§ Ángel de Amor §

"Todos tenemos un ángel que nos protege, que nos cuida y que nos vigila en el silencio del anonimato. Sabemos que esta ahí, incondicionalmente, y hasta a veces nos gustaría conocerlo... pero son realmente pocos los que tienen esa maravillosa oportunidad."

CAPÍTULO X... "Onegashi. Un misterio del pasado"

.·oOo·.

De pronto, ambos por separado salieron del ensimismamiento de sus pensamientos al sentir que alguien más se acercaba. Por suerte, esta figura no se percató de aquella misteriosa chica que espiaba a Inuyasha, sino que reparó automáticamente y con molestia en el chico de los ojos dorados.

—¿Qué estás haciendo tú aquí? —espetó con furia incontenida —No sé si recuerdas que tienes prohibido ver a Kagome-chan...

—¡Kouga! —exclamó Inuyasha con sorpresa. ¡Demonios! Había sido descubierto, y más encima por ese tarado... —No hago nada que sea de tu incumbencia, tonto.

—¿Ah, sí? Lamento decirte que todo lo que tenga que ver con protegida me incumbe, así que ¿me haces el favor de largarte?

Ahora que estos dos ángeles se habían encontrado, ¿Qué ocurrirá? ¿Inuyasha podrá seguir sosteniendo su mentira para espiar a Kagome? ¿Y quién era la chica que espiaba a Inuyasha?

---

—Pues lamento decirte yo que si tengo cara de '1-2-3-te-concedo-tu-favor', me mires de nuevo. —respondió Inuyasha nuevamente, muy seguro de sus palabras, pero sin una cuota de intentar cebar al otro ángel en ellas. —Si estoy aquí es por asuntos netamente personales, así que te sugiero que no te entrometas.

Eso fue una provocación abierta hacia Kouga, tanto o más que si esas palabras hubieran sido lanzadas con saña. ¿Quién se creía ese... Inuyasha... para hablarle a él así?

Pero tampoco se iba a rebajar a hacer escándalo de una cortesía... porque eso había sido Inuyasha con él: cortés, a pesar de la nula simpatía mutua que de ellos emanaba.

—Pero como soy tan buen ángel —el de la mirada de oro tomó la palabra de nuevo —te daré el placer de no verme más, así que hasta luego! —y desapareció del lugar, dejando a Kouga con una vena latiente e hinchada sobre la sien.

—¬¬ tarado... —fue lo único que pudo decir, mas el resto de los comentarios que tenía para ese otro ángel, se los reservaba solo para él.

.·oOo·.

Los paisajes del Cielo se veían tan calmados como siempre. ¿Qué cosa podría pasar en una tierra donde Dios mantenía todo en perfecto orden y armonía?

Pues, a veces, mucho...

Una muchacha vagaba por los terrenos mirándolo todo con una cierta melancolía. Le traían tantos recuerdos cada cosa que miraba... no sabia si añorar o olvidar todo eso, ya que había sido la causa de su dolor. El dolor más grande que puede tener alguien en la vida, aun cuando decidió, lo que llevaba antes no era precisamente 'vida'...

De pronto, pasó por delante de una instalación nueva...

'—Esto no estaba aquí la última vez que vine...' pensó la joven.

Y no siguió pensando más por el simple hecho de que alguien que salía de aquel templo con una inusitada prisa, había impactado contra ella, haciendo que ambos cayeran al suelo; ella, ensuciando un poco la blanca túnica que llevaba, y él, esparciendo por el suelo un montón de libros que llevaba sobre los brazos, como era su costumbre.

—L-lo siento mucho! —se disculpó el joven, torpemente. No sabía si recoger el desorden de los libros primero o ayudar a la muchacha a levantarse. —Venía saliendo muy apurado, y no la vi...

La chica no hacía otra cosa que sobarse un poco el trasero, que había resultado afectadísimo en la caída, y acomodarse las plumas bajas de las alas, que también se habían ensuciado.

