Capítulo 10
El viernes por la tarde Otabek yacía en un comedor comunitario en el que aportó algo de mercadería (como usualmente hacía) y tiempo, que ayudaba en la cocina y repartía platos con la comida necesaria a la gente que lo necesitaba. Se llevaba bien con los niños del lugar, estaba encariñado con varios. Quizás esa era una de las mas fuertes razones por las que hacía presencia allí, por ellos. Porque si bien, podía aportar lo necesario e irse y "hacer su buena acción del día" eso no era suficiente. Es por lo que a veces no se presentaba en su negocio, prefería dedicarse a hacer eso que ni él entendía a fondo por que lo hacía, solo sabía que quería aportar un grano de arena a una pequeña porción de personas que de verdad pasaban hambre, carenciados. Principalmente los niños, que no eligieron nacer en esas condiciones.
Al paso de varias horas, cuando hacía unas aproximadas siete u ocho cuadras viajaba en auto para volver a su casa, algo llamó su atención: En una plaza de aquel barrio divisó a una persona conocida y se detuvo a observar que estaba sentado en un banco, mirando un enorme árbol con expresión nostálgica.
—¿Qué te trae por aquí Yuri?
El aludido lo miró casi sin sorpresa y lo saludó —Que me trae por aquí… supongo que los recuerdos. Este solía ser mi antiguo barrio. —Respondió frío, para luego devolver la pregunta. —¿Y a ti?
—Ayudo a unos comedores comunitarios y en este barrio tengo uno que frecuento. No sabía que antes vivías aquí.
—Si, con mi abuelo, antes que falleciera. Él solía traerme a esta plaza a jugar cuando era mas pequeño. Pero bueno, luego crecí y me mudé a donde ya tú sabes. Venir aquí es para recordar los buenos tiempos, después continuo con mi estúpida y monótona vida, como todos. En fin, no sé por qué estoy hablando esto contigo.
—Esta bien que lo hagas, no me molesta. Es un gusto para mi conocer un poco mas sobre la gente que me rodea ¿Quieres que te alcance hasta tu casa? Me queda de pasada.
Yuri aceptó. Ya le parecía hora de volver, no quería llegar tarde, tenía ganas de hacer mas cosas de las que no puede hacer los días que trabaja.
En el viaje en automóvil las conversaciones se limitaban a ser sobre el comedor donde Otabek explicaba con detalle lo que hacía y ofrecía. Yuri preguntó sobre ello porque no soportaría ir en silencio viajando con su jefe, por querer sacar un tema para hablar. Se admiró de lo noble, de lo extraño que era ver una parte caritativa de alguien que no imaginaba que lo fuera. Al menos no a ese punto.
Interrumpió el ambiente su celular que vibraba demasiado. Tanto para rescatarse algo tardío de que era una llamada.
No habló demasiado, prácticamente fue como rechazar la llamada. Otabek había escuchado fuerte y claro las palabras de Yuri: "¿Hola? Ah, JJ lo siento, estoy en viaje. Cuando llegue a casa te llamo y acordamos mejor"
La curiosidad era algo incontrolable. Menos si se trataba de JJ llamando y cosas que sabía de por medio con ganas de decir.
—Veo que te llevas mejor con mi amigo.
—Si. Pasé de un "no me interesa" a un "al menos es lindo y se esfuerza por acostarse conmigo"
—¿Lo haces de lástima?
—Claro que no, jamás estaría con alguien de lástima. Me atrae físicamente y quiero jugar un poco con él. Pero no te preocupes, tu amigo la va a pasar bien.
—Ya veo… pero sabes que es casado ¿no?
—Sí ¿y?
—Y pensé que tal vez sentías algo de ¿Culpa? Por meterte con alguien así.
—¿Crees que es el primero? Ja, de esos tuve muchos. Son cosas que no me incumben, es historia de la otra persona. Lo siento si parezco un desvergonzado, pero no voy a excusarme, soy sincero. —Se rascó la nuca un poco nervioso.
—Tranquilo, me gustan las personas así de extraordinariamente honestas como tú. Escasean.
—Gracias pero ¿A que viene todo esto? Digo, porque has sacado de repente el tema de JJ…
Otabek no contestó, solo hizo un gesto despreocupado demostrando que ni él entendía como acabó la conversación en eso, pero tampoco pudieron seguir hablando demasiado porque ya habían llegado a destino y Yuri se tenía que despedir.
Lo saludó y bajó del auto, aunque antes de cerrar la puerta de este, Otabek lo tomó del brazo reteniéndolo, ocultando su mirada en otra parte para no mirar cara a cara a quien tenía frente.
—Yuri, con respecto a lo que dije cuando te rechacé la propuesta… —Hizo una pausa y continuo un poco más inseguro. —creo que me estoy confundiendo y no sé que pasa ahora.
—No entiendo a qué quieres llegar…
—Y-yo tampoco. No es como si quisiera… o no quisiera… Olvídalo. —Soltó del agarre a Yuri, aseguró la puerta y arrancó el auto.
,,..,,..,,
Las insistencias de Jean a Otabek para ir a la discoteca donde trabajaba Yuri los Sábados no fue tan tediosa como imaginó, aceptó fácil y enseguida se dirigieron al lugar. Otabek siempre elegía conducir ida y vuelta porque no confiaba en las condiciones de JJ después de beber. Además, que era su auto y no quería "prestarlo para usos personales de otros" . Sabía también que JJ tenía su propio automóvil, aún así, tomaba la responsabilidad de conducir él porque su amigo no tenía buenos episodios que contar manejado a la salida de una discoteca o bar. La mayoría de veces era llevar su auto, quería mantener el control, literalmente.
