NA: los personajes, derechos de autor...etc pertenecen exclusiva e únicamente a Stephenie Meyer.

^^¡hola! siento la espera pero ya os lo advertí que estos exámenes me iban a ocupar todo mi tiempo :s bueno espero que vuestra espera no haya sido en vano y os guste este capítulo :P nos vemos al final :D!


En el capitulo anterior…

Aro tocó a la chica y vio sus intenciones, después la mandó a que la ejecutaran fuera de Volterra para que no pudiese controlar a nadie de su guardia. Nunca más se supo de ella.

De pronto Alice gritó y todos la miramos, sus ojos estaban fijos en un punto y de nuevo volvieron en sí y me miraron a mí y después a Edward que ahora estaba completamente inmóvil y tenso a mi lado.

-Ellos la quieren conocer- Anunció Alice viendo que Edward era incapaz de decir algo- Quiere que vayamos todos, nos van a juzgar.

Capitulo 9:

El beso

Estaba en mi cama dando vueltas sin poder pegar ojo, recordando una y otra vez la conversación en la casa de los Cullen y los últimos acontecimientos ¿Qué le había pasado a Susan? ¿Qué iba a pasar ahora?...

-Flasback-

-¿Juzgar?- Pregunté confundida ¿realmente esos Vampiros eran como la justicia?

-Como ya te he dicho antes, los Vulturis se encargan de mantener a salvo nuestro secreto…-Me empezó a explicar Edward pero le corté antes de tiempo.

-Ellos quieren saber si soy capaz de guardar el secreto ¿no?- Todos asintieron pensativos.

-Nos enviaran una carta…-Comenzó a decir de repente Alicie mirando hacia la nada-… quieren que vallamos todos juntos sobre todo tienen especial interés en Edward, Jasper y… en mí.

-Como suponía esto solo les ha servido como excusa…-Pude escuchar como resoplaba entre dientes Jasper.

-¿Qué quieres decir?-Pregunté.

-A Aro le encanta coleccionar vampiros con dones raros y poderosos para su guardia- Me dijo Carlise amablemente.

-¿y también quieren a Jasper? ¿Porqué? Espera… el también tiene un don ¿verdad?- Dije esto último rodando los ojos antes de que nadie me respondiese y escuché la escandalosa risa de Emmet, el hermano grandullón de Edward.

-¡qué perspicaz es tú novia hermano!- Me sonrojé furiosamente a la vez que Edward y yo le fulminábamos con la mirada.- oh que monos hasta se coordinaron y todo para echarme la mirada del mal…- ¡Y ZAS! Un golpe sordo en la nuca y el "oso" se callo como un buen niño.

-Gracias Rosalie…-Dijo Edward en respuesta a la colleja que le había metido a Emmet la susodicha y a mi se me escapó una risilla al igual que al resto de la familia. Edward se volvió hacia mí y vio la pregunta asomándose en mis ojos.

-Jasper puede controlar el estado emocional de las personal ¿responde eso a tu mirada inquisidora?

-No del todo- Le respondí y rodó los ojos murmurando algo así como "lo sabía" a lo que le dediqué un sonrisa cargada de inocencia para después formular mi pregunta- ¿hay alguien más que tenga un "don" que le caracterice?

-No, y ahora explícanos como es que sobreviviste tocando una pieza de vivaldi con el violín a un vampiro sediento…

-FIN del FLASBACK-

Vale debía admitir que su cara fue la mejor parte cuando les narré como al tocar a Sara el vampiro huyó despavorido hasta Jeremy hizo acto de presencia para degustarse a su antojo con el momento. Sin embargo me sentía sumamente culpable por haberles dado en bandeja a mis amigos a esos vampiros que por el tono despreciativo que utilizaban cuando hablaban de ellos no eran de su agrado. También tuve que decirles sobre la llamada de Susan aunque tampoco había mucho que contar ya que la conversación telefónica la escuchó Edward, Emmet y Jasper.

-¿insomnio?-Me preguntó una voz aterciopelada desde la oscuridad de la noche, me incorporé y Edward apareció a mi lado.

-Lo siento- Susurré mirándome las manos que estaban en mi regazo, Edward me miró confundido.

-¿Por qué te disculpas?

-Edward por mi culpa os he metido en todo este lío y ahora tenéis que ir a ver a esos vampiros Italiano que parecen sacados de una película mafiosa o algo así…-Le expliqué gesticulando con los brazos mientras que él se reía- shsh no te reías- Hice un puchero y le golpeé suavemente en el hombro pero este ni se movió.

