Capítulo Diez: Viviendo juntos.

Llegaron a la casa de Yin, Mako llevó sus cosas junto con las de Korra hacia sus habitaciones correspondientes, aprovechando de que sus padres habían desalojado la casa por un viaje de trabajo le concedió la habitación a Korra. Luego ambos se acomodaron en el sofá, el joven había calentado agua para beber un poco de té.

- Toma, te hará bien…no es como el que hace mi abuela pero servirá – Mako le entregó una taza.

- Muchas gracias – Bebió un sorbo para luego observar todo su alrededor - ¿Estas solo?

- Si, mi hermano me acaba de mandar un mensaje, fueron a comprar algunas cosas al supermercado…así que tranquila, además ya le avise que estarías acá.

Korra carraspeó incómoda por el silencio que abundaba la sala, dejó su taza en la mesa de centro y se recostó hasta los límites del sillón, estaba exhausta.

- Vaya día, ¿Verdad? – Dijo él un tanto burlesco.

- Ni que lo digas – Korra le siguió el juego, la tensión había acabado y tenía que afrontarlo, a veces reír de los problemas no era tan malo.

- Lo único bueno, es que puedo hacer esto sin remordimiento – Mako se acercó determinante hacia su boca y depositó sus labios uniéndolos en un beso, la sostuvo de la cintura y la apretó aún más para sentir su busto rozar contra su cuerpo.

Ella percibió como su lengua hacía contacto con la del moreno. El no pudo resistirse y con su mano acarició uno de sus pechos dando movimientos circulares, ella se estremecía con cada caricia, sus manos pasaban bajo su ropa, ningún lugar se salvaba.

Pero inesperadamente sintieron el sonido de unas llaves, no era una buena señal. La puerta principal se abrió.

- ¡Hogar dulce hogar! – Anunció Bolin con su alegría de siempre, venía cargado de bolsas. Tras él, Yin le ayudaba con unas pocas.

Los recién llegados se quedaron viendo escépticos aquel sofá en el que Mako ocupaba una esquina y Korra la otra, separados como en tiempos antiguos, ninguno movía un solo musculo, se podía poner un palo de escoba y cabía perfectamente en esa exagerada distancia que habían hecho.

- ¡Ha!, ¡Bolin, Abuela!...- Mako se levantó como si nada para ayudarlos con las bolsas – Korra ya llegó.

- Hola…muchas gracias por aceptarme en su casa, prometo no ser una molestia para ustedes – Ella también ayudó a cargar las compras.

- ¿Molestia?, ¡Es una bendición que hayas venido a nuestra casa!... - Yin se acercaba peligrosamente hacia Korra, provocando que esta retrocediera un poco asustada - No te preocupes, ya te examiné y estás aprobada… ¡Estoy tan feliz de que mi Mako haya escogido a una mujer tan bella!, muero por ver a mis bisnietos…no lo digo tan literal, obviamente – Se expresaba con un notorio brillo en sus ojos.

- Ehh…si claro, lo que dijo mi abuela – Bolin la abrazó – Será genial tenerte con nosotros, Mako… ¡Mas te vale no aburrirla con tus películas de detectives y libros de suspenso!

- ¡Oye!, ¿Qué tiene de malo mi gusto por los detectives? – Preguntó ofendido.

- Tarrlok Holmes puede esperar, ahora la señorita me ayudara a preparar una rica cena, ¿Te agrada la idea? – Intervino la anciana.

- ¡Me parece bien! – Korra le sonrió, hasta el momento se sentía muy a gusto.

- ¡Es Sherlock Holmes! ... ¡SHERLOCK HOLMES! – Exclamó Mako aún más vejado por las incesantes equivocaciones de su abuela.

La anciana Yin le mostró toda la cocina a su nueva amiga, descongelaron un trozo de carne para luego meterla al horno, Korra se encargó de picar algunas verduras y Yin de cocer el arroz, sus años de experiencia siempre se reflejaban en su comida y la joven estaba dispuesta aprender nuevos conocimientos.

