Chicos antes que flores
Capítulo 10
Anteriormente...
-NARUTO!-
-M-mamá…-sonrojado, se la quitó de encima-p-porque siempre tienes…-
-Moou! Eres mi hijo. –y frunció el ceño- acaso tu madre no puede ir a recibirte eh!- y le golpeó en la nuca.
-Oucht! Pero mamá…!-
-Si es mi hermanito querido- se acercó Ino, bajando por las escaleras- y dime…-se paró delante de él-que tal la luna de miel?-y sonrió.
-Cállate-le respondió el rubio de mala manera-y papá?-
-Trabajando-dijo Kushina pasando un brazo por el de su hijo- cuéntame. Como te ha ido? Y Hinata-chan? porque no ha venido?-
-Eso, porque no has traído a Hinata contigo?-buscó Ino con la mirada a la pequeña peliazul-No le habrás hecho nada, verdad?-le miró con el ceño fruncido.
-No le hice nada. Está en su casa y punto- se soltó del brazo de su madre-voy a darme un baño-
Kushina e Ino le siguieron con la mirada escaleras arriba.
-Parece que no ha pasado nada- y suspiró Ino, negando con su cabeza- porque tengo un hermano tan cabeza hueca…-volvió a mirar a las escaleras, cruzada de brazos- si seguimos a este paso, Naruto nunca volverá a ser el de antes.-
-Ino-la rubia miró a su madre-no te parece que ya es hora de que hagamos aparición?-
Kushina miró a su hija con una sonrisa traviesa.
-Mamá, que tienes pensado?-
-Tú solo ven conmigo-
Ino, no muy convencida, siguió a su madre.
Que era lo que tenía pensado?
Ino suspiró.
-Y este era tu grandioso plan?-
Hinata miró a las dos mujeres extrañada, sin comprender porque se encontraba en una cafetería cuando hacía tan solo unos minutos estaba en su clase estudiando.
Flash Back
Después de un fin de semana agradable, sin llamadas, sin personas de negro que la arrastraran hacia esa mansión…después de…aquel horroroso viaje, el cual quería olvidar, por fin, si, por fin, había vuelto a su vida normal. Bueno, no del todo; pero ahora iba a clases y tenía algo de tiempo para ella.
Dejó el lápiz sobre el libro y miró por la ventana. Hacía un día hermoso, aunque el aire frío del invierno, si no uno se abrigaba bien, calaba hasta los huesos.
Debía abrigarse bien si no quería pescar un resfriado.
La puerta de clase se abrió de golpe y unos hombres de negro entraron.
-P-perdonen…-habló el profesor sorprendido, pero los hombres de negro, en cuanto encontraron lo que buscaban, que precisamente era ella, se acercaron y la rodearon.
Hinata se encogió en la silla nerviosa.
-Venga con nosotros, por favor- y entre dos la agarraron de los brazos, la alzaron del asiento sin el mayor esfuerzo y la sacaron fuera de clase.
Uno de los hombres de negro, antes de cerrar la puerta, hizo una reverencia, comprobó que todo estaba bien, y salió de la clase.
Todos en la clase empezaron a murmurar.
-Ahora está con la mafia?-
Mientras Hinata, intentaba soltarse de esos hombres que todavía la llevaban en alza, agarrándola de los brazos.
-A-a dónde me llevan! Yo no he hecho nada! Les juro que no he hecho nada!-
Los alumnos que andaban por los pasillos les miraban pasar asombrados.
-por favor! Soltarme! No he hecho nada!-
-Por favor señorita Hyuuga- ella volteó el rostro a uno de los que la sujetaban del brazo- no forme ningún escándalo-
-C-como sabes mi…-salieron fuera y se detuvieron delante de una limusina negra. Tras esa, había otras tres más.
-Entre por favor- le dijo el mismo, dejándola en el suelo.
-P-pero quienes…-
-No se preocupe, solo entre.-y Hinata, aun dudando, entró.
En el viaje no se pronunció ni una palabra, hasta que se detuvieron delante de una cafetería, dónde la volvieron a sacar.
-Espere aquí- y entraron en la cafetería; cuando volvieron a salir una mujer cubierta con un pañuelo y una grandes gafas negras la agarró del brazo y la adentró en la cafetería.
-Siéntate ahí-la dejó en una de las sillas de enfrente y ella se sentó al lado de otra que también tenía la cara cubierta por unas grandes gafas negras.
-Hinata-chan, no te asustes. Somos nosotras-
Final flash
La mujer que había hablado se quitó el pañuelo y las gafas.
-Kushina-san!-exclamó sorprendida
-Tsh!-le indicó que se callara mientras volvía a ponerse las gafas-no grites, por favor-
-Esto es ridículo- la otra mujer se quitó las gafas, mostrando unos grandes y hermosos ojos azules, y un brillante cabello rubio recogido en un elegante moño sobre su cabeza-este era tu plan! Secuestrar a Hinata!-
-Ino…-san?-
Hinata parpadeó, no creyendo lo que veía.
-Calla y escucha-reprimió su madre, volviendo la mirada a Hinata- Hinata-chan, cómo estás?-
-A-ah…bien…supongo- y miró hacia afuera; todavía esos coches que la habían traído estaban en la puerta-q-quienes…-
-Oh! no te preocupes por ellos. Son nuestros guardaespaldas.-un camarero les sirvió té y pastas.-y cuéntanos Hina, como fue el viaje. Naruto…te hizo algo malo?-
-Mamá! No seas tan directa.-la codeó-come Hinata-le pasó un pastel, sonriendo- seguro que después de este susto tendrás hambre-
Hinata agarró el tenedor y partió un trozo mirando de vez en cuando a las dos mujeres que apartaban la mirada de ella. Dejó el tenedor sobre el plato y junto sus manos sobre su regazo.
