Capítulo 10: familia parte 2.
Luego de todos los abrazos y los recibimientos de parte de esas personas nos sentamos en los sillones, a mi lado estaba la niña llamada Wendy y frente a mí en el sillón grande estaban la mujer y el hombre que decían eran mis padres.
Igneel-¿venciste todos esos cazadores tu solo?-me pregunto sorprendido y con una sonrisa orgullosa.
Natsu-todos eran pan comido, la mayoría solo eran plebeyos en busca de gloria-le explique sonriendo algo avergonzado.
Igneel-aun así es impresionante, recuerdo que a mí me dejaron pelear cuando cumplí los dieciséis y tú ya lo haces desde que tienes….-
Natsu-siete años-complete la frase por él.
Wendy-mi oni-san es muy fuerte-exclamo abrasado mi brazo con cariño.
Igneel-claro que lo es, estoy orgulloso hijo-me dijo con la misma sonrisa y poniéndome incómodo.
Aun no me acostumbraba a oír esa palabra… era extraño, de un día para otro tengo un padre una madre, una hermana y sobre todo un reino que necesita de mi para una estúpida guerra.
Polyushka-estoy segura de que serás el mejor de nuestra especie, después de todo tienes la sangre Dragneel en tus venas hijo… sabes-me dijo intentando cambiar el tema-¿Por qué no te quedas a vivir aquí con nosotros? Somos tu familia y no quiero que te alejes…. No otra vez-me dijo con mirada triste y tomando mi mano desde su lugar.
Natsu-lo siento… no puedo-le dije levantándome de mi lugar-debo irme… llegare tarde-dije a lo que todos se levantaron de sus lugares.
Wendy-no te vayas Natsu-ni-me dijo sujetando nuevamente mi brazo.
Igneel-hijo este es tu reino, debes quedarte…-
Natsu-no lo are-lo interrumpí con seriedad.
Polyushka-déjalo Igneel-le dijo calmándolo-él tiene su lugar y no somos nadie para detenerlo… pero hijo-dijo ahora viéndome a mí-prométeme que volverás a vernos-continuo acercándose a mí para poder abrasarme.
Esta vez no pude evitarlo, correspondí su abraso y pude sentir el alivio y el cariño que nunca tuve… se cariño que solo una madre te puede dar. Detrás de mí sentí los pequeños brazos de Wendy rodeándome, la deje estar y con un hilo de vos le respondí:
Natsu-te lo prometo-
Libere su cuerpo y me encamine hacia la enorme puerta de cristal por donde llegamos, sin mirar atrás la abrí y tome vuelo de nuevo a mí preciado bosque.
En mi mente solo podía recordar como todos me demostraba cuanto me extrañaron y lo mucho que me apreciaban en la familia… ¿una familia? Recuerdo las numerables veces en las que sufrí en aquella húmeda cueva por no tener algo que los demás tenían, ese cariño que jamás sentí, la caricia de una madre, el apoyo de un padre y la amistad de un hermano… todo eso ahora lo tengo pero me niego a aceptarlo aun… no hasta que aclare todo con Lucy… ella debe saber nuestra posición, no estoy dispuesto a perderla por esta estúpida guerra.
Llegue a las montañas y una ráfaga de viento me indico que ella estaba cerca, no pude evitar embriagarme en ese aroma a vainilla que tanto me encantaba y sonreír como idiota ante eso. Mi debilidad era ella y debía admitir que estaría muerto de no ser porque cada día deseaba estar vivo para volver a ver su rostro.
Siguiendo su aroma llegue hasta la laguna de luciérnagas donde siempre nos encontrábamos, al atravesar un arbusto pude verla sentada en la orilla de la laguna mojando sus pies descalzos y con su vestido subido hasta sus rodillas.
Al notar mi presencia una sonrisa que hiso que mi pecho casi se volcara se acercó a mí, y sin decirme nada sus brazos me rodearon como siempre para luego besarme con la dulzura y la pasión que me demostraba cuando nos veíamos.
Lucy-¿de casería?-me pregunto al separarse de mí.
Natsu-algo así-le conteste para luego volver a besarla.
No podía saciarme de ella, la necesitaba constantemente, pero este no era el momento para besos y caricias, debíamos aclarar el tema de los reinos… sorprendiéndola rompí nuestro abraso y camine por su lado, ella se extrañó y sin dejar de mirarme se quedó en su lugar.
Intentaba buscar las palabras correctas pero al no encontrarlas solo pude decir algo enojado y fuera de mí:
Natsu-¿Por qué no me dijiste que era la princesa de este reino?-pregunté sorprendiéndola.
Lucy-¿Cómo lo…?-
Natsu-el rey del reino rojo me lo dijo… el que supuestamente es mi padre-dije asiendo énfasis en la última oración.
