Treinta Días
Disclaimer:
Los personajes de la serie y manga Yu Yu Hakusho no me pertenecen, si no que son propiedad del mangaka Yoshishiro Togashi, yo sólo les uso como una manera de entretenerme y desestresarme de los certámenes en la universidad.
Notas:
¡Gracias por todos sus comentarios!, espero les haya llegado las respuestas de sus reviews en sus correos, a los que me dejan review como "anónimos" les pido por favor que me dejen su mail, para que pueda contestarles, ya que no sé si leen las respuestas en mi profile.
Recordatorio:
Bueno, nada más que decir que este capítulo es lo que faltó del anterior. Por lo que les aviso desde ya que no tiene la gran cantidad de palabras a las que les he acostumbrado a leer.
Recordar que Hiei es "casi" del mismo porte que Kurama en el fic, pero mantengo una cierta diferencia entre él y el baka kitsune, ¿lo había mencionado antes? O.O
Pronto tendré el que le sigue, donde retomamos la trama desde la escena de Yusuke persiguiendo a Karasu.
Gracias por leer.
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Capítulo X
"Hasta que la muerte nos separe"
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-Dentro del Ascensor del café de la luna-
Sintió como sus piernas temblaban levemente mientras un sin número de imágenes osaban apoderarse de su cabeza, excitándolo…provocando que su corazón latiera cada segundo más rápido a medida que experimentaba como los dedos tersas del pelinegro jugaban con aquel pequeño objeto frío que osaba sacarlo de sus casillas. Las mejillas, sonrojadas e hinchadas, estaban dándole a entender al otro que su "técnica" era demasiado efectiva con él.
-Mantén tus ojos puestos en mi, sólo en mí- la voz del Jaganshi le descolocó.
-¿Tienes miedo?..., ¿rosado kitsune?-
El lugar en el que al parecer el oji-carmín le había encerrado tenía un exquisito aroma a chocolate casero, acompañado de deliciosas fresas, lo que provocaba que sus labios estuvieran más que dispuestos a algún beso, ¿acaso alguien se negaría en esta situación?
Sólo un verdadero idiota se negaría a pasar cinco minutos con ese delicioso basquetbolista a solas.
Llevó su visual por sobre el hombro captando el tono de las paredes del ascensor.
Portadoras de un perfecto contraste entre vino y escarlata.
A continuación una gota de sudor descendió por su frente, recorriéndole desde las tersas mejillas, hasta más abajo del cuello.
Marcando las venas, y los huesos de su pronunciada garganta.
-Quiero devorarte por completo, baka kitsune-
Intentó moverse, apretando los dedos, y las crecidas uñas de sus muñecas...pero no consiguió deslizarse ni un sólo mísero milímetro.
Guardó silencio…
-Hn, niño tonto, no te muevas, sólo te dolerá más-
Más abajo, en la mitad de la paredes se hallaba una pequeña "baranda" en la que ahora sus manos se encontraban amordazas, y la pequeña venda que había oscurecido a sus esmeraldas yacía seguro en medio del suelo del ascensor.
-Prepárate, por que no te soltaré hasta que me lo implores-
Experimentó de inmediato como la mano del basquetbolista seguía apretándole el miembro, logrando que un gemido surgiera de sus labios.
-Mmm- sus ojos se apretaron, intentando mantener la cordura y un poco de su dignidad.
Pero como costaba lograrlo.
Poco a poco, la sensación del frío se fue intensificando en su piel, las piernas le temblaron, y el pequeño hielo se fue derritiendo sobre la carne de su pene.
Volvió a erectarse.
-Esa "arma" me está llamando baka kitsune-
El problema que tenía era que no lograba concentrarse, ni enfocar bien los objetos, sabía que se hallaba en una ascensor, pero no era capaz de distinguir nada con claridad.
Al menos la voz de Hiei le indicaba que no estaba a solas.
-Cierra los ojos, rosado kitsune- y ahora que recordaba esa frase, se sentía el más grande idiota del mundo.
Su cita se había ido prácticamente al drenaje.
Al final, se dio el lujo de volver a abrir lo ojos, sólo para toparse con los carmines del jugador.