-Perdonen pero…para que me trajeron aquí?-
Las dos mujeres sonrieron.
-Eres muy inteligente Hinata-chan-dijo Ino sin dejar de sonreír- sí, es cierto. Nosotras te trajimos hasta aquí.-agarró la taza de té y dio un sorbo. A Hinata ese gesto le pareció lo más elegante que había visto en toda su vida.
-Hinata-chan- miró a Kushina- necesitamos un favor- y juntó sus manos a modo de rezo- por favor -cerró sus ojos- ayúdanos.-
-Un…favor?-Ino seguía tomando su té.
-Por favor, haz que Naruto vuelva a ser el de antes-
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En el instituto Konoha…
-F3! Son los F3!-
Naruto, Sasuke y Shikamaru entraron a la cafetería, formando tras ellos un grupo de chicas que emocionabas les miraban.
Se dirigieron hacia una de las mesas, y Naruto plantó sus manos en ella. Los chicos que estaban ahí sentados asustaron.
-Dónde está?-
-N-no lo sabemos…iiih!-gritó el chico al verse levantado de la corbata-l-le juro que no lo sabemos! Unos hombres de negro entraron a clase y se la llevaron! No sé nada más!-
-E-ellos parecían conocerla.-respondió el otro-H-Hyuuga se subió a su auto! Ella-ella subió!-
Naruto gruñendo, soltó al chico y volteó de nuevo, seguido de sus amigos.
Demonios!
-Tranquilízate-dijo Shikamaru tras él- Ella está bien-
-Más le vale- gruñó
Salieron del colegio y cada uno cogió su auto. Naruto agarró su móvil y empezó a llamar.
-Buscarla y no me llaméis hasta que la encontréis- les dijo a sus guardaespaldas, colgando. Puso las manos en el volante y aceleró.
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Hinata pasó la mirada de la mujer rubia, que sonreía, a la peliroja, que ponía cara de súplica.
-Eh?-fue lo único que atinó a decir.
-Hinata-chan, no sé si te habrás dado cuenta pero Naruto...-Ino apoyó los brazos sobre la mesa- te trata diferente-
Diferente? Por supuesto que la trataba de forma diferente. Se creía que era un animal de trabajo en vez de una persona. Siempre dando órdenes.
-No, no es de la forma que piensas-rió ella- Bueno, tal vez si pero…-suspiró-supongo que sabrás que Naruto, antes no era así.-
-Minato-sama me dijo algo…-dijo sonrojada-p-pero les juro que no fue de forma intencionada! Y-yo…-
-Hina-chan- la peliroja la miró- necesitamos que traigas de vuelta a nuestro Naruto-
-Tú eres la única que puedes hacerlo- dijo Ino observándola-
-P-pero yo…porque yo? –Bajó su cabeza, sonrojada- Naruto...yo no tengo…-
-Tú eres especial-intervino Kushina-y eso nos basta-
Hinata volvió a mirarlas. Ella, especial?
-Sabemos que te parecerá algo atrevido que vengamos a pedirte esto, pero eres la único que puedes hacerlo. Eres la única que consigue que Naruto sonría.-
Bajó la cabeza de nuevo, abochornada. Ella hacía eso? Cuando? Las únicas veces que le ha visto sonreír es cuando piensa en algo pervertido y pone esa sonrisa curva que tanto odia. Pero ella, hacerle sonreír?
Nunca. Desde que estaba con él, un había visto una sonrisa sincera en sus labios. Sería que lo de Sakura seguía mortificándole? Tanto daño le había hecho esa chica? Tan enamorado había estado?
Sintió un vacío en su vientre y apretó las manos sobre su regazo. Sería por eso por lo que Naruto era tan cruel con ella? Sería que veía a Sakura en ella?
-No eres ella, Hinata-murmuró Ino-y Naruto lo debe comprender-
Hinata se mordió el labio.
-Solo tienes que ayudarnos a que vuelva a ser el mismo- dijo Kushina mirándola con ternura-tú eres la única, Hinata-
-Dime... no te gustaría ver sonreír a Naruto?-preguntó Ino
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El teléfono en el coche de Naruto sonó y él picó al manos libres.
-Dónde está?-
-Señor, la señorita Hyuuga…-
-Responde!-gritó él
-Señor, la señorita Hyuuga no se encuentra en peligro-Naruto se detuvo en un semáforo-Ella está con….-
Y Naruto colgó cuando este le contó todo. Sonrió con incredulidad, así que…tan solo estaba con ella. Apoyó la cabeza en el respaldo, respirando aliviado. Por unos momentos había vivido un infierno pensando en que algo malo podría estar pasándole.
No era algo que debiera impórtale mucho, pero ella era su sirvienta y de momento, no quería ninguna otra que fuera ella. Por muy molesta y plebeya que fuera prefería que se mantuviera a su lado.
Era la única con la podía divertirse.
El semáforo se puso en verde y él arrancó, dando al final de la carretera una gran vuelta en una curva para volver por donde había venido, provocando que otros coches frenaran de repente.
