Mil disculpas por no actualizar en literalmente años, este capítulo lo tenía escrito desde hace mucho tiempo y no me había dado cuenta que no lo había subido. El capítulo once está en proceso y espero terminarlo lo más pronto posible. REALMENTE quiero terminar este fanfiction, así que pueden estar seguros que lo terminaré y NO está abandonado. En los próximos días esperen el siguiente :)! Por cierto, no tengo idea de cuántos capítulos serán, pero no pasarán de 12.
Capítulo 10
Ron, en shock, cerró la puerta en silencio y se quedó con la mano en la perilla, mirando el piso, respirando profundamente. Sus ojos y su rostro estaban rojos, respiraba de forma agitada y sus labios formaron una mueca.
No pensó, no se detuvo ni un segundo para meditar, simplemente giró la perilla de la puerta y la abrió con furia, la puerta azotó violentamente, rompiendo un cuadro que estaba en la pared.
Entonces, por una fracción de segundo, los vio. Harry y Hermione, las dos personas más importantes para él, se abrazaban fuertemente, como si su vida dependiera de ello, con profunda tristeza y dolor, pero a su vez, con amor, con lujuria y deseo. Era simplemente insoportable. Les odiaba, los detestaba, se sentía traicionado, herido y humillado; su orgullo de hombre estaba hecho añicos.
Ron corrió encolerizado hacia Harry y Hermione que estaban atónitos, no habían podido separarse siquiera.
Harry vio correr a su mejor amigo hacia ellos, su rostro le asustó, sintió un pinchazo en el corazón y el estómago se le revolvió. Ron estaba furioso, demasiado enojado; Harry sabía muy bien que esta vez no podría detenerlo, pero tampoco sentía deseos de hacerlo.
Lo último que pudo lograr fue empujar a Hermione antes de que el primer puñetazo de Ron le diera de lleno en la cara.
Harry cayó al piso, mientras Ron subía sobre él y soltaba un segundo golpe más fuerte que el anterior.
- ¡ERAS MI AMIGO! – Le gritó con ira – ¡ERAS MI AMIGO Y ME TRAICIONAS ASÍ! – su grito fue tan fuerte que se lastimó la garganta.
- ¡Ron, para! – Hermione gritó mientras se acercaba a ambos hombres en el piso.
- No te acerques – dijo Harry de forma seca mientras un hilo de sangre le escurría por la nariz – Esto es algo que debemos resolver entre Ron y…
- ¡TU CALLATE! – Bramó Ron. – Yo confié… yo confiaba ciegamente… como un idiota… - sollozó – ¡Y me atacaron por la espalda! – Giró la cabeza para ver a Hermione, quien tenía la cara roja mientras reprimía algunas lágrimas – Y tú… yo te di todo, hice todo, ¡me esforcé! ¿Por qué nunca me quisiste como te quise yo a ti?
Hermione se quedó muda, le avergonzaba no poder responder lo que él deseaba, y le dolía demasiado no poder amarlo. Entendía perfectamente su furia, comprendía su reacción y se sentía impotente. – Yo no quería que esto fuera así — miró el piso, apenada.
— Yo te amaba Hermione, y no te imaginas cuánto… - lágrimas saladas cayeron por sus rojas mejillas — Todo esto lo hice para ti, todo lo que soy lo hice para ti… pero ni siquiera eso fue suficiente ¿verdad? San Potter siempre tiene que ganar, — Dejó salir una carcajada llena de ironía, soltó con brusquedad a Potter y se levantó — ¿No es así? ¡SIEMPRE ÉL! No… el pobre Ron nunca puede ganar nada bueno, el buen Ron sólo puede quedarse a la sombra… — Una mueca de odio apareció en su cara, volteó hacia Harry — ¿Y qué más me ocultaron? ¿Qué hicieron?... — suspiró largamente, como si fuera a vomitar, se pasó la mano bruscamente por su rojo cabello — ¿Le hiciste el amor?... — Ron estaba hecho mierda, ¿Qué más daba aplastarlo más?
