¿Podre Creerle?
Capitulo 10: Acomodándonos
Le vio hasta el último pelo rizado luego de perderla entre la gente.
Albert ya lo tenía totalmente confirmado, el AMA a Candy y nada va a lograr que deje de sentirlo, porque es ELLA el amor de su vida. El se había relacionado con demasiadas personas, entre ellas, mujeres; si bien, ha sentido atracción y llego a confundirlo con algo más, pero al llegar al acto, nunca se sentía totalmente seguro. En la cabeza se le aparecía esa cara angelical, esa rubia que no lo dejaba dormir en paz.
Ahora había llegado una chica la cual le agradaba, pero ya estaba perdiendo el interés, sobre todo porque no le provocaba ni la mitad de sentimientos que Candy sí.
Regreso a su mesa con la pelirroja, suspirando dijo - ¿Ya has terminado?
Evelyn levanto su mirada maliciosa y rencorosa - ¿No comeremos postre? - Fue su cuestionamiento ante la actitud sospechosa del rubio.
Albert solo asintió y dirigió su mirada nuevamente hacia la mesa de la rubia, pero el restaurante ya se había llenado, logrando tapar la mesa de las chicas...
Candy regreso a su mesa con Annie, pero algo agitada.
¿Qué paso Candy? ¿Fuiste a un baño o a una carrera? - Preguntó Annie riéndose.
Me encontré con Albert - Fue su respuesta
¿Y qué sucedió? -
Candy se sonrojo y contesto - Hablaremos hoy en la mansión
¡Muy bien Candy! espero que logren arreglarse y acuérdate lo que hablamos -
Si Annie, voy a hablar lo más calmadamente posible y le voy a explicar todo, ya estoy cansada de esta situación - Dijo segura
¿Y ahora piensas irte? -
No Annie, no me pienso ir, no al menos sin intentar arreglar las cosas -
¡Así se habla, amiga! yo sabía Candy, tú nunca fuiste cobarde y siempre solucionas las cosas - Le contestó animándola
Candy le sonrió pudiendo almorzar más tranquila, al menos la comida ya no le caería tan pesada por haber visto a esos dos.
Candy estaba segura de que Albert aún la quería y tenia las mejores intenciones solo que había estado contaminado por Evelyn.
Luego cada uno se retiro del lugar. Candy y Annie regresaron a la mansión, además la chica le debía una larga charla a la tía Elroy, pero ya la dejaría más tranquila al comentarle que no se iría.
Albert y Evelyn regresaron a la empresa; Albert estuvo muy frio y distante con Evelyn, hasta la pelirroja sentía como si él estuviera enojado.
Mando a Archie a que le mostrara las últimas instalaciones y por supuesto, este no era para nada amigable con ella; le estaba cansando esta situación.
William - Lo llamo al entrar a su oficina
Dime - Contesto el rubio sin levantar la mirada
¿Te pasa algo? - Fue la pregunta directa de la chica
Para nada, Evelyn ¿A ti? - Ahora levanto su mirada pero no dejaba de mostrar frialdad
Claro que sí. Me has estado ignorando toda la tarde - Reprocho ella
Albert se paro suspirando acercándose a ella.
Evelyn ¿Qué hemos hablado? nosotros somos amigos o compañeros aquí en la empresa. Discúlpame pero estuve con muchos asuntos. Hemos ido a almorzar juntos, estuve contigo esta mañana. ¿Qué más quieres?
Tu sabes a lo que me refiero - Dijo ella cruzándose de brazos
Evelyn, hemos hablado ya de esto. Y si no me equivoco lo has entendido, nosotros somos amigos. Hasta dejo que me vayas a hacer masajes hoy - Río el de buena gana
Evelyn sonrió - ¿Y no lo haces con todas tus amigas?
Albert encamino hacia su escritorio, cada cosa que el decía, ella la malinterpretaba, siempre intentando de sacar provecho.
No quiero que pienses cosas que no son, me caes bien y realmente quiero probar si haces buenos masajes - Le dijo sonriendo cortésmente - Pero nada más, Evelyn, eso no es una excusa para que suceda algo entre nosotros.
La chica agachó la cabeza fingiendo tristeza y esta vez, Albert no le creyó, sabía que era una actriz nata.
Nos vemos en la mansión - Dijo cortante, volviendo a sus papeles.
