Hola mundo! bueno aki esta el capi 10! perdon si no es lo ke esperan! stoy teniendo problemas con la inspiracion! °/°

por fa comprendan! °/°

Necesitaran estos datos: *Korokke: croqueta

*Katsudon: arroz hervido con chuleta de cerdo encima

*Gyoza: raviolis

Ojala les guste el capi!


Capítulo 10: Reunión Familiar

Ya estamos en Marzo.

Orihime se encontraba frustrada.

Su ropa le quedaba ajustada. Sus pechos le crecieron y su vientre estaba abultado.

Orihime estaba desayunando una gran porción de huevo frito con un poco de azúcar. Últimamente comía muchas cosas dulces.

La pelinaranja se encontraba con la barbilla apoyada sobre su mano y con la mirada observo como Rangiku se acercaba con más comida en las manos.

– Estoy gorda Rangiku-san– dijo Orihime de repente.

– Es normal Orihime. Subirás un poco de peso por el embarazo– dijo Rangiku como si fuera lo más natural del mundo.

– Pero ya ni siquiera mi ropa me queda– protesto Orihime.

– Pues lo siento. Tendrás que acostumbrarte, tú te lo buscaste–

Orihime se sintió regañada. Se paro algo molesta y se dirigió a la puerta para después salir.

Rangiku suspiro con cansancio.

Al llegar a la escuela a Orihime se le fue el enojo solo con ver el rostro de Ichigo.

Desde el día de San Valentín Orihime e Ichigo se llevaban un poco mejor.

Eso la tenía muy contenta.

– ¡Buenos días Kurosaki-kun! – saludo alegre Orihime, acercándose al lugar de Ichigo.

– Bu-Buenos días Inoue– dijo desconcertado Ichigo, aún no se acostumbraba a que lo saludara de esa manera.

– Buenos días Abarai-kun– dijo Orihime, dirigiéndose al chico de cabello rojo que estaba al lado de Ichigo.

– Hola Inoue– dijo Renji observándola.

El chico la observo casi como examinándola.

– Inoue, ¿estás más gorda? – pregunto Renji.

Orihime se sonrojo hasta las orejas sobretodo porque Ichigo volteo a verla.

Y Renji recibió un golpe en la cabeza.

– ¡Eres un insensible! ¡Mandril! – regaño Rukia quien había escuchado la pregunta de Renji hacia Orihime.

– ¿Cómo me llamaste? –exigió saber Renji sobándose la cabeza por el tremendo golpe.

– ¡Mandril! ¡No puedes decirle eso a una chica! ¡Imbécil! – grito Rukia llevándose a Orihime de ahí.

– Pero que es-tú-pi-do eres– dijo Ichigo recalcando la palabra con burla.

– ¡Cállate! – dijo Renji sentándose en su lugar visiblemente enojado.

Era la hora del almuerzo en el instituto Karakura.

Un chico de cabello anaranjado se encontraba solo en el salón de clases, buscando algo en su mochila.

– ¡Ah! ¡Olvide mi almuerzo! – exclamo Ichigo con desesperación.

Su estomago protestaba por la falta de comida.

– ¿Qué ocurre Kurosaki-kun? – dijo una dulce voz que Ichigo conocía perfectamente.

Al voltear Ichigo pudo ver a Orihime parada en la entrada del salón con dos bolsas de papel llenas de bocadillos.

– No traje almuerzo– dijo desviando la mirada, apenado por ser tan distraído.

– Toma– dijo Orihime dejando una bolsa de papel en el escritorio de Ichigo.

– Puedes comer todo lo que quieras–

– Está bien no tengo tanta…–

Su estomago volvió a protestar y Orihime lo escucho.

La pelinaranja soltó una risita encantadora.

– No te rías– dijo Ichigo dándole un golpecito leve en la cabeza.

– Lo siento– dijo Orihime con una sonrisa.

Ichigo junto dos escritorios y se sentó.

– ¿Vas a almorzar o qué? – dijo Ichigo impaciente.

Orihime reacciono tarde. Parpadeo dos veces y sonrojada se sentó enfrente de Ichigo.

