Capítulo 10: Confesiones de un Típico Adolescente
En Abismo, los reproches crecieron cada vez más por parte de Biolobo hacía Erinus, se fusionaban en discusiones por tratar de impresionar al amo con el concepto de hacer un excelente trabajo en su poderes en la batalla final.
Biolobo era el General del Van Kleiss y daba las órdenes cuando él estaba ocupado y la nueva solo estaba ahí como una prueba para demostrar que ella tendría que poner más de sí misma para lograr atrapar la atención del mismo si quería permanecer en el lado oscuro. Lo único que ha demostrado la joven de desconocida edad, increíble y aterradoramente joven era ser una fusión de las diosas griegas Venus y Eris, una belleza caótica acompañada de su manzana dorada que pronto la usaría.
—¡Te dije que me dejes en paz!— protestó la joven muchacha dando un grito a los cuatro vientos. —Esto de controlar los poderes a la potencia máxima de la manzana no es fácil. A veces toma tiempo.— concluyó con exasperación.
—Estás aquí para probarte con Van Kleiss, chica.— replicó el lobo. —El amo no tiene tiempo para esperarte.— concluyó recibiendo un mirada odiosa por parte de la joven. El lobo hubiera jurado que pudo ver fuego arder dentro de los ojos de Erinus.
El amo se situaba entremedio de ellos dos aguantando su pelea patética. La irritabilidad ganó.
—¡Suficiente!— gritó con autoridad y hartazgo captando la atención de sus ideales. —Basta de tonterías y vuelvan a sus deberes en tres minutos.— continuó alzando la voz. —Y esta vez no lo olviden no son SIMPLES aficionados.— les replicó con cólera retirándose del lugar.
—Se refiere a ti.— dijo sobrante la caótica e insolente joven. —Y está todo dicho.— continuó segura y perseverante.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Por unos de los pasillos que conducía al gimnasio, Rex caminaba con una actitud bastante cautelosa. Ocultando una guitarra en su espalda. Obviamente la idea de César en tratar de hacer fluir lo que sentía por ella en una canción daría resultados. Si lo hacia bien, claro. Se escabulló repentinamente detrás de una columna para no ser visto por Seis que conversaba amenamente con unos soldados en servicio. Una usual, confiada, reluciente e irresistible sonrisa en él apareció espiando en como Seis tomaba otro camino dándole lugar para continuar con su curso y cumplir su objetivo de conseguir y ganar el corazón de la joven y hermosa EVO.
Laumy se situaba en el mismo sector, no precisamente ejercitándose, más bien... arrojando pelotas de básquet contra la pared frontal. Parecía furiosa y se descargaba tirando las susodichas, una tras otra, y con cada lanzamiento se iba un poco de ira con ellas.
Estaba tan concentrada en su objetivo que una voz masculina la saco de su trance.
—Hola Laumy.— dijo Rex suavemente con simpatía asustando a la joven que respingó del susto dando un grito ahogado. —¿Ahora si te asuste, verdad?— concluyó sentándose en el suelo contra la pared.
—No deberías estar aquí.— la joven pronunció fríamente botando una pelota para luego lanzar la misma lejos. —Tienes entrenamiento.— le recordó distante y sin mirarlo.
—Lo sé, pero... no quise esperar.— mencionó con simpleza observando todo en ella.
—¿Esperar qué?— la joven cuestionó lo bastante fría mientras tomaba otro balón y acomodándose para lanzarlo. Aunque eso no sucedió. Rex captó su atención haciéndole un ademan con la mano en señal de que se siente a su lado. La chica aceptó dudosa después de varios segundos. Soltando el balón mientras se sentó con él mostrando indiferencia y recia desconfianza.
—Ten.— dijo el latino sacando un papel de su chaqueta roja. —Es una lista de cosas que nadie sabe sobre mí.— informó mientras ella tomaba el papel doblado a la mitad. Abriendo y leyendo el mismo.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
—¡Holiday!— gritó el agente Seis bajando las escaleras asustando a la doctora cuando pisó suelo operativo.
—¿Seis, qué ocurre?— dijo la misma angustiada viéndolo avanzar.
