Capítulo veinte: Visitando a los señores Evans
Lily observó atenta a los cuatro jóvenes y al bebé frente de ella, evaluándolos con la mirada, James suspiró e incomodo se removió la estúpida corbata de lunares cafés que Lily le había obligado a ponerse, a su lado Sirius (que traía a Harry alzado) hizo una mueca de fastidio.
— ¿Aprobamos Lily?—cuestionó exasperado Remus, Lily pareció meditarlo otro segundo más y al final acercándose a Peter sacó un peine de su mochila y trató de peinar su cabello hacía los lados, cuando terminó se separó del pobre muchacho y lanzó un suspiro.
— Sí, no puedo hacer milagros—contestó a la pregunta del licántropo.
— ¡Sólo vamos a ver a tus padres Evans! ¿Por qué te empeñas en tratar de que luzcamos presentables?—explotó Sirius quitándose de un jalón el moño gris y dándoselo a Harry, que divertido comenzó a babearlo—El único que necesita lucir "perfecto" es Cornamenta y déjame aclararte que aunque la mona se vista de ceda, mona se queda—y Remus a su lado soltó una carcajada, James por otro lado le dio un coscorrón a su amigo.
— ¡Dejen ya de hacerse los tontos!—gritó Lily, separando con brusquedad a los dos amigos y aun divertido Harry—más te vale ponerte ese moño Black o te juro que te mando directo a Hogwarts—aseveró asesinando con la mirada a Sirius, quien sólo tragó saliva y trató de ponerse de nuevo el moño sin mucho éxito, ya que traía el pequeño Harry lo había dejado completamente babeado—la muchacha les lanzo una última mirada exasperada y tras respirar pausadamente se dio la vuelta y comenzó a caminar por la acera, seguida de cerca por los merodeadores.
La calle muggle por la que transitaban era simplemente tranquila, uno o dos niños pequeños jugaban en la acera y una viejecita que pasaba con una bolsa de mandado saludó efusivamente a Lily, a lo lejos se observaba un parque con grandes y frondosos árboles.
— ¿No te aburría vivir en un lugar tan tranquilo pelirroja?—cuestionó Sirius, después de cargar a Harry en sus hombros, la muchacha le lanzó una mirada nerviosa y negó.
— Ahora es tranquilo porque la mayoría de los niños crecieron… cuando yo era una niña ese parque de allá—continuó, ahora apuntando el parquecito—siempre se encontraba llenó de gente y de gritos, yo solía jugar mucho con Tuney.
— ¿Tu horrible hermana muggle Lily?—preguntó Remus y la muchacha suspiró.
— No es horrible, sólo incomprendida—murmuró, pero incluso ella pareció no creérselo—y más vale que ninguno de ustedes se meta con ella, es bastante sensible y esto de por sí ya rebasa totalmente sus límites de "normalidad"—terminó, haciendo comillas con los dedos.
— Buenos días Lily Evans—saludó una mujer, que de no haberle hablado a Lily jamás hubiesen notado su presencia. Porque parecía una pequeña muñeca menuda y delgadita, que ahora observaba a Lily con esos tristes y melancólicos ojos negros y con una sonrisa que se antojó antinatural en su rostro. Llevaba una pequeña bolsa de papel y se había detenido frente a la muchacha con la figura jorobada que aun la hacía lucir más rota. El cuarteto de adolescentes la observó con sumo interés y Lily por su parte pareció sentirse sumamente incomoda.
— Creí que aún faltaba bastante tiempo para vacaciones—continuó en un susurro melancólico, y Lily después de observarla un largo minuto terminó sonriéndole.
— En realidad, solo he venido a visitar a mis padres, regresare a la escuela en la tarde—la mujer asintió para después quedarse perdida en sus pensamientos.
— ¿está todo bien?—preguntó ahora angustiada y Lily, sonriendo comprensiva asintió.
— él está bien—murmuró tranquilizadoramente, a su lado los merodeadores cada vez entendían menos y la mujer pareció romperse.