Harry estaba callado, atónito ante la pregunta de su amigo, en esas palabras había dolor y un orgullo herido. — No, Ron… claro que no hicimos nada de eso, sólo… fue una conversación sincera que…—
— ¿Por qué? – Preguntó Ron, quien intentaba calmarse y escuchar, algo raro en su forma de ser, pero que Hermione le había enseñado — ¿Por qué hasta ahora? ¿Por qué cuando nos vamos a casar…?
La habitación quedó en silencio por un largo minuto, sólo se escuchaban los sollozos de Hermione y la respiración entrecortada de Ron. El ambiente estaba tenso y era evidente que decir una palabra provocaba miedo. Ron los miró pausadamente a los dos, sin decir nada tomó su maletín olvidado en el sofá.
— Me voy a trabajar, tal vez no llegue a casa hoy — No esperó respuesta, cruzó apresuradamente la puerta, siguió por el pasillo, subió a su auto y tomó camino nuevamente a su trabajo.
En cuanto Ron salió dando un portazo, Harry instintivamente fue tras él, gritaba su nombre mientras bajaba apresuradamente las escaleras a la calle. Al salir del edificio, vio a Ron arrancando el viejo auto, por más que se esforzó corriendo, no logró que Ron se detuviera, y, de cierta forma, no esperaba que lo hiciese, realmente no tenía idea de qué podía decirle.
Regresó derrotado al apartamento, donde Hermione se encontraba en el mismo lugar donde la dejó, pero esta vez en el piso, observando el infinito, como si toda su vida se hubiese derrumbado. Simplemente se sentía terrible.
Hermione Granger oficialmente había echado a la mierda su vida, así de simple; no había otra cosa que pudiese hacerla sentir peor: No sólo era inconcebible estar con Harry Potter, sino que ahora había destrozado la poca relación que tenía con su pareja Ron. Ahora sólo quería que el tiempo se detuviera, y que alguien le lanzara un Avada Kedabra y dejarlo así.
Harry no sabía que decir, ni qué hacer. Ron estaba enojado, y en todo el tiempo que tenían de amigos, jamás había visto una reacción como esa. Se sentía asustado, se sentía como un bebé indefenso. Debió haber hecho caso omiso a esa lechuza, debió simplemente ignorarla y seguir con su sencilla vida en Canadá, pero no, Harry Potter era demasiado débil cuando se trataba de amor y era tan pero tan idiota, que logró destrozar la amistad de los tres en menos de veinticuatro horas, todo un record… ¡Felicidades Potter!
Se acercó a Hermione, y débilmente le susurró – Perdóname, Hermione – Aspiró hondo y continuó – Por eso me fui… porque yo no quería que las cosas terminaran así… tal vez, lo mejor es irme de nuevo
Ella levantó la vista y lo miró fijamente. Harry quiso alejarse, pero ella lo sostuvo con fuerza de la ropa, y siguió mirándolo de forma vacía. – Escucha Hermione, no lo hagas difícil, aún hay tiempo para arreglar las cosas, el no sabe lo que ocurrió, simplemente tenemos que guardar el secreto y dejarlo simplemente como una confesión… después, con un poco de suer…
- ¡NO! ¿Harry, no lo ves? Esto ya no tiene arreglo, el daño ya está hecho y no hay nada que pueda borrarlo y dejar las cosas como estaban… - Harry desvió la mirada y la fijó en un punto en la pared, Hermione continuó - ¿Esque qué no lo entiendes?… Harry, mi vida era un caos, si tú sólo te vas y huyes como lo hiciste… ¿Qué va a ser de mí? – Hermione había salido de su "transe", y había puesto las cartas sobre la mesa de una forma tan súbita que Harry simplemente optó por tragar saliva.