Shikamaru y Sasuke, haciendo lo mismo siguieron a su amigo, sabiendo que por fin la había encontrado.
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-Y bien..?-preguntó Ino esperando la respuesta de la pequeña peliazul.
-Yo…-
-Hinata-chan…tampoco…tampoco estás obligada a hacerlo- dijo Kushina preocupada- sé que se ha sido muy…repentino pedirte esto, pero tampoco queremos obligarte…-sonrojada, bajó su cabeza- a veces, no pienso mucho en lo que hago y…pero todo esto lo hago por mi hijo y si tú…-meneó su cabeza y la miró, sonriendo- estás en la libre condición de decidir si…-
-Lo haré-
Tanto Ino como Kushina se miraron sorprendidas.
-Q-que has…-
Hinata alzó la cabeza, sonriéndoles.
-Yo también quiero ver a Naruto-kun sonreír!-
Las dos mujeres abrieron sus ojos como platos, mirándola.
-Pero…-bajó su cabeza, sonrojada- esto me llevara tiempo. Quiero decir, mi objetivo es hacer sonreír a Naruto, pero él me trata como una sirvienta y yo…-suspiró y volvió a mirarlas- les prometo que haré lo que sea para que puedan volver a ver al Naruto de antes-
Kushina se cubrió la boca con ambas manos e Ino sonrió.
-Gracias.-murmuró
-Hinata-chan!-gritó Kushina lanzándose a abrazarla, por sobre la mesa.
-K-kushina-san- Hinata sonrojada miró a todos lados, sintiendo las miradas de las personas.
-Gracias Hinata!-la estrechó más fuerte- sabía que podía confiar en ti! Dios! Eres como la hija que nunca tuve!-
-MAMÁ!-exclamó Ino molesta mientras Hinata reía.
-Gracias! Gracias!-
Mientras afuera, un coche se detuvo a pocos metros de chocarse con uno de los que estaban aparcados delante; salió del auto y entró en la cafetería. Dos coches más también llegaron al rato.
-Aquí es?-preguntó Sasuke saliendo de su auto
-Mira- dijo Shikamaru señalando dentro de la cafetería, donde a través del cristal se podía ver a tres mujeres, una rubia, otra peliroja y una peliazul-que problemático- cerró la puerta de su coche y se apoyó en él, sonriendo.
-Las mujeres Namikaze son demasiado molestas- dijo el otro, quitándose las gafas de sol.
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-Mamá suéltala! –decía Ino tirando de su madre para que se sentara-estás dando el espectáculo!-
-Gracias! Gracias- seguía agradeciendo Kushina mientras frotaba su mejilla contra la de Hinata.
-Mamá-
Y las tres voltearon el rostro, encontrándose con quien menos se lo esperaron. Kushina se separó rápido de Hinata y se puso sus gafas negras, sonrojándose, Ino suspiró y Hinata bajó su cabeza mientras sus dedos jugaban.
-Hi-hijo. Qué haces aquí?-preguntó disimulada-sabes que no está bien saltarse clases-
Naruto alzó una ceja.
-En fin, nosotras nos vamos- dijo Ino poniéndose también sus gafas. Kushina se levantó también.
-A-Ah...-Hinata también se alzó e hizo una reverencia sin saber que decirles.
-Nos vemos, Hina-chan-le guiñó el ojo por encima de la gafa Ino -nii-san- palmeó su pecho a modo de despedida
-Gracias de nuevo-se despidió Kushina con una sonrisa radiante
Y las dos salieron de la cafetería, se metieron en las limusinas y en un momento desaparecieron. Hinata suspiró, imaginándose la reprimenda que le caería ahora.
Mejor se explicará cuanto antes.
-Naru…-pero este la sujetó de la mano y salió de la cafetería tirando de ella. Cuando salieron, pudo ver a Sasuke y Shikamaru, el primero saludándola con la mano con una sonrisa.
-Nos alegra que estés bien- escuchó decir a Sasuke antes de que Naruto la metiera de cabeza en su coche-Ten cuidado con lo que haces- le dijo a Naruto.
Pero este solo rodeó el coche, se metió y en un momento ya estaban fuera de vista. Shikamaru se acercó a Sasuke, mirando hacia la carretera. Sasuke le miró.
-Te molesta?- le preguntó el pelinegro alzando una ceja. Shikamaru le miró.
-Demasiado problemático-
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El Lamborghini amarillo de Naruto pasaba entre los coches a tanta velocidad que Hinata, incluso con su cinturón puesto, temía por su vida.
Le miró de reojo, intentando adivinar el porqué de ese ceño fruncido. Acaso había vuelto a hacer algo? Si tan solo había pasado un día desde que volvieron de Nueva York, que podría haber hecho en tan poco tiempo sin darse cuenta!
El coche se detuvo de repente y Hinata soltó el aire que había estado reservando en todo el trayecto. Cuando alzó la cabeza sus ojos se abrieron de par en par al ver la vista que tenía ante suyo.
Toda la ciudad Konoha iluminada bajo el cielo estrellado y la gran luna adornando la oscuridad de la noche.
-Increíble.-murmuró observando maravillada.
Naruto se quitó el cinturón y acomodó en su asiento, cerrando sus ojos. Hinata se acomodó en el suyo, poniendo sus manos en su regazo y cabizbaja; sin saber que decir.
-Anno…porque me…-
-Calla-
Y durante casi infinitos segundos ninguno de los dos pronunció palabra. Una, observando sus manos y el otro, con sus ojos cerrados. Hinata pensó que de nuevo se había vuelto a dormir, como aquella vez en el avión.