— Es sólo… él… no sé nada… no me dice nada… yo lo quiero… es sólo…-balbució la señora para después suspirar, —me alegra que se encuentre bien— terminó y sonriéndole a Lily apretó la bolsa de papel contra su pecho—cuídate mucho Lily—dijo después en un susurro y tras sonreírle tímidamente continuó su camino por el lado contrario, la pelirroja solo le siguió con la mirada.
— ¿Quién es ella Lily?—cuestionó James, siendo el portavoz del grupo, la señora simplemente había hablado tan natural, que parecía saber de su mundo, Lily les observó, evaluándolos.
— No debería decirle esto… pero aun así lo hare—aclaró y tras lanzar una mirada rápida a la silueta de la mujer sonrió tristemente—ella es Eileen Snape—y Sirius se atraganto con su saliva.
— ¿Snape?—preguntó Peter como sin poder creérselo y Lily asintió.
— Es la mamá de Severus Snape, al que ustedes molestan en cada momento… ¡no empieces Potter!... yo sé que él también lo hace y que ya no es ni siquiera mi amigo pero él nunca ha tenido una vida fácil, ya han visto a su madre.
— ¿saben?—dijo Sirius después de un momento de silencio incomodo—yo siempre me imagine a la mamá de Quejicus como una bruja que sería algo así como la gemela perdida de mi adorable madre—Remus sonrió y Lily negó.
— Miren, yo sé que ustedes seguirán molestándolo y sé que el a ustedes también, pero no se metan con su familia, ya no digan nada de ella porque en realidad el jamás ha tenido una familia a la cual defender…— aclaró Lily dándose la vuelta y dejando a los merodeadores levemente pensativos—ahora… ¡caminen!—urgió la pelirroja.
Después de caminar unos largos cinco minutos más, Lily se detuvo frente a una pequeña, pero acogedora casa de madera, hogareña y cómoda, al frente las flores crecían con orgullo rodeadas de un simétrico pasto verde y en la puerta de la casa se podía leer un pequeño letrerito que decía "bienvenidos" la muchacha lanzó una última mirada nerviosa al cuarteto y con pasos apresurados caminó hasta la puerta tocando con fuerza dos veces.
No tuvieron que esperar mucho, ya que la puerta se abrió al instante mostrando la figura de una menuda mujer cuyo cabello pelirrojo resplandeció al sol de la tarde. La mujer poseía unos hermosos ojos azules y una sonrisa maternal que al ver a Lily frente a ella se lanzó a sus brazos y toda emocionada gritó: "¡Michael ha llegado!".
Los merodeadores observaron con una sonrisa a madre e hija, hasta que de pronto una figura delgada y alta salió de la casa, era el padre de Lily, de fracciones marcadas y cabello canoso, observó (con esos ojos verdes iguales a los de la pelirroja) primero a su hija con una enorme sonrisa y después se acercó a ella esperando que se madre se separase de ella para poder relevarla. Cuando los saludos y los "te extrañe" terminaron, la señora Evans fijo su vista en los cuatro adolescentes que parados unos metros por detrás de la familia les sonreían, ella pareció de repente acordarse del motivo por el cual su hija había hecho la visita.
— Buenas tardes señora Evans—dijo Remus, después de observar la mirada nerviosa de la mujer, al instante padre e hija se separaron y el hombre adoptó rápidamente una mirada escrutadora. Lily se aclaró la garganta incomoda.
— Buenas tardes muchachos—saludó con una sonrisa nerviosa la mujer y su mirada viajo a cada uno con sumo interés, deteniéndose en el muchacho de ojos grises que cargaba al pequeño bebé.
— ¿Por qué no pasamos a la casa mamá?—cuestionó Lily—sería mucho más cómodo—y la pareja de esposos asintió haciéndose a un lado para dar paso a los adolescente.
La sala de los Evans era pequeña pero acogedora y hogareña, llena de fotos familiares que… ¡sorpresa! No se movían como las fotos normales. Los sillones eran de un hermoso color marrón y en la mesita principal había galletas y una jarra de limonada. En general, el ambiente distaba mucho de parecer incómodo y en realidad les abría los brazos como invitándolos a sentarse y lo hubiesen hecho sin dudarlo de no ser por la muchacha alta y delgada que refunfuñada y con una clara mueca de desprecio se encontraba sentada en el asiento. Su pelo era largo y algo castaño y sus ojos de un hermoso color azul iguales a los de su madre que distaban mucho de tener esa calidad y armoniosidad, más bien parecían fríos y desdeñosos.