Porque sí, la chica llevaba alas. Un par grande, blanquísimo. Casi inmaculado. Se veían casi como si fueran nuevas, cosa que resultaba imposible para alguien que, a todas luces, tenía más de quince años.

Finalmente, el responsable del accidente se levantó, y tan torpemente como había ofrecido sus disculpas a la señorita, se decidió por tomarle la mano y ayudarla a levantarse.

—Gracias... —murmuró apenas la chica, aceptando la mano que se le ofrecía. —No se preocupe tanto usted, fue mi culpa por haber pasado tan despreocupadamente delante de una biblioteca, cuando siempre los sabios tienen prisa por seguir descubriendo...

Ella ofreció una sonrisa cálida y amable, cosa que hizo que el muchacho se sonrojara vivamente. Aún así, tomo la palabra.

—Pero qué descuidado... no me he presentado: Mi nombre es Dai, y no soy precisamente un sabio... —repuso el ángel algo cohibido. —Sólo tenía algo de prisa por ver a alguien luego de leer un poco... nnU

Luego miró a la muchacha, y si antes ya estaba sonrojado, ahora diríamos que era un tomate con alitas: quien tenia al frente era un hermoso ejemplo de ángel femenino. Una chica de aproximadamente veinte años, con el cabello de un negro tan oscuro que resaltaba sus blancas facciones. Lo llevaba largo hasta mas abajo de la cintura, dejando que el viento formara lo que se le antojara con él mientras ella caminaba.

Su rostro, tan claro y fresco como las mañanas en el Cielo, exhibían preciosamente un par de ojos castaños que sonreían más que sus labios, delgados pero atrayentes.

Y de ahí para abajo... bueno, de ahí para abajo un cuerpo digno de alguien que ya ostentaba veinte años... lamentablemente cubierto por una amplia túnica blanca con detalles negros a todo su través, que le llegaba hasta más abajo de las rodillas. En la espalda tenía el par ya mencionado de alas que aseveraban que la muchacha era un ángel.

Un ángel en todo el sentido de la palabra...

—Un gusto, Dai-kun... —respondió ella, algo tímidamente al verse escrutada tan descaradamente por el autor de su caída. —Bueno, yo ya me tengo que ir... lo siento, pero espero encontrarlo luego para que podamos hablar si gusta. Hasta luego!

La muchacha se sacudió lo que no había podido sacudirse sentada en el suelo, y corriendo, se alejó del lugar del encuentro. Dai, aun algo atontado, se escurrió en preguntar:

—¡¿Y cuál es tu nombre?... —pero la chica ya se había alejado tanto, que de seguro, no había escuchado a su pregunta.

—Bueno... otro día nos encontraremos, espero...

Dai tenía algo así como un tono de 'enfermo romántico' cuando pronunció esas palabras. Sin duda que la chica le había causado sensaciones e impresiones que jamás en su vida había sentido... ¿Amor a primera vista? Ah, tal vez...

De momento, tenía cosas que atender. Una investigación acerca de su mejor amigo le ocupaba el tiempo y la cabeza. Y ahora que tenía nuevos datos, debía compartirlos con su entendimiento, y luego sacar conclusiones.

Aseguró el paso hasta donde de seguro se encontraba su amigo, sin más preocupaciones que su pasado oculto, viendo como de costumbre ya, el cielo de ese atardecer que se avecinaba.

Y la chica... qué bonita era...

Siguió caminando...

Caminó... y caminó...

Y cuando iba a mitad de camino, recordó de nuevo el momento de la caída...

—¡Rayos! ¡Dejé todos los libros en el suelo! X.x... —y se tuvo que devolver a recogerlos... XD

.·oOo·.

Hace bastante tiempo ya que había dejado de ser una chiquilla... pero no se imaginaba que había sido tanto como para hacerle perder el estado físico: unos cuantos metros de trote, y ya estaba agotada.

Se sentó a la sombra de un árbol, mirando el cielo mas allá del Cielo, esperando a que la oscuridad lo tiñera todo color noche. Se puso a pensar:

—"No era la idea que alguien de por aquí me viera, pero fue algo inevitable... ¬¬ ¡Qué chico más impulsivo! Y torpe además... como si jamás en la vida hubiera visto a una mujer... Bueno, cuando has estado en el Infierno y has visto todo lo que tuve que ver, supongo que acabas perdiendo la sensibilidad..."

