Fue un día por demás frustrante para Syaoran, absolutamente nada de lo que planeó salió como lo esperaba, ni siquiera tenia idea del por qué ahora perseguía a Sakura, realmente no terminaba de entender cómo era que había acabado persiguiéndola, tratando de que la aludida se dignara a escuchar sus argumentos.

Ahora mismo ambos se encontraban en una cerrada carrera, para ver quien llegaba primero a la residencia Li, y es que a pesar de que sus actividades dentro del festival aun no terminaban, eso era lo último que les importaba en esos momentos.

Si bien durante todo ese camino él le siguió de cerca, cada vez que intentaba acercársele, ella aceleraba su paso, y le dirigía una que otra mirada fulminante para mantenerlo a raya, se encontraban en la recta final de su recorrido, Sakura fue la primera en llegar, a penas traspaso el umbral de la puerta de entrada, sin decir palabra alguna, se fue directamente a su habitación, cerrándole prácticamente la puerta en las narices a Syaoran.

El chico dejo escapar un mohín desesperado, respiro profundamente y abrió tan calmado como pudo la puerta de roble que casi impacta contra su cara, con presteza, cruzo el vestíbulo hasta llegar a las escaleras que daban al segundo piso, las cuales subió de tres en tres escalones, unos cuantos pasos mas adelante se encontraba su objetivo, la habitación de Sakura, tal y como lo supuso, la puerta estaba asegurada por dentro, por lo que no le quedo de otra mas que llamar a la chica en voz alta para que lo atendiera.

- ¡Sakura escúchame por favor! – golpeo con insistencia su puerta, pero esta jamás se abrió.

- ¡NO¡así que vete y déjame en paz! – escuchó resonar su grito desde el interior de la habitación.

- ¡Por el amor de dios, te estas comportando como una niña! –exclamo totalmente frustrado, en su vida se imagino que ella fuese a adoptar un comportamiento tan infantil.

- ¡En ese caso porqué no vas y buscas a Tomoyo, seguro que ella es lo suficientemente madura para ti…! – le gritó ahogadamente desde su puesto.

Luego de cerciorarse de cerrar la puerta con el pasador, se tiro pesadamente sobre su cama, aferradote fuertemente a su almohada para poder ahogar un grito exasperado en ella, estaba tan molesta que lo único que quería en esos instantes era que la dejaran tranquila, pero Syaoran no se dio por vencido.

- ¡Solo quiero es aclarar las cosas! – intentó hablarle nuevamente, pero al no obtener respuesta no pudo contenerse y dio un fuerte puñetazo en la puerta – ¡MALDITA SEA SAKURA¡lo único que quiero es que me escuches! – quería hacerla razonar, y es que él ya se estaba cansado de esa situación, las continuas discusiones de los últimos días y los enfermizos celos de Sakura, le estaban llevando al limite de su paciencia, en verdad quería que todo quedara aclarado, pero si ella seguía negándose a escucharle, y mantenía su caprichosa actitud, a él no le quedaría mas remedio que darse un tiempo para revalorar su relación – ¡SAKURA! – fue la ultima vez que le llamo, y es que aunque espero como tres minutos, no obtuvo ninguna respuesta de su parte – ¡de acuerdo, ya no insistiré! – seguidamente a su exclamación, la castaña escucho un fuerte portazo en la habitación contigua a la suya.

Sakura no pudo mas que agarrarse con mayor ahínco a su almohada, en el fondo sabía que se estaba comportando irracionalmente, peor que una infante, pero hacía mucho que no se encontraba en una situación así de frustrante, tal vez era porque por primera vez Syaoran no entendía sus sentimientos, él no comprendía que no solo se sentía molesta por la relación tan estrecha que mantenía con Tomoyo, ya que aunado a eso, estaba sumamente furiosa consigo misma por haber perdido la competencia de gimnasia.

Capitulo 10

La decisión definitiva

No sabia por cuanto tiempo había estado recostado sobre su cama, lanzando la misma pelota al aire, mientras la atrapaba una y otra vez con su manopla de béisbol, retuvo la pelota durante un segundo, mientras giraba su cabeza para el ver el reloj despertador situado sobre su mesita de noche, la cuatro treinta, esa era la hora que marcaba en su pantalla digital.