Mako había subido a la habitación de sus padres, necesitaba dejarla ordenada antes de la noche para dejar una buena impresión en Korra. Hizo la cama y la dejó bien estirada, luego despejó los muebles que estaban llenos de papeles viejos, guardándolos en los cajones, en eso encontró una foto donde salía él, su hermano Bolin y sus padres, por la falta de colores se notaba que era antigua, sonrió nostálgico mientras la sostenía con su mano.

Ya era un hombre independiente, heredero del negocio, pero seguía necesitando a sus padres. Durante toda su infancia estuvieron alejados, los veía algún fin de semana y los festivos, pero su abuela siempre fue su principal pilar junto a su hermano menor.

- ¿Qué ves hermanito?

Bolin había aparecido de la nada, asustando al chico pensativo causando que saltara como pelota de goma.

- ¿Cuál es tu afán de asustarme siempre?…- Le mostró la foto – Estaba viendo a nuestros padres…

- ¿Crees que volverán pronto?

- No lo sé…

- La cena está lista, Korra ha puesto todo su esfuerzo así que tienes que bajar ahora antes que se enfríe – Bolin bajó corriendo hacia el primer piso.

Se juntaron todos en la mesa, el olor que desprendían esos platos era muy placentero.

- Una de las tantas cosas que extrañaba de estar en casa – Dijo Mako bendiciendo la comida.

- No me llevo todo el crédito esta vez, Korra hizo casi todo el trabajo…definitivamente será una gran esposa para ti querido nieto – Yin codeó a su descendiente.

Ambos "comprometidos" se quedaron viendo muy avergonzados.

- No los…apresures abuela - Le dijo Bolin con la boca llena - ¡Esto está delicioso!

- Es verdad, muchas gracias Korra…nuevamente me sorprendes – Mako la observó con ternura, era una mujer con muchas cualidades pero lo que menos imaginaba era que podía cocinar, ya que él era el cocinero en su antigua casa.

Korra asintió sonrojada, no solo tendría talento con el bisturí, también con la cocina.

Luego de esa acomodable cena, Mako lavaba la loza mientras Bolin le mostraba a Korra un montón de fotografías de cuando eran pequeños. No había nada más conmovedor para sus ojos que el pequeño y llorón Mako con pañales sucios, la muchacha carcajeaba a más no poder.

- ¡Shh!, Si nos descubre me matará…- Bolin se aprovechaba de que su hermano estaba ocupado para mostrarle esas fotos.

- Lo siento…- Korra tomó una fotografía muy peculiar, en ella salía Mako, Bolin y un pequeño perro, los tres se veían muy felices - ¿Era su mascota?

Ella pudo notar como los ojos del muchacho se nublaron al ver a ese animal, su alegre rostro había cambiado bruscamente.

- Su nombre era Naga…llegó a nuestra casa cuando solo tenía un par de meses, Mako y yo la adoptamos y formó parte de nuestra familia por mucho tiempo, era alegre y siempre nos esperaba para que jugáramos con ella…pero un día – Se pausó un poco para contener la pena – Unos malditos la envenenaron…

- Lo lamento…- Korra apoyó su mano en el hombro de su amigo.

Pasaron un par de minutos y seguían ahí sentados, hasta que llegó Mako para interrumpir aquel momento, al ver a su hermano con los ojos cristalinos se mostró muy preocupado.

- ¿Sucede algo?...

- Solo le contaba a Korra sobre nuestra perrita Naga…pero estoy bien, siempre lo estoy – Bolin se levantó renovado y decidió darle su espacio a los tórtolos.

Mako ocupó el lugar de su hermano y tomó asiento, pasando el brazo encima del hombro de Korra, quedando a una distancia diminuta. La joven sentía como los latidos de su corazón aceleraban mientras él respiraba en su oreja, ¡Cómo le gustaba fastidiarla!

- Me estás seduciendo en la casa de tu abuela…no te quejes después – Korra se acercó a sus labios y le dio un beso corto para torturarlo.

- Hmmm, eso me gusta…quiere decir que voy por buen camino – Seguía buscando sus besos pero ella lo esquivaba.

