Los personajes de Glee no me pertenecen. Esto es pura ficción.
Capítulo 10:
Rachel
Me desperté por el ruido de la ducha y vi que eran las 09:05 de la mañana. Quinn se estaba bañando por lo que decidí que le haría una broma. Me levanté y me coloqué mis bragas y mi camiseta roja que seguían tiradas en el suelo. Al sentir que cerraba la ducha me apresuré a meterme a la cama, me cubrí con las sábanas oscuras hasta el cuello para que no notara que estaba vestida. Me hice la dormida y escuché como caminaba por la habitación, abría la maleta y comenzaba a cambiarse. Lentamente abrí mis ojos y la vi de espaldas como se colocaba unos jeans azul oscuro, salí de la cama en silencio y cuando estaba colocándose una camiseta negra la ayudé a terminar de ponérsela. Al terminar se giró y me sonrió. La envolví en mis brazos y la besé contenta de saber que era mi esposa.
"Buenos días, bella esposa."
Le dije contra sus labios, haciendo que temblara. Me besó otra vez, solo que en esta me envolvió fuerte con sus brazos y me recostó contra la fría pared. Comenzó a tocarme hasta que ubicó sus manos en mi trasero, encima de mi pequeña ropa interior. ¿Ya estaba encendida? Nuestro beso se interrumpió debido a mis risas y me miró fijamente.
"Mi esposa está demasiado sexy hoy."
La mención de esposa me hizo sonreír y apoyé mis labios sobre los de ella pero sin besarla.
"Tú me inspiras… y también estás demasiado sexy."
La volví a besar, acariciando su cintura y bajando mi mano hasta sus muslos. Luego tomé sus manos e hice que me tocara para luego comenzar a tocarla a ella, empezando con sus senos que me encantan. Me alejó con dificultad y me miró mordiéndose el labio.
"Vístete antes de que cambie de opinión y te lleve a la cama."
Me dio un pequeño beso y me alejé tentada. Tomé ropa interior limpia y me fui a bañar. Al salir, se había calzado y me vestí mientras era conciente de que me estaba observando. Le di mis mejores ángulos para hacerla enloquecer y cuando me giré a verla, me miraba con tanto amor que la miré de la misma manera.
Luego de estar listas, cerramos con llave la habitación y nos fuimos a la sala común del hotel donde estaban los demás. Íbamos de la mano y acercándonos a ellos cuando Quinn me apretó la mano con fuerza y me giré a verla al instante. Le pregunté que ocurría pero no me contestó, en cambio se tambaleo y calló en mis brazos. Pedí ayuda y mientras los demás se acercaban, un señor me ayudó a sentarla en una silla. Tomaba agua mientras el padre de Quinn la criticaba por hacer siempre lo mismo. Yo estaba nerviosa porque era la segunda vez en esta semana que le ocurría lo mismo, él explicó que pasaba cuando no se alimentaba bien y luego hacía algo que la desgastaba o cuando recibía una noticia impactante. Le había pasado cuando supo que tenía un juicio sobre su libro, también cuando me vio inconciente en el hospital y por enterarse de la verdad de mi engaño, seguido por la reconciliación y estar horas vagando por Londres.
Fernanda se burló diciendo que se sentía mal por todo el sexo que debíamos haber tenido la noche anterior y que yo debía ser muy buena para dejarla así. Me avergoncé y oculté mi rostro, Quinn dijo que era una bestia y la golpeé mientras los demás se burlaban y me pidió disculpas.
Aunque de igual manera fuimos a que la viera un médico y todo salió normal. Tenía bajas defensas y le dijo que tomara vitaminas para no descompensarse otra vez y que se alimentara bien y lo tomé en cuenta. Luego de asegurarme que se había alimentado adecuadamente me encargué de demostrarle lo que significaba la palabra bestia.