Ella también apoyó su cabeza en el respaldo, observando el cielo estrellado a través del techo de cristal que tenía el coche.
Recordó la conversación de hace rato con Kushina e Ino.
-Yo también quiero ver a Naruto-kun sonreír!-
Eso que se proponía no era nada fácil. De hecho, no sabía porque lo había aceptado. Hacer sonreír a Naruto. Cómo? Él era el demonio en persona, y el demonio solo sonreía cuando algo le salía bien, siempre hecho a su manera.
Si era así, como podía ella, que era su sirvienta, hacerle sonreír? Que tenía que hacer para ver, por lo menos un instante, la sincera sonrisa de su amo?
-Qué te han dicho?- ella dejó de mirar el cielo para verle a él, que ahora miraba también al cielo.
-Eh?-
-Qué quieren que hagas?-la miró y ella volteó el rostro –te han pedido que me ayudes no?-
Hinata volvió a mirarle sorprendida.
-Como lo…-y volvió el rostro al frente, sonrojándose-N-no me han dicho…eso.-
-No hace falta que te esfuerces.-volvió a mirar al cielo- ni tu ni nadie me hará cambiar…es demasiado tarde-
Hinata le escuchó, sintiéndose algo molesta por sus palabras.
-Hablas como si fueras un anciano-murmuró -nunca es tarde para cambiar…ni siquiera para alguien como tú-
Naruto sonrió y la miró.
-Alguien como yo?-
Hinata se encogió de hombros.
-Lo que quiero decir es…incluso alguien como tú, que lo tiene todo, que vive y hace lo que quiere, que molesta y humilla a las demás personas, que es grosero y maleducado, que no piensa en las consecuencias…-una venita apareció en la frente de Naruto- incluso alguien como tú…-y de nuevo con eso- …cuenta con personas que le quieren y se preocupan. Personas que además de ser como eres…te quieren- se sonrojó ante sus palabras. No era que le estuviera dando una clase sobre cómo vivir la vida pero…
-Lo único que quieren es que seas feliz-
Naruto la observó uno segundos, segundos muy incómodos para Hinata
-Tonta- dijo sonriendo, volviendo a mirar el cielo mientras los colores de Hinata subían por toda su cara- en verdad que eres tonta-
Hinata apretó sus manos, agarrando su falda.
-P-podré ser tonta…pe-pero s-soy una tonta feliz-
Naruto, sonriendo con sorna, salió del coche y se apoyó en el capó, metiendo sus manos en los bolsillos y observando el paisaje.
Hinata le siguió con la mirada. Vale, ese no había sido un buen comienzo para entablar amistad con él. Pero...costaba demasiado con el carácter que se gastaba.
Si al menos fuera más amable
Volvió a apoyar su cabeza y mirar el cielo, fijándose en una estrella que brillaba más que las otras.
-Quizá…tú puedas ayudarme- Ayúdame a cambiarle. Ayúdame para…verle sonreír.
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Naruto se encogió de hombros cuando una corriente de aire fría chocó con él. Hacía frío aquí fuera, pero prefería estar mil veces aquí que tener que volver a dentro del coche, con ella.
Chasqueó al recordarla. Él que venía dispuesto a gritarle por todo lo que había hecho, por haberse subido en el coche de unos desconocidos, por salir de la escuela sin su permiso, todo se fue al traste cuando la vio con su madre, a salvo…más o menos.
Lo importante ahí era, que por sus estúpidos sentimientos de…de vete a saber que no había podido reprimirla.
-Y encima es ella la que me da a mí lecciones de vida- masculló sarcástico, para segundos después sonreír- es demasiado tonta-
Se levantó del capó y se metió en el coche, agradeciendo que la calefacción estuviera puesta. Se frotó las manos y en ese gesto, miró un segundo a Hinata, volver a sus manos y para luego volver a verla.
Se había dormido.
Apoyó la cabeza en el cabecero y la miró durante largo rato. Eso se le había vuelto una costumbre, una mala costumbre que ocultaba. Porque observarla dormir…de algún modo le tranquilizaba y también agradaba, de esta forma no molestaba tanto.
Se quitó la chaqueta y la cubrió. Hinata volteó el rostro al otro lado, dando un profundo respiro.
Naruto volvió la mirada al cielo estrellado, dándose cuenta de que una estrella brillaba más que las otras, y una sonrisa sincera se formó en su rostro.
Esa estrella era como su sirvienta. La única que brillaba con más fuerza y destacaba entre los demás.
La única.
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Naruto paró delante de la casa de Hinata. Eran las once de la noche y quizá sus padres se estuvieran preguntando donde estaba. La miró y con una última sonrisa, alzó sus dedos y acercándose a su rostro, le golpeó la frente.
-Ouch!-exclamó ella despertándose de golpe con las manos sobre la frente- pero que…!-
-Te crees que puedes dormir en el coche de los demás? Si tienes sueño, vete a tu cama, pero no molestes a otros con tu presencia-
Hinata infló sus mofletes. Seguía siendo el mismo ogro de siempre. Hacía falta despertarla de esa forma? Se quitó el cinturón, pero al hacerlo, vio la chaqueta de este sobre ella y le miró.
-No pienses nada raro-dijo él mirando por la ventana- Quería dejarla en algún lado y tú estabas ahí-
Hinata volvió a fruncir el ceño, se creía que era una percha o qué?