Al entrar no tardaron demasiado en divisar a Yuri, que se encontraba en una ronda con otros chicos bebiendo y riendo. Entre ellos estaba Chris, quien ya empezaba a llamar la atención de ambos hombres porque este la mayor parte del tiempo estaba con Yuri. Recordaban haberlo visto en el escenario con él, pero por como eran sus tratos, se notaba que eran algo mas que simples compañeros de trabajo.
Cuando se acercaron a saludar, Yuri estaba de espaldas y no se percató de ninguno. Chris si, por ello hizo una seña a su pequeño amigo para que se volteara. Saludó a ambos muy animadamente y los invitó a unirse al grupo. Estaba por comenzar una ronda de tequila así que aceptaron para incluirse al ambiente.
Jean y Yuri no tardaron demasiado en hacerse a un lado e ir a bailar apartados. Otabek observaba de a ratos, notando como la química de ellos había cambiado. Los notaba mas cerca, mas caricias, mas sonrisas picaras, sobre todo en sus miradas cómplices de que algo tramaban.
No estaba lejos de empezar a sentirse incómodo, ni tampoco de arrepentirse en estar allí. No quería seguir mirándolos, tampoco estar justo en donde estaba, necesitaba al menos cambiar de posición, olvidar que había algo que le molestaba. Y Chris lo notó, entendiendo algo que ni el mismo Yuri se hubiese dado cuenta nunca.
—¡Yuri bebé! Ya casi nos toca subir al escenario ¿Qué esperas? ¡Acompáñame! – Llamaba Christopher falsamente ansioso y apurado para tomarlo repentino del brazo arrastrándolo camino al escenario.
—¡Oye! Estaba a nada de besar a un tipo ¿Qué acaso no sabes cuando estoy en algo con alguien? No eres tan tonto.
—Por eso mismo, no soy tonto.
—¿Puedes explicarme?
—Mañana te explicaré. Hoy vuelve a casa conmigo, nada de irte con otros tipos ¿Okey?
Yuri asintió sin estar muy de acuerdo con el planteo de Chris, aunque no tuvo otra alternativa. Ir en contra de Chris era luego encontrarse con regaños que prefería evitar.
La noche continuó con el show esperado por varios, Yuri y Chris lograban convertirse en un centro de atención, en unos mas que otros pero siempre tenían los ojos puestos sobre ellos.
El resto de las horas sobrantes se encargaron de hacer la misma rutina de sábados. Seguir emborrachándose, bailar con amigos, reír, ir varias veces al baño y en sentido mas individual, buscarse alguien a quien besar.
Esta vez Yurio recordaba bastante lo que hacía, y si había algo que destacar en esos recuerdos era que varias veces en la noche, besó a Jean y le encantó hacerlo.
También destacó otra cosa, y fue que volvió a desobedecer a Chris, porque se fue sin él, y de la mano con un hombre hacia afuera que estaba en condiciones similares a él, mareado y con necesidad de descansar, hombre que conocía bien y otra vez parecía que se cruzaban en el mismo camino todo el tiempo desde que se conocieron.
No entendía el motivo, cuando reaccionó ya estaba fuera, siguiéndolo solo porque lo tomó del brazo arrastrándolo hasta allí. Otabek lo llevó a su auto.
—Lo siento Yuri pero no lo soporté mas. Necesito estar contigo un poco a solas.
Y así fue. Se quedaron dentro del auto, mirándose fijamente a los ojos. Parecía como si de repente el estado de ebriedad hubiese desaparecido y otra cosa lo superó. Repentino, Otabek estiró su brazo y con su mano izquierda acariciaba suavemente la mejilla de Yuri, haciéndolo sentir tranquilo, haciendo que desee mas de eso de una manera diferente. Yuri estaba sonrojado y queriendo evadir esa sensación. Para escaparse de ello se quería excusar, autoengañarse de que necesitaba acostarse con él, librarse de eso que no entendía, que se trataba de algo diferente.
Pensó en romper el ambiente, en tirarse encima de él y que termine todo con resultados sexuales pero no lo hizo porque estaba disfrutando de lo que pasaba. Incluso se apoyó sobre el pecho de este aún mas sonrojado que antes y lo abrazó. Motivo que hizo a Otabek también ponerse rojo pero no lo detuvo y continuó acariciando esta vez las hebras largas rubias lacias que lo hechizaban.
"Ya se me va a pasar, ya se me va a pasar." se repetía incontables veces interiormente Otabek para convencerse de que solo era una cuestión del tiempo que se encargaría de acomodar todo, que cuando llegué ese famoso martes, va a entender mejor el lugar de cada uno, tanto de su amigo, el de Yuri y el suyo. Estaba confundido pero sabía que no para siempre.
El mas perdido en esto era Yuri. Se inundaba de preguntas "¿Estará arrepentido? ¿despertó deseo sexual por mi? ¿Por qué solo caricias sin decir nada al respecto? ¿Por qué me siento tan nervioso ante algo tan simple y tonto casi banal?"
Algo nuevo en ambos asustaba tanto, tanto, que en vez de aclararse, se oscurecía mas.
Notas de Autor:
Quería destacar que este capítulo está resumido (sobretodo por cosas que pasan en torno a Yuri) porque en el próximo aparecen mas partes de lo que pasó "esa noche" desde los recuerdos y perspectivas de otros personajes.
Les agradezco como siempre, por seguir el fic. Saludos.
