La alegría que Lord Harold Mason sentía en estos momentos era inexplicable. Sentado cerca de la ventana de su despacho, en uno de los edificios más importantes (y protegidos) del Reino de Lurth, el senador disfrutaba de una humeante taza de café mientras sonreía triunfante. Y es que para Mason la vida no podía ser mejor: tenía mucho dinero, un puesto envidiable en la sociedad, era parte del Consejo más importante de todo el universo, pero por sobre todo, Harold Mason estaba feliz por trabajar con un grupo de personas absolutamente eficientes, personas que hace dos minutos le habían informado sobre el hallazgo del Wing Zero.
Esto es realmente hermoso- pensaba sonriente- En poco tiempo más habré rearmado el Wing Zero y junto con los otros, podré obtener la victoria…pero por sobre todo, podré pisotear a esos malditos del Consejo. Y todo será mío. – Luego, su rostro cambió a una expresión preocupante- sin embargo… tendré que acelerar las cosas con la chica. Al parecer la amenaza que hice que escribieran en la casa de Juliette Fudge no fue suficiente para alterar a Milleardo Peacecraft a decirle la verdad. Tendré que atacar directamente…- Mason dejó la taza de café en su escritorio y marcó un número en su teléfono.
¿Sí, Lord Mason?- respondió la secretaria.
Megan, necesito que vayas a mi hogar y empaques dos maletas. Elige el mejor traje de gala que tenga y tráemelo de inmediato- dijo mirando su reloj- También, dile a Tony que tenga el avión partiendo en una hora más.
¿Planea ir a algún evento?- preguntó Megan desde el teléfono, causando una amplia sonrisa del senador.
Sí, Megan, es año nuevo. No puedo celebrar este acontecimiento tan importante sin las personas adecuadas… por lo mismo, dile a Tony que cargue combustible para Francia.
De acuerdo, Lord Mason.
Esto será muy interesante. Dijo antes de comenzar a reír abiertamente.
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¿Cómo está Hans?- le preguntó Duo a Milleardo en cuanto llegaron a la residencia que tenían él y Noin a las afueras de Francia. Había decidido abandonar la casa de los Darlian luego del ataque y por suerte, la familia de Noin tenía una modesta casa de dos pisos, la cual compartía con Zecks desde su matrimonio.
Estable- dijo, cortante, mientras dejaba su chaqueta sobre el perchero de la entrada. Detrás de él entraron Lucrecia, Sally y finalmente Relena, quien tenía la cabeza gacha. Se instalaron en el living, junto a los demás.
No encontramos nada – dijo Duo nuevamente- entre vidrios rotos, pedazos de madera, cortina, etc, no encontramos nada que nos pueda guiar a quién hizo esto. - Milleardo lo miraba atentamente, mientras que Noin y Relena lo miraban a él, esperando por la respuesta que iba a dar. Sin embargo, no dijo nada. Ante esto, Relena cerró los ojos con y bajó la cabeza una vez más, para luego levantarla y encontrarse con la mirada penetrante de Heero. No era la típica mirada fría y calculadora…era algo distinto. Relena se dio cuenta que Heero quería hablar con ella, pero ella no iba a decir nada. Aún no, ella no podía decir nada. Así que se levantó de su asiento y, disculpándose, se dirigió hacia el jardín para un poco de tranquilidad. Pero no alcanzó a salir cuando Quatre se le acercó y ofreció acompañarla, hecho que la princesa aprobó.
Bueno…- dijo Milleardo al ver a su hermana alejarse con Quatre- Relena y yo no podemos faltar al baile de hoy. Ella ya ha dejado muchos eventos de lado y si quiere volver algún día al puesto que ocupaba, no debe desaparecer del mapa. Por lo mismo, iremos todos hoy y ustedes se encargaran absolutamente de TODA la seguridad del lugar – dijo llamando la atención de los pilotos presentes- cualquiera que haya sido el que atacó a Hans lo hizo por alguna razón que aún no conocemos, así que será primordial que hoy Relena esté siempre protegida.