» "Es increíble que haya podido regresar después de tantos años. Dieciséis años que transcurrieron lento, pero al fin transcurrieron. Tampoco puedo creer que me hayan devuelto mis alas. Pensé que ya no las merecía... y otra cosa que no puedo creer es que él siga igual que siempre... la única que ha cambiado soy yo al parecer. Él no. Hasta parece que se ha olvidado del recuerdo que, en cambio, a mí me ha dado las energías para superar mi castigo.

Siempre alimenté las esperanzas de volver a verlo, pero ahora que ya le vi, y esta así... ¿Será correcto haber vuelto? ¿Podríamos recuperar el pasado?

¿Podría decirle que no fue su culpa lo que ocurrió?"

La noche terminó de ponerse. Comenzó a refrescar. Pero la chica se quedó ahí, disfrutando del contacto de las ráfagas de viento helado dar en su rostro.

Un escalofrío la invadió de pronto. ¿Sería por el frío, o por el temor a ser descubierta? Pero no tenía otra alternativa. Ahora que no pertenecía al Infierno, y que le habían devuelto sus alas, volvía a estar atada a su antigua 'vida'.

Tendría que saber encontrarle sentido a su situación, otra vez... pero sin caer en el fatídico error de oír a su corazón.

Nunca más... no de nuevo.

.·oOo·.

—¡Inuyasha-san, al fin te encuentro!

—¿Neh? —cuando Inuyasha miraba el anochecer, o el amanecer, solía desconectarse del mundo.

Bueno, últimamente vivía desconectado del mundo... pero eso era otra historia. O tal vez fuera la misma, sólo que desde otro punto de vista.

—Vamos, no me digas que ya hasta se te olvido quién soy...

—No seas tonto, Dai. Las cosas lindas de la vida no se olvidan, los amigos tampoco...

—Claro que no, Inuyasha-san. ¡Las cosas bellas de la vida jamás se olvidan! —Por eso, Dai seguía pensando en la chica a la que había chocado al salir de la biblioteca hoy en la tarde. Y sin darse cuenta, de nuevo puso cara de romántico empedernido.

—Dai, ¿qué tienes? —preguntó Inuyasha, dándose cuenta increíblemente del cambio de su amigo.

—Conocí a un ángel... —respondió Dai, sin quitar la cara de idiota.

—Vaya, qué gran cosa. ¿Será que estamos en el Cielo, un lugar donde solo habitan ángeles ¬¬ donde das vuelta la esquina y ves ángeles, que habrás conocido a un ángel? Mejor guardas esa cara de emoción cuando hayas conocido a un demonio...

—¡¡Inuyasha... conocí a un ángel! En todo el sentido de la palabra. Era despampanantemente bella... tenía unos ojos caoba que si te miraban, no podías evitar sonreír. ¡Era bellísima!

Inuyasha alzó una ceja, y puso expresión pensante durante un par de minutos. Últimamente no le costaba usar la cabeza y comprender ciertas cosas. Esa cara, combinada con el modo de hablar de Dai, sumada a su tono de voz al referirse al personaje que se discutía y más encima, sumado a la palabra 'bella', terminada en 'a' que le daba la designación femenina, solo podía significar una cosa.

—Dai... ¿te enamoraste o qué?

—Me enamoré... —contestó sin rodeos el ángel.

El de la mirada ambarina abrió mucho sus ojos, total y absolutamente desconcertado. Luego relajó la expresión, y abrazó a su amigo en un gesto de camaradería.

—Vaya, vaya... ¿qué tenemos aquí? ¡Dai enamorado!

Y se puso a hacer fiesta a su alrededor de un modo que se antojaba, más que molestoso.

