"TODA LA VERDAD"..
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La situación se estaba tornando aún más difícil pues Suzette mostraba más desconfianza y estaba plenamente convencida de que Carol le había traicionado…
-Yo no miento!...Ha pasado mucho tiempo y aún cuando parece que esta vez si había logrado olvidar, la verdad es que yo… Tú hiciste algo que yo… -Carol fue incapaz de continuar con el relato-.
Sin embargo dentro de la mente de Suzette realmente no hizo falta nada más para continuar recobrando todo aquello que sucedió muchos años atrás; Pese a que tal vez ella no hubiese querido de verdad recuperar toda aquella información, era necesario que eso sucediera pero las consecuencias no se podían saber con certeza.
Empezaron a surgir nuevamente todas aquellas imágenes que tanto horror le causaban: La plaza central llena de gente iracunda, ella atada a una cruz de madera, el montón de leña a sus pies, los verdugos dispuestos a encender el fuego.
Entonces, de entre la multitud alcanzó a distinguir a tres personas: a su izquierda estaba el alquimista mirándole fijamente a los ojos, como si tratara de hacerle recordar el resto del plan. A su derecha estaban ellos: Cándida lloraba y gritaba con desesperación, tratando de soltarse de los brazos de Terius que le impedían avanzar.
Dos hombres encapuchados y vestidos de negro se acercaron sosteniendo unas antorchas, enseguida prendieron fuego a la leña. El odio de Samanta se reavivó al igual que su desesperación; No sabía lo que dolía más: Estar en los últimos minutos de su existencia… o ver a aquel hombre que tanto amaba pero abrazaba a otra mujer.
Entonces esa chispa en sus ojos reapareció, con una sed de venganza cada vez mayor, lo único que al parecer le quedaba era la esperanza de que todo resultara tal cual lo deseaba y pronunció aquellas palabras que significaban la consumación de su plan:
-Lo mío será vuestro y lo vuestro será mío! –Gritó una y otra vez llena de desesperación y cerrando los ojos-.
La gente ni siquiera prestaba atención a sus gritos, parecían concentrarse en las llamas de la hoguera, esperando el momento en que éstas consumieran el cuerpo de aquella mujer. Súbitamente sintió como si entrara en medio de un torbellino que la arrastraba inevitablemente, todo daba vueltas dentro y fuera de ella. Pasaron unos segundos que le parecieron siglos y repentinamente sintió que unas manos la sacudían enérgicamente. Al abrir sus ojos no daba crédito a lo que veía: El rostro de Terius con un semblante de preocupación le llamaba a gritos, le llamaba pero no con su nombre:
-Cándida! Cándida! Por el amor de Dios abre los ojos!
-Te…rius…Qué pasó? –Alcanzó a preguntar débilmente-.
Y entonces, solo ella, alcanzó a distinguir de entre toda la multitud, una voz en particular: Su propia voz… o al menos la voz que hasta hace unos segundos le había pertenecido. Giró la cabeza lentamente como si en medio de una pesadilla estuviera y lo que alcanzó a ver la llenó de pavor! Las llamas habían crecido y comenzaban a abrazar el cuerpo de aquella joven, ese cuerpo que también le había pertenecido hasta hace unos instantes! En ese momento, las voces del resto de la gente desaparecieron para ella y solo quedó la voz de aquella persona que lentamente era consumida por el fuego:
-No por favor! Sacadme de aquí! No quiero morir! No quiero morir! Soy Cándida! Es que no me reconocéis? Soy Cándida! Nooo!
Los gritos eran desgarradores, la muchedumbre parecía disfrutar aún más del espectáculo. Aquel alquimista sonreía ante el éxito de su plan, después se alejaba prudentemente y como una serpiente se escabullía entre la gente desapareciendo finalmente entre las calles solitarias.
Terius ayudó a incorporarse a aquella que creyó su esposa, pero ésta solo se cubrió los oídos con las manos como si esto le ayudara a dejar de escuchar aquellos terribles alaridos de dolor y le pidió que la alejara de ese horrible lugar.