Pero Zecks- interrumpió Duo confundido- si es que la persona que atacó a Hans fuera tras Relena, nosotros éramos un blanco fácil desde la playa. No creo que ella sea el objetivo…
Tienes razón, Maxwell- contestó el príncipe- pero tampoco podemos arriesgarnos. Wu Fei-. Le dijo- Comunícate con Lady One de inmediato e infórmale de mis planes. Barton, Yui y Maxwell diseñen un plan de seguridad apto.
Sí- contestaron todos de inmediato, retirándose del salón. Wu Fei se dirigió a la oficina de Milleardo, mientras que los otros 3 fueron a una de las habitaciones destinadas para los invitados. Sin embargo, Heero se desvió antes, excusándose.
Su destino era uno: la pequeña terraza lateral de aquel lugar, en el que tenía la certeza que estaba Cristina Darlian.
Efectivamente, al llegar al lugar, se encontraba la señora Darlian, con los brazos cruzados en señal de preocupación mientras miraba a lo lejos a Relena con Quatre, caminando hacia el bosque que rodeaba el lugar.
Heero- dijo ella llamando la atención del piloto- ¿sucede algo?
No- dijo él cortante parándose a su lado y observando también como la princesa y el piloto se adentraban en el bosque- sólo …
¿venías a ver a Relena?- lo interrumpió ella. Heero no contestó nada, simplemente se quedó estático.
¿Sabes? – dijo la señora Darlian- Ella es muy fuerte…
Sí, lo sé- la interrumpió Yui.
Pero no lo suficiente- agregó su acompañante, sorprendiendo a Heero- ella va a necesitar ayuda.
¿Para qué?-
Ella necesitará ayuda para elegir – dijo Cristina mirando con tristeza a Heero.
No entiendo…- respondió él confundido.
Sé que no, Heero. Y no puedo decirte tampoco….porque no puedo dejar a Relena sin otra madre.
¿A qué se refiere?
Hans sabía que esto pasaría- dijo ella – él conocía el riesgo de hablar…
Señora Darlian…- interrumpió Heero, tomando a la madre de Relena por los brazos- por favor, explíqueme qué está pasando.
Si lo hago, ellos vendrán por mí también. Y no tendrán tanta piedad como lo hicieron con Hans- le respondió la mujer con lágrimas en los ojos.
¿Quiénes son "ellos"?- preguntó nuevamente Heero.
Los Guardianes… -dijo- los Guardianes del Consejo.
¿Del consejo? – pensó Heero. Edén le había hablado de un supuesto Consejo al que pertenecía la familia Peacecraft. Pero, ¿por qué ellos querrían lastimar a los familiares de uno de sus miembros? A menos que…
Hace mucho tiempo- dijo ella- los miembros de un importante consejo hicieron un voto de silencio, el cual protegía una verdad de tal envergadura que el castigo que llevaba aparejado revelar esta información sería igual de drástico. Sin embargo, este no sería tal respecto de aquellos que no estuvieran directamente implicados. Es por eso que para Hans sólo significó una advertencia…
¿Una advertencia?- dijo Heero preocupado- terminó en la clínica…
Y tuvo suerte- interrumpió Cristina- porque para otros, revelar esta información significa la muerte.
Como para usted- dijo él.
Sí- respondió mirando una vez más al piloto- es por eso que por más que quiera contarte la verdad, no puedo hacerle esto a Relena. Pero Heero… lo que sí te puedo decir es que ella va a necesitarte a su lado…
Siempre he estado …- dijo Yui.
No, Heero, esta vez realmente tendrás que confiar en ella. Y sobre todo, ella necesitará saber qué es lo que sientes por ella.- al decir esto, Heero se sorprendió realmente. ¿cómo ella podía saber sobre ese tema? Al ver la reacción del piloto, la señora Darlian sonrió ampliamente y puso una mano sobre su rostro.