—¿Me quieres dejar en paz? ¿O esta es tu venganza por todas las veces que te insinué que te enamorarías de Kagome? —golpe bajo... y al ver la cara que se le había quedado a Inuyasha, Dai optó por reírse. —Jajaja... vamos, no era para que te pusieras así, Inuyasha-san...

— ¬¬... bueh, digamos que para hacer bromas tienes cero tacto, ¡pero vamos! Que el tema no es ése. —El mayor de ambos había recuperado la alegría imaginándose el largo trecho de situaciones molestosas que podría hacer protagonizar a Dai mientras le duraba el amor —Así que te has enamorado... ¿Y cómo era ella?

—Ya te lo dije, tenía unos bellísimos ojos sonrientes, color castaño, que transmitían calidez, sonrisas, y al mismo tiempo, tenían una sombra de melancolía... ¡no sé! Nunca había visto ojos como ésos... Sin duda que eran lo más lindo de su persona.

—¡Vaya!... y ¿cuál era el nombre de esa chica? Porque supongo que se lo habrás preguntado, ¿no? era algo obvio si piensas que podrías no verla más...

Una sombra cubrió momentáneamente los ojos de Dai, en un gesto más que triste.

—No me digas que no se lo preguntaste... —Inuyasha comenzaba a sospechar lo peor.

—No me dio tiempo, Inuyasha-san... —ciertamente, el gesto de tristeza en la cara de Dai se intensificó al recordarlo, sintiéndose frustrado. —al parecer es una chica muy ocupada... llevaba prisa, y desapareció de mi vista justo cuando iba a preguntárselo... T T

Inuyasha se sintió como un padre dándole consejos a su hijo, consolándole y escuchándole de la manera en que lo estaba haciendo.

—No te preocupes, de seguro la vuelves a ver...

Y los ojitos de su 'hijo' se encendieron en una infinita emoción.

—¡Entonces se lo preguntaré! n.n te lo aseguro.

Inuyasha miró a Dai, y comprendió que en realidad, había pasado mucho tiempo desde que ambos se conocían, porque Dai ya había crecido. No era el muchachín de antaño. Había crecido... pero seguía siendo inocente, eso estaba bien. Y recordando el pasado, se le vino a la mente el momento en que se sintió por primera vez enamorado. Puede que ya no sea un recuerdo muy agradable esa primera vez, pero sin dudas lo guardaba en su corazón. También guardaba a la chica que había protagonizado esos sentimientos en él, cómo olvidarla... y más reciente estaba el recuerdo de los ojos de Kagome. Esos ojos a los que vio crecer, tal como vio surgir el amor por ella.

Entonces, sonrió, como no lo había hecho desde anoche.

Dai estaría bien, eso era seguro. Aunque los caminos del amor fueran algo desparejos, siempre conducían a un buen prado, cubierto de flores, que es bueno conocer.

—Bueno, ¡y ahora espero que entiendas cómo me siento yo a veces! ¬¬ para que ya no me molestes... —inquirió el de la mirada dorada. Aquello parecía un reproche, pero Dai bien sabía que esas palabras eran como de felicitaciones.

—Claro... —contestó simplemente. —Y hablando de amor, ya no te veo tan triste como siempre... ¿pasó algo de lo cual me haya perdido?

'Confesión con confesión se paga', pensó Inuyasha. Y empezó su relato.

—Anoche vi a Kagome, Dai.

—¿Qué estas diciendo? —Dai abrió mucho los ojos, sorprendido.

—Es que... ¡me sentí más presa de la tristeza que nunca! Y no me quedó más remedio que bajar, y calmarme un poco viéndola... No lo pude evitar.

—¿Y qué dijo ella al verte? —El muchacho pensó que se debe haber sentido muy confundida, sobre todo al ver como había reaccionado la chica ante la maravillosa idea que había tenido de mencionarle a la tal Kikyou.

—No, ella no me vio. Estaba dormida, por suerte... y hoy en la mañana también la vi, estaba en el colegio. Tan alegre como siempre. Pero me descubrió el tonto de Kouga... ¬¬ hubiera sido perfecto de no ser por eso.

