Nuestra Pequeña Unión
Disclaimer: Los personajes de la historia pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de mi autoría.
"Edward y Bella son amigos desde la infancia, pero la secundaria se ha encargado de distanciarlos. Ahora, después de terminar su preparatoria, el destino les tendrá preparado una pequeña sorpresa que volverá ha unirlos más fuerte que nunca."
Conquistándote
-¿Qué… qué haces?- preguntó Bella sin dejar de mirar a Edward.
-¿Qué te parece que estoy haciendo?- le dijo con una sonrisa, volteó a ver a Addie sin quitar la sonrisa. –Cuidar a este hermoso ángel.-
-Si, eso veo pero… ¿Por qué? Y ¿Dónde está Sue?- le preguntó aún boquiabierta.
-Sue, tiene rato que se fue. Debo decirte que es una señora increíble y en verdad paciente. Me enseño todo lo necesario para el cuidado de Addie. Y esta hermosura no podría haberse comportado mejor.- Bella seguía en su asombro.
-Emm… Bella, creo que nosotras ya nos vamos.- dijo Alice sin dejar de mirar la escena. –Bella.- le dijo moviendo su hombro, ya que esta no reaccionaba.
-Ah, si. Nos vemos luego.-
Ambas chicas salieron aún asombradas por lo que acababan de ver. Tal vez está vez Edward en verdad cambió.
Una vez solos, el silencio se hizo presente, ambos recordaron la noche anterior y el primer beso que se daban, ni siquiera podían verse a la cara. Edward no resistió más el silencio y pregunto:
-Así que Sue te ha estado ayudando ¿verdad?- Bella asintió.- ¿Desde cuando?-
-Creo que una semana después de que dejaras a Addie a mi cuidado.- suspiró. – ¿Es verdad lo que estoy viendo? ¿En verdad recapacitaste?-
-Bella, te prometí que lo haría.-
-¿Lo prometiste?-
-Verdad.-dijo riendo.- Tú no estabas cuando te lo dije. Ya te habías ido-
-Espera, esto no es… por mí ¿cierto? Esto lo estás haciendo por tu hija ¿verdad?-
-Lo hago por mi hija, es como dijiste. No quiero perderla como te perdí a ti. Todos merecen otra oportunidad, al ser humanos cometemos errores y no quiero cometerlos con mi hija. Ella es una de las cosas más importantes para mí.-
-Me alegro.-Se quedaron unos minutos sin hablar, mirándose uno al otro directo a los ojos. Hasta que Bella decidió hablar. –Se ha convertido en una niña muy linda ¿no crees?-
-Si, definitivamente no saco nada de Tanya.-
-Yo creo que se parece más a su padre, tiene tus ojos, tu tranquilidad y personalidad.-
-También se parece a ti ¿sabes?-
-No digas tonterías Edward.-
-Lo digo en serio. Tú sabes que yo no soy para nada paciente, en cambio tú no se como le haces para soportar tan bien todo lo que ocurre en tu vida, y Addie también es así.- se río. –Debes admitir que Addie ha sido muy paciente conmigo. Además, que ha aguantado todo lo que el tonto de su padre ha hecho. Al igual que tú.-
Bella sonrió mirando a la bebé. – Lo que estás diciéndome me conmueve mucho. No tienes idea de cuanto. Addie se ha convertido en una parte muy importante para mí y saber que yo he hecho lo mismo, me hace muy feliz.- le sonrió a Edward. –Bien, ahora dime ¿Qué se te antoja para comer? Lo que sea, mereces una recompensa por abrir los ojos.-
-No es necesario. De hecho tú eres la que merece una recompensa por ser tan buena y haber cuidado tan bien de Addie. Así que déjame complacerte yo a ti… Señorita, sería tan amable de esperarme un segundo a que lleve a esta princesita a su dormitorio.-
Bella se río ante su comentario, en verdad parecía que Edward estaba regresando. –Por supuesto caballero, lo espero.- Edward subió a Addie a su cuarto, le cantó unos minutos para que durmiera y cuando lo hizo, cerró el cuarto y encendió el monitor, bajo las escaleras para encontrarse con Bella mirando la televisión. Corrió a la cocina y preparó la cena, puso la mesa con unas velas en el centro y fue a ver a Bella.-
-Ahora si bella dama. Sería tan amable de acompañarme al comedor, no querrá que su cena se enfríe.- dijo haciendo una leve reverencia.
-Edward, eres un tonto.- dijo riéndose mientras se encaminaba al comedor.
La siguiente semana pasó llena de risas, Edward y Bella parecían una verdadera pareja de padres, cuidaban a la niña y la mimaban, Addie era feliz de volver a tener a sus padres juntos, porque ella consideraba a ambos sus padres.
