Nueve. Vibraciones.
Cuando te das cuenta que estás en un error, debes luchar por dar la vuelta y enmendarlo. La recompensa es más grata que la duda.
Bella se encontraba demasiado dolida. Se repetía una y otra vez dentro de su cabeza que era una estúpida. Había caído en los encantos de Edward. Cuando Esme se fue a dar su paseo de todas las noches, ella insistió en hablar con él para sacarle alguna información para su madre, sin embargo aquello no acabó como esperaba. Cuando salió de la casa, se esperó a que Esme llegara.
Bella divisó a la mujer entre las rosas. Se levantó despacio del suelo y se secó las lágrimas antes de que ella llegara. Cuando Esme la alcanzó, Bella, solo pudo decirle que se había cerrado a dar explicaciones y que no había servido de mucha ayuda. Esme la abrazó y le dio las gracias.
Bella se montó en el coche de Esme y al llegar a casa de Tanya le dio las gracias por la cena y se despidió hasta el día siguiente en la universidad. Bella no sabía cómo actuar ahora delante de su mejor amiga. Se sentía decaída, dolida, rota. Tocó a la puerta con un doloroso nudo en su estomago y esperó a que su amiga le abriera.
Tanya abrió al segundo toque en la puerta. Bella no pudo contenerse y se lanzó a sus brazos llorando. No podía resistirlo más, se sentía humillada. Su amiga no habló, simplemente la arrastró hasta el sofá y se sentó junto a ella. Después de derramar un sin fin de lágrimas, al fin Bella alzó su cabeza y miró a Tanya a la cara.
-¿Qué ha pasado?- Preguntó temerosa su amiga.
-Me he acostado con él.- Bella comenzó a llorar de nuevo.
-¡NO!- Tanya se levantó de golpe del sofá- ¿Por qué?
-Estuve hablando con Esme y la vi tan mal que accedí a hablar con él.- Bella se limpió su nariz con un pañuelo que le tendió Tanya y siguió hablando.- Su madre insiste en que es muy buen chico. Que siempre lo han puteado y que ahora ni siquiera es capaz de bajar a comer en la mesa.
-¡Te lo dije!- Le gritó su amiga.- Aquí huele a mierda y mi hermana no me gusta.
-¿Crees entonces que ella si desea que Edward la bese?- Bella pensó en esa posibilidad por un segundo.- Puede ser, me ha utilizado a mi también. Luego me ha echado de su cama como si fuera un perro sarnoso.
-Te digo que algo no me huele bien y lo descubriré.
Tanya seguía en sus trece y nada la haría cambiar de opinión. Ella sabía perfectamente de lo que era capaz de hacer su hermana Irina. Cuando Irina se quedó embarazada de su hija, huyó dejando al padre. Había que decir que el novio de Irina era un preso, así que a Tanya su hermana no la engañaba.
Bella observaba a Tanya aún con los ojos llorosos. Su amiga se había quedado parada y ausente. No entendía que estaba pasando.
-¿Tanya?- Bella la sacudió por los hombros.
-Bella, hay cosas que no sabes de mi hermana.- Tanya se levantó y se arrodilló ante Bella.- Mi hermana era traficante junto a su novio. A él lo apresaron y ella huyó. Mi hermana estaba embarazada en ese momento y no le importó su familia.
-Oh.- Bella se llevó la mano al pecho.
-Si.- Tanya sacudió su cabeza de arriba abajo.- Por eso me sorprendí al verla aquí. Ella dejó de comunicarse con todos. Ella es una mentirosa, sabe muy bien engañar a la gente.
-¿Cómo es profesora?- Bella se estaba poniendo muy nerviosa.- No entiendo nada.
-Ella estudió para eso, Bella. Lo que pasa es que se juntó con quien no debía.- Tanya se levantó del suelo y se sentó al lado de su amiga.- No digo que no haya cambiado, pero aún así no te debes fiar ni de ella ni de su hija.