Heero – dijo con dulzura- no alargues más esto. Si están juntos, nunca nadie podrá derrotarlos…- pero antes de poder seguir hablando, la expresión de la señora Darlian cambió radicalmente a miedo cuando vio a Quatre acercándose a la casa, con Relena inconsciente en sus brazos. Heero corrió rápidamente donde ellos, junto con Cristina.
¿Qué sucedió?- preguntó Heero tomando a la princesa en sus brazos.
Sólo se sintió mal y luego, se desvaneció- contestó el árabe tranquilo- al parecer no ha comido mucho durante todo el día.
Heero no dijo nada, simplemente se fue con ella hacia el interior de la casa de Noin. Cristina Darlian se acercó a Quatre y se miraron por un momento. La mirada tranquila de Quatre cambió a una de tristeza, para luego bajar la cabeza. La señora Darlian puso una de sus manos sobre el hombro del piloto y le dijo: Adam, se acercan tiempos difíciles, pero estoy segura que todo va a estar bien…- dijo con un tono esperanzador en su voz, viendo como Heero se llevaba a su hija- sí – agregó ahora con una sonrisa- todo va a estar bien.
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Relena se despertó exaltada. Se dio cuenta que estaba en una habitación que no conocía y se comenzó a asustar, pero luego, recordó que ya no estaban en su casa de Francia, si no en la casa de Lucrecia. Era una pequeña habitación, decorada modestamente con un escritorio y su silla, un closet y un velador al lado de la cama de una plaza en la que ella se encontraba. Las cortinas se encontraban cerradas, pero todavía se podía notar que era de día.
¿Qué había ocurrido? Estaba con Quatre, conversando sobre cosas triviales, cuando sintió lo mismo que aquella vez en la playa con Trowa. Esa sensación en el estómago…¡lanzas! Y esta vez no era una sola, sino que fueron dos que se dividieron a su vez en dos más, resultando en 4 que se incrustaron en sus extremidades. El dolor había sido el mismo, al igual que la desesperación. Sin embargo, Quatre no hizo nada. Ella recordaba la preocupación de Trowa, pero Quatre parecía tranquilo…como si esperara que esto ocurriera y no hubiera nada que podía hacer.
Quatre sabía que esas lanzas se acercaban, y por eso la acompañó a caminar.
Quatre también sabía, al igual que Milleardo, su madre y Hans que todo esto tenía una razón.
Relena se sentó lentamente y observó sus manos. Una pequeña línea se podía divisar en cada palma, una cicatriz discreta. La recorrió con su dedo, sintiendo cierto ardor. Desde la primera lanza, los sueños que tenía respecto de aquel chico y la tal Amelia habían aumentado. Y también ella había presentido ciertas cosas. Como el ataque de Hans… ¡Quatre también lo sintió! Y ella pudo verlo en su mirada, justo antes de lanzar el balón, la mirada de Quatre se había perdido.
Esas lanzas…esos ataques habían destapado una parte de Relena que ella no conocía. Incluso ahora, luego de haber sido "crucificada" por esos extraños objetos, ya se sentía distinta.
Ella no estaba asustada. No, Relena estaba ansiosa… ansiosa por las cosas que sentía y veía desde hace algún tiempo. Desde la aparición de la niña de ojos rojos.
"ojos rojos"- pensó confundida. Miró una vez más sus nuevas cicatrices y recordó algo. El día de la muerte de Juliette Fudge había visto a una niña de ojos rojos, la misma de sus sueños. Amelia. Pero, ¿por qué esa niña la buscaba a ella?
Relena estaba muy confundida. Puso su cabeza entre sus manos, cerrando los ojos fuertemente para tratar de aclarar su mente. Todo esto era demasiado, necesitaba saber que estaba pasando; necesitaba hablar con alguien…
No voy a poder ayudarte – dijo Heero asustándola, mientras aparecía desde las sombras, haciendo que la chica lo mirara- no voy a poder ayudarte si no me cuentas las cosas, Relena.
