Por fin! Perdón por tardar, aquí les traigo el siguiente capítulo. Tardaré en actualizar pero les reitero que no pienso dejarlo.

DISCLAIMER: Los personajes que aparecen en la serie de anime y el universo de Buddy complex no me pertenece. Lo único mio es la trama de poner a los personajes en esta situación que se le ocurrió a mi loca cabeza. NO gano nada a cambio, al final seguiré igual de pobre que ahora :( Lo único que recibo es la satisfacción de entretenerlos un poco :3

ADVERTENCIAS: Este es un fic con temática homosexual, slash, yaoi, BL, chicoxchico o como quieras llamarle, si no te gusta, no leas. Muerte de personajes, algo de violencia, y... bueno por el momento creo que eso es todo.

Bueno, pues a leer.


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Nuestro Tiempo

Capítulo 9. Determinación vs Culpa.

Todo a su alrededor parecía correr en cámara lenta, tenía la sensación de que nada de eso le estaba ocurriendo a él y parecía incluso que se miraba a través de los ojos de otra persona, no entendía lo que las personas le decían al acercarse a él, sabía que movía la boca y que pronunciaba palabras que para él no tenían sentido, su cuerpo reaccionaba mecánicamente a los movimientos de todos aquellos que se encontraban a su alrededor. Podía ver a su hermana a su lado, llorando. Podía incluso sentir su delicada mano sujetando la suya y apretando con fuerza tratando de resistir el incontrolable llanto. Pero, Dio no podía llorar. Desde que se enteró de la lamentable y trágica muerte de su padre, no había derramado lagrima alguna. Le dolía el pecho cada que veía el ataúd donde se encontraba su padre, y su corazón se llenaba de tristeza al ver el desconsuelo de su pequeña hermana, pero desde que escucho las fatídicas noticias, se había prometido no llorar, tenía que ser fuerte para Fiona.

—Todo está listo joven Dio —dijo el gerente del servicio funerario.

—Adelante, vallamos al cementerio.

Dio les dijo a todos sus allegados que su padre deseaba ser enterrado en Japón, así que la ceremonia se realizaría en el Okunoin Cemetery, en la Prefectura de Wakayama al sur de Osaka pues su impactante tamaño y belleza natural habían impactado tanto a su padre desde la primera vez que viajo a ese país. El traslado iba a ser en avión y lo iban a acompañar todos sus amigos, pues familiares cercanos no tenía. Durante el trayecto Dio no hablo con nadie, estaba sentado junto a su hermana, quien se había quedado dormida producto del cansancio emocional al que estaba siento sometida. Al mirarla, Dio se prometió a si mismo que nunca la dejaría sola, pues ahora era lo único que tenía, la persona más importante en su vida y por quien daría la vida. Al pensar en todo eso su vista viajo hacia Aoba, quien miraba por la ventanilla completamente perdido en sus pensamientos, Dio ahora entendía más o menos lo que Aoba debía de estar sintiendo al estar tan alejado de las personas a las que tanto ama. Se prometió que de ser necesario el haría lo posible para que Aoba regresara a su tiempo con sus seres queridos, aunque eso le suponga dolor a Dio. Aoba capto su mirada y le dirigió una leve sonrisa a la que Dio respondió para luego desviar su vista hacia su hermana y besar su cabeza.

La ceremonia en el cementerio había sido muy emotiva, para Dio fue muy duro ver a su padre desaparecer en el fondo de un agujero, pero sabía que ahora ya estaba en un lugar mejor junto a su querida madre. Aoba siempre estuvo cerca de él, colocando la mano en su hombro cuando creía que le iban a faltar las fuerzas y se iba a derrumbar en frente de todos. Cuando Dio perdió a su madre durante la guerra se prometió que llegaría a ser el mejor piloto de valiancer para poder proteger a su familia, no le cabía en la cabeza la idea de que su padre ya no estaba con ellos por culpa de los malditos rebeldes, no era justo lo que había pasado, lo que estaba pasando en todo el mundo y todo por unos estúpidos fanáticos de la guerra. Ya podía realizar el acoplamiento, después de tanto tiempo lo había conseguido y sentía que de cierta manera no había valido la pena. Al quedarse solo frente a la tumba de su padre, Dio se arrodillo y rezó en memoria de sus padres.

