Vida Concertada

VIII

Jueves

14 /Junio/1656

Bajo la mirada hacia mis zapatos, observando como una fina capa de arenilla compuesta por fango y mugre se asienta sobre el gastado cuero.

Se escucha de fondo el sonido de las gaviotas y los gritos de los marinos, que entre esfuerzos y maldiciones se encargan de subir a bordo de sus barcos los últimos vivieres necesarios antes de la partida.

Se pude ver como críos harapientos corren por la mugrienta calle de piedra y fango, buscando una buena presa a la cual desplumar. Son, como a mi me gusta llamarlos, el futuro de nuestra profesión.

Sonrió antes mis propios pensamientos y dos mujeres, maduras y demasiado descubiertas para poder considerarlas puras y decentes, me devuelven al sonrisa de forma coqueta. Alentadora.

Yo intento ignorarlas pues mi objetivo en este momento no es el de saciar mi placer, quizás mas tarde pero no ahora.

Vislumbró a lo lejos el letrero maltrecho de la taberna que James y yo visitamos la noche que desembarcamos. Tal y como le prometí no e vuelto a pisar el local, ni siquiera el puerto; pero ahora es distinto. Las circunstancias lo son.

Me ciño la capucha de mi capa y agacho la cabeza, intento pasar inadvertido y camino a paso raudo hacia la puerta de madera carcomida por las termitas. Al llegar la abro de un empujón causando el silencio inmediato en los ocupantes del mugriento aunque concurrido antro. Tras algunas miradas curiosas y algún que otro escupitinajo y maldiciones al aire la taberna vuelve a cobrar vida y yo prosigo mi camino.

Esquivando como puedo a las rameras y algún que otro borracho llego hasta la barra tras la cual se encuentra mi objetivo.

-Bonita noche, ¿No cree?- pregunto mientras dejo resbalar por mis dedos dos monedas de oro.

El tabernero mi mira suspicaz, sus ojos azules son muy similares a los del anciano que esta mañana me asalto en mi propio barco. Pero como no iban a ser similares sus ojos, ¡eran hermanos!

¿Que como lo se? Bueno digamos que yo también dispongo de fuentes, y muy fiables.

-¿Que desea?- inquiere de mala gana mientras finge limpiar una jarra con un trapo mugriento.

Yo sonrió bajo mi capucha y dejo resbalar otra moneda de oro al mismo tiempo que mi puñal favorito, de empuñadura de oro con incrustaciones en rubíes. Toda una joya, rápida y mortal.

-Información.

Sus ojos me examinan durante unos minutos, como evaluando mi peligro, finalmente decide fiarse y con un gesto brusco de la cabeza me indica que lo siga.

Obedezco y tras recoger las tres monedas de oro y ocultar debidamente el puñal sigo sus pasos hasta perderme tras la barra, en una pequeña bodega. Tan estrecha que incluso las ratas que allí habitan tienen que salir para que nosotros entremos.

El sitio esta en penumbras y el posadero debe encender una vela que sostiene cerca del rostro acentuando sus facciones.

-Primero da la cara- ordena mientras saca un pequeño revólver de entre los pliegues de su camisa mugrienta y me apunta justo a la cabeza, entre los ojos. Sabe los que hace, pero sin embargo no parece tomarme enserio y ese es su primer error.- Se quien sois, me advirtieron de vuestra posible llegada.

No parece muy contento de verme aunque a su favor diré que yo tampoco de verlo a él.

-Me temo querido amigo que aquí las ordenes las doy yo- digo mientras con un rápido movimiento aprendido en mis años de ladronzuelo, retengo su cuello con mi antebrazo y apoyo la hoja de mi puñal, fría y certera, sobre su yugular.- ¿Quedo claro?

-Como el agua- responde tras dejar caer su revólver y casi la vela.

Eso me gusta más.

Y se lo hago saber aflojando el agarre pero sin soltarlo del todo.

-¿Sabes quien soy?- pregunto mientras mi vista recorre la estrecha bodega en busca de algún peligro o indicio de una posible trampa.

-Por supuesto, eres Sirius Black. Tu cabeza vale más de mil monedas de oro- se apresura a contestar con voz áspera.

Sonrió divertido ante sus palabras.

Ese viejo de ojos azules sabe como hacer su trabajo, James tenía razón, tendré que andar con pies de plomo.

-En realidad son dos mil monedas de oro- aclaro de forma cínica- la cifra aumento hace dos semanas. Deberías prevenir a tu querido hermanito de que sus fuentes no están actualizadas- me burlo.

-¿Que quieres?- pregunta con un gruñido mientras intenta librarse de mi brazo.

-Primero que dejes de recocerte, no es por nada pero no me gustan los de tu tipo. Las prefiero mujeres y con generosas curvas- digo mientras presiono un poco mas el puñal y la hoja de este se mancha con algunas gotas de su sangre.- Y segundo, como ya le dije, deseo información. Y voz querido amigo me la proporcionareis, por la buenas o por las malas- giro levemente la hoja del cuchillo y esta se mancha un poco mas.- ¿Entendido?

El tabernero no responde y yo lo tomo como una afirmación.

Vuelvo a hacer un barrido visual de la pequeña bodega en busca de posibles curiosos y después de cerciorarme de que estamos solos, exceptuando claro esta a las ratas y una cabra que esta atada en la puerta, me dispongo a poner en palabras mis incertidumbres o mejor dicho mi incertidumbre.

-¿Cuando se realizara el enlace entre conde de Gryffindor y su prometida?- pregunto con rapidez pues no dispongo de mucho tiempo.

Pronto notaran la ausencia del posadero y entonces yo me veré en serios problemas.

-Me temo que no puedo responderle- contesta y yo aprieto un poco más el puñal.