Quinn dividía sus tiempos para compartir con nosotros, su familia y conmigo. Evelyn, Mary, las gemelas y yo nos hicimos grandes amigas. Intercambiamos direcciones de Facebook y decidimos aprovechar para salir todas juntas en busca de lo que Quinn llama Ciber, en Inglaterra hay de eso pero yo nunca fui porque teníamos computadora con Internet en casa. Tomé dinero que me dio Papá y fuimos. Cambié mi face por completo, ya no era solo mío sino que lo compartía con Quinn, a ella no le interesaban esas cosas y por eso nunca se le había ocurrido comunicarse con sus hermanas por esa vía y la verdad, yo estaba tan distraída que había olvidado el mío por completo, por lo que prácticamente lo hice de nuevo. La foto de perfil era la que nos había sacado el hotel luego de casarnos, solo recorté la foto, ampliando nuestras caras que estaban llenas de felicidad. Y como foto de portada, coloqué una que estamos todos juntos, las dos familias. También cambié el estado civil a casadas y coloqué en el muro un Álbum con fotos de la boda, desde que nos estábamos casando hasta el beso y luego los bailes raros y fotos familiares. Por supuesto detallando que estábamos en Canadá en estos momentos. Se llenaron de comentarios alegres al instante y eran tantos que para no contestarlos cerré sesión y dejé que las demás ingresaran para aceptarnos una a otra. Por supuesto que hice lo mismo antes de cerrar. Las hermanas de Quinn colocaron como foto de perfil fotos diferentes pero ambas estando abrazadas a su hermana. Vi como Quinn se emocionaba e intentaba ocultarlo. Se fue a esperarnos afuera mientras yo pagaba el tiempo que estuvimos conectadas. Al salir la busqué por todos lados hasta que la vi salir de la tienda de al lado con un encendedor y cigarrillos recién comprados. Estiré mi mano, exigiéndole uno y mientras encendía el suyo yo saqué uno de la caja y luego lo encendí mientras las gemelas la miraban atónitas.
"¿Desde cuando fumás?"
Le preguntó Erica. Tomé la caja y el encendedor y los guardé en el bolsillo de su pantalón mientras las escuchaba.
"Desde que las audiencias y las humillaciones de la gente nos volvían locas. Se nos ocurrió fumar un día y nos gustó lo tranquilizador que es, ahora es un vicio."
Sostenía el cigarro con mi mano derecha mientras mi brazo izquierdo estaba envuelto en su espalda y ella hacía lo mismo con su brazo derecho, y con la mano izquierda sostenía su cigarro. La vi llevar humo a su boca e hice lo mismo. Luego de liberar el humo le hablé a Fernanda que negaba con la cabeza mientras íbamos caminando devuelta al hotel. Muertas de frío y con los abrigos puestos.
"Si te sirve de consuelo estamos intentando dejarlo."
Todas se rieron por mi comentario, hasta Quinn. Evelyn me miró por un segundo y se rió divertida.
"¿El sexo también están intentando dejarlo?"
Me tenté y quise darle una patada en su trasero, al estar frente a mí pero la esquivó. Quinn me abrazó con más fuerza y después de liberar humo de su boca me besó la frente.
"¡No, por favor! Ese es un vicio que le adquirí más gusto después de casada."
Se tentaron de risa y miré a Quinn con picardía, intentando ocultar la risa reservada por su comentario y esta mi guiñó.
"Eso es porque ahora no tienes que preocuparte de que los demás me escuchen gritar."
Las otras largaron la carcajada mientras que Quinn se puso roja y me miró de soslayo. Al ver que había mucho silencio se rieron más y ella seguía colorada. Era una buena venganza por lo de bestia. Fernanda se apoyó contra su hombro y sonrió divertida.
"¿Es tan buena en la cama que te hace gritar?"
Aunque me daba un poco de vergüenza decir estas cosas le asentí y le hice un gesto de abanicarme con aire en mi cara. Quinn le golpeó en la cabeza suavemente y continuó con su cigarro.