La chica suspiró. Él tenía razón. Y ya no podía confiar en Milleardo, Hans, Trowa o Quatre…Ella era muy buena para dar discursos, pero no para contar lo que realmente sentía. Sin embargo, siempre se encontraba vulnerable ante este chico, siempre necesitaba comentarle su día, aunque él no respondiera nada…Y ahora, más que nunca, necesitaba saber si ella estaba realmente loca. Se recostó nuevamente, apoyada en el respaldo de la cama y luego, fijó su mirada en la ventana.
Cuando estaba en el aeropuerto- dijo, llamando notoriamente la atención de Heero, quien se acercó para sentarse en el borde de la cama- cuando estaba en el aeropuerto vi a una pequeña niña, de unos 10 años, que cantaba cerca de unos hangares. Me llamó mucho la atención, parecía como si yo la conociera. Así que me acerqué…pero en el momento que llegué donde ella, abrió su boca para gritar, pero no fue su voz la que escuché. Por el contrario, muchas imágenes comenzaron a invadir mi cabeza…y fue en ese momento cuando me di cuenta que la que gritaba era yo...- Heero la escuchaba atentamente, sabía que ella no había tenido un simple desmayo. Intentó preguntarle algo, pero la princesa lo interrumpió.
El día del asesinato de Juliette Fudge – dijo- la misma niña que había visto fue la que me guió hasta el pantano donde encontré su cuerpo. Pero lo más extraño de todo fue que cuando caí a éste, no había agua ni lodo, no…yo estaba en el mismo momento en que Fudge fue atacada. Ella me dijo que contactara a su marido y le dijera que estaría bien…
Por eso querías ir al funeral…- dijo Heero muy sorprendido. Relena asintió.
Y luego, cuando estábamos en mi hogar acá en Francia… fui a caminar y sin querer, salí de las fronteras – continuó, sonriendo tristemente- temo que te mentí Heero, esa fue la primera vez que estuve realmente sola- dijo mirándolo, pero él no respondió nada, esperando que ella continuara.
Cuando me di cuenta que ya estaba muy lejos, decidí volver. Y vi a Trowa a lo lejos. Pero nunca llegué hasta él, ya que tuve este presentimiento de que algo pasaría…- agregó con la mirada confundida- no sé- dijo- no sé cómo explicarlo…
Heero nunca la había visto así. Relena era la única persona que él conocía que había logrado mantener la calma frente a secuestros, guerras, asesinatos, incluyendo el de su padre. Pero ahora, ella se veía desorientada, abatida. Él se acercó un poco más a su lado y, sin pensar mucho en lo que hacía, levantó su mano para acariciar suavemente el rostro de la chica, haciendo que ella lo mirara sorprendida.
No tienes que contarme todo ahora – dijo calmándola- esta noche pretendo escoltarte a la fiesta de año nuevo, así que tómate tu tiempo para arreglarte… - Heero, al darse cuenta de lo que estaba haciendo, sacó su mano con un poco de rubor en su rostro, y se levantó de la cama para dirigirse a una larga bolsa que colgaba de la puerta del closet.
Este es un vestido- dijo con un poco de vergüenza- no sabía si habías traído uno desde Sank para la fiesta de año nuevo, ya que como decidiste asistir mientras te encontrabas acá… Espero que sea de tu talla – finalizó mientras lo ponía sobre la cama. Luego, sin decir nada, se fue de la habitación.
Relena, por primera vez desde que se tomó sus vacaciones, sonrió de corazón.
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La fiesta de año nuevo comenzaba a las 10 en punto. Se desarrollaría en el Palacio Real de Francia y estaban todos invitados. Todos.
Lady One y los Preventers habían invadido el edificio para la mejor seguridad de la familia Peacecraft y todos los pilotos irían en calidad de guardaespaldas. Pero claro, eso no implicaba que no pudieran disfrutar de la celebración con sus respectivos acompañantes.
