Hola! Ya traigo el siguiente capítulo :) es más corto que los anteriores, pero creo que no será tan difícil saber el porqué.

Disc. One Piece, sus personajes, y todo lo que puedan reconocer aquí no me pertenece, todo es obra de la maravillosa imaginación del mangaka Eiichiro Oda *-* y yo hago esto sin fines de lucro.

Sin advertencias, supongo.

Resumen: No sé quién eres. No sé de dónde vienes, ni a dónde vas. Pero al mismo tiempo te conozco. Y por algún motivo, solo quiero…deseo que sepas quien soy.

Iris

Capítulo 10: Everything feels like the movies

Los Mugiwara vieron la linda isla de verano aparecer frente a ellos, sin embargo esta vez no hubo el alboroto ni el ánimo que hubiera sido normal esperar en ellos. Todos iban de lo más serios, claro, como podría esperarse, cometiendo una que otra estupidez que hiciera enojar a Nami, pero daba igual a estas alturas, pues hasta Luffy, que era el que solía llevar la pauta en cuanto a desastres se refiere, estaba de lo más tranquilo esperando a que llegaran a aproximarse más a la isla. No había un plan. Solo buscar a sus amigos como era debido.

Ussop pensaba que quizás si no hubieran hecho caso de la contingencia hubieran podido encontrar a Robin y a Zoro más rápido y ahorrarse todo lo que estaba pasando, pero prefirió no decir nada porque no deseaba hacer sentir a Nami culpable. Ya lo había hablado con Sanji, con Chopper y con Franky, y nadie la culpaba a ella del retraso de sus planes pues todos habían estado desde el principio de acuerdo con su determinación, y en su momento ninguno de ellos había esperado que las cosas fuesen a terminar como lo habían hecho.

Pensaban en la traición como la posibilidad más palpable porque la noticia en el periódico apuntaba varias cosas. Entre ellas, no se reportaba que Robin o Zoro hubieran mostrado algún tipo de resistencia. Hablaban de ellos como si hubiera sido muy sencillo atraparlos y por lo tanto el primer pensamiento de Sanji fue que aquello había sido una traición. Por pacífica que fuera, bajo ninguna circunstancia Robin se entregaría con tanta facilidad a sus captores, y por dios, Zoro aún menos que nadie.

La otra posibilidad que tenían en mente era un intento patético que los marines y el gobierno mundial habían efectuado por levantar un poco su imagen como órganos públicos de "seguridad" y "justicia" para civiles y no civiles, además de su supuesto buen trato hacia las islas neutrales. Dar la noticia como si hubiera sido pan comido atrapar al supernova y a la mujer considerada un demonio, servía mucho para levantar la de por sí lastimada fama de estos sistemas.

Sea cual fuera la verdad, los Mugiwara no lo iban a dejar pasar así nada más, eso era un hecho.

-Ya nos han visto- informó Nami, quien miraba hacia la isla con un catalejo- apuesto a que no nos esperaban.

-Y ¿cuál es el plan? Supongo que no llegaremos allí solo repartiendo puñetazos- infirió Franky, mirando hacia allá a su vez- no creo que sean muy fuertes, ni buenos para pelear.

-Pues no, no sería un buen plan- contestó a su vez Sanji- aunque tampoco podemos llegar como si nos cayeran muy bien y los quisiéramos de amigos.

-Tal vez primero deberíamos llegar y preguntar por ellos de manera tranquila- opinó Chopper- yo tampoco creo que puedan pelear contra nosotros. Y aún si pudieran, ¿Por qué saldrían directamente a la playa a vernos llegar?

-Ese es un buen punto- Ussop se paró junto al reno- ¿no nos equivocamos de isla? No parece ser el tipo de lugar donde pudieran atrapar con facilidad a personas como Zoro y Robin.

Nami echó un nuevo vistazo hacia la isla, y luego miró sus mapas y su log pose. Usualmente hubiera sentido una ligera molestia por la idea de Ussop, e incluso hubiera actuado de manera altiva reprochándole el no confiar en ella, pero no lo hizo, porque en el fondo una pequeña parte de ella pensaba igual que él.

-No estamos equivocados- contestó finalmente, para luego cerrar su catalejo y dar las últimas órdenes mientras se acercaban a la isla.

Luffy y Brook parecían ser los únicos ajenos a esta pequeña lluvia de ideas grupal. Luffy actuaba como lo hacía por la molestia que sentía con respecto a lo ocurrido con sus nakama, y Brook por alguna razón, no mostraba reacciones más allá de tocar en su violín las canciones que creía podían ayudar a calmar un poco los ánimos.