Lucy-Natsu yo…-
Natsu-¿sabes que habrá una guerra entre ambos reinos?-pregunté y asintió-también sabes que soy hijo del rey de tu reino enemigo ¿verdad?-pregunté nuevamente y volvió a asentir.
Lucy-no me importa quien seas… yo…-
Natsu-claro que importa Lucy… si es cierto… la guerra nos envolverá… yo heredare ese maldito reino y tú el tuyo… somos… somos-
Lucy-¡no lo digas!-grito cerrando sus ojos con fuerza.
Natsu-tu y yo… somos enemigos Lucy…-dije por fin haciendo que me mirara enojada.
Lucy-no lo somos tu eres mi amigo… eres importante para mí y esta guerra no arruinara eso ¿entendiste?-me dijo señalándome desde su lugar aún enojada.
El silencio reino y el aire inundado con su aroma me estaba volviendo loco, sentía que perdería la cordura con todo lo que nos sucedía, pero al igual que el viento que llegaba en ráfagas el recuerdo de sus palabras llego a mí de igual manera…
"la guerra es la única opción"
Aquellas palabras dichas por ese hombre… mi padre… no era cierto, sin poder evitarlo observe a la mujer frente a mí, nuestras miradas se encontraron y sin que yo lo pidiera corrió hasta envolverse en mis brazos, la rodee y la aprisione en ellos, lo más preciado para mi es su vida, lo más preciado para mí era nada más que su vida y el sentir su cercanía y sus caricias…
Lucy-¿Qué aremos?-me pregunto mientras hundía su rostro en mi pecho.
No pude decir nada, primero debía ver sus ojos, sin dudarlo tome su barbilla para encontrarme con esos ojos color chocolate que me encerraban en un laberinto de sentimientos, sus pupilas cristalizadas me demostraban el tormento que tenía con solo pensar que ambos podríamos sepáranos, la entendía, yo también pensaba que si eso pasaba moriría pero no lo permitiré.
Natsu-yo me quedare a tu lado porque la guerra no es una opción-le dije sin apartar mi mirada de la suya.
Sus labios se acercaron y reclamándolos como míos los tome con lentitud, no dejare que nos separen, ni esta guerra ni nuestras familias eso… es algo de lo que estoy seguro….
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La guerra continúo, ambos reinos perdieron aliados y gurreros, pero el cariño y los rencuentros con él no se terminaron, ignorábamos todo lo que sucedía fuera del bosque, aquel lugar era un mundo distinto para ambos, donde solo existíamos los dos, Natsu decidió no aceptar el reino de su padre pero si acepto tener una familia a su lado.
Natsu-regresare en cuanto Wendy me libere-me dijo con una sonrisa mientras acariciaba mi mejilla con suavidad.
Lucy-¿Por cuánto tiempo tengo que compartirte con tu hermana?-le dije con un pequeño puchero y haciéndolo reír.
Natsu-solo hasta que se canse de mi-me respondió sin dejar de reír.
Lucy-que tonto eres, nadie se cansa de ti-le dije aun con mi puchero y un leve sonrojo.
Natsu-descuida, me tendrás todo el día mañana-me dijo acercándose a mí.
Lucy-¿lo prometes?-
Natsu-claro que sí, es tu cumpleaños… no me lo perdería por nada-me dijo para luego besarme con ternura.
Ya han pasado dos años desde que la guerra comenzó, por suerte para ambos aun ningún reino ganaba pero en el proceso se han perdido vidas… muchas… vidas que no recuperaremos aunque la guerra se detenga.
Lucy-está bien, te preparare tu comida preferida-le dije intentando olvidar todo a nuestro alrededor.
Con una sonrisa me abraso y antes de liberarme beso mis labios con ternura para luego irse, lo observe alejarse mientras volaba, y no me di cuenta de cuando desapareció de mi vista hasta que el viento frio de la montaña me hiso entrar en razón.
Erza-tal vez no deberías venir mañana-me dijo apareciendo detrás de mí y haciendo que salte asustada.
Lucy-me asustaste… ¿Por qué no debería venir?-pregunte algo confundida luego de calmarme del casi infarto que e provoco.
Erza-bueno… no es que no deberías, en realidad no podrás-me dijo con seriedad mientras me daba la espalda y caminaba.
Lucy-explícate-
Erza-bueno la reina decidió festejar tu cumpleaños princesa, y estoy segura de que no podrás faltar ya que se presentaran las amistades del rey-
Lucy-¿y eso que tiene de importante?-
Erza-en una fiesta con reyes aliados de invitados, la futura reina será juzgada-me dijo sin voltear a verme.
Lucy-¿juzgada?-pregunte algo sorprendida.
Erza-así es, tu padre y tu madre decidieron que ya era hora de presentarte como la heredera del reino de Fiore frente a los que en un futuro serán tus aliados-me dijo explicándome aun sin verme.