Pocos se quedaron hasta el fin del "espectáculo" ; Del cuerpo que perteneciera alguna vez a Samanta solo quedaron cenizas y trozos de huesos…Pero uno de los caballeros ahí presentes, alcanzó a percibir el destello de un pequeño objeto, sigilosamente se acercó y con su pie removió un poco las cenizas: Aquello que resplandecía débilmente era una argolla de bodas, la misma que antes Samanta le había arrebatado a Cándida y que sostenía con todas sus fuerzas cuando la llevaban hacia la plaza, cuando la ataban a la cruz de madera, cuando entre las llamas pronunciaba aquellas palabras que provocaron aquel suceso inexplicable.
La noche al parecer llegaba a su fin, los primeros rayos del sol comenzaban a iluminar el nuevo día. Un auto recorría aquel sendero como tantas veces antes lo había hecho, su destino estaba cerca: Era aquella hermosa casa nuevamente.
Rápidamente bajó aquel visitante y entró sin siquiera dar el saludo de cortesía al mayordomo; Se disponía a subir las escaleras pero justo en ese momento, en el extremo superior apareció el dueño de la casa:
-Has venido muy temprano hoy… Acaso es tan urgente lo que tienes que decirme?
-Vamos a tu estudio…y después de escucharme, tú me dirás si el asunto era urgente o no –Puntualizó el visitante-.
Durante una media hora aquel visitante habló sin descanso y el otro se dedicó a escuchar. Tal vez ya no quedaba mucho tiempo y el momento de decidir hablar o callar había llegado. Ciertamente durante toda la noche pensó en ello y realmente había tomado una decisión:
-Con lo que me acabas de decir solo hemos ganado un poco de tiempo…pero…creo que ha llegado el momento de que…
Esta vez fue el dueño de la casa quien habló por mucho tiempo; El visitante se dedicó a escuchar, sin embargo, a medida que escuchaba más y más, le fue imposible seguir manteniendo aquella actitud tranquila y paciente; Súbitamente se levantó de su silla y a viva voz reclamó:
-Cómo es posible que me pidas eso? –Cuestionaba el visitante escandalizado-.
-Escúchame bien! Todo lo que ha pasado no había forma de evitarlo! Era algo que tenía que suceder! Es que acaso no te das cuenta?
-Me estás tratando de decir que tú ya sabias que todo esto pasaría y aún así no hiciste nada para evitarle ese sufrimiento?
-No está en nuestras manos transformar por completo su destino! Eso lo descubrí cuando vi que por más intentos que hicimos por alejarlas, seguían juntas!... Yo no sabía exactamente lo que pasaría… pero sabía que no podía hacer nada para cambiar la situación… -Dijo lleno de impotencia el dueño de aquella hermosa casa-.
-Pero lo que me dices que tengo que hacer es…
-Quiero que le digas la "verdad"! –Dijo con mezcla de un tono imperativo y un tono de súplica-.
-Me estás pidiendo que…
-Por favor…Es la única manera que tengo de lograr lo que antes no pude hacer…Por favor!
-Pero qué es lo que tratas de hacer?
-Lograr que tenga lo que jamás tuvo…lograr que sea feliz.
-Tanto te importa? –El visitante preguntó sin reconocer que los celos comenzaban a carcomerle las entrañas-.
-Y a ti no? –Preguntó desafiante el dueño de la casa-.
Con esto, ambos hombres quedaron en silencio. La luz del sol comenzaba ya a colarse por las ventanas y entonces, aquella habitación que había permanecido a media luz se iluminó por completo; El rostro del visitante salió de la penumbra y gradualmente se hicieron aún más notables sus rasgos: La piel morena clara, el cabello y los ojos castaños, nariz fina y cejas pobladas…Era Travis quien se encontraba ahí. Aquel que había hecho tal pregunta, se volvió lentamente para poder mirarlo de frente y con rostro serio insistió en querer saber:
-Mírame a los ojos y contéstame con toda sinceridad Travis… A ti no te importa?
-Sí…me importa igual que a ti…o tal vez más –Terminó por reconocer -.
-No, eso no es posible…A nadie podría importarle más que a mi, eso es seguro!...Tanto tiempo lejos…tanto tiempo buscando…Es imposible que haya alguien más interesado que yo! –Dijo con su voz a punto de quebrarse y notablemente al borde de las lágrimas-.
-Sí, tal vez tienes razón…pero entonces puedo decirte que me importa tanto como a ti todo lo que le suceda! –Respondió con vehemencia-.