"Pero no me casé con ella por sexo, sino porque es la única persona en el mundo que logró abrir mi corazón por completo y hace que pierda el sentido de la orientación cada vez que me mira, me besa o me abraza. Quinn sabe muy bien que sin ella pierdo la cabeza."
Las otras dieron un suspiro de ternura y la vi acercarse a un tacho de basura, tirar lo que le quedaba de cigarro y hacer lo mismo con el mío después de apagarlos. Todas paramos en seco y vimos como me quedaba mirando mientras lágrimas caían por su rostro.
"Rachel es la única persona capas de leer mi alma. Yo no se que hubiera sido de mí si ella no me amara como lo hace. Cada vez que está entre mis brazos me siento como en casa, no importa en que país esté. Gracias por ser mi angel guardián, amor."
Sus palabras me debilitaron las piernas y la miré enamoradísima de su forma de ser. La amaba tal y como era, con sus frases románticas y todo lo demás. Mary suspiró y la escuché contagiar a las otras.
"Eso es una ternura, chicas."
Le di un beso como se lo merecía y ella me lo dio a mí. Si había algo que no dudaba era de lo mucho que nos amábamos. Ya no me importaba que las personas nos rechazaran por ser mujeres, quería estar a su lado toda mi vida y en cada día poder sentir sus besos. Como el que me daba ahora mismo, mezclado con lágrimas y expresando claramente un te amo. Tenía mi rostro entre sus manos y tan solo acariciaba mis labios con los suyos, no utilizó su lengua ni nada parecido. Mis ojos estaban cerrados tan pacíficamente que no tenían intensión de abrirse, tenía toda mi atención en ella. Evelyn comenzó a decir que nos apuráramos a llegar, que fuéramos a la habitación. Según lo que mis oídos detectaban, estiré mi mano hacia la derecha y le hice un gesto con mi dedo. Las escuché reírse y acaricié los brazos de mi esposa a la vez que ella acariciaba mis mejillas con sus dedos pulgares. Me quiso alejar y terminar el beso, la arrimé más a mí y saqué de mi interior las ganas de besarla por unos dos minutos más. Finalmente, terminamos de besarnos y continuamos hasta el hotel sin separarnos una de la otra.
Quinn
Al llegar, Rachel y las demás entraron y yo les dije que me quedaría afuera unos instantes para fumar otro. Rach me dio un beso y se fue con las otras. Me senté en un escalón y encendí un cigarro. Comencé a fumarlo y miré el atardecer añorando ver a mi madre frente a mí, tenerla a mi lado y escucharla decir que estaba orgullosa de mí. Sentía que la había decepcionado a pesar de que me pareció verla aplaudiéndome. Nunca creí en esas cosas pero sabía que tendría que haber sido ella.
"¿Ahora fumás?"
Preguntó la voz de Papá atrás de mí. Cuando me giré a mirar lo vi sentándose a mi lado. Le asentí y tomé otra bocanada de humo sin contestarle con palabras. Él sonrió y me arrebató el cigarro, lo apagó y me lo devolvió, mientras yo liberaba el humo fuera de mí. No quería que fumara por lo que lo guardé en la caja. Papá suspiró y me abrazó por los hombros, noté que tenía aliento a Wisky y de seguro estaba un poco borracho.
"¿Por qué no dijiste antes que te gustaban las mujeres?"
Negué con la cabeza y lo miré.
"No les dije nada porque no me había dado cuenta. Me di cuenta que amaba a Rachel después de terminar con su hermano, Puck."
Él me miró y entrecerró los ojos.
"Debés de amarla mucho para perdonarla por ser infiel."
Miré a Papá sorprendida, Leroy o Hiriam debieron decirle lo que pasó.
"Papá, no es lo que piensas…"
Me interrumpió con un gesto y se puso de pie delante de mí.
"No me gusta que te hayas casado con una persona que fue capaz de serte infiel. Corres el riesgo de pasar por eso otra vez."
Ese comentario me molestó mucho y me paré frente a él, desafiándolo.
"¡No te tiene que molestar nada! Es mi vida, mis decisiones."
