Todos los personajes son de Rumiko-Sensei… como todos aquí, escribo solo por diversión y sin pedir dinero por ello ¿Ok? ¡Perfecto! Entonces… adelante….

0x0x0x0x0x0x0x0x - Cambio de escena.

*RE subido, correción de HORRORES de ortografía.

Posiblemente después de tanto tiempo tengan que re-leer el fic. Lamento la tardanza pero Amor de Alquiler vuelve a la vida. Dedicado a todas las personas que siguen el fic. =) Gracias por leer. Espero no decepcionar.

Capítulo 10

Se sentía muy ligera y con mucho dolor de cabeza. Sentía que estaba en los brazos de alguien pero nos sabía de quién. Y al ir recuperando la conciencia, comenzó a entrar en pánico. Estaba sucediendo de nuevo ¡Iba a volver a ese lugar! ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer?

Estaba desesperándose mucho y eso no era conveniente para la situación en la que se encontraba, si sucumbía ante su terror de ninguna manera iba a lograr escapar de las manos de su captor. Así que mientras decidía como engañar a ese maldito que la llevaba en brazos, continuó con su rol de doncella desmayada.

-¿Cómo se te ocurre disparar cuando hay una niña en medio?- Gritó colérica Kikyo siguiéndole el paso de cerca, era una miserable, lo reconocía pero no era una maldita asesina de niños.

-Cállate, detesto a ese infeliz-. Gritó del mismo modo. Reconocía que había dejado que sus pasiones lo dominaran y no midió su odio hacia Inuyasha. Podría haber matado a esa pequeña y eso sí que le habría afectado. Afortunadamente pudo herir a ese maldito y la chiquilla salió ilesa.

¡Bankotsu! Gritó la mente de Kagome agitándose más y más. La última vez no supo quién fue el que la puso en esa situación en la que la llevó a pasar ese infierno en vida, sin embargo ahora sabía que era lo que le esperaba. Por el momento la desesperación era su única compañía pero a la vez si se desesperaba y comenzaba a agitarse las cosas se tornarían peores. Rogaba que nada le sucediera a Inuyasha y a los demás pero al mismo tiempo y sabiendo que estaba siendo egoísta deseaba que ellos fueran a su rescate.

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En la mansión Taisho reinaba el caos, lo cual era poco decir. Por un lado estaba la situación desesperante de saberse asaltados por un grupo comando, disparado a un miembro de la familia y tomado a un rehén huésped de la casa ya era para poner histérico hasta el hombre más calmo y sensato. Y por otro lado, estaba la pequeña situación del regreso de la madre de los hermanos Taisho que regresaba de un viaje de negocios y unas mini-vacaciones, que no solo se había enterado que su nuera había tenido el descaro de regresar después de mucho tiempo y además que también la había hecho abuela. Así mismo el golpe a la fortaleza la había dejado con una pequeña crisis nerviosa y finalmente cayó desmayada de la impresión al ver a su hijo pequeño con una herida de bala cayendo al piso. Definitivamente había sido demasiado para la pobre mujer. Otra pequeña situación era ver la de la ex o aún esposa de Sesshomaru quién además de tirar la bomba de la paternidad del empresario también yacía caída en el suelo tomándose el pecho, ahora, con ambas manos.

Sin esperar más, Sesshomaru urgió al equipo médico que gracias al cielo estaba presente en su propiedad que atendieran a Inuyasha inmediatamente, Kagura y finalmente su madrastra, Izayoi que continuaba inconsciente al cuidado de Sango y Miroku.

-¡Maldita Sea!- Gritó colérico asustando más a la pequeña que ya estaba llorando desconsoladamente al lado de su madre. Sin prestarle demasiada atención corrió a toda prisa a activar una alarma silenciosa y marcando su celular comenzó a dar órdenes a diestra y siniestra. – Actúen de inmediato ¿cómo demonios fue posible que dieran un golpe en la casa de Sesshomaru Taisho? El perímetro es enorme y tardarán al menos quince minutos en salir, así que o encuentran a los responsables, los apresan y los traen ante mí o se pueden considerar en estado de indigencia de por vida. Encuentren a Higurashi Kagome y regrésenla de inmediato. Es prioridad. No permitan que salga de aquí. ¿Entendido?- Sin esperar respuesta colgó el celular.