Iban todos los días al parque y el sábado llevaron a la pequeña Addie al mar para que lo viera, pues esa bebé adoraba el mar.
El domingo Bella le pidió a Edward que fuera al supermercado a traer algunas cosas que faltaban. Él no pudo evitar recordar la última vez que Bella le pidió eso y como su mente jugo con su corazón y los celos se apoderaron de él.
En la tienda, Edward se encontró con Alice y con Jasper, se sorprendió cuando ambos le sonrieron al verlo. Alice se acercó a él y le dio un abrazo. – Hola Edward-
-Emm… Ho… hola. Este… no es que no me haya agradado tu abrazo, pero, ¿Por qué me lo diste?-
-Tranquilo Edward.-dijo Jasper. –Ambos hemos notado que en verdad has cambiado y que ahora estás pensando en el bienestar de tu hija y no en el tuyo.-
-Si mi hija está bien, yo lo estoy igual.-
-¡Oh! Lo ves, Edward, por fin dejaste de ser un idiota. Me alegro tanto.-
-Lo malo es que he tenido que perder a alguien importante antes de recapacitar.-
-Estoy seguro que Bella ya te a personado.- dijo Jasper, creando que Edward se ilusionara con la posibilidad.
-Yo no estaría tan segura.-dijo Alice. –Hable con ella hace unos días y ella me dijo que aún no estaba muy convencida de que tu cambio sea permanente. Ya ves, por lo que pasó la última vez.-
-Demonios.- murmuró Edward.
-No te preocupes.- lo reconfortó Alice. –Tengo un plan y estoy casi segura de que Bella te aceptara nuevamente.- miro a Jasper. – Amor, me ayudaras ¿verdad?-
-Si, claro.-
-Pues entonces…- dijo Alice juntando sus manos. –Inicia el plan "Conquistándote" Edward espero que hagas exactamente todo lo que te diga.-
-Lo… haré.-
……….
Bella preparaba el biberón de Addie, ella estaba en su pequeña silla balbuceando.
-Bien Addie, hora de comer.- la sacó de su silla y se acomodó en el sillón para darle su mamila. La niña se tomó la leche entera, unos minutos después se quedó dormida. Bella la subió a su cuna, dándole un último beso. Cuando bajo, miró que Edward estaba acomodando todo en la alacena.
-Hola.- dijo ella al entrar a la cocina.
-Hey.- le contestó Edward volteando a verla.
-¿Conseguiste todo?-
-Si, me costó encontrar el shampoo de Addie pero con ayuda de Alice lo conseguí.-
-¿Alice? ¿Viste a Alice en el súper?-
-Si, a ella y a Jasper.-
-Y ¿Qué te dijeron?-
-Me perdonaron.- contestó encogiéndose de hombros.
-Me alegro.-
-Ah, y Alice mencionó que tú todavía tenías tus dudas acerca de mi cambio.-
-Emm… yo…-
-Bella, lo entiendo, se que es difícil. Pero créeme, haré que creas en mí.-
-¿Cómo?-
-Ya lo verás.- le respondió con una sonrisa. Antes de que Bella pudiera preguntar el timbre comenzó a sonar. Edward y Bella corrieron a abrir, encontrándose con Ángela y su vecino Ben.
-Hola chicos.- les dijo arrastrando al chico al interior de la casa. –Venimos por Addie.-
-¿Qué?- Preguntó Bella.
-Tú confía.-
-¿Que confié en qué?- volvió a decir Bella con el seño fruncido. –Además Addie está dor…- se interrumpió por el llanto de la pequeña.
-No lo está más. Así que, permiso.-
-Espera, ¡ÁNGELA!- gritó al verla desaparecer por las escaleras. Al bajar vio a Addie en brazos de su amiga, sonriendo mientras le balbuceaba una cuantas cosas.
-Anda Bella, deja que se venga conmigo, prometo que la cuidare bien. A parte me lo debes, a Alice ya la dejaste que se quedara una noche con ella, ahora déjame a mí.- hizo un puchero, el cual Bella no pudo resistir y la dejo.
-Una vez que se fueron, Edward invito a Bella a la playa, ella aceptó, pasaron un rato entre risas y recuerdos del pasado.
-Todavía recuerdo el día que cumplí 8.-dijo Bella riéndose. –Se suponía que yo era el que debía terminar con el rostro lleno de crema batida, no tú.-
-Hey, debía protegerte, con tu torpeza era seguro que ibas a terminar llena. Aún recuerdas la época en la que yo te protegía a ti.-
-Lo hago, créeme que lo hago.-
-Bueno.-dijo Edward mirando el reloj. –Es tarde, volvamos a la casa.-
-Si, vamos.-
Edward dejó entrar primero a Bella como todo un caballero, aunque Bella presentía que la sonrisa que llevaba no era sólo por cortesía. Y al entrar lo confirmó, había miles de pétalos esparcidos por toda la estancia y seguían un camino hasta el comedor, donde la mesa tenía dos elegantes manteles con cubiertos y en medio de esta un candelabro con velas.