Dos horas y media habían pasado desde la ultima vez que intento hablar con ella, no le cabía en la cabeza la actitud tomada por Sakura, por mas que quisiera encontrarle un motivo, desde su punto de vista sus celos no tenían cabida, no podía entender de donde había sacado la absurda idea de que entre él y Tomoyo había otra cosa que amistad, y el colmo, ni siquiera le daba la oportunidad de darle una explicación.

Pero qué explicación le iba a dar, si entre Tomoyo y él no había nada, suspiro profundamente, curvo una sonrisa nostálgica ante el descabellado pensamiento que asalto de la nada a su cabeza, en ese momento le sedujo enormemente la idea de dejar todo atrás y marcharse a Clow con su abuelo, quizás si los dos se separaban por un tiempo, la difícil situación por la que atravesaban lograría serenarse.

Exhalo hondamente, no tenía una idea clara de qué hacer, si tan solo Sakura le hubiese dado una oportunidad de explicarle la real situación entre Tomoyo y él, las cosas sería mucho mas fáciles, inclusive ahora los dos estarían en la escuela, disfrutando del festival, sonrió mas ampliamente ante el pensamiento de estar juntos, pero su sonrisa se esfumo tan rápido como apareció, al darse cuenta de que ella no cedería.

No, ella era tan testaruda como lo era él, si en algo se parecían era en eso, por lo que difícilmente podrían llegar a un acuerdo, entre mas lo pensaba, la idea de poner distancia de por medio, se hacia mas tentativa que nunca, sabía que la única forma en que los dos arreglarían sus diferencias, era si él se marchaba por un tiempo para que ella pudiera aclarar sus pensamientos.

Dejo escapar un ultimo suspiro antes de dejar su manopla y la pelota a un lado, finalmente había tomado una decisión, dejo su lugar en la cama para ponerse de pie, después de eso se dirigió con pasos lentos a la puerta de salida, sostuvo por un segundo el picaporte de la puerta, revalorando una vez lo que estaba a punto hacer, sonrió melancólicamente por no poder hacer nada más, después de todo, esa iba a ser la mejor opción.

- - -

Luego de que sus emociones se serenaran un poco, comenzó a recapacitar y a sentirse un poco culpable, pues lo único que estaba haciendo era descargar su furia con Syaoran, siendo que ella era la del problema, lo ocurrido con Tomoyo solo fue el detonador de sus confundidas emociones.

Suspiro cansadamente al escuchar claramente como la puerta de la habitación contigua se abría, Sakura sintió la necesidad de abrir la suya también, para encarar de una buena vez por todas a Syaoran, pero su orgullo era tan grande en esos momentos, que prefirió quedarse en el mismo lugar, hundiendo aun mas su rostro en la almohada.

- Sakura ¿hasta cuando vas a seguir con ese comportamiento? – se acerco a ella su pequeño guardián, quien había permanecido cerca de ella en todo momento, Sakura ya le había narrado lo ocurrido, y hasta ahora no había querido opinar, pero simplemente la actitud tomada por su ama no le dejaba otra opción.

- Y a ti qué mas te da Kero… – espetó sarcástica – creí que tu serias el mas feliz con que Syaoran y yo termináramos – el animalito suspiro con cansancio ante el rudo comentario de la chica, no tenía idea de cómo su ama había terminado convirtiéndose otra vez en aquella chiquilla egocéntrica, la que se sentía incomprendida por el mundo entero y que le era muy difícil ver mas allá de sus narices.

- Definitivamente, nunca pese que volvería a verte de esta manera… – contesto el felpudo levemente dolido por el anterior comentario – esta bien si quieres seguir con esa actitud, únicamente falta que incendies la casa para que el terror de la academia Reed renazca – soltó irónico, Sakura se sorprendió un poco por sus palabras, no obstante, se limito a darse la vuelta sobre la cama para darle la espalda – si, definitivamente no falta mucho para que cruces el limite y te conviertas en Sakura dark…

Sakura apretó fuertemente los puños, le costaba admitirlo, pero su camarada y amigo de toda la vida tenía toda la razón, se estaba dejando llevar por la ira, dejando que su antigua yo se apoderara de ella.