-¡Sesshomaru maldición! ¿Cómo diablos pudieron entrar esos malditos aquí? Reconocí la voz del maldito de Bankotsu aunque estuviera con esa estúpida mascara negra. Los otros dos no tengo idea de quiénes puedan ser pero si entraron aquí no son individuos cualquiera.- Inuyasha intentaba no contorsionar su rostro del dolor pero le estaba resultando muy difícil, además del hecho que comenzaba a desesperarse porque necesitaba salir en busca de Kagome y regresarla a su lado. No podía permitir que volviera a pasar una situación similar o mucho peor. Debía salir de ahí pero las enfermeras lo tenían bien sujeto mientras le cauterizaban la herida de bala.

-¡Déjenme, podrán curarme en cuanto regrese con Kagome! Necesito ir por ella-.

-¡Guarda silencio Inuyasha! Kagome no podrá salir del perímetro de la casa, ya me encargué de ello. Por el momento procura tener el brazo útil, solo así podremos ir por ella y encargarnos de los demás-. Sesshomaru estaba colérico con todas las situaciones vividas en esa mañana, ya sentía que se le estaba transformando su impasivo rostro a causa de la ira y también de la impotencia ya que esas emociones no estaban relacionadas con él.

-Kagura explícate- Girándose para entregarle una de sus mejores miradas heladas.

-Señor Taisho, no creo que este sea el momento adecuado. La señora no se encuentra en condiciones y me temo que no podrá recuperarse. Su vida pende de un hilo-. Dijo la doctora Retsu que había estado revisando a Kagome minutos atrás. Kagura en verdad no se veía nada bien y al juzgar por su aspecto solo le quedaban segundos de vida.

-Está bien podré hablar, después de todo a eso he venido-. Tomó aire pero aún continuaba tomándose el pecho con sus manos. –Rin, acércate-.

La niña que estaba a solo un paso de su madre se acercó temerosa, llorando y muy insegura. Sesshomaru la miraba impasivo pero con curiosidad. –Rin, sabes que siempre te he querido, a mi manera pero lo he hecho. Deberás de ahora en más hacerle caso a tu papá. El sabrá cuidarte ¿de acuerdo? Ahora necesito que vayas a jugar-.

Sango que estaba escuchando sin poder impedirlo, miró a Sesshomaru y llamó a la pequeña para llevarla lejos de sus padres por un momento. Miroku también decidió dejarles espacio para que hablaran así que salió con Sango. En tanto la doctora permanecía a su lado controlando los signos vitales de Kagura.

-Sesshomaru, en esta carta te podrás enterar de todo. Lo único que lamento es haber involucrado a Rin en este asunto, ella no se lo merecía, más siendo tan pequeña pero fui una tonta-.

Sesshomaru seguía contemplándola sin decir palabra pero dejaba que hablara.

-Hace medio año me descubrieron una afección cardíaca severa que no puede tratarse y ya no puedo seguir. Planeaba dejarte a Rin junto con la carta y luego irme lejos pero parece que eso ya no va a poder ser. Los médicos dijeron que la más mínima emoción fuerte podría aniquilarme y creo que así era-. La mujer de ojos rojizos comenzaba a agitarse y a respirar pausado y con mucha dificultad. Pero sacó de su bolso un gran sobre de papel y lo dejo en manos de Sesshomaru que lo tomó sin decir nada.

-Por favor señora, tranquilícese y tal vez podamos estabilizarla-. Intentó calmar una de las enfermeras, pero la doctora Retsu negaba con la cabeza.

-Cuida de Rin, lamento…que te la entregara… en estas condiciones pero no…. tuve… no tuve… otra…. otra…. -

Sesshomaru quedó estupefacto ante las palabras de Kagura. Si bien en un momento pensó que su ex mujer lo había ido a chantajear o sacar dinero por algo como era su costumbre, lo que menos esperaba era verla morir tan joven y más dejando a la hija de ambos a su cuidado. No tenía lógica, no lo comprendía y lo había dejado muy desorientado. ¿Que iba a hacer con un bebé de dos años?

-Lo sentimos mucho señor Taisho-. Dijo la doctora al comprobar que los signos vitales de la hermosa mujer ya no existían. –Debemos subirla a la ambulancia para llevarla a la morgue. Allí usted puede en unas horas pasar a retirar el cuerpo para darle sepultura-.

