Aquella noche
Calificación M, por contenido sexual
Capítulo 10
Booth se despertó primero. No podía creer que fuera verdad lo que había pasado, que no había sido un sueño, pero ante sus ojos tenía la pura realidad, la mujer que amaba desde hace años, desnuda y en sus brazos. Diossss, sólo con verla y recordar sintió de nuevo una erección. Pasó la mano por la cadera de Temperance. Ella se movió, dejando más campo a la caricia. Murmuró algo, aún dormida. Él siguió un camino con su mano desde el cuello, la curva del hombro, el pecho, el ombligo... ella se estiró más, abriendo camino a la mano hacia su pubis, como esperándola. Suspiró hondo, pero seguía dormida mientras Booth la acariciaba de la forma más íntima. Los pezones crecían, rosados y cada vez más duros. Evidentemente, su cuerpo estaba esperándole. Booth tuvo la tentación de despertarla penetrándola, pero aún no habían compartido tanto sexo como para saber si a ella le parecería una falta de respeto, así que empezó con los besos... el mismo camino que su mano había hecho antes. Ella estaba ahora expectante, su cuerpo al menos. Sus piernas se abrían, esperándolo. Booth se entretenía besando sus pezones, cuando de pronto Temperance despertó.
-"Creí que estaba teniendo un sueño erótico... pero al parecer no soñaba". Sonrió a Booth, que se separó un poco. Ella vio entonces que él estaba más que dispuesto...
-"Caramba, Booth... Estás resultando ser una versión muy particular del Homo Erectus". Él se rió y se apretó contra ella, dejando su miembro aprisionado entre los dos.
- "¿Cómo era aquello... espera... para que luego digas que no conozco los dicho populares... Sí, ya lo recuerdo.... Qué pasa, ranger, llevas una pistola o es que te alegras de verme?" Había puesto una voz ronca y sugestiva para decirlo. Se rieron como adolescentes. A Booth le volvía loco.
Los dos sentían urgencia por volver a hacer el amor, por compartir sus bocas y sus cuerpos, por darse mutua satisfacción. Y al igual que ya habían hecho horas atrás vivieron de nuevo momentos mágicos mientras llegaban a la cumbre del placer. Después del apoteósico orgasmo, de nuevo les costaba separarse. Booth tenía miedo de ser demasiado pesado encima de ella, pero Temperance no le dejaba ir, manteniéndole aprisionado con sus piernas.
-"Espera...". Los dos respiraban jadeantes. De pronto, Temperance se impulsó y e hizo que ambos rodaran a un lado, hasta quedar ella encima. Incorporó el torso y se colocó a horcajadas. Booth no dejaba de admirarla, le gustaba todo lo que veía. Ella empezó un suave balanceo.
-"¿Ahora que somos, la reina de las Amazonas y su prisionero?", preguntó Booth
Temperance incrementaba su ritmo casi imperceptiblemente, mientras sentía otra vez como el miembro viril de Booth de nuevo crecía y se endurecía en su interior.
-"Para ser una amazona me sobre un pecho. ¿Sabías que se amputaban un pecho para poder tensar mejor el arco?"
-"A ti no te sobra nada, preciosa, te lo digo yo. Ni te falta, desde luego... Dios, Temperance... yo nunca había hecho esto..." Su respiración era otra vez entrecortada, jadeante. "Dos veces sin sacar al pequeño Booth para que descanse... Ahhhhh... eres perversa". Ella llevaba ahora un ritmo de galope, facilitado por los movimientos sincronizados de Booth. Y otra vez él sintió como llegaba hasta las profundidades de aquella mujer a la que adoraba, derramándose en chorros rápidos y calientes... Esta vez ella cayó encima del pecho de él, otra vez sus torsos unidos, húmedos y agotados.