-¿Estas seguro? Te advierto que puedo ser muy persuasivo- le amenazo.

-Seguro señor, no puedo deciros la fecha de la futura unión pues nadie la conoce- se apresura a contestar- El conde la ha mantenido a buen recaudo para evitar posibles altercados.

Dejo escapar una carcajada que retumba en la pequeña bodega y asusta a la cabra, que por unos instantes deja de roer la cuerda que la mantiene prisionera.

-¿El conde, decís? ¿Aquien pretendéis engallar amigo?- mi tono de voz ya no es jovial y mi presa parece notarlo pues noto como su respiración se acelera.- Un pajarito me ha contado que vos conocéis bastante bien al conde de Gryffindor, y no me refiero al heredero del titulo. ¿No es así Aberforth?

Puedo notar como su cuerpo se torna rígido.

Perfecto. Todo va a pedir de boca.

-Tal vez no me conozcáis tan bien amigo, o al menos no tan bien como yo os conozco a vos- murmuro cerca de su oído derecho- Lo se todo sobre tus pequeñas aventurillas junto a tu hermano y el actual conde. Tengo tanta información que incluso podría hacer que os ahorcasen...

-No podríais- me contradice.- Si nos acusáis os delataríais a vos mismo y tal vez nuestros crímenes aun se recuerden pero los vuestro aun están frescos en la historia.- su tono es burlón.- Solo os condenaríais a la horca.

Sin duda piensa que no tiene nada que temer, que con su argumento me a acorralado. Que equivocado esta.

-¿Quien os a dichoque os delataria yo?- puedoe scuchar como barbucea algo sin sentido, seguramente alguna blasfemia- Dispongo de siervos leales que harian ese pequeño trabajito para mi sin epnsarlo dos veces. Al fin y al cabo soy un hombre muy... poderoso.

Se escucha el sonido tipico del cristal al romperse y alguans maldiciones de fondo, provenir de la taberna. eso solo puede significar una cosa, mi tiempo se ha agotado.

-Me temo amigo que muy a mi pesar devo dejar nuestro jueguecito, asi que responded a mi pregunta. o me vere en la desagradable obligacion d edesollaros en este msimo momento enfrente de vuestra amada...mmm...¿cabra?- no puedo evitar sonreir- Por dios amigo, rgentas una taberna de rameras y aun asi tienes como mascota una cabra. Eres my estraño- me burlo mientras ago presion sobre su yugular, cortando parcialmente el suministro de aire a sus pulmones.- Mi respuesta, profavor.

Él no contesta, se limita a mirar hacia la puerta o quizas hacia su cabra. Nunca lo sabre.

Pasan los segundos, despues los minutos y su rsotor se va tornando de un tono azulado apra nada saludable.

Como no responda pronto morira y yo me tendre que tomar la molestia de seguir buscando alguien que me pueda servir de informador.

-Ma...maña...mañana- boquea con voz ronca cuandon yo ya habai perdido toda esperanza de que cantara. Inmediatamente retiro mi brazo y lo dejo libre, eso si antes le doy una buena patada a su revólver. Alejandolo lo suficiente de él- Mañana a las tres.- contesta entre tos y tos.

Y yo me doy por servido.

Sonrio triunfal y de un solo movimiento rozo la punta de mi puñal con su brazo izquierod, provocandole un corte no demasiado profundo epro ideal apra permitirme darme a la fuga.

-Recordad- le advierto antes de huir- Esto debe ser nuestro pequeño secretito. Si el conde o vuestro hermano, o alguien mas, sabe de esta conversación no me quedara más remedio que matarle.

-¿Porque no lo hace ahora?- inquiere mientras intenta detener la sangre que ya baña gran parte de su brazo.- ¿Porque me deja con vida?

-Llámelo intuición si lo desea pero tengo al certeza de que vos me seréis de utilidad mas tarde y no desearía lamentarme por vuestra perdida cuando llegue el momento- respondí.

Y sin más salí corriendo, sosteniendo la capucha de mi capa para no rebelar mi rostro.

Corrí todo lo que mis piernas me dieron, que es bastante, y no pare hasta llegar al mismo borde del embarcadero número 4, el mas pequeño. Destinado a barcas de pesca y pequeños botes.

Allí escondido entre unas viejas redes de pesca se encontraba mi bote.

De un salto subí al bote justo en el mismo momento en el que un guardia pasaba haciendo su ronda o quizás, tal vez, solamente pasaba por allí en busca de diversión.

-Otra noche será amiguito- me consuelo a mi mismo mientras corto la amarra con mi puñal y arrojo las redes al agua- Todo sea por Cornamenta.

Y comienzo a remar. En la oscuridad de la noche, solo pero no desanimado pues e obtenido la información que deseaba. Y pronto todo volvería a ser como tenia que haber sido desde el principio.

Hola a todos¡

¿Que tal va todo? Espero que a las mil maravillas, disfrutando del puente y quien no lo tenga pues que se consuele pensando que mañana es festivo. (o al menos en mi ciudad si jeje)

Bien aquí tenéis un mini capitulo narrado desde el punto de vista de Sirius. Tal vez algunas partes no queden muy claras pero todo tiene su porque. Veréis esta escena, la que narra el capitulo, vendría siendo una semana después deque Charlus amenazara a James (capitulo 7). Y ahora diréis ¿y porque lo pones así o porque nos lo dices? Pues para evitar confusiones ya que el capitulo 9 comenzara justo después de la conversación de James con su padre y tengo previsto que acabe justo cuando comienza este capitulo.

Es un lío lo se, ni yo misma me aclaro. Pero cuando lo leáis ya veréis como os aclaráis.

Bueno espero que os aya gustado, nos leemos, no se cuando aunque espero que pronto.

Paz y amor¡ ;)