-Gracias por traerme- masculló, entregándola la chaqueta. Se quitó el cinturón y salió del coche, cerrando con frustración, a lo que Naruto apretó su mandíbula. Amaba su coche. Un solo rasguño, y se iba a enterar aquel que lo hizo de quien era Naruto.
-Oi -Naruto bajó la ventana del auto mientras Hinata se volteaba.-que sea la última vez que sales de la escuela sin mi permiso. Otra cosa más y de esa noche no pasa, entendiste?-volvió a subir el cristal, arrancó y desapareció en la oscuridad.
-Idiota-masculló ella entrando a su casa-como si fueras a hacerlo- abrió la puerta- ya estoy en casa.- y justo cuando se quitaba los zapatos se acordó.
Se había dejado todas sus cosas en clase!
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En la mansión Namikaze…
Naruto entró a su casa, encontrándose con casi todo apagado. Y era casi la hora de irse a dormir, pero él tenía hambre, así que se prepararía algo y se lo llevaría la habitación.
Y pasando delante de una puerta, vio la luz encendida. Se acercó a esta, ya que era el despacho de su padre y asomó su cabeza, observando a su padre envuelto en papeles.
-Todavía despierto?-preguntó él entrando al despacho.
-Naruto- dijo sorprendida Minato, aunque sonriendo-Ahora vuelves?-
-Estaba…dando un paseo- se acercó a la mesa observando el lio de papeles-quieres que te ayude?-preguntó agarrando un papel y mirándolo.
Minato le miró sorprendido. Naruto, su hijo pidiendo si podía ayudarle? Él? que odiaba todo lo relacionado con las empresas.
-Hijo, estás bien? Bebiste algo? Fumaste hierba? o quizá…-
-Detente ahí, papá-masculló algo molesto- no bebí nada y tampoco fumé ni tomé nada indebido-siguió mirando el papel hasta que cansado de sentir la mirada de su padre, dejó el papel sobre la mesa- No tomé nada! Quieres dejar de verme así!-
-Es que me parece increíble que tú quieras ayudarme con estos papeles. Si lo odias-
Naruto agarró unos cuantos y los puso en la otra mesa que había entre los sofás.
-Solo…quiero ayudarte- y siguió leyendo los papeles bajo la atenta mirada de Minato, que terminó sonriendo.
-Gracias-
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Al día siguiente…
-KIba corre! Acelera!-
-Hago lo que puedo!-se quejó este que pedaleaba lo más rápido que sus piernas le permitían con Hinata agarrándose de su cintura- demonios! porque cada vez pesas más!-
-No peso más, tonto!-gritó dándole un golpe en la nuca, que provocó que la bicicleta bailara- mis cosas se quedaron en clase y necesito saber si están bien-
-Párate de una vez, nos vamos a caer!-gritó el otro, intentando parar la bicicleta.
-Más deprisa!-gritó ella mientras Kiba bufaba.
-Me arrepiento de haberte dicho esas palabras.-
Minutos después los dos llegaban a la puerta del instituto. Hinata se bajó con la bicicleta en movimiento, provocando que Kiba casi se cayera y le gritara. Hinata tan solo se mordió la lengua, sonriendo. Unas palabras de despedida y otra carrera hacia el instituto.
Kiba se mantuvo en la puerta con una sonrisa hasta que la vio entrar, luego emprendió el camino de vuelta a su instituto.
-Celoso?-
Naruto volteó el rostro, encontrándose con Sasuke y su estúpida sonrisa.
-Estos últimos días, Hinata ha estado llegando con ese chico a la escuela. Crees que sean pareja?-
Naruto rodó sus ojos y siguió su camino hacía el instituto. Sasuke, todavía sonriendo, fue tras él.
-Que no te extrañe si un día los ves abrazados o peor aún, besand…-
-Calla de una vez, quieres?-se volteó Naruto-harías un gran favor al mundo- y reanudó su camino.
Sasuke rió, negando con la cabeza.
-Eres tan predecible.-
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A la hora del desayuno…
Hinata, aprovechando que todos se habían ido a la cafetería, decidió quedarse a comer en su clase, negada a separarse de sus cosas, que gracias a los dioses, seguían en su sitio.
Sacó su bentou, lo desnudó y destapó y agradeció por la comida tan sabrosa de su madre.
Mientras comía, pensó en las formas en las que podría hacer sonreír a Naruto. Había tantas cosas por hacer y ninguna de ellas, sabía, que le harían sonreír. Chistes, bromas, cosquillas- ni siquiera tenía confianza para hacer eso- fiestas, cumpleaños, salidas, comidas…por más que pensara, ninguna de ellas tendría efecto.
-Hacerle sonreír- murmuró-hacer sonreír a un demonio…como se puede conseguir eso?-
-Haciendo lo que él quiera- Hinata miró a la puerta, con el corazón desbocado por tal susto-yo-
-Nara-san.-bajó la cabeza, sonrojándose mientras Shikamaru se acercaba.
-Si lo que quieres es que ese demonio sonría, haz lo que él quiere-dijo sentándose en la silla de enfrente de su mesa-de esa forma, haciendo lo que él quiere, conseguirás una sonrisa, aunque no te garantizo que sea una sincera- bromeó
Hinata negó.
-Y-yo quiero…que sonría-le miró cabizbaja- necesito que sonría con sinceridad-
Shikamaru se frotó el mentó, pensando.