—Les prometo que protegeré a Fiona con mi vida y que daré caza a los rebeldes, les prometo que no dejaré a ninguno con vida pues no voy a permitir que esto suceda de nuevo, ni a mí ni a nadie más —dijo. Estaba tan inmerso en sus pensamientos que no escucho cuando alguien se acerco a él por la espalda.

—No deberías prometer cosas que no sabes si vas a poder cumplir, y me refiero a la cuestión de los rebeldes —dijo Aoba colocando una mano en el hombro de Dio, apretando levemente en señal de apoyo.

—Lo voy a cumplir, por ellos y por todos los que perdieron a alguien en la guerra y en los ataques —aseguró Dio sin levantarse y sin mirar a Aoba. No le molestaba su presencia, pero preferiría que se mantuviera a su lado en silencio.

—Te estas dejando llevar por tus emociones, no de…

—¡No me estoy dejando llevar! —contestó Dio levantándose de golpe, retirando la mano de Aoba de su hombro de manera brusca y colocándose frente a él—. No lo entiendes —dijo Dio apuntándole con el dedo—, tu no estuviste ahí desde el principio, la desesperación de las personas ante la inminente guerra, todo eso se había acabado en cuanto esta terminó, y ahora… ahora esos imbéciles están atacando solo porque no pueden aceptar que eso se terminó. Son un grupo que está enfermando a las naciones esperando una nueva guerra. No lo voy a permitir Aoba, no lo haré.

—Lo sé —dijo Aoba conmovido por las palabras de Dio. Le sorprendió ver que los ojos azules se llenaron de lagrimas que estaban siendo contenidas lo mejor que podían por su dueño. No pudiendo evitarlo se acercó a Dio y jalándolo de un brazo lo abrazó, Dio se resistió un momento, pero después de unos segundos, aceptó el abrazo y lo respondió, no se había dado cuenta de cuanto lo necesitaba hasta ese momento.

—Te ayudaré a lograrlo, te ayudaré a detener esto antes de que inicie una nueva guerra —le susurró al oído causando en Dio un leve estremecimiento que fue percibido por Aoba, quien se separó de él y lo miró a los ojos de una manera tan profunda que Dio se quedó completamente hipnotizado por su color y brillo—. No te dejaré solo. Lo prometo.

—Lo sé, yo de verdad…, gracias… —contestó Dio en un susurro agachando la mirada y recargando su frente en el pecho de Aoba. Dio sabía que Aoba se iba a ir en algún momento así que solo creyó en sus palabras a medias. Una sonrisa triste y de decepción cruzó su rostro y sintiéndose extrañamente protegido en los brazos de Aoba se dejo vencer por el cansancio de aquel día.

ooo

Para Aoba los últimos días habían sido completamente una locura, se sentía impotente al ver el rostro completamente frio de Dio. El día del funeral Aoba se llevó un enorme susto después de que Dio cayera desmayado en sus brazos, pero lo entendía perfectamente; la preocupación, el dolor, la tristeza y la rabia pudieron con la estabilidad de Dio y por una vez este se dejó vencer, Aoba sabía por lo que estaba pasando pues él también perdió a su padre y tuvo que ayudar a su madre a salir a delante junto a su pequeña hermana. Aquel día lo llevó de regreso a la mansión sin que nadie notara su estado y cuidó de él hasta que despertó ya muy entrada la noche, Dio solo le agradeció por todo y amablemente le pidió que lo dejara solo dedicándole una ligera sonrisa que paralizó el corazón de Aoba de pena –y de algo más que no pudo o no tuvo el valor de identificar–. No quiso dejarlo solo, pero sabía que forzar a Dio a su compañía pudo haberlo afectado más. Esa noche después de regresar a su habitación golpeó con fuerza una de las paredes causándose un poco de daño en los nudillos, pero no le importó, Aoba se juró a si mismo que cumpliría la promesa que le hizo a Dio y sus ojos reflejaron en aquella inhóspita oscuridad un brillo de anhelante determinación, pues Aoba no iba a dejar que Dio siguiera un camino que solo lo podría destruir.