Tenía que hacer algo al respecto, no podía dejar que esos sentimientos negativos la dominaran, por lo que ahora mismo iría a hablar con Syaoran y aclararía de una buena vez por todas aquel malentendido.

Con un renovado aire de decisión, abandono el resguardo que le proporcionaba su cama, a penas se puso de píe, dirigió con seguridad sus pasos hacia la salida, no sin antes dejar escapar un hondísimo suspiro antes de abrir la puerta, y salir al pasillo.

No tuvo que caminar mucho para dar con la habitación de Syaoran, hubiese llamado a la puerta, de no ser porque esta se encontraba abierta, curiosa, echo un vistazo al interior de la misma, quería cerciorarse si en realidad él no estaba ahí, no lo vio por ningún lado, lo cual dio por terminada su revisión del lugar.

Lógicamente no había regresado de donde quiera que hubiese ido, así que decidió ampliar el recorrido de su búsqueda, por lo que siguió de largo su camino, hasta llegar a las escaleras, tal ves estaría en la sala de estar, viendo televisión.

Estaba a punto de dar un paso para bajar el primer escalón, cuando escucho claramente la voz del chico, lo que la hizo detenerse abrupta, conteniendo incluso la respiración para tratar de averiguar de que lugar había provenido el sonido, aguzo sus sentidos, la voz de Syaoran provenía del fondo del pasillo.

Siguió el sonido hasta que este se hizo mas audible, encontrándose de frente con la habitación de Lao Feng, no fue su intención espiar, pero la puerta estaba entreabierta, y realmente hubo algo en su conversación que llamó especialmente su atención.

Su curiosidad pudo mas que su discreción, esto le obligo a quedarse ahí de pie, escuchando atentamente aquella charla entre abuelo y nieto.

- ¿Así que ya lo decidiste…? – en primer lugar, esas palabras habían sido las que despertaron la inquietud de Sakura por escuchar mas de cerca.

- Si abuelo, por fin pude tomar una decisión – la curiosidad de Sakura aumento, al percibir la seriedad y determinación que las palabras de Syaoran denotaban.

- Has decidido quedarte ¿no es así? – dio por hecho el anciano, mas la respuesta que salió de la boca del ambarino no fue la esperada.

- No abuelo, te equivocas, eh decidido aceptar tu propuesta – su respuesta fue tajante, por la impresión, el anciano casi deja caer la taza de té que llevaba en las manos, mientras que Sakura, quien aun se encontraba escuchando, se llevo instintivamente ambas manos a la boca, para ahogar en su garganta un grito de sorpresa.

Lentamente fue retrocediendo, aun no cabía en su desconcierto, no podía asimilar el que Syaoran hubiese aceptado la propuesta de Lao Feng, cuando solo dos días antes él le había prometido que se quedaría a su lado, y ella que tontamente pensaba en disculparse con él.

Lo que un principio fue confusión, lentamente se fue convirtiendo en resentimiento, se sintió traicionada, nunca pensó que Syaoran la apuñalara de esa manera, y lo peor¿cuándo era que este iba a tener la delicadeza de decírselo?, claro, si es que pensaba hacerlo.

Al llegar al punto medio del pasillo, se giro apresuradamente sobre sus talones, y salio corriendo a toda prisa hacia su habitación.

A penas estuvo adentro, echo cerrojo, todo el peso de su desesperación se hizo mas presente que antes, cansadamente se recargo sobre la puerta, dejándose caer lentamente sobre sus rodillas, a penas toco el suelo se abrazó a ella, hundiendo su desconsolado rostro entre sus brazos.

Kero se acerco a ella, con evidente preocupación, se ama ahora se encontraba en un estado emocional peor que el anterior, antes estaba molesta, peor ahora se encontraba triste y confundida.

Cómo ese mocoso le hubiera hecho algo que la lastimara, conocería la furia de Kerberos, pero antes de ponerle las cartas sobre la mesa al odioso chiquillo, lo primero sería averiguar qué era exactamente lo que había pasado entre los dos.

Poso conciliadoramente una de sus patitas sobre la frente de su ama, pero antes de que preguntara cualquier cosa ella se le adelanto.