Bella se sentía tan extraña, tan mareada y tan confusa que prefirió irse de allí. Se levantó del sofá y se despidió de su amiga alegando que estaba cansada. Tanya le dio un fuerte abrazo y le devolvió las llaves de su coche.
-Quedamos mañana.- Bella abrió la puerta y salió de la casa.- No sé a qué hora estaré libre, pero ya te llamo.
-Está bien, pero llámame.- Tanya cerró la puerta y se fue a dormir.
Bella entró en su coche y condujo hasta la casa de Charlie algo mareada todavía. Lo que acababa de descubrir le restaba muchos puntos a Irina. Aquello no estaba bien y no podía confiar ni en ella ni en su hija Tanya. Un sentimiento de culpa la abrumó en ese instante. Ella había confiado en Irina y en Tanya. Seguramente Irina estaba consintiendo aquella relación entre alumno y profesora y lo acusaba solo a él de manipulador.
Al llegar a casa, aparcó el coche y entró rápidamente para que su padre no la viera. Charlie estaba dormido en el sofá con la televisión puesta, así que simplemente lo tapó con la manta y subió las escaleras hacía su cuarto. Al entrar sintió como el estomago se le cerraba y las nauseas empezaban a apoderarse de ella.
Bella cogió su pijama y fue a darse una buena ducha caliente. Mañana sería otro día y todo estaría mucho mejor. Al salir del baño, se fue directamente a la cama. Nada más tapar su cuerpo y apoyar la cabeza en la almohada, las imágenes de lo ocurrido ese día le llegaron sin poder detenerlas.
Los ojos verdes de Edward se clavaron en su cabeza como agujas. No podía apartar de ella esa mirada triste, asustada, confusa… Bella recordó las manos de él recorriendo su cuerpo y lo bien que la había hecho sentir. Su cuerpo empezó a acolarse y sacudió su cabeza para sacar esos pensamientos de ella. Bella cerró sus ojos fuertemente y empezó a contar ovejas para dormirse.
…
La luz entraba por el ventanal iluminando su hermoso rostro. Edward estaba recostado sobre su cama con tan solo un pantalón corto. Los recuerdos de la noche anterior invadieron su mente y por un instante se aterrorizó. No entendía nada en absoluto de lo que había ocurrido entre aquellas cuatro paredes. Intentaba analizar la situación desde un punto más objetivo.
Recordó que fue él el que la besó por primera vez, el que la besó por segunda vez. Sin embargo no fue la tercera. Cerró sus ojos y el cuerpo de Bella entró en sus pensamientos de una estocada. Las curvas de aquel cuerpo más maduro eran impresionantes. Los besos cálidos y profundos y las manos de Bella lo acariciaban de una forma imposible de borrar.
Recordó cada palabra dicha por ella y cada sentimiento encontrado en el camino. Abrió sus ojos de golpe y supo que ella no era como las demás. Se golpeó mentalmente al comprender que Bella Swan le gustaba y no como le había gustado Lauren en dos años. Ella era punto y aparte.
Edward solo pensaba en que ella se hubiera dado cuenta que las caricias que la noche anterior él le había dado, no eran caricias de un mujeriego, si no de alguien que admira y está aprendiendo a amar ese cuerpo. Una sensación de frio recorrió su columna vertebral dejándolo medio aturdido.
Se levantó de la cama sin que sonara su despertador. No podía perder el tiempo, tenía que hablar con ella y pedirle perdón por haberla echado de su cama la noche anterior de esa forma. Salió disparado hasta el baño y se dio una rápida ducha. Al salir sintió que cada vez estaba más y más nervioso. Se colocó un pantalón vaquero negro y una camisa a juego.