Un par de días atrás Aoba escuchó por equivocación una conversación entre Lee y Elvira, en donde comentaban que Dio se sentía responsable por la muerte de su padre, que se culpaba por no haber podido protegerlo cuando ya podía hacerlo. Inmediatamente después de eso Aoba intentó hablar con Dio, pero este lo evadió con otra cuestión sin darle oportunidad de retomar el tema, así que Aoba se dijo que le daría más tiempo. Para Aoba la situación de los Weinberg le era desconocida, el mismo día que trato de hablar con Dio se encontró con Fromm en la estación, este lo invitó a tomar algo en el centro de la ciudad y Aoba aceptó pues parecía que Fromm quería decirle algo importante.

Flash Back

Estaban en un lugar llamado Bar High Five cerca del centro de Tokyo, era un lugar pequeño decorado con colores que iban de los cálidos a los neutros, en las paredes existían dos peceras que le daban un toque de tranquilidad y algunos libros para el entretenimiento de los clientes. Ambos chicos se encontraban sentados en la barra del lugar, pidieron algo de cenar y durante ese tiempo ninguno de los dos menciono palabra alguna sobre el tema que los había reunido.

¿Sabes? —dijo Fromm de pronto mientras bebía una copa de un licor que Aoba no conoció—. Antes de que Dio perdiera a su madre y Fiona quedara paralitica, Dio era una persona alegre, incluso te podría asegurar que tierno y cariñoso para con todos los que apreciaba mínimamente, todos en la academia lo admiraban pues era el mejor de la clase, incluso la relación que tenía con su padre era diferente, el Señor Weinberg lo llevaba consigo a todos lados, cuando era pequeño era común verlos juntos al salir de las empresas, –o eso me ha platicado Fiona–. Poco después de iniciar la guerra Dio quiso enlistarse para poder ayudar a La Alianza contra la tiranía que supondría caer bajo el dominio de Zogilia, Sadamichi no estaba muy de acuerdo pues quería que su hijo heredara el cargo de jefe en las empresas para cuando cumpliera la edad suficiente.

"Su madre no quiso mudarse a un lugar menos peligroso porque decía que no quería dejar a su hijo solo y Sadamichi accedió a su petición de quedarse donde estaban. Cuando la guerra los alcanzó y pasó aquella tragedia, el padre de Dio no pudo perdonarse por lo sucedido, nunca se lo dijo, pero la actitud para con Dio cambió radicalmente, creo que siempre pensó que de no ser por la obstinación de Dio al querer formar parte de la armada Sadamichi nunca hubiera perdido a su esposa y su hija nunca hubiera quedado paralitica —Aoba no miró hacia Fromm en ningún momento, solo se quedó contemplando su propia bebida mientras escuchaba atentamente cada palabra—. Por supuesto que Dio se culpó también, su actitud cambió, se alejó de sus amigos en la academia y su sonrisa desapareció. Ya no iba a casa, se la pasaba en entrenamiento constante y solo de vez en cuando hablaba con su hermana, con quien nunca cambió de actitud.

Pero Dio no fue el responsable de la muerte de su madre o de las heridas en Fiona, su padre debió entender eso y darle el apoyo necesario, ambos debieron apoyarse mutuamente como familia y ser el apoyo de Fiona, que también perdió una madre y al parecer de cierta forma también un hermano y un padre —dijo Aoba en un tono de profunda tristeza y casi en un susurro que Fromm casi ni lo escucho.

Lo sé, y Dio lo sabe muy en el fondo, pero eso no supuso ninguna diferencia, si lo creía o no, nunca lo dijo. Nunca trató de arreglar las cosas con su padre, como viste hace cuatro años la relación era demasiado formal y lejana, de lo que estoy seguro es de que Dio nunca le tuvo rencor a su padre, a mi parecer Dio si se creía culpable, y su único consuelo era el hecho de que Fiona no lo culpara por lo que sucedió —Fromm ya iba por su segunda bebida y su rostro comenzaba a colorearse de rojo en señal de embriaguez.

Dio se siente culpable por la muerte de sus padres… y de todo —aseguró Aoba más para sí mismo que para Fromm—. ¿Cómo podemos demostrarle que no es así?

