buenas noches chicas...
espero que les guste éste capítulo... sé que les gustaría ver mucho más romance, pero recuerden que éste es un amor "prohíbido" y ellos tendrán que superar muchos obstáculos y dudas para poder estar juntos... pero ya llegara el momento para el romance...
gracias a todas por tomarse un tiempo para leer esta historia, pronto tendré el próximo capítulo.
...
Los días siguieron su curso… y como siempre Candy y Terry pasaban mucho tiempo juntos.
Cada día que pasaba, Terry encontraba cada vez más confusos sus sentimientos.
Ya no sabía cómo seguir tratando a Candy como una amiga, cuando era evidente que sentía algo más que amistad.
Al principio se había sentido atraído por su belleza, pero ahora que la conocía mejor sabía que no erabsólo bella por fuera, sino también por dentro… era lo que siempre había esperado hallar….
Pero había un problema… No sabía si ella guardaba por él la misma clase de sentimientos. Ella siempre se portaba de forma amable y tenía muchos detalles para con él pero le parecía que eran más bien los detalles que una hermana tendría para con un hermano.
Así pues, decidió averiguar de una vez por todas lo que ella sentía…
Una mañana, después de la clase de francés, salieron a cabalgar.
Como siempre hablaron de muchas cosas...
A Terry le fascinaba hablar con Candy, puesto que no tenía ningún reparo en señalarle sus errores. Y tampoco temía mostrarse en desacuerdo con él cuando no compartían opiniones.
Pero también disfrutaba los momentos en los que ambos hablaban libremente de sus gustos e intereses, como por ejemplo el teatro…
Candy estaba leyendo las obras de Shakespeare, y no paraba de decir lo maravilloso que sería presenciar una puesta en escena como las que se hacían en los grandes teatros de Londres.
Terry le aseguró que el teatro era una de las cosas más interesantes de la ciudad, y le prometió que un día irían al teatro a ver Romeo y Julieta, puesto que era la obra favorita de Candy.
Después de ir a dejar a los caballos al establo, se dirigieron a la mansión, tomando el sendero más largo...
Después de haber caminado varios minutos en silencio, Terry se detuvo abruptamente.
-Candy... Hay... Algo que me gustaría... Decirte...
-Claro... Puedes decirme lo que sea...
Pero se quedó en silencio, parecía como si luchara consigo mismo para lograr articular las palabras... Luego en un gesto que Candy no esperaba, tomó sus manos entre las suyas.
Haciendo que su corazón latiera desbocadamente, tanto, que podía escuchar sus propios latidos... Y se preguntó si Terry podría escucharlos
-¿Qué dirías si te dijera que yo...?
Desafortunadamente no pudo terminar de hablar, puesto que Dorothy llegó en aquel momento.
Las manos de Candy y Terry aún se encontraban unidas, gesto que a Dorothy no le pasó desapercibido.
Y aunque no dijo nada, a Candy le pareció haber visto algo extraño en su mirada.
-Su gracia ha vuelto… -dijo Dorothy.
Entonces Candy y Terry se apresuraron hacia la casa.
En el patio se encontraban todos los criados, listos para recibir a su señor.
Terry y Candy entraron pir la puerta de servicio, dónde se separaron.
Terry entró primero y fue al lado de su msadre.
Annie y Susana fueron las últimas en aparecer, pero de cualquier manera fueron a reunirse con su madre.
Candy prefirió quedarse apartada… sin saber cuál era su sitio…
En cuanto el duque apareció… los criados le recibieron con una reverencia.
Candy no supo si irse o quedarse, y cuando intentó marcharse, se dio cuenta de que era demasiado tarde...
Sólo quedaba la familia… el duque se deshizo en halagos para su mujer y sus hijas, diciéndoles lo bellas que las encontraba.
Susana hizo gala de sus mejores modales y su padre quedó complacido.
Terry también recibió la aprobación de su padre y una felicitación por lo bien que había cuidado los intereses de la familia.
Por último, Candy, que permanecía en absoluto silencio, recibió también elogios de parte de su benefactor.