-Es difícil hacer sonreír a un demonio…-la miró- dime, ese demonio a quien quieres hacer sonreír es muy malo?-
Hinata meditó unos segundos, analizando.
-Sí…a veces…-respondió no muy convencida- cuando quiere puede ser buena persona, incluso hasta parece que se preocupa por los demás, pero sus palabras siempre terminan estropeándolo todo- pinchó un trozo de tortilla y se la llevó a la boca- fero yo cfeo…-tragó- que tiene buen corazón. Un cálido corazón oculto en lo más profundo de su ser que se niega a mostrar.-
Shikamaru siguió atento.
-Crees que tenga miedo?-le preguntó a él-crees que tenga miedo a volver a pasar …por lo que pasó?-
Shikamaru sonrió.
-Así que ese demonio pasó por algo que lo transformó aún más en demonio.-Hinata asintió-entonces, quieres decir que ese demonio, antes no era un demonio-
-No-negó con la cabeza- bueno…no sé, pero necesito que vuelva a ser…menos demonio de lo que es ahora.-
Shikamaru rió
-Me gustaría saber quién ese ese demonio del que hablas.-
Hinata sonriendo, le negó.
-Es un secreto- y siguió con su bentou, bajo la mirada de Shikamaru, de la cual no sé inmutó hasta que alzó la cabeza y se encontró con su rostro a pocos centímetros del suyo. Sus palillos cayeron de sus dedos.
-Te molestó?-le preguntó Shikamaru-te molestó que te besara?-
Hinata sintió un tremendo calor en la cara y la bajó provocando la sonrisa en este.
-No debí hacerlo, lo siento.-apoyó su cara en su mano, observando por la ventana- pero ese día…tenía ganas de hacerlo-
Hinata jugó con sus dedos sobre su regazo, muerta de vergüenza al recordar eso. Que por cierto, en ningún momento se le olvidó.
-Supongo que te habrá molestado. El hecho de que sea yo quien te haya dado el primer beso…-
-N-no!-alzó ella un momento la cabeza, para luego volver a bajarla- n-no…no me molestó…-sus dedos chocaban más rápido- m-me pilló por sorpresa y…-
-entonces, querrás venir conmigo?-
Sus ojos se abrieron de par en par y el color de sus mejillas enrojeció más. Alzó el rostro, lentamente.
-Eh?-
Shikamaru sonrió.
-Pasaré por ti esta noche a las diez- se levantó de la silla después de revolverle el flequillo- hasta entonces.-y se dirigió a la salida- por cierto-se volteó- no se lo digas a Naruto- se volteó de nuevo- no se lo tomaría muy bien-
El timbre de final de recreo sonó y la clase se fue llenando de los alumnos. Pero Hinata solo podía pensar en una cosa.
Le había pedido una cita?
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En otra clase…
Shikamaru entró y se sentó en su asiento, como siempre, con las manos en los bolsillos.
-Donde has estado?-preguntó Naruto-te acabaras pareciendo al teme, siempre solitario-
-Dando una vuelta- respondió este justo antes de que llegara el profesor.
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-Ya estoy en casa!-exclamó Hinata cerrando la puerta de su casa.
-Hinanee-chan!-Hanabi apareció en un momento delante de ella-ven!-la agarró de la mano, sin darle tiempo siquiera a quitarle el abrigo.
-Hanabi, que ocurre! Por…-la chica la guió hasta el salón, donde en una de las mesas había una gran caja de regalo-que es esto?-le preguntó a su madre
-Ábrelo- le respondió ella sonriendo- es para ti-
Hinata se arrodillo en el suelo y con cuidado destapó la tapa, quedándose sorprendida al ver el interior. Con mucho cuidado, agarró aquella prenda y se alzó con ella, quedándole delante un vestido rosa clarito sin tirantes con un ancho lazo blanco atado en la cintura.
-Increíble Nee-chan- murmuró Hanabi mirando el vestido
-P-pero quien…-se agachó a coger la tarjeta de la caja.
Recuerda: esta noche a las diez, ahí estaré.
Se sonrojó, sabiendo ahora quien había sido.
-Y no únicamente eso.-dijo su madre, señalándole en el suelo, donde unos zapatos blancos con cintas muy finas se ataban a los tobillos-me pregunto…quien será tu enamorado-
-Mamá!-exclamó sonrojada- n-no es ningún…-y se quedó mirando el vestido entre sus manos.
-Es muy lindo- dijo Hanabi haciendo que su hermana sonriera.
-Lo es- murmuró ella.
Hana y Hanabi se miraron cómplices. Todo estaba saliendo a la perfección. Si Hinata recibía regalos era porque tenía pretendientes en esa escuela. Y eso era lo que querían Hana y Hanabi, que ésta llegara a casarse con un millonario.
-A qué esperas para ponértelo!-exclamó Hanabi alzándose del suelo- vamos, yo te ayudare a ponértelo- agarro su mano y las dos desaparecieron escaleras arriba.
Hana, sonriendo, agarró la tarjeta y la leyó.
-Espero tengas un buen futuro- murmuró
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Y como prometió, a las diez se presentó Shikamaru muy elegante y trajeado en busca de Hinata, que bajó las escaleras echa un manojo de nervios. De nuevo se volvía a sentir extraña y desnuda. Con solo aquel vestido, los zapatos de tacón, su cabello recogido en un moño con algunos mechones rizados enmarcando su cara y de nuevo, sin sus gafas
Estaba horrible.