—¿Donde está Laumy?— el recio hombre preguntó una vez estando frente a ella. —¿Y con quién está?— interrogó sobreprotector.
—No...no lo sé...No la he visto desde la mañana.— informó con simpleza. —Debe estar con Rex.— intuyó espontanea.
—Le dije bien claro que limite distancia.— el agente agregó con firmeza mientras volteó sin moverse de su lugar.
—Deja de preocuparte tanto por ella.— dijo despreocupada y con suavidad caminando unos pasos. —Estará a salvo con él. ¿Que daño puede hacerle?— comentó ingenua. —Además, Rex ha demostrado mucho interés en ella.— agregó inocentemente. Ante el comentario el hombre volteo severo. —Seis, es una adolescente.— recalcó tratando de hacer entrar en razón al hombre pero él seguía en su empeño de que la chica no debía enfocarse en esa acción.
—Mi sobrina es una mujer en crecimiento y en entrenamiento.— informó inexpresivo. —No tiene permiso para enfocarse en esas cosas. Esos pensamientos y razonamientos tontos solo la afectarían física y mentalmente. Debe concentrarse en ser una agente fuerte de Providencia, saber controlar sus nanites y aprender a combatir EVOs. Después de todo ella es como el chico.- informó con indiferencia.
—¿Que daño puede hacerle a la organización si fueran pareja?— la bella doctora comentó con suavidad mientras el agente caminaba con misticismos de ninja hacia las escaleras. —Seis entiéndelo, son solo adolescentes ¿Que tiene de malo si se atraen?— cuestionó transmitiéndole un cierto amor que Seis jamás recibió.
—Dije que son EVOs. No que fueran novios.— reiteró desamorado observando a Holiday por sobre su hombre derecho, continuando su camino.
Holiday suspiró cansada de hacer reaccionar a Seis en cuanto a los dos jóvenes. Queriendo abrirle los ojos de que Rex pasaba demasiado tiempo con la chica y viceversa... todo resultaba pésimo. No se explicaba como una chica tan dulce podría ser sobrina de una persona sin alma. La doctora se hacía la idea de que Rex y Laumy harían una pareja hermosa y perfecta. Que eran el uno para el otro. Los apoyaba rotundamente y su hipótesis... no dejaría ese empeño de verlos felices.
Seis recorrió cada pasillo sin obtener resultado alguno a la búsqueda de la chica. La caminata por cada rincón venieron a su mente las palabras de la doctora haciéndolo empeñarse más en alejarla de esos cursis sentimientos. ¿Qué demonios era eso de enamorarse y mantener un romance a escondidas? A espaldas de él. Con el muchacho más irreverente del mundo.
A su encontrar... hablaría seriamente con la joven.
—¡Laumy!— gritó Seis provocando que su voz retumbe por los fríos pasillos.
El mismo se escuchó hasta el gimnasio. Poniendo en estado nervioso a la bella chica con Rex inmutable a la voz de su socio.
—Rex en serio tengo que irme.— la chica dijo pronunció con voz temblorosa levantándose y guardando el papel en el bolsillo de la chaqueta roja del joven. —Lo lamento...— se excusó cuando Rex la tomó sorpresivamente del brazo obligándola a que se vuelva a sentar junto a él.
—Espera...— pronunció suavemente observándola con detenimiento. —Aún tienes tiempo, hay algo más.— concluyó en un susurro haciéndola sentir incomoda por su profundo mirar café.
—Okey.— la joven susurró resignada tomando su lugar, sorprendiéndose al verlo sacar una guitarra. —¿De donde sacaste...?— suspendió sus palabras mirándolo atónita.
—Sssh…— el moreno chistó notoriamente gracioso. —Se la robé a Noah.— comunicó en un susurro comenzando a tocar mientras era observado por ella.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Canción: Eres
Artista: Café Tacuba
Si bien Rex sufre de amnesia, al parecer el querer dominar el idioma universal del amor era…parecía todo un profesional en el tema aun desconociendo el arte de la música. Tocaba la guitarra a la perfección y Laumy lo miraba con suma atención y extrañez al mismo tiempo. ¿Era verdad o estaba soñando?¿Podía ser cierto?. Despertó de ese trance inconscientemente hipnotico cuando lo escuchó acariciar la canción.