- Se va a ir Kero… – musito ella entre sollozos, elevando su mirada esmeralda para verlo de frente – él se marchara a Clow con su abuelo… – el pequeño guardián se estremeció al ver el desconsolado rostro de Sakura, quería confortarla, decirle que todo estaría bien, mas las palabras no salieron de su boca, por lo que se limito a hacer lo único que estaba a su alcance, abrazarla, para que supiera que no estaba sola.

- - -

La decisión estaba tomada, ahora solo le faltaba hablar con su madre y Sakura al respecto, según lo acordado con su abuelo, esa misma noche partirían a Clow, desde un principio su madre le había dicho que fuese cual fuese la decisión que tomase, ella la respetaría, por lo tanto no creía que fuera a tener una negativa actitud cuando se lo contara, pero con Sakura, con ella si que tenía que tener tacto, ya que con los extremosos cambios de animo que se cargaba últimamente, no podía predecir que tipo de reacción tendría.

Desganadamente entro en su habitación, había estado charlando con su abuelo alrededor de una hora, acordando los detalles para su viaje, su decisión había sido un tanto precipitada, por lo que no estaba seguro de lo que debía llevar consigo.

Al cerrar la puerta tras de si, se sobresalto un poco, al encontrarse con la figura cruzada de brazos de Sakura, esta se estaba tras la puerta, recargada en la pared, se concentro tanto en su actual situación, que en ningún momento advirtió la presencia de la chica.

Los dos se quedaron mirando fijamente por unos segundos, el joven se sintió incomodo, al advertir cierta recriminación en los verdes ojos de la castaña, quien de hecho, fue la que dio por terminado el silencio reinante.

- ¿Cuándo pensabas decírmelo? – le espeto gélidamente, en su voz no había rastro de la dulzura acostumbrada.

- ¿De que hablas? – si bien se sorprendió un poco por su cuestionamiento, el joven se mantuvo firme frente a ella, mostrándose tan flemático como ella lo hacía.

- ¿Cuándo ibas a decirme que te marcharías? – complemento el anterior comentario.

- No pensaba hacerlo, porque no lo tenía planeado, fue hasta hace unos momentos que lo decidí... – trato de mostrarse lo mas relajado que pudo, aunque si bien se asombró de que ella ya estuviese enterada.

- Mentira... – murmuro ciertamente dolida, pero hizo todo lo posible por mantener su imperturbable semblante frente a él.

- Pensé que lo mejor para los dos sería si me voy por un tiempo... – aclaró, no tenía los ánimos suficientes como para empezar una nueva discusión con ella.

- Seguro... – sonrió con cierta ironía – prefieres huir antes que encararme...

- Sakura... – suspiro hondamente – tú no me dejaste otra salida, intente hablar contigo y lo que hiciste fue cerrarme la puerta en las narices, en verdad, ya estoy cansado de tus celos sin sentido, admito que hice mal en romper mi promesa y no estar contigo durante la competencia, pero si me quede a auxiliar a Tomoyo, fue porque realmente me necesitaba – declaro con sinceridad – creo que tú deberías ser la primera en saber que entre Tomoyo y yo no existe otra cosa que amistad, pero si te empeñas en no verlo y prefieres desconfiar, no creo que nuestra relación vaya a tener mucho futuro... y es que simplemente ya no quiero seguir discutiendo contigo, es por eso que tome esta decisión... – la chica apretó tan fuertemente los dientes, que casi se los despostilla, aun así mantuvo su inmutable semblante.

- Ojala y disfrutes tu estancia en Clow... – arrastro las palabras al despedirse de él.

Había algo muy raro en su actitud, Syaoran creyó que cuando mínimo, le haría un par de reclamos mas, sin embargo ahora ella se marchaba tranquilamente, no obstante, justo antes de salir por completo de la habitación, ella se detuvo.

- Solo una cosa mas Syaoran... – le hablo desde su puesto, dándole la espalda, sin girarse en ningún momento para verle – según lo veo, esto da fin definitivo a nuestra relación – en ese momento la joven apretó fuertemente sus puños – no sabes lo mucho que me arrepiento de haberte conocido, nunca creí que llegaría a odiar tanto a alguien en mi vida... – fue una certera estocada en su corazón, se quedo de piedra, ni siquiera reacciono para intentar detenerla, solo salió del trance cuando esta le cerro la puerta en la cara.

