10 Desilusión sólida.
Sandman miraba con embeleso a Sandy mientras que ella construía sueños dulces y cálidos para los niños. Él era experto en crear sueños e ilusión pero ella hacía que los sueños más hermosos se tornaran aún mejores. Suspiró en silencio preguntándose cómo era capaz de hacer de algo hermoso, algo sublime y sonrió aún más cuando ella lo miró sonriendo. Sus nubes de color arena y rojizas se fundieron con las de Sandman y juntos comenzaron a crear más sueños e ilusiones para los niños. Su trabajo en equipo era impecable así que Meme miró a la luna preguntándose por qué había tardado tanto tiempo en asignarle una compañera de trabajo… o de eternidad.
Meme sonrió creando una bailarina de arena, misma que mandó a la cabeza de una niña de doce años y Sandy no tardó en hacer que ella estuviera rodeada de público y aplausos. Más allá, Meme creó un pterodáctilo y Sandy se encargó de rodearlo de nubes alrededor y vegetación abajo. Aunque cualquier persona que viera aquello podría jurar que la pequeña invadía el trabajo de Meme, él en realidad se maravillaba de que ella no lo mirara de reojo o con pena tras afectar su trabajo, sino que lo hiciera con confianza, sabiendo que no era una competencia, sino una complicidad.
Meme le plantó un beso en la mejilla a Sandy y luego se elevó un par de metros sobre ella para admirar el trabajo ya hecho. Ella siguió lanzando sueños en todas direcciones hasta que algo la jaló del talón sacándola de su nube y alejándola de Meme, quien, ante la sensación de vacío, bajó la cabeza y luego salió disparado para tratar de alcanzar a la joven antes de que ella llegara a las sombras, sin conseguir nada en realidad.
—Meme… —Murmuró Pitch con falsa alegría. —Cuánto tiempo sin vernos… y veo que no vienes solo… o al menos no lo hacías. —Los símbolos en la cabeza del guardián, mismos que amenazaban a Pitch si no soltaba a Sandy, no pararon hasta que el señor del miedo tronó los dedos mostrando a Sandy presa por las pesadillas. Una nube de arena negra la rodeaba dejando solo al descubierto parte de su cuerpo y brazos y todo el rostro. —Ah, pero no me mires así. Realmente no crees que pueda hacerle nada ¿O sí? No, no quiero volverla una de mis pesadillas. —Más símbolos. —Tranquilo amigo, no te pongas agresivo, no quieres que ella piense mal de ti… ¿O sí? —Meme hizo aparecer un látigo y amenazó a Pitch, soltando golpes que él pudo esquivar sin problemas casi. —Bien. Si así lo quieres…
Y tras decir aquello, se lanzaron a una batalla sin ventajas, misma en la que Meme perdió toda concentración sobre sus sueños e intervalo que las pesadillas aprovecharon para lanzarse a mitigar toda la alegría que habían creado los señores de los sueños.
Sandy logró soltarse al fin de las pesadillas que la retenían y dudó un par de segundos, preguntándose si debía apoyar a Meme o encargarse de los sueños primero. Suspiró frustrada dándose cuenta de que conforme cada sueño se extinguía, su adorado compañero perdía fuerzas así que subió en su nube rojiza tan alto como pudo y comenzó a lanzar sueños y mejoras en todas direcciones.
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Jack miraba el cabello de Julie, era lo único que podía ver de ella desde aquella perspectiva puesto que el resto de su cuerpo estaba tapado con las colchas de un azul como su sudadera. Por la ventana, la luz del sol se metía a raudales indicándole que era momento de levantarse y comenzar con las travesuras pero algo en su interior le pedía que se quedara justo donde estaba. Sonrió pensando en que Julie había usado su secadora para el cabello para poder devolverle secos los pantalones al guardián y luego sonrió ampliamente al recordarla en su cama, recostada abrazando una almohada, presa del cansancio y con los bordes del pantalón de la pijama mojados.
Suspiró tras recordar que ella había levantado la cabeza para mirarlo, aún un tanto dormida y sonriendo al verlo, haciendo a un lado la almohada e invitándolo a pasar a su lado la noche.
Suspiró.
Su aliento helado consiguió que Julie se estremeciera, así que él soltó una risa por lo bajo y ella despertó al fin.
—Buenos días. —Dijo tallándose los ojos.
—Hola. ¿Qué tal?
— ¿Los guardianes duermen?
—A veces.
— ¿Dormiste tú?
—No. Me quedé despierto toda la noche.
— ¿Por qué? —Preguntó la chica sentándose y mirándolo como si aquello no tuviera sentido, luego se estiró tanto como su espalda se lo permitió y volvió a recostarse sobre el pecho del muchacho.
—No lo sé, nervios yo creo.
— ¿De que atacara Siom?
—Sí. ¿No tienes frío? —Preguntó el guardián sorprendido, levantándose y sentándose en la ventana.
—No. —Comentó Julie mirándolo con curiosidad. ¿Qué había pasado la noche anterior? Se habían besado, él le dijo estar enamorado de ella, lo había duchado y luego secado su ropa, inmediatamente después, ido a dormir… —Jack… ¿Qué, exactamente soy…?