Eres…
Lo que más quiero en este mundo eso eres…
Mi pensamiento más profundo también eres…
Tan solo dime lo que hago aquí me tienes…
Eres…
Cuando despierto lo primero eso eres…
Lo que a mi día le hace falta si no vienes…
Lo único preciosa que en mi mente habita hoy…
Que más puedo decirte, tal vez puedo mentirte sin razón…
Pero lo que hoy siento, es que sin ti estoy muerto pues eres...
Lo que más quiero en este mundo eso eres…
Era verdad. Laumy se impresionó al escucharlo cantar de esa forma única, tal vez Rex tenga una voz irónica y graciosa pero cuando pronunció esas primeras silabas, brotaba la dulzura. Como cambiaba radicalmente. Ella sonrió sin razón o quizás si la había pero aún…no sabía bien lo sintió en ese momento. Siguió cada palabra que él le dedicaba hasta que le de un punto inicial para que le crea por completo. Procesaba cada frase detenidamente sin dejar escapar una sola.
Eres…
Él tiempo que comparto eso eres…
Lo que la gente prometió cuando se quiere…
Mi salvación, mi esperanza y mi fe…
Soy…
El que quererte quiere como novia soy…
El que te llevaría el sustento día a día, día, día…
El que por ti daría la vida ese soy…
Aquí estoy a tu lado y espero aquí sentado hasta el final…
No te has imaginado, lo que por ti he esperado pues eres...
Lo que yo amo en este mundo eso eres...
Y en ella, ese hincapié fue lo que detonó en su mente.
Cada minuto en lo que pienso eso eres...
Lo que más cuido en este mundo eso…
Eres...
Terminó de cantar y Laumy había quedado maravillada. Jamás lo había escuchado cantar ni tocar de esa forma tan perfecta, dulce y sincera. Ella solo sonrió y lo miró con dulzura e inocencia...¡que declaración!
Rex bajó levemente la vista posando la misma en los labios de la bella chica acercándose lentamente mientras ella copiaba su acción. Cerrando los ojos al unísono a punto de consumar un beso... un beso que fue interrumpido por la voz de Seis. Separándose a velocidad de la luz.
—Laumy.— el agente la llamó posicionado en la puerta. —Te he estado buscado. Debes seguir entrenando.— concluyó frío.
—Sí, ya voy.— contestó sumisa a penas atreviéndose a mirarlo a los ojos.
—Y tú, histérico.— Seis lo llamó mientras el moreno lo miraba con una leve sonrisa altanera. —César te necesita en su laboratorio.— mencionó acomodando sus gafas.
—Sí…César puede esperar.— pronunció despreocupado. —Y lo siento, socio.— dijo Rex excusándose. —Fue mi culpa retrasar a tu...hermosa sobrina.— concluyó con serenidad mientras el agente Seis se acercaba sin notar la inapropiada mirada de Rex hacia la joven y a la misma que se sonrojó furiosamente.
—Ahorra tus energías al hablar cuando llegue el momento de enfrentarte al enemigo.— informó al mismo tiempo que ella se posaba enfrente.
—Descuida.— la joven pronunció dándole una amable sonrisa volteando lentamente mirando al moreno joven. —Adiós.— se despidió con suavidad sacando el papel con lentitud mientras Rex le daba una mirada coqueta y cómplice con una usual sonrisa sexy de lado. —Gracias.— susurró sonriendo.
—Luego discutimos esto.— demandó Seis fríamente mirando a la joven que asintió y caminó unos pasos hasta la salida, el agente se dispuso a caminar detrás de ella siguiendo su paso sumiso.
Satisfecho. Sonrió victorioso y lleno de emoción. ...Caminando lenta y graciosamente hasta la otra salida del gimnasio.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Nota de Autora: A todos aquellos que leen este fic, les pido de corazón que dejen reviews si les gusta. Me gustaria saber que a alguien le gusta mi novela y me haga saber que no la estoy publicando en vano. Gracias.