Relena estaba siendo asistida por Hilde y Dorothy en la misma habitación donde había conversado con Heero. El vestido que él le había comprado era extremadamente elegante: era de color plateado claro y la parte de arriba era strapless (pero no recto), adornada con pequeños brillantes que se acumulaban hacia abajo, siendo cada vez más dispersos a medida que el vestido caía. Estaba totalmente ceñido a su cuerpo y la hacía parecer una verdadera heredera.
WOw! – Exclamó Hilde al ver a Relena- esto es…esto es…
¿Hermoso?- completó Relena mientras terminaba de abrocharse una gargantilla de plata en su cuello. El pelo lo tenía recogido en un elegante moño, con diversas capas y no tenía su caracterizante flequillo, sino que lo llevaba hacia atrás, pero con cierta altura (como un "jopo").
La verdad, es que cada día Yui me agrada más – dijo Dorothy mientras le terminaba de arreglar el cabello.- Bien, está todo listo. Ahora, debemos irnos.
Las 3 salieron de la habitación y descendieron al primer piso. Pero Heero no se encontraba allí, solo estaban Milleardo y Noin.
Lo siento, Dorothy y Hilde- les dijo Milleardo- pero he mandado a Quatre, Duo y los demás antes al Palacio para revisar los últimos detalles. Hilde se mostró un poco decepcionada, y Dorothy un poco molesta, pero fue obviado.
Relena – continuó Milleardo acercándose a su hermana y tomando sus manos- te ves hermosa.
Gracias, hermano – dijo- es un vestido muy lindo…
Que Heero compró- interrumpió Dorothy para ver la reacción que causaba en el ex conde relámpago. Sin embargo, éste no se inmutó. Luego, los 5 salieron y subieron a la limosina que los estaba esperando.
El Palacio Real estaba completamente lleno. Grandes autoridades de todos los países del mundo y de las colonias habían asistido por invitación de la Alta Sociedad del lugar. Un orador iba anunciando la entrada de cada invitado, los cuales descendían por una gran escalera que llegaba al gran Salón, el cual terminaba en una hermosa puerta que daba a los jardines.
Los pilotos y los preventers estaban desplegados a lo largo de todo el lugar. Había escuadrillas de 5 preventers instalados en los jardines y todos los pisos del Palacio, y los pilotos se posicionaron por todo el salón.
¡Lord John Mathews y Lady Annabelle del reino de Surrke! – exclamó el vocero.
¡El príncipe Milleardo Nicholai Peacecraft y su esposa, Lucrecia Noin!- gritó nuevamente, llamando la atención de todos los presentes y la multitud. Todos se asombraron al escuchar el apellido Peacecraft, ya que esta sería la primera aparición pública de Relena desde que renunció a su cargo. De manera que el silencio reinó en la habitación en espera al siguiente nombre que el vocero exclamaría.
Heredera al trono de Sank y ex ministra de Relaciones Exteriores de la Corporación ESUN, nos honra con su presencia la señorita Relena Josephine Peacecraft- Relena apareció por las escaleras, y se detuvo al mirar a la multitud. Todos los ojos estaban puestos sobre ella. Un sirviente le ayudó a retirar el abrigo que llevaba puesto, y otro la ayudó a descender la escalera. Un gran aplauso se escuchó en la audiencia mientras ella sonreía.
Heero sabía que el vestido era agradable, pero verlo puesto en Relena era otra cosa. Se veía realmente hermosa. Y al ver que no era el único que notaba este hecho, mientras observaba cómo los políticos se acercaban de a poco al final de la escalera, llegó hasta aquél lugar antes que el resto y le ofreció la mano a la princesa, con una pequeña pero sincera sonrisa.
Todos los del lugar quedaron decepcionados al ver cómo Relena tomaba la mano de su guardaespaldas, pero no fue lo suficiente como para que no se acercaran a conversarle.
Luego de muchos saludos, conversaciones, paseos y bailes, la princesa se escabulló hacia una pequeña salita que era parte del salón. La verdad es que buscaba el baño, pero en vez de eso, encontró una gran pecera habitada por muchos pescados pequeños de diversos colores. Se entretuvo un rato viéndolos hasta que Heero la interrumpió.