Le dieron miedo…por un momento.
El color de los orbes de Hiei se encandilaba con las luces fluorescentes que iluminaban la pequeña estructura de metal, mientras sus labios se movían lentamente, pronunciando de manera elegante cada letra de sus palabras.
-Hn, la bella durmiente al fin despertó-
Le fulminó de inmediato cuando aquella sarcástica oración se clavó en la punta de su cerebro. Sin embargo a pesar de que miró con cierta "sutileza" los rubíes de su "Hi-chan", no fue capaz de saber que tanto estaba pasando por esa atolondrada cabecita.
Los botones del ascensor, alumbrados con un brillo dorado indicaban que estaban en el tercer piso, y que…para su desgracia el ascensor subía…y subía…
Vaya tormento
-Como me gustaría que se quedara atascado en alguno- ahora estaba rogándole a kamisama por que a nadie se le ocurriera "la maravillosa y genial idea" de hacer parar el ascensor, ¡cualquier cosa!; ¡que se cortara la electricidad!; ¡que se quedasen encerrados!; ¡que lo parara Karazu o hasta Yomi!; !Bueno…si lo pensamos bien, no era una "buena idea" que se quedase atrapados, por que llegarían los bomberos y se encontrarían con "la escena".
-Mejor no-
-Kurama- de inmediato, un calambre se adueñó de todo su ser, y es que escuchar la respiración acelerada del pelinegro le excitaba mucho más. Palpar la piel, el hormigueo que surgía en su cuerpo a medida que se "apegaba", lograba que sus pulmones tragasen más aire.
¡Seguro que Kamisama debía de estar "riéndose" con su situación!
-Si fuera una película sería yo quien se reiría-
-Tierra llamando a Kurama-
Mejor digamos que Hiei sería quien se reiría de él, no Dios. Al parecer el otro estaba más que "extasiado" con verle atado de manos a la baranda del ascensor, pero… tenía una duda; ¡Cómo había hecho el pelinegro para que estuviera prácticamente estirado a su merced, y no se haya tardado más que el paseo del café al ascensor!; ¡Como no se había dado cuenta!;habría sentido cuando lo hubiese retirado de la silla, o si lo hubiese tirado al suelo; sin embargo, él sólo podía experimentar algo suave y calientito debajo de las suyas...era como si…
-Te presento a "Cubito-Chan", rosado kitsune-la voz sarcástica del jugador le descolocó, ahora que se fijaba bien…
...Como si estuviera sentado sobre el miembro de Hiei…
-Yo…- no pudo evitar que esa palabra saliera como un gemido, pero ¡es que tener ese maldito hielo rozándole la carne no era nada bueno!, ¡al contrario!
Era demasiado bueno…
Las palabras que le había dicho anteriormente el pelinegro le provocaron algo extraño en su estómago, nerviosismo, ansiedad, lujuria mezclada con placer y locura.
-Te lo voy a meter Kurama-
El quería sentir "dolor", lo n-e-s-e-c-i-t-a-b-a; que lo mordería, que lo lamiera más rápido, que le hiciera todas las cosas que su cabeza quisiese, que le pegase con la correa de cuero en sus tersas piernas; que le dejase en medio del suelo con la poca ropa que traía bajo un manto de sudor; mientras pronunciaba palabras acaloradas y entrecortadas.
Incluso que lo sujetara desde la cabellera y lo llevara de un golpe hasta su entrada y le hiciera lamer a él su miembro…
¿Qué si era adicto a algo?
Pues si…
-Hi…ei- cuando pudo fulminarle con sus gemas esmeralda, contempló ese rostro igual de "enfermo" que él, jugando como un pequeño niño con ese pedacito de agua congelada... ¡Se veía demasiado tierno y todo era demasiado extraño!.
-Te quiero lamer los pezones Kurama- enseguida el pelirrojo experimentó como el miembro debajo suyo se arqueaba poco a poco, logrando que el calor acumulado en su cuerpo aumentara otra vez. Cada segundo en que él parecía volver en si, el otro conseguía volverlo loco otra vez.