- Yo… no lo sé, realmente no lo pensé de esa…-
- ¡EXACTO Harry, ESE ES EL PROBLEMA! - Se levantó bruscamente – En estos momentos, no puedes pensar sólo en ti y en cómo escapar, porque ahora, ¡Yo también estoy involucrada y yo no puedo escapar con la facilidad con la que tú lo harías! – cuando terminó, respiró profundo.
- ¿Entonces qué puedo hacer? ¡¿Quedarme aquí como si nada pasase?! ¡¿Seguir abusando de la confianza de mi amigo?! –
- ¡Pero tampoco puedes hacerme a un lado! – su voz de cortó de pronto, respiró profundamente y dijo enérgicamente - Voy a solucionar este problema sin tener que irme, voy a quedarme aquí y voy a luchar, ¿Vas… a luchar tú también… Harry Potter? – La última frase sonó más bajo, tenía un aire de miedo e impulsividad.
- ¿A qué te refieres? –
- Me refiero… quiero decir… - Realmente no sabía por qué lo había dicho ni exactamente qué había querido decir… fue un impulso, un grito desesperado de su inconsciente – Bueno… Simplemente voy a resolver ese problema, porque yo no tengo la opción de irme como tú.
Harry observó su rostro, estaba con los ojos llorosos y rojos, lagrimas secas en sus mejillas, pero con una decisión insuperable en la mirada. – ¿Quieres decir que… quieres que me quede… contigo? –
Ella sintió un vuelco en el corazón, Harry había ordenado sus pensamientos un poco, eso era: Ella quería que Harry se quedara a su lado, no importaba como se fueran a poner las cosas, no importaba si el mundo entero se iba contra ellos, Hermione Granger no le tenía miedo a nada siempre y cuando Harry estuviera a su lado. Levantó más la mirada, enarcó una ceja y dejó, por segunda vez en el día, que su corazón hablase. – Si Harry, quiero que te quedes, quiero que te quedes conmigo, no apoyo la idea de que te marches, no me gustaría quedarme sola y enfrentar la situación, no es mi deseo hundirme de nuevo, pero si tú te vas, no tendré más opción que esa.
Harry Potter no pudo hacer más que tragarse una sonrisa y permanecer serio, era una noticia espantosa y maravillosa, miró el piso y quedó en silencio unos segundos.
- ¿A qué le temes Harry?- Él siguió sin contestar, se mordía los labios para evitar llorar, pero no podía responder, era demasiado, tanta felicidad, tristeza y dolor juntos hacían que le fuera imposible expresarse. – ¿Le temes a perder? ¿Qué vas a perder? Ya lo has perdido todo, Harry. No hay nada que perder y mucho que lamentarse ahora. – Dijo la mujer frente a él. – Quédate aquí, no me dejes de nuevo, no me des la espalda, no me abandones… - La chica de cabello castaño reprimió una nueva ola de lágrimas y siguió hablando con dificultad - Porque yo jamás he sido capaz de hacerlo en todo este tiempo, prefiero morir antes de saber que tengo que pasar por la agonía de perderte cinco años más – Hermione sintió que la fuerza se le iba y las lagrimas dejaban nuevamente un camino salado en sus mejillas - yo ya no puedo…
Potter levantó sus ojos, y aún aguantando sus lágrimas vio a la mujer de su vida abrazarlo con fuerza, sollozando como una niña pequeña, desgarrándose el alma con cada lágrima, poniendo su vida y su destino en cada frase que de su boca emanaba –no me dejes más, te necesito o mi vida se acaba – le dijo ella repetidamente, como si se tratara de una plegaria.
Harry sintió su pecho húmedo y, ya no pudiendo controlar las lágrimas, estas salieron libremente, mientras él, en un esfuerzo superior, apenas pudo articular – Pero Ron… él… yo no puedo Hermione, quiero… deseo con todas mis fuerzas, ¡PERO NO PUEDO! – ya no contuvo más, y empezó a llorar fuertemente, su cuerpo a temblaba y se sintió débil. – No sé qué hacer, ¡Simplemente esto me supera, siento que me volveré loco!