Comieron en un silencio incomodo.

Era la primera vez que comían totalmente solos.

– ¿Kurosaki-kun? – llamo Orihime.

Ichigo giro su rostro hacia el de ella.

– ¿Estoy gorda? – pregunto haciendo que el pelinaranja se atragantara con el pan que estaba comiendo.

– ¿Qué? –

– ¿Estoy gorda? – pregunto de nuevo pero esta vez con los ojos cristalinos por las lágrimas.

Ichigo no respondió.

¿Qué debía decirle? ¿Y sí lo que contestara la hacía llorar?

– Sí estoy gorda– afirmó Orihime llevándose las manos a la cara ocultando su sonrojo y sus lágrimas.

Ella será mi muerte– pensó Ichigo viendo con ternura a Orihime.

– No lo estas–

Orihime abrió sus ojos como platos y lo volteo a ver.

– Creo que… tienes un cuerpo… hermoso– dijo Ichigo mientras se tapa el sonrojo con una sola mano y viendo hacía otro punto que no fueran los ojos de Orihime.

– Kurosaki-kun– susurro Orihime formando una hermosa sonrisa solo para Ichigo.

Al verla el joven Kurosaki sintió que el tiempo se detuvo. Solo podía verla a ella. Su corazón latía rápidamente, queriéndose salir de su bien trabajado pecho.

Ichigo separó sus labios para decir algo pero en ese momento sonó la campana del regreso a clases.

Ambos pelinaranjas se apresuraron a dejar todo como debería estar.

Cuando las clases terminaron, Ichigo salió a toda prisa de su salón. Llego a la entrada del instituto y se recargo en una pared cercana a esperar.

Ichigo vio a todos sus amigos salir. Pero ella aún no salía.

Escucho unos pasos acercarse. Giro su rostro y estaba Orihime.

– Kurosaki-kun, ¿qué haces todavía aquí? – pregunto sorprendida Orihime.

– Esperándote– contesto serio Ichigo.

– Déjame acompañarte a casa–

Orihime se sonrojo al escuchar estas palabras. Quería acompañarla a casa.

La ojigris iba a contestar cuando…

– ¡Orihime! –

Rangiku apareció detrás de Ichigo con una gran sonrisa y unas bolsas en las manos.

– Tú… eres la mujer pechugona–

Rangiku golpeo a Ichigo en la cara.

– Moco imprudente. ¡Vámonos Orihime! – grito furiosa Rangiku dirigiéndose a un taxi que estaba esperándolas.

– Lo siento Kurosaki-kun pero Rangiku-san me da miedo– se disculpó Orihime siguiendo a su enfadada tutora.

Ichigo se incorporó para poder ver como Orihime se alejaba en el taxi.

No pude acompañarla a casa– pensó algo decepcionado.

Ichigo decidió que era hora de irse.

Cuando llego a la entrada de su casa…

– ¡I-CCHHII-GGOO! –

Su padre lo había estado esperando en la azotea de la casa y cuando llego saltó con la intención de caerle en la cabeza. Pero Ichigo siendo más rápido lo esquivo e Isshin quedo plantado en el patio.

– E-Ese es mi hi-hijo– dijo adolorido Isshin pero con una sonrisa en el rostro.

– Lunático– dijo Ichigo entrando a su casa.

Sus hermanas corrían por todo el comedor. Karin poniendo la mesa y Yuzu guiándola mientras preparaba algo en la cocina.

– ¿Qué ocurre? –

– ¡Hermano! ¡Rápido ve a cambiarte! ¡Llegaran pronto! – exclamó Yuzu.

– ¿Quiénes? – pregunto confuso Ichigo.

– Rangiku y Orihime-chan– contestó su padre entrando a la casa.

– ¡¿QUÉ? –

10 minutos después…

Tocaron el timbre de la casa Kurosaki. Orihime estaba muy nerviosa, era la tercera vez que estaba en esa casa y no siempre era agradable.

Rangiku había ido por ella al instituto diciéndole que tenían una reunión importante.

Pero jamás se abría imaginado que la reunión era en la casa de Ichigo.

