Hola a todos y todas los que pasan a leer esta adaptación.
GRACIAS POR LOS REVIEWS DEL CAPÍTULO PASADO, POR LOS NUEVOS FAVORITOS Y POR LOS SEGUIDORES DE LA HISTORIA.
Hoy vengo con la actualización del siguiente capítulo. A LEER!
CAPITULO 10
–Y bien…¿Qué tal haz pasado la noche Granger?–preguntó.
Supongo que había preguntado aquello por la cara que traía en aquel momento.
–He dormido más que bien, mis elfinas domesticas han tenido que despertarme, pero gracias por preguntar Malfoy.
–Me alegra que hayas dormido bien.
–Gracias–repuse con tono nervioso. Jugueteé un momento con mi vestido, intentando pensar en cómo decir lo que estaba a punto de decirle–.
–Siento mucho haber tenido un comportamiento imprudente ayer. Cuando me acosté me di cuenta de que, aunque todo esto que está pasando sea una situación extraña para mí, no debería culparte. Tú no eres el motivo de que yo me vea envuelta en esto, y sé que éste montaje de la Selección ni siquiera es idea tuya. Además, me sentía asfixiada y tú te portaste de lo más amable conmigo al pedirle a aquel guardia que me dejara salir, aunque yo estuve…, bueno...tu sabes, algo odiosa. Podías haberme echado de inmediato, pero no lo hiciste...así que Gracias.
–Debo confesar que jamás creí que llegaría este momento...si alguien me hubiera dicho "Granger va a disculparse contigo el día de hoy por primera vez en su vida" seguro que traería conmigo ese aparato muggle que graba a las personas...¿como es que lo llaman?...
–¿Te refieres a la camara de videograbacion?.
–¡Sí! exacto ¡eso mismo!–exclamó casi sonriendo.
–Fuera de bromas Granger, no estoy muy seguro de cómo hacer esto–agregó levantando los brazos derrotado.
–¡Es sencillo Malfoy!, yo me disculpo por algo, tu aceptas las disculpas… ¡y listo! asunto olvidado.
–Está bien Granger, acepto tus disculpas–...dijo apartando por la vista un momento hacia el extremo del Gran Salón donde se encontraban el resto de las chicas. Cuando volvió a mirarme, se echó adelante, apoyando los codos sobre las rodillas como si quisiera hacerme entender la importancia de lo que iba a decirme.
–Granger, eres la única persona que ha sido sincera conmigo desde el inicio de la Selección. Eso es una cualidad que admiro profundamente de cualquier persona, así que voy a pedirte que tengas la amabilidad de responderme a una pregunta.
Asentí algo asustada pensando en qué es lo que quería preguntarme. Se acercó aún más y susurró:
–Dices que estás aquí por error, así que supongo que no estás aquí por voluntad propia.
–¡Vaya!–exclame sarcástica…–Me sorprende tu asombrosa inteligencia para deducir las cosa…
–¿Hay alguna posibilidad de que en algún momento dado de la competencia llegues a sentir algo por mí?–me cuestionó de manera directa y sin rodeos.
Mi risa sarcástica había desaparecido al instante, para dar paso a un pequeño nerviosismo en mi cuerpo, al escuchar aquella pregunta. No quería portarme grosera con él, ni herir sus sentimientos si es que los tenia, pero aquello era algo en lo que no podía engañarle.
–Te has portado muy amable conmigo desde el inicio Malfoy…–respondí sin saber que más decir. –Pero hay motivos de peso por los que no creo que podría–añadí.
–¿Quieres explicármelo?–cuestionó con un tono de voz escéptico, supongo que no estaba para nada acostumbrado a que una chica lo rechazara.
No es algo que deseara compartir con él, pero me pareció que tenía que sincerarme para que pudiera entender lo que sucedía conmigo en aquel momento. Así que con una voz más baja que la de antes le confesé la verdad.