Lucy-¿eso quiere decir que mi padre me acepto?-pregunte sorprendida.
Erza-eres su hija, pero yo no puedo decirte eso, debes preguntarle por ti misma-me dijo extrañándome.
Lucy-está bien lo are, pero no me quedare en la fiesta, quiero estar con Natsu-le dije seriamente haciendo que voltee a verme.
Erza-ya te lo dije, esa fiesta es por ti, es imposible que puedas faltar-me dijo regañándome.
No hable más, no quería discutir luego de haber tenido un lindo día, en silencio ambas llegamos al muero sin necesidad de su ayuda salte el muro, en estos dos años he tenido muchas oportunidades de aprender como trepar y pelear, ya que Natsu ha sido mi mejor maestro. Pero en la espada no había nadie como mi amigo Gray.
Layla-hija, deberías descansar mañana te espera un largo día-me dijo con una sonrisa al verme entrar en la sala done ella descansaba frente a la chimenea.
Lucy-estoy bien, no te preocupes por mí, ¿Dónde está mi padre?-pregunte al notar que no se encontraba.
Layla-él está haciendo los arreglos para….-dijo pero callo al notar que era yo con quien hablaba.
Lucy-¿otra batalla?-pregunte algo deprimida.
Layla-s…si-me respondió escondiendo su mirada de la mía.
No respondí y me acerque a ella para besar su frente, y antes de salir de la sala me despedí:
Lucy-buenas noches-dije y Salí.
Camine hacia mi cuarto y me recosté, para poder olvidarme de la guerra que se da a mi alrededor pensé en él, en el día que pasaremos juntos y en el amor que le tenía…
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Estos dos años han sido los mejores que he vivido, ajeno a la guerra siempre que ella estaba a mi lado pero preocupado por las palabras que mi padre siempre me dirigía cada vez que me imploraba que tomar su lugar como rey y yo lo rechazaba por miedo a perder a Lucy.
Acepte a mi familia, mi padre, mi madre y mi pequeña hermana la cual ha logrado ocupar un lugar especial en mi vida, la adoraba, nunca había conocido a una persona tan llena de vida y que me quisiera tanto a parte de Lucy, por supuesto ella siempre será mi prioridad y la persona que es más importante para mí.
Wendy-Natsu-ni-dijo alegre y abrasándome apenas puse un pie en la terraza.
Correspondí su abraso y al liberarme la acompañe toda la tarde, mi madre, una mujer que ya apreciaba, la cual siempre que podía me demostraba lo mucho que me quería, sus abrazos y su apoyo era lo que siempre necesite en mi vida y su compañía es algo que tendré en mi mente siempre que quiera recordarla.
Por otro lado estaba mi padre, siempre serio, y más ahora que rechace su reino, pero aunque quiera no puede evitar sonreír siempre que le narro una de mi peleas contra algún guardia de la realeza de su enemigo, y orgulloso termina dándome palmadas en la espalda y expresándome cuan feliz lo hace escucharme y tenerme a su lado como su hijo.
Ya debía regresar y antes de irme me despedí de todos, al llegar a mi preciado bosque, me recosté a un lado de la laguna, las luciérnagas seguían presentes y lo único que venía a mi mente era su sonrisa…
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En el reino rojo, el rey Igneel se encontraba en su sala personal, en ella, sobre un escritorio amplio descansaban una espada y un pergamino envuelto.
Un sonido en la puerta le dio aviso de que alguien acababa de llegar y volteando para dejar de ver por la ventana de cristal se encontró con su más confiable seguidor y el jefe de sus tropas.
Igneel-mañana estarán todos en ese lugar… quiero verlos muertos y el rey del reino de Fiore junto con sus aliados morirán y esta guerra terminara-le dijo seriamente.
Laxus-¿está usted seguro mi rey?-pregunto con respeto e inclinándose ante él.
Igneel-estoy seguro, en ese momento seremos quienes tendremos la gloria con sus muertes-dijo para luego darle la espalda y volver su vista a la ventana.
Laxus-¿el príncipe será nuestro aliado?-pregunto con seriedad recuperando su postura.
Igneel-él no está de acuerdo, pero no me importa, tendré mi venganza y tomare ese reino como mio-dijo aun sin verlo y perdiendo u mirada en el paisaje que su ventana le proporcionaba.
Laxus-está bien mi rey… mañana saldremos al ataque… prepare los guerreros y…-
Igneel-yo también iré-dijo callándolo y sorprendiéndolo.
Laxus-pero mi rey usted podría…
Igneel-no me importa… debo tomar su vida con mis propias manos-dijo para luego con su mano dar la orden para que se retirara.
Laxus-está bien señor… mañana partiremos-dijo obedeciendo y saliendo de aquella sala.
Igneel-esta guerra no terminara hasta que ella este muerta-
Fin del capítulo 10.