Sanji entró a la cocina y preparó algunos bocadillos para cuando bajaran a la isla, como si fueran a ir a un día de campo. Después de todo, en primer lugar se había dicho que irían en plan pacífico. Por supuesto que estaba listo para pelear si fuera necesario, pero por el momento no había necesidad de ofuscarse. Confiaba en Robin y en sus habilidades para no meterse en problemas, y confiaba también en que el marimo mantendría su nivel al momento de defenderla si era necesario.

Demonios, ¿a quién quería engañar? Claro que se moría de ganas de correr por la isla buscando a Robin, golpeando a quien quisiera interponerse en su camino y patearle el trasero a Zoro por imprudente, ridículo y por tener tan poco tacto al salvar (si podía decirlo así) a una bella dama como su Robin chwan.

Ah, pero ya vería ese idiota. Se lo iba a acabar a patadas si era necesario, mira que hacerse el héroe de una manera tan irresponsable, arrastrando con él a la hermosísima Robin.

Claro que en sus alucinaciones de "cocinero del amor" Sanji veía a Zoro como una especie de tonto del pueblo que se llevaba con él a Robin, quien a su vez personificaba a una dulce e inocente doncella que lloraba pidiéndole a él, rubio Mr. Prince que la rescatara. De cualquier modo, el cocinero sabía muy bien que la cosa no era así, vaya, ni Zoro era tan estúpido ni Robin tan dulce o inocente.

Sacudió la cabeza saliendo de su ensoñación y de sus cavilaciones, y ya que los refrigerios habían quedado listos se alejó un poco de la mesilla y encendió un cigarrillo.

Por su parte, Ussop y Franky preparaban algo de armamento, solo por si acaso. Nada para llamar la atención. Trabajaron con diligencia por largo rato, compartiendo sus impresiones, y ambos estaban de acuerdo, no era lugar para que hubieran dado batalla a una mujer tan inteligente como Robin y a un hombre tan fuerte como Zoro, pero de ser verdad la noticia de que habían sido capturados, tenían que andarse con cuidado.

Chopper por su parte, guardaba en su mochila medicamentos básicos y herramientas para primeros auxilios en caso de que fuera necesario que él interviniera. Prefería no pensar mal y esperar a ver qué pasaba con sus amigos. Claro que como sus compañeros pelearía de ser necesario, pero por el momento no creía ser capaz de soportar tantos pensamientos negativos. Donde quiera que estuvieran, tenían que estar bien. Al menos, quería permanecer con esa posición hasta que se demostrara lo contrario.

Anclaron cerca de la isla y bajaron del barco ante las miradas sorprendidas de los nativos, que no parecían muy dispuestos a recibir a las sorpresivas visitas.

Una vez que bajaron a la playa, Luffy caminó al frente de sus nakama y echó un vistazo a la fila de gente que se extendía ante él, a su parecer, ridículamente asustados por su presencia.

-¿Dónde están mis nakama?- preguntó levantando la voz, evidentemente suprimiendo su molestia, mientras los obligados anfitriones se acurrucaban unos con otros.

Un grupo de hombres empujó al frente a un señor de edad para que hablara. Por su vestimenta, Chopper adivinó que se trataba de un médico, pero no lo comentó porque éste habló en seguida.

-U…usted es Mugiwara no Luffy, ¿No es cierto?- Luffy asintió sin mostrar ningún tipo de agrado o cortesía –yo soy el médico de Beltrya, y ellos son aldeanos. ¿Qué necesitan de nosotros?

-Ya se lo dije, quiero a mis nakama- repitió Luffy, sin perder demasiado la calma-Robin y Zoro, ellos están aquí y no nos iremos sin ellos.

-Nosotros…no hemos visto a sus amigos, Mugiwara san- contestó el médico- créame que lo sentimos mucho, pero creo que deberían probar suerte en otra isla cercana. Conocemos a sus amigos por fotos y por sus carteles de recompensa, pero no tenemos idea de dónde pueden estar en este momento.

-Por favor, viejo, no mienta- intervino Sanji- no les es conveniente, créame.

-Pero, señores, lo que les digo es verdad.

-Este periódico dice lo contrario- replicó Franky, mostrando la hoja, que había desdoblado, desarrugado, y llevado con él por si cualquier cosa.

El encabezado decía que dos miembros de la tripulación Mugiwara habían sido fácilmente atrapados durante su estancia en esa isla. Incluso mostraba fotografías de ambos en el lugar.

Detrás de la gente Franky pudo ver de manera superficial la constitución de las casas en las que vivían, no alcanzaba a distinguir mucho, pero por lo que podía apreciar, eran las mismas que se podía ver en las fotos, además de que el médico había dicho el nombre de la isla, y era exactamente la misma que decía el periódico. No podía, por tanto, haber una confusión, no se habían equivocado de isla y lo que es más, ¿por qué los marines le cambiarían el nombre si les convenía a ambos, seguramente, la publicidad?