La chica puso un gesto desagradable, y la verdad, esta vez, si quería llorar, pero la impotencia, jamás había sido rechazada por nadie, ni siquiera por hombres casados.
En la mansión, Candy y Annie ya habían llegado. Annie quiso recostarse un rato mientras Candy se iría a hablar con la tía Elroy.
Tía - Sonrió
Si hija ven, siéntate - Mientras tomaba un sorbo de su té - Ahora dime ¿cómo es eso de que partirás?
Candy le regalo una amplia sonrisa acompañando lo que le iba a decir - Ya no tía, lo he pensado bastante y pretendo quedarme un buen rato más, así que me tendrá que aguantar -
¿Qué dices, Candy? Siempre te querremos aquí - Le dijo mientras agarraba fuertemente sus manos - Pero hay algo que no entiendo ¿Cual es el problema? ¿Y por que están tan mal las cosas con William?
Candy suspiró fuertemente antes de empezar a contarle la "bella historia"
Elroy mientras escuchaba a la chica se sorprendía ¿como es que ella no se había enterado de esos percances?
Que ridiculez todo lo que paso - pensaba.
No podía entender como Evelyn era tan inmadura y claro, ya sospechaba verla tan amiga con Elisa, esa chiquita también la iba a escuchar,
Y William, que necio era su sobrino, ese era otro que no se iría ni descansaría hasta escuchar la última palabra que tenia para decirle.
Candy, que historia tan absurda - Solo comentó
Lo sé, tía ¿Pero yo que podía hacer? ¿Ahora me entiende? - Miro con ojos suplicantes.
Claro que sí. No te preocupes más Candy, yo resolveré este asunto -
Yo no quiero que nadie salga mal tía - Dijo cabizbaja
Nada de eso Candy. Esa chica tiene que aprender modales y respetar a sus otros semejantes. Es una chica muy atrevida -
Candy solo asintió, le sorprendía ver como la tía abuela estaba tan enfadada con Evelyn.
Candy, ve a descansar, no hay más nada que hablar sobre este tema. Yo luego hablaré con esos dos, ve tranquila hija - Le sugirió elroy
Muchas gracias tía abuela, la quiero mucho - Le dio un beso en su mejilla. Se retiró de la biblioteca sonriendo.
Elroy casi se emociona con la reacción de la chica, también la estaba queriendo mucho.
Sin dudarlo llamo urgente al padre de Evelyn, el señor Johnson. Ellos tenían demasiada confianza y el hombre era lo contrario a su hija; un señor con porte, respetuoso, comprensivo y por sobre todo apreciaba mucho a la familia Andrew, los negocios con el siempre han salido de maravilla.
Por lo tanto, había suficiente confianza como para hablar de temas tan delicados y más sobre los hijos.
Elroy llamo al padre de Evelyn, el mismo se sorprendió por la llamada de la señora.
Elroy que gusto escucharte ¿Todo bien por allá? - Preguntó alegremente el hombre, siempre era grato para el charlar con su gente querida.
¿Cómo estas Charles? - Preguntó tuteando, cosa rara en Madame Elroy.
¿A qué se debe esta grata llamada? ¿Como andan las cosas con Evelyn? -
De eso precisamente quiero hablarte - Disparó
Si, tu sabes que puedes confiar en mí, cualquier cosa que esté ocurriendo dímela. Aunque para serte franco ya intuyo, mi hija se que no es ninguna santa ¿ha causado algún problema? - Preguntó el hombre divertido.
Elroy suspiro levemente y le contó todo lo ocurrido con su hija, por supuesto de manera muy respetuosa y delicada ya que ella no era ninguna impulsiva y jamás le faltaría el respeto a una persona como Charles Johnson. Su charla fue amena, el señor Johnson comprendía todo lo que su amiga Elroy le estaba contando y se comprometió a que iba a resolver el asunto.
Por otro lado estaba algo decepcionado de su hija, ya que no esperaba que fuera a ser de tal manera y menos con la familia Andrew. ¿Cuantas veces el le había hablado de aquella familia? ¿Del respeto que les profesaba?
Y ella sin importar más, los hacía quedar mal parados, como unos caza fortunas, esta vez, Evelyn se había pasado y tendría que ponerle limites a su hija mayor.
Mientras Candy se reparaba nuevamente para ver a Albert. Estaba más animada, sabía que hablaría con él y que todo se iba a arreglar o eso ella al menos intuía, no quería más problemas y lo extrañaba mucho.
