Disclaimer: Bleach no me pertenece. Es propiedad de Tite Kubo-sensei yo solo tomo prestados sus personajes para divertirnos un rato.

Capítulo 10: Juntos

Orihime observaba el paisaje a través de la ventana de la lujosa limusina de Aizen, se sentía aliviada de estar nuevamente a su lado ya que había tenido mucho miedo. Inconscientemente tembló al recordar como Yamamoto había intentado violarla, las cálidas manos de Aizen la tranquilizaron.

–Tranquila, ya todo paso–le susurró acariciando las manos de la joven, mientras que manejaba

La muchacha asintió con la cabeza para luego cerrar sus ojos y quedarse dormida, tantas emociones en un día la habían dejado exhausta.

Matsumoto se encontraba limpiando la habitación principal, había recibido una llamada de su amo quien le pidió expresamente que arreglara su habitación para que su invitada especial pudiera descansar.

Mientras estaba tendiendo la enorme cama, la puerta se abrió sobresaltándola ligeramente. Alerta la rubia se giró y suspiro aliviada al ver de quien se trataba

– ¡No me des esos sustos Hinamori!-exclamó en tono de regaño.

La aludida se sonrojó y agachó la cabeza con las mejillas sonrojadas. Era una jovencita de cabello violáceo y ojos color café. Tenía un aspecto realmente frágil por lo que aquel traje de maid la hacía lucir como una muñeca.

–Lo siento Rangiku-san–se disculpó avergonzada–He venido a ayudarte con la limpieza

–Gracias Hinamori, la verdad que necesito una mano con esto–la mujer le acarició los cabellos con una sonrisa en sus labios.

–Me alegro que Aizen-sama haya podido salvar a Inoue-san–dijo la joven con una total admiración hacia su amo.

–Si, me gustaría ver las caras de las idiotas de Lolly y Menolly en estos momentos–dijo para luego reír divertida. Hinamori se unió a sus risas.


Aizen entró a su mansión cargando a una dormida Orihime en sus brazos, rápidamente todo el personal domestico se acercó para asegurarse que su amo y la joven muchacha se encontraban bien. Lolly y Menolly se encontraban apartadas de aquella multitud con los puños apretados de pura envidia. Luego de llevar a la pelinaranja a su habitación para que durmiera, Sousuke Aizen se dirigió hasta su oficina para tener una charla con sus socios

–Estoy feliz de verte nuevamente amigo mío–la voz sarcástica de Gin llego hasta los oídos del castaño–¿Qué es lo que ha hecho el viejo ahora?

– ¿Ha intentado atacarlo?–preguntó Tousen con aquella paciencia que tanto lo caracterizaba

–No, intentó tocar a Orihime–dijo serio cerrando los puños con ira

– ¡Oh vaya!–exclamó divertido Gin –Quiso ultrajar a la princesa. Pero… ¿Acaso tú y él no comparten la misma maña?–preguntó conteniendo la risa.

La mirada asesina que Aizen le mostró le bastó para quedarse callado.

–Esto es la Guerra–continuó hablando el castaño–Ese anciano no tiene idea con quién se esta metiendo–dijo mostrando una sonrisa sarcástica en su rostro.


Orihime abrió los ojos lentamente, dio un gran bostezo y luego observo a su alrededor, sorprendiéndose al descubrir que se encontraba en la habitación de Aizen. Se sonrojo al recordar lo que había sucedido en aquella habitación. La puerta se abrió dejando ver a una tímida Hinamori tras ella.

– ¿Ya ha despertado Inoue-san? ¿Necesita algo?–preguntó a cierta distancia–Me alegra que se encuentre bien

–Gracias–le sonrió– ¿Cómo te llamas?

–Hinamori Momo

–Te diré Hina-chan ¿Esta bien? Tú puedes llamarme Orihime–dijo con una sonrisa

–S-Si, Orihime-san–dijo sonrojada, pero al ver como la pelinaranja tosía se alarmo– ¿Se encuentra bien?

–Sí, solo necesito algo de agua

–Enseguida se la traeré

Rápidamente Hinamori salió de la habitación disparada hacia la cocina, tardo unos minutos en encontrar una jarra con agua servirla en un vaso y colocarla sobre una bandeja. Apresurada volvió a subir las escaleras llegando a la habitación de Aizen para luego abrir la puerta y encontrarse a unas alcoholizadas Rangiku y Orihime bebiendo sake y riendo

– ¡Rangiku-san! ¿Qué has hecho?

–Sólo nos estamos divirtiendo hic, tu también debes hacerlo Hinamori–habló la rubia con las mejillas sonrojadas

– ¡Bebe con nosotras Hina-chan!-fueron las alegres palabras de Orihime mientras que su cara enrojecía e hipaba a causa del alcohol

–Aizen-sama va a matarme–susurró momo con frustración tratando de esconder el sake


– ¿Puedes explicarme esto Hinamori?–preguntó Aizen con una vena latiendo en su frente mirando amenazadoramente a su empleada mientras señalaba en dirección a su cama en donde estaban Orihime y Rangiku roncando abrazadas a las botellas de sake

–Yo lo siento Aizen-sama–habló temerosa– Intenté detener a Rangiku-san, pero no pude…

–Vete, yo me encargaré

–En verdad lo siento–y tras hacer una reverencia salió de la habitación

– ¡Gin!– exclamó. La puerta se abrió dejando ver al peligris

– ¿Me llamabas?