-¿Qué te parece?- le susurró Edward en su oído.
-Es… ¿A qué se debe esto?-
-A ser una grandiosa persona Bella. La más magnifica persona que jamás he conocido.- Se acercó a una de las sillas y la corrió para que Bella se pudiera sentar, ella lo hizo aún en su asombro.
-¿Por qué?- preguntó Bella.
-Ya te lo dije, es una forma de que entiendas lo increíblemente importante que eres para mí.-
-No se que decir.-
-No digas nada, tan sólo disfruta.- se miraron uno al otro, expresando todos sus sentimientos, hasta que Jasper apareció vestido de camarero
-Buenas noches-dijo en tono elegante. – ¿Están listos para el primer plato?-
-¿Jasper?- preguntó Bella medio divertida. - ¿Qué haces?-
-Sirviendo a esta increíble pareja, señorita-
-Estamos listos.- respondió Edward. Jasper hizo una leve inclinación y salió por la puerta que daba a la cocina.
-De verdad. ¿Qué significa todo esto?-
-Aquí tienen.- dijo Alice apareciendo igualmente vestida como Jasper.
¿Alice? ¿Podrías explicarme que ocurre?-
-Es una cena señorita. Aquí tienen un poco de vino.- dijo sacando una botella y dos copas. –Si no me necesitan más, me retiro.- después salió por la misma puerta que Jasper.
.........
-¿Crees que funcione Ángela?- le preguntó Ben –Es decir, me dijiste que Bella es muy firme con sus decisiones, y si decidió no darle otra oportunidad, quizá sea difícil hacerla cambiar de opinión.
-Ojala y le de una más.-dijo mientras jugaba con Addie y uno de sus muñecos. –Edward en verdad cambió con la llegada de Addie, pero los tarados de Lauren y James confundieron su mente jugando con ella, haciendo que Edward hiciera lo que hizo. Quizá no sea una excusa razonable, pero la mente puede hacernos jugarretas que nos hagan caer.-
-¿Sabes?- dijo Ben acercándose un poco a ella. –Algún día, serás una esplendida madre. Se nota que adoras a los niños.-
-Si, lo hago. –dijo sonriéndole a Addie.
-Una hermosa y esplendida madre.- se animó a decir Ben.
-¿Crees que soy hermosa?-
-Lo hago.- dijo acortando la distancia y juntando sus labios con los de Ángela.
………
-Edward, por favor, dime de que se trata todo esto.- pidió Bella cuando ya estaban en el postre.
-Bien.- dijo levantándose y acercándose a ella. –Bella, quiero que sepas que he estado enamorado de ti desde niños. Y que lamento demasiado todo lo que ha pasado. Bella, te pido que aceptes darme una oportunidad de que conquiste tu corazón, te ruego aceptes ser… mi novia.- después volvió a rozar esos labios que tanto le gustaban, Bella se dejo llevar por las emociones del momento y le correspondió el beso, sus manos fueron directo al cuello de Edward acercándolo más a ella. Estuvieron besándose durante varios minutos, pero nuevamente la cabeza de Bella se metió entre ambos, ella se separó, con la mente llena de dudas y confusiones. ¿Y si le daba otra oportunidad y nuevamente lo arruinaba? Además ella le había dicho que ya la había perdido, si creía que con sólo disculparse, la tendría a sus pies nuevamente, estaba muy equivocado. Con todo el dolor que le daba ver la expresión de Edward tomó la decisión de alejarse de todos los sentimientos que tenía hacia él.
-Lo siento Edward, no puedo, quisiera, pero hay tantas cosas en mi cabeza que no me dejan aceparte. Perdóname, pero no puedo aceparte.- dijo llorando. Y sin esperar a que Edward le respondiera, corrió fuera del hogar de los Cullen y fue a su casa.
-¡BELLA!-grito Edward desde el comedor.
Alice y Jasper entraron corriendo al comedor con cara de confusión y preocupación, sobre todo cuando vieron a Edward tirado en el piso con lágrimas en sus ojos. Alice corrió a él y lo abrazó. Mientras el seguía llamando a Bella.
-Jamás me perdonara Alice, nunca lo hará.-
-No se que salió mal, pero te prometo que ella te perdonara, yo se que si, confía en mí.-
-Bella, perdóname. Por favor.- gritó Edward para que Bella lo escuchara.
-
