Rick se pregunto por enésima vez donde se podria encontrar Kuon. En cada momento debia estar viéndole atentamente, ya que a la mínima señal de Kyoko o algo relacionado el saltaba sin importarle donde se encontrara.
Era por esa razon que se encontraba buscándole en unos de los lugares menos idóneos para separarse. Sin duda el puerto, en donde se concentraban las personas menos escrúpulosas posibles, no era el mejor sitio a buscar.
Y fue ver como sostenía decididamente el brazo de aquella prostituta lo que le haría cambiar el alivio de verlo con el deseo de darle una tunda.
No habia forma de equivocarse, entre la sonrisa de la prostituta y la insistencia que parecia tener Kuon de que no se fuera, la escena se le mostraba muy clara.
-¿Que has dicho?
-Te veo emocionado pequeño, tal vez debamos pasar la conversacion a otro lugar
La ganancia no le podria haber caido mas regalada, ya podía oir el tintineo de las monedas en sus manos.
-Repite lo que habías dicho.
Kuon estaba más allá de nervioso. En sus manos podia haber encontrado una pista del paradero de Kyoko. Sabía exactamente que pasaba por la mente de la prostituta, no era tan iluso, si tan solo se calmara y pudiera empezar a negociar... su mente se habia quedado bloqueada, sus manos se aferraban a lo unico que su familia queria en esos momentos.
Como de oído del cielo, sucedió lo que demandaba.
Un fuerte golpe le esclareció los pensamiento.
-¡Imbécil! - haciéndole caer, su mano soltó a la tan ansiada pista - ¿Que estas haciendo?
La voz de Rick apenas se oia en su mente, la adrenalina le ocultaba toda visión exceptuando la de su objetivo.
Al ver como Kuon tenia la intención de volver a coger a la prostituta, la furia de Rick se acrecentó. Sujetándolo de las solapas empezó a zarandearlo sin importarle lo que sucediera con Anna.
Esta por otro lado era renuente a dejar pasar un cliente tan rico y facil, pero a la vista de la pelea decidio escabullirse. Esto no le paso desapercibido a Kuon.
Con un golpe bien encajado en las costillas y un rodillazo se desasió de su captor.
-Me gustaria hablar del nombre que ha dicho
Anna era una persona curiosa por naturaleza, aun así el aura desprendida por el joven no le daba buenas ideas, la violencia que desprendía su cuerpo no encajaba con un rostro tan joven. Tan raro... eso solo aumentaba su curiosidad innata.
-¿Que nombre te gustaria escuchar entonces? ¿Diana? ¿Melissa?¿ A quien te gustaria tomar esta noche?
-Creo que solo requiero la información de un nombre
Rick no entendia lo que veía, Kuon no parecia interesado en lo que ofrecía la prostituta, entonces... ¿Que asuntos tenia con ella?
-Háblame de Kyoko
...
El murmullo de voces fue lo primero que oyó, seguido de una serie de pasos que no paraban de sonar. Absolutamente todo le dolía, el simple gesto de mover la mano le costaba horrores.
Cuando el crujido de una puerta se abrió intento fingir lo mejor posible estar dormida, debia ser cauta.
El roce de telas y sonido de papeles le hicieron dormitar. Poco a poco el calor de una luz proxima le hizo volver a recordar un rostro conocido. La primera persona que la dejo.
"-¿Se parecen a nosotros? ¿Como consiguen sus poderes? ¿Viven en los arboles aunque haga mucho frio?
-Jajaja... Tranquila Hime, la proxima vez que veas a Lydia ella te podrá decir todo sobre esas criaturas llamadas Hadas.
-¿Las has visto alguna vez Hiro-san?
-¡Por supuesto que si! Justo el otro dia me dijeron que vieron a una pequeña traviesa practicando en la cocina aun cuando sabe que esta prohibido - la indirecta fue muy clara para Kyoko, que se ruborizo un poco.
-Queria hacerle un poco de comida a Okaa-san - apretó las manos con preocupación - Fujikata-sama dijo que era un momento delicado para ella y queria ayudar.
- Deja que los adultos nos preocupemos por esas cosas.
-Pero...
-¡Kyokoooo!- se oyo el grito de enojo por toda la casa.
-Me parece que Lydia ha visto la cocina.
-¡Me olvide limpiar! - con paso apresurado empezo a correr - ¡Volveré pronto Hiro-san!