Creo que no podemos, o no lo sé, creo que la única persona que puede hacerlo entrar en razón, eres tu —aseguró Fromm mirando a Aoba a los ojos—, yo nunca tuve alguna oportunidad, nunca lo dejé solo pero no cambié nada, tal vez sí fui un apoyo para él, pero no lo suficientemente importante como para regresarle la sonrisa —se detuvo unos segundos y después de un trago continuo con su explicación—. Cuando llegaste del futuro cambiaste algo en Dio que todo el mundo notó, y te seguro que eso alegro a muchos, a Fiona, sobre todo, si lo recuerdas —Aoba asintió a sus palabras—. Después de que te fuiste la alegría que Dio había adquirido se esfumo de nuevo, aunque debo de admitir que no del todo, esta vez era selectivo al demostrar su lado amable pero no dejaba que nadie más se le acercara y eso tampoco estaba bien, simplemente yo no logre lo que tú.

Le prometí a Fiona que haría que Dio volviera a ser el de antes, pero ahora no se si pueda cumplirlo —dijo Aoba sintiéndose impotente ante la situación, apretando con fuerza el vaso que sostenía entre sus manos. Y sintiéndose un poco culpable por haberse ido como se fue la ultima vez.

Yo si creo que puedes, solo que no te has dado cuenta de nada —dijo Fromm, mirando hacia la nada como si supiera algo que Aoba desconocía.

¿Darme cuenta de qué? —preguntó Aoba sin entender a qué se refería Fromm.

Eso lo tienes que averiguar tu solo —dijo mientras pedía una tercera bebida—. Fiona es la que se hará cargo de las empresas de la familia Weinberg —soltó Fromm de repente cambiando de tema.

¿Fiona? ¡Pero ella aún no tiene la edad suficiente! —exclamó Aoba sorprendido.

Dio la pondrá al mando de todo con su constante supervisión, Fiona ya ha aceptado la responsabilidad. Al parecer Fiona al estar tan cerca de su padre en todos estos años es la que más sabe de los movimientos que hacía su padre, y al parecer varias de los tratos que concretó Sadamichi fueron idea de Fiona. Todos, incluso Dio creen que Sadamichi la estaba preparando para ello.

¿Y Dio?

El no dejará la flota. Tiene planeado salir en la siguiente misión, por ahora esta ida y vuelta entre la mansión ayudando a Fiona y en la base investigando.

Ni siquiera ha pasado una semana de la muerte de su padre —dijo Aoba sorprendido por las decisiones que estaba tomando Dio.

No esta pensando con claridad, se esta dejando llevar por sus emociones, creo que de tantos años reprimiéndolos, estos por fin le están pasando factura —comentó Fromm con una sonrisa burlona.

Eso no es gracioso —dijo Aoba ante el comentario de Fromm—. Voy a hablar con él lo mas pronto posible. No puede ser tan imprudente, si sigue así va a dejar a Fiona sola y eso la devastaría completamente. —Al pensar en eso Aoba sintió que si Dio muriese por alguna imprudencia él también se sentiría devastado por ello.

No te preocupes por ello, el Cygnus no tiene misiones programadas por ahora. Al parece Lee se percato de las intensiones de Dio y le pidió a Alfried que no les asignara nada, de ser posible hasta que se de un futuro ataque —mencionó Fromm, jugando con su bebida de la cual no había probado trago alguno—. Según las investigaciones el blanco de aquel ataque era el nieto del gobernante de Zogilia, que estaba de vacaciones con sus padres. La SJIA esta segura que hay un espía en su organización o en la WNTAD, ya que solo ellos sabían de la localización exacta de la familia —dijo Fromm con una seriedad que Aoba nunca le había visto, fue entonces que se dio cuenta que ya no eran los mismos jóvenes que había conocido. Ya eran adultos y la guerra los había hecho madurar demasiado rápido—. En Zogilia las cosas no están nada bien Aoba, este ataque fue crucial y los lideres ya no están mucho a favor de la paz, se están designando responsabilidades por lo ocurrido y se habla de romper el Tratado de Paz y que cada país se haga cargo de atrapar a los responsables.