También quería hacer una salida con Albert, Annie, Archie y Patty (si podía venir), los extrañaba tanto a todos. Un brillo especial en sus ojos aparecieron, anhelaba su vida en el hogar de Pony, su libertad. También le gustaba la vida que llevaba ahora (al menos antes de las peleas que tuvo con Albert); la tía elroy comenzaba a quererla y dentro de todo la aceptaban como ella era un alma libre, solidaria y sencilla.
Albert había terminado su duro trabajo en la oficina, entre tanto papeleo, reuniones y llamados con otras empresas, se le paso muy rápido, olvidándose de la chica que lo estaba esperando ya para irse.
Evelyn ya estaba cansada y aturdida le habían dejado un hombre del depósito para que le haga el recorrido que seguía, estaba indignada ¿como a una dama como ella la iban a dejar en manos de tal desagradable persona? - Se preguntaba furiosa.
Se animo a dirigirse a la oficina de Albert.
William - Lo llamo mientras tocaba la puerta
Pasa - Contesto el
¿Nos vamos ya? - Preguntó ella con mirada inquisidora
Si, ya nos vamos - Dijo sin darle demasiada importancia, mientras acomodaba sus documentos.
Evelyn ya estaba cansada, cerró fuertemente la puerta y dijo - Escúchame ¿te sucede algo?
Baja la voz, estamos en una empresa decente - Le contesto el ya enojándose por sus caprichos - Además, no me sucede nada, te he explicado, estoy muy ocupado tuve más trabajo de lo pensado ¿cual es tu problema? - Se acercó más a la chica.
Todo es un problema William, has cambiado conmigo repentinamente y no lo entiendo - Explicó fingiendo algunas lagrimas que nunca salían de sus ojos
Albert ya estaba cansado de todas estas situaciones de lo que pasaba con Evelyn, Candy, su sobrino, su tía, estaba harto, pero quería que las cosas estén bien dentro de todo.
Mira Evelyn, discúlpame si te hice creer cosas que no son. Yo quiero conocerte y forjar una linda amistad, pero no quiero que me malinterpretes - Dijo más calmado con una sonrisa.
Evelyn no quería eso, no quería ser su amiga, ella quería convertirse en la futura matriarca Andrew.
Dejare que hoy me hagas masajes ¿Está bien? - Tampoco quería que la chica se sintiera mal, sobre todo porque el desconocía sus verdaderas intenciones.
Está bien - Sonrió ella forzosamente.
Así me gusta - La tomo del brazo y se dirigieron hacia la salida, luego los acompaño Archie y George.
Candy estaba algo emocionada, pero no quería reconocerlo, pronto se encontraría con Albert y hablarían ¿Pero cómo iba a decirle lo que sentía realmente? si ni ella misma se permitía sentirlo libremente.
Algo va a tener que cambiar, Candy - Se decía a sí misma.
Se alisto y bajo al comedor donde encontró a una Elroy sonriente.
Hola tía ¿Y Annie? - pregunto dándole un beso en la mejilla
Se está preparando ella también, Archie vendrá a cenar con nosotros -
Oh, qué bueno, hace mucho que no veo a Archie - Contesto contenta
También vendrán William, Evelyn y George - dijo con semblante serio
Si, eso imaginaba - Largo un suspiro
Candy - La tomo de sus manos - No te dejes vencer por tus inseguridades, tu haz lo que realmente sientas en el momento con seguridad y sin impulsos claro. No dejes que nadie te rebaje, yo quiero volverme a disculpar por que se que lo he hecho y no me permití en conocerte lo suficiente como para formar la opinión que he formado ahora respecto a ti -
Oh, tía, no se preocupe. Hace tiempo que ya me olvide de todo eso, no tengo rencores - Contesto sonriendo.
Ambas mujeres se abrazaron demostrando así, que el amor puede existir igual a pesar de los prejuicios y las malas habladurías.
Albert, Evelyn, George y Archie habían llegado.
Archie se adelantó el paso por que ya quería ver a su prometida y a Candy, extrañaba a ambas y siempre se llevaban muy bien cuando Annie no estaba en plan de celos...
¿Van a entrar? - Preguntó George observando a ambos jóvenes
Claro que si - Dijo Albert
No - Interrumpió Evelyn y ambos hombres la miraron - Quiero decir, necesito hablar contigo antes, William.