Me giré y entré al hotel enojada. Llegué a la sala y vi a Rachel con los demás charlando tranquilamente. Cuando estaba llegando a ella sentí que me tomaban del brazo con fuerza, era Papá que me hizo mirarlo.
"Ya se que la amas mucho y que la perdonaste porque no querés perderla. ¡A mi me pasó lo mismo con tu madre!"
No podía creer lo que escuchaba. ¿Mi madre engañando a mi padre? ¡Imposible! Erica y Fernanda aparecieron a nuestro lado y miraron a Papá asustadas.
"¿Papá estuviste tomando?"
Papá se las sacó de encima y me miró molesto. Estiró su mano y apuntó a Rachel, la cual miraba asustada al lado de Leroy.
"Si te amara no te habría engañado, te está utilizando."
La furia me llenó por completo y le abofeteé en la cara con fuerza. ¿Cómo se atrevía a hablar así de ella? ¡No la conocía! No tenía idea de lo fuerte que era nuestro amor como para criticarlo. ¡No tenía idea que está enferma! ¡Nadie puede criticarla!
Todos los que estaban a mí alrededor (mis familiares y el resto del hotel) me miraron sorprendidos, incluido él. Le apunté con el dedo aguantando las ganas de darle otro golpe.
"A mi puedes decirme lo que quieras porque eres mi padre. Pero no vuelvas a insultar a Rachel. ¡Eso si que no te lo permito! ¡Es mi esposa y la respetas!"
Me giré y comencé a acercarme a ella, ahora mismo estaba tan enojada que quería estar a su lado para que me tranquilizara con su cariño.
"Tu madre me engañó con otro hombre cuando éramos novios, yo la amaba tanto que la perdoné."
Mientras escuchaba sus palabras comencé a caminar más lento y a escucharlo mejor. ¿Qué estaba diciendo? Sentí que me estaba quedando sin aire.
"Después me enteré que estaba embarazada y para protegerla de sus padres tuve que casarme con ella y fingir que esa hija que esperaba era mía."
Sentí como si un muro invisible me golpeara justo en la cara y me detuve en seco a dos metros de Rachel. ¿Él se casó con ella para protegerla? ¿Él no era mi padre? Siempre me habían dicho que era muy parecida a mi madre, nunca mencionaban a mi padre pues no encontraban otro parecido más que el mal humor. Rachel y yo nos encontramos con la mirada, ésta se acercó a mí y me miró entristecida.
"¿Papá, estás loco? ¿Cómo pudiste decirle la verdad justo ahora?"
Le dijo Fernanda y me giré a mirarla.
"¿Ya lo sabían y no me dijeron nada?"
Erica suspiró y me miró.
"Nos enteramos hace unos meses atrás y no queríamos arruinarles la boda."
Rachel me acarició el hombro y miró hacia donde estaba Papá.
"Estoy segura de que todo esto lo dijo porque esta borracho y le aseguro una cosa, amo a su hija como no tiene idea. Se que cometí errores pero al igual que yo hacía Quinn, su esposa lo amaba. ¿De no ser así no habría tenido a Erica y Fernanda no?"
No contestó y agachó su rostro. Miré a Rachel y la tomé de la mano.
"¿Podrías venir conmigo a la habitación? No quiero estar sola y solo quiero tu compañía."
Me asintió y comenzó a guiarme. Erica y Fernanda me miraron apenadas y les sonreí. Pero cuando me encontré con la mirada de Papá, solo pude mirar a otro lado.
Estuve llorando por largo rato con Rachel reconfortándome. Estábamos abrazadas y recostadas en la cama hasta que alguien golpeó la puerta. Ella se fue a atender mientras yo continuaba llorando. Era Hiriam con mi padre, quien le pidió disculpas a Rach por lo que había dicho de ella y después me pidió disculpas a mí. Por haber insultado a la mujer que amo y por decirme la verdad tan brutalmente. Lo perdoné sabiendo que no importaba lo que ocurriera, siempre lo consideraría mi padre. Pero Rachel prácticamente lo hecho, con la excusa de que yo tenía que descansar. Le dije que fuera menos dura con él y ella me dijo que no porque no podía perdonar que me hiciera una cosa así cuando habíamos decidido no tener luna de miel para pasar tiempo con ellos y que él me lo pagara diciéndome una verdad que cambiaría mi vida para siempre y de esa forma tan bruta. Y tenía razón, fue muy duro.