-No les importará que echemos un vistazo en su aldea, me imagino- aventuró Ussop, haciendo gala de cierta valentía aprovechando que sus compañeros habían comenzado a sembrar el pánico.

El médico dio un paso atrás, visiblemente amedrentado.

-Díganos dónde están- insistió Luffy- no le haremos daño a nadie pero necesito saber dónde están mis nakama.

Nadie contestó. A una seña de Luffy, ellos caminaron, dispuestos a adentrarse en la aldea y buscar.

-¡Mugiwara san!- se escuchó una voz entre la gente, una voz de mujer. Luffy volteó hacia dónde provenía, ya que era él a quien había llamado. Los demás se detuvieron y también voltearon.

Una mujer bajita y bonita se acercó, y mantuvo la cabeza agachada mientras se acercaba a Luffy.

-Mugiwara san- siguió hablando- yo puedo decirle dónde se encuentra Robin san. A…ayúdenla, por favor.

-¿Qué? ¿Dónde está Robin?

-Mary, ¿qué haces?- preguntó un hombre, acercándose a la mujer y tomándola por los hombros, mirándola con aire preocupado.

-Lo siento, cariño, pero no puedo soportar esto- se dio la vuelta para encararlo- ¿qué culpa tienen ellos de que nosotros seamos pobres? Se portaron tan bien con nosotros desde que llegaron…

-Pero…

-¡Mary san, esto es inaudito!- interfirió el médico, pero acto seguido, Chopper se acercó a él. Se transformó a su Strong Point y le tapó la boca con la pezuña, de una manera poco menos que amenazante.

-Silencio, por favor- y le miró fijamente, con el fin de intimidarlo un poco. Si ese hombre tenía que ver algo en un posible daño a Zoro o a Robin, al parecer de Chopper, no tenía merecido llamarse a sí mismo Doctor.

La mujer identificada como Mary miró al doctor, luego miró a su esposo como buscando apoyo.

-Morton, por favor.

Él le miró fijamente por un segundo y luego lanzó un suspiro. Volteó a ver a los Mugiwara y se reafirmó sobre sus pies.

-Mi esposa tiene razón. Les explicaremos en el camino, los llevaremos con Robin san.

Alguna persona protestó, pero al ver las caras de Sanji y Franky nadie dijo nada más.

Nami se puso a lado del matrimonio, tratando de calmar los ánimos y ser ella quien hablara. Pensó que a ella le tendrían más confianza por parecer una mujer sencilla y débil, así que aprovechó esa circunstancia.

-Díganos que fue lo que pasó- pidió. Morton bajó la mirada.

-Creo que preferiría esperar a hablar con Robin san- dijo- sobre todo porque le debemos demasiadas disculpas.

-Espera un segundo- intervino Luffy- dicen que nos van a llevar con Robin, pero, ¿dónde está Zoro?

Mary volvió a ver a su esposo, y éste miró a Luffy.

-Quizás…quizás aún no se ha ido el barco…yo…

La mención de un barco alertó a todos, pero la mujer trató de tranquilizarlos y luego se dirigió a su esposo:

-Podrías adelantarte e ir a ver- ofreció como alternativa- detenlo y has que regrese. Nosotros nos apuraremos a la alcaldía, ahí debe estar Robin san.

-Sí…eso haré- decidió Morton, y con esto, se separó de ellos y tomó otro camino.

-No falta mucho, se los prometo- dijo la mujer, apretando el paso y animándolos a que hicieran lo mismo.

No pasaron ni dos minutos cuando vieron a lo lejos la alcaldía, y afuera de esta, distinguieron casi enseguida la silueta de su nakama, agachada, arreglando una mochila. Todos comenzaron a correr, y el ruido de los pies en carrera pareció alertarla, pues se enderezó y los miró.

Su rostro mostró una cálida sonrisa y un gran brillo en sus ojos. Abrió un poco los brazos para recibir a Nami y a Chopper, que fueron los primeros en abalanzarse sobre ella.

-¡Chicos! ¿Cómo nos encontraron?

-¡Robin chwan!- gritaba Sanji, sin poder guardar la compostura. Mas con la pregunta de Robin, llegó una expresión avergonzada en el rostro de Mary, y una mueca de seriedad en el resto de sus compañeros.

-Por un periódico- informó Luffy, para que después Franky lo sacara de entre sus bolsas y lo entregara a Robin.

La arqueóloga lo tomó y lo leyó con detenimiento. Mary comenzó a sudar. Los demás observaban como en algunos pasajes leídos, la mujer fruncía el ceño, o sonreía de manera enigmática.

