Hola, Aqui les dejo otro capitulo que espero sea de su agrado xD...
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Tan solo había pasado media hora cuando llegamos al lugar que había considerado. Ayude a que baja de mi espalda y después hice que avanzara un par de pasos dejándola de espaldas frente a mí.
Lentamente le quite la corbata de los ojos y la guarde en mi bolsillo me incline hacia su oído y susurre.
- ¿Qué te parece?
Observe cada detalle de su rostro recorriendo el lugar, memorice hasta el último detalle y con gusto vi el asombro que ella estaba sintiendo al ver ese lugar.
- Es hermoso Edward.
Me miro sonriendo y no pude evitar regresarle la sonrisa. Tome su mano y avance con ella unos cuantos pasos más para sentarnos.
- Hace tiempo estaba aburrido no estaba asistiendo a las clases así que decidí vagar por algunos días y de alguna manera llegue aquí. Es uno de los pocos lugares que ningún vampiro además de mi ha visitado.
Nos acostamos sobre el verde césped y vi como comenzaba a acariciar unos lirios enanos amarillos (http: / / www . ojodigital . com / foro / attachments / flora – y – fauna / 6400d1182428622 – lirios – enanos - _ dsc8172 .jpg) que se encontraban cerca de ella, los cuales seguramente terminarían cubiertos de nieve muy pronto.
- Es maravilloso Edward. Gracias por haberme convencido de saltarnos esa última clase.
Me acerque a ella y bese su cálida frente.
- Era mi secreto y solo quise compartirlo contigo… además prometí que valdría la pena.
- Sin duda lo ha valido.
Me acerque un poco más a ella y sin dudarlo ella se acurruco en mi pecho. Mis dedos recorrieron su cabello y sin darme cuenta termine jugando con algunos mechones, segundos después ella giro su rostro mirándome, coloco sus manos en mi pecho y en ellas apoyo su mentón.
- ¿Cuántos otros secretos que no quieres decir debería esperar?
Acaricie una de sus mejillas y le regale una de mis mejores sonrisas deseando no iniciar lo que probablemente sería una pelea.
- ¿Lo preguntas por lo de mi edad?
- Yo solo… solo quiero saber sobre ti, me parece extraño el hecho de que ahora que has aceptado el compromiso en realidad no nos conocemos.
- De hecho creo que nos "conocemos" más de lo que muchas otras personas comprometidas lo hacen según nuestras "tradiciones".
Sus mejillas se tornaron rápidamente de tono escarlata y rápidamente había inclinado el rostro como si intentara esconderse tras sus manos.
- No me refiero en ese sentido… pero al menos quisiera saber tu color favorito, que clase de música prefieres, tu película favorita… o tu edad.
Desviando mi atención comencé a jugar de nuevo con su cabello, cosa que no paso desapercibida por ella.
- Sabe cuál es mi película favorita después de todo también es la tuya y la vimos la noche anterior… además te vi recorriendo la habitación e imagino que habrás visto mi colección.
Sentí sus manos en mi rostro y cuando la mire su rostro estaba más cerca del mío que antes.
- Admito que estuve husmeando por tu habitación y mire parte de tu colección, pero aun así el observar una pila perfectamente ordenada de discos no me dice cuál es tu canción favorita o algo por el estilo… menos me dicen que edad tienes, menos aun por qué no se dé que forma los has ordenado y no tuve tiempo de revisar cual era el más antiguo aunque imagino que todos esos discos no son exactamente toda tu colección así que por más que busque no sabré nada y a lo que quiero llegar con todo este estúpido balbuceo que quizá no tenga sentido para alguien mas es … ¿Por qué rayos no quieres decirme tu edad?
- Nuestra habitación.
Acaricie su cabello una vez mas pero esta vez ella simplemente entrecerró sus ojos y me miro molesta, y si lograba entender el hecho de que creyera que en realidad solo estaba evadiendo el tema pero si ya era suficiente el saber el hecho de que era un vampiro ¿también era necesario que supiera que tan viejo era a comparación de ella?
Sentí como su mano derecha hecha puño golpeaba mi pecho, apenas había resultado como una caricia para mí pero entendía que estuviera molesta.
Un parpadeo después ella estaba de espaldas sobre el césped y yo sobre ella, sus ojos me miraban con sorpresa, sus labios se encontraban entre abiertos y claramente podía escuchar el ritmo de su corazón que se había incrementado.
Tratando de que se relajara dejando un camino de besos por su mandíbula y sin darme cuenta mi voz se había tornado un susurro.