-Entonces harás lo que te pido…por su felicidad –Concluyó resignado aquel hombre-.
-Está bien…Así lo haré –Travis cruzó de prisa la habitación y salió dando un portazo-.
Necesitaba alejarse rápidamente de aquella casa; Por primera vez sentía que estar ahí no le permitía respirar a plenitud, pero aún cuando después se encontraba a bordo del automóvil, descubrió que en realidad lo que le ahogaba era la angustia de saber que pronto haría algo que tal vez resultara sumamente doloroso e imperdonable… Recordó que justamente lo mismo sintió cuando hablaba con James unas horas antes.
La verdad? Qué es la verdad después de todo? Quién tiene realmente en sus manos el concepto de lo que es la "verdad"? A fin de cuentas, todo es relativo…y la "verdad" no es una excepción; Puede tener muchas formas…muchos rostros…dependiendo de quién la observe y el punto desde el cual se observe…Y aún así, quién podría asegurar que la interpretación que se le da es la que debe ser?
Ambas seguían una frente a la otra, pero ahora Suzette ya no mantenía en alto las tijeras, sino que las tiraba al suelo como si su brazo se hubiese quedado sin fuerzas y al mismo tiempo terminaba por reconocer:
-Así que…después de todo…las cosas no sucedieron como yo lo pensé…No fuiste tú mi verdugo…Y en cambio yo sí me convertí en el tuyo. –Dijo tristemente Suzette mientras de sus ojos brotaban silenciosas lágrimas-.
Al escuchar esto, Carol comprendió que finalmente todo estaba aclarado y que eso significaba que por primera vez en muchos años podría decirle cara a cara aquello que estaba guardado en su corazón:
-Aquella que sintió su cuerpo ser devorado por el fuego fui yo! Quien en ese momento murió de una forma tan cruel y despiadada fui solo yo! Jamás quise acusarte de hechicería Samanta! Nunca quise causarte mal! … En cambio tu planeaste todo desde el principio!... Me robaste mi vida! Me robaste todo lo que yo era!
Suzette sintió una sacudida al escuchar que Carol también le llamaba por su nombre original; Pero al mismo tiempo descubría que, por primera vez, ella hablaba mostrando algo del rencor guardado durante tantos años primero como Cándida, después como Candy y ahora como Carol. Suzette permanecía en silencio, con la mirada fija en los ojos de Carol y parecía recordar algo más:
-Pero… pese a todo el daño que te cause…jamás obtuve aquello que tanto deseaba…
Todo había terminado con aquella ejecución; Los días pasaban, ella trataba de habituarse a aquella vida que aparentemente siempre había sido la suya pero que en realidad era completamente nueva. Se miraba al espejo insistentemente y cada vez que Terius le miraba con tanto amor y le hablaba con tanta dulzura, por supuesto sentía que le hablaba a alguien más; Aún no alcanzaba a comprender el resultado. Después de pensarlo mucho, visitó al alquimista…
-Qué hace aquí tan distinguida dama? Señora Cándida…o debo decir…Samanta?
-Exijo que expliques lo que me pasó!
-Es bastante simple: Vuestros cuerpos intercambiaron almas… En el momento en que pronunciaste esa frase, tu alma entró en el cuerpo de ella y su alma entró en tu cuerpo…Terrible forma de morir, verdad? –Una sonrisa sardónica apareció en su rostro-.
-Cómo pudiste hacerme esto? –Reprochó con indignación- Qué ganabas tú al hacer esto?
-Mi querida "Señora"… Nada se obtiene gratis… Por eso es que te pregunté qué tanto darías por ese amor! –Súbitamente iracundo agregó- No me vengas ahora con que no te advertí que el precio sería muy alto!
-Quiero mi cuerpo!...De qué me sirve estar al lado de Terius si él me ve como Cándida y no a como soy en realidad!
-Agradece que no te ve como realmente eres!...Sí así fuera, entonces vería el horrible monstruo que eres bajo aquella capa de sedosa piel blanca y hermosos ojos azules que tenías!...En verdad quieres tu cuerpo?... Pues búscalo entre las cenizas que quedaron en la plaza!