- ¡Es que no se trata de Ron! – Hermione despegó su rostro de su cálido pecho – ¡No es Ron, somos nosotros! ¡Él está destrozado, lo sé, pero si no arreglamos primero lo nuestro, no podremos resolver nada!
Hubo un silencio, Harry se limitó a quedarse callado. Todo había pasado demasiado rápido, había sido un día demasiado largo y apenas eran las nueve de la mañana.
Ron condujo lentamente camino al trabajo, estaba contrariado, se sentía mal y tenía ganas de vomitar. Llegó al trabajo con un aspecto demacrado, cansado y derrotado, se sentía el peor perdedor del mundo, sin embargo, se sentía extrañamente calmado y no sentía deseos de golpear gente como en otras ocasiones. Esa explosión que tuvo media hora atrás, una como nunca antes, había hecho que se quedase en recesión por un rato. Caminó con desgana entre algunos clientes que curioseaban el establecimiento.
- ¿Qué son estas horas de llegar? – escuchó de pronto, su hermano George apareció en las escaleras antes de llegar a su oficina.
- Nada George, ando cansado –
Su hermano le dirigió una mirada de extrañeza, sin embargo no le sorprendía, pues ya tenía casi un año con actitudes parecidas a la de ese día. – No me digas, tú y tu maravilloso matrimonio –
- Cállate – dijo malhumorado mientras se sentaba en su escritorio y comenzaba a jugar con la mirada perdida con uno de esos juguetes muggle de pequeñas canicas pegándose unas a las otras.
- Ya sé qué pasó, ya por fin le dijiste a Hermione ¿cierto? – George se limitó a observar como Ron posaba los ojos en las bolitas plateadas que hacían "tick tack". Él y su hermano se habían acercado desde que Harry se había marchado, y podría considerarse que se habían hecho íntimos por pasar tanto tiempo juntos. Cada uno había llegado un vacío, George llenó el vacío de Fred, y Ron el de Harry. Ambos conocían secretos muy íntimos del otro, conocían aquel rostro que no le mostraban a nadie, ante los ojos de los demás seguían teniendo pequeños roses, pero al estar a solas las cosas cambian bastante.
Ron se exaltó un poco pero recobró la compostura rápidamente – No, no se lo dije… - su rostro cambió al recordar la escena que había pasado tiempo antes, su hermano lo notó, se levantó, abrió la puerta y gritó - ¡Basil, llama al chico nuevo y dile que te ayude con la clientela, estaré ocupado un rato! – acto seguido, cerró la puerta y se sentó frente a Ron.
- Bien, aquí está tu hermano George – Ron simplemente sonrió con amargura y tras meditarlo un poco, le contó lo que había pasado.
Al terminar de relatarle lo sucedido, George inmediatamente exclamó – Ron, ¿No crees que fuiste un poco exagerado?
- Eso creo… no lo sé – respondió Ron por lo bajo – ¡Pero no pude evitarlo! Simplemente quise romperle la cara a ese maldito cabrón… - Se talló la cara con las manos – Pensaba decirle hoy, ya sabes, después del trabajo, sabiendo que Harry estaría ahí, entonces mientras ella me gritaba y se enfurecía con migo, Harry la calmaría y entonces me habría sido más fácil… ¡DEMONIOS!
George negó con la cabeza y suspiró sonoramente – No contabas con que sucedería una escena de novela como esas… No te culpo, yo tampoco me la esperaba – Se recargó en su silla – Pero no hay muchas opciones, tienen que hablar frente a frente y poner las cosas en orden, además, si lo vemos por el lado positivo, de todas maneras estabas pensando en cancelar la boda ¿No?