Pasó un momento de incomodísimo silencio hasta que el móvil de Sesshomaru sonó.

-Señor Taisho, tenemos a Higurashi Kagome pero está muy malherida. Hemos abatido a uno de los sujetos pero dos de ellos escaparon antes de que pudiéramos hacer algo para detenerlos. Inmediatamente estaremos ahí con la joven señor-.

-Háganlo-.

-¿¡Qué sucedió, maldita sea!?- Gritó Inuyasha luego de tensos segundos de silencio en la sala.

Sesshomaru por su parte se dirigió al equipo médico que estaba trasladando el cuerpo de Kagura a la ambulancia. –Necesitaremos de sus servicios una vez más. Higurashi Kagome está muy malherida ya la traen de regreso-.

Inuyasha se tensó como nunca y aunque la enfermera que estaba terminando de vendar su brazo salió corriendo para esperar el regreso de Kagome.

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Bankotsu sonreía triunfal, estaban a pocos metros del lugar por donde habían ingresado y que era un pequeño punto ciego para la seguridad del lugar. Con Kagura como excusa había sido fácil ingresar, sabían de antemano que la visita de ella estaba al borde de la prohibición en la mansión pero lo que no se esperaron el buen golpe de suerte de que la madre de los Taisho estuviera confrontándose con ella, llamando la atención de buena parte del personal de seguridad de la residencia.

-Eso ha sido muy fácil, fue una verdadera suerte que esa mujer apareciera por estos lados-.

-No lo creo que tanto Bankotsu, Izayoi tiene a su propio equipo de seguridad, de eso se encargan esos dos imbéciles-.

-Kyokotsu esa vieja no tiene nada de lo que nosotros no podamos escapar-. Bankotsu hablaba mientras que seguía corriendo con su botín en el hombro. – Oye golpeaste bastante fuerte a esta, todavía sigue inconsciente. Si le causaste algún retraso te mataré. No tiene gracia si no grita ni intenta defenderse-. Comentó relamiéndose los labios.

Kikyo lo miraba con indignación y algo de asco. No soportaba que todo el mundo estuviera al pendiente de esa maldita chiquilla y menos ver que Bankotsu la estaba tocando como si nada. –Dejen de hablar estupideces y salgamos de aquí, miren por ahí podremos salir no se ve vigilancia y es más rápido que seguir los metros que nos quedan, posiblemente más seguro también-.

-Eres muy observadora además de ser muy atractiva Kikyo-.

-Déjense de estupideces, no quiero ser testigo de su romanticismo barato ni hoy ni nunca-.

-Eres un aguafiestas Kyokotsu-.

En tanto Kagome continuaba haciéndose la inconsciente, le estaba costando demasiado la forma en que Bankotsu estaba hablando como si fuera una clase de objeto o animal le estaba haciendo dar muchas ganas de vomitar pero cuando una de sus manos comenzó a manosearle el trasero casi no pudo contener las arcadas. Pero antes de que pudiera delatarse, cayó estrepitosamente al suelo golpeando fuertemente con todo su cuerpo, sin embargo no emitió sonido.

Bankotsu era el primero del grupo, por lo tanto era el que más estaba interesado en salir de ese maldito lugar. Visualizó la vía más factible de escape y en unos arbustos se podía ver como con solo dar unos pasos podrían salir rápidamente de ese inmundo lugar, no soportaba estar en el mismo lugar, que sabía, respiraban Inuyasha y su hermano. Dio un paso al frente con una gran sonrisa plasmada en su atractivo y malvado rostro pero cuando puso un pie fuera del perímetro Taisho una fuerte sacudida de corriente recorrió todo su cuerpo dejándolo aturdido y tirando a su botín en el proceso.

Sus compañeros al verlo caer se apresuraron hacia el dejando por unos segundos de lado a Kagome y dándole toda su atención al caído Bankotsu. – ¿Qué demonios sucedió? Responde-.