Cuando terminó de leer, devolvió el periódico a Franky, y volteó a ver a Mary.

Luego miró a sus amigos y sonrió.

-No saben cuánto me alegra verlos a todos.

-¿Has estado bien?- preguntó Nami, mirándola con cierta angustia, y todos con la mirada parecieron hacerle segunda voz a su pregunta.

Robin sonrió ampliamente y asintió con la cabeza.

-Cuando caímos en esta isla, se nos dio cuidado médico, comida, ropa, y un lugar para quedarnos, a cambio de trabajo, claro.

-¿Por qué te separaste de Zoro?

Ante la pregunta de Ussop, Robin se encogió de hombros.

-Se nos informó que debido a ciertos problemas, tendríamos que esperar hasta que viniera un barco a traer el correo para ir a otra isla donde pudiéramos comunicarnos con ustedes- explicó- Últimamente, también se me pidió que me encargara de la investigación relacionada con unos restos arqueológicos ubicados en lo más profundo de estas islas. Por tal razón, se acordó que yo me quedaría aquí y que posiblemente Zoro fuera a encontrarlos. Es por eso que su presencia aquí ahora me ha tomado un poco desprevenida.

Volvió a mirar a Mary, y trató de mostrar comprensión cuando preguntó.

-¿Podría explicarme qué ha sido esto del periódico, Mary san?

La mujer suspiró. La voz de Robin, por suerte, denotaba gran tranquilidad. No tanta para sentirse segura, claro, pero al menos lo suficiente para confiarle la verdad. Todos miraron a ambas mujeres con expectación.

-Verán- comenzó- esto es un poco vergonzoso de admitir, pero todo fue una trampa. El alcalde quería sus recompensas, eso era todo.

Robin la miró sin decir nada por un momento, y luego cambió su expresión a una que parecía comprensiva.

-Supongo que todo era mentira, incluyendo lo de la expedición.

-Así es. Robin san…nosotros no queríamos hacerles daño alguno. Todo lo que queríamos era que nuestra aldea saliera adelante, ya les dijimos muchas veces que...

-Que son gente muy pobre, sí- los Mugiwaras pasaban de ver a Mary, angustiada y nerviosa, a ver a Robin, tranquila, imperturbable.

-Yo y mi esposo…queremos tener una familia, Robin san, queremos ser felices. Pensábamos que si ustedes eran personas tan malas como dicen en los periódicos, se merecían ser entregados al gobierno, y que nuestra isla por fin saldría de tanta pobreza y angustia. Pero…no esperábamos que se portaran tan bien con nosotros y que aceptaran todo lo que les dijimos… yo me siento muy mal por todo esto, no podía continuar.

Mary guardó silencio un momento, como si no supiera qué decir a continuación. De un momento a otro Chopper, que había pasado de nuevo a su forma pequeña, se acercó a ella con gentileza.

-El periódico dice que ellos ya habían sido capturados-señaló- pero eso no es verdad.

-El alcalde lo anunció hace algunos días, convencido de que lo iba a lograr, porque quería que el comercio y el turismo re reactivaran lo más rápido posible. Robin san- la miró otra vez- en el bosque hay una jaula para atraparla a usted. Está hecha de una aleación de distintos metales, muy poderosa, difícil de cortar. El plan era mandar a Zoro a…

-Suplicium, la isla del castigo- interrumpió Nami- una jaula gigante imposible de cortar, llena de trampas y bombas.

-Exacto. Juntos nunca hubieran podido con ustedes, tenían que separarlos, y nosotros contribuimos a ello deliberadamente- confirmó la mujer y se quedó en silencio de nuevo, pero al parecer, tranquila de haber sacado el peso que tenía en el pecho. Los Mugiwaras la observaron sin nadie decir una sola palabra. Solo Robin emitió una nueva sonrisa, al notar que ella no hablaría más.

-Entonces- miró ahora a sus amigos- supongo que hice bien en atar al alcalde y lanzarlo a un armario allí dentro- dijo, señalando la alcaldía con la cabeza y guiñándoles un ojo a sus amigos- y en pedirle a Zoro que me esperara una hora. Aún faltan unos minutos para que se cumpla el plazo. Sin duda lo alcanzaremos en la playa.

Los rostros de alegría de los Mugiwara no tenían comparación. Luffy, Chopper y Ussop comenzaron a saltar. Sanji seguía dando vueltas alrededor de Robin, Nami, Brook y Franky mostraban un gran alivio en sus rostros, y la arqueóloga sonreía al verlos.

-Morton ya fue a buscar a Roronoa san al muelle- sonrió Mary, pero en seguida su expresión cambió a una preocupada- pero…Robin san…

-No te preocupes por nada. Terminaremos de aclarar esto cuando todo se resuelva.