-George me ha comunicado que has progresado bastante en tus lecciones.
Candy asintió tímidamente.
Susana, llena de envidia por los elogios que su padre le había hecho a Candy, planeó la manera de dejarla en ridículo, pero esta vez sería más inteligente y no armaría un escándalo, sólo dejaría que su padre viera por sí mismo lo que ella consideraba mentiras.
Estaba segura de que George sólo estaba encubriendo a Candy.
Ese día Candy no pudo hablar con Terry, de hecho a partir de ese día fueron pocas las ocasiones que tuvo para verle, pues el duque lo mantenía ocupado todo el día.
Quería prepararlo muy bien para el momento en que tomara posesión del ducado.
Una tarde, la familia se reunió en el salón del té para pasar la velada, aprovechando que el duque estaría en casa ese día, y que la duquesa se encontraba notablemente mejor.
Como siempre, Susana se puso a tocar el piano, haciendo gala de su excelente técnica.
Annie bordaba un cojín, mientras su madre le obsevaba con atención.
Candy por su parte había tomado un libro, fingiendo estar inmersa en su lectura.
De esta manera no tenía que hablar con nadie.
Por su parte Terry se encontraba enfrascado en una partida de ajedrez con su padre.
-Veo que has cogido gusto por la poesía Candy. ¿Por qué no nos lees algo para entretenernos? - dijo Susana con malicia.
De repente todos dejaron de lado sus actividades y centraron su atención en Candy
Dándose cuenta de la intención de Susana,Candy se negó...
-No, por favor... Soy pésima leyendo en público... Estoy segura de que tú lo harías infinitamente mejor. -dijo ella.
Susana sonrío satisfecha de sí misma.
Pero no quitó el dedo del renglón.
-¡Oh, por favor Candy hazlo! ¡padre tienes que convencerla!
-hazlo Candy, nos gustará escucharte. -dijo el duque.
Candy miró a su alrededor con miedo,y entonces se encontró con la mirada de Terry que le dirigio una sonrisa tranquilizadora.
Ese único gesto animó a Candy. Suspiró, tomó el libro y comenzó a leer.
Su pronunciación era muy buena, desde luego, había algunas fallas, pero lo había hecho muy bien, y el duque así lo expreso...
-Muy bien Candy, veo que realmente has seguido mi Consejo al pie de la letra.
Susana estaba furiosa, pero se contuvo.
-¿Cómo es que había mejorado tanto? -se preguntó.
Puesto que no tenía ni la menor idea de que su propio hermano era responsable de dicho progreso.
Ella nunca se interesaba por las actividades de su hermano y mucho menos por las de Candy.
Pensó que su acuerdo con la señora Leagan que Candy sería suficiente para impedir que Candy recibiera la educación adecuada.
Seguramente la muy estúpida había ido con George, y éste le había proporcionado los medios para lograr tal mejoría.
Fuera lo que fuera, tenía que averiguarlo...
Al día siguiente Susana le contó a la señora Leagan lo sucedido, y le pidió averiguar cómo Candy había conseguido obtener tantos conocimientos.
- Ha sido con ayuda de su propio hermano. - dijo la mujer.
-Parece que su hermano tiene cierto interés por la huérfana.
-Eso es imposible... Apenas la mira...
-eso es lo que todos creen pero todas las mañanas se reunen en la biblioteca de su padre desde hace meses...
-¿Cuándo pensabas decírmelo Sara?
-No creí que fuera necesario... Con lo torpe que es... Pensé que apenas lograría aprender algo... Pero es una mosca muerta...
No me extrañaría que el joven Terrence ahora piense que está enamorado de ella...
Esa clase de chicas son así... Saben muy bien cómo ganarse a un hombre...
-No, nunca permitiré que algo así suceda... Iré a hablar con mi padre.
Estoy segura de que él tomará el asunto en sus manos. - dijo Susana.
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Unos dias después Susana entró en el despacho de su padre.
-¿Tienes unos minutos padre?