Rangiku también le había comprado ropa nueva para su nuevo cuerpo. Llevaba puesta una falda larga con estampados de flores de colores diferentes. La había combinado con una blusa lisa de color blanco y con una chaqueta de color café chocolate.

Karin fue quien las recibió.

Entraron cautelosas porque no veían a Isshin por ninguna parte.

– No se preocupen. El inútil de mi padre se está arreglando todavía– dijo Karin para tranquilizarlas.

– ¡Orihime-san! – exclamo contenta Yuzu saliendo de la cocina con una bandeja llena de diferentes platillos.

– Yuzu-chan, ¿tú hiciste todo esto? – pregunto Rangiku viendo la comida.

– Sí– afirmó la pequeña Kurosaki.

– ¡Increíble! – exclamó admirada Orihime.

– Y tú que no sabes ni hacer arroz Orihime– dijo Rangiku buscando molestar a la bonita pelinaranja.

Orihime la volteo a ver con las mejillas infladas.

– Qué cruel eres Rangiku-san– protesto la pelinaranja.

– ¡Hermano! –exclamo Yuzu viendo hacía las escaleras de la casa.

Orihime giro el rostro y vio a Ichigo. Llevaba puestos unos jeans de mezclilla algo ajustados, una camiseta de cuello en V de color arena y encima una camisa sin abotonar de color caqui.

Qué guapo– pensó Orihime sonrojándose y sin poder quitar la vista del recién llegado.

– Vaya mocoso. Ahora si pareces una persona decente– dijo con burla Rangiku.

– ¿Qué quieres decir con eso pechugona? – contestó Ichigo, jugando el también.

– Con que sí mocoso– dijo Rangiku dispuesta a pegarle al joven Kurosaki.

– Basta los dos– dijo Orihime interponiéndose entre ellos.

Ambos voltearon sus rostros en direcciones opuestas y Orihime suspiro.

Entonces recordó algo.

– Hola Ku-Kurosaki-kun– dijo Orihime sonrojándose levemente.

– Hola– dijo Ichigo sintiéndose nervioso por la sonrisa dedica a él.

– Orihime-san, estás más bonita que de costumbre– dijo Karin observando la piel la ojigris. Era cierto.

Orihime estaba radiante. Su piel se veía muy suave y en sus ojos había un brillo especial.

– Es por causa del embarazo– dijo Isshin que en ese preciso momento apareció por las escaleras.

Se apresuro hacía Orihime y la tomo de las manos.

– Orihime-chan, que bueno que pudiste venir– dijo el doctor con lágrimas en los ojos.

– Gracias por invitarnos Kurosaki-san–

Isshin jalo a Orihime hacía un extremo de la habitación.

– ¡Masaki! ¡Te presento a nuestra nuera! –dijo Isshin hablando con la pared.

– ¡¿Cómo que nuera? – gritó avergonzado Ichigo.

Orihime volteo hacía la pared y vio una inmensa fotografía de una señora muy hermosa. Tenía el cabello por debajo de los hombros y era de color castaño claro, se parecía al de Yuzu. La señora sonreía hacia la cámara.

– Ella es nuestra madre– dijo Karin posicionándose a lado de Orihime, contemplando la fotografía.

– ¿En dónde está? – pregunto inocentemente Orihime.

– Murió– dijo rápidamente Ichigo, sin pensar en cómo reaccionarían los presentes.

Guardaron silencio.

– Lo… Lo lamento mucho– dijo Orihime, sintiéndose culpable con la incómoda situación.

– No te disculpes Orihime-chan. Todo es culpa del idiota de mi hijo– dijo Isshin dedicándole una gran sonrisa a la ojigris para tranquilizarla.

– Ahora si te patearé el…–

– ¡Vamos a cenar! – interrumpió Yuzu evitando un enfrentamiento más en su casa.

Todos se sentaron en la mesa.

Yuzu había preparado un gran festín.

Sopa de miso, Katsudon*, Korokke*, Gyosa* y de postre judías dulces.

Isshin, siendo el dueño de la casa, comenzó a servir la cena.