- Cuando estoy contigo el resto del mundo no me importa, solo tu… actuó diferente y lo sé, todo el mundo a esta hora debe saberlo ya que además de alguien que considere mi familia nunca soy amable, nunca soy tierno y contigo… Tú tienes algo que no entiendo, algo que me atrae asía ti y lo único que sé es que no quiero alejarte de mi como también estoy consciente del hecho de que soy la última persona que te merece, porque no soy el chico bueno Bella y si tu… Si acaso yo te dijera cada secreto que guardo se que lo más probable es que saldrías corriendo y gritando lejos de mi y honestamente soy demasiado egoísta para querer perderte…
La mire a ojos y después presione mis labios contra los suyos, sus manos encontraron su camino hacia mi cabello y mis manos sujetaron sus caderas.
Alguna vez observe algunas de las consecuencias que acarrea el amor y aun cuando lo mantenía fresco en mi memoria no podía detenerme y evitar este sentimiento que quizá terminaría destruyéndonos a ambos.
Una de mis manos se deslizo de sus caderas hacia su muslo centímetro a centímetro baje mas hasta que la tela de su falda ya no se interponía entre mis dedos y su suave piel. Mi garganta ardió igual que mi cuerpo y cuando un gemido escapo de sus labios creí que perdería la razón.
Mi mano se deslizo un poco bajo su falda pero lentamente regrese a donde había estado, masajeando con suavidad su pierna.
Rompiendo el beso mis labios se separaron mostrando mis afilados colmillos, mis ojos llenos de deseo se fijaron en ella, en su dulce rostro y me sentí peor de lo que alguna vez había imaginado. Había alzado su rostro dejando al descubierto su terso cuello, dándome acceso a su deliciosa sangre y colocando su vida en mis manos.
- Deberías temerme… Deberías huir de mí…
- Pero no quiero hacerlo y tú no me quieres lejos.
En menos de un segundo mis labios estaban contra su piel y mis colmillos perforaban nuevamente su cuello, justo sobre el mismo lugar donde estaba la primera mordida que hasta ahora apenas y esa visible.
Su sangre recorrió mi garganta mientras sus pequeñas manos se aferraban a mis hombros, su cuerpo se presionaba contra el mío, su respiración se había vuelto pesada y el latido de su corazón se tornaba violento, pero fue hasta que mi nombre escapo nuevamente de sus labios que note cuanto me gustaba su reacción. Este momento era lo más cercano que estábamos de hacer el amor, lo que más se le llegaba a parecer.
Me aleje de su cuello lambiendo la sangre que recorría mis labios y observe su rostro, sus ojos cerrados, la forma en que se mordía el labio inferior y la forma en que su pecho subía y bajaba mientras su respiración se iba normalizando.
Lambí sus labios y otro gemino escapo de sus labios en el instante en que movió sus caderas hacia mí. No pude evitar gruñir y ella en lugar de temerme abrió sus ojos sonriendo.
La mano que había mantenido en su pierna se movió hacia sus caderas sujetándolas contra el césped evitando algún otro movimiento.
- A pesar de ser el chico que menos te conviene, gracias a mi madre también soy algo tradicional y aunque para los vampiros lo que se refiere a la virginidad es diferente, lo lamento pero decidí respetar al menos la tradición humana ya que la otra ya la había roto…
Con cuidado, con uno de mis dedos trace la marca de mi mordida a un lado de la herida para evitarle alguna molestia o dolor, señalando así de lo que estaba hablando.
Acerque mis labios a su oído y disminuí mi voz como fuera posible que alguien más pudiera estar escuchando.
- Es más difícil de lo que alguna vez imagine en mi vida pero el día que te haga mía, cariño, será el día en que seas mi esposa… El día que solo a mi debería importarme donde esta, así al menos si decido tenerte encerrada conmigo por una semana, un mes, lo que sea en nuestra habitación, nadie tenga que molestarnos… Solo tú y yo… nada mas…
Gemí suavemente contra su oído y sentí su cuerpo estremecerse, su mejillas estaban completamente rojas y sus ojos buscaban los míos.
- Eres perverso.
- Mmm… No en realidad no, espera a la noche de bodas y quizá te mostrare cuan "perverso" puedo ser.
Bese sus labios una vez más para luego tomar los lirios enanos amarillos con los que antes estaba jugando y colocarlos en su cabello.
- Perfecta.