—Supongo que lo enfrentaste, le pusiste los puntos sobre las íes y le propinaste un par de golpes para que le quedara claro, ¿verdad?

—Ehm... no. Justo eso no... pero no sabes las ganas que tenía. ¡Se cree que Kagome le pertenece! ¬¬ me fastidia, desde siempre me ha fastidiado.

—¡Y deberías haberlo hecho! ¬¬ se ha intentado pasar de listo con Kagome-chan...

Inuyasha se dejó embargar por la sorpresa como por quinta vez en el día.

—¿Qué debo entender por 'pasarse de listo'?

—Mmmm... lo mismo que, supongo, querías hacerle a Kagome mientras dormía... ¬u¬

El tomate con alas era ahora Inuyasha.

—¿Qué insinúas?

—Nada, nada... pero supongo que habrás por lo menos besado a Kagome esa noche, ¿cierto? n.n —Dai puso una cara de inocente que, dada la situación, no le quedaba nada de bien.

—¡Por supuesto que no! o.o —No creía que besarle en la frente contara como algo de importancia para Dai.

—Pero lo pensaste, ¿cierto?

— ¬¬ no tengo por qué decirte.

—¡Bah, qué pesado!

—Lo entenderás cuando la próxima vez que veas a tu angelito, yo te hinche hasta que me digas su nombre n.n —Punto a favor de Inuyasha.

—Entonces me contestarás si pensaste besar a Kagome-chan o no ¬u¬ —concluyó Dai, en tono de haber ganado esa partida, de momento.

.·oOo·.

Noche nueva en la Tierra, Luna Nueva en el Cielo. Justo la forma de la luna que más le daba cosas a Kagome en qué pensar. La jornada había sido tan normal como siempre, hasta le pareció que normal de más.

Pero su vida era siempre la misma cosa desde que Inuyasha no estaba en ella. A cambio tenía a un ángel chantajista y medio pervertido que lo único que quería era robarle un beso (NdM: Ni que el ángel se llamara Miroku... xD), y que sinceramente la sacaba de quicio.

Y hablando del ángel...

—Qué tal, Kagome...

—Qué tal —saludó ella sin ánimo. —¿Dónde habías estado? No te vi en todo el día...

—Bueno, decidí desaparecerme por un rato, para que veas que no puedes vivir sin mí —respondió Kouga, buscando encontrar algo de verdad.

—Oh, sí... vaya que te extrañe —dijo Kagome sarcásticamente.

—¿Lo dices en serio? —algo parecido a la esperanza se dibujó en el rostro de Kouga

—Claro que no ¬¬

El chico de la coleta suspiró. Ya se lo esperaba en cierto modo, pero no. Kagome siempre le sorprendía. No había ninguna manera de no sorprenderse con ella, qué fastidioso resultaba eso a veces. Sobre todo esas veces en las que él solía quedar como idiota.

—A que no sabes con quién me encontré hoy... —soltó el ángel como intentando hacerle platica a su protegida.

—¿Con Inuyasha? —preguntó la muchacha, también tratando de encontrar algo de verdad en sus palabras.

—¡Justo en el clavo! —animó Kouga.

—¿Dónde te lo encontraste? ¿Cómo está? ¿Te preguntó por mí?

Muchas preguntas para alguien que no iba a contestarlas. Kouga solamente quería dejarle esa preocupación a Kagome, mas no iba a darle el placer de hacerle saber que estaba espiándola, y que era tomada por Inuyasha como un 'Asunto Personal' de él, como le había dicho cuando le descubrió.

—Esas tres son preguntas cuyas respuestas valen, sabes a lo que me refiero... —hizo insinuación al beso que siempre le ha negado la joven —así que ve tú si quieres que te conteste n.n

Kagome suspiró.

—¿Sabes lo que quiero? —preguntó luego en un tono mordaz, pero dulce.

—¿Qué?

—Que te vayas al Infierno un rato ¬¬ ¡chantajista!

—Como digas... —y Kouga desapareció, pero al extremo opuesto, claro está, de donde Kagome le había mandado.