Sacarlo de la realidad y la cordura…y devolverlo tras un respiro a ella.
En un minuto el pelinegro conseguía que tragase más aire, que se le saliese el corazón. Que desease ser el ángel que el diablo se raptó por la noche para violarlo, o que fuese una doncella secuestrada por un pirata…o quizás…ser un reo vigilado por un policía con un nombre tan potente y candente como "Hiei"…
Todas…eran demasiado llamativas, si era Hiei haciéndoselo a él.
Si era Hiei quien lo sujetase, quien lo mordiera, quien lo lamiese.
Si era Hiei tirándolo al piso, o acorralándolo a una ventana o encerrándolo en un baño.
Por que si no… ¿Qué sentido tendría vivir la vida que tenía?
-Antes mi vida era una rutina-
Ahora que lo pensaba…
Sin Hiei…no tenía diversión…ni deseos de "jugar" a ser el uke dispuesto a todo.
De inmediato; se percató como unas gotas cristalinas de sudor se esparcían desde sus manos, y esas mordazas que osaba traer le estaban dañando las muñecas. Incluso creyó experimentar como un chorro diminuto y casi impalpable de sangre fresca le bajaba por ellas.
-¿Ya te diste cuenta de "cómo" estás ubicado?, que lento fuiste baka kitsune-
Sin respuesta.
Sonrojo.
-Esta situación…es demasiado peligrosa Hiei, ¿Qué tal si abren el ascensor?-
-Pues les compraré las fotos que saquen, para verlas en la noche cuando estés dormido-
Sarcasmo
-Imagínate lo que verían-
-Yo sé lo que verían, te verían a ti de brazos abiertos y piernas abiertas, con el cuerpo sudoroso y la cara rojiza, rogando por que te "diera más fuerte"-
Otra vez su sarcasmo.
Le fulminó
-Y a ti semidesnudo, imitando a un "señor play boy" sin pantalón, mientras "violas" a una pobre criatura que no puede caminar por que la raptaste de un café sin que pudiese defenderse-
-Te corregiré, tú eres el "play boy", yo estoy sin pantalón pero con bóxer, tú sin nada de nada; y "no te rapté", te tomé prestadito bajo tus condiciones-
-¿Cómo que bajo mis condiciones Hiei?, yo nunca…bueno nunca…-
-Oh, pobre baka kitsune, ¿te debo de recordar lo que me decían tus ojitos en la cafetería?, me decían, ¡viólame!, tómame para que no me muera virgen… ah,… Hiei, ¡Ah!… ¡Dios!-
-¡Que no soy virgen!... y… ni siquiera sabes imitar como grito-
-Por que gritas muy gay-
Silencio
-Hiei…- en ese momento sus verdes ojazos miraron como la mano libre del pelinegro estaba acercándose peligrosamente por debajo de su trasero redondeado.
-De esta no te salvas, baka kitsune- la sarcástica frase hizo que un choque eléctrico le hiciese reaccionar involuntariamente, arqueando la espalda con violencia cuando sintió como uno de esos dedos penetraba su entrada.
-Mmm…- respiró de inmediato, mordiéndose un labio inferior, cuando el otro comenzó a meterle uno de sus dedos, pero…
-Kitsune, grita, grita por mí…mmm-
No lo haría.
-Ni…creas…que haré…eso- ¿a si?
-Por favor Kitsune, ¿para qué te mientes?, te estas m-u-r-i-e-n-d-o por hacerlo-
-Que no…lo…haré-
-Déjame decirte niño bonito que te "haré" gritar-
En un impulso introdujo el maldito hielo que antes estaba pasando por debajo de su miembro en su trasero con una violencia inimaginable. El frió provocó que se volviera arquear, y que el corazón le palpitara a mil por hora, incluso, experimentó como una de sus piernas intentaba moverse, por más que sabía que no podía hacerlo.
Fue como…
Como…si hubiese sentido caer en algo demasiado caliente y frío a la vez, quemándolo, congelándolo, haciendo que su piel ardiese. Eso…logró excitarlo, por más extraño que pudiese sonar, ahora deseaba que le cortara con la correa.
