Rosalie POV

"Los recuerdos me hacen daño y conviven conmigopor más que los eche no se rinden al olvido…y marcado en mi corazón quedo aquel adiós"

Desde la penumbra, entre los árboles, observo cómo son "felices" sin mí. Creo que no ha sido tan buena idea hacerles una visita. Quizá deba irme y dejar las cosas tal y como están.

Desde el gran ventanal veo como Esme y Carlisle están sentados en el piano tocando una melodía. En el sofá esta Jasper con Alice entre sus piernas. Como siempre sentada en el suelo. Y Em… Emmett desde aquí no lo veo pero por lo que oigo esta con la siempre descarada Melissa. Aún recuerdo como fue nuestra despedida, ese último beso. Y su declaración. Recuerdo como en mi fuero interno había una vocecita que decía que me quedara pero mi corazón necesitaba una pausa, estaba harto de sufrir.

Me puse de pie. Y gire trescientos sesenta grados para irme pero la voz de mi querida hermana, resonó a mi espalda:

-Rosalie!- no contesté porque estaba dispuesta a irme- Se que estas ahí. Por favor no te vayas…otra vez.

Sus palabras, fueron tan convincentes a mis oídos que no me pude resistir a ir a darle un abrazo. Sentí tantas cosas nuevas, después de dos años sin verla. La agarré con más fuerza.

-Oh, Alice! Cuanto tiempo sin verte!

Por la puerta asomó Jasper que sonrió ampliamente al verme. Después de él Esme y Carlisle que también corrieron a darme un abrazo. Otra vez volvía a estar con mis queridísimos padres y hermanos.

-¿Cómo estás? ¿Dónde has estado? ¿Por qué te fuiste?

-Ey, espera un minuto, Alice. Te contestare a todo cuando respires hondo.

Alice hizo lo que le ordene y todos soltaron una carcajada. Me reí con ellos. Era tan feliz en ese momento que nada podría romper la harmonía… ¿O sí? Emmett y Melissa aparecieron por la puerta. Él tenía la mirada perdida, ella parecía muy concentrada y de vez en cuando miraba a Emmett de reojo como si temiera que se le fuera a escapar.

Mi alegría se fue apagando y poco a poco se convirtió en ira. Pensaba que cuando volviera Emmett estaría esperándome con los brazos abiertos, pero no. Esto demuestra que todo lo que dijo en el bosque hace dos años era mentira. Una farsa para tenerme controlada. Todo este tiempo me ha tenido engañada, me ha hecho creer que tenía un motivo para volver a Forks.

Con una sonrisa Melissa bajó la escalera y Emmett la acompañó aún con la mirada perdida. Tenía un semblante serio y más demacrado de lo normal. Un instante pasó para que se diera cuenta de mi presencia, se acercó y me alargó la mano. No dije nada, ni hice nada. Le miré la mano y luego a los ojos pero no se dignaba a mirarme. Observaba la lejanía como si hubiera alguien o algo más importante que yo. Por supuesto no acepte su mano y seguí hablando con Alice.

-Estoy bien. He estado en la maravillosa ciudad de A Coruña en Galicia. Todo es tan bonito allí, casi nunca hace sol así que es un lugar acertado para vivir. He aprendido español allí y es una lengua que esconde muchos misterios. Tienes que venir conmigo a visitarla. Y Bueno, me fui porque necesitaba un respiro.

-A mi no me mientes, te fuiste por el osezno este de aquí.

Me extrañe cuando pronuncio la palabra "osezno", generalmente le habría llamado "oso". Qué raro…

A Melissa pareció ofenderle que le llamara así. Puso cara de pocos amigos y se fue hacia la casa con Emmett detrás. Que todavía no había pronunciado una palabra.

-Lo siento, tenemos que irnos.- dijo Esme con voz mecánica.

-Pero, Alice no os podéis ir. Esme, Carlisle…

-¿Te conocemos? ¿Cómo sabes nuestros nombres? – dijo Carlisle también con mirada perdida.

-Pero si hace un momento hemos hablado y sí que me conocíais.

-Lo siento no sabemos quién eres. Por favor no nos hables mas, debemos irnos o se enfadará.

-¿Quién se va a enfadar? – Pregunté desconcertada- Alice… Jasper… volved.

Pero ya no estaban, se habían adentrado en la casa. ¿Quién se iba a enfadar? ¿Por qué de repente no me conocían? ¿Qué había pasado? Repasé lo hechos mentalmente. Todo ha ido bien hasta que ha salido Melissa… entonces se han vuelto así.

De nuevo a puerta se volvió a abrir y salió Melissa.

-Como ves, no tienes nada que hacer aquí. Llegas tarde, los tengo a todos en el bolsillo. No se acuerdan de ti y eso me favorece. Habrás visto que Edward, Bella y la niña no están. Pues bien los he echado. Ahora todo esto es mío. La casa es mía, Emmett es mío…- sonrió con maldad.- Mira rubia de bote, te lo voy a dejar claro o te vas o tu y yo acabaremos muy mal. Vete ahora mismo y no te voy hacer nada pero como te vuelva a ver por aquí serás polvo en menos que canta un gallo. ¿Lo has entendido?

-Mira, nadie se planta aquí y me quita a mi familia. ¿Está claro? Tus amenazas no van a servir para nada, voy a hacer todo lo posible por recuperarlos. Y voy a empezar ahora. Porque claro tú te perdiste una parte de la historia que es fundamental. Sé que tú estas enamorada de Emmett, pero Emmett no lo está de ti, cosa que como supongo ya sabía porque si no, no lo hubieras controlado de esa manera. Él me dijo muchas cosas sobre ti que no te dejaran en muy buena posición. ¿Quieres saberlas? – Hice un silencio de unos minutos pero no contestó así que proseguí- Me dijo que eras un fresca que solo buscaba sexo. Que tú para él solo eras un capricho y que jamás conseguiría gustarle una persona tan rastrera y egoísta como tú. Así espera que no he acabado: me dijo que solo te había utilizado.

Por supuesto todo lo que dije era mentira. Le tendí una trampa para ver si se lo creía y pareció funcionar. Su rostro se convirtió en una mueca de dolor. Eso me permitió ver su punto débil que era ni más ni menos que Emmett Cullen.