Samanta sintió que la desesperanza le embargaba el corazón y miró unas manos temblorosas que eran ahora las que le pertenecían. Al ver este gesto, el alquimista se acercó amenazador y sujetó su rostro con fuerza obligándole a retroceder hasta que chocó contra la pared; Acercó su rostro hasta poder susurrarle al oído:
-Preciosa, no debes quejarte… Tu cuerpo era hermoso sin duda…pero el cambio te ha favorecido más: Nueva piel blanca y sedosa, cabello rubio y rizado, ojos verdes como un par de esmeraldas y unos labios deliciosos de los cuales tomaré un exquisito néctar cada noche a partir de hoy!
Lo siguiente fue algo que para Samanta resultó repulsivo: El alquimista la besó brutalmente hasta hacer sus labios sangrar, mientras introducía bajo la falda del vestido la mano que le quedaba libre y acariciaba aquella parte que solo Terius había tocado hasta ese momento.
Después de una hora que sintió interminable, después de haber dado al alquimista aquello que exigió como "pago en abonos" por el trabajo realizado, Samanta se retiró de aquella cueva con pasos presurosos, volviendo a casa, a los brazos de su supuesto esposo…
Fue hasta poco antes de llegar a su destino, que se detuvo a llorar las más amargas lágrimas que había derramado hasta entonces. Comenzaba a comprender que el precio por aquel amor y aquella felicidad no solo había sido perder su cuerpo y su identidad… sino también saciar los más bajos deseos de aquel alquimista hasta el final de los tiempos.
Pero tal vez, el precio más doloroso a pagar, fue tener que soportar escuchar de los labios de Terius todas aquellas palabras y juramentos de amor dirigidos, no a ella realmente, sino a Cándida, siempre Cándida.
La luz del sol también sorprendió a aquel joven que yacía recostado en su cama, con los brazos cruzados bajo la nuca, mirando insistentemente hacia la nada. Realmente no había podido dormir pensando una y otra vez en aquella visita que recibió durante la madrugada, recordaba todo lo que Travis le había dicho.
-Todo…parece una historia de fantasía… Sinceramente jamás imaginé que cosas así pudieran suceder… Pero ahora, qué es lo que debo hacer?... La amo y sé que me ama… pero con lo que él me dijo, tal vez mi destino no está a su lado realmente…
Taylor evocaba en su memoria el rostro de Suzette, sonriendo feliz…pero también evocaba el rostro de Carol bañado en lágrimas. Sin darse cuenta, lo que Travis le reveló esa madrugada había tenido dos consecuencias importantes en él: En primer lugar todo lo que creyó imposible, ya no lo consideraba así… Y en segundo lugar, la duda se había apoderado de su corazón y ya no sabía si el amor que Suzette le profesaba era por ser Taylor o por ser Terius, ya no estaba seguro de lo que debía hacer ahora con su destino. Podría continuar en el mismo camino y quedarse al lado de Suzette…pero, podrían ser felices para toda la vida?
-Supongo que eso solo lo podré saber con el paso del tiempo… Pero no quiero equivocarme, no quiero cometer un error otra vez…
Algo que seguramente tendría que hacer tarde o temprano era enfrentar a Suzette y a Carol; Tal vez de ese modo, todas sus dudas se disiparían y sabría si esta vez estaba en el camino correcto.
-Pero hay algo más que me inquieta… Travis dijo que James le había dado mi dirección… James jamás me habló de él… Qué relación tendrán esos dos?
Para Taylor resultaba curioso que precisamente James conociera a Travis y que jamás se lo hubiese mencionado pese a saber de su situación con Carol y Suzette; Sintió la necesidad de visitar a su amigo y averiguar qué tanto sabía de todo este asunto en verdad.
Se duchó rápidamente y salió sin siquiera desayunar; Quería alcanzar a James en su casa y así poder hablar tranquilamente. Sin embargo, también quería y necesitaba ver a Suzette por lo que decidió llamarle después de que lograra hablar con su amigo.
Un poco más tarde, llegaba a casa de James justo en el momento en que él se disponía a ir a la Universidad.
-Hola! Pensé que te vería en clases! –Le saludo James disimulando muy bien su curiosidad-.
-Necesito hablar contigo de algo importante.
-Es sobre la visita que recibiste en la madrugada? –Fue directo al grano-.
-Así es. Dime, qué tanto sabes de él?