Muy bien, yo voy entrando, con permiso - Dijo George moviendo la cabeza negativamente mientras se dirigía a la mansión.
No te asustes William - Sonrió ella
Claro que no - Contesto el seriamente
Es que me gustaría que entremos por la puerta trasera -
Albert arqueo una ceja - ¿Y eso por qué?
Te debo una sesión de mis masajes -
Ahh, ya recuerdo. Pero todos no están esperando, Evelyn, podemos ir después - Sugirió el
Por favor, es que ya estoy oxidada - Dijo en tono suplicante
Albert revoleo los ojos, era mejor decirle que si de una vez, así no lo estaría acosando a cada rato -sobre eso- en frente de Candy
Está bien - Contestó resignado - Pero una sesión corta
Claro que si, espero que te sea grato - Sonrió triunfante mientras se dirigían hacia la puerta trasera.
Ambos ingresaron y luego se dirigieron a la biblioteca, no tenía sentido saludar ahora, para que luego los vean solos retirarse, así que Albert prefirió primero terminar con eso y luego si hablar con su pequeña.
De repente el interés y la atracción que creía sentir por la chica se había esfumado. Había sido un espejismo poco duradero y a consecuencia de las terribles peleas que había tenido con Candy. Quizás tenía que sentirse algo lleno de alguna manera, pero se decepcionó de sí mismo por ser tan imbécil y también porque casi estuvo a punto de usar a una chica que no tenía nada que ver con el asunto (Evelyn).
¡Archie! - Gritaron ambas chicas mientras se dirigían en los brazos del elegante.
¡Mi amor! - Grito el efusivo besando a Annie - ¡Gatita! - También abrazando a su amiga - Las he extrañado tanto -
¡Qué espectáculo! - Ese tono conocido, Archie lo conocía
¡Tía abuela! - Se dirigió a la anciana para abrazarla también sin dejar su emoción de lado.
¡Hijo! - Dijo elroy emocionada, no estaba acostumbrada a tanto afecto que últimamente estaba recibiendo.
¿Y para mí no hay nada? - Interrumpió George
Claro que si, papanatas - Dijo Archie acercándose para darle un fuerte abrazo
Todos comenzaron a reír felizmente.
Hace mucho que no escucho alegrías en esta casa - Acotó George
Con estas señoritas, la alegría ha vuelto - Dijo Elroy observando a Annie y Candy quienes se sonrojaron.
¿Donde está Albert? - Preguntó Candy mirando hacia todos lados.
George le dirigió una mirada cómplice a Archie.
Eso ¿dónde está mi tío? - Acompaño a su pregunta Archie
No me miren todos así, no le he hecho nada - Se largo a reír George
Tampoco está aquí Evelyn - Agrego Annie confundida
Archie revoleo los ojos. Esa trepadora de vuelta - Pensaba
Elroy ya ni quiso hacer ningún comentario, no sabía que le pasaba a su sobrino.
¿Y qué hay de Candy? tan ilusionada que estaba su sonrisa y alegría se había esfumado enseguida.
Entiendo - Contestó Candy dejándose caer en la silla
No te pongas triste Candy - Se acercaron Annie y Archie a darle un lindo abrazo - Nosotros estamos contigo.
Vaya a buscarlo señorita Candy - Le sugirió George - Probablemente estén arreglando unos asuntos en la biblioteca - Informo. El por supuesto no sabía de los famosos masajes, ni se imaginaba que Albert iba a estar en esa situación por eso mando a Candy, para que los interrumpa y ese cabeza dura hable con ella de una buena vez.
Es no quiero interrumpir - dijo ella
Vamos Candy ¿Cuantas veces ella los ha interrumpido a ustedes? - Agregó Annie guiñándole un ojo.
No lo sé - Dijo Candy con poco ánimo
¡Vamos! - Archie y Annie la empujaron hacia la biblioteca
Candy comenzó a reírse ya no sabía qué hacer con sus dos atolondrados amigos.
Recuéstate - Dijo Evelyn sacándole el saco
Albert hizo caso a lo que la chica le dijo, el ingenuamente sin pensar en lo que ella estaba dispuesta a hacer.
Evelyn le levanto su camisa y comenzó a masajearlo insinuantemente. Albert creía que era parte de los masajes, pero ella nunca había hecho masajes de verdad, siempre utilizaba eso como excusa para provocar a los hombres.