Mary se mostró sorprendida por las palabras de Robin, guardando tanta calma, sin mostrar rencor alguno, ni siquiera enojo por haber sido traicionada en su confianza.

Pero Sanji, siempre observador hacia sus damas, pudo reconocer en los ojos de Robin cierta inquietud, un ligerísimo toque de tristeza. No pudo sino sospechar que algo ahí había sucedido, y sin duda lo averiguaría cuanto antes.

Sin embargo no pudo preguntar, pues en seguida los distrajo el ruido de alguien que corría hacia ellos con fuerza.

Voltearon solo para ver como Morton se acercaba, pero contrario a lo que esperaban, iba solo.

-¡El barco!- gritó cuando aún estaba a unos metros, y cuando llegó hasta ellos se detuvo. Apoyó las manos en las rodillas para descansar y jadeó varios segundos, cansado por la carrera.

-¿Qué ocurrió?- urgió Mary, poniéndole una mano en el hombro.

-El barco…se ha ido- alcanzó a contestar, aún con la voz entrecortada- está muy lejos ya, apenas lo alcancé a ver en el horizonte.

-Ya deben ir rumbo a Suplicium.

A nadie se le escapó que Robin pareció contrariada en cuanto escuchó esto, al grado de dar un pequeño paso atrás y levantar su mano como si fuera a cubrirse la boca, pero decidieron no decirle nada. En cambio, todos voltearon a ver a Nami. La navegante fruncía el ceño, como pensando.

-Podemos alcanzarlos, pero no sé cómo llegar sin un Log Pose.

Morton se recuperó y dio un paso al frente.

-Tenemos Eternal Pose de varias islas a la redonda. Mary, tenemos que tener al menos uno de Suplicium.

-Vamos a buscarlo…- volteó a ver a Robin- Nico san, espérennos en su barco, se los llevaremos.

Robin asintió, y se separaron. Los Mugiwaras, con Nami y Luffy al frente, corrieron a la playa donde habían anclado al Sunny. Por su parte, Morton y Mary se adentraron en la aldea.

Llegaron a la playa en un par de minutos y se acercaron para subir al barco. La gente que se había reunido cuando llegaron estaba parada aún allí, como esperando para saber qué había sucedido con ellos. El médico de la aldea dio un paso al frente en cuanto vio a Robin.

-Nico san, espere un segundo.

Robin volteó a verlo, pero antes de que el hombre pudiera acercarse a ella, Chopper se interpuso entre ellos y se transformó bruscamente a su Strong Point, con toda la intención de verse amenazante, y como nunca antes, lo logró. Tomó al hombre del cuello de la camisa y lo empujó firmemente hacia atrás.

-Atrás. No se atreva a acercarse a ella. Usted ni siquiera merece llamarse a sí mismo médico- le dijo, mirándole con enojo. Robin lo tomó del brazo y lo jaló.

-Vámonos ya, Doctor san.

Chopper soltó al tipo sin dejar de dar una última mirada amenazante como Zoro hubiera hecho, y siguió a Robin. Todos subieron al barco, ante los ojos atónitos de aquellas personas. Comenzaron a preparar todo para echar a andar el barco, con Robin, para su sorpresa, involucrándose en el proceso como pocas veces lo hacía. No tuvo que pasar mucho tiempo antes de que escucharan la voz llamándoles.

-¡Robin san!- se asomaron todos y vieron a la pareja en la playa. Con todas sus fuerzas, Morton les lanzó el Eternal Pose.

Luffy estiró su brazo y lo atrapó al vuelo.

-¡Gracias! ¡Nami, ya podemos irnos!

Luffy corrió hacia ella y le entregó el Eternal Pose.

-Si aceleramos lo suficiente, lo alcanzaremos en poco tiempo- les confió a todos- ayúdenme.

En poco tiempo, el Sunny comenzó a moverse por el mar con rapidez. Pero considerando la ventaja que les llevaban, probablemente no sería tan fácil alcanzarlos como Nami esperaba al principio. Para empezar, pasaron varios minutos, y aún no podían ni ver el barco en el horizonte.

Al cabo de un rato, todos estaban ya inquietos, pero aun así, solo Nami, ayudada en turnos para mover el timón por alguno de ellos, se encontraba en constante trabajo para mantener la ruta, y esto era lo peor porque todos deseaban hacer algo, cualquier cosa que ayudara a alcanzar ese barco lo más pronto posible.

Pasadas las dos primeras horas, los ánimos se calmaron un poco y cada quien buscó la manera de distraerse.

Sanji se metió a la cocina a preparar comida para Nami y para Robin, pues seguramente la morena lo necesitaba más que nadie.