–Mi corazón le pertenece a una persona Malfoy–le dije de la manera más sincera que había. Así evitaría tocarle el tema de la compatibilidad, ambos sabíamos que no teníamos nada en común, yo era una simple hija de muggles, y él era el próximo heredero de los Sagrados 28. Además que habíamos sido enemigos durante nuestra estancia en Hogwarts.
–Granger, sé de sobra que amas a Weasel. Pero estoy seguro que ese no es el verdadero motivo por el cual no puedas llegar a sentir algo por mí. Así que te lo vuelvo a preguntar…¿hay alguna posibilidad de que llegues a sentir algo por mí?.
Oh aquí vamos-pensé.
–Malfoy tu más que nadie sabes que no tenemos nada en común. Tú odiabas que fuera una comelibros y la primera de la clase en Hogwarts…mientras que a mí me molestaba que te fueras pavoneando por todos los pasillos del colegio como si fueras la última maravilla del mundo –¡Que por cierto no lo eres!–agregue riéndome.
–¿No soy la última maravilla del mundo?–cuestionó en broma.
–No sé porque motivo, pero mi madre te adora Malfoy…ella fue la primera persona que me convenció de entrar aquí, pero no estoy segura de que pueda llegar a sentir algo por ti, lo único que sé en este preciso momento es que no quiero ir a casa…mi familia necesita que me quede aquí, por lo menos un par de semanas.
–Me imagino que necesitan dinero...
–Sí–admití, a mi pesar. Debía de parecer que lo estaba utilizando. Y quizá fuera así.
–Malfoy, poco tiempo después de que termináramos el Colegio, a mi Padre le detectaron una enfermedad casi incurable del corazón. Intenté buscar un trabajo que fuera estable y bien remunerado en el mundo mágico, pero me fue imposible, nadie quería a una hija de muggles. Así que tuve que regresar a Londres, para conseguir un trabajo que me permitiera solventar los gastos de su enfermedad.
Esperé alguna reacción de Malfoy por lo que acababa de confesarle, pero su gélida mirada seguía clavada en la mía como si estuviera esperando a que añadiera algo más. Supuse que lo peor que me podía pasar sería que me enviara a casa, así que seguí:
–Si dejas que me quede, aunque sea un par de semanas más, podría ofrecerte algo a cambio–dije.
Las cejas se le dispararon hacia arriba.
–¿A cambio?
Me mordí el labio.
–Si permites que me quede…–aquello iba a sonar muy tonto–. Bueno, a ver, hay que ser realistas: tú eres el próximo heredero de los Sagrados 28. Debes estar ocupado todo el día, tratando con altos cargos del Ministerio de Magia, con los otros miembros de la Sagrada Familia y todo eso ¿no?. ¿Y se supone que vas a darte tiempo suficiente para reducir la búsqueda entre diez…bueno, entre nueve participantes, a una sola? Eso es mucho pedir, ¿no te parece?–
Él asintió. Por su expresión estaba claro que le parecía una labor agotadora.
–¿No sería mucho mejor que tuvieras a alguien que te ayudara a hacer todo eso? ¿A alguien como… ¿una amiga?
–¿Tu siendo mi amiga Granger? ¿Por Salazar, acaso te has escuchado?
–Sí Malfoy. Si me dejas quedarme, te ayudare a encontrar quien es la mejor opción para ser tu esposa. No tienes ya que preocuparte por mí, puesto que ambos sabemos que no estoy enamorada de ti, así que puedes hablar conmigo de las chicas en cualquier momento, e intentare aconsejarte, seré algo así como tu confidente.
Su expresión era algo graciosa. Jamás se hubiera imaginado que podría ofrecerme para ayudarle a elegir su próxima esposa. –Granger…estaré encantado de que te quedes–respondió después de unos cuantos segundos para pensárselo.
El alivio que sentí era indescriptible.
–¿Tú crees –preguntó Malfoy– que podría seguir llamándote Sabelotodo?–
–Ni hablar–le susurré y me puse en pie.
Malfoy también se levantó, con gesto divertido. Yo podría haber reaccionado frunciendo el ceño, pero en realidad era gracioso. Hizo una reverencia, yo también, y volví a mi sitio.
