Un agradecimiento a mis lectores: Sango, Kioki, Tecnomago, Ana Karen y Kikimaru, espero que les guste el capitulo, y lamento no poder responder personalmente a cada uno de sus comentarios pero tengo mucha prisa y apenas si puedo publicar este capitulo, por cierto, no tengo echo el once, asi que me tendran que perdonar si tarda un poco más en publicarse. No se desesperern.
Kyuubi y Shukaku
Kurenai no pudo evitar dejar salir una sonrisa un tanto pretenciosa a sus compañeros cuando el sello de invocación de sus estudiantes comenzó a funcionar y a llevarla hacía sus pupilos.
Era ella la primera en ser invocada a la torre y eso la hacía sentir orgullosa.
Y estaba preparada para dar el discurso de bienvenida a la tercera fase del examen, e incluso estaba preparada para repetirlo y explicarlo con todas sus letras para cuando Kiba no lo entendiera, y tenía un diagrama perfectamente ilustrado en forma de historieta para cuando Naruto le dijera, claramente, que no le entendía y que mejor lo explicara más tarde.
Solo por si las dudas.
Pero para lo que no estaba lista, fue para que, inmediatamente después de que apareciera, uno de sus estudiantes se lanzara hacía ella y le dijera.
"!Rápido Kurenai-sensei, Kiba se está muriendo!"
Le daba pena admitirlo, pero por un par de segundos solo pudo quedarse congelada en el lugar mientras veía sobre su estudiante rubio como Hinata se aferraba fuertemente a su compañero castaño mientras aplicaba una corriente de chakra sobre el pecho de su compañero.
Reaccionó con años de practica y en menos de un minuto, un equipo de Medic-nins ya estaba ahí atendiendo a su estudiante mientras ella pedía un reporte de lo sucedido.
Y solamente después de que Kiba fue estabilizado y llevado a un hospital, Hinata y Naruto comenzaron a contar la historia de cómo Orochimaru los había atacado, 'EL' Orochimaru, el mismo sujeto que se había escapado de las manos del Sandaime. Su cara solamente pudo permanecer impasible durante unos momentos hasta que Hinata le dijo que Kiba se había interpuesto entre un ataque que iba dirigido al rubio, un sello de cinco partes que atrapa todo el chakra en una especie de barrera.
El sello dio en el corazón, y de no haber sido por Hinata, que se dio cuenta gracias a su Byaakugan y de alguna manera encontró un punto minúsculo por el que insertó una pequeña honda de su propia energía, ahora Kiba estaría muerto.
Lo que le llamó más la atención de todo el relato, fue la manera rápida en la que terminó de contar la historia Hinata, pues solo mencionó de manera atropellada como Sabaku no Gaara había aparecido casi inmediatamente después, forzando la retirada del Nuke-nin que, afortunadamente, no logró su cometido.
Los genin se montaron en un ave de paraíso para llegar lo más pronto posible a la torre y Gaara les había cedido el pergamino que les faltaba con la promesa de verlos ahí.
Pero había algo que parecía fuera de lugar, tal vez era la manera en la que dijeron las cosas, demasiado aprisa y demasiado atropelladamente, como fuera, tuvo la impresión de que algo faltaba.
-Yo tampoco lo sé, Kurenai-sensei.
Si bien no había dicho nada, la maestra del Genjutsu sabía a que se refería, y por un momento pensó que tal vez Naruto no era tan denso como dejaba ver, después de todo, la mayoría de las cosas eran una ilusión.
Con una mirada un tanto calculadora volteó a su derecha donde el rubio y ella descansaban en uno de los sillones de espera del hospital. Hiashi, el padre de Hinata, había venido una hora antes por su hija, para llevarla a casa, y para sorpresa de Kurenai, había visto al pelinegro comportarse de una manera "decente" por primera vez en mucho tiempo.
Saludo con un tanto de amabilidad a Naruto, lo invitó a comer a su casa, a lo que el rubio se negó cortésmente, y luego, y ahí fue cuando Kurenai creyó estar en un Genjutsu, intentó animar al rubio diciéndole que no se preocupara y que muy pronto él y su equipo estarían buscando Gatos ninjas inmortales por toda la aldea como cualquier otro día.