En cuanto a ella, se había parado en la barandilla a atisbar el horizonte tal y como Luffy lo hacía desde la cabeza del Sunny. No había dicho nada desde que habían salido de la isla, estaba de lo más hermética y más aún, nadie se atrevía a dirigirse a ella pues no querían molestarla, o perturbarla.

Era más que evidente que estaba preocupada por lo que pudiera ocurrir con Zoro, igual que todos. Más allá de eso, no lograban atisbar qué era lo que pasaba exactamente con ella. Cuando Sanji se acercó con la comida que le había preparado, agradeció con una sonrisa, pero solo tomó un panecillo y la limonada que dado el calor le caería muy bien. Agradeció con una pequeña sonrisa pero no dijo nada más. Él se vio tentado a preguntarle, ¿qué había sucedido con el marimo? ¿Y por qué esa decisión de dejarla e irse él solo?

Pero esa parecía haber sido una decisión pensada y esperada por ella, quizás por eso estaba tan tranquila cuando la encontraron. Por lo tanto, decidió no hacer pregunta alguna y seguir siendo útil en todo lo que pudiera. Nunca pensó que alguna vez el cabeza de alga les iba a causar tanta preocupación a todos.

Para cuando cayó la tarde, la cosa no había cambiado mucho, seguían avanzando pero no veían el barco por ninguna parte. Anocheció y todo seguía igual. Cenaron, pero nadie fue a dormir. No detuvieron el Sunny en toda la noche, y aunque durmieron a ratos, siempre había por lo menos tres personas despiertas; Nami, Luffy y Robin.

En algún momento de la madrugada, Nami se acercó a su compañera para ponerle una frazada en los hombros. Durante la noche el clima había enfriado, y ella se había dado a la tarea de cuidar a sus amigos que dormían en la cubierta de manera despreocupada. Obviamente no podía desentenderse de Robin, a pesar de que ella se hubiera mantenido desde el principio tan cerrada y misteriosa, como la primera vez que había subido con ellos al barco.

En realidad no había parecido sorprendida ni siquiera por la revelación de la mujer llamada Mary en la isla. Lo único que había hecho que se moviera un poco, en cuanto a su expresión, había sido el saber que el barco donde iba Zoro ya había zarpado.

Robin estaba sentada recargada en la barandilla, bebiendo una taza de café del que Sanji le preparaba especialmente. A su lado descansaba una bandeja de bocadillos que seguramente el rubio había llevado para ella. Nami se acercó y la cubrió con la frazada, a lo que Robin sonrió, y levantó la vista para agradecerle. Aparte de eso, no dijo más y Nami pasó por lo mismo que Sanji, quiso preguntarle miles de cosas pero no consiguió hacerlo.

El resto de ellos no se preocuparon demasiado por la actitud de Robin, hasta cierto punto le parecía algo normal en ella y estaban más concentrados en lo de encontrar pronto a Zoro.

Antes de lo pensado llegó la mañana, y con ella los Mugiwaras siguieron buscando con la mirada una pista del paradero de su nakama. Pero no había barcos en el horizonte.

-Falta muy poco- informó Nami- apenas algunos kilómetros, quizás una media hora. Tal vez ellos ya llegaron a la isla.

El tiempo que faltaba, los Mugiwaras se acercaron a la barandilla para poder ver. Apenas a los 15 minutos del último anuncio de Nami, alcanzaron a ver a lo lejos la isla.

-¡Esa debe ser!- exclamó la navegante, pero para nadie cabía duda alguna. Se fueron acercando a la misma velocidad, pero ya estaban demasiado ansiosos.

Cuando estaban a pocos metros, escucharon una especie de trueno, muy fuerte. Vieron que la isla temblaba, y en el mar comenzaron a formarse grandes olas que el Sunny, por suerte, podía soportar con bastante facilidad.

-¿Qué ocurre?- preguntó Sanji en voz alta, pero no tuvo que esperar mucho para obtener su respuesta. De pronto, desde el suelo de la isla comenzó a alzarse una red de metal, tal como habían leído y escuchado sobre las noticias de ese lugar. La red siguió creciendo, cerrándose sobre la isla.

-Zoro ya debe estar adentro- dijo Franky- tenemos que hacer algo pronto.

-No podemos destruirlo, ¿recuerdas lo que dijeron esos tipos en la isla? Es una aleación muy poderosa- protestó Ussop- digo, podemos intentarlo, pero ¿si es un desperdicio de pólvora?

-Mejor hay que entrar pronto, buscar al marimo, y sacarlo de allí antes de que la jaula cierre.

-Entonces hay que acelerar esto. Franky, usemos el Chicken Voyage.

-A la orden, nena- miró a Ussop- ayúdame con esto.