— Hola Lily—dijo al ver entrar a su hermana más por cortesía que por gusto. La aludida pareció querer lanzarse a sus brazos pero se abstuvo y le sonrió cálidamente, cuando sus padres entraron el ambiente al instante se tensó.
— Supongo que ya saben por qué hemos venido, el profesor Dumbledore me aseguró haberles aclarado todo—aportó Lily, tratando de romper el hielo, pero sus padres parecieron explotar al instante.
— Y así fue—aclaró Michael—pero no es posible lo que nos dijo, así de sencillo… ahora muchacho—y observó con profundidad a Sirius que alarmado y confundido palideció, —vamos a hablar de hombre a hombre y dejar unas cosas en claro, tienes que aceptar tu responsabilidad—Sirius negó comprendiendo que lo habían confundido por James, quien a su lado no parecía querer aclarar la confusión.
— ¿Qué? No papá, Sirius… —pero fue cortada por su padre.
— ¡Nada Lily! El muchacho cometió un error y yo soy tu padre, así que tenemos que acarar ciertas cuestiones—y como para aseverar sus palabras hizo tronar sus nudillos, Sirius palideció y negó. Lily y la señora Evans lanzaron un chillido histérico y James tuvo que reprimir un grito.
— ¡No!—gritó Sirius con brusquedad jalando a James del hombro—si va a arreglar algo aquí hágalo por favor con Cornamenta que es el progenitor del niño chino…er de Harry don Mich, yo solo he servido de canguro, seré el padrino ¿sabe don Mich?—el hombre pareció claramente confundido observando a ambos jóvenes y Lily se apresuró a aclarar las cosas.
— él es Remus Lupin, amigo de el colegio—dijo tomando del hombro al licántropo que les sonrió amistosamente—y éste es Peter Pettigrew—y el nervioso adolescente sólo sonrió—él es Sirius Black, sólo es un… conocido—"¡eso no es justo Evans!" Interrumpió Sirius refunfuñando y ahora se acercó a James ignorando a Sirius—es James Potter, y éste—dijo tomando a Harry de los brazos de su padrino—es Harry James Potter Evans—las reacciones fueron totalmente diferentes, por su parte la señora Evans observó maravillada al pequeño, Petunia lanzó un chillido y Michael observó ceñudo a James que con miedo se protegió detrás de la pelirroja.
— ¡cálmate papa! No hagas ninguna locura porque Potter es inocente… bueno, tan inocente como puede serlo en esta situación, ya lo saben, Harry viajo por el tiempo, esa es la verdad—casi gritó Lily y el señor Evans negó con rapidez.
— No me lo creo… ¡viajar en el tiempo! Eso sí que es ya una verdadera fantasía… ¿para qué tanto teatro Lily?—y la muchacha negó segura, abrazando a Harry entre su pecho
— ¡así no son las cosas papá! Mira, yo sé que parece una gran mentira pero la magia también era una mentira… y aquí estoy yo que puedo hacer magia—el hombre aun negó convencido y observó con atención a James. Lily volvió a suspirar.
— Las cosas sucedieron así. James y su sequito habían salido a tomar aire… a flojear un rato y de repente una luz resplandeciente apareció, estamos en guerra y la gente se tiene que proteger así que lo primero que hicieron fue sacar sus varitas, al final lo único que salió de esa luz fue Harry que lloraba sin control. ¿Cómo podía suceder esto? Porque deben saber que en Hogwarts no se puede aparecer ni desaparecer así que es simplemente imposible que un bebé haya aparecido así sin más—ahora su familia le prestaba total atención, —lo único que podían hacer sería ir con el profesor Dumbledore y así lo hicieron. Yo me los encontré en el camino y juntos fuimos a la dirección. Harry era un misterio total, no sabíamos ni su nombre, así que cuando el profesor Dumbledore le hizo unas pruebas y resulto que sus padres éramos James y yo simplemente era imposible de creer—he hizo una pausa para que sus padres absorbieran esa nueva información, —créanme, yo jamás les mentiría en algo así, Harry es mi hijo sí, pero viene del futuro. Es así de verdad—y ahora su tono fue más calmado. Su padre suspiró y la señora Evans que conocía a su hija se acercó poco a poco a ella y le sonrió.