– Y dime Orihime-chan, ¿cómo te va con el embarazo? – pregunto Isshin cuando le dio su porción a la pelinaranja.

– Mejor, Kurosaki-san. Ya casi no tengo nauseas por las mañanas aunque estoy comiendo muchas cosas dulces– dijo alegre Orihime.

– Eso es bueno pero tienes que tener cuidado con tu alimentación, ¿entendido? – dijo algo serio Isshin. Orihime asintió.

– Orihime-san, ¿va a ser niña o niño? – pregunto dulcemente Yuzu.

– Pues, aún no lo sé Yuzu-chan–

– ¿Todavía no lo sabes? ¿Cuántos meses llevas? – pregunto asombrado Isshin.

– Tres meses– respondió Orihime.

– ¡Pronto podrás saber el sexo del bebé! ¡Qué ilusión! – exclamó Isshin.

Yuzu y Karin se ilusionaron.

– ¡Y sí es niño se llamará Isshin! – dijo el doctor.

Todos enmudecieron.

– ¡Jamás le podremos tu nombre! –grito Ichigo, pensando en la desgracia que sería para su hijo llamarse Isshin.

– Kurosaki-kun– susurro Orihime. Aunque Ichigo no se dio cuenta, él uso la palabra "pondremos". Eso debía significar algo.

– ¡¿Por qué no? –grito triste Isshin.

– No quiero que mi hijo sea un loco como tú– contesto Ichigo.

– Vaya, por fin veo que estas tomando las cosas en serio– dijo Rangiku sorprendida por el cambio de actitud en Ichigo.

El joven Kurosaki se sonrojo y se dedico a comer en silencio.

– Hablando de tomar las cosas en serio. Tenemos algo que decirles– dijo Isshin captando la atención de los jóvenes.

– Ya tienen en donde vivir–

Ichigo y Orihime escupieron la sopa de la impresión.

No lo podían creer.

– ¿A qué se refiere Kurosaki-san? –pregunto confusa Orihime.

– Se refiere a que ya tienen un lugar para que vivan juntos Orihime– explicó Rangiku, señalándola a ella y a Ichigo.

– ¿En dónde? – quiso saber Ichigo, tenía un mal presentimiento.

– Serán nuestros vecinos– dijo Isshin mientras se llevaba una croqueta a la boca.

– ¿Ve-Vecinos? –dijo Orihime con el rostro rojo.

– Debí imaginarlo– dijo Ichigo con cansancio.

– ¿Qué? No esperaban que los dejáramos solos, ¿verdad? – dijo Rangiku con una sonrisa burlona en el rostro.

– Es verdad, hermano. Alguien debe vigilarlos. ¿Y sí hacen otro bebé? –dijo la inocente Yuzu.

Orihime e Ichigo se pusieron rojos con el comentario de la pequeña.

Isshin y Karin se carcajearon hasta que les dolió el estomago.

– ¡Yuzu-chan! – reclamó Orihime.

– ¡Es tu culpa que mi hermana haga esas preguntas! – dijo Ichigo señalando a su padre, quien sonreía con muchas ganas.

– Ella solo dice la verdad– dijo Isshin.

– Pero no se preocupen tanto, les daremos su privacidad– dijo Rangiku.

– Orihime-chan, por favor, no dejes que mi hijo se vuelva gay– dijo Isshin con lágrimas falsas en los ojos.

Ichigo golpeo a su padre en la cara, causando que se cayera de espaldas llevándose consigo el mantel de la mesa y la cena también.

– Rangiku-san, ¿qué es gay? – pregunto Karin.

– Tendremos mucho tiempo para discutir eso– contestó Rangiku observando el alboroto de Yuzu e Isshin.

– Después de todo viviré con los Kurosaki– terminó de decir Rangiku con una media sonrisa.

La cena termino con una Yuzu llorando por su cena y con un Isshin bañado en comida, salsa, arroz y demás cosas.

Está será una familia interesante.

¡Buena suerte bebé Kurosaki!

CONTINUARÁ…


Por fa dejen reviews!

Hasta el prox capi! prometo ke sera mejor!