¡Eso no es posible! ¡¿Es que no se dan cuenta que eso es lo que se espera que pase, que solo les van a estar dando lo que quieren?! ¡¿Y que pasa con el otro grupo?!, se que algo tienen que ver en todo esto…

Alfried piensa lo mismo, pero no se tienen pistas sobre ellos, los únicos casos de terrorismo y genocidio los han presentado los RZ y RA —mencionó Fromm con una mueca de frustración—, sin una pista concreta, la SJIA no les prestará atención y menos teniendo a estos grupos a punto de iniciar la guerra.

Tiene que haber algo por ahí, lo investigaré —dijo Aoba con determinación.

Solo ten cuidado, habla con Alfried sobre ello, no es tan malo una vez que lo conoces y puede que entre los dos puedan encontrar algo, yo también estoy ayudando, pero no tengo la perspectiva que tu tienes.

Lo haré, después de hablar con Dio, hablare con Alfried.

Esa noche Aoba se fue a dormir sin ver donde estaba Dio, de todas maneras, no creía que se encontrara en la mansión, conociéndolo seguiría en la base tratando de encontrar algo sobre los rebeldes. No pudo dormir hasta muy entrada la madrugada, pero no le importó pues eso le ayudó a pensar en lo que tenía que hacer.

Fin Flash Back.

—¿Estás listo?

—Si —contestó Aoba a Lee.

Se preparaban para un ataque simulado, donde Lee representaba al enemigo y Aoba pilotaba el Tachyon, Dio no se había presentado a la simulación, pero Alexey dijo que ese no era un problema. Aoba ya podía controlar su unidad a la perfección, había estado practicando los últimos días después de la muerte del señor Weinberg. Habían sido muy pocas las veces que había visto a Dio y creía que ya era hora de hablar con él. Dio ya había tenido el tiempo suficiente para estar más calmado. Según le dijo Fromm, no se había despegado de la base de operaciones, y entrenaba con Ittyon durante las horas que Aoba no lo hacía. Alexey le dijo a Aoba que lo hacía porque su estado vulnerable no le iba a permitir controlar sus emociones y eso supondría un problema al acoplarse.

La simulación había sido un éxito, los datos obtenidos del manejo del Tachyon les indicaron a los investigadores que Aoba ya estaba en condiciones de enfrentarse a un enemigo en un combate real. Lo único que faltaba era una prueba con ambos valiancer en combate.

—Necesitamos que hables con Dio, Aoba, a nosotros no ha querido escucharnos —dijo Alexey—, se empeña en no querer realizar el acoplamiento y cree que podrá enfrentarse en combate sin realizarlo, la doctora Elvira no duda que sea bueno, pero sin el sistema de acoplamiento utilizar los valiancer no representa ninguna ventaja.

—No he hablado con él desde el funeral, ni si quiera en la mansión, he llegado a pensar que está evitando hablar conmigo —aseguró Aoba.

—Lo hace porque se protege a sí mismo, no quiere que conozcas lo que en realidad esta sintiendo —dijo Alexey mientras analizaba unos datos en la computadora—, sabe que el sistema de acoplamiento de sus unidades te dará la llave para llegar a él.

—Lo que no entiendo es cual es problema con eso, él era consiente de que eso iba a pasar al seguir a delante con el acoplamiento entre nosotros.

—Lo que no quiere es que te involucres porque sabe que eres el único que puede hacerlo cambiar de parecer con respecto a sus objetivos, eres el único que puede interponerse en su deseo de detener a cualquier costo una futura guerra. Lo que Dio no sabe es que no es venganza lo que quiere, solo busca la manera de castigarse por la culpa que siente.

—De eso he querido hablar con él, pero no sé cómo abordar el tema sin que huya.

—Sabes que día es hoy, ¿no es así?

—Lo sé, pero no es posible que sigan con esa idea después de todo lo que ha pasado en la ultima semana.

—Es por eso por lo que lo hacen, quieren que Dio y tu se tomen un descanso con respecto a los entrenamientos, no digo que estos no hayan sido un éxito, pero sus signos vitales han tenido variaciones que nos preocupan un poco —explico Alexey retirándose del computador y mirando a Aoba.

—¿Cómo van los entrenamientos de Dio? —cuestionó Aoba interesado por la respuesta.

—Eso se lo puedes preguntar tu mismo esta noche —contestó Alexey con una pequeña sonrisa.

—¿Vendrá?, no creo que asista a la fiesta —dijo Aoba.

