Lágrimas de la corona
Disclaimer: Naruto y personajes no pertenecerme.
Advertencias: Ninguna.
Espero les guste.
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Se quedó estático unos momentos, ¿Por qué se sentía tan incapaz de bajar ese puñal sólo unos centímetros más? Tan sólo eso bastaría para terminar con todo ese asunto de una vez. Debía hacerlo, era ahora o nunca. Subió el cuchillo con la intensión de bajarlo rápidamente y acabar con todo pero de pronto un débil murmullo salió de la boca del chico.
—Seas quien seas… n-nunca obtendrás… la corona… —comenzó a decir débilmente—. Así a-acabes conmigo ahora… subestimas… a la familia real…
Aquello le sorprendió sin duda, no esperaba que estuviera consciente, pero más allá de ello, le sorprendieron sus palabras.
—Quizás tu muerte no haga mucha diferencia, pero es un comienzo —se limitó a responder fríamente, pero el chico sonrió ladinamente.
—Un tipo cobarde… q-que mata con veneno… o a alguien que no puede d-defenderse… no puede hacer algo como desterrar… a u-una de las familias más poderosas… —sonrió con burla.
Madara, sorprendido y molesto por sus palabras, aventó el puñal a una esquina de la habitación y subió a la cama, quedando él sobre el peliverde.
—¿Cómo estás tan seguro? Esto fue sólo un método para facilitarme las cosas… no me creas más débil que el idiota de tu padre.
Zetsu notó la ira en la voz de su captor, ciertamente sentía miedo ahora que lo sentía arriba de sí, fácilmente podría matarle y no podría hacer nada, pero si era cierto que todo terminaría para él, al menos le diría su verdad a ese hombre.
—Alguien d-digno de hacer t-tal cosa… me habría matado directamente… tendría el valor d-de enfrentar a Hashirama p-para ganar el reino c-con honra… un cobarde… haría todo… t-tal y como lo estás haciendo tú…
—¡No soy un cobarde! Pero tu padre… tu padre es un hombre inútil, no merece ser asesinado con honra.
El menor tembló por la maldad e ira con la que su captor hablaba, ciertamente no podía escuchar bien, pero esa voz sería capaz de hacer temblar a cualquiera.
Por su parte, el azabache intentaba controlarse y no ahorcarlo en ese momento, no había necesidad de dejar huellas, pero aunque quisiera hacerlo, simplemente no podía siquiera tocarlo, era como si algo cubriera al menor, pero sabía que no era eso, sino que él mismo era incapaz de terminar con su vida.
—Un cobarde… como tú… n-no merece Konoha…
—¡Cállate! Tú no eres nadie para decirme eso… no me conoces… no sabes lo que he pasado…
Miró al chico que le miraba, o al menos intentaba hacerlo, ya que su vista debía seguir dañada, pero parecía asustado, esa mirada, esa mirada nunca la había visto en ese joven rostro siempre tan lleno de valentía.
De nuevo sintió aquella atracción que había aparecido hacía apenas unas horas, ese extraño imán que sentía lo unía con el menor y sólo le hacía querer nunca separarse de él. Sacudió la cabeza confundido, ¿Qué clase de pensamientos eran esos?
—Tienes razón… n-no lo sé… pero lo que s-sea que hayas pasado… no significa q-que debas ser un cobarde…
—¡Cállate! ¡ No vuelvas a llamarme así? —y sin poder resistir más, lo besó, no era un beso suave como el del entrenamiento, este estaba cargado de ira, desesperación, frustración, pero sobre todo deseo.
Está demás decir, que el peliverde no esperaba esa acción de parte de su captor, intentó empujarlo, pero sus brazos aún estaban demasiado débiles, además ese hombre era mucho más fuerte. Sus labios comenzaron a doler y cerró los ojos fuertemente cuando sintió una lengua hundirse en su boca. Intentaba alejarlo de distintas formas, empujarlo con sus brazos, morderle, o patearle lejos, pero lo último sólo sirvió para que el azabache se colara entre sus piernas. Todo su cuerpo tembló, no era idiota, sabía lo que aquel hombre estaba haciendo, por ello temblaba y por primera vez en muchos años el miedo reinaba en su cuerpo, todo era tan parecido…
—N-no… —logró pronunciar débilmente cuando el mayor bajó a su cuello—… Suélteme… maldito… —lágrimas salieron copiosamente de sus ojos, eso no podía estarle pasando.