-Estás preciosa- Dijo Shikamaru agarrando su mano y depositando un beso en ella, provocando un gran sonrojo en ella- vamos?-
Hinata asintió y entró rápidamente en el coche; Shikamaru sonriendo, entró también y arrancó.
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En la mansión Namikaze…
-En una fiesta?-preguntó asombrado Naruto, sentando en el sofá de su habitación dejando un momento los videojuegos-Shikamaru ha ido a una fiesta?-
-Así es- respondió Sasuke leyendo un libro.-
-Está enfermo?-
-Podría ser.-
Naruto reinició el juego.
-Nunca le ha gustado ir a fiestas.-
-Hoy tenía un buen motivo-
Naruto volvió a parar el juego y mirarle extrañado.
-Un motivo?-
-No tengo ni idea- agarró la taza de té y le dio un sorbo- pero dijo que iba acompañado-
-Acompañado? Eso ya sí que me sorprendió- volvió a la partida, sonriendo divertido- que chica le ha podido aceptar como pareja?-rió- debe de estar loca-
-No tanto como la que vaya a ir contigo- Naruto decidió ignorarle y seguir con el juego- ya tienes cierta edad para jugar con videojuegos-
-cállate-dijo Naruto lanzándole un cojín que para nada le alcanzó.-porque no vuelves a tu casa de una vez, seguro que ahí puedes molestar a cualquiera-
Sasuke alzó la mirada del libro y se quedó fija en su amigo, que al sentir su mirada se puso nervioso.
-Q-que tanto miras!-
-No entiendo porque la gente dice que has cambiado- volvió la mirada al libro- sigues siendo igual de infantil que siempre-
-Teme-
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Mientras en la fiesta…
Hinata miraba desde su sitio a todos y cada uno de las personas que habían sido invitadas a esa fiesta. Todas increíblemente elegantes, hermosas, atractivas, bien ataviados con ropas caras y joyas…millonarios.
Suspiró deprimida. No llevaba ahí ni media hora y ya deseaba irse. Además…que hacía ella ahí?
Volviendo a suspirar, se levantó y empezó a agarrar un plato con un poco de toda la comida que había en las mesas.
-Aburrida?-ella respingó asustada.
-Nara-san- suspiró aliviada apoyándose en la mesa- pensé que…-y al darse cuenta de que tenía el plato en las manos lleno de comida, se sonrojó y rápidamente lo dejó- l-lo siento.-
Shikamaru rió.
-Primero.-dejó su copa sobre la mesa y puso las manos sobre sus hombros- no más formalidades, Shikamaru y punto, de acuerdo?-Hinata asintió- segundo- agarró el plato y se lo entregó a ella- si quieres comer, hazlo, crees que voy a prohibirte algo que es necesario para todo el mundo, por mí?-Hinata bajó su cabeza, avergonzada-y tercero..-le alzó por el mentón-crees que podría bailar contigo?-sonrió al ver su reacción- hace rato que…los tipos de ahí quieren acercarse a ti-
Hinata miró hacia un grupo de hombres, que al encontrarse con su mirada, siguieron con su conversación.
En serio la miraban a ella?
-Y qué me dices?-cuando ella volteó a mirarle, este se había alejado y estiraba su mano delante de ella-bailas?-
-P-pero yo no sé…-dejó el plato sobre la mesa-
-Me harás el feo de dejarme plantado?-se quejó él haciendo un exagerado puchero que la hizo sonreír. Él también sonrió- vamos-
Hinata, mirando su mano, alzó la suya y la puso sobre la de él, que la guió hasta el centro donde otros también bailaban. Pasó una mano por su cintura y la acercó a su cuerpo. Hinata se tensó.
Estaban cerca. Muy cerca. Podía sentir incluso el aroma de su perfume.
-Relájate- le murmuró él al oído-pon los pies sobre los míos-
Y Hinata, más que sonrojada, así lo hizo, aunque solo la punta, pero tras eso, todo pareció ir más ligero, como si fuera ella en realidad la que bailaba.
Y sonrió. Sonreía porque esta iba a ser uno de sus mejores recuerdos.
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La una de la madrugada. La una y él aún seguía despierto.
Por algún motivo, Naruto no podía dormir. Y eso que él era de los que cogían el sueño con facilidad, pero hoy…hoy sencillamente, no podía.
Se volteó en la cama, quedando boca abajo y cerró sus ojos. Tenía el presentimiento de que algo ocurría, pero no estaba seguro. De lo que si estaba seguro es que era seguro que algo ocurría y era algo malo…seguro. Porque él nunca había perdido el sueño por nada ni nadie. Si no dormía, se transformaba en otra persona, en una más odiosa y molesta.
Agarró la almohada y se la puso sobre la cabeza. Lo mejor era dejar la mente en blanco y empezar a contar ovejas.
No estaba pasando nada y tampoco tenía que estar preocupado. Lo estaba?
Maldijo contra la almohada, apretando la que tenía encima.
Solo duerme y punto!
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Al día siguiente, sábado…
-Mhm.-"saludó" Naruto entrando en el salón mientras se rascaba la nuca.
-Buenos días hermanito- saludó Ino, tan radiante y perfecta como cada mañana- y esa cara de amargado que llevas?-
Naruto se sentó en la mesa, cansado.