— Te creo—le dijo y después observó a Harry—esto es maravilloso Lils, un milagro ¿Cómo estás Harry?—y el niño observó a la mujer para después sonreírle.
— mien ¿tú?—y trato de guiñarle un ojo a su abuela, como Sirius le había enseñado. Pareció que eso fue todo lo que se necesitó para que el hielo se rompiera, pronto la mujer lanzó un gritito y cargó al niño casi arrebatándolo de los brazos de Lily y comenzó a parlotear encantada con Remus y su hija. Sirius por su parte comenzó a curiosear las fotos con interés riéndose de la niñita pelirroja con dos trencitas y un vestidito rosa que se encontraba sentada en un columpio. Peter hizo lo que mejor sabía hacer, sentarse y comer galletas al montón y Petunia horrorizada comenzó a bufar a nadie en especial. Los únicos que continuaban en total silencio eran Michael que observaba con profundidad a James que por otra parte se removía incómodo.
— tú —dijo Michael demasiado fuerte, llamando así la atención de todos los que se encontraban en la sala—a mi oficina—terminó apuntando con el dedo índice a James. El muchacho sonrió nervioso y Lily suspiró.
— ¿Aún no me crees papá?—cuestiono y el señor negó.
— Te creo, pero eso no implica que esté muchacho se haya salvado de un platica conmigo…ahora Jazmín querida ¿Por qué no sirves más galletas? Siéntense a comer yo hablare con el muchacho—y sin nada más que decir comenzó a caminar seguido de cerca por James.
La habitación en donde entraron era pequeña pero acogedora, llena de libros y con un enorme escritorio.
— Y bien—dijo Michael, — ¿quieres agua?—y acercándose a una pequeña jarra en una mesita sirvió dos vasos de agua, ofreciéndole primero a James que a pesar de tener miedo de que el vaso estuviera envenenado sentía tanta sed que lo bebió en el acto, Michel sólo lo observó con atención y caminando se sentó en la silla detrás del escritorio—siéntate James —y el azabache así lo hizo, ¿Qué más podía hacer? Tenía miedo. Por otro lado Michael frunció el ceño y tomando unos lentes de lectura del escritorio comenzó a limpiarlos con un pequeño pañuelo con movimientos perezosos—ahora James… tú sabes que yo no estoy familiarizado con la magia como vosotros, para mi ver desaparecer o aparecer cosas es tan impresionante como sugestionarte…—James cada vez entendía menos, —los viajes en el tiempo, son cosas que, para cualquier científico respetable son imposibles, para mí también lo son. Pero yo le creo a Lily, es una chica responsable, inteligente, brillante y llena de dotes. Tiene un futuro por delante ¿lo sabes, verdad?—pero no espero a que James le contestara. — Mi niña será una gran mujer, tiene una vida por delante. Así que te dejare bien en claro una cosa… independientemente de que Harry sea un niño hermoso y que me encantaría ser abuelo, por lo menos en unos treinta años mi Lily tiene que seguir siendo una señorita—y James se atraganto con su saliva. ¡Don Mich estaba loco! ¿Quería decir que esperaba que su hija formara una familia después de los cuarenta? ¡Pues entonces que mejor fueran apartando los gatos en la tienda de mascotas! Sip, uno se llamaría canuto y otro lunático… y soltó una carcajada imaginándose como una cuarentona menopaúsica llena de gatos. Michael levanto una ceja iracundo y James se aclaró la garganta levemente sonrojado.
-lo siento don… er señor Evans—Michael negó y apretó los labios formando una delgada línea.
— ¿Te ha quedado claro James Potter?—y James quiso gritar ¡no! Pero los nervios le traicionaron…
— sí, muy claro señor—y Michael dejó a un lado sus lentes.