Aunque no lo admitiría nunca en frente del pelinegro…
-¡Ah!; ¡Hiei!- creyó sentir como el mundo se le daba vueltas, como el cielo y la noche se mezclaban. Experimentó como el corazón se le apretó, y en un impulso se desgarró un poco de la carne de sus manos; las uñas se clavaron en medio de sus palmas, mientras el pequeño hielo penetraba rápidamente por su trasero.
Y entonces…comenzaron a sangrar.
Le dolía, ¡le dolía demasiado!
-¡Hiei!; mmm ¡no!… ¡no! - y a pesar de todo ese dolor, la sensación de lujuria no desaparecía de su cuerpo, deseaba que otra vez el ojicarmin le introdujese el hielo…si tan sólo tuviera las manos desatadas podría agarrar los cabellos del otro para que lo llevase a morderle los pezones.
Estaban tan calientes que necesitaba que alguien se los enfriara.
Imaginar a Hiei lamiéndole los pezones…era algo…
Entonces…gimió con cierto placer
-¡Hiei!... ¡Cielos!..¡Mmm!-
-¿Viste que gritaste?- exclamó el pelinegro, mientras brillaban sus ojos carmines. –Te dije que te "morías" por hacerlo, rosado baka kitsune.-
Sonrisa pepsodent
-Bastardo-
Le volvió a fulminar con sus ojos verdes…
-Yo también te quiero Kuramita-
-Te voy a-
-Respira- enseguida el pelirrojo contempló como los dedos del basquetbolista jugaban en su entrada, primero redondeando, luego arañándolo, llevándolos al fondo, muy al fondo…
Sacándolos y metiéndolos, una y otra y otra vez…
-Me…duele… ¡ah!…Hi…-de inmediato el otro llevó sus labios hasta el cuello del kitsune, lamiéndolo con fuerza de arriba hacia abajo.
-Ah, Kurama, ku…ra…ma- acercó su boca, pronunciando gemidos-Grita…mmm, ¡aah!…; lo deseas Kuramita-
-Eres un…-
Apretó más fuerte los dedos que movía dentro de su trasero, los llevó otra vez para afuera y en seguida los volvió a meter con violencia.
-¡Dios Santo!...mmm…Ah, Ah… ¡Hi…ei!, ¡No hagas eso!-
-Me gusta cuando imploras que te deje Baka kitsune, por que me excitas más- retiró el dedo de su entrada…
-Mal…di…ta sea- el kitsune pelirrojo clavó sus dientes en su labio inferior logrando sacar un pequeño pedazo de carne de este, los ojos del pelinegro le recorrieron con demasiado brillo.
-¿Hi…ei?-preguntó.
Los carmines orbes del otro se quedaron mirándolo por unos segundos, dios, esa imagen que tenía enfrente suyo era demasiado "virginal" para no hacerle algo, y esa sangre corriendo de su boca y de sus manos estaban acelerándole el corazón, afectándole la cabeza. Su cuello, la vena, los ojos entrecerrados con las mejillas rosadas; aquel baka kitsune diciéndole "ven muérdeme, soy todo tuyo amo", la boca semi abierta con un hilito de brillante saliva…y ese cabello pelirrojo cayéndole por sobre el rostro….
-Voy a imitar a Drácula-
-¿De que estás?-
Pronunció la frase demasiado tarde.
Enseguida experimentó como los labios del otro le robaban un beso, juntando su lengua con una velocidad inimaginable, estaba apretando sus labios a los de él, mientras la otra mano seguía moviéndose en su entrada.
No podía respirar.
-No puedo hacer nada para defenderme…- la lengua del jugador estaba succionando toda la sangre de su boca, mezclándola con la saliva y viceversa. Lamiendo, chupando, chupando, lamiendo.
Se quedó sin aire cuando el otro le dejó de besar, y se dedicó a pasar al hilito que caía por la piel del cuello.
-Te quiero roer la garganta- sintió frío cuando la punta de la lengua rosácea de Hiei comenzó a lamer la sangre, dejándole un rastro de saliva brillante en la piel.