Mire hacia las grises nubes y lentamente vi el copo de nieve que comenzaba a caer. Al ver como cada vez se encontraba más cerca de nosotros estire mi mano y lo atrape.
Bella acerco su mano a la mía y sentí como el calor de su mano causaba que parte del copo de nieve se comenzara a derretir pero mi fría mano aun le ayudaba a conservarse.
¿Acaso ella también estaba logrando eso con mi corazón?
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Cuando cerré la puerta de la habitación estábamos riendo, su aliento estaba irregular por haber corrido pero al final ella había sido la que había querido competir.
Estábamos tan inmersos el uno en el otro que fue hasta que ella se sentó en la cama mirando hacia el armario que noto el regalo que habían dejado para nosotros.
Un hermoso vestido azul (http: / / img . webdelanovia . com / wp – content / uploads / 2009 / 02 / vestido _ de _ fiesta _ 2009 _ 1 .jpg) y zapatos del mismo tono (http : / / www . / foto _ remota . php ? imatge = http : / / img . trendencias . com / 2009 / 05 / topo . JPG) para ella y un elegante traje negro para mí.
Al ver la ropa recordamos en ese momento que veríamos a nuestros padres a la hora de la cena y antes de que pudiera decir algo que la tranquilizara, ella simplemente comenzó a correr de aquí allá tomando algunas cosas para irse a dar un baño
Dos horas y media después Bella no dejaba de moverse nerviosa a mi lado. Habían enviado un coche por nosotros y durante el trayecto de aprox. 25 minutos había estado terriblemente nerviosa porque por el estilo del vestido era más que imposible ocultar la marca de la mordida que le había dado hace solo un par de horas.
Habíamos llegado hace 5 minutos a la casa de campo que los Cullen teníamos cerca del lugar, la cual presentía que era solo una forma de nuestros padres de poder sentirnos cerca, durante ese tiempo permanecíamos de pie frente a la puerta.
Sentía a Bella junto a mi temblando lo cual no era por el frio que la primera nevada había traído consigo ya que llevaba un abrigo negro lo suficientemente acogedor para que no sintiera si quiera el frio, además de una bufanda que llevaba perfectamente envuelta en su cuello. Su cabello chocolate estaba ondulado sujeto en una coleta baja del lado donde estaba la mordida pero a pesar de todo eso ella aun temblaba como una hoja.
Soltando un suspiro toque el timbre e inmediatamente ella me miro asustada.
- ¿Pero qué…?
- Bella cariño, en serio necesitas tranquilizarte además no vinimos hacia acá solo para mirar la puerta.
Estire mi mano derecha cubierta por unos suaves guantes negros y sujete su mano, en cuanto la puerta se abrió la sentí tensarse y apretó con mayor fuerza mi mano.
Mi madre abrió la puerta con una sonrisa.
- ¡Edward! ¡Bella! No saben cuánto me alegra verlos.
Sonreí al saber exactamente cuánto le alegraba. Nos dejo pasar y nos dio un abrazo a ambos una vez que estábamos dentro donde poco a poco las voces de Carlisle, Charlie y Renée la madre de Bella se acercaban a nosotros.
Entre saludos y abrazos Bella pareció relajarse al menos eso fue hasta que mi padre ofreció tomar nuestros abrigos.
- Lo sentimos estábamos tan emocionados de tenerlos aquí que ni siquiera les hemos dado la oportunidad de quitarse los abrigos y movernos hacia la sala.
Como un caballero me acerque a ella y le ayude a quitarse el abrigo, cuando fue el turno de la bufanda Bella me miro asustada, se mordió el labio pero no dijo nada mientras se los entregaba a mi padre y me quitaba el mío.
La marca era clara y aunque el cabello la ocultaba aun era bastante evidente, aun mas para un grupo de vampiros con visión perfecta.
Mire como mi madre miraba a Renée como un niño que sabe que obtendrá el regalo que quiere para navidad, Charlie entrecerró los ojos mirándome fijamente y Carlisle se aclaraba la garganta tratando de ocultar lo que quizá sería una risa.
Acercándose a Bella, Esme coloco una mano en su espalda y la invito a la sala para conversar un poco antes de cenar.
- Bella luces adorable. Me alegro saber que Renée y yo escogimos bien.
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Bueno eso es todo por el momento espero que les haya gustado.
Si tienen alguna sugerencia, duda, metadas de las que quieran hacerme saber dejen su review XD.
Cuídense mucho y mil gracias por seguir leyendo xD.
atte.:PsycheDearLs.