-Tú no tienes la culpa de nada, tarde o temprano a Aro le entraría la curiosidad por conocer al "aquelarre" de Carlise.

-¿Aquelarre?-Fruncí el ceño ante la expresión que había utilizado e inesperadamente su dedo se posó en mi entrecejo para deshacer las arruguitas que habían aparecido allí donde había fruncido el ceño.

-No solo nos diferenciamos de ellos por nuestra alimentación Bella, somos muy pocos los que sobrepasamos el número de grupo de dos o tres vampiros como compañeros de viaje, los que nos alimentamos de animales y buscamos tener lo más parecido a una vida humana solemos tener una idea de unión mucho más fuerte, es por eso que nos consideramos una familia, por ahora los únicos que conocemos como nosotros son otro aquelarre, la familia de Denali.

-No me gusta esa palabra "aquelarre" no la vuelvas ha decir- Le contesté y él me sonrió con una sonrisa de las suyas.

-Deberías dormir

-Ya lo he intentado pero no puedo y para mi suerte se me han agotado las pastillas para el insomnio.

-¿Desde cuando las tomas?- Me preguntó curioso, dudé un momento en decírselo pero no pude y se lo conté, era tan fácil sentirse cómoda y segura a su lado.

-Desde la muerte de Kate, después mi insomnio aumentó con lo de Alessandro y ahora ha empeorado con lo de Susan- Dije entre susurros mientras que sus rostros pasaban por mi cabeza.- Les hecho tanto de menos…-Pensé en voz alta.

-Lo siento- Se disculpó de repente ahora él.

-¿Por qué?

-Siento no saber como consolarte Bella y sobre todo siento existir- Mis ojos se abrieron como platos y mis manos taparon su boca, sentí como Edward se tensaba debajo de estas y aguantaba repentinamente la respiración, las aparté de inmediato avergonzada al no acordarme de lo deliciosa que olía mi sangre para él.

-¡Ni se te ocurra decir eso!, tú no eres quien los ha matado-Le contesté furiosa.

-pero si lo que soy, ¡si los vampiros no existiésemos…!- No quería escuchar más y de repente para acallarle estampé mis labios en los suyos con fiereza, no quería oír esas palabras tan hirientes, mi mente no soportaba una vida donde no hubiera podido conocer a Edward, a la familia Cullen e incluso al depravado de Jacob tirándome la caña cada dos por tres, (por que si los vampiros no existiesen los hombres lobos tampoco ¿no?)

-¿Bella con quien hablas?- Dijo de repente Charlie somnoliento abriendo la puerta y sin saber como me vi a mi misma sola, de pie, con los ojos cerrados y en medio de mi habitación.

-¡Kate! ya te he dicho que esas historias no son reales- Dije tan normal, seguramente Charlie estaba alucinando- ¿ves? Gracias Alessandro- Solté irónicamente- ahora no pegará ojo en toda la noche y por supuesto yo tampoco- Y en mi subconsciente creí escuchar la risa del maldito pues dicha conversación pasó en realidad y en repetidas ocasiones. Entonces mi puerta se volvió a cerrar.

-Buena actuación- Me susurró Edward al oído y abrí los ojos.

-Creo que es la primera vez que me alegro de ser sonámbula- De inmediato recordé lo que había hecho hace unos minutos y me sonrojé hiendo torpemente de nuevo a mi cama- Edward… esto… yo- Intenté hablar pero parecía que se me había olvidado como hacerlo.

-Buenas noches Bella- Y ahora fue él el que posó sus labios sobre los míos, tan solo fue un leve roce que duró segundos pero que bastó para que todo mi ser entrara en llamas. (NA: Sí, seguro que ahora Bella va a poder dormir XDXD)

-Buenas noches…-Contesté prácticamente ida de mi misma e inconscientemente caí sobre mi cama, cerré los ojos y empecé a escuchar a Edward tararear una hermosa melodía desde algún punto de mi habitación.

-Bella…-Oí a alguien llamarme- Bella…-Repitió esa suave y cantarina voz que parecía ser de mujer- Bella…

-¿Quién eres?- Pregunté y de repente me encontraba en un enorme salón de baile de forma redondeada, y como fantasmas aparecieron a mi alrededor personas con trajes de etiqueta pero muy antiguos y con máscaras de distintos tamaños y colores, observé con detenimiento mi entorno como estaba acostumbrada ha hacer cuando me sentía desorientada; el techo era una enorme cúpula de cristal y todo el suelo era una espiral hacia el centro hecho por piedras de mármol blanco, rosa y azul marino, no había ningún ventanal tan solo elegantes columnas a cinco metros de separación con la pared y dos salidas a ambos extremos del salón. Yo me encontraba apoyada en una de esas columnas observando como una orquesta tocaba música clásica y sorprendentemente la gente bailaba al son de ésta. Al estar distraída no noté como un hombre esbelto de pelo negro y piel de color crema enfundado en un antifaz sencillo y blanco me tendió su mano en ademán de invitación.

