan suave como su piel lo merecía. Pero terminó asistiendo con un repentino nudo en la garganta que no le permitía dejar hablar y que por mucho que pudiera, y que le doliera que sus sentimientos estuvieran siendo minimizados a simple falsedad, aceptó que Quinn lo viera como quisiera y la hicieran sentir mejor. — bien, porque esto de vernos en la escuela todos los días hubiera sido muy incómodo. Y más aún cuando nos falta otro año. — Quinn sonrió esperando poder transmitir una tranquilidad que en realidad no sentía, ya que aun cuando sus palabras habían sido con el propósito de dejar todo en claro, así como Rachel había estado de acuerdo, un sentimiento extraño se instaló dentro de ella cuando la misma morena había estado de acuerdo en todo lo que dijo ¿era acaso este sentimiento... decepción?
— Quinn — Rachel llamo cuando la rubia abrió la puerta de su auto — me mudo de Lima.
— ¿cómo? — Quinn se interesó volviéndose hacia Rachel — ¿A dónde?... — negó con la cabeza reformulando otra pregunta — digo... ¿cuándo?
— Quizá mucho antes de finalizar oficialmente el año. — admitió dejando a Quinn con una expresión en blanco. — y te lo digo para que sepas por qué Santana y Brittany es tan actuando así conmigo, y porque no deberías perder su amistad cuando finalmente el año que sigue no me interpondré en absolutamente nada de tu vida. — ahora fue el turno de Rachel para sonreír antes de despedirse. — cuídate y maneja con cuidado.
— Espera, yo...
— Me tengo que ir Quinn, lo siento. Pero retomamos la conversación el lunes ¿sí? — Quinn asintió de mala gana no teniendo nada por qué detenerla. Se mantuvo de pie mirando como Rachel subió a su propio coche, dio la vuelta y se alejó de ahí con la promesa se hablar el lunes.
Un lunes el cual Rachel no apareció en la escuela junto con el martes, miércoles, jueves…