-He dormido fatal-
-Alguna mujer que te esté quitando el sueño?-preguntó Kushina mirando cómplice a Ino. Naruto alzó una ceja-sabes hijo-dejó la taza sobre la mesa y le miró, seria-que sepas que estas en la libre disposición de escoger a quien tú quieras. Quiero decir, que si algún día te enamoras de alguien…no sé…diferente a ti o…bueno.-concluyó-que eres libre de enamorarte y casarte con quien quieras-
Naruto miró a su padre, que solo atinó a alzarse de hombros, sonriendo.
-Mamá…comiste algo malo?-
La criada le sirvió el almuerzo a la vez que Kushina le miraba de mala manera.
-Tú solo escucha mis consejos, que seguro te harán bien.-
-Lo dudo- murmuró cogiendo sus palillos cuando recibió un bol de arroz en toda la frente.
Ino y Minato siguieron comiendo, ajenos a ese escándalo que se estaba formando, ya acostumbrados a ello.
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En otro lado…
Hinata limpiaba la mesa del restaurante mirando la nada con una sonrisa bobalicona en la cara.
-Tenten, que le ocurre a Hinata?-preguntó el jefe mirando a Hinata.
-No lo sé. Pero ahora mismo lo averiguaremos- se aproximó a su amiga con una sonrisa traviesa-Hi-na-ta-chan-
La pelizul respingó asustada, haciendo volar por los aires el trapo.
-Tenten, me asustaste- Tenten sonrió
-Me vas a explicar porque traes esa sonrisa bobalicona en la cara?-Hinata se sonrojó, y agarrando el trapo del suelo, volvió a limpiar la mesa-oh! así que ha pasado algo?-
-N-no ha pasado nada-
-A mí no puedes engañarme- se sentó en la mesa, sonriendo- vamos, cuéntame-
Hinata dudó un momento, pero observando que no había nadie, se sentó enfrente.
-A-ayer…fui a una fiesta- Tenten asintió- c-con…-bajó su cabeza, sonrojada- Shikamaru-
Tenten quedó boquiabierta.
-Con uno de los F3?-Hinata asintió-N-no me digas! Estás saliendo con él?-
-N-no! Solo me convidó a una fiesta y…-
-Y..?-
-Bailamos juntos-su cara enrojeció- mucho rato-
Tenten escuchaba maravillada.
-Luego él me acompañó a casa-
-Es taaan romántico-exclamó emocionada-parece un cuento de hadas. En donde tú, Hinata, la pobre Hinata, encuentra a su príncipe azul.-apoyó la cara en sus manos-sabes Hinata, me alegro-la peliazul la miró- mereces ser feliz-
Y Hinata sonrió. No sabía si era cierto eso que decía su amiga, pero anoche…fue la mejor noche de su vida.
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-Hasta que por fin apareces-
Shikamaru entró en su habitación, con una toalla cubriendo de cintura para abajo y su cabello húmedo y suelto, encontrándose con Sasuke sentado en uno de los sofás.
-Es extraño verte levantado tan temprano- respondió Shikamaru mientras se dirigía a uno de los armarios en busca de ropa.
-Quería saber que tal te fue ayer-
Shikamaru se detuvo y volteó a mirarle.
-Dirás que quieres saber con quién fui- agarró una camisa azul oscuro-supongo que te manda Naruto-
-Te equivocas- se levantó del sofá- esta vez vengo por curiosidad- dijo apoyándose en una de las mesas-dime, quien fue la que te hizo cambiar de opinión e ir a esa fiesta?-
Shikamaru cerró el armario y volteó, con toda la ropa cargada en su brazo.
-No te lo pienso decir ni aunque me ruegues- dijo poniendo la ropa sobre la cama
Sasuke sonrió
-Desde cuando he tenido que rogar para tener algo?-
Shikamaru rodó sus ojos. Nadie podría ganar en ego a Sasuke.
-A veces me sorprende lo narcisista que eres-
-No me lo creería si no fuera así-dijo él sonriendo, agarrando una manzana de unos de los cuencos y la lanzó al aire-pero no me preocupa- agarró la manzana y le dio un bocado- terminara sabiéndolo todo el mundo- y tras voltearse y salir, Shikamaru suspiró.
-Sería demasiado problemático-
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En la mansión Namikaze…
Naruto terminaba de bajar las escaleras, poniéndose la chaqueta.
-A dónde vas?-le preguntó Ino.
-Hemos quedado en la pista de circuitos-se abrochó la chaqueta-no vendré en todo el día.-y se encaminó hacia la salida.
-Ten cuidado- le dijo antes de que saliera-no entiendo cómo les puede gustar tanto los coches. Ya sé que son geniales pero…a mí no me empezaron a llamar hasta que tuve los 18 años…-y siguió hablando con ella misma.
-Ino-la rubia se volteó
-Mamá-la peliroja se acercó- ocurre algo?-
-Y Naruto? Hace rato que ando buscándolo y…-
-Se fue con sus amigos a correr-respondió cruzada de brazos.
-Demonios! Se me ha vuelto a escapar-masculló Kushina-pero juro que como me vuelva a responder de esa manera…no se me escapa-
Ino rodó los ojos. Todavía seguían con la discusión de esta mañana.
-Mamá, nos vamos de compras?-
Kushina miró a su hija, al parecer ofendida.
-Hija, eso no se pregunta- y se adentró al salón provocando una sonrisa en Ino- vamos, debemos prepararnos!-
-Si.-
Su madre, habría que reconocerlo, era única.
=CONTINUARÁ=
Nada más que añadir salvo...
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