Al parecer – dijo- están todos deseosos de bailar contigo.
Bueno – contestó ella con una sonrisa- creo que tendré que decepcionarlos porque hoy no seguiré bailando.
¿Ni siquiera conmigo?- preguntó él algo tímido, mientras observaba a los peces. Relena se sonrojó, pero luego levantó su mano para tomar la de Heero. Él la dirigió hacia la pista de baile, cuando tocaban un famoso Vals, y se pusieron en el medio de la multitud. No se hablaban, sólo se miraban y fue el hecho de que Relena apoyara su cabeza en el hombro de Heero lo que lo llevó a tomar su rostro con ambas manos. Ambos se detuvieron, mientras la cuenta regresiva para el año nuevo se iniciaba.
¡10…9…8!- exclamaba la multitud mientras se miraban los unos a los otros con ansiedad.
¡7…6…5! – Duo abrazó a Hilde por la cintura, mientras que Dorothy y Quatre se tomaban de las manos.
¡4…3…2! – Lucrecia y Milleardo estaban abrazados, y Catherine tomaba el brazo de Trowa. Sally observaba como Wu Fei se abría paso en la multitud para llegar hasta ella.
¡1…Feliz año nuevo!- gritaron todos mientras una gran cantidad de pequeños papeles brillantes y globos caían desde el techo del Palacio. En ese momento, nadie se percató que Heero había cerrado la distancia que lo separaba de la princesa y que ahora, por primera vez, era capaz de besarla sin ninguna objeción. Ninguno tenía la intención de separarse del otro, pero luego Heero notó que ya los globos no servían como elementos de distracción, así que dejó los labios de la chica, para abrazarla fuertemente.
Ahora entendía a Duo cuando decía "encontrar tu hogar".
Luego de un momento, Relena vio como su hermano la buscaba entre la multitud, así que soltó a Heero sin dejar de mirar a Milleardo, de manera que Heero pudo notar su proximidad.
¡Feliz año nuevo, hermana!- dijo Milleardo llegando hasta ella y abrazándola, mientras que Noin le tendía la mano cortésmente a Yui. Al cabo de un rato, llegaron los demás para saludarlos, así como las distintas autoridades. Heero decidió dar un paso al lado, pero sin quitar de su vista a la chica.
Peligrosa jugada- Dijo una voz detrás de él- No vaya a ser que mañana aparezca en todos los periódicos sensacionalistas que la princesa de Sank tiene un romance con su guardaespaldas.
Heero se volteó para ver duramente al hombre que le conversaba. Era un hombre de unos 50 años, vestido con un impecable traje negro, que fumaba un habano mientras sostenía una copa de brandi en su mano izquierda.
Harold Mason- dijo con su habano en la boca, mientras estiraba su mano derecha para saludar al piloto- Lord Harold Mason- Heero observó su mano un momento y luego decidió estrecharla al recordar lo que Edén le había dicho "El descuerdo fue impulsado por un senador de la época, Lord Harold Mason, considerado como uno de los hombres más ambiciosos de la Tierra"
Heero Yui- dijo él mientras soltaba la mano del senador.
Sí, lo sé- respondió éste sorprendiendo a Heero, mientras le ponía una mano en el hombro del piloto- verás, Heero, estás en una posición muy incómoda. Por un lado, tú eres un guerrero lleno de sangre en sus manos y sin embargo, te enamoraste de una persona que no es más que pacifismo y tranquilidad.
¿qué quieres?- preguntó Heero molesto por las palabras del Lord.
Oh, no te ofendas – respondió- sólo te estoy dando una vista un poco distinta… ¿nunca has pensando en quién fue el que te convirtió en un mero asesino, y ha manchado tu alma para siempre? ¿el que te ha convertido en lo que eres, impidiendo tener una vida tranquila junto a la persona que crees amar?