Tenía tanta hambre que me pareció una eternidad el tiempo que tardó en llegar hasta la última fila. Pero por fin regresó a su sitio la última chica. A mí ya se me hacía la boca agua pensando en mi primer desayuno en la Mansión.
Malfoy se dirigió al centro de la Sala.
–A las que les he pedido que se queden, sean tan amables de permanecer en sus lugares. A las demás, por favor, pasen con Bella al Gran Comedor…enseguida me reuniré con Ustedes.
Me puse en pie, con la mayoría de las chicas, y nos pusimos en marcha. Sería que deseaba pasar un rato más con las otras. Vi que Hannah Abbott era una de ellas. Sin duda era una chica especial, tenía todo el aspecto para ser la próxima esposa de Malfoy.
Entramos al Salón del Gran Comedor y allí, con un aspecto más majestuoso del que me habría podido llegar a imaginar, estaban el Señor Malfoy y la Señora Malfoy. También había otros equipos de televisión pululando por la sala para captar nuestro primer encuentro. Dudé, preguntándome si deberíamos volver a la puerta y esperar a que nos hicieran pasar. Pero casi todas las demás, aunque vacilantes, siguieron adelante. Me dirigí rápidamente a mi silla, intentando no llamar mucho la atención.
Bella entró apenas dos segundos más tarde y tomó las riendas de la situación.
–Señoritas, me temo que esto aún no se lo hemos enseñado–dijo–. Cada vez que entren en una estancia en la que estén el Señor o la Señora Malfoy, o si ellos entran en el lugar donde están ustedes, lo correcto es hacer una reverencia. Luego, cuando se dirijan a ustedes, pueden volver a levantarse y tomar su asiento. Todas juntas, ¿de acuerdo? –Y todas hicimos una reverencia en dirección a la cabecera de la mesa.
–Bienvenidas, chicas –saludó la Señora Malfoy–. Por favor, siéntense, bienvenidas a la Mansión. Estamos muy contentos de que estén aquí–había algo agradable en su voz. Era tranquila, al igual que su expresión, pero al mismo tiempo tenía personalidad.
Tal como había dicho Bella, los elfos domésticos acudieron a servirnos el zumo de naranja por la derecha. Nuestros platos llegaron cubiertos en grandes bandejas, y los elfos los destaparon justo cuando los teníamos delante. Una deliciosa ráfaga de olor procedente de mis tortitas me impactó en la cara. Afortunadamente, los murmullos de admiración de toda la sala taparon los ruidos de mi estómago.
El Señor Malfoy hizo una señal en general y empezamos a comer. Unos minutos más tarde entró Malfoy, pero antes de que tuviéramos tiempo de levantarnos se dirigió a nosotras:
–Por favor, no se levanten, señoritas. Disfruten de su desayuno.
Se dirigió a la cabeza de la mesa, le dio un beso a su madre en la mejilla, una palmadita a su padre en el hombro y se sentó a su izquierda. Hizo unos comentarios al elfo domestico que tenía más cerca, y se puso a comer.
Hannah no apareció. Ni ninguna de las otras chicas. Miré a mi alrededor, confusa, contando cuántas faltaban. Cuatro. Cuatro de las chicas no estaban allí.
Fue Luna, que estaba sentada delante de mí, quien respondió la pregunta que había en mis ojos.
–Se han ido.
¿Ido? Oh. Se habían ido…
No conseguía imaginar qué podrían haber hecho en apenas cinco minutos que desagradara tanto a Malfoy, pero de pronto me alegré de haber decidido ser sincera.
Así, de repente, solo quedábamos seis.
CONTINUARÁ
Y bien? Que les pareció el nuevo capítulo…Veo que muchas atinaron en lo que iba a pasar el día de hoy con nuestra shippeo favorito…Muchas gracias por leer a todas y todos!
AGRADECIMIENTOS: Quiero agradecer a los reviews del capítulo anterior.
-HelenaJane28
-Annykzhenn
-Sally
-Micaela Malfoy
-Eri0
-JeAn Tonks BaEs
-Selene1912
-Celevhr