Todos se pusieron en posiciones, y ayudaron a acomodar el barco.

A la orden de Nami, el Sunny dio un pequeño salto en el agua y salió volando rumbo a la isla.

Apenas se estaban recuperando del pequeño golpe, cuando lo vieron.

En la orilla de la isla, por fuera de la reja, había una flota. Las banderas de la marina ondeaban en el viento. Y la reja subía más y más.

-Maldición- se escuchó la voz de Sanji entre el estupor generalizado. Pero no habían llegado tan lejos para detenerse por algo así. Luffy avanzó, con una mano en su hombro y moviendo el brazo, como preparándose.

-Tendremos que enfrentarlos.

-No hay suficiente tiempo, esa cosa se va a cerrar- protestó Nami. Sanji se adelantó también.

-Nosotros defenderemos el Sunny y los distraeremos- propuso- alguien debe entrar ahí y traer al idiota antes de que la jaula se cierre.

-Yo iré- propuso Franky, tomando un den den mushi para llevarlo con él, pero casi en seguida de que hablara, los cañonazos empezaron a impactar cerca del barco, levantando el agua alrededor.

-Ni hablar, te necesitamos a ti y a Ussop para las armas- avisó Nami mientras sacaba su Clima Tact y se preparaba para atacar. Los demás también se pusieron en guardia pero se gritaban unos a otros para decidir quién iría a buscar a Zoro.

No se consiguieron ponerse de acuerdo a tiempo. Todos tuvieron que comenzar a correr en diferentes direcciones defendiendo el barco, mientras los barcos de los marines se cerraban alrededor de ellos con una rapidez sorprendente, la misma con la cual parecían haber salido de la nada.

Luffy se afianzó a uno de los barcos y se subió en él, para destruirlo. Los demás trataban de detener las balas de cañón que poco a poco comenzaban a mejorar la puntería y alcanzar el barco. Luego vinieron los balazos, que Franky se encargaba de detener con cierta facilidad. Y se preparaban también para detener la perfectamente posible invasión de marines al barco en cuanto se alineaban con ellos.

Mientras tanto, el Sunny hacía todo lo que podía para acercarse más a la isla.

-¡Esa cosa está subiendo demasiado!- gritó de repente Sanji, alertando a los demás- ¡tenemos que ir antes de que se cierre por completo!- pero no consiguió agregar ni una cosa más, pues tuvo que saltar rápidamente para dar una patada a una bala de cañón que por poco los impacta. Mientras tanto, Brook partía con su espada cualquier bala que no fuera alcanzada por el rubio.

A estas alturas, Luffy ya había destruido por lo menos cuatro barcos, pero de todas partes parecían llegar más. Ussop, Nami, Chopper y Franky comenzaron a deshacerse de los marines que trataban de abordar el barco, pero mientras tanto la reja seguía subiendo más y más, y el ruido que hacía el mecanismo sólo servía para ponerlos nerviosos.

Franky no supo en qué momento sintió que le arrebataban en Den den Mushi que había tomado para aventurarse a buscar a Zoro. Se había distraído bloqueando con su brazo otra oleada de balas que iban contra Chopper, y cuando pudo voltear, lo primero que vio fue la espalda de Robin, mientras ésta corría hacia el barco más cercano al Sunny.

Una cadena de manos surgió y con ella Robin se balanceó hasta caer en ese barco. Los marines se fueron rápidamente sobre ella, pero Luffy, que estaba cerca, se los quitó de encima con suma facilidad mientras ella continuaba corriendo con todas sus fuerzas.

El capitán comprendió en seguida lo que ella se proponía, y por más que se escucharon los gritos de los demás, pidiéndole que se detuviera, diciéndole que era muy peligroso que fuera ella sola a buscarlo, ni Robin ni Luffy se detuvieron, ni los Mugiwara pudieron hacer nada por detenerles, ya que seguían ocupados defendiendo el Sunny.

Robin continuó corriendo a través de los barcos, saltando de uno al otro con Luffy detrás de ella quitándole de encima cualquier amenaza de ataque.

-¡Robin!- gritó Luffy de pronto, pero no necesito preguntar ni decir nada, pues mientras corrían ella volteó, lo miró y asintió con la cabeza como si le hubiera leído la mente.

Llegaron al barco más cercano a la reja y se detuvieron en la cubierta luego de que Luffy arrasara con varios marines de un solo latigazo de su pierna estirada. Luffy hizo girar sus brazos uno sobre el otro, formando una especie de hélice, y sujetó a Robin fuertemente.

Impulsó con todas sus fuerzas, y ella voló por los aires para finalmente chocar contra la reja con algo de violencia. Se sujetó con la ayuda de algunos brotes de sus manos, y se quedó quieta por varios segundos mientras la estructura continuaba subiendo poco a poco.