–Encargate de esa mujer–señálando a Matsumoto

La sonrisa que siempre traía Gin pintada en su cara se ensanchó como nunca antes, con paso lento se acercó hasta la cama y cargo a la voluptuosa mujer entre sus brazos.

–Como usted ordene, jefe mío–habló para luego reír como niño que le entregan un juguete nuevo, alejándose de la habitación hacia quien sabe donde, aunque probablemente sería la cocina.

Aizen se acostó en su cama al lado de su princesa, lentamente comenzó a acariciarle los cabellos, al sentir aquel tacto Orihime abrió sus ojos.

– ¡Sousuke-san!–exclamó abalanzándose sobre su pecho

– ¿Estas bien Orihime? Aún apestas a alcohol

– ¡Estoy bien!–exclamó mareándose

– ¡Rayos! ¡La próxima vez no aceptes nada que venga de esa mujer!

–Pero me divertí mucho–susurró con los mofletes hinchados– ¡Ah, hace calor!

Aizen suspiró jamás la dejaría beber alcohol de nuevo por lo menos hasta que tuviera la edad.

– ¡Desnúdame Sousuke-san!

–Orihime…

– ¡Desnúdame!–volvió a rogar–Quítame este calor que siento

– ¿Te das cuenta de lo que dices?

– ¡Por favor, hazlo!

–Luego no te quejes si pierdo el control–dijo con una sonrisa sugerente en sus labios para luego morder la oreja de la chica–Recuerda que tú me lo pediste–dijo para luego comenzar a desvestirse

De manera rápida se colocó sobre ella en posición dominante atacando el blanquecino y frágil cuello de la joven, mordiéndolo y lamiéndolo logrando que pequeños gemidos salieran de la boca de Orihime.

Continuo recorriendo su cuello hasta llegar hasta el inicio de su escote donde se encargó de quitarle la ropa dejándola solo en ropa interior. Se detuvo unos segundos para poder observarla, esas piernas largas, ese cuerpo bien proporcionado que lo volvía loco.

–Orihime–susurró seductoramente en su oído–Haré que el calor que sientes en tu interior no haga más que aumentar

–Sou—los labios de Orihime fueron callados por un feroz beso de Aizen, quien en un arrebato de pasión mordió el labio inferior de la joven lastimándola logrando que le saliera un pequeño hilo de sangre

– ¡Ay!–exclamó Orihime

–Lo lamento, pero te dije que no iba a contenerme

Continúo adueñándose de su boca con fiereza, uniendo sus lenguas en una eterna danza, acariciando sus hombros que ardían como el mismísimo infierno, embriagándose con el dulce aroma de su cabello

Volvió a apoderarse de su cuello regocijándose ante las reacciones de la joven, saboreo cada recoveco de él para luego centrarse en los bien proporcionados senos de la joven jugando con sus pezones, lamiéndolos y apretándolos, sonriendo con malicia ante cada gemido de la pelinaranja.

–Sousuke-san…por favor–jadeó con la respiración entrecortada–Hágame suya

–Aún no…–dijo con un toque de diversión en su voz–quiero seguir disfrutando de tu cuerpo

Tras decir estas palabras continuó lamiendo el cuerpo de la joven, sonriendo al darse cuenta que Orihime sentía cosquillas ante el contacto de su suave piel con la lengua de Aizen. El cuerpo entero de Orihime se tensó al sentir como la lengua del castaño se paseaba por su vientre llegando al inicio de su intimidad.

Orihime tuvo que tapar su boca con las manos para evitar gritar fuertemente al sentir como la juguetona lengua de su sensei entraba en su interior, explorando cada parte de ella y descubriendo su exótico sabor

– ¡Sousuke-san!-Gritó retorciéndose en la cama y apretando las sabanas entre sus puños al sentir como un intenso calor comenzaba a invadir todo su cuerpo, un calor diferente al de su borrachera

Con una satisfactoria sonrisa de victoria miró a Orihime a los ojos para acariciarle las mejillas y susurrarle al oído

–Creo que podría volverme adicto a ti–y tras decir esto sin esperar una respuesta a cambio, con toda la ansiedad que sentía en su interior Aizen la penetro

Pequeñas lágrimas de dolor salieron de los grises ojos de la chica. Sousuke lamió el camino de aquellas cristalinas lágrimas mientras que se movía en su interior. El dolor que sentía Orihime acabo por convertirse en placer, tan intenso, que no podía hacer otra cosa que gritar y gemir mientras que las embestidas de su tutor aumentaban en ritmo y fuerza

– ¡Sousuke-san!–fue el potente grito de Orihime mientras que llegaba al primer orgasmo de su vida.

Orihime se quedo dormida abrazada al pecho de Aizen mientras este la acariciaba y besaba su frente. Una sonrisa de satisfacción surcaba su rostro. Finalmente la había poseído. Finalmente el cuerpo y el corazón de esa joven le pertenecían. Finalmente estaban juntos.


¡Hola! disculpen la demora pero estuve con muchos examenes y esas cosas x_x. Pero pronto estare en vacaciones de invierno así que tendré tiempo de escribir, mientras mi querida inspiracion se digne a aparecer.

Espero que disfruten del capitulo. Muchisimas gracias por todos los Reviews que siempre me animan a seguir.

Ja ne!~~