Heero no contestó.
Me lo imaginaba- agregó Mason sonriente- Bueno, tengo la solución a tu problema. ¿Qué pasa si te digo que la única persona que consideras real es, verdaderamente, tu enemigo?- Heero se exaltó al escuchar las palabras del senador- No te asustes, mi querido amigo. Verás, este salón está lleno de ellos, de mentirosos, enemigos. Y digamos que la señorita Relena no es tan pacifista e inocente como dice ser… Si no, pregúntale qué pasó con tus padres- pero Heero no tuvo tiempo de reaccionar ante esta noticia, pues escuchó a Relena gritar desde lo lejos.
¡CIERREN LAS PUERTAS!- gritó la princesa entre la multitud, causando que todos los presentes se quedaran en silencio.
¿Relena?- dijo Milleardo mientras se acercaba a su hermana.
Milleardo, tienes que cerrar las puertas y sacar a todos de acá- dijo asustada- ¡Debes desalojar el edificio!- Zecks no esperó más y ordenó a todos los preventers a movilizar a la gente hacia las salidas laterales. Pero ya era demasiado tarde. Una gran explosión retumbó en los jardines, haciendo que la luz de todo el Palacio se apagara. Los gritos y la desesperación no tardaron en aparecer y todo se convirtió en caos. Luego, otra explosión más derribó las grandes puertas e hizo estallar los ventanales. Mucha gente terminó herida y todos comenzaron a correr en todas las direcciones posibles.
Eran por lo menos, 10 personas armadas con diversos tipos de armas, y todos estaban completamente vestidos de negro. Heero reconoció la vestimenta de inmediato…era la misma que utilizaba aquel que entró a la casa de Edén en la colonia. Corrió rápidamente hacia donde estaba Relena, pero ahora ya no la veía.
¡RELENA!- gritó, sin embargo, no obtenía respuesta. La princesa había sido empujada por la multitud y arrojada al suelo. Relena no lograba levantarse, hasta que tomó uno de los brazos de las personas que corrían y con el impulso se pudo poner en pie. Observó a todos, y luego a los enemigos…pero había dos personas que le llamaban la atención: estaban allí Damien Allen y una pelirroja, que combatían con estos enemigos. A ellos, se les unieron Milleardo y Quatre. La pelirroja se acercó a ella, al ver que ésta la observaba, y sacando un pequeño cuaderno de su chaqueta, se lo puso a Relena entre las manos mientras le susurraba algo al oído.
Debes recordar- le dijo- te necesitamos de nuestro lado… esto te ayudará a recordar.
La princesa miró el pequeño cuaderno y luego a la chica, pero ella ya se había distanciado y sacando una larga espada de su espalda, volvió al lado de Damien. Relena intentó correr hacia alguna salida cercana, pero el caos era demasiado. Una vez más iba a caer al suelo, sin embargo unas fuertes manos la tomaron de la mano y la levantaron. Pronto se vio acogida bajo el brazo izquierdo de Heero.
¿Estás bien?- le preguntó él preocupado, mientras se abría paso por la multitud.
Sí…sí- respondió ella sujetando firmemente el pequeño cuaderno en sus manos. Llegaron luego a una de las salidas laterales, en las que esperaba Trowa y Wu Fei. Todos iban a salir, pero al escuchar el llamado de auxilio de Duo, Heero dejó a Relena en manos de Trowa.
Sácala de aquí- le dijo seriamente al payaso, quien asintió.
No, no ¡no, Heero!- le gritó Relena. Pero fue adormecida por un golpe en la nuca de Barton.
Muchas personas murieron, muchos resultaron heridos. Y a la mañana siguiente, del Palacio Real no quedaba nada.
Bueno, espero que les haya gustado este capítulo. Ya era hora de algo de romance puro! pero también, de acción.
pronto viene el climax! asi que paciencia!
Espero que les siga gustando mi historia, gracias por los reviews ...y aacepto cualquier sugerencia!
Amelia J. Peacecraft.