—Lo hará, te lo aseguro.

ooo

Dio se encontraba en el despacho de su mansión, Lene le había prohibido el ingreso a la base y lo había mandado a la mansión a relajarse y prepararse. Dio no le entendió en ese momento hasta que recordó que día era. Inmediatamente se sintió mal por haberlo olvidado, pero con lo ocurrido no había tenido tiempo de pensar en nada que no fueran los rebeldes y ayudar a su hermana en todo lo que necesitara.

Dio sabe que Fiona es una joven muy fuerte, pensó que se deprimiría tras la muerte de su padre, pero ocurrió todo lo contrario pues fue ella la que se ofreció a hacerse cargo de las empresas bajo la supervisión de Dio hasta que cumpliera la edad suficiente, mientras que él seguía tras la pista de los rebeldes. El día después del funeral Fiona ingresó a su habitación y habló con él, para Dio fue toda una sorpresa pues su hermana mostró una madurez y sensatez tan extraordinaria que hizo sentir a Dio muy orgulloso, tanto, que estaba confiado al cien por cien de que el puesto de director general de las empresas Weinberg estaba en las manos adecuadas. Esa noche Fiona le dijo a Dio que no podía culparse por lo sucedido y mucho menos poner en riesgo su vida tan deliberadamente, le dijo que lo único que no podría perdonarle jamás es que la dejara completamente sola.

Desde ese día Dio no había querido hablar con nadie, pues tenía muchas cosas que hacer. Fromm lo había ido a visitar al día siguiente y Dio le había comentado las decisiones que había tomado con respecto a su patrimonio familiar. Fromm se había visto demasiado preocupado por él en ese momento y –a parecer de Dio–, todos estaban haciendo un huracán dentro de un vaso de agua. Exageraban con respecto a cómo se sentía, no entendía que pasaba por la cabeza de todos, era obvio que no iba a andar por todos lados sonriendo pues así no era él, menos después de lo que pasó, pero ya había tenido su momento de duelo, ya había llorado lo suficiente. Dio era así pero ahora todos pensaban que estaba muy mal o algo por el estilo. Lo estaban cuidando demasiado, Alexey se empeñaba en que hablara con Aoba y Dio no sabía que sentir con respecto a él, hasta el momento, a parte de Fiona, Aoba había sido el único en verlo tan vulnerable, y de solo recordar que terminó entre sus brazos completamente inconsciente, su rostro se teñía de rojo. Dio creyó que su debilidad se debió a que confiaba demasiado en Aoba debido al tipo de enlace que compartían durante los entrenamientos.

Posiblemente en eso tenía razón la doctora Elvira y Dio tenía miedo de mostrar ante Aoba sus emociones actuales pues debido a la presión de todo lo que ahora tenía en sus manos y, sobre todo, al cansancio de estar de aquí para allá, no se sentía en condiciones de poder controlar sus recuerdos y no quería causar un malestar en Aoba debido a ello. Aoba había intentado hablar con él de culpa, Dio en ese momento se molestó y le cambio de tema radicalmente, no quería hablar de eso, sí, se sentía culpable pero no estaba consumiéndose en ella como al parecer todos pensaban. Desde entonces no lo había visto, un par de veces a lo lejos, pero nada más. Si no veía a nadie o hablaba con alguien era por que se encontraba sumamente ocupado. Instruir a Fiona era sumamente fácil gracias a la inteligencia de la joven, pero por otro lado las investigaciones no estaban llegando a ningún lado y eso lo estaba desesperando, a su parecer no se sentía obsesionado con ello, o al menos eso es lo que Dio pensaba.

"Son unos dementes", se dijo mientras suspiraba pesadamente.

—Dio, ¿puedo pasar? —llamó Fiona desde la puerta.

—Adelante —dijo Dio a su hermana—. ¿Qué sucede?

—Venia a preguntar si ya tienes listo el regalo de Aoba —comentó Fiona con una sonrisa adornando sus bellas facciones.

—Aun no —dijo Dio y se maldijo mentalmente por no recordarlo antes.

—Tienes que apresurarte, no puedes presentarte en su cumpleaños y no darle algo.

—Tú, ¿estás segura de querer asistir? —cuestionó Dio.