Aun tambaleando e intentando acercarse a Kagome respondió. – ¡No lo sé maldita sea!-

En su ira había visto como Kagome había despertado e intentaba ponerse de pie. Le dio un fuerte golpe en las costillas con uno de sus pies y la volvió a levantar, esta vez tomándola de los cabellos. –Levántate maldita, así que despertaste. No he olvidado lo que me hicieron tú e Inuyasha, ese miserable bastardo la última vez, pero ten por seguro que lo pasaremos bien esta vez… oh si espera y verás…-

Kagome intentó no aullar del dolor pero se le estaba haciendo difícil, la costilla que tenía quebrada ahora mismo estaba en peores condiciones que antes y seguramente tendría que (de salir con vida de ahí) hacerse tratar las heridas antes de morir desangrada.

Bankotsu intentó golpearla de nuevo cuando una daga se clavó en la mano que la mantenía de los cabellos y de inmediato tuvo que soltarla.

-¡Con un demonio! ¿Quién mierda está ahí? Muéstrate maldito cobarde-. Se quitó rápidamente la daga de la mano herida y se la clavó a Kagome en el hombro para el horror y dolor de la chica.

Sin obtener respuesta favorable y sintiéndose un poco mejor ahora que había castigado un poco a la mocosa, intentó tomar de los cabellos a Kagome nuevamente pero de nuevo una daga un poco más grande se clavó en su mano imposibilitando su extremidad ahora sí posiblemente para siempre. Esta vez no pudo evitar aullar de dolor y tomar su mano contra su pecho. Tomando aire, y sosteniendo su mano herida contra su pecho, con su otra mano tomó el revólver y maldiciendo comenzó a disparar de entre los árboles.

-¿Y ustedes dos que esperan? Agarren a la mujerzuela y vámonos de aquí, rápido-.

Pero justo cuando Kyokotsu se disponía a tomar a una sangrante Kagome, una daga cae derecho en su cuello, ahogándolo con su propia sangre en segundos y matándolo casi al instante. Kikyo dio un grito al ver la muerte de su cómplice y quedó paralizada en el lugar por unos instantes.

-¡Maldita perra estúpida! ¡Toma a la maldita mocosa y vámonos de aquí!-

-¡Deja de insultarme maldición!- Se acercó a Kagome mientras Bankotsu continuaba disparando a los árboles, sacó su propia arma y apuntó a la joven que estaba arrodillada sangrando profundamente. –Maldita seas mocosa, pero todo se termina aquí, no me importa lo que ese estúpido piense, morirás… ya me tienes harta-. Y disparó…

Pero ese disparo no fue tan certero como esperaba ya que su mano también se encontraba clavada por una daga, sin embargo no evitó que el disparo le diera a Kagome en el abdomen haciéndola gritar de dolor.

-¿Qué es lo que has hecho maldita?- Gritó colérico Bankotsu.

-Lo que he querido hacer desde hace mucho tiempo. Ahora vámonos de aquí, ella no sobrevivirá-.

Y antes de que pudieran asesinarlos salieron corriendo por el aligustre, aunque no sin recibir descargas eléctricas. Esta vez no solo dagas fueron lanzadas a ellos, sino que también varias balas volaron directamente a ellos aunque milagrosamente no dieron en partes vitales. A Kikyo le habían pegado en la pantorrilla y a Bankotsu en el hombro, sin embargo no por eso dejaron de correr. Y antes de que pudieran seguir abatiéndose con la seguridad de Taisho, un vehículo los estaba esperando al que subieron y se marcharon a toda prisa maldiciendo.

Al ver que escapaban en un rodado, la seguridad no hizo más que maldecir. Ahora su jefe estaría lívido y rodarían más cabezas.

-¡Déjenlos! Debemos llevar a la joven a la casa o de lo contrario morirá. Está perdiendo mucha sangre y ha quedado inconsciente, ya le di aviso a Sesshomaru-sama. En marcha-. Y con una velocidad extraordinaria corrieron de vuelta a la mansión en donde el señor Taisho los esperaba furibundo.

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Inuyasha estaba angustiado y furioso, no podía entender como ese maldito de Bankotsu y sus cómplices habían burlado la seguridad de Sesshomaru, no lo podía comprender y estaba muy enojado, tanto que no sabía si romper la propiedad, golpear al primero que se le cruzara o ir a ver como estaba su madre que de seguro cuando se enterara de todo lo que estaba pasando lo volvería loco con el interrogatorio, le daría una mirada llena de reproches por haber ido a uno de esos lugares y finalmente lo haría hacerse responsable de la chica, lo cual no sabía si estaba preparado o lo haría hacerse sentir la peor basura del mundo.