— ¡Julie! —Gritó Jamie entrando a la habitación de su hermana y saltando a la cama con lágrimas en los ojos. La joven lo abrazó apretándole la cabecita contra su pecho para que él escuchara el latido de su corazón como cada vez que tenía miedo de algo y ella lo protegía. —Fue horrible, los guardianes, y había pesadillas por todos lados, y luego Pitch, y una niña, muy fea, que era muy bonita, pero que daba miedo. Y estabas tú, y el lago, y la superficie rompiéndose como el otro día, y yo tenía mucho miedo…
—Jamie. —Llamó Jack, sin embargo Jamie no detuvo su parloteo.
—Jack no llegó a tiempo, pero dijo que lo haría, lo prometió y no pudo protegerte, y el hada de los dientes, y Santa, ni siquiera el conejo de pascua, todos ellos…
—Jamie. —Llamó Jack con más fuerzas.
—… pudieron hacer nada, y había yetis y todo pero la lucha era en vano.
— ¡Jamie! —Gritó Jack temiendo comprobar sus sospechas.
—Yo no quiero que nada te pase Julie… —Julie tragó saliva viendo a Jack mover los ojos por toda la habitación. — ¿Julie?
—No lo escuchas… —Dijo mirando a su hermanito.
— ¿Jack está aquí? —Jamie se soltó del abrazo de su hermana y siguió la dirección de su mirada, dándose cuenta de que no veía a nadie más en la habitación. Jack se acercó hasta quedar a centímetros del rostro de Jamie e hizo aparecer un copo de nieve del tamaño de su palma, mismo que hizo estallar en la nariz del niño. Jamie parpadeó un par de veces y luego vio los ojos del guardián más joven, suspirando aliviado. Julie por su lado vio una bruma oscura salir de los ojos del niño y sintió el alma yéndosele a los pies.
— ¡Siom lo consiguió! —Exclamó asustada y retrocediendo hasta la pared.
— ¿Qué consiguió?
—Hacer sólida la desilusión.
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Salvo por los guardianes humanos, todos los demás adultos de Burguess parecían sumidos en un letargo sin final, todos durmiendo, todos sin poder despertar. Los guardianes estaban reunidos al lado de la escultura del parque, no importándoles mucho si los niños que salían a las calles a ver al resto de sus amigos y confirmar que fuera cierto, pudieran verlos o no. Jack llegó volando con Julie en su espalda y Jamie colgando de su cayado y sonrió cuando vio que también Meme y Sandy estaban con ellos. A salvo.
—Jack —Exclamó Norte. — ¿Por qué te demoraste tanto?
—Lo siento, tenía que hacer que los amigos de Jamie creyeran de nuevo.
— ¿Qué?
—Son los niños. —Explicó Julie bajando de la espalda de Jack, percatándose en ese instante que iba descalza. —Mara consiguió que no los vean, ningún niño los verá, ni siquiera aunque crean; ninguno salvo los amigos de mi hermano.
— ¡Jamie! —Gritó una niña rubia mirando al aludido. — ¿Con quién habla tu hermana?
—Ven Lucy. —Pidió en tono amable Julie agachándose en cuclillas. —Tú siempre creíste en el hada de los dientes ¿No?
—Sí.
— ¿Te puedo pedir un favor en su nombre?
—Los que quieras.
—Llama a todos tus amigos, y que traigan a todos los niños que estén despiertos, tenemos algo que hacer.
Lucy salió corriendo sin esperar más indicaciones y luego Julie encaró a los guardianes.
—Mi nombre es Rosalie Frosne, y creo que necesitan mi ayuda.
—Rosalie… —Repitió Aster sin podérselo creer.
Caleb llegó corriendo al igual que Kayla y ambos vieron con asombro a los cinco guardianes reunidos en torno a Julie.
— ¿Qué pasa aquí Julie?
—Tenemos un problema.
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Pitch miraba sorprendido cómo ningún adulto en el mundo despertaba de su letargo y cómo los niños del mundo, las luces de su globo, se iban apagando una a una. Aunque no a la misma velocidad que cuando él había atacado el año anterior, sí parecían estarlo haciendo de manera definitiva.
— ¿Cómo conseguiste eso?
—Arduo trabajo y perseverancia. Ya lo había conseguido antes.
— ¿Están muertos los padres?
—No, solo dormidos. Pero no van a despertar.
— ¿Cómo lo hiciste?
— ¿Crees acaso que te lo voy a decir, Pitch? —Escupió Siom mirando en su espejo, cómo los niños iban despertándose con los corazones rotos de saber que se acababan de quedar sin padres.
— ¿Qué hay de los guardianes humanos?
— ¿Qué con ellos?
—Están despiertos. —Atinó a decir mirando otro espejo.
—Ya me haré cargo de ellos, por ahora, disfruta nuestra pequeña victoria.