Ron se puso rojo de repente - ¡Yo no dije eso! Simplemente… quería decirle que podíamos posponerlo porque yo no me siento tan listo que digamos y…
- Ronald, no tienes por qué dar excusas, yo tengo 25 y aún no me siento nada listo para casarme.
- Supongo… Pero al menos pudieron ponerse sinceros DESPUES – empezó a golpearse la frente contra su escritorio – Me siento como mierda George, realmente la quiero mucho, la aprecio y es de lo más valioso que tengo en mi vida… - la voz se le quebró un poco – Pero no la amo- jaló los mocos que se le estaban formando y reprimió el llanto.
George lo miró y con su mano revolvió los cabellos de su hermano menor. – Tienes que terminar de una vez por todas con esto, porque te estás matando en vida…-
Ronald Weasley se sentía presionado por la boda, no sólo por sentirse demasiado joven para casarse, sino porque después de la primera semana pensando en que se casaría, empezó a sentirse incómodo. No estaba realmente seguro si casarse mejoraría su relación de pareja, y realmente le asustaba pensar que las cosas empeorarían y tener que arruinar más su relación con Herms. Estaba totalmente confundido, la quería, la adoraba, estaba seguro que si la perdía su vida estaría acabada (sino es que ya estaba acabada), pero a la vez, no concebía vivir en esa situación tan monótona todos los días que le quedaban de vida.
Su hermano George era el único que sabía sobre sus sentimientos, su familia no estaba enterada de ello. Su madre insistió demasiado en participar en los preparativos de la boda, pero Ron se opuso, no porque no quisiera que le ayudaran, sabía que haría un buen trabajo, pero simplemente confirmarle a su madre esa boda, era un ultimátum a no volver atrás, a no arrepentirse, a firmar un contrato de por vida con una mujer que él creía era la mujer de su vida, él quería creer que esa chica que tanto le gustaba de adolescente, era con quien quería estar siempre.
Fue por ello que no había fecha y realmente pocas personas sabían de su boda, porque estaba haciendo tiempo para meditar las cosas y buscar una solución… para buscar una salida. Sabía que la única respuesta era decirle a Hermione lo que sentía, pero temía lastimarla más, tenía tanto miedo a verla llorar… Hermione no había superado a Harry, pero estaba seguro que el decirle que quería un tiempo más sería darle el golpe de gracia. Ahí fue cuando decidió llamar a Harry con la excusa de la boda. Sabía que tenía llamarlo, al estar Harry con ellos, podría decirles la noticia y por consiguiente, Hermione tendría en quién apoyarse y él no se sentiría tan mierda. Tomó como excusa para atraerlo de vuelta la boda, porque a fin de cuentas, si se llegaba a casar, Harry, su mejor amigo, tenía que estar ahí y presentarse en la ceremonia, así que en teoría no le estaría mintiendo.
Así es, Ronald Weasley había formado un plan, y este se le había hecho añicos. Había escuchado algo que no quería oír, algo que temía escuchar pero que sabía que existía en los corazones de sus dos amigos. Las palabras que había oído le retumbaban en los oídos, su orgullo fue destrozado, por que en vez de dejar él a Hermione, ella ya lo había dejado casi desde el principio. Era egoísta, no lo hacía por Hermione, no lo hacía por Harry, lo hacía por él y ahora el karma estaba haciendo de las suyas.
Esa horrible alucinación proveniente de ese horrocrux se repetía una y otra vez en su cabeza, esa fue su pesadilla, lo más terrible que podía pasarle y no dudaba que eso estuviera pasando en ese mismo instante.
- George, ¿Puedo quedarme hoy en tu casa cierto? – Era tanto su terror por encontrar a Harry y Herms intimando, que simplemente prefirió huir de esa horrible escena e intentar aclarar su mente toda la noche en el sofá de su hermano mayor.
No olviden decirme qué opinan con un review :D! Eso es mi motivación para continuarla :)