Y eso era a lo que se refería ahora el Genin, 'Yo tampoco sé, porque Hiashi se comporta de esa manera, pero lo hace'.
Asintió sin decir una palabra a su alumno y se quedaron cayados en un incomodo silencio.
Era su naturaleza el ser callada, y generalmente no le molestaba, prefería el silencio sobre muchas cosas, pero cuando observó como su estudiante se ponía, por segunda vez, un poco pálido, y se sostenía el antebrazo sin siquiera darse cuenta, intentó buscar un tema de conversación para distraerlo de lo que fuera que le perturbara. Fallando en el intento.
Y justo estaba por abrir la boca para decir cualquier cosa, cuando fue justamente su estudiante el que interrumpió el silencio que los rodeaba.
-Kurenai-sensei –la voz sonó un poco apagada, y el genin llevó las dos manos a su vientre antes de continuar- tu… ¿Qué es lo que sabes de…?
Al parecer, era un tema incomodo, y la pelinegra esperó unos segundos para que el otro pudiera organizar sus pensamientos.
-El día del examen… -comenzó una vez más sin quitar las manos de su vientre y con voz queda- no pude pasar la prueba, bueno, más bien no pude hacer un bunshin –sonrió, seguramente pensando que era un poco gracioso que lo hubieran puesto en el mismo equipo que la maestra del genjutsu- y luego de eso, Mizuki… pues… me dijo que si conseguía un pergamino especial, me dejaría pasar el examen…. –sonrió una vez más- aunque seguramente ya lo sabes –mordió su labio y volteó a verla de frente- Kurenai-sensei… ¿tu sabes de él? –su voz sonó un poco desesperada- ¿Tu sabes de…?
Se quedó callado, sin atreverse a decir nada más, y luego de pensarlo un poco, la pelinegra contestó.
-Si Naruto, si lo sé.
El rubio soltó un suspiro y dejó de apretar su vientre, y la kunoichi iba a agregar algo más, pero lo pensó mejor y esperó a que su estudiante hiciera su movimiento.
-Cu-cuando Orochimaru se lanzó hacía mí con ese ataque… pensé… "Oh, Dios mío ¿Qué podría ser peor que esto?", No sabía que pasaría cuando esa cosa me golpeara, no podía moverme porque me paralizó el terror y ya no tenía más ideas que utilizar para salir de esa situación… Y luego… cuando ya lo había dado por perdido, aparece Kiba y se pone enfrente de mí. –la cara de Naruto se quebró un poco- Debías de haber visto el rostro de Orochimaru, parecía que no estaba acostumbrado a recibir sorpresas de ningún tipo y consideraba un milagro que lo hubieran tomado por sorpresa… probablemente lo era no? –sin esperar una respuesta, continuó- Y luego de que le pasó la sorpresa, levantó la mano, y lo golpeó con más fuerza de lo que he visto golpear a alguien antes.
Se quedó callado y la pelinegra no supo si por el recuerdo o porque se le había quebrado la voz.
-Lo golpeó tan fuerte que fue como si aplastara un insecto con la bota, y pareció que lo hizo solo para quitarlo del camino… y yo… pensé que se había muerto ahí mismo –se encogió en si mismo un poco más y luego dejó salir una risa para intentar levantar el animo- "¿Qué podría ser peor?", luego de eso, no me acuerdo bien que pasó, porque lo vi todo rojo, pero me acuerdo que tenía ganas de matarlo… de matarlo de verdad, de echar mis manos sobre su cuello y apretar hasta que estuchara un sonido, de meter mis manos en su estomago y sacar sus vísceras con mis uñas para escucharlo gritar… yo…
Mientras hablaba, había comenzado a destilar un chakra demoníaco, primero de manera ligera, casi imperceptible, pero luego, dejó salir cada vez más y cuando la pelinegra se dio cuenta, casi todos los ninjas del hospital se habían dado cuenta, echó una mano sobre el hombro de su estudiante y apretó para llamar su atención. Y casi inmediatamente, el chakra desapareció.
-…Luego, Hinata me dijo que todavía estaba vivo y cuando miré alrededor, estaba rodeado de arena y Orochimaru no estaba por ningún lado. Creo que se fue cuando llegó ese pelirrojo estúpido. –la pelinegra le mandó una mirada dura ante la mala palabra y el rubio tubo la elegancia de sonrojarse un poco- Perdón.