-Ahh, eso…es excitante-
Cuando el otro dejó de lamerlo, se miraron.
Ahora, esos labios estaban de un tono carmín…y esas mejillas eran tan apretables.
Pero…era como si su manera de ser hubiese cambiado de un momento a otro.
-¿Está sonriendo?-
-Baka kitsune, ¿Qué te muerdo primero?, ¿las piernas o los pezones?- al parecer, ahora Hiei tenía demasiada "pila" y le habían entrado una ganas enormes de hablar, y jugar a cumplir los deseos de su pervertido corazón.
-Dos pueden jugar el mismo juego-
-Muérdeme lo que quieras-susurró con cierta delicadeza en las letras de sus palabras, logrando que el otro captase el aire caliente que brotó de sus labios cuando respondió. En seguida las mejillas se sonrojaron, mientras el latir del corazón del Jaganshi se acopaba al del pelirrojo. Las piernas se le tensaron al basquetbolista, al tiempo que el ascensor subía piso a piso, esperando a que alguien lo parara para aventarlo.
-Hi…ei-cuando el pelirrojo experimentó la lengua fresca del jugador roerle y lamerle uno de sus pezones tuvo que aferrar las muñecas más a la baranda, clavando las uñas profundamente. La lengua se movía rápida, degustando, chupando y succionándolo; como queriendo arrancarlo de sus pectorales, la mano del jugador siguió jugando por debajo, hasta que la entrada quedó abierta por completo.
De inmediato, un flash se apoderó de su cabeza, cuando experimentó como poco a poco los dientes del jugador comenzaron a morderle los pezones, pasando uno a uno, por abajo y arriba, mordiendo, chupando. Respirando agitadamente mientras el aire caliente se salía de sus pulmones. Autómata llevó su pelirroja cabeza hacia atrás, cerrando lo ojos cubiertos de gruesas pestañas con fuerza; mientras mordía la parte inferior de sus labios. El sonrojo se apoderó de sus mejillas y entre abrió sus labios para respirar con más rapidez.
El jugador siguió lamiendo, sin dejarle respirar al pelirrojo.
-mmmm…-la forma en que el pelirrojo contestaba a sus caricias le volvían loco, lo descontrolaban.
Ahora era el momento…ahora que lo tenía a su merced.
-Te voy a desamarrar Kurama- cuando las palabras cruzaron por la cabeza del baka kitsune no pudo ordenarlas con claridad ni captar el significado de ellas, pero apenas sintió como le desataba, cruzando sus dedos con los dedos de él, y como le acariciaba la entrada, supo de inmediato lo que seguiría a continuación.
Se dejo guiar como un niño mientras seguía mordiéndose los labios, y respirando agitadamente.
-Sujétate de mis hombros, o te caerás rosado kitsune- el tono, los ojos, la forma de hablar, su cuerpo, sus caderas. Todo parecía reaccionar a sus palabras, obedecer sus órdenes sin querer hacerlo voluntariamente.
Pero en fondo quería que lo tomase.
-Ya me estaba aburriendo de esperarte Hiei-
-Te habría hecho esperar más, baka kitsune, ¿acaso quieres que te deje con las ganas de nuevo?-entrecerró sus ojos maquiavélicamente, mientras una socarrona sonrisa se apoderaba de sus labios.
Obvio que no quería, ¡que idiota querría!
De inmediato llevó sus mano hasta los hombros del pelinegro para aferrarse a ellas, apenas sintió como lentamente el otro le colocaba en el frió suelo del ascensor, dejó de respirar, las manos le dolían, y al igual su entrada, pero el sólo imaginarse al otro sobre él…
-Bésame y dime que me amas, si quieres baka kitsune- la picarona invitación le hizo sonreír.
-No, tú hazlo-
-No, lo harás tú-
El pelirrojo le miró juguetón, muy bien.