- No te confíes, no me doy tan fácil – Le tapa la boca con su mano para evitar que siguiera con sus intentos.

- ¿Qué tengo que hacer para que al menos me des un beso más largo? ...

- Sorprenderme… - Korra se quedó a su disposición, poniendo a prueba las habilidades de conquista que poseía Mako.

El sonrió maliciosamente, estaba en sus territorios y no podía fallar, si en materia de mujeres se trataba él era un experto. Llevó sus manos hacia los hombros de la joven y acercó lentamente su rostro para llegar a su clavícula, fue dejando pequeños besos para ir marcando camino hasta llegar a su mentón, en ese momento bajó más la velocidad.

Korra cerró sus ojos y se dejó llevar por sus emociones, permitió que él fuera subiendo hasta la parte inferior de sus labios hasta llegar donde realmente quería.

Y cuando Mako iba a cerrar sus ojos para comenzar con la acción, notó la suspensiva presencia de su Abuela que los observaba en silencio.

- ¡Abuela Yin!, ¿Qué se supone que estás haciendo?...- Mako se separó de la castaña sorprendido por lo silenciosa que podía ser la anciana.

- Adelante, continúen…sigan con lo suyo, hagan como que yo no estoy – Yin estaba embobada mirándolos darse cariño, era su pareja favorita y como era una anciana sin escrúpulos tenía que cerciorarse que fueran apasionados, pensando siempre en sus futuros bisnietos, al parecer no pensaba irse del lugar.

- Oh por dios que vergüenza – Korra se cubrió el rostro, esto superaba todo a lo que ella conocía como normal, ¿Acaso Yin les pedía que tuvieran sexo en su presencia?

- Abuela…esto es raro, sin ofender – Mako se levantó del sillón, así como estaba la situación sabrían que más lejos no podrían llegar menos cuando la mujer estaba decidida a quedarse.

- No te avergüences querida, es muy normal, cuando conocí al sinvergüenza del abuelo de Mako también fui muy evaluada… ¡Y mira los hermosos nietos que tuve! – Yin observó con admiración al mayor de sus herederos.

- Abuela…- Murmuró el pelinegro extenuado.

- Tu sabes cómo son las cosas, debes tener ser flexible así podrás complacer a mi bisnieto con muchos hijos…si sabes a lo que me refiero – Yin la codeó con una confianza intimidante.

- ¿Fle-Flexible?... – Preguntó Korra, trastornada ante tanta locura.

- ¡Bolin!, ¡Ayúdame por favor! – Mako pidió socorro gritando hacia la habitación de su hermano, esperando ser escuchado, necesitaba hacer algo antes de que Korra saliera corriendo de su casa.

Se escucharon unas pisadas aceleradas que provenían de la escalera, dirigiéndose hacia la sala donde se encontraba el problema.

- ¡Bolin al rescate!, ¡Abuela!... necesito ayuda para encontrar esposa – Apareció con aires de héroe, y lo parecía, ya que se había colgado una larga toalla-capa a su espalda.

- ¿De verdad hijo mío?, ¡Enseguida iremos a la internet!...ahí podremos encontrar muchas mujeres flexibles para ti – Yin lo tomó del brazo y en menos de lo que canta un pájaro se lo llevó a su habitación, dejando a Mako y Korra nuevamente solos y a salvo.

La castaña se sostenía el estómago de risa, esto era algo realmente fuera de lo cotidiano para ella. Mako se lanzó al sillón exhausto, lidiar con su abuela y sus locas ideas de matrimonio lo ponían realmente histérico para él.

- Bienvenida a mi familia…ahora Bolin me exigirá que lo invite a comer o algo parecido para pagarle lo que hizo.

- Es un gran hermano, a pesar de todo – Korra tomó su mano para consolarlo, era inevitable pero para ella verlo molesto le causaba una extraña y diminuta ternura, parecía un verdadero niño cuando se enfurecía.