Pasaron un par de segundos en silencio, y cuando Kurenai estuvo segura que no iba a decir nada más, habló.
-Estoy segura que eso solo fue por la situación tan extrema que pasaste.
Su voz, como siempre, sonó fría y dura, y se reprendió a si misma cuando vio como el rubio asintió tenso en su lugar. Obviamente, eso no le ayudaba en nada.
-Naruto… -el rubio la miró- ¿Tu lastimarías a Hinata o a Kiba, o a cualquier persona que le tuvieras aprecio, de manera intencional?
-No –la respuesta fue rápida, y el rubio pareció incluso ofendido por ella, porque se levantó de su asiento y negó insistentemente- yo no le haría nada a nadie, no quiero lastimar a Hinata, o a Sakura o a Konohamaru, yo…
-Primero te cortarías las venas antes de hacerlo –terminó la pelinegra por él cuando se quedó sin palabras.
Sin pensarlo, el genin dejó de moverse y dijo decidido.
-Si, primero yo que ellos.
Y a Kurenai le dieron ganas de lanzar una expresión de enojo, porque no era justo que una persona como Naruto hubiera sufrido tanto toda la vida.
-Entonces no debes preocuparte por lo que pasó allá –como el rubio iba a decir algo más, lo interrumpió- Naruto, aunque pierdas el control por ese tipo de cosas, no eres el único, la gente puede hacer cosas impensables cuando pierde algún ser querido o cuando se enfrenta a situaciones especiales… pero tú, la gente como tú, nunca hará nada que pueda lastimar a sus seres queridos, porque ellos son más importantes que la propia vida.
El silencio volvió a caer, y la Jounin analizó sus palabras antes de sonrojarse un poco por sonar tan cursi, pero ya, lo había dicho y no había vuelta de hoja.
El rubio… el rubio la observó callado unos segundos.
-¡KURENAI-SENSEI! –y se lanzó hacía ella para abrazarla- ¡Eres lo máximo!
-No, Naruto… -dijo intentando separarse de él- Naruto… ya basta… ¡Naruto!
Kiba no había entendido hasta ahora porque la gente utilizaba la denominación "Perra" como una grosería.
Pero bueno, uno siempre puede confiar en la familia para mostrarle ese tipo de cosas. Y eso era lo que estaba haciendo su querida hermanita Hana.
Comportándose como una reverenda y absoluta PERRA.
Su estado de salud era CRITICO, el maldito sello que tenía en su corazón impedía la llegada y salida de chakra, y aunque el mismo órgano producía una cantidad de este, se requería de los conductos de chakra para la regulación propia de la energía. En otras palabras, su corazoncito, y por ende, el resto de su cuerpecito, estaban malitos e intentando estabilizar el metabolismo de su chakra.
¿Y qué estaba haciendo Hana?
Pues eso era obvio.
Lo que cualquier dulce hermana haría en su caso.
Ser una perra y utilizar todos los medios disponibles para hacer su vida un infierno.
-Naruto, más cerca.
Dijo la perra en cuestión mientras movía su mano haciendo una señal y sintió como enrojecía cuando sintió una mano sobre su hombro en un abrazo "fraternal".
-¿Así Hana?
'Coño¿Por qué tenía que ser tan bonito… y además estúpido?'¿Qué no se daba cuenta que lo usaban?
No quería, de verdad no quería mirar, pero tomó aire y miró a su derecha, donde el rubio sonreía a la cámara y no pudo evitar ponerse un poquito rojo.
Flash.
El sonido de la cámara lo hizo voltear al frente donde su hermana sonreía como el gato que se comió al canario. O más bien como la perra maldita que era, saboreando el tener la cámara en sus manos, y seguramente ideando maneras para usarlo como chantaje más tarde.
Sintió como el brazo se estaba retirando y casi suspiró de alivio.
-No, no, no, no salió bien, una más.
Casi grita, pero como los casi no cuentan, pues ni suspiro, ni grito, ni besó a Naru, porque cuando lo vio sonreír a la cámara, casi lo tomó por la playera naranja que casi lo vuelve loco y casi lo beso ahí mismo.
