Mire al presidente y este me sonrió entregándome una tarjeta. La tome y la leí de inmediato. ¡Kyoko ha vuelto Ren! Ahora solo falta que tú seas el príncipe azul y selles esta oportunidad con un "vivieron felices para siempre"

Sin pensarlo dos veces volví al camerino. Allí revise nuevamente el atuendo de príncipe y decidí ponérmelo. No me quedaba mal… pero era demasiado elegante para mí.

Luego de eso. Encontré otra tarjeta, pero esta estaba pegada en la puerta. La leí y supe cual era el plan: al final de la premiación, debía aparecer yo irrumpiendo el vals de Kyoko y Hikaru. Que por vierto, me tiene muy molesto que este junto a él. Bueno, yo interrumpo el vals. Termino bailando yo con Kyoko, y las luces pasan de un tono tenue a un brilloso. Ahí es cuando me arrodillo y saco un anillo que tenía en el bolsillo. Le digo que la amo y le pido si quiere casarse con migo y vivir felices por siempre.

Fin.

Ahora lo difícil seria hacer todo aquello...

Respire profundo y Salí del camerino para esperar tras bambalinas el momento indicado… aunque este nunca llego.

Kyoko se fue después del primer descanso. Hiso una corta aparición en el programa, cambiando completamente el libreto y luego desapareció de la vista de todos.

Estaba junto al presidente cuando Kyoko salió de la presentación usando la "huida de la cenicienta". Los dos nos quedamos asombrados por ello, pero no nos molestamos…tanto. Simplemente nos miramos y salimos rápidamente en busca de la chica. No dejaría escapar la oportunidad… o al menos esa era mi intención.

Pero, cuando encontramos a Kyoko…

Luego de buscarla en su camerino, nos enteramos; por Sebastián, que Kyoko había pedido a uno de los hermanos de Hikaru que la llevara. Rápidamente nos subimos a la limosina y Sebastián nos informo que el vehículo acababa de salir. Así que lo encontramos rápidamente y lo seguimos.

Cuando llegamos al destino de Kyoko, me sorprendí: era un hospital, y no cualquier hospital, si no que el centro de salud publico más completo y grande que había en Tokio.

Respire hondo y, cuando salí de la impresión, nos bajamos rápidamente para seguirle el paso a Kyoko; quien había bajado y entrado al hospital como un rayo.

Cuando al fin la encontramos, la vimos abrasando a un hombre. Me hirvió la sangre de un momento a otro… era Fuwa Sho. Ese bastardo que tanto la había hecho sufrir. ¿Por qué estaba junto al?

Sentí que alguien colocaba su mano en mi espalda y vi que era el presidente. – cálmate.- dijo y lo mire furioso… no sabía quién era en aquel momento, pero Tsuruga Ren había dado paso a Kuon para que este apareciera en todo su esplendor.

No sé cuánto tiempo pase mirándolos mientras se abrasaban. Era una tortura. Kyoko había corrido a los brazos de ese malnacido. Mi Kyoko, MI chica, había corrido a los brazos de un hombre que no era yo. Mientras él la recibía y abrasaba. Estaba totalmente mal, ¡eso no podía estar pasando! Luego Kyoko se separo un poco de él, le dijo unas palabras y el asintió con la cabeza mientras Kyoko se apoyaba nuevamente en el pecho de él…

Odio, odio puro era lo que sentía por ese tal Fuwa Sho. Una verdadera bestia…

-Ren cálmate…- escuche que me decía el presidente y ahora, el hombre estaba tomándome del brazo para invitarme a salir de allí.- nos vamos.- dijo al ver que no pretendía hacerle caso. Intente oponerme pero Lory dejo clara su autoridad sobre Tsuruga Ren. – ¡Déjala!, no es el momento para todo lo planeado…- sentencio con la clara intención de sacar a Tsuruga Ren de allí, pero yo no soy Tsuruga Ren... yo soy Kuon Hizuri; el único hombre que puede estar junto a Kyoko-chan.