— Mi Lily es una señorita y así tiene que seguir. Pero te lo advierto… si me entero de que te propasas con ella o que dentro de un año me llegué la invitación para la boda…—y se quedó unos segundos callado haciendo crujir sus nudillos—no sabré hacer magia, pero sé lanzar puñetazos y puedo dejarte un hermoso ojo morado por lo menos—Y James sin ser consiente se frotó un ojo asintiendo. Michael lo observó por unos minutos y después se levantó.
— Ahora muchacho ¿Por qué no vamos a comer galletas?—.
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Cuando James y Michael entraron de nuevo a la sala descubrieron que todos habían congeniado al instante. Jazmín Evans parecía no querer separarse de su nieto y le contaba algo con sumo entusiasmo. Peter comía desparramado en el sillón galletas y leche; mientras Sirius y Lily estaban peleando sin control jalando la parte de un retrato cada uno, incluso Petunia se encontraba sentada cómodamente platicando con Remus que (vaya rareza) parecía interesado en la conversación.
Cuando todos se dieron cuenta de que Michael y James habían llegado guardaron silencio y los observaron con interés. Pero el señor Evans sonriendo se acercó a su esposa y se sentó a un lado de ella observando con atención a Harry, James caminó para sentarse con colagusano en el sillón.
— ¿Qué ha pasado papa?—cuestionó Lily, siendo la portavoz de todos, Michael sólo sonrió y negó.
— Nada… hola Harry—dijo, ahora prestándole su total atención al niño y pronto cada quien volvió a sus asuntos.
— ¡suelta esa foto Black!—gritó Lily y James observó a su mejor amigo y a su novia (bueno, al menos en sus sueños ya era su novia) pelear por el retrato.
— ¡esto es oro pelirroja! ¿Te imaginas de qué maneras incuantificables te puedo sobornar?—.
— ¡no lo puedo creer! No sabía que tu nivel intelectual fuera capaz de entender y procesar esas palabras—dijo la muchacha en tono burlón, Sirius frunció el ceño.
—¡eres una mujer cruel! Pobre de Cornamenta que tendrá que soportarte… ahora prefecta perfecta ¡suelta la foto!—.
— ¡es mía Black! No puedo creer que intentaras robártela ¡eres un cleptómano! ¡Un deshonesto!—Sirius frunció el ceño.
— ¡no uses palabras que no entiendo pelirroja! Además ¿Qué esperabas? Con la madre que tuve di al menos que sé usar los cubiertos….
James que interesado escuchaba el intercambio de sus dos amigos sin entender gran cosa, pero riendo volteó y observó a Peter que seguía comiendo.
— ¿ahora, porque pelean?—le preguntó apuntando a la pelirroja y a Black, Peter sólo rodó los ojos.
— Creo que canuto encontró una foto de Lily bastante vergonzosa de cuando ella era una niña y quiso robársela para después poder usarla a su favor, pero la pelirroja lo descubrió y ahí están los resultados…-y James aunque tuvo ganas de ir y observar la foto se dio cuenta que en esa pelea él no se debía de meter, después, cuando la pelirroja y él se casaran le pediría todas y cada una de sus fotos a lo largo de la niñez muggle.
Por otro lado y dejando como segundo término a Lily y Sirius se encontraban Remus y la horrible hermana de Lily platicando de lo más a gusto ¡incluso ella se estaba riendo! Y aunque no alcanzaba a captar todas las palabras de la conversación no se escuchaba aburrida.
— ¿y ellos?—le pregunto a Peter y él sonrió.
— Lunático y ella están platicando sobre términos de la vida muggle que yo no entiendo, creo que de los cuatro es el único que le puede seguir la corriente a un muggle totalmente y desde que comenzó a platicar con la hermana de la pelirroja han estado muy entretenidos…—.