-Travis es un buen amigo mío desde hace muchos años…prácticamente desde mi infancia –Respondió sin ningún problema James-.
-Pero qué relación tiene con Suzette y Carol?... Porqué decidió ir a verme?
-A decir verdad, eso pensé preguntarte; Creo que tú sabes más que yo al respecto –Dijo mirándole directamente a los ojos y cruzándose de brazos-.
-En verdad no sabes nada sobre eso? –Preguntó desconfiando por primera vez de James-.
-No. No sé nada realmente… Aunque, recuerdo que Travis alguna vez me acompañó a la Universidad y ahí vio por primera vez a Carol platicando contigo.
-Carol? –Se sorprendió al intuir que el interés de Travis no estaba dirigido hacia Suzette como inicialmente creyó-.
-Así es. Travis se interesó en ella, pero le dije que tú estabas conquistándola, así que supongo que prefirió olvidarse del asunto porque no volvió a preguntarme sobre ella…hasta ahora. Aunque…creo que debió ser difícil para él conformarse solo con tener su amistad.
Todo estaba resultando confuso para Taylor; Ahora descubría que Travis se había acercado a Carol solo como un amigo pese al interés que tenía en ella y que jamás insistió en intervenir en el noviazgo que ya tenía.
-Travis me pidió que si realmente amaba a Suzette, me asegurara de quedarme a su lado siempre y además me reveló algo que inicialmente me pareció una locura…pero ahora que lo pienso…tal vez es verdad…
James miró con curiosidad a su amigo y se dispuso a escucharlo sin interrumpirlo. Por otro lado, Taylor no sabía qué tanto podría comentarle, pero al menos le pareció que James era sincero al decirle que no sabía nada más sobre lo que estaba ocurriendo y eso le tranquilizó.
Pese a que ambas trataban de mantenerse alerta y pendientes de los movimientos de cada una, el cansancio comenzaba a hacerse presente y además quedaban aún más cosas por explicar.
El sonido de un celular las sacó de aquel silencio incómodo y una de ellas se apresuró a contestar:
-Sí diga?...Discúlpeme Señor Grant, pero hoy no podré ir a trabajar temprano como se lo había prometido…Así es, tengo unas cosas qué hacer en la escuela…Lo lamento…Sí, en la tarde llegaré puntual. Gracias.
-Tu protector? –Preguntó Suzette con un poco de sarcasmo y algo más-… Por lo visto siempre has tenido cerca a alguien que se preocupe por ti…
-Eso te molesta? –Preguntó con actitud desafiante-.
-Si no recuerdo mal, Terry me comentó que en aquellos años, viviste con un hombre joven, rubio y guapo…que resultó ser un millonario…Y el Sr. Grant no es joven pero tiene mucho dinero… Tienes mucha suerte siempre verdad Candy?... En cambio yo, tuve que conformarme con las migajas de cariño o mejor dicho de "lástima" que Terry me dio…
-Albert siempre fue como mi hermano mayor y Terry siempre lo supo.
-Ah sí? –Y rió burlándose- Si esta vez todo este tiempo has vivido ocultando cosas…qué garantía podría haber tenido Terry de que tú no le ocultabas "cosas" a él?
-Jamás le mentí ni a él ni a nadie!
-Excepto a mi! Porqué Carol?... Porqué fingiste ser mi amiga? Porqué quisiste estar conmigo sabiendo que yo…logré apartarte del lado de Terius aquella vez…y hace cien años también?
Esta vez en la mente de Suzette apareció una escena claramente:
En aquella habitación del hospital, Susana se encontraba en su silla de ruedas y Terry permanecía de pie frente a la ventana contemplando la nieve que caía suavemente. Las manos de él presionaban las cortinas con fuerza mientras dedicaba sus pensamientos a ella, a Candy.
-Terry aún puedes alcanzarla, puedes ir si quieres…Yo no quiero hacerte sufrir por mi egoísmo.
-Me he decidido…por ti –Respondió él secamente-.
Al escucharle decir aquello, ella lloró de alegría y gratitud hacia él. Sin embargo, Terry nuevamente se giró hacia la ventana y se sumergió en sus pensamientos sin decir nada más; Contempló por unos instantes más la nieve que caía y después, con actitud resignada cerró la cortina.