'¡No, no no, DEJA DE PENSAR EN ESO!'
Pero pensar en besar a Naru era solo superado por el pensamiento de agarrar su trasero y… AAHHHhhh.
Bueno, pensándolo bien… podía pensar en eso un poquito… no era como si hubiera una bola de fanáticos pervertidos leyendo alguna historia donde alguien puede leer sus pensamientos.
Suspiró.
Y miró a la cama del lado donde ahora descansaba el rubio utilizando a Kuromaru como almohada. Porque Naru no se había ido a su departamento en esos dos días y medio y le había echo compañía cuando su hermana iba a trabajar, porque Tsume estaba en una misión larga y no iba a regresar en una semana todavía, e incluso le había traído una hamburguesa de contrabando cuando le dijo que estaba harto de la comida del hospital.
Y como estaba dormido, no pudo evitar pasar la mirada por sus piernas bien delineadas, pasear los ojos por la curva de su cadera y su cintura y recorrer el camino de su pecho hasta perderse en su rostro, respirando tranquilamente y completamente relajado…
Eso, claro, hasta que recordó que Kuromaru estaba sirviéndole de almohada al chico, y, un tantito aterrorizadito, giró la mirada hacia el perro-ninja.
Miró fijamente al canino, que lo miraba sin ninguna expresión en el rostro…
-Ja
No supo que pensar del sonido que salió del animal, sobre todo cuando giró la vista hacía otro lado, como si supiera exactamente que era lo que pasaba por su cabeza y no fuera necesario decir nada más. Cosa que no era nada reconfortante.
-Kknnn
Un quejido lo distrajo de sus pensamientos y lo trajo a la realidad justo a tiempo para ver a su compañero de equipo apretar una mano donde tenía un poco del pelaje de Kuromaru entre sus dedos en el gesto más lindo que hubiera vista jamás.
¿Por qué rayos nunca se dio cuenta de lo lindo que era en la academia?
Lo más lógico fue que se dejó engañar por esos horrendos googles que siempre llevaba, y su horrible mono naranja.
Aunque… pensándolo bien, tal vez sería bueno que volviera a usarlos si las miradas que recibía de las enfermeras eran una indicación de algo.
Ahh, ya comenzaba a sonar como Hinata, si esa chica dijera lo que en verdad pensara, y ya se imaginaba tartamudeando como pelele cada vez que el rubio se acercara a un metro de distancia.
Una brisa se coló en ese momento por la ventana y, al pasar, arrastró la esencia del genin que seguía descansando dormido y la llevó hasta su nariz.
Aspiró.
Y frunció el seño.
'¡¿Qué rayos era ese maldito aroma?!'
Recordaba todavía la primera vez que lo había percibido. Llevaba un par de horas despierto, y su hermana, Akamaru, Kuromaru y Naruto estaban en el cuarto, más callados de lo habitual porque habían prometido mantener silencio y dejarlo descansar, y, sintiéndose con un poco más de fuerzas, y más por costumbre que otra cosa, mandó una corriente de chakra a su nariz.
Como siempre, varios olores lo asaltaron y comenzó a separarlos sistemáticamente; el olor a desinfectante del hospital, que estaba impreso por todo el lugar, inclusive las sabanas y la ropa que traía puesta; el polen dulce de las flores que había al lado de su cama, que había traído Hana; un familiar aroma a tierra, pasto y miles de cosas que cargaban los perros y que se mezclaban entre sí con tanta facilidad que casi parecían uno, exceptuando que Akamaru y Kuromatu tenían cada uno, un olor diferente propio y que podía percibir con facilidad; el aroma ligero de su hermana; y, por supuesto, el ya tan familiar aroma de Naruto y ramen, que bien podría decirse que era uno… pero esta vez…
Un escalofrío le subió por la espalda y miró al chico con la sorpresa e ira escrita en el rostro… pensó, que alguien lo había tocado, un aroma tan fuerte no pudo pasar desapercibido para él, y, aún considerando la naturaleza del aroma, se encontró rabiando con los celos más fuertes que hubiera sentido en toda su vida, porque no había forma que alguien más que él tuviera derecho de marcarlo y tocarlo lo suficiente para marcar su aroma tan fuerte. Y en ese momento lo entendió.