Finalmente la rabia se había apoderado completamente de ella, sentía ganas de llorar, pero se contuvo, estaba tan furiosa con él por haberla excluido en esa decisión tan importante para ambos, no podía creer que luego de dos años de feliz noviazgo, Syaoran actuara a sus espaldas, si una cosa no toleraba, era que le mintieran, y el castaño ya había sobrepasado el límite, no solo le ocultó lo que realmente ocurría entre Tomoyo y él, sino que incluso le había mentido sobre el viaje, aun no podía digerir la tonta excusa que le dio, simplemente él no podía haberlo decidido de un momento para otro, no, eso llevaba tiempo, y con lo metódico que era Syaoran para todo, jamás tomaría una decisión tan a la ligera. Eso sin duda era lo que le causaba más coraje, que primero la ilusionara diciéndole que se quedaría a su lado, cuando él ya tenía otro plan hecho.

El resto de la tarde se encerró en su habitación, alimentando dentro de su ser, los peores pensamientos hacía él, entre mas lo repasaba, mas creía que era un traidor y vil mentiroso, la había dejado embarcada en aquel mundo, y ahora él tan campantemente se despedía de ella, sentía unas ganas inmensas de destrozar algo, mas sin embargo debía contenerse.

Ese era el precio de haber cedido sus poderes mágicos, por haberse desprendido voluntariamente de ellos, quedo sellado un pacto con el consejo, en el cual ella aceptaba renunciar permanentemente a ellos, y bajo ninguna circunstancia podría recuperarlos, una situación muy distinta a la que atravesaba Syaoran, cuyos poderes se habían extinguido, o al menos eso fue lo que todos pensaron, ya que su magia había vuelto con igual o mayor poder que antes, así que podía viajar a voluntad por las dos dimensiones.

- ¡El amor es una basura...! – exclamó sumamente molesta, arrojando contra la pared lo primero que alcanzo su mano, en esta caso la almohada que mantenía abrazada desde hacia un buen rato.

Kero no hizo mas que observarla desde una distancia prudente, la última vez que vio a su ama tan molesta, fue cuatro años atrás, aquella vez que sus padres no asistieron a su fiesta de cumpleaños, en sí, eso no fue lo que molestó a la chica, sino el hecho de que ellos mismos la hubieran organizado, y para colmo invitaran a muchísimas personas que la chica ni siquiera conocía.

También recordaba la forma en que se había desquitado, aun podía recrear perfectamente la escena en su mente, los gritos histéricos de los invitados, que corrían de aquí para allá en busca de una salida inexistente, ya que la castaña se había tomado la molestia de clausurarlas todas con su magia, a penas el techo del salón desapareció, dejándolos expuestos a la torrencial tormenta que se desato únicamente en el interior, los vientos huracanados fueron lo de menos, lo que realmente los asusto fueron los relámpagos que caían a tierra en forma de chispeantes dragones dorados, produciendo sonidos ensordecedores, que resonaron por días en los tímpanos de aquella personas, esa expresión de calculadora malicia con la que ella vio tan fascinada aquel espectáculo, era exactamente la misma que ahora denotaba, si no encontraba la manera de regresarla a sus cabales, temía que esta terminara realizando una locura.

Pero los planes de Sakura eran distintos en esta ocasión, no podía causar un desastre, su tía le merecía tanto respeto, que le era imposible mortificarla de alguna forma, lo que sí, era que no derramaría ni una sola lagrima más por Syaoran, se había hecho el firme propósito de cerrarse a cualquier sentimiento afectivo que llegase a profesarle, y si para ello tenía que convertirse en su antiguo yo, lo haría.

Era tiempo de dejar a esa falacia de personalidad, regresaría a su fría y sardónica actitud de siempre, ya que eso siempre había sido como un mágico caparazón que la protegía de sus propios sentimientos.

Dejo el lugar que ocupaba, para dirigirse a su armario, era tiempo de deshacerse de esa fachada de niña buena, y regresar a sus orígenes.

- - -

La maleta estaba hecha, había hablado con su madre, y aunque noto el desconcierto en su rostro, ella le dedico una amable sonrisa, y tal como se lo prometió, acepto su decisión sin objetarle nada, desde su ultimo encuentro no volvió a ver a Sakura, pero quizás fue mejor así, sus duras palabras aun hacían mella en sus pensamientos.