- Será mejor que vayamos a la cama, mañana tienes clase… ¿Te parece si paso por ti a lo que termines?, podemos ir a comer algo y estar solos, tú y yo – La acercó tomándola por la cintura y la volvió a besar.

- Hmm, está bien – Respondió mientras saboreaba sus labios, eran tan cálidos y suaves que perdía la razón cada vez que los sentía.


En otro lugar…

Aquella casa había quedado sola desde que Korra y Mako se marcharon, solo el eco alimentaba el alma de la destruida Asami, quien vivía su dolor en abandono. Tres maletas adornaban la puerta principal, la mujer había tomado una decisión importante para superar todo que estaba pasando y quizás un viaje sería la mejor opción para liberar su mente y olvidar sus problemas. Empacó sus mejores prendas, sus tacos más elegantes y sus joyas más costosas para deslumbrar en Miami, necesitaba alejarse de todo y superar el dilema que le había tocado vivir. Tomó las llaves de su auto y cerró la puerta de la casa, su amiga Ginger la esperaba en el auto, ansiosa por su nueva aventura, ya que no volverían en un considerable tiempo.

En el fondo de su mente y corazón, pensaba en su hija, en todos los errores que había cometido a lo largo de su vida, desde pensar que sería el pasaje para lograr que Tonraq se quedara con ella para siempre, dejando atrás todo el amor maternal que debió entregarle aquellos veintidós años que la tuvo a su lado, quizás el destino la estaba castigando y todo era su culpa, hasta el momento era lo más obvio y en lo único que podía coincidir su memoria. Mientras más se acercaban al aeropuerto, más deseos tenía de llorar, de llamarla y decirle que se iba por un tiempo, de decirle que la extrañaba, pero el orgullo era un maldito muro que le impedía hacerlo.

Estaba dolida por la traición de Korra, ¿Pero acaso tenía derecho a juzgarla?, ¿Cuántos novios le había conocido?, ¿La había visto realmente feliz?...además, ni siquiera estuvo enamorada de Mako, no le dolía perderlo a él, sino a ella.

Necesitaba tiempo para meditar y tomar la decisión correcta, para que las cosas se calmaran. Ginger le conversaba de los chicos con los que había estado, y ella fingía que la escuchaba pero en su mente solo estaba Korra, ¡Cómo deseaba abrazarla!, cuando tan solo tenía cinco años y le decía que era la mejor madre, ¿En qué momento dejó de ser su heroína?

Llegaron al aeropuerto e hicieron el check in correspondiente.

- ¿No llamarás a tu hija antes de partir?...- Le preguntó su amiga la pelirroja, algo indiferente a la situación.

- Si, eso haré…

- Iré por un café mientras te encargas de eso, ¿Te traigo alguna cosa?

- No, gracias… - Asami tomó su celular y marcó el número de su hija, pero luego recordó que al pasar las doce ella lo silenciaba y así fue, el buzón de voz le salió una y otra vez.

Suspiró cansada y decidió dejarle un mensaje.

- "Korra, ¿Cómo has estado?, espero que bien…yo estoy a minutos de viajar a Miami junto con Ginger por un par de días, creo que será una gran oportunidad para despejar mi mente, si quieres quedarte en la casa no habrá problema…un beso, Mamá" – Escribió en su teléfono y luego lo mandó a su destinatario, tembló un poco antes de hacerlo, no tenía pensado romper el silencio.

Pasaron veinte minutos y ya comenzaban a subir al avión, cargaba su bolso de mano donde llevaría su teléfono para contar las horas de viaje.

Continuará…


Hola, espero que les haya gustado este cap un poquito corto a mi gusto pero bueno por eso mismo el próximo vendrá más encima :) ¿Les dije que esta cochi duraría más que los anteriores verdad? xd pues sí jajaja, aún queda camino.

Que tengan un día maravilloso, les agradezco eternamente su apoyo tan bello *-* son los mejores. Me tomé el tiempito de responder su review a cada uno y seguiré así con cada episodio :D y quien no tenga cuenta se lo digo de corazón: ¡GRACIASSS!

Hasta pronto.