Que no era otra persona la que le había marcado con ese aroma, sino que el mismo aroma se proyectaba de él como una indicación, como una advertencia y una promesa.
¿De qué?
Ni pinche idea. Pero de algo, y fuera lo que fuera, lo volvía loco.
-Knnn
Otro quejido lo volvió a sacar una vez más de sus pensamientos y una vez más, lo observó repetir el gesto, y esta vez Kuromaru CASI dejó salir corazoncitos a su alrededor antes de hacer el equivalente a una sonrisa humana con su rostro y acariciarlo con su hocico suavemente, provocando que el rubio se acurrucara más en él.
Sintió una punzada de celos que últimamente ya estaban siendo muy comunes. De un perro…
Estaba teniendo celos de un perro que tenía la fortuna de servir de almohada a la criatura más perfecta sobre la que hubiera posado sus ojos.
Maldito perro suertudo.
Sentía a Madre revolverse nerviosa en su cabeza.
Estaba pensando… como lo había echo desde que había visto a Uzumaki Naruto luchar contra ese ninja tan extraño.
En un principio había sido todo muy fácil.
Le haría caso a Madre y tomaría al chico como su nuevo juguete. Después de encontrarlo, mataría a sus compañeros de equipo y lo llevaría a un lugar donde pudiera tenerlo en lo que pasaba el examen Chunnin y después de acabar con la villa, lo llevaría a la aldea de la arena donde lo tendría en su habitación junto con su viejo amigo, el señor Oso.
Inclusive ya había pensado en un nombre nuevo para él, "Yumi" (1). Era un bonito nombre y le sentaría bien, y tal vez hasta podía sonar un poco disparatado, pero inclusive pensaba comprarle ropa y sacarlo a pasear de vez en cuando si se comportaba bien.
Eso había sido, claro, antes de encontrarlo en el bosque, y antes de que pudiera siquiera hacer su movimiento, lo sintió. Ese tipo de sed de sangre que solo podía pertenecer a un demonio bijuu, y un chakra tan desbordante que ni siquiera podía compararse remotamente con el suyo.
Al, principio creyó que ese temblor era suyo, hasta que escuchó a Madre gritarle desesperadamente, como nunca la había escuchado en su vida, que saliera de ahí, pero él no era un cobarde, y a final de cuentas quería su mascota nueva.
Levantó la mano, ordenándole a su arena que lo atrapara, pero no pasó nada, porque la arena solo vibró un poco antes de perder su fuerza.
'¡no escuchas tonto!' había gritado Shukaku desde el fondo de su mente 'Tu Madre quiere que te alejes de aquí ahora mismo, o se enojara y hará que te duela'
Todavía no sabía porque lo había hecho, pero en vez de hacerle caso, se quedó a observar la pelea enfrente de él con toda la calma del planeta, de no haber sido por la experiencia que había mostrado este sujeto en la batalla, Gaara estaba seguro que no hubiera durado más de un par de minutos contra un oponente de la fuerza del rubio. Pero al ser este último controlado por la ira, lo único que había logrado hasta ahora, fue darle un par de impactos que no golpearon en ningún punto vital, y después de un minuto más de lucha, el ninja de piel azulada lanzó una mirada un tanto desdeñosa y decepcionada, antes de comenzar utilizar un Jutsu extraño, intentando terminar la pelea de un solo movimiento.
Fue entonces que intervino.
Volvió a extender su brazo al frente y en esta ocasión, afortunadamente, la arena si atacó al desconocido, aunque este logró evitar su ataque fácilmente y, viéndose en desventaja, sonrió hacía todos y dijo.
-Mah, parece ser que tendrá que ser en otra ocasión –evitó un suriken lanzado por el rubio como si nada y volteando al genin pelinegro, que se encontraba paralizado con una expresión de incredulidad en el rostro, agregó- escucha muy bien Sasuke-kun, si quieres ser lo suficientemente fuerte para eliminarlo, tendrás que venir a mi por tu propia cuenta.
Mientras iba hablando, comenzó a desvanecerse como si hubiera estado echo de gas y al finalizar, dejó salir una sonrisa extraña, compuesta de Ku ku ku, que resonó por todos lados.