Tomo la maleta que estaba sobre su cama, y se dirigió con pasos calmos hasta la salida, antes de apagar la luz, dio un último vistazo a su recamara, iba a extrañar muchas de las cosas que ahí había, sin embargo, solo se ausentaría por dos meses, aunque si bien, supuso que ese sentimiento de añoranza, se debía a que nunca antes había estado tanto tiempo fuera de su hogar.

La luz se apago, dejándolo todo en la oscuridad absoluta, cerro la puerta, y con pasos calmos se dirigió al final del pasillo, donde iniciaban la escalinata a la planta baja, descendió los escalones con cierta nostalgia, comenzaba a dudar sobre la decisión que había tomado.

Al llegar al final de las escaleras, en la sala se encontró con su madre y con su abuelo, quien a diferencia de él, con un hechizo, ya había mandado todas sus pertenencias al otro mundo, lo miro primero a él, y luego a la hermosa mujer que estaba a su lado, a pesar de su recio carácter, su madre no pudo camuflar muy bien la tristeza, así que a penas estuvo frente a ella, esta lo abrazo cálidamente, él igualmente correspondió el abrazo, impregnando sus pulmones y memoria con el agradable olor a jazmines que del negro cabello de su madre se desprendía.

- Te deseo lo mejor hijo mío... – le susurro al oído antes de separarse, él pudo detectar cierto ahogo en su voz, lo cual supuso que era normal, ya que un nudo parecido se estaba formando en su propia garganta.

- Gracias mamá, te prometo que regresare al final de las vacaciones... – su voz se escuchó menos afectada que la de su madre, quien únicamente asintió con la cabeza, no solía ser así de sentimental, pero nunca antes se había separado de Syaoran por tanto tiempo.

- Bien Syaoran, ha llegado el momento de que recuperes tus poderes... – Lao Feng se vio obligado a interrumpir el feliz momento, mas el castaño comprendió, y se limito hacer un ademán afirmativo con la cabeza.

Lao Feng formo rápidos sellos con sus manos, su alto nivel mágico le permitía hacer uso de su poder, sin la necesidad de canalizarlo a través de un báculo, en el ultimo movimiento, el sello que le impedía usar a Syaoran su poder mágico fue roto, aquella sensación de tan característica de agradable calor, embargo su sistema de pies a cabeza, el símbolo mágico que lo representaba, fue activado con la invocación de Lao Feng, recubriendo su cuerpo con una luz dorada, que significaba la unión de él con su elemento.

- Sorprendente... – musito Lao Feng, al sentir el extraordinario poder que de su nieto emanaba, más el chico tardo unos segundos en asimilarlo.

- ¿Eso fue todo? – murmuro Syaoran un poco indeciso, al rememorar la ultima vez que tuvo sus poderes mágicos consigo, en ese entonces la sobrecarga de poder fue tal, que incluso le hizo perder la conciencia.

- Si, como realice un bloqueo, tu cuerpo no sufrió ningún desgaste, pues solo impedí que usaras tu magia... – explico calmadamente el anciano, al adivinar la confusión de su nieto – habría sido distinto si desde un principio hubiese drenado tu magia y te la hubiera regresado directamente, ya que ahora mismo estarías tan exhausto por el intercambio, que difícilmente podrías mantener los ojos abiertos...

- Entiendo... – susurro Syaoran sorprendido.

- Ahora si, ya es hora de irnos... – anunció con una apacible sonrisa el anciano, captando la atención inmediata de Syaoran y de Yelan, la ultima intento esbozar una sonrisa igual, para despedir a su hijo y a su padre, cosa que no consiguió con mucho éxito, pues a pesar de la fachada fuerte que intentaba mostrarles, su tristeza era mas que evidente – gracias por todo querida Yelan, y no te preocupes por Syaoran, que yo cuidare muy bien de él – abrazó a su hija en señal de despedida.

- Si, estoy segura que lo aras... – dijo sonriente, a pesar de sus ojos cristalinos – bueno, ya no los retrazó, salúdame a mamá por favor, y dile que me encantaría recibir su visita de vez en cuando también.

- Por supuesto que lo are... – sonrió él, depositando un beso en la mejilla de su hija antes de separarse.