-Si no me lo dices, pediré que me cambien el manager, estoy seguro que Karazu se muere por una cita conmigo- el pelinegro se sorprendió- además de que no está nada mal, estoy seguro que unas cuantas sesiones al psiquiatra lo volverán un chico tan tierno que me "puedo enamorar de él"-
-Maldito baka kitsune, ¡Tú eres mió!, ¡De nadie más!, ¡no te compartiré con Karasu ni tu amigo con cara de monje!-
-Dímelo entonces-
Silencio
Los verdes ojazos contemplaron como las manos del pelinegro le terminaban de depositar sobre el suelo del ascensor, le acariciaron las piernas con suavidad y con una ternura que no esperó que el oji-carmín portara con su personalidad. ¡Es que simplemente no encajaba con él!
-Te sorprende ¿baka kitsune rosado?-
De inmediato, cuando terminó de colocarlo, llevó su cuerpo encima del de él, pegando sus pectorales a los suyos, haciendo que en pelirrojo sintiera su carne, su piel. Sus sexos quedaron frente a frente rozándose uno con el otro, mientras la lengua del Jaganshi comenzaba a lamerle por completo el cuello.
Kurama llevó sus brazos por detrás de la cabeza pelinegra, respirando agitadamente mientras el Jaganshi llevaba sus manos a la entrepierna de él.
-Kurama…-
-Dímelo Hiei- no lo haría, no aún. Cuando la lengua del jugador bajó más allá de su cuello, el otro apretó sus manos, clavando sus uñas. Hiei le miró con sus rubíes, degustando la sola presencia del otro en el ascensor. Llevó su cabeza hasta más abajo de la cintura del baka kitsune, pasando por las caderas hasta llegar al ombligo, le comenzó a lamer hasta al fondo mientras sentía la piel del miembro erecto del pelirrojo hacerle cosquillas en el pecho.
El pelinegro sonrió para sí.
-Mmmm- nunca imaginó como sería que le lamiesen el ombligo, se llevó uno de los dedos a la boca, mordiendo la carne al mismo tiempo que el otro le lamía.
-Respira hondo- apenas escuchó esa frase, experimentó como un dolor se apoderada de él, enseguida sintió como las manos de Hiei comenzaban a darle la vuelta para que quedase mirando el suelo del ascensor. Supo que seguiría, pero es que… ¡no sabia si sería capaz de resistirlo!
-Hiei-
-Si te duele, dime, por que no quiero hacerte daño- en verdad podía ser muy lindo cuando quería…
Sintió, como el otro colocaba sus tersas manos en sus caderas, y como con un poco de fuerza le levantaba unos milímetros del frío suelo; obligándolo a flectar los brazos sobre él para quedar en la posición perfecta.
-Este es un bonito sueño del que no quisiera despertar-
-Baka kitsune, ¿seguro que no te duelen las piernas?, ¿puedes sentir algo?-
Hiei preguntando por él…Preocupado por él…
-Este es mi sueño, y yo lo controlaré-
¿Por que no le dolía el peso del cuerpo sobre sus piernas?...
¿Por qué no le dolían las rodillas ahora flectadas sobre las baldosas del ascensor?
¿Acaso aún podría...?
Sintió como la piel se le erizaba, como la mezcla de su saliva se acopaba en su garganta; como la sangre subía por sus venas.
-Mmmm-no pudo evitar gemir cuando la imagen de Hiei con el miembro erecto, listo para penetrarlo se le cruzaba por la cabeza, aquello era algo tan…caliente.
-Kurama, - y cuando pronunciaba su nombre tan orgasmicamente le descontrolaba más.
De inmediato, el cuerpo del otro comenzó a moverse, llevando el miembro dentro de su entrada.
Experimentó…como todo le daba vueltas.
Llevó sus dientes con fuerza, clavándolos, mordiéndose, y apretando los ojos.
-Ahh…mmm…- gimió con cierto placer cuando el miembro del basquetbolista comenzaba a penetrarle, cuando sintió como la carne de su sexo se erguía, respiró con rapidez.
-¿Estas bien?-
-De que te preocupas, eres tan… ¡mmmm!-
El primer movimiento de esa cadera le encolerizó, le hizo erguirse involuntariamente llevando con fuerza su cabeza por detrás del cuello…
-Baka kitsune- enseguida el otro comenzó a moverse hacia adelante y atrás, cabalgando; primero rápido y luego más lento.