—Si, Dio… —Fiona se acerco a su hermano y tomo sus manos entre las suyas—, nada nos devolverá a nuestros padres —dijo mirándolo con tristeza, pero a la vez sus ojos color olivo destellaban con algo que Dio reconoció como determinación y valentía, tanto que lo sorprendió—, pero ellos no nos quieren ver alejados de todas las personas que nos aprecian y que apreciamos. Papá y mamá están muy orgullosos de ti, de nosotros, no podemos fallarles en nada. No podemos hundirnos en la tristeza y la soledad, no podemos enfocarnos en solo el trabajo o el deber, hay cosas mucho más importantes que eso.

—Lo sé, gracias Fiona, gracias por estar a mi lado a pesar de todo —dijo Dio abrazando a su hermana.

—Gracias a ti Dio, por no rendirte jamás. Ahora… —dijo separándose de su hermano y señalándolo con el dedo—, ve de inmediato a comprar algo para Aoba.

—Ya voy mandona, en eso eres igual a papá —dijo Dio y revolvió los cabellos de su hermana, quien sonrió ante la caricia, y se dijo mentalmente que protegería esa sonrisa cueste lo que cueste.

Fiona detrás de la puerta rumbo a su habitación, esperaba que durante la fiesta Dio se diera cuenta que se estaba presionando demasiado y que todo lo que estaba haciendo lo hacía para no pensar, para evadirse de los recuerdos. Estaba bien, pero no era sano huir de las emociones de esa manera. Le hacia falta liberar toda esa tención, si seguía así iba a colapsar en algún momento y Fiona estaba segura de que si eso sucedía en alguna batalla podría ser demasiado peligroso para su hermano. Dio era fuerte, pero al fin de cuentas era solo un ser humano. Definitivamente Fiona tenía grandes expectativas de la fiesta de cumpleaños de Aoba.

ooo

—General, a ocurrido algo—, dijo Lasha, entrando abruptamente a la oficina de Alfried.

—¿Qué sucede? —preguntó Alfried.

—Señor, los nuevos valiancer que estaban siendo transportados a Japón y Zogilia sufrieron un accidente aéreo. Thomas ha reportado que la perdida es total.

—¿Qué estas diciendo? —dijo Alfried alterado.

—Es el mensaje que acaba de llegar de las instalaciones en Canadá, señor.

—Demonios —susurro Alfried pensando rápidamente, tanto que sintió que un mareo podría apoderarse de él—, Lasha pide por favor que me envíen de inmediato los reportes del accidente, los quiero completos, por tu cuenta investiga un poco más y me avisas de cualquier cosa que encuentres fuera de lo normal, puedes retirarte, gracias —dijo tomando asiento de nuevo—. Y, por cierto, no me llames señor.

—Claro, con su permiso, señor —dijo Lasha cerrando la puerta. No le gustaba ser tan formal con Alfried, pero al no saber si había alguien más con él tuvo que comportarse, además lo que sucedió era muy importante como para estar pensando en cosas como esas, aun así, sonrió con gracia por la molestia de su amigo.

Dentro de su oficina Alfried Gallant se comunicaba por teléfono con Elvira. No podía creer lo que había pasado, esas unidades tenían las ultimas actualizaciones, eran similares a las unidades que pilotaban Aoba y Dio. Su perdida significaba mucho, y aunque no era el único cargamento si era el más grande. El trabajo y todo lo invertido en esas unidades había sido demasiado, una perdida de esa magnitud crearía muchos problemas.

—Elvira. ¿Qué fue lo que paso? —cuestionó Alfried al momento en que escucho el descuelgue del teléfono.

«No lo se Alfried, todo iba a bien, de repente los pilotos de la aeronave hicieron una llamada de auxilio, dijeron que los motores estaban fallando y de un momento a otro no se supo nada», dijo Elvira desde el otro lado de la línea sin molestarse por el tono utilizado. Ella también estaba sumamente desconcertada y porque no admitirlo, muy preocupada.

—Eso no puede ser, las naves siempre son aprobadas antes de cada despegue y cuentan con mecanismos para cualquier tipo de emergencia.

«Lo sé, pero eso fue lo único que alcanzaron a decir desde el puente pues la comunicación se cortó y la nave desapareció del radar. Mandamos inmediatamente aviones de rescate y búsqueda, pero al llegar a las ultimas coordenadas registradas de la nave no encontraron nada. Ya se está haciendo una búsqueda por toda la zona.

