Yo: Esta es la última carta, la de Kaoru. Y tengo una noticia *Trago saliva* Las chicas y los chicos regresan mañana
¿?¿: Vas a tener que alejarte de ellas.
Yo: Hey! ¿Qué haces acá, Anika?
Anika: Yo soy tú, recuerda.
Yo: Eres producto de mi imaginación, lugar donde tienes que estar, pero si quieres ahórrame el trabajo de mandar las notas, ¿sí?
Anika: Bien, ahí les van las notas:
NOTA: Las chicas ni los chicos son de esta loca porque aviso que si lo fueran… perderían sentido.
NOTA2: Si hay algo que no entienden, háganselo saber.
Carta de Kaoru
/ Quiero que me expliques algo, así pequeñito no más: ¡¿me tenía que mandar necesariamente con Butch a este viaje? ¡No pudo ser con otra persona!
Estoy tratando de controlarme y reflejar ahora toda mi ira en esta carta, porque si no después tú eres la perjudicada.
Esto fue lo que pasó el día de hoy:
Cuando llegamos al aeropuerto buscamos nuestras maletas y él no paraba de recordarme:
- En el avión te besé, en el avión te besé.
- En el avión te pegué, en el avión te pegué. Y te aviso que no dudaré en usar esta maleta para volverlo a hacer.
- No importa nena, tus golpes son como caricias para mí – dijo sonriente.
-Baka.
Hasta ahí fue la conversación en el aeropuerto. Luego nos fuimos al hotel y en el cuarto, ¡donde por cierto hay una sola cama!, comenzó a decirme que me quería, que me amaba pero con cara de morboso y en una de esas se me acercó y me tocó el muslo.
- Saca tu mano de ahí.
- ¿Y si no quiero?
- Abstente a las consecuencias.
- Está bien.
Entonces me transformé y le di un golpe con el martillo que lo dejó atónito. Cuando regresó a la normalidad (si se le puede decir así a que regrese a ser el idiota que es) me jaló del brazo para que fuéramos a surfear.
- Es la mejor idea que has tenido.
- Yo nunca he tenido malas ideas, sólo que las personas no saben comprenderlas – y se rió mientras ibas a alquilar tablas para poder surfear – Toma, esta es la tuya.
- ¿Rosa? Odio el rosa, prefiero la que tú tienes.
- El verde es mi color favorito, aparte el rosa te asienta *sarcasmo*.
- Bueno, que va. Veremos quién gana.
- ¿Es un reto?
- Tómalo como quieras.
Estuvimos surfeando como hora y media, y por desgracia, él ganó. Odio eso, lo peor de todo es que reclamó premio, cosa que no habíamos acordado.
- Pero si hay una competencia o reto tienes que haber premio.
- Yo nunca mencioné que iba a haber un premio.
- Pero yo quiero.
- ¿Eso me tendría que importar?
- Sí, pues sino recibo mi premio a lo largo de la tarde, en la noche vas a ver qué vamos a hacer.
Y aunque no creas, eso me asustó, no puedo leer su mente pero si imaginar las cosas pervertidas que él seguro querrá hacer. Le pregunté que quería y me dijo que lo que le diera yo sin gastar dinero sería suficiente. ¿Cómo se le ocurre decir eso? En ese momento no se me ocurrió nada pero por suerte tenía el resto del día para pensar en qué.
Llegadas las seis de la tarde, después de rogarle cientos de veces de que me diga algo para darle y que se negara, le dije:
- Me rindo – sabía que esa era una mala idea, pero que me quedaba, aparte nunca dejaría mi cinturón, así podría transformarme.
- ¡¿Qué? – dijo – ¿estás segura? Mira que mi mente no es nada sana.
- Sí, segura. Y claro que tu mente no es sana.
- ¿Tanto te cuesta adivinar que puedo pedir como premio?
- Sí, me cuesta bastante, es imposible darte algo sin gastar, a menos de que sea un … - recordé lo que pasó en el avión. Un beso era a lo que se refería, pero no dijo en donde lo quería así que…
- Bueno, tú te… – no lo dejé terminar y le di un beso en la mejilla.
- Listo, ese es tu premio.
- ¡Demonios! ¿Por qué te diste cuenta? ¿No pudo ser al menos en los labios?
- No! Mejor regreso al hotel, estoy cansada.
Y apenas terminé de decir eso, me di la vuelta y me dirigí al hotel. Llegando tomé una siesta para relajarme y tuve un sueño raro, en el cual Butch me abrazaba por la cintura mientras estábamos echados en la cama del hotel y que me acercaba a su pecho y que mis labios estaban a centímetros de los suyos y…
- Ah! Butch, ¡¿Qué diablos intentabas hacer?
- Darte un beso para despertarte, ya es tarde y no has comido nada por lo visto, tu barriga sonaba.
Y el baka ese tenía razón. Me moría de hambre, pero no era necesario que me quisiera despertar así. Antes de comer lo que me trajo rogué en secreto muchas veces para que no tuviera sedantes porque este se podía aprovechar de mí.
Ahora me voy a dormir otra vez esperando que despertar sin encontrar a Butch encima de mí.
Saludos
Kaoru
PDT: Con las chicas acordamos regresar en tres días. Y obviamente los latosos vendrán con nosotras. /
Yo: La carta de Kaoru fue la más larga.
Anika: Sí, y regresa justo mañana. Bueno, regresan.
Yo: *glup* Si los fics no continúan ya saben por qué.
Anika: Antes de que Gabriela muera pongan sus comentarios porfa.
¿?¿: Gabriela! Te extrañamos bastante.
Yo: *volteo con miedo* ¿No que llegaban recién mañana? Waaa!