Cuando llegamos a Londres, lo primero que obligué a hacer a Rachel fue ir a la Universidad y continuar con sus estudios, ya que era su último año. Yo solo tenía secundaria completa pero había adquirido el título de escritora por los dos libros que edité con éxito alrededor del mundo, menos Estados Unidos. Me saqué la libreta de conducir y me dediqué a llevarla y traerla. En la época de exámenes, nos sentamos en el patio de atrás contra el muro y la ayudé a estudiar. Me coloqué entre sus piernas y me apoyé en su pecho mientras ella envolvía sus brazos a mí alrededor y yo sostenía los apuntes y los leíamos juntas. Estuvimos así durante horas y cuando nos hartamos, dejó sus apuntes en un costado y se dedicó a besarme. Era mejor que estar estudiando y lo terminamos en nuestra habitación, que ahora tenía una cama de dos plazas. Camino a ella, Hiriam nos detuvo y preguntó que estábamos haciendo, le dijo que estudiando. Al llegar a la habitación me dijo que anatomía humana y me reí.
Tres meses después se graduó y todos nos sentimos muy orgullosos de ella, en especial yo. El día de su graduación, todos sus compañeros se acercaron y la felicitaron. Me sorprendió saber que tenía un amigo, Kurt, el cual casualmente era amigo de Mary y que graciosamente era gay y nadie más que ella solía hablarle. Luego de que los demás se enteraron que Rachel era "lesbiana" parecieron volver a hablarle. Me agradó que se comportara bien con él y que por sobre todo tuviera un amigo en quién confiar. Luego de que lo conocí comenzó a visitar a Rachel seguido y me alegré de que lo hiciera.
Los meses pasaron y todo transcurría tranquilo, Rachel y yo estábamos escribiendo un libro juntas y yo chateaba con mis hermanas dos veces por semana. Faltaban cuatro meses para que se cumpliera un año desde que nos casamos y hacía más de dos que vivía en Inglaterra.
Rach había descubierto la foto que le saqué sin que se diera cuenta en ropa interior mientras se cambiaba, en Canadá y me hizo borrarla por si alguien la veía, y me dijo que si quería verla en ropa interior solo debía pedírselo y lo haría gustosa para mí. Esa misma noche se apareció frente a mí en lencería y fue más divertido tenerla de esa manera en vivo y en directo que en una foto.
Una mañana estaba sentada en la sala de la casa hablando con Evelyn cuando escuché gritar a Rachel, parecía discutir con alguien. Miré por la ventana y la vi gritándole al tipo con quién ella se había acostado, quería ingresar por el portón y ella no se lo permitía. No lo pensé dos veces y salí tras él con los demás pisándome los talones. Cuando me vio quedó estático mirándome, lo primero que hice cuando lo tuve cerca fue agarrarlo de la ropa y golpearlo contra el portón.
"¡Aléjate de ella! ¿Tengo que matarte para que lo entiendas?"
Hiriam llegó a mi lado junto a Evelyn y me alejaron de él mientras que Puck se encargaba de alejarlo de la casa. Yo quería que me soltaran para ir tras él.
"¡Ella es mía! ¡La amo!"
Me enfurecí más que antes y casi podía ver el humo salir de mis orejas.
"¡Ella no es tuya!"
Le señaló Puck mientras que yo me había liberado. Me lancé sobre él y comencé a golpearlo una y otra vez. Puck me sostuvo y él cayó al suelo dolorido, le daba patadas hasta que Hiriam lo ayudó a alejarme.