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No precisamente seguro de cómo habían llegado a ese punto, Jamie sonrió asombrado al verse rodeado de los yetis y duendes del taller de Norte, mismos que se movían por todos lados como si llevaran mucha prisa; al verlo, Jack no pudo evitar recordarse a sí mismo el día que por fin pudo poner un pie en el lugar y sonrió llevándose a Jamie a los hombros para que pudiera echar vista de todo.
—Oye Jack… —Llamó el niño en voz baja cuando se quedaron unos pasos atrás, cuidando que nadie más lo escuchara.
— ¿Sí?
— ¿Por qué no le pides a Julie que sea tu novia?
— ¡Que pregunta! Oye, esa idea no parece molestarte.
—No todos los niños pueden decir que su hermana mayor es la novia de Jack Frost.
— ¿Por qué quieres que se lo pida?
—No lo sé, se ven bien juntos. Es decir, se parecen mucho a las parejas de las películas de finales felices. Y se la pasan bien juntos ¿No? Pasas mucho tiempo con ella y la miras muy bonito. Es lo que hacen los novios ¿no?
— ¿De verdad crees eso?
—Sí. Y a ti te gusta. Pippa me lo dijo.
Jack rio un poco. —Bien, tendré que pensar un poco mejor a quién le digo lo que siento o pienso para que no me delaten.
Jamie también se rio y miró al frente, Julie iba inmediatamente después de Norte y el resto de los guardianes los seguían sin un orden en específico. Al levantar la vista vio que una nube rojiza bajó hasta situarse al lado de Meme y tomar la forma de una niña, misma que le dio la mano al guardián antes de seguir flotando a su lado.
— ¿Quién es ella?
—Se llama Sandy.
— ¿Es la novia de Sandman?
—Sí. Creo que sí.
—Pues deberías pedírselo.
— ¿A Julie? Lo voy a pensar. —Dijo bajando a Jamie de sus hombros y entrando al taller personal del espíritu de la navidad.
Las cosas que estaban pasando eran demasiado abrumadoras como para que él se detuviera a pensar en pedirle a Julie ser su novia, no sabía cómo funcionaban las coas en aquellos tiempos tan lejanos de los suyos, para él, pedirle a una chica ser su novia implicaba pensar en formar una familia y un hogar, ninguna de las dos podía hacerlas ya, y no quería quitarle a Julie la oportunidad de tenerlas ambas, sin embargo, tampoco era como que ella quisiera alguna de las dos. Ella lo quería a él.
Pero había otras cosas en las qué pensar antes.
Norte se detuvo en mitad de su taller y luego miro a Jamie.
— ¡Muy bien todo el mundo! —Exclamó. —Cambio de planes. Nos vemos aquí en veinte minutos, vallan con los yetis los que quieran chocolate y galletas.
— ¡Galletas! —Exclamó Jamie corriendo tras de Phill, quien sonrió levantándolo sobre sus hombros.
—Debo ir al palacio de los dientes. —Murmuró Tooth inquieta.
—Yo te llevo. —Sugirió Bunnymund golpeando el suelo para abrir un túnel.
—Gracias. —Suspiró aliviada.
Meme condujo a Sandy por los pasillos para ir por una bebida que les calentara los huesos o… la arena en todo caso. Norte miró a la pareja.
—Voy por galletas.
Y salió dejándolos solos, no sin antes, lanzar una nueva pieza de la matrushka de Jack a sus manos. En ella, el Jack de madera lucía una sonrisa tierna y embelesada, enamorada así que sonrió agradeciéndole internamente al mayor de los guardianes y haciendo la nota mental de agradecerle en persona más tarde.
—Julie… —Dijo dejando la matrushka en la mesa y arrodillándose frente a ella. —No me importa qué tan anticuado pueda parecer esto ya que en la época en la que viví, las cosas se hacían así, así que: hay algo que quiero preguntarte, respóndeme con sinceridad por favor.
— ¿Qué pasa Jack?
—Yo vengo de otro tiempo, así que quiero hacer esto de la mejor manera posible, quiero hacer las cosas bien, pero no sé qué signifique esto para ti. Para mí significa que te quiero a mi lado, siempre que quieras estarlo, que te quedes conmigo. Quisiera pedirte que fueras mi novia. ¿Aceptarías Julie Frosne?
—Jack… —Mustió con sorpresa llevándose una mano al pecho y permitiendo que él le tomara la otra, aquello se había sentido tan formal como una propuesta de matrimonio y sonrió cuando se dio cuenta de que para Jack, unos besos no eran suficientes para dar por sentada una verdad. Sonrió asintiendo levemente con la cabeza y jaló al guardián para que se pusiera de pie. Con cuidado acomodó sus brazos en torno al helado cuello del muchacho y depositó un beso suave y cálido mientras que él le apresaba con ternura la cintura.
Por unos minutos se olvidaron del resto de sus problemas y ni siquiera se percataron de que el resto de los guardianes los observaban con sonrisas cómplices, codeándose unos a otros. Jamie sonrió mirando a su hermana sonreír sonrojada al alejarse del beso del guardián y sonrió aún más cuando ella lo besó de nuevo, con igual timidez.