-¿Me permite este baile?- Me preguntó con una sonrisa que le hacia ver muy atractivo y yo simplemente me limité a aceptar su mano vestida por unos clásicos guantes blancos a juego con el antifaz. Bailamos con fluidez y a veces miraba a las demás parejas preguntándome si se nos vería bailar con la misma gracilidad con la que lo hacia ellos, veía como las vaporosas y vultuosas faldas formaban colores en el aire con cada movimiento de su dueña, la visión era verdaderamente hermosa. Sin darme cuenta la música terminó y el hombre me susurró al oído con disimulo.

-Te veo en la sala de los espejos- Se alejó y me beso el dorso de la mano con galantería. Me retiré de nuevo a una de las columnas para apoyarme sobre esta cuando sentí la mano de alguien en mi hombro.

-ah con que estabas aquí…- Me volteé en dirección a la voz grave que le correspondía a un hombre de unos cuarenta años, era alto y tenía un bigote castaño, supuse al estilo de la época que los trajes, tenía una barriga considerable y estaba medio calvo, al contrario que el resto éste no llevaba máscara.

-padre…-Dije en reconocimiento aunque para mí estaba claro que aquel hombre no era Charlie ni por asomo.

-creía que no te gustaban estos bailes y te busqué en todos los salones menos en este precisamente hija- Me acusó como queriéndome sonsacar algo.

-Tan solo vine a disfrutar de la música, nada más ¿por qué me buscabais?

-Quisiera presentarte al hijo de un amigo…

-¡oh!-Resoplé- padre ya le dije que no estaba interesada en conocer hombre alguno, así que deje de presentarme a esos jóvenes que ahora mismo solo piensan en ir a la guerra no sin antes dejar descendencia- Le respondí fastidiada pero aquellas no eran mis palabras y mucho menos mi forma de hablar, no era un sueño ni un recuerdo mío ya que era como si estuviese viendo desde los ojos de alguien pero ese alguien no fuese yo, ¡ahh! Que complicado era todo ahora solo me quedaba esperar a ver lo que ocurría.

-Yo solo intento que mi hija más joven se case

-¿Acaso no te basta con que Gabriel haya tenido su sexto hijo que quieres más nietos?

-Sí, quiero más nietos, pero de ti hija, toma si hace falta de ejemplo a tu hermana mayor si quieres, pero yo tan solo quiero verte feliz.

-¿Qué felicidad padre? ¿La tuya o la mía?

-Ya hablaremos más tarde ahora no tengo ganas de discutir otra vez del mismo tema… y ve al salón del recibidor- Lo vi alejarse y desaparecer por una de las puertas, en cambio yo me fui por salida contraria, mis piernas me guiaron a través de los pasillos y las escaleras hasta llegar a una puerta semiabierta, me adentré en ella y aquel cuarto me dejo sin palabras. También era un cuarto circular pero mucho más pequeño, las paredes tenían espejos enormes intercalándose con ventanales que dejaban la visión de la noche estrellada que había afuera, la forma de las ventanas terminadas en punta me resultaron familiar, el techo era todo un espejo al igual que el suelo y entonces sin previo aviso una mano atrapó mi cintura, alguien me abrazaba cariñosamente por la espalda y sentí como dejaba pequeño besos en mi cuello.

-¿Por qué has tardado tanto?- Ronroneó en mi oreja.

-Culpad a mi padre por entretenerme pero que creo que seriáis vos quien saldría perdiendo mi joven enmascarado- Dije riéndome tontamente y por primera vez me vi reflejada en el cristal, estaba segura que era yo pero mi pelo era de un rubio oscuro con algunos mechones más claros y mis ojos azules como el cielo, no, esa no era yo.

El hombre, que era el mismo con el que había bailado, dejo de prestar atención a mi cuello y me quito la máscara que llevaba puesta, sin lugar a dudas nuestros rasgos físicos eran aterradoramente iguales, aquella mujer y yo nos parecíamos demasiado si exceptuábamos el color del pelo y de los ojos.

