Ya! No me demoré nada en subirlo!
Disfrutenlo.
Oportunidad
DRACO
Por más que lo piense todavía no puedo recordar cuál fue el momento en que me empecé a fijar en Hermione de una manera distinta a la normal entre nosotros, el momento en el que los insultos se convirtieron en mi aliento de vida, la única forma que tenia para que ella me prestara atención, la única manera para que se fijara en mi, para que me mirara. No me importaba que sus miradas fueran de odio, yo solo quería una mirada. Detestaba cuando les sonreía a sus amigos, me ponía celoso porque yo quería esas sonrisas para mí.
No sé si todo empezó en primer año cuando sentí admiración por ella al ser tan inteligente y siempre supiera la respuesta a cualquier pregunta que se le hiciera. En segundo, al sentir que la ansiedad no me dejaba dormir por las noches cuando ella estaba petrificada y yo y no la tenía para que me respondiera a los insultos que eran comunes entre nosotros. O en tercero, cuando fue tan valiente, aunque era la rabia que la cegaba, de golpearme dejándome humillado con la ridícula idea de que como pude permitir que una sangre sucia pudiera ponerme una mano encima. En cuarto, cuando experimente por primera vez los celos en el baile de Navidad, se veía tan preciosa y al saber que era observada por todos y escuchar lo que decían, yo lo único que quise esa noche fue sacarla de ahí y guardarla bajo llave para que nadie más que yo pudiera verla tan bella. En quinto, ya no podia negarlo, sabía que la quería, pero también sabía que ella nunca se fijaría en mí y ahí fue cuando empecé a salir con todas las que se me cruzaban por delante en un intento por olvidarla. En sexto cuando el Señor Tenebroso me ordeno matar a Dumbledore me derrumbe delante de mi mamá sin quererlo y termine contándole que la quería. El año anterior cada vez que me enteraba de que habían encontrado a hijos de muggle escondidos mi corazón se llenaba e terror por si la habían pillado a ella, pero cuando me decían otros nombres suspiraba de alivio. Y al fin, este año, hay una esperanza de que estemos juntos aunque no sería como yo lo imagine: novios, casarnos y luego tener hijos, pero no importa. Ahora solo tengo que pedirle una oportunidad.
-¿Estas embarazada?
-Eso he dicho.
-Pero… ¿Cómo?
-¿Quieres que te lo explique?
No necesito que me explique nada, esa noche no nos cuidamos y a mí ni siquiera se me pasó por la mente de que podia suceder esto. Estaba más preocupado de hacerle ver que la quería o tratando de saber lo que ella sentía por mí. En ningún momento se me ocurrió que se podría haber quedado embarazada. Ahora más que nunca necesito que me dé una oportunidad para hacerla feliz, para demostrarle que cuando le dije que la quería estaba hablando en serio.
Su cara preocupada me hace pensar algo más… ¿y si ella no lo quiere?, ¿y si quiere abortar?, ¿y si no me quiere dar una oportunidad?, ¿y si no me deja ser parte de su embarazo?, ¿y si no quiere que forme parte de la vida me nuestro hijo?
Trato de relajarme y esconder a lo más profundo de mi cabeza mis inseguridades con respecto a todos esos "y si…" que no me llevaran a ningún lado. Lo que ahora importa es el bebe que viene en camino y que de seguro querrá a sus dos padres juntos.
Solo tengo que convencerla de que me deje demostrarle que la puedo hacer feliz.
-Dame una oportunidad -lo digo despacio, susurrando. Ni siquiera sé si me escucho, pero no tengo fuerzas para decirlo más fuerte.
-¿Qué dijiste? No te oí.
Me aclaro la garganta antes de decírselo nuevamente.
-Quiero que me des una oportunidad para demostrarte que nosotros dos sí que podemos estar juntos.
Quedo sorprendida y por lo menos su rostro no muestra enojo. Eso me da esperanza de que acepte. Esta sería mi oportunidad y no la dejaré pasar. Además ahora aunque no me quiera ver no tendrá más remedio porque existe una razón de peso que nos tendrá juntos el resto de nuestras vidas.
HERMIONE
Ni siquiera tengo que pensarlo, sé lo que quiero y es estar con él. Lo voy a necesitar cuando enfrente a Harry para contárselo, porque yo sola no seré capaz.
-Sí.
Veo el alivio en sus ojos y eso me hace feliz, él de verdad pareciera que me quiere. Solo me conformaría con que me quisiera un poquito de lo que lo quiero yo. Pero eso lo puedo conseguir con el tiempo.
Ahora lo importante es que tenemos que decírselo a la directora. No quiero ver su cara de decepción. Es por todos sabidos que soy su alumna predilecta y esto será un duro golpe para ella.
-Tenemos que decírselo a McGonagall -Draco también estaba pensando lo mismo que yo.
-Lo sé.
Salimos de la sala y nos dirigimos rápidamente al despacho de la directora. Al entrar veo su cara seria y en sus ojos decepción, y sorpresa. De seguro que no se esperaba que viniera con Draco.
-Señorita Granger, señor Malfoy… ¿Qué hacen aquí?
-Ya lo sabe profesora-me detengo, aun no puedo creer que sea verdad- estoy embarazada-ni siquiera puedo decírselo mirándola a os ojos. No quiero ver cómo me juzga.
-Me acabo de enterar -también se detiene, creo que está tratando de elegir bien sus palabras- debo suponer que al venir a informármelo con el señor Malfoy quiere decir que él es el padre.
-Si -responde Draco.
Me siento desamparada, no sé qué es lo que va a pasar ahora. Mi futuro tan bien planeado se esta destrozando delante de mis ojos. Draco pareciera que siente mi conflicto interior porque me toma de la mano y la aprieta suavemente, pero después no la suelta si no que mantiene nuestras manos juntas y empieza a acariciar la mía con sus dedos. Se siente bien apoyarse de vez en cuando en alguien más.
Por lo menos ahora me animo a preguntar.
-¿Qué va a pasar con mis estudios? ¿Seré expulsada?
-No.
Alivio. Podre terminar mis estudios junto a mis amigos.
Si tengo tiempo subo el prox en la tarde... pero no es seguro. Si no puedo será mañana.
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