Edward bajó hasta la cocina donde se encontró a su madre con un café entre sus manos y una sonrisa en sus labios. Últimamente solo discutían. Mañana tras mañana ella le insistía en su cambio de personalidad y él le daba largas. Solo le echaba la excusa de la universidad. Le comentaba que desde que había llegado Bella trabajaba más en sus clases.
Esme era su madre, así que esa razón que su hijo le daba no se la creía, aún así lo recibía con su mejor sonrisa tendiéndole un plato de tostadas y un café con leche. Edward le sonrió por primera vez en más de dos meses y aquello sorprendió a su madre. Decidió no preguntarle por si metía la pata.
Edward le sonrió de nuevo y dándole un beso en la frente a su madre salió al jardín a esperarla. Necesitaba ver a Bella y hablar con ella. Pedirle perdón y hacerla entender que él no era como lo describían.
…
Bella se había levantado con un dolor horrible de cabeza. No había podido dormir en casi toda la noche. Las imágenes de lo ocurrido con Edward no dejaban de recrearse una y otra vez en su mente y aquello le había causado un gran problema. Las palabras de su amiga tampoco la habían ayudado demasiado. Una y otra vez recordaba que Irina había sido una gran traficante y que su hija era hija de un preso. Se dio una agradable ducha para relajarse y después de vestirse bajó a desayunar. Después de tomarse una taza de café, salió para coger su coche y enfrentarse a Edward.
Mientras conducía camino a la universidad, deseó no haberse tomado aquel café. Su estomago estaba revolviéndose y causándole unas nauseas asquerosas. Bella detuvo el coche antes de llegar y abrió la puerta del coche. Junto al arecen, vomitó el café y empezó a sentirse mareada de nuevo. Sus manso estaban empapadas de sudor y su cuerpo entero temblaba.
¿Por qué la había echado de su cama? Esa pregunta la invadió minutos antes de llegar al parking. No sabía ya a quien creer. Su mejor amiga le había contado lo de su hermana, pero eso no era razón suficiente para no creer que Edward era un mujeriego ¿O sí? Si aquella relación era consentida, él no se estaba aprovechando de ella, simplemente era un mujeriego consentido.
Bella aparcó el coche y salió sujetándose a la puerta. Debía relajarse, nadie podía verla en ese estado y mucho menos Edward. Bella caminó hasta la sala de profesores y allí se encontró con Esme. Al entrar a la sala, Esme, la miró de arriba abajo y le sonrió.
-Buenos días.- Esme le guiñó un ojo.- Gracias por hablar anoche con Edward. Hoy se levantó sonriente.- Esme le apretó las manos. -¿Qué hiciste?
-No hice nada.- Bella trató de cerrar aquel tema. Si Esme se enteraba que se había acostado con su hijo probablemente la mataría.- Solo le dije que os estaba haciendo daño y que contara con vosotros.
-Gracias.- Esme le dio dos besos.- Tendrás que venir más a menudo a casa y si eso hace que mi hijo se levante con una sonrisa.
Bella cerró sus ojos he imaginó estar de nuevo entre las sábanas de Edward. Un suspiro salió de sus labios y Esme la escuchó.
-¿Pasa algo?- Bella abrió sus ojos.- Te noto extraña.
-No pasa nada.- Bella le sonrió para tranquilizarla.- Solo es que me siento algo cansada.
-Perdona, ayer te retuvimos mucho tiempo.- Esme se sentó en la silla y la miró.
-No es vuestra culpa.- Bella cogió los papeles que necesitaba y se acercó a la puerta.- Solo es que anoche me acosté tarde leyendo.
Le sabía muy mal mentir a aquella buena mujer, pero prefería decirle eso que contarle la verdad. Esme era la madre de Edward, así que no le gustaría escuchar que no había dormido pensando en el polvo que pegó con su hijo en su casa.