—Vaya... es en estos momentos cuando más te extraño... Inuyasha... —completó la muchacha, de camino al baño del templo. Necesitaba un baño para compensar el cansancio que el día le había traído.

Había sido raro, pero durante ese día, sintió que de verdad estaba protegida, y no precisamente por ese engendro con alas blancas de Kouga. Sintió que de verdad estaba siendo cuidada desde algún lugar y por alguien que la quería más que como un objeto del cual conseguir cosas como un beso.

¿Inuyasha estaría con ella, aún cuando les habían separado de un modo que se le antojaba, más que injusto?

Nueva incógnita que agregar a la reciente investigación que había abierto en relación al joven ángel que antes fuera su protector. Porque jamás nadie le explicó el por qué. Solamente le dijeron cosas como que ella era la Humana de la Discordia, que estaba haciendo que los Diez Mandamientos de un Ángel no fueran cumplidos, le alegaron que se llevaba bien, mas no cortésmente con Inuyasha... ¡qué no le dijeron! Todo, menos lo que quería: una respuesta al por qué de la decisión.

Esa interrogativa hacía que pensara cuantas horas tuviera oportunidad en el asunto. Quería a Inuyasha de regreso, ¡quería a su ángel con ella, no a Kouga!

Un momento: ¿Su ángel?

No... ¡que va! De seguro Inuyasha era de esa tal muchacha llamada Kikyou...

Mmmm, mal recuerdo. Prefirió dejarlo hasta ahí, y meterse a la ducha de una buena y jodida vez. Mañana tenía planes con sus amigas y con Houjo.

Bien... al menos no tendría veinticuatro horas libres ese día para pensar en Inuyasha.

.·oOo·.

Había salido de aquella habitación sin pensar, guiado por la frustración que le provocaban los desplantes de su protegida. Y como un ángel guardián debe andar solamente entre la Tierra y el Cielo, no tuvo más remedio que ascender.

Lamentablemente, no podría hacerle caso a Kagome esta vez. No podía ir al Infierno ni por ella ni por nadie.

Kouga vagó un momento a través del prado sagrado del Cielo. Ni sabía con que fin había ido a dar allá, solamente quería pensar. Pensar en lo mucho que seguía fastidiándole el hecho de que Kagome pensara tanto en Inuyasha, pensar en lo bastante más que le molestaba que Inuyasha se negara a alejarse de su ex-protegida, pensar en lo tonto que se debía de ver pensando en una situación más que ridícula...

Porque por más que Kagome se llegase a fijar en él, lo de ellos no podía ser. Se lo iban a prohibir. Después de todo, ése había sido el causal del Cambio de Ángel. Si no les habían permitido un posible amorío a ellos, ¿qué le daba para pensar que a él sí le darían autorización?

El de los ojos zafiro, llegó a un gran árbol que daba mucha sombra, de seguro, en el día; pero ahora, bajo el cielo del Cielo teñido de púrpura y salpicado de estrellas, filtraba escasamente la luz de éstas, dándole a los alrededores un toque de misticismo y magia. Como no tenía intención alguna de caminar durante toda la noche (ni mucho menos), decidió acercarse al árbol, y recostarse en él para descansar.

Pero resulta que el susodicho árbol estaba ocupado ya por alguien más...

Una joven, recostada en el grueso tronco de éste, miraba con ensoñación el cielo, como si buscara respuestas que el mundo entero se había negado a darle. Una joven de cabellos negros que relucían aun más oscuros de noche, túnica blanca con detalles negros y alas resplandecientemente blancas. Una joven que, a Kouga, no se le hacía para nada desconocida, pero que sin embargo, era imposible que estuviera ahí.

Se acercó aun más, con temor a encontrar lo que creía que iba a encontrar, silenciosamente, hasta quedar por detrás del tronco del árbol.

La muchacha, mientras tanto, despertó de su momentánea ensoñación al sentirse observada, hecho que constató al sentir tras ella ruidos provenientes desde el árbol. Giró la cabeza un tanto contrariada, y lo que vio... le dejó sin habla por un momento.