James dejó de prestarle atención y observó la sonrisa amistosa que su amigo le dedicaba a Petunia ¿sería posible que ambos se gustaran? ¡Eso estaría repugnante! Aunque sería fantástico tener a Lunático de cuñado era imposible que la hermana de Lily (así como el la conocía) aceptara a Remus si se enteraba de su condición, además Lunático se merecía algo mejor… y no es que dijera que la hermana muggle de Lily no lo fuera, estaba seguro que ella también encontraría a alguien perfecto, como un tipo gordo y soso, uno de esos muggles que usan torbacas (corbatas) ridículas y tienen extraños bigotes. No, Remus se merecía a una mujer alegre; alegre, atolondrada y alocada que le sacara ese espíritu alocado a su amigo.
Y luego también estaban los padres de Lily que riéndose le estaban contando historias a Harry, la señora Evans simplemente parecía radiante, feliz y Don Mich (aunque lo negase) se veía contento, realizado… estaba seguro que en unos meses su suegro le pedirá de rodillas un nieto y el feliz se lo cumpliría.
"*"**"*"**"**"**"*"***El sol comenzaba a ocultarse, pronto tendrían que irse… pensó Lily que, sentada en las escaleras de su casa observaba al aire mover las hojas secas por el otoño. Pronto y sin previo aviso James llegó y sonriéndole se sentó a su lado.
— Tu madre te llama Lils, quiere tomarse la foto del recuerdo—y la aludida sonrió.
-ella siempre hace lo mismo—aclaró y observando a James suspiró.
— ¿Qué fue lo que te dijo mi padre?—el azabache rio.
— Nada importante Lils, no te preocupes—aclaró y ella no trató de sacarle la verdad… ¿para qué? Simplemente asintió y observó con atención a un pajarito que volaba unos metros arriba suyo. James (cuando no hablaba) resultaba buena compañía y ella que al principio había estado muy nerviosa ahora podía aclarar que todo había salido bien. Jamás se hubiese imaginado en una situación así y aunque estaba segura que deliraba estaba feliz que de entre todos le hubiese tocado James, que (había descubierto), tenía esa habilidad de hacerla sentir mejor.
— ¿sabes?—dijo ella después de unos segundos en silencio—unos meses atrás todo esto me hubiese parecido una horrible pesadilla, quiero decir… tú y yo… Harry. Simplemente mi cabeza aun no lograba procesar un nosotros—James se acercó más a ella.
— ¿y ya lo hizo?
— ¿tú ya lograste verme como tu diosa imperfecta?—contratacó Lily con otra pregunta, porque James había cambiado desde la llegada de Harry. Aun recordaba con anhelo la primera vez que él había llegado a la biblioteca y sentándose a su lado había comenzado a hacer su tarea. No habían hablado y ella no había dicho nada, pero sabía que él estaba tratando de conocerla, en todas sus facetas. James sin embargo soltó una carcajada.
— Es grosero contestar con otra pregunta Lils—murmuró, —de todos modos, la respuesta es sí, aun me queda mucho camino por recorrer, pero creo que lo estoy haciendo bien—y ella suspiró, —aunque…—Volvió a hablar James—hay algo que estoy desesperado por intentar contigo…—ella lo observó curiosa.
-¿Qué es?—y él le sonrió.
— Antes de decírtelo, debes saber que sólo lo hago como… llamémosle, interés científico. Desde que te conocí he tenido esa imperiosa necesidad de…-y sin más se acercó a la pelirroja y tomándole de la cara juntó sus labios con los de ella.
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Hola! Sip, soy yo otra vez pidiéndoles perdón por tamaño retraso y tamaña promesa rota, ¿lo recompenso los dos capítulos? Porque si no es así, ahorita mismo me pongo a escribir el siguiente capítulo para subirlo mañana… Nah! Es broma, mis musas me han abandonado y las pocas que se quedaron conmigo, las presté a una amiga. ¡Así que si alguien tiene musas que me quiera prestar las acepto con gusto! Sólo díganme que necesitan para ser felices.
Pero bueno, dejando a un lado mi falta de imaginación… ¿Qué les parecieron ambos capítulos? Criticas, sugerencias… ¿algo?
Que tengan un excelente inicio de semana! Y ¡comenten! Por lo menos con un…. "me ha gustado" o ya de perdis un "no me ha gustado nada" Y si de verdad están enojados, lancéenme todos los hechizos que quieran, los aceptaré con la frente en alto.