-No quiero despertar…por favor…-
Siguió moviéndose velozmente dentro de él, las caderas del pelirrojo en verdad eran muy excitantes, y Kurama gritaba muy bien. Le excitaba más, le daban ganas de probar todas las poses posibles con él, primero en el suelo, luego en una mesa, o quizás en un vestidor. Por detrás, por adelante, de lado.
Dios…necesitaría más de los treinta días.
-¡Hiei!; ¡ah!... ¡ah!- se movió más fuerte dentro de él, apretando al mismo tiempo el miembro erecto del Kitsune, y cerrando los ojos de vez en cuando; sintió como poco a poco y a cada segundo el miembro del otro se erectaba más.
El semen del pelirrojo comenzó a deslizarse a través de sus dedos.
-Mmm… ¡Ah!... ¡Hiei!- las mejillas del basquetbolista se hincharon, y en un movimiento brusco y rápido, llevó sus dedos mojados a la boca del pelirrojo.
-Muérdelos- Kurama obedeció sin pensarlo, clavándole los dientes con fuerza, y chupando su propio semen.
-Ku…ra…ma- gimió.
-Tómame más rápido… por favor Hiei…- su manera de hablar, su manera de respirar…
Se movió nuevamente de adelante hacia atrás, retirando el miembro y metiéndolo otra vez por su entrada, penetrándolo una y otra vez. Moviendo las caderas del pelirrojo a su antojo, y degustando de las piernas de él también. Acariciándolas, lamiéndolas, llevando su cabeza hasta por detrás del trasero cuando retiraba el miembro, para chupar la entrada.
Lamiendo salvajemente, besándolo, y luego volviendo a penetrarlo.
Respirando alocadamente, y gimiendo de placer.
-Mm, ¡ah!… ¡Hiei¡… ¡más!... ¡más!- el sólo escuchar como el otro le imploraba lo descontrolaba, y es que ese orgásmico sonido era una melodía para él.
-Kurama mmm, Kurama, ¡Dios baka kitsune!- clavó con ferocidad sus uñas en la caderas redondas del otro para llevar su miembro nuevamente dentro de él. Se movió salvajemente, apretando el miembro erecto, y de vez en cuando apretando con sus manos las tetillas.
-Te quiero cambiar de lugar-
-Has…lo…que quieras…Hi- de inmediato, retiró el miembro, para girarlo con fuerza.
Le hizo contemplarle con brusquedad, quedando el cuerpo del pelirrojo mirando hacia arriba; golpeándose sin querer la espalda en contra del suelo.
Ahora si que pensó que le estallarían las piernas….
El pelinegro llevó su cabeza con velocidad hasta el miembro erecto del baka kitsune para volverlo a lamer, le comenzó a roer y morder salvajemente, una y otra y otra vez.
-Ahh, ¡Hiei!, ah, ¡Dios mío!- se llevó de inmediato una mano a la boca cuando la sensación en su cuerpo se intensificó.
Creyó que le daría un paro cardiaco cuando sintió la lengua del jugador dentro de su miembro, experimentando la boca del otro moviéndose de arriba hacia abajo, más rápido y más lento.
Mordiéndolo, y besándolo.
Hiei se detuvo, y abrió más las piernas de Kurama, llevándolas por encima de sus caderas con la fuerza de sus entrenados brazos. Aquel baka kitsune era tan liviano, que no le costó nada posarlo sobre su miembro, le sentó sobre su entrada, mientras él estiraba sus piernas, y se acomodaba sobre el congelado suelo.
La temperatura de su cuerpo se calmó brevemente, provocando que el frío le tranquilizara el ritmo cardiaco.
De inmediato, unas cristalinas gotas de sudor descendieron de ambos, cayendo algunas en los labios del jugador, bebiéndolas.
El sabor salado se impregnó en su garganta, cruzando por ella.
-Apreta los dientes- apenas escuchó eso, no lo dudó, de inmediato, Hiei le levantó unos centímetros, para llevarlo dentro de su miembro con brusquedad.