-Susy querida, si vienes otra vez a pedir mi permiso para ir a Londres...
-No, padre, no es eso...
El duque se quedó perplejo y dejó a un lado sus documentos... ¿qué podría querer su hija que no estuviera relacionado con los bailes?
-Dime entonces, ¿qué te preocupa?
-Es mi hermano...
-¿Qué sucede con Terrence?
-Padre... Temo que Terrence está enamorado de Candy...
-Susy cariño, ¿qué cosas dices? Eso es absurdo.
-no lo es... Ellos... Ellos pasan mucho tiempo juntos... Y Terry... Todos los días se reúnen en la biblioteca... Y por las tardes van a cabalgar...
-Te agradezco tu sinceridad Susy... Hablaré al respecto con Terrence...
Ya por la tarde, el duque se encontraba en su habitación junto con la duquesa.
-¿Sucede algo cariño? -preguntó la duquesa.
-No... No es nada...
- Hay algo que te preocupa... No has podido permanecer ni un solo minuto sentado y no dejas de mirar hacia la ventana con impaciencia... Te conozco lo suficiente como para saber que algo anda mal... ¿Todo bien con los negocios?
-No son los negocios lo que me preocupa... -admitió él.
-Te escucho...
-No debí decir nada... No quiero que te preocupes.
-No soy tan frágil cómo tú crees...
- Es... Susy me ha dicho algo alarmante esta mañana...
-¿Y qué puede ser?
-Susy dice que nuestro hijo está enamorado de Candy...
-¿Y por qué es eso alarmante? -Candy es una chica encantadora y muy guapa...
-Eli, no es momento de bromas...
-No estoy bromeando...
-No me malinterpretes... Creo que Candy es una buena chica, y sé que en su momento hallará un caballero adecuado y cuando llegue ese día seré el primero en darle mi respaldo... Incluso he planeado otorgarle una dote... Pero... ¿Casarse con Terry?
- ¿Qué hay de malo en ello? Además aún son muy jóvenes para el matrimonio... Si se aman lo suficiente quizá en un par de años...
-¿Te has vuelto loca Eli? - El deber de Terry es hacer una alianza ventajosa... Una que asegure el linaje y buen nombre de nuestra familia...
-¿Y qué hay del amor? ¿Acaso no te importa la felicidad de tu hijo?
-Claro que me importa... Y por eso mismo he decidido enviarlo a Londres cuanto antes... Estoy seguro que allá podrá encontrar una jovencita adecuada y se casará… ya habrá tiempo para que pueda enamorarse de su esposa…
-No puedo creer que estés diciendo esto…recuerda que tú mismo desafiaste a tu padre… estuvimos a punto de ir a Gretna Green para poder casarnos… notros nos casamos por amor... ¿de verdad quieres negarle esa posibilidad a tu único hijo?
Aquel comentario hizo que el duque se quedara en silencio por un instante...
Todo habría sido tan distinto si Mark estuviera vivo para ejercer su derecho al ducado… Estaba seguro de que Mark jamás le habría dado un problema de esa naturaleza...
Él se habría casado con alguna señorita de alcurnia y habría preservado el legado de la familia, él sabía lo importante que era el honor y el deber.
-Lo nuestro fue diferente... –respondió al fin… -Tú eras la hija de un vizconde...
-Richard…
-No habrá discusiones Eli... Terrence irá a Londres inmediatamente.
-Está bien, se hará como desees... Sólo espero que no tengas que arrepentirte de tu decisión. -le dijo Eleonor dándole la espalda, mostrando su desacuerdo con los deseos de su esposo.
El duque salió de la habitación hecho una furia...
Eleonor siempre habia sido una esposa complaciente, pero cuando se trataba de defender a sus hijos podía convertirse fácilmente en toda una tigresa... Una tigresa que siempre obtenía lo que deseaba... Pero esta vez no se saldría con la suya... Terry tenía que aprender que el honor y el deber estaban siempre por encima de un hombre... especialmente de un hombre que heredaría todas las responsabilidades de un ducado.