-ja ja- Dijo el hombre y se quito la máscara, mi boca en mi subconsciente, dado que mi cuerpo no reaccionaba a mi antojo, formó una gran "O" y mis ojos se abrieron de sopetón, ¿ese hombre era el señor Dhalas?- Deja de jugar Sara…

Definitivamente no estaba bien habían pasado dos semanas, aún no había llegado la dichosa carta de los Vulturis (barra vampiros Italianos mafiosos), no había vuelto ha hablar con Jeremy, el señor Dhalas según el instituto estaba con varicela y ese sueño se repetía una y otra vez, pero sobre todo lo que más me inquietaba era esa especie de visión; en una de las veces en que llegaba a la parte en la que ambos nos quitábamos las máscaras el señor Dhalas se había convertido en Edward y yo en Sara ¿Qué significaba todo aquello? Por ahora no le había hablado a nadie sobre estos sueños, esperaba a que Sara quisiera contarme más de su vida pasada pero nada nuevo llegó.

-¡Bella! ya he llegado…-Anunció Charlie entrando por la puerta- mmm… ¿Qué es eso que huele tan bien?- Asomó su cabecita por la puerta de la cocina olfateando como un perro lo que hizo que se me escapara una risa.

-Lasaña papá y "hola"-Le saludé rodando los ojos mientras seguía con mi tarea culinaria.

Mientras Charlie ponía la mesa, yo servía la comida y una vez comiendo Charlie comenzó a interrogarme como ya había supuesto y estaba preparada.

-he oído que mañana se celebra la fiesta de primavera…-Soltó como quien no quiere la cosa a lo que yo le respondí con una "aja" desinteresado- ¿no vas a ir?

-mmm… naaa(NA: es como un "no" pero alargado XD)- Le contesté vagamente mientras me metía una cuchara de lasaña a la boca.

-¿es que… ya habías hecho planes?- Mmm… ¿Es mi imaginación o Charlie pretende saber si tengo un chico? ¬¬

-¿otros planes? ¿A que te refieres?- Dije limpiándome la boca con la servilleta-… papá come se te va a enfriar…- Añadí para restarle importancia al tema y que lo dejase ya.

-bueno si no es así no será que…

-Papá, sí, me han invitado, no, no he aceptado y sí ya tenía planes ¿algo más sheriff?- Pregunté riéndome para poner cara de poker a su siguiente pregunta.

-Entonces lo de esa salida a Port Angeles te referías a este fin de semana…- Asentí con la cabeza a su afirmación ya que tenía comida en la boca.

Con suerte y astucia me libre al fin de Charlie y me fui a mi habitación pero gracias a él recordé el día insufrible que fue el lunes…

-Flasback—

Nada más bajar del coche ya todo me parecía demasiado sospechoso, Mike se encontraba esperándome al lado de donde suelo aparcar normalmente y nada más bajarme me dejó sin salida y tuve que, muy a mi pesar, prestarle atención.

-hola Mike- Le saludé amablemente y él me sonrió de oreja a oreja.

-hola Bella que extraño verte sin Cullen- vale aquello me sorprendió pero disimulé como que no lo había escuchado.

-¿Querías algo?- Mi paciencia con Mike empezaba a agotarse.

-eh sí, verás este fin de semana no se si lo sabrás pero se celebra una fiesta y yo me preguntaba si… ¿Quieres ser mi pareja?- De repente aquello me despertó como si me acabasen de echar un cubo de agua helada y los carteles de colorido estridente que había visto por todo el instituto la semana pasada, pero que no les había prestado la más mínima atención, tomaron forma en mi cabeza.

-La verdad es que no lo sabía…-Murmuré horrorizada- …gracias Mike me siento alagada pero…

-¿Cullen ya te lo había pedido? Mira Bella no me gusta ese "tipo" te mira como si fueses comida…

-Mike mi relación con Edward no es de tu incumbencia- Le corté aguantando lo mejor posible mi mal humor- y es que para ese fin de semana ya había hecho planes no pensaba ir a la fiesta- Escupí esas palabras en su cara lo más "educadamente" posible que me permitió mi genio.

- ¿Por qué no se lo pides a Jessica?- Sugerí una vez en clase intentando suavizarle las calabazas al pobre de Mike.

-eh ¿Tú crees qué…?

-¡por supuesto que te dirá que sí! Mira que yo soy medio bruja…- Ambos nos reímos por mi estúpido comentario y así fueron pasando las clases con un nudo en el estómago por no haber podido ver a Edward, aquella situación me ponía ansiosa, ¡como odiaba los días