Los demás miraron con expectación mientras ella comenzaba a escalar poco a poco, se notaba, con algo de dificultad. La red continuaba subiendo, pero finalmente ella llegó a la parte más alta. De un momento a otro la perdieron de vista.

-Debe haberse lanzado adentro- dijo Franky, olvidándose por un momento de los marines pues la tensión entre sus compañeros parecía aún más pesada y peligrosa- esperemos que encuentre a Zoro antes de que la reja se cierre por completo.

Pero pasaron unos pocos minutos y no sucedía nada, más que la extensión vertical de la red, cada vez más cerrada sobre sí misma.

El ataque no había disminuido, pero aun así ellos se debatían entre ver hacia la isla y quitarse de encima a todos los marines que pudieran. Luffy continuaba saltando de barco en barco, con toda la intención de seguir provocando caos y confusión si eso permitía ganar tiempo para sus amigos atrapados.

La reja subió un poco más, casi alcanzaba el que al parecer sería su punto más alto, cuando Brook señaló hacia arriba de un movimiento brusco.

-¡Miren!

Todos voltearon. Del otro lado de la isla, y al parecer herido gravemente, Zoro iba subiendo, escalando la reja. Lo veían de espaldas, no distinguían su cara pero su cuerpo herido y su cabello verde eran totalmente inconfundibles. Robin no venía con él.

-No se han encontrado- dijo Ussop, más como si estuviera hablando para sí mismo, para en seguida recobrar la guardia y contra atacar una nueva arremetida hacia el Sunny.

-Nami, trata de comunicarte con Robin- urgió Chopper, y cubriéndose de las balas Nami corrió a buscar el Den den Mushi que se había quedado sobre una mesa.

-¡Robin!- habló, esperó, pero aún con el pasar de los segundos no obtuvo respuesta- ¡Robin, contéstame!

-¡Robin chwan!- gritó también Sanji en un descuido de la pelirroja, pero ni siguiera allí obtuvo respuesta alguna de la morena.

-¡Zoro!- el alarido de Chopper llamó la atención de todos hacia la reja una vez más, y vieron el momento en que ésta se cerraba completamente. Zoro había apoyado el pie para ir un poco más arriba, pero se había resbalado y en ese momento caía al vacío irremediablemente.

Se quedaron quietos mientras que el cuerpo del peliverde se perdía entre el follaje de los árboles. Nami se cubrió la boca con las manos, tomó el den den mushi de nuevo y siguió insistiendo, llamando a Robin con todas sus fuerzas mientras sus compañeros la protegían de las balas y de los marines.

No habían pasado ni dos minutos, cuando escucharon truenos, explosiones. Voltearon a la isla, y entonces vieron el fuego extenderse por entre los árboles, y el humo ascender con una velocidad alarmante.

Nami aferró el Den den Mushi con las manos y continuó llamando a Robin de la manera más desesperada. Luffy regresó al barco y lo tomó de sus manos con cierta brusquedad.

Los marines comenzaban la retirada, y en seguida Sanji dedujo que solo los estaban distrayendo para que no pudieran ir al rescate de Zoro, y ahora, de Robin tampoco. No lo dijo en voz alta, pero al parecer todos se dieron cuenta de ello. Ahora con una tranquilidad irritante, los Mugiwaras que quedaron, permanecieron quietos mientras miraban a Luffy tratando de comunicarse con Robin por el den den mushi, con Nami a lado de él, con los ojos llorosos y las manos temblando.

Luffy lo soltó en manos de Nami de una forma un tanto brusca, pero en seguida mostró que tenía un nuevo plan.

-Acerquen el barco a la isla. Nami, sigue tratando de comunicarte con Robin.

-¿Qué vamos a hacer, Luffy?- preguntó Chopper acercándose al capitán.

-Vamos a destruir esa maldita reja.

Continuará...

Hola de nuevo!

Como pueden apreciar, ya todo aquí se está descubriendo.

El capítulo pasado todo ocurrió desde la perspectiva de Zoro. En este, utilicé el punto de vista de Luffy y de la tripulación, así que todos sabemos qué es lo que sigue, ¿No? ñ.ñ me pregunto qué opinan, y si se están cumpliendo sus predicciones.

Ya estamos en la recta final de este fic, espero que sigan disfrutando el leerlo tanto como yo disfruto escribiéndolo.

Muchas gracias por leer y por dejar sus reviews. Como escritora primeriza, me sube mucho el ánimo saber que les gusta lo que hago, nunca terminaría de agradecerlo :')

Bueno, muchas gracias de nuevo, y espero leernos pronto.

Atte.

Aoshika October