Propósito
Miró el descascarillado techo sobre su cabeza con la mirada ausente, demasiado perdido entre sus pensamientos. Debía acostumbrarse a estar allí en la cama, con ella. Era lo que le quedaba para el resto de su vida. Algún día le gustaría, supuso. Pero ahora le resultaba una molestia, pues era un peso muerto hundido en la cama. Nada más.
Esperaba poder darle al mueble más uso, además de ese. Después de lo de la noche anterior había estado pensando.
No sabía en que momento había perdido el control sobre sí mismo, pero lo había hecho, y por muchas vueltas que le daba no se arrepentía. Aunque debería sentirse culpable por haber traicionado a Lucy, no lo hacía. Creía que la principal razón era que a Lucy si la había amado con toda su alma, y a la Sra. Lovett simplemente se obligaba a hacerlo. No, ni mucho menos era lo mismo. Esperaba que algún día lo fuera.
Pero había sido liberador, casi la misma sensación que al matar. Por unos momentos todos sus pensamientos se habían esfumado de su mente. Y, eso era bueno, al menos, él lo creía así. Por eso iba a seguir repitiéndolo. Al menos había sacado una ventaja rápida de su matrimonio, porque no había resultado como pensaba. Por alguna razón infantil, creyó que nada más decir el "Sí, quiero", o firmar, todos sus problemas y sus recuerdos desaparecerían como por arte de magia. Que ingenuo. Eso lo había decepcionado bastante, la verdad. Igual que al matar al juez. Cuando ya estuvo muerto se sintió igual de solo y triste. Ya podría matarlo mil veces que no recuperaría a Lucy, ni tampoco a su hija. Ella estaba lejos, y eso era lo mejor. En cualquier lugar antes que en Londres. Solo deseaba que viviese una vida completa y que nadie se la arrancase, como su infancia. Eso tampoco lo recuperarían nunca.
Un poco de esfuerzo y de tiempo era lo que hacía falta para que su sueño de una vida feliz y tranquila se hiciese realidad.
Giró un poco la cabeza para verla descansando la suya sobre su hombro, sonriente. Si se levantaba sabía que se despertaría, así que continuó tumbado mirando al techo, esperando que el sol hiciera acto de aparición tras las nubes.
A lo mejor un lugar más bonito ayudaba. Junto al mar, decía ella a menudo. No sería mala idea. Pero cuando todo fuese mejor, cuando empezase a ser feliz… O algo parecido.