-Claro, la proxima vez tráeme más galletas"
-¿Hasta cuando planeas seguir durmiendo? Es muy aburrido estar aqui...
El niño observo como la niña dormía en lo que parecia una pesadilla. Su entrecejo se volvia mas marcado y unas lagrimas empezaban a surgir.
Shotaro no queria estar ahi.
Habia tenido que hacer un constante esfuerzo para convencer a su padre de llevarlo a uno de sus viajes. Su madre habia estado en contra y el no podia soportar otro largo verano en una casa en donde los viejos predominaban.
Pero ya no estaba seguro. Alli disponía de sirvientes mientras que aqui tenia que ganarse la ración como un grumete más, trabajar como un grumete más. Se notaba que su padre se hacia viejo para cometer tales barbaridades locuras.
La niña habia empezado a gimotear. Genial. No bastaba con haberlo dejado alli sino que ahora tenia que lidiar con esto.
Acercándose a su rostro, planeo despertarla con un beso y alguna frase genial. Le vendría bien tener una sirviente que le atendiera, y todas las niñas parecían cachorrillos esperando una orden suya cuando actuaba asi.
Felicitandose a si mismo por un plan genial, no se dio cuenta que la niña en cuestión lo miraba sin verlo realmente.
"-No...no me dejes aqui sola Hiro-san - cogiéndole del brazo se negó a dejarle ir.
-Volveré por ti Hime - cansado de esquivar a sus perseguidores se arrodilló delante de la pequeña - solo mantente con vida...ah ... prometemelo...
-Hiro-san ...- no entendia nada, solo queria ir a casa - Yo...
-¡He encontrado un rastro! ¡Por aquí!
-Por favor Hime,... mantente con vida y no le digas a nadie quien eres... volveré por ti y podrás cocinarme más galletas - con una sonrisa triste la abrazo, sabiendo que podria ser la ultima vez que la viera - mantente viva
-Hiro-san...- las lagrimas no dejaban de caer en los dos bandos, uno sabia lo que pasaría otro solo lo intuía.
Oyendo los pasos más cerca se levanto rapidamente. Cogiendo a Kyoko en brazos la coloca en un árbol cercano resguardada por las hojas.
Correr ya no era una opción. Tan cansado como estaba solo le quedaban fuerzas para defenderse y tenia una pequeña oportunidad de salvarse que no iba a desaprovechar.
- La rata decidió dejar de huir - con espada en mano se empezó a acercar.
- ¿Donde esta la niña? -pregunto su compañero.
-La he escondido en una cueva cerca de aqui, si me dejáis vivir os la enseñare.
-Como si fueramos estúpidos.
-Nunca la encontrareis sin mi , es una cueva que solo yo conozco, solo dejadme vivir.
Los dos hombres empezaron a dudar, bajando la guardia justo como el queria. Con las puntas de sus armas apuntando al suelo empezo a deslizar tres dagas en su manos.
-Podemos hacer un trato - hizo un gesto a su compañero - atale
Cuando el hombre dejo el arma al lado para buscar un trozo de cuerda aprovecho el momento. Solo hizo falta una daga para darle al corazón, cuando creía haberse salvado giro, dispuesto a terminar con el otro hasta que sintió como una bala atravesaba su piel.
-Lo siento por mi compañero pero el oro deberia ser solo mio segun creo.
Los borrones que veia le quitaban sus fuerzas, ya antes de sentir el desmayo formulo la pregunta que tanto queria saber.
-¿Quien?
-¿El deseo del muerto? Bien, no veo por que no - Dirigio el filo de su espada a su cuello - Todo cazarrecompensa está detras de esa niña, asi que mejor preguntate ¿Quien no?
La espada se alzó.
-¡Hiro-san!
-¡Despierta! - esperaba sinceramente que ese grito la hubiera despertado- ¡Me estas ahogando!
Kyoko vio extrañada al chico que tenia debajo. Sus rasgos eran parecidos a los de ella aunque mas acentuados, el mismo pelo negro que poseía y los ojos, excepto por el color, eran bastante parecidos.
Viendo sus propias manos encima suyo las aparto rapidamente.
-¡Lo siento! - parándose veloz empezó a recordar poco a poco todo lo sucedido - ¿Donde estoy?
Viendo su plan arruinado empezó a sentir bastante mal humor. Lo habia visto, era verdad, pero mas como curiosidad que como maravillada. Se sentia insultado.
- ¡Hey niña! ¡Las preguntas las hacemos nosotros!