Mire nuevamente hacia donde estaba Kyoko y Sho, pero se me recogió el corazón al ver que ellos ya estaban entrando por una puerta que marcaba "solo personal autorizado"

Apreté mis puños y me quite de encima a Lory, para dirigirme hacia aquella entrada e ir por Kyoko. –Ren!- exclamo Lory tras de mí, pero no me detuve… hasta que un hombre se pareo frente a mi impidiéndome el paso. Yuusei, hermano de Hikaru, estaba tomándome por los hombros, mirándome decididamente intentando encontrar mi mirada. – Tsuruga-san.- me dijo y lo mire correspondiendo al llamado de…algún nombre. –Por favor, no arme un escándalo aquí…- dijo y miro hacia los lados. –hay bastante público y estoy seguro que, también hay, mas de algún paparazi- añadió y di un paso atrás para que quitara sus manos de mis hombros.

- ¿Por qué trajiste a Kyoko aquí?- pregunte seriamente y el sonrió algo lastimero o triste, no sé qué sonrisa era…

- ella solo estaba apurada… menciono algo de venir aquí y me ofrecí a traerla. Ella estaba muy nerviosa y, bueno, me sorprendí; al igual que tu, al verla correr a los brazos de ese tal Fuwa…- comento y sentí que todos mis músculos se preparaban para ir por Fuwa a darle un golpiza.

Mi sangre estaba caliente al igual que cada uno de mis músculos. Aunque, sin saber cómo; de un momento a otro, mis músculos cedieron y todo paso a ser un revoltijo de voces y un fondo gris.

Cuando desperté, estaba recostado sobre una cama, con todo tal cual recordaba que me había puesto. Respire un par de veces y me encontré con la sorpresa de que aun mantenía los puños apretados. Mire a mi alrededor y de inmediato reconocí que era una de las habitaciones de huéspedes en la casa de Takarada Lory.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-Takarada Lory.-.-.-.-...-.

Ren se quedo paralizado al ver a Kyoko junto a Shotaro. No sé qué fue lo que le paso, pero estuvo alrededor de 10 minutos observándolos como si de ello dependiera su vida. Luego intenten sacarlo de aquel estado con palabras e, incluso, intente imponer mi autoridad sobre su personalidad, aunque no sirvió de nada porque el chico que estaba frente mío no era Ren; sino Kuon.

Ren no me prestó atención y se altero aun mas al ver que la pareja entraba a un pasillo de personal autorizado. Estaba totalmente molesto y fuera de sí. Ren había perdido la cordura y no me atrevía a decir si el hombre que tenía en frente era Ren u otra persona.

Luego de unos minutos, Ren me dejo allí y rápidamente se dirigió al pasillo.

Para mi suerte, Hikaru, quien había notado nuestra presencia desde que los empezamos a seguir, camino al hospital, se interpuso frente a Ren y lo tomo de los hombros… así, nuevamente, el chico se quedo paralizado y envuelto en sus pensamientos.

Sin malgastar mis segundo, llame a una enfermera que iba pasando por mi lado y le pedí que tranquilizara a Ren. La mujer ni siquiera pregunto el motivo ya que se veía a simple vista y, creo, que también imagino que Ren podría llegar a armar un gran alboroto si no se le calmaba…

Lo único que se le ocurrió a la enfermera fue suministrarle una rápida inyección, la que aplico en el dorso del brazo del actor, de una manera tan rápida que he estado considerándola una especia de súper enfermera o "santa"…sin ella todo se hubiera vuelto un lio.

Entre Yuusei y yo, tomamos a Ren y lo subimos hasta mi automóvil para llevármelo de allí. Nada de esto había estado en mis planes, pero no podía hacer nada para solucionarlo… Kyoko tenía su vida y, a pesar de que yo quería ayudar a Ren, no podía hacer nada. Era algo que debían solucionar entre ellos. El y ella, sin mí como mediador.

Esto no era una guerra, no debía serlo. Solo debía ser amor.


al fin otro capitulo... a pasado tanto tiempo... pero al fin volvi, talvez no en todo mi esplender, pero me comprometo a terminar esto lo mas rápido posible...

solo pido paciencia, amor y una palabra de aliento...

muchas gracias y nos leemos!