—¿Dónde ocurrió eso?

«En medio del océano pacifico. Los aviones están buscando por medio de radares los restos que pudieran ser arrastrados por las corrientes marítimas…», Elvira guardo silencio durante un momento, pensando en lo que iba a decir a continuación. «Alfried, no creo que haya sido un accidente».

—Yo tampoco, he mandado a Lasha a investigar y he pedido todos los informes al respecto. En cuanto Thomas llegue a Japón pediré que sea trasladado aquí de inmediato —explicó Alfried—. Elvira, algo no me cuadra en todo esto, siento que estoy pasando algo por alto.

«Definitivamente algo no esta bien, por favor en cuanto sepas algo, llámame, estaré al pendiente».

—De acuerdo, en cuanto llegue te llamaré para que vengas de inmediato a mi oficina. Necesito que me des los detalles de esas unidades y de acuerdo con tu opinión que tan peligroso seria que estas llegaran a caer en manos de los rebeldes —pidió Alfried en tono preocupado.

«Alfried, General, desde ahora le puedo decir que esas unidades en manos equivocadas pueden causar que la guerra inicie de nuevo».

Ante las palabras de Elvira, Alfried no dijo nada, simplemente colgó y se recargo en su silla. Necesitaba pensar bien que es lo que iba a hacer a continuación y la explicación que iba a dar al General de la WNTAD, estaba seguro de que la noticia no le iba a gustar en lo más mínimo. Ya las cosas estaban demasiado delicadas entre los altos mandos como para que ahora sucediera algo así. Necesitaba hacer una reunión de inmediato, así que con eso en mente salió de su oficina en dirección a la cede principal de la WNTAD.

ooo

—¿Cómo ha ido todo? —preguntó Matthew.

—Muy bien señor, puede que sospechen que no ha sido un accidente, pero ya tengo todas las pruebas y datos necesarios para demostrar que no ha sido de otra manera —decía Thomas.

—Muy bien, encárgate de todo, seguramente te mandaran a llamar al ser el principal encargado de los traslados de valiancer.

—Lo sé, pierda cuidado, he pensado en todo.

—Bien, en cuanto las unidades lleguen a los laboratorios comenzaremos con lo que sigue. Prepárate para cuando llegue a haber otro cargamento importante. Y en caso de que todo salga mal, ¿sabes lo que tienes que hacer?

—Si, lo sé —dijo Thomas con un ligero temblor en la voz, no quería terminar con su vida de esa manera así que no estaba dispuesto a fallar.

—Bien, porque si no lo haces sabes que hay alguien que si lo hará.

—Eso no pasara señor, no fallaré.

—Bien, eso espero —dijo Matthew finalizando la llamada desde su oficina en las instalaciones del laboratorio donde estaba desarrollando lo que lo ayudaría a cumplir su tan ansiada venganza, pero principalmente lo que lo convertiría en un héroe para todos, en el salvador del mundo, en alguien reconocido y sobre todo temido.

—Señor —Takano acababa de entrar en la oficina de Matthew, tan impecable y delicado, pero a la vez con una mirada tan fría que quien lo viera sabría que meterse con él podría llegar a ser letal—, las unidades han llegado.

—Perfecto, vamos a verlas —dijo Matthew y sonrió cruelmente ante lo que se aproximaba—. Avisa a los Blair de que el paquete ha llegado y que necesito que estén aquí lo más pronto posible.

—De inmediato, señor, con su permiso —Takano se retiró y Matthew se giro sobre su asiento observando el paisaje artificial generado por una pantalla. En esta se podía observar el universo, como si estuvieras viendo a través de una ventana en una nave espacial, se podían apreciar galaxias, estrellas lejanas, nebulosas, uno que otro misterio del universo y alguna estrella fugaz que pasaba de repente. Era definitivamente un paisaje hermoso y espectacular.

—Ya casi… —dijo Matthew mirando a la nada de aquel bello escenario, estaba cada vez más cerca de conseguir su meta, ya solo faltaba que el iusnavite estuviera listo y todo daría comienzo.

Continuara.


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Bueno eso es todo por hoy, ¿que les pareció?