Mirándolo despectivamente lo repaso de arriba a abajo. Terminando en un suspiro.
-Me gustaria hablar con el capitan.
Insultado más allá de lo que podia aguantar se dispuso a convertirla en su mascota. ¡Una que supiera quien era el que manda!
- Estas hablando con el ahora mismo.
Kyoko aguanto la necesidad de rodar los ojos. No sabia quien era este niño, podia llegar a cometer una estupidez si era alguien importante, claro que lo de capitan quedaba descartado.
Siguiendo el ejemplo de una de sus personas más importantes cruzo los brazos.
- No hablare con nadie que no sea el capitan.
...
" - Victoria-sama ¿es verdad que usted sera mi maestra?
- ¡Así es! pero... ¿Que es eso de "sama"?
-A las personas importantes se les llama con "sama", es tradición de japon.
-Increíble Kyoko, ¿puedes hablar japones?
-s..si
-¡Por supuesto que es increíble! - dijo Cole abriendo la puerta en donde habia estado escuchando a escondidas- Kyoko puede cocinar, sumar, restar, leer y esta aprendiendo a navegar de forma increíble. Solo alguien con gran inteligencia podria hacer todo eso y ella...
Viendo la ruborizada cara de Kyoko y la sonrisa que Victoria tenia escondida se dio cuenta de lo que hacia.
-Ehem ... quiero decir ... espero que no estés flojeando...y..supongo que tengo que ir a revisar la cubierta... asi que me voy.
Victoria no pudo evitar el sentimiento de ternura que la embargo al verle marchar. Tal vez sea un ogro en el exterior pero Cole Graham era el hombre más dulce que habia conocido."
"-Admitelo, eres un romántico y lo sabes.
Bajo la luna, ellos dos eran los únicos en proa. Decidiendo tomar aire fresco cerro los ojos para disfrutar del viento.
-No se de que me estas hablando.
No pudo evitar sonreir. Aprovechando que estaba con los ojos cerrados se acerco sigilosamente detras de el para abrazarle sin que se diera cuenta.
Antes de dar el tercer paso, una gran mano le cogió la cintura mientras que sus labios eran aplastados por los de Cole. Llegando con fiereza a su boca.
-Si eso te pareció romántico piénsalo dos veces mujer.
Marcho el, creyendo haber dejado con ese beso duro las cosas claras respecto a su caracter.
Todo lo contrario era Victoria. Que ruborizada intento calmar el latir de su corazón.
-Bobadas- se tapo el rostro con las manos- Si un beso bajo la luna no es romántico entonces no se que significa esa palabra.
Una risa suave se le escapo cuando el gruñido de Cole le dio su respuesta.
En verdad amaba a ese hombre"
Los recuerdos se le venían encima como gotas de lluvia sin parar. Tantos ratos felices que tenia, habia veces en que deseaba haber perdido la memoria y no sufrir más.
- No volveras a estar tan cerca mio Graham - posando la mano en su antebrazo, apretó las vendas que alli se encontraban. Demasiados recuerdos para su gusto.
- Victoria - el sonido preocupado de Dean le insto a esconder rápidamente sus vendas con la camisa.
-¿Que sucede? - se levanto intentando esconder el rostro de el - Te he dicho miles de veces que llames antes de entrar.
-Se acerca un barco ...
El chico llamado Dean no sabia que hacer. El viejo Walter le habia dejado claro que cuando la viera así tenia que dejarla sola, pero no sentia que eso fuera lo correcto.
-Sera mejor que te pongas la gorra, parece que solo son mercaderes.
- De acuerdo, vuelve a tu puesto.
Vacilante empezó a retroceder, no sabia como ayudarla. Ella le habia dado un refugio y sacado de las calles cuando el le habia insultado en primer lugar...
- Victoria - ella no le miraba - yo he llorado en tu hombro hace mucho, que clase de hombre seria yo si no te devuelvo el favor.
Ignorando su mutismo se acerco firme ante ella, rodeándola para verle a la cara.
Ojos hinchados y surcos de agua en su cara intentaba desesperadamente tapar, reteniendole los brazos la abrazo.
Su cuerpo de 13 apenas le llegaba a la barbilla aunque fuera alto. Hacia apenas un año que habia empezado a desarrollar musculatura. Su acto era la de un chico pretendiendo ser un hombre ya adulto.
Pero por alguna razón Victoria se derrumbo en su hombro.