- Hasta luego mamá... – Syaoran se despidió por ultima vez, mientras Lao Feng hacía todos los preparativos para la tele transportación, ella se limito a hacer un ademán con la mano, mientras se despedían.

En ese instante, Syaoran, no pudo evitar volver su vista hacia las escaleras, buscándola, quería verla aunque fuera por última vez.

Tal como lo pensó, ella se encontraba ahí de pie, al final de las escaleras, cuando sus miradas se cruzaron, se quedo asombrado de lo sombrío de su expresión, en su ojos siempre llenos de vida, había una expresión que no pudo descifrar, era una mezcla de rencor y tristeza que nublaba su esmeralda mirar, involuntariamente desvió la mirada hacia otro punto, se sintió culpable al verla así.

- Syaoran, sujétate a mí... – ordeno su abuelo, trayéndolo de regreso a la realidad, logrando alejar por un instante los despectivos pensamientos que el chico estaba haciendo sobre sí mismo.

Una cegadora luz blanca los envolvió a los dos, Syaoran se aferró tan fuerte como pudo al brazo del otro hombre, había olvidado esa nauseabunda sensación de viajar entre las dos dimensiones, sentía tanta fricción, que parecía que su cabeza se iba a separar de su cuello en cualquier momento, como si lo estuviesen succionando hacia arriba.

Por suerte, esa desagradable sensación no duro mas de un minuto, aunque si bien a Syaoran aquel suplicio le hubiese parecido eterno, medio mareado, entreabrió sus ojos castaños para tener un panorama mas amplio del lugar en el que se encontraba, la resplandeciente luz blanquecina que le dio de frente, le hizo entender que ya no se encontraba en su sala.

- Llegamos... – anuncio felizmente Lao Feng, llamando así la atención de Syaoran, quien a penas lo escucho se soltó de él, volviendo sus ojos ambarinos hacia la sonriente cara de su abuelo.

Por un momento, el chico no supo que decir, se quedo mudo, inspeccionando a detalle el lugar, que le resultaba ciertamente familiar, podría jurar que ya había estado antes ahí, ese salón circular, le recordó mucho al que estaba en el palacio de Clow, si su mente no le engañaba, podría jurar que era el mismo.

No tuvo mucho tiempo de hacer mas indagaciones, pues inesperadamente su abuelo ya había echado a andar, como un niño temeroso, él le siguió de cerca, aquel mundo era tan nuevo para él, que definitivamente no sabía a que atenerse, cuando Lao Feng abrió mágicamente la gran puerta de mármol tallado frente a ellos, tardo un poco en acostumbrarse a la luz, estaba un poco cegado con el contraste tan intenso de antes.

A medida que sus ojos se adaptaban a la nueva luz, fue distinguiendo claramente la figura de un persona de pie frente a ellos, cuando la imagen termino de aclararse, él no pudo mas que abrumarse con lo que veía, recordaba haber visto a esa persona en otro lugar.

- Bienvenidos a casa... – saludo cordialmente el anciano frente a ellos, haciendo una cortes reverencia, para mostrar sus respetos, pero antes de que Lao Feng pudiera decir nada, Syaoran se le adelanto.

- ¿Wei...? – expreso confundido, pero con voz audible, su abuelo se le quedo mirando ciertamente asombrado, él no le había comentado nada sobre Wei hasta ahora, por lo que le sorprendió de sobremanera el hecho de que este ya lo conociera, sin duda, las capacidades de su nieto, iban mucho mas haya de lo que había imaginado.

Continuara...

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No tengo perdón, sé que ahora si me demore mas de la cuenta en actualizar (n.nU), pero entre la falta de inspiración, y la historia de Naruto que estoy escribiendo, se me paso completamente seguir escribiendo esta jeje (n.nU), bueno, tampoco creo que me hayan extrañado mucho que digamos (-o-).

Ya tenía este capitulo comenzado desde hacía mucho tiempo, pero no mas no sabia como terminarlo, (ahora espero que no me linchen por como acabo (XD)en fin, muchas gracias por los comentarios, tratare de no tardarme tanto con el próximo capitulo, y es que ya me canse de tanto drama, creo que es tiempo que le de un poco de diversión a Syaoran, así que pa' el próximo, ya no va a haber tanto angst como en los últimos, (al menos eso espero (n.nU), como sea, nos estamos leyendo...