-Aquella vez, en América, a principios de la Primera Guerra Mundial…también ahí pude quedarme con él…pero aún conservando mi identidad, tampoco logré que me amara y no conseguí ser feliz ni hacerle feliz…. –Agregó Suzette con tono apagado-.
Carol sintió una punzada al escuchar que ella recordaba ya claramente también lo ocurrido en América hace poco más de cien años…tal vez esa era la separación que más le dolía aún. En los últimos días, muchas veces trató de imaginarse este momento, el momento en que se enfrentaría a Suzette y a su pasado…pero nunca pudo acertar en la reacción que cada una tendría realmente.
Esta vez era Carol quien se quedaba callada, no quería volver a abrir una herida que creía haber logrado cerrar, no quería que las heridas de Suzette también se reabrieran porque tal vez no las podría volver a cerrar. Sin embargo, al parecer Suzette estaba dispuesta a llegar hasta el final:
-Porqué fingiste sentir por mi un cariño y hasta cierta hermandad que no existían Carol?
La voz de Suzette comenzaba a elevarse nuevamente y entonces Carol supo que no tenía opción más que contestar aquella pregunta con toda la sinceridad de la que pudiese ser capaz.
-No fingí nada de eso… todo fue real Suzette. Mucho antes de conocerte en esta vida, yo comencé a recordar quien era en verdad…pero fue tan poco lo que pude recobrar que preferí olvidar…Unos años después…apareciste tú y junto contigo vinieron más de esos sueños reveladores…pero me negué a continuar descubriendo lo que realmente nos unía a ti y a mi porque para entonces…ya éramos amigas.
-Esperas que yo crea que solo por amistad decidiste olvidar el pasado?...Es que acaso me crees tonta?... Entonces debió ser muy gracioso para ti confirmar que una vez más me había enamorado de tu novio!
-Basta! –Carol comenzaba a perder control nuevamente sobre aquel viejo dolor- …Pensé que esta vez podríamos ser felices todos!... Pensé que esta vez, si evitaba que conocieras a Taylor…es decir a Terry, a Terius, nada del pasado se repetiría!... Por eso no quería que recordaras más!…No te mentí! Solo quise callar porque quería evitar tener que decidir nuevamente entre tu felicidad o la mía!... No quería tener que renunciar nuevamente a él! –Dijo Carol con lágrimas en los ojos-.
-Pero esta vez te has equivocado! Él me eligió a mi! Decidió quedarse a mi lado!
Las palabras de Suzette hirieron aún más a Carol, al hacerle recordar la horrible escena que descubrió hace muy poco: Taylor y Suzette en la cama.
-En eso…tienes razón. Me queda muy claro que esta vez he sido yo la que se ha quedado con las manos vacías…y me duele mucho…pero me resigno a ello. No he hablado aún con Taylor…pero creo que ya no hace falta… Descubrirlos en la cama…es suficiente para mí. Entre Taylor y yo…ya no hay ni habrá nunca nada más!
Al decir estas palabras, Carol hizo un esfuerzo que le pareció sobrehumano y miró fijamente a Suzette sin dudar. Esta última vio que todo aquello que le decía era verdad… Pero al mismo tiempo se sintió confundida.
-Sí lo que me dices es verdad y ya has renunciado a Taylor…Porqué razón quisiste hablar conmigo?
-Ya te lo dije antes: Quería saber tus motivos…Quería saber la razón por la cual mi mejor amiga, mi hermana, decidió traicionarme de ese modo –Respondió Carol sin enojo, pero sí con tristeza-.
Suzette no sabía qué responder, pero le quedaba claro que Carol sentía interés genuino por saber si quedaba algo por rescatar de la relación de amistad que ambas tuvieron antes de que ocurriese todo esto. En realidad esto podría marcar un cambio significativo en el curso del destino pues pese a que algunos aspectos permanecieron igual, lo que hicieran ambas a partir de este momento podría cambiar todo en el futuro.
Valdría la pena realmente romper una amistad por un noviazgo? Valía la pena quedarse sin Carol solo por tener ahora a Taylor a su lado? Pero y si ambas se disponían a continuar la amistad…en verdad podrían continuar juntas como antes? La desconfianza desaparecería y llegaría el momento en que los tres pudiesen convivir como buenos amigos?
Continuará...