-Ah, ¡Hiei!...mmm…dios…no…puedo…- el cuerpo del baka kitsune se arqueó hacia arriba logrando que la penetración no fuera tan dolorosa, enseguida llevó sus brazos a través del cuello del capitán para jalar los cabellos azabaches con una fuerza descomunal, cuando el otro comenzó a moverlo con rapidez a través de su miembro tuvo que aguantar las ganas de gritar.
-Yo te moveré, por que sé que tú no puedes hacerlo- experimentar aquello, sentir las manos del pelinegro en sus caderas llevándolo de arriba hacía abajo, moviéndolo, tocándolo.
-Me estoy adictando a ti, Kurama-
-Mmm- el pelirrojo se llevó una de las manos hasta el agitado rostro, tapándose los ojos con sus dedos. El saber que Hiei lo estaba tocando era terrible, lo volvía enfermo y loco.
Nota mental: hacerlo con él cuando llegasen al apartamento.
-Kurama- cuando escuchó su voz, y experimentó como lentamente sus cuerpos comenzaban a dejar de moverse, se retiró las manos de la cara.
-Te amo…Baka kitsune-
Estuvo seguro que derramaría unas saladas lágrimas…
Entonces, su pelirrojo rostro descendió sobre esas mordibles orejitas.- ¿Recuerdas el corazón que faltaba?-
Los ojos de Hiei se entrecerraron palpando las letras pronunciadas por esos zorrunos labios.
-Si-
En ese momento Kurama le miró con sus verdes ojos, y una sonrisa picara se adueñó de su boca. El capitán le siguió, y en un movimiento rápido el baka kitsune le agarró una de sus manos, para colocarla sobre su pecho.
Hiei abrió los ojos de un momento a otro…
-Te regaló… mi corazón y mi alma-
El capitán movió sus dedos a través del pecho, palpando los pectorales que antes había lamido, la piel, las tetillas.
Enseguida, los labios del pelinegro se acercaron hasta una de ellas besándola lentamente con cierta delicadeza. Kurama tragó aire, al momento en que el Jaganshi le recorría con su juguetona lengua.
El kitsune guardó silencio.
-Entonces…déjame darte todo mi corazón, baka kitsune-
De inmediato, la cabellera pelirroja descendió hasta sus hombros, posando su rostro sobre los hombros del pelinegro.
Cerró sus ojos, para respirar el aroma del carmín.
…Seré tuyo, hasta el día en que me muera…Kurama.
Continuará-
Me disculpo si el cáp. Fue algo largo y quizás me quedó algo cursi n/n, pero que se le va a hacer, es lo que hay no más.
Aio: TTOTT, es que….soy yo la tonta de la vena rosada cursi, y esa escena en mi cabeza tiene la culpa; ¡me encantó!, me disculpo si me quedaron algo Occe los personajes, pues honestamente se me complicó hacer un lemon tierno entre Kurama y Hiei, especialmente por Hiei, ¿Qué sentido tendría que Kurama le dijera que lo quiere y que Hiei se quede callado?; honestamente me aburre que pasé eso. Ajaja.
¿Mi lemon estuvo bien?, U.U, (nótese la cara de vergüenza y como junta sus deditos índices)…es el primer lemon yaoi que escribo… ¿estuvo bien?, ¿se entendió todo?, ¿quieren más lemons en los otros capítulos de esta niña descerebrada que no sabe escribir lemons TTOTT?
Próximo Capítulo
Capitulo XI: Tokio vs Corea
Gracias especialmente a:
Carmilla Vampirelle, --Himiko--,kotsu, patonejo u/u, Hoshiyo-hime, Hino-chan, -ReScUe-CoLuPtOr-, XxLady-FilthxX, Andromeda no Sainto, Rika de Hiwatari y Fausto IX
.
…"Estoy cautivo en tus manos, encadenado a tu cuerpo…
…O atrapado en las nubes, prisionero de tus sueños…
…Soy el guardián de tu piel velando por ti, rozando contigo en la noche…
…Soy el guardián de tu piel queriendo sentir, tu fuego una noche más"…
.
-El guardián de tú piel-
Bethoveen R