Se siente muy bien - Dijo Albert relajado
Te dije que no fallaría en esto - Mientras hacía más profundas sus caricias
Albert sentía un poco de incomodidad, pero sabía que pasaría rápido. Quería hablar con Candy y en ese momento la imaginaba a ella haciéndole masajes haciendo que se estremeciera.
Veo que te gusta mucho - Dijo Evelyn en tono sensual mientras Albert estaba perdido en sus pensamientos.
Candy se acercó a la puerta, no quería ser demasiado brusca al interrumpir, sin saber lo que iba a presenciar, toco la puerta y la abrió rápidamente. Sus ojos se agrandaron como platos al ver la escena.
Albert acostado en el sillón mientras Evelyn le estaba dando caricias en su espalda y el con una cara de satisfacción increíble.
Evelyn dirigió su mirada rápidamente a la chica cambiando totalmente su semblante y Albert también quedó sorprendido a ver a la pequeña rubia parada observándolos detenidamente.
¡Candy! - Dijo en tono elevado el levantándose rápidamente de su sillón
A Candy le comenzaron a salir unas pequeñas lágrimas de sus ojos que no podía contener.
Lamento haber interrumpido - Dijo ella mientras salía corriendo del lugar
¡Espera Candy, por favor! - Suplico el - ¡RAYOS! - Salió disparando del lugar con la camisa desabotonada.
¡Espera que todavía no hemos terminado! - Gritó rabiosa Evelyn - Siempre arruinando todo MALDITA HUÉRFANA - También quería salir corriendo para perseguir a Albert, quería detenerlo.
Un hombre con gran porte y ceño fruncido la detuvo.
¿A dónde cree que va usted, señorita? -
¡Papá! - Exclamo ella sin entender que hacia el aquí
El hombre la miró con expresión de enojo haciéndola entrara nuevamente a la biblioteca.
¡Candy por favor, vuelve! - Siguió Albert a la pequeña enfermera quien iba directo a su habitación.
¡William! - dijo sorprendida Elroy tapándose sus ojos.
George lo observo con dejo de gracia mientras Archie y Annie comenzaron a reír, de afuera se veía como todo un espectáculo.
¿Qué habrá pasado? - Preguntó intrigada Annie
No lo sé, espero que Candy esté bien -
Annie asintió. Ojala no se haya ido todo al diablo por otros malos entendidos.
Albert subió lo más rápido posible las escaleras para alcanzarla mientras los sollozos de Candy aumentaban.
Candy estuvo a punto de cerrar la puerta cuando unos fuertes brazos la detuvieron y entro con ella a su habitación.
¡Vete Albert, por favor! - Pidió ella sin que sus lágrimas dejaran de aparecer
Por favor Candy, déjame hablar contigo - Dijo suplicante
No quiero hablar, no quiero ser más un estorbo en tu vida - Contestó enojada, estaba cegada por su tristeza.
Albert cerró la puerta con llave - Ahora sí, nadie podrá interrumpirnos y no te escaparas hasta que me escuches pequeña - Dijo el más calmado.
¡Basta Albert! no quiero más, no me siento bien, ya no, por favor - suplico mientras se sentaba en su cama sin parar de llorar.
¿Por qué estas llorando Candy? - Preguntó ilusionado - ¿Acaso te importo? ¿Acaso te pone mal verme con otra mujer? - Preguntó nuevamente mientras levantaba su barbilla - Dímelo por favor.
Albert, estoy desilusionada, es todo - Mintió ella
Albert no iba a dejar pasar su oportunidad - ¿Acaso me amas?
Candy lo miró sorprendida sin saber que contestar, los ojos del rubio la miraban con deseo, un deseo que era mutuo esperando por la respuesta que ambos querían escuchar.
Continuará...
Disculpen mis lindas… estoy con muchas cosas últimamente, pero siempre uno se puede hacer un tiempo para hacer algo tan lindo como escribir
Vamos aclarando el panorama con este capítulo, espero que sea de su agrado. Díganme ustedes (de vuelta pregunto) ¿Qué hago con Evelyn? ¿Algún final sorpresivo para ella? Muchas gracias por sus reviews nuevamente, es muy importante para mi sus opiniones, todo eso me lleva a crecer y querer seguir escribiendo. Las veo en el próximo y esperemos que sea más prontito. Gracias por la paciencia. Las quiere
Clian