"¡Finn, por favor vete!"
Le dijo Rachel a los gritos mientras ayudaba a sostenerme. ¡Así era como se llamaba! Nunca había estado tan furiosa y necesitaron de tres personas para detenerme y no matarlo. Lo miré furiosa y comenzó a retroceder.
"¡Si te veo otra vez buscando a mi esposa, juro por dios que te mato! ¡Maldito hijo de puta!"
Hiriam se hartó y se colocó frente a mí.
"Ok.¡Se acabó! ¡Llamaré a la policía!"
Cuando el muy cobarde escuchó eso se fue corriendo. Rachel se colocó frente a mí y me tomó del rostro.
"¡Quinn, por favor! ¡Cálmate!)
La miré cansada de toda esta situación y de este tipo metiéndose en nuestras vidas.
"¡Estoy cansada de todo esto! ¡Me harté!"
Me solté de los demás y me fui dentro de la casa. Cuando llegué al cuarto, cerré la puerta con fuerza. Caminé por la habitación, recordando lo que dijo. ¿Que él la amaba? ¡Nadie más que yo podía amarla! Recordé lo que me había dicho mi padre sobre mi madre y me sentí fatal. Me senté sobre la cama y apoyé mi cara en mis manos. Yo no era un hombre, no tenía que comportarme así. Eso era lo que hacían los tipos celosos y yo tenía que ser yo misma. Me arrepentí de mi comportamiento enseguida y me puse a llorar. Rachel había estado embarazada y había quedado con el deseo de ser madre, marcado en el pecho, mientras que yo quedé con el miedo a que me engañe otra vez. Y cada vez que este idiota aparecía arruinaba todo, sabía que ella no me engañaría nunca más y solo me quedaban mis estúpidos celos que me harían separarme de ella.
Sentí que abrían la puerta e imaginé que sería ella. No, era Hiriam. Me enderecé y limpié mis lágrimas. Él se sentó a mi lado y colocó su brazo alrededor de mí. Recordé a mi padre y me largué a llorar otra vez, deseando que estuviera aquí para consolarme como hacía cuando yo era una niña.
"No soy tu padre pero te quiero como a una hija y se a la perfección porque te enojaste con Finn."
Dijo como si leyera mis pensamientos. Me di cuenta que no necesitaba a mi padre cuando lo tenía a él, se comportaba de la misma manera.
"Sufrí mucho sin Rachel y no quiero que nada nos separe de nuevo. ¿Cuanto llevamos casadas?"
Me quedé pensando y tiré un número aproximado.
"¿8 meses? Quiero que sea para toda la vida y si él viene y me hace enfurecer lo único que voy a conseguir es que Rachel me pida el divorcio."
Suspiró acompañado con una risa y acarició mi hombro.
"La que piensa que le pedirás el divorcio por miedo a que te engañe de nuevo es ella, no tú."
Lo miré sorprendida al escuchar sus palabras. ¡Soy una idiota! No pensé en lo que pensaría ella de mí.
"Pero eso no es cierto. No importa lo que hizo, la amo y se que ella también a mí."
Hizo un movimiento de hombros y sonrió triste.
"Está llorando en la cocina en estos instantes."
Suspiré y me puse de pie. Mientras bajaba la escalera se me vino algo a la mente que nunca había pensado antes, algo que había olvidado.
HOLA GENTE!
No me maten por dejarlas con la intriga! :P
Hoy estoy de buen humor, bastante! :)
Se viene algo muuuuy interesante en la historia, así que atentas. subo un cap por día, no se preocupen que en esta historia no demoro en actualizar.
Debo decirles que esta historia tiene 15 cap nada más, que quizás se alarguen un poco. Pero debo preguntarles algo...
Les gustaría que haya segunda parte?
Porque si es asi.. cambio la temática del final :D
Ok... DEJEN REVIEWS!
Y gracias a todas las que firman! :D
Para los que quieran seguirme en twitter: (arroba) Nati_Achele :D
Un saludo, Natalie.