Kouga, igualmente, se congeló al encontrar la mirada castaña que había perdido de vista hace tiempo ya. Una mirada castaña que conocía mejor que nadie, que sabía interpretar antes que cualquiera.

Una amistosa y bien querida mirada castaña...

—¿De verdad eres tú... Kikyou?

Continuará...

.·oOo·.

Cháchara Gratuita: La li hoooo! Queridos lectores, sus preguntas están encontrando respuestas. Y para mala suerte de ustedes, la intervención de algún dios maligno, o simplemente, una demostración de lo perversa y anti-felicidad que es la autora... Siiiiii... Kikyou ha regresado (se oyen abucheos, tomatazos, gente que se para y se va (o en este caso, que cierra las ventanillas sin dejar review (¡HEY! ¡ALTO AHÍ, NO TE VAYAS TT!)))... xD en fin, la vaina viene de la siguiente manera: cuando yo escribí esta historia (hace mil años luz) me propuse darle una oportunidad a Kikyou, de modo que no resultase tan detestable. Fue porque a mí me estaba empezando a caer bien la tía, y me daba penita que la gente la odiase tanto TT así que está un poco cambiada. Con bastantes traumas, bastantes sufrimientos pero sin embargo, recuerden, fue un ángel. Y ahora lo volverá a ser... así que tiene su lado humanitario y de ayuda social. Espero que no les moleste esta especie de "quite de contexto" de lo que es en verdad Kikyou. Pero para eso tienen los amados reviews, para que opinen y me digan qué tal, ¿vale?

Como siempre, unas líneas para aquellos que pierden dos minutos de su valioso tiempo en dejarme un comentario n.n: Kagome70 (mujer, cuida tus tendencias psicópatas, que necesito al Kouga vivo y entero, del cuchillo ya me encargo yo xD m'alegro que te haya gustado el cap 9, estaba melosísimo xD ¡Cuídate tu también!), Lore.it.92 (ajám, era Kikyou n.n... ojalá que este capítulo te haya ayudado a despejar tus dudas, porque Kikyou regresó para arreglar muchas cositas que quedaron pendientes de tiempos remotos xD ¡Gracias x tu mensaje!), KawaiiDany-Chan (no es el destino el caprichoso... ¡soy yo xD! YeaH, la chika misteriosa es Kikyou, bwajaja... prepárense xD. Espero que este capítulo sea de tu agrado también! n.n), Kikyo-dono (gracias por haber tenido la paciencia de esperar... muchas cosas me impiden ser constante en el upload (además de que tengo mil fics que actualizar ¬¬), pero tus reviews siempre están ahí n.n ¡Gracias!), Itzel Minami (muy breve ¬¬), Xully (eso, tú sigue confiando en el InuxKag. ¿No dicen por ahí algo de que "Los que creen serán salvados"? xD), Dark Angel (no era necesario que lo escucharas con "The Reason", la cosa más iba por el significado de la lyrics n.n... ugh, claro que sé lo que son los exámenes... ¡Suerte con ellos! Gracias por los halagos y por darte el tiempito!), Amis cr (YeaH, para el final falta muuuuuusho xD... así es pues, intento darme un tiempo con esta historia y con el negocio fanfictiónico, me estoy yendo en mucho estudio, fiestas y grabaciones (oh, se me salió algo de mi proyecto extraño xD))..., TLAP (¿Todos en un mismo día? O.o ¿Puedo preguntar qué forma geométrica adquirió tu trasero después de tantas horas frente a la PC? xD ¡Ojala leas éste, y te guste! x3), Eternal-Vampire (Mira que no dejarme review antes… ¡Mala! X3 espero que te agrade esta continuación n.n) y Lady Indomitus (seh, Kagome pa los negocios es un as xD… Lo siento MUCHO, pero Kikyou va y para largo n.n).¡Muchas e infinitas gracias por todos sus comentarios y observaciones! Espero contar con ellas en este chap también n.n no me fallen...

Y ya nos estamos viendo creo que pronto. Me gusta como va esto, tanto así que no puedo esperar a actualizar xD

-Mileena.