Bella salió de la sala y caminó hasta la clase donde se encontraría con Edward. Trató de relajarse al abrir la puerta y verlo allí sentado con la cabeza agachada, pero realmente no podía. Bella caminó hasta colocarse a su lado y sin decirle nada, abrió su maletín y sacó las hojas donde apuntaba todo lo que hacía Edward. Las clases pasaron sin ningún tipo de contratiempos. Ella solo le habló para lo justo y Edward no insistió en decirle nada fuera de lugar.
…
Edward se sentía bastante idiota. Por un instante, en la mañana, había pensado que Bella no era como las demás. Sin embargo nada más verla en la primera clase se dio cuenta de que estaba equivocado. Ella no le había dicho ni hola y aquello lo desilusionó demasiado.
Al salir de las clases al acabar el día, se dirigió hacía el coche de su madre como siempre. Allí, se encontró con Jessica y su gran libreta rosa. Se acercó despacio y temeroso, no sabía a que se iba a enfrentar esa mañana. Al llegar, Jessica, le tendió la libreta con una sonrisa de superioridad.
"Lo sé todo. Sé que te has acostado con Tanya y con Lauren. Que ahora intentas acostarte con su madre."
Edward trató de no enfadarse más de lo que estaba y escribió despacio.
"Perdona, pero fuiste tú la que me buscaste sabiendo que lo había hecho con Tanya el día anterior"
Jessica al leerlo resopló enfadada y volvió a escribir.
"Pero no te importó. Como tampoco te importó que Lauren se te abriera de piernas"
Edward ya cabreado le escribió lo que realmente opinaba sin esconderse.
"Lo sé todo. Sé que fui una apuesta y que os reías de mí. Sé que seguís riéndoos y porque Irina también me acosa"
"Irina no te acosa, estúpido"
"Si lo hace"
"Como cuentes la verdad, colgaremos el video donde sales desnudo en la página de la universidad."
"También sale Lauren"
"A ella la taparemos imbécil. Después sacaré imágenes del video de tu anatomía masculina y las colgaremos por toda la Uni. Diremos que te aprovechaste de nosotras a todo el mundo y que también acosas a la madre de Tanya. Nadie te creerá a ti"
Edward sabiendo que lo harían si contaba algo a alguien, se sintió mucho más inferior que de costumbre. No era la primera amenaza. Tanya lo hacía desde hacía mucho tiempo. Lauren le contó lo del video y ella supo que Edward lo sabía. Si las fotos esas y el video salían a la luz, estaba muerto. Su madre se llevaría el susto de su vida y la avergonzaría tanto que tendrían que irse del pueblo. Con una profesora a favor de ellas tres, todo era muy fácil para las arpías.
Edward asintió con la cabeza y escribió que no diría nada. Dejó a Jessica en el parking y entró de nuevo a la clase. Tenía demasiadas ganas de llorar. No entendía como tenían el video si él se lo había robado a Lauren del ordenador.
Dejó caer la mochila con furia al suelo y se sentó en su pupitre sin mirar la clase. Edward apoyó las manos en su cabeza y trató de relajarse. Su madre no podía verlo en ese estado, ay le estaba causando demasiado daño. Edward trató de no llorar y ser fuerte, pero cuando estaba a punto de derrumbarse y dejar todo salir, una mano se aferró a su hombro y lo hizo saltar de su pupitre.
…
Bella se había quedado en la clase tratando de pensar en cómo iba a afrontar ahora esa nueva situación. Estaba escribiendo en un papel todos sus pensamientos, cuando escuchó al puerta abrirse y un golpe demasiado fuerte contra el suelo. Al mirar, pudo ver la mochila de Edward tirada en el suelo y sus cosas esparcidas por la case.
Bella lo observó durante unos segundos y se dio cuenta que los hombros de Edward se sacudían como si estuviera a punto de llorar o lo estuviera haciendo ¿Qué le había pasado? No entendía porque estaba allí, pero apareció a su lado y agarró su hombro tratando de averiguar que lo había puesto en ese estado ¿Irina lo habría rechazado esta vez?
