Les agradezco muchísimo sus comentarios, a absolutamente todos. Bueno en espero disfruten este capítulo.
Cuando Bulma despertó, se dio cuenta de que se encontraba dentro de una pequeña carpa recostada sobre unas cuantas cobijas, con una más encima de ella, al intentar ponerse en pie, un leve gemido escapo de su boca, no recordaba bien porque pero todo su cuerpo le dolía terriblemente.
Si yo fuera tu no intentaría moverme – dijo de pronto una voz que resultaba, terriblemente familiar. Cuando ubicó al dueño de esta, no pudo evitar sentir cierto miedo. Bulma permaneció en silencio unos segundos sin quitarle a Vegeta la mirada de encima, hasta que reunió el valor suficiente para hablar.
¿Cómo llegue aquí? – pregunto ella con voz firme a pesar del miedo
Hmp, yo te traje – respondió el guerrero secamente. Vegeta pudo observar en los ojos de Bulma, que aún no estaba completamente satisfecha con la respuesta, y que al parecer realmente no recordaba nada. – Freezer te entrego a sus hombres esta tarde, yo supongo que ellos… Te hicieron daño, cuando supe que estabas con ellos fui por ti, te saque de ahí, pero en el camino te desmayaste – eso ultimo Vegeta procuro decirlo con más calma, pues a pesar de no ser un hombre sensible, sabía que eso afectaría de forma simbólica a la Terrícola.
Sí… ya recordé – comenzó a decir Bulma. – aun que ellos no me tocaron, es decir… no abusaron de mi, solo me golpearon, no alcanzaron a hacerme nada, recuerdo que lo harían pero… tú me salvaste ¿No? - dijo Bulma con calma como si estuviera realizando un descubrimiento increíble
Bueno, solo recupere lo que es mío – respondió Vegeta volviendo a su frio tono
¿Tuyo? – pregunto ella incrédula
Quizá aún no del todo, pero es solo cuestión de tiempo – respondió el sayayin. – Ahora déjame limpiarte las heridas, o se infectaran – dijo él mientras intentaba limpiar una cortada que Bulma tenía en el rostro con un trapo mojado.
¡Para eso me salvaste! ¡Claro para que nadie tocara TÚ trofeo! ¡Aléjate de mí! ¡NI TÚ NI NINGUN SAYAYIN VAN A TOCARME! – grito Bulma verdaderamente molesta arrojándole el trapo a Vegeta en la cara
De acuerdo haz lo que quieras, y piensa lo que se te dé la gana, me da igual - respondió Vegeta secamente, de cualquier forma, era verdad le daba exactamente igual lo que la terrícola hiciera o dejara de hacer. O eso creía él.
Después de unos segundos Bulma, tomo el trapo que él le había ofrecido y comenzó a limpiarse, odiaba reconocerlo pero él tenía razón, si no limpiaba las heridas, estas podían llegar a infectarse y eso era lo último que necesitaba. Al ver que ella estaba cediendo, Vegeta sonrió de lado.
¿Por qué debes hacerte siempre la orgullosa? – pregunto él sabiendo que eso molestaría a Bulma
Mi orgullo es lo único que me ha mantenido con vida – respondió ella sorprendiendo a Vegeta
¿A qué te refieres? – pregunto Vegeta sentándose a su lado
Sin mi orgullo habría aceptado acostarme con Freezer, en lugar de eso preferí que me torturara, y si me hubiera acostado con él de seguro me abría asesinado después – dijo ella con suma calma, pero había algo más algo que Vegeta logro captar únicamente en su mirada, era como si esta hubiese perdido todo el brillo que tenia, y eso de alguna le preocupo.
Lamento de verdad que ese maldito te pusiera las manos encima, si yo hubiese sabido…
Si tú hubieses sabido ¿Qué? ¿Qué habrías hecho? – pregunto Bulma viéndolo fijamente
Te habría sacado de ahí, no por que seas mi trofeo, simplemente siento que no fue justo, no has hecho nada, para merecer un trato así – respondió el sin saber muy bien porque decía lo que estaba diciendo
¿Justo? ¿Y tú que sabes de la justicia? Eres un sayayin, matas por placer sin ver a quien, ni como – dijo la peli azul casi al borde del llanto. No podía creer que alguien fuera tan hipócrita
Sí es verdad, pero yo no elegí esta vida, naci sayayin. Además tú rey también es sayayin, y no creo que lo desprecies tanto como a mí – respondió Vegeta
Mi tío Goku, y mis primos Gohan y Goten, nacieron aquí en la Tierra, en familia, en paz, por eso su comportamiento es distinto. Yo no odio a tu raza, odio lo que hacen – respondió Bulma
Tú lo has dicho ellos nacieron aquí, se criaron como terrícolas, yo nací rodeado de muerte y guerra, con los de mi raza, desde que aprendí a ponerme en pie, se me enseño a matar, y disfrutar la muerte misma –
Significa que no eres feliz siendo como eres ¿De haber tenido otra opción seria diferente? – pregunto Bulma un tanto emocionada
No, te mentiría si te digo lo contrario, me gusta ser lo que soy, además no tengo motivos para ser diferente. Y ya no cuestiones más, aún es media noche, quiero dormir – dijo él dándole la espalda y acomodándose entre las cobijas
Bulma no se atrevió a cuestionarle más, sabía que si decía algo más podía ponerlo de malas, además no lo considero necesario, él era un asesino, y jamás cambiara por nada… y por nadie.
Mientras tanto…
En el castillo, en la habitación del menor de los príncipes, Pars se encontraba curándole todas las heridas a Goten, quien se encontraba recostado en un pequeño sofá.
Creí que iba a matarme – dijo él de pronto, captando la atención de Pars
Debo admitir que por un momento yo también lo pensé, pero demostraste, lo fuerte y capaz que eres, venciste a un gran guerrero y estas aquí – dijo ella, con suma ternura, para después obsequiarle un largo beso a su amado
Lo hice por ti, no quería perderte – dijo el mientras tomaba la mano de Pars y la besaba tiernamente
Jamás me perderás, jamás – dijo ella.
Esa noche los dos hicieron el amor, como nunca en la vida, dejando escapar así todo el miedo y la desesperación que sentían. Pues si bien la guerra no había terminado, ya estaban a un paso más de la victoria.