El mayor se separó un poco al sentir las lágrimas resbalar por el rostro del joven y fue cuando cayó en cuenta, ¿Qué estaba haciendo? Él no era un violador, no quería hacer eso, pero su cuerpo se movía solo.
Zetsu sintió como su captor dejaba de ejercer tanta fuerza sobre él, por lo que juntó toda la fuerza que le quedaba y logró empujarlo lejos. El azabache casi cae al suelo, pero logró mantenerse en pie, mientras eso pasaba, rápidamente el menor se levantó con dificultad de la vieja cama y corrió lo más rápido que sus piernas temblorosas le permitían, huyó sin ver a donde iba, sus sentidos aún no le funcionaban bien, lágrimas seguían saliendo de sus ojos, lo que dificultaba aún más su huida.
El azabache quiso seguirlo y así lo hizo, salió corriendo tras él, había entrado en razón y obviamente no quería intentar abusar de él nuevamente, pero esa oportunidad de asesinarlo era única, no podría volver a tenerla tan fácil. A lo lejos vio que Zetsu se internaba en el bosque, por lo que se adentró también en él, pero gracias a la extensa variedad de árboles que se encontraban allí sería difícil encontrarlo.
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El hombre de piel azulada recién salía de la cueva después de hablar con aquel hombre, apenas salió un viento extraño lo golpeó y le hizo sentir un intenso escalofrío, algo malo pasaría.
Se internó en el bosque rápidamente, debía llegar al castillo antes de que algo malo sucediera. Después del largo trayecto que recorrió para llegar a la mitad del bosque, escuchó un ruido proveniente de la zona este, pensó que sería un animal, por lo que no le dio importancia, pero pronto el sonido de alguien acercándose se hizo más fuerte, iba a huir rápidamente, era capaz de matar animales, es cierto, pero no arriesgaría su vida más de lo necesario. Estaba a punto de emprender su huida, a lo lejos vio algo caminar lentamente, pero no era un animal salvaje como pensaba, era una persona. Sorprendido y contrariado caminó hasta esa figura, quedó a unos cuantos metros cuando la sorpresa le invadió por completo, esa persona débil no era nadie más que el hijo de los Senju. Rápidamente dejó su sorpresa de lado y se acercó a ayudar al joven príncipe.
—Zetsu-sama, ¿Se encuentra bien? —preguntó el hombre-tiburón con preocupación.
—¿Q-quién eres? —preguntó un tanto asustado.
—¿No me reconoce? Kisame, limpio la piscina del castillo.
Al escuchar eso, el príncipe suspiró aliviado, al fin alguien confiable, al fin regresaría al castillo con su familia…
—K-Kisame… que alivio… p-por favor lléveme al castillo…
El peliazul asintió y lo cargó en sus brazos como si fuera una princesa, para después correr como alma que lleva el diablo hacia el castillo.
—No se preocupe Zetsu-sama, se pondrá bien…
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A ese ritmo no le encontraría, se maldecía a cada segundo todas las estupideces que había hecho, como había dicho Zetsu, ahora se sentía como todo un cobarde. Llegó al centro del bosque, pensó por cual camino debía irse, pero entonces, a lo lejos divisó la silueta de un hombre alto, no tuvo que pensar mucho, era el empleado del castillo, Kisame Hoshigaki, pero también notó que llevaba algo en brazos, una persona siendo más precisos, y entonces vio unas botas verdes oscuro y un cabello verde menta, no había duda que era el príncipe y ahora el maldito empleado le había quitado la posibilidad de enmendar su error, golpeó fuertemente un árbol, ya era muy tarde, descargó su ira con ese pobre tronco y optó por regresar al castillo también, ya pensaría como repararlo, ahora lo que menos quería era que descubrieran que él era el culpable de su desaparición.
Fin
Konnichiwa! Espero que les haya gustado, fue intenso jaja
Disculpen la tardanza! Es que… snif… un virus arruinó mi computadora y pues, no tenía donde escribir TT_TT
Si hay un error díganme porque no revisé jeje
Prometo no tardar mucho u.u
Gracias review!
Sayoo