Gaara creyó que eso sería todo.
Pensaba tomar a Yumi inmediatamente, y tal vez, ya que los genin presentes estaban tan cansados, no tendría que matarlos y aprovecharía el tiempo para buscar un escondite lo suficientemente seguro para ponerlo mientras iba a destruir la aldea, pero al parecer estaba pensando demasiado adelante, porque en vez de disminuir la atmósfera demoníaca provocada por el rubio, esta se volvió más densa, y tuvo que utilizar su arena y toda su concentración para evitar que el chico saliera en persecución del atacante.
Tal vez si le rompía las piernas y algunos huesos…
-Na-naruto-kun –la voz provenía de la compañera de equipo de Yumi a la que hasta ahora no había puesto atención, volteó enojado hacía ella- Kiba-kun… todavía esta vivo.
El ambiente abrumador se disperso paulatina y rápidamente, y al hacerlo, Gaara descubrió que estaba cansado y tenía un gran dolor de cabeza, fruto de los gritos de Madre, que seguía insistiendo en que lo soltara, rápido, y se fuera de ahí. Soltó la arena debido al cansancio y observó como Yumi, que al parecer seguiría llamándose Naruto, por el momento, se acercaba a su equipo… temblando como si estuviera en una cuerda floja.
-Hinata… ¿E-estas segura?
Tal vez si el pelirrojo tuviera un poco más de experiencia con las emociones, habría entendido que la frase estaba llena de esperanza y un poco de incredulidad, sea como fuera, no le gusto, no le gusto como Naruto se acercó a ellos mientras la chica comenzaba a canalizar su chakra, por alguna razón desconocida, en el pecho del otro genin, y no le gustó nada ver como Naruto se colocó indeciso al lado de ellos, sin saber que hacer.
-Naruto… -interrumpió suavemente una chica de pelo rosa chicle- hay que llevarlo a un hospital.
¿Quiénes se creían todas esas personas para intentar decidir que podía o no hacer Yumi?, ESE era SU trabajo.
Se levantó y caminó hacía ellos decidido, y maldijo para sus adentros cuando descubrió que sus niveles de chakra se encontraban al limite, al parecer, detenerlo, aunque fuera por ese poco tiempo, le costó más de lo que creyó, y Madre, gritando en su cabeza como desposeída no ayudaba en nada.
Sus hermanos, que habían estado inertes hasta ahora, caminaron a su lado, y cuando trastabilló un poco, por el dolor de cabeza y el cansancio, supo que no podría tomarlo… por lo menos por el momento.
Cuando al fin llegó a su lado, un ave negra, que si mal no recordaba era la invocación del rubio, había multiplicado su tamaño con alguna especie de técnica, lo suficiente como para que en ella se montaran los genin, e inclusive ya estaban sobre de ella la chica y su compañero castaño muerto.
Le costó trabajo pensar en las posibilidades que le quedaban, al final, se interpuso entre el ave y el rubio, que solo lo miró duramente un segundo antes de preguntar con descaró y poca paciencia.
-¿Qué?
-Tu pergamino –dijo sin apartar la mirada.
El rubio lo miró enojado unos segundos antes de comenzar a buscar en la bolsa que tenía atrás y tenderle el pergamino de la tierra.
-Dame el pergamino –argumentó claramente aun sin apartar la mirada, pero agregó- Kankuro.
En menos de tres segundos, recibió el pergamino del cielo y lo tendió a Yumi.
-Más te vale que te presentes en la torre –dijo simplemente, sintiendo como el dolor provocado por Madre aumentaba, recordándole que estaba yendo en contra de sus deseos de la manera más ruidosa posible.
Y recordaba todavía como parecía que iba a rechazar su oferta, recordaba como el genin iba a abrir la boca para contradecirlo… a él, SU dueño.
Afortunadamente, para el otro, la chica de su equipo le recordó que no tenían tiempo y el rubio simplemente tomó el pergamino y trepó al lomo del ave para desaparecer en el firmamento.
Madre rabió por un día entero, atormentándolo con dolores físicos y gritos ininterrumpidos, ordenándole que lo olvidara, pero era muy tarde, porque ya había decidido, prácticamente desde el primer momento que lo vio por televisión, que Yumi sería suyo.