Contesto Reviews!
Jess Diggory: Hola! Yo también me rio de sólo imaginarme a Harry gritando JODER! Cada dos por tres, ya vez, he continuado un poco tarde pero aquí estoy, sin abandonar el fic. No te preocupes! Lo importante es que comentaste esté capítulo y no me abandonaste. Te pido perdón por la tardanza! Pero bueno, dejando a un lado mi promesa rota ¿Qué te pareció el capítulo?
Annabella Prinx: gracias por comentar! sip, esa sensación entre felicidad y melancolía me dejo el capitulo ocho al escribirlo, y tienes razón, como viste no fue nada fácil para James, vamos que al pobre lo amenazaron a lo muggle. Jaja, ¡Me encantaron esos sobrenombres: malvada morsa, yegua y ballenato! La familia de diez. Y bien, ¿dos capítulos recomenzaron mis promesas rotas? ¿Qué te pareció esté capítulo? Cuidate!
Pekelittrell: Gracias por comentar! Me alegra que el capítulo te haya gustado y que la escena de la barra de jabón te haya hecho reír, la señora Dorea Potter si es imponente cuando se lo propone. Ya hubo un acercamiento entre James y Lily! El muy gryffindor la beso en casa de su padre celoso. Cuídate!
Yara Potter: Hay si! Tu hermoso y adorado RR me alegro el día querida Yara. La señora Dorea Potter es de armas tomar, y Sirius, James y Remus son a veces tan tontos e inmaduros que ella sólo puede con ellos. Imagínate! La pobre Lily de seguro sufrió en la visita. ¿Qué te parecieron estos dos capítulos? ¿se recompensa todo?
man xitlahcuilocan: Hola! Hay la ortografía siempre va a ser mi punto débil, pero espero estar mejorando porque si no… Hay de mí! Que luego porque repruebo taller de redacción. Gracias por comentar! Espero que la tan esperada visita a los señores Evans, no te haya decepcionado. Cuídate!
Loquin: Sip! Es re divertido cuando las madres avergüenzan a sus hijos, excepto cuando nosotros somos esos hijos… Si! El final fue emotivo, culpa de que haya hecho el capítulo en dos días totalmente diferentes y mi humor haya pasado de alegre a melancólico. Que bueno que te llego el capítulo! Lo siento por llevarte la tentación y ponerte en tamaño dilema! Al menos esta vez no mandé nada y pudiste estar tranquilo en todo lo que dure para actualizar. Tú que crees, ¿me reivindiqué con dos capítulos seguidos? Gracias por comentar!
Testudine Black: Oh gracias, me alegra que el capítulo te haya gustado, imagínate! Los merodeadores cuidando de un bebé cuando ellos no son más maduros que un niño de cinco años… Bueno, James es de armas tomar… al menos ya beso a Lily, ahora hay que ver cual es la reacción de la pelirroja. Gracias por comentar! Cuídate.
Anon: Hola! Muchas gracias por dejar tu comentario, me a gusto que le encuentres la gracia a mis desvaríos! A veces yo no sé como se me ocurren tantas tonterías… pero bueno, me hace feliz saber que te encanta el fic. Cuídate.
Rocidito Azul: Hola mujer! Me emociona saber que te has embarcado en está nueva aventura que hice, (y yo lo sigo diciendo… amo tu fic! Aunque no te he comentado el ultimo capítulo, ahorita mismo lo hago!) Hay yo también! De sólo imaginarme a James junto a Harry hace que se me achicale el corazón de pura tristeza, Y Sirius, bueno… Sirius está en su propia burbuja, no dudes que exista ese pergamino! Conociéndolo… Hay! Fíjate que yo también adoro a Remus, las adversidades de la vida lo han hecho sabio. Me alegro tanto que el fic te resulte cómico! Y que bueno que la escena del mortifago estuvo bien lograda, el único objetivo de esa escena era hacer reír. Hay gracias por tu comentario! ¿Cómo se te han hecho estos dos capítulos? El primero claramente está loco, (igual que yo) pero el segundo es más como que awww. Jaja, cuídate!