No podía pensar con claridad pero a la vez no tuvo mucho tiempo de hacerlo porque finalmente, luego de insufribles minutos Kagome llegaba en un charco de sangre en brazos de la fuerza de seguridad de los Taisho.

-¡No!- Gritó y corrió hacia ella. Sin embargo no pudo cumplir con su cometido porque una mano en su hombro no se lo permitió-. ¡Suéltame Miroku! ¿No ves cómo está?-

-Eso es lo que veo, ella necesita atención, si perdemos tiempos morirá-.

-Con permiso Inuyasha-sama la joven está muy malherida-. Pidió el sujeto que llevaba a Kagome mientras que los cuatro miembros restantes hacían reverencia al magnate, lo cual Inuyasha ignoró para entrar con el jefe de la seguridad de la mansión.

El equipo médico acababa de terminar de poner el cuerpo de Kagura en la ambulancia y en el proceso improvisaron una sala de emergencia en el recibidor de la residencia para que cuando llegara Kagome pudieran tratarla rápidamente. Al llegar, alejaron a todos los que no fueran personal del equipo médico y se pusieron a intentar salvarle la vida a la joven.

-Sálvenla por favor-. Había murmurado Inuyasha antes de ser alejado del lugar.

En tanto Izayoi comenzaba a despertar, Rin seguía jugando con Sango para alejarla del drama y la sangre y Sesshomaru se preparaba para hacer rodar cabezas por la incompetencia mientras que sostenía fuertemente la carta que Kagura le había dejado para leer entre algunos documentos, los cuales entre ellos se encontraban todos los papeles de la niña y algunos documentos muy oscuros que ayudarían a intentar salir de ese pozo de oscuridad al que sin querer, todos habían entrado.

...Amor de Alquiler quisiera poder morirme a tu lado...

Continuara…

Mmmm ¿Hola?

¿Qué creen? Decidí revivir "Amor de Alquiler" ¿Algún interesado/a en leer mis locuras? Si es así, me sentiría muy feliz y quizá… ¿perdonada?

Sé que no fue muy lindo haber dejado abandonado el fic y una gran falta de respeto a los lectores pero… hubo un tiempo en que no podía escribir. Hubo como un bloqueo importante en mi pequeño cerebro que no me dejaba avanzar en mis historias. Podía leer fics, como todavía puedo. Pero a pesar de que añoraba escribir y también imaginar historias no me salía y era una frustración muy grande no poder plasmar ideas ni en el Word ni en papel. No sé si hice un muy buen regreso o no, pero al menos me motivé y por fin pude continuar escribiendo. Lo último que escribí fue el 30-07-12 que fue el capítulo final de "El secreto de Misaki" mi primer fic de Kaichou wa Maid-Sama pero después no pude hacer nada más. Es más en un momento eliminé "La Dama y el Vagabundo" que ahora no estoy muy feliz con mi apresurada decisión pero bueno… posiblemente en algún momento la suba de nuevo, con mejor redacción y toda la cosa. Pero por lo pronto quiero y necesito terminar este fic que AMO, que me gusta cómo está escrito, como son los personajes con sus intrigas y maldades.

Pero en fin, si alguien quiere seguir conmigo me gustaría saber que les pareció, si mejoré un poco, si empeoré o si mi estilo sigue igual. Acepto críticas mientras sean constructivas que me ayuden a mejorar, pero tampoco puedo negar otros tipos de comentarios, que por suerte no recibí nunca, como lo son los reviews con insultos y críticas destructivas. Espero no recibir nunca uno jeje. Igualmente los aceptaré dignamente pero intentaré no darle vueltas al asunto.

No aburro más. Espero que les guste este capi y que sigan apoyándome a pesar del tiempo que dejé incompleto el fic. PERO no voy a escribir otra cosa hasta que "Amor de Alquiler" no termine como se lo merece.

¡Muchísimas gracias por leer y por su paciencia!

En especial gracias especialmente a:axter, serena tsukino chiba, Mizune, Sexy Style, Ahome Hinata, Peachilein, Ahome23, Faby Sama, naomi-neechan, Nina Duciel, nakarid