Y por primera vez desde que tenía cuatro años, ignoró a Madre hasta que dejó de hacer ruidos, hasta que dejó de lastimarlo, y ahora Madre pensaba, seguramente en otra manera de controlarlo, mientras él recordaba, como su tío le había explicado que una persona necesitaba ser amada para tener una razón para existir, y no sabía porque, pero junto con esa memoria, se mezclaba la imagen de Yumi al lado de sus compañeros de equipo.
En ese momento, a su alrededor comenzó ha hacer revuelo, y salió de sus pensamientos para ver entrar al resto de los genin para el inicio de la tercera fase del examen, y junto con ellos, Yumi apareció en la puerta, bostezando suavemente al lado de su compañera.
'Ya se…'
El pensamiento surgió de pronto en su cabeza, y no supo si fue suyo o de Madre que al fin había dejado de moverse en su mente.
'Mataré a sus compañeros de equipo…'
'también mata a toda la aldea'
'Y entonces Yumi dejará de mirarme como lo hace ahora'
'Y se dará cuenta que en este mundo…'
'Tienes que aprender a quererte a ti mismo y solamente a ti'
'Hazle ver, que tu y él son iguales'
'Que solo puedes depender de ti mismo'
'Que solo tu deberías estar con él'
Sonrió mientras observaba como los genin se formaban para recibir al Hokage y mantuvo su rostro impasible cuando Yumi volteó a verlo un tanto indeciso antes de saludarlo con un movimiento de cabeza, reconociendo su presencia.
'Pero debes de tener cuidado, porque puede que no entienda ahora porque haces todo eso, primero tiene que saber lo que tu sabes.'
'¿Primero tiene que saber lo que yo se?... no te entiendo Madre'
'Primero mata a sus compañeros de equipo, pero que no te vea, y no se entere que fuiste tu, porque se enojará. Luego lo llevas a un lugar lejos, donde no sepa que están atacando Konoha y cuando regrese, que solo vea la villa destruida, que no quede nada para salvarse, así entenderá, que solo puedes depender de ti mismo'
'Lo llevó a la aldea de la arena'
'y cuando estén ahí le enseñas… le enseñas que tiene que matar para probar su existencia, la gente de aquí no sabe eso, le enseñas que tiene que amarte... porque tu lo amas ¿no?, recuerda que el amor es como querer…'
'Yo lo quiero… yo lo amo'
'Entonces… le enseñas a quererte… le enseñas a amarte como tú lo amas a él, y luego de que le muestres como… se va a quedar contigo para siempre… porque son lo mismo'
'Porque somos lo mismo'
1.- Descontando lo loco que podría ser el que Gaara le pusiera nombre nuevo a una persona, Yumi puede significar varías cosas dependiendo de los Kanjis con los que se escriba, desde "Posesión y belleza", pasando por "Ayuda, belleza", hasta "causa, fe", también puede significar Arco, que se representa como un solo kanji y es una palabra, no un nombre propio, a diferencia de los anteriores, donde son dos kanjis. Faltan algunos otros nombres, pero son bastantes y esos son algunos de los que me gustan. Si quieren hacer correcciones, me encantaría que me las comunicaran a mi correo, porque me podría ayudar con mis lecciones.
NA: Kyyyyaaaaa, no puedo creer que al fin terminé este capitulo, curiosamente, no avanzó tanto en la historia como creí que lo haría¿pero a poco no estuvo genial? Más les vale decir que si.
Tiene flojo el inicio, pero es que era una parte en la que tenía que avanzar y no sabía como estructurarla, y tiene varios pros y contras, la parte buena, es que al fin Gaara tiene un papel más central en la historia, como debería de ser, al fin vamos a ver a nuestro demente esquizofrénico favorito hacer algo genial. Aunque no lo crean, me costó trabajo encontrar la manera de escribir desde su punto de vista. La parte mala de todo el asunto, es que esto trastoca todo lo que tenía pensado adelante en la historia, pero a lo mejor por eso mismo no había podido avanzar. Aún así, seguiré poniendo unos puntos muy buenos que ya tengo pensados… aunque ahora tendré que intercalar varios intentos de asesinato.
Hay Dios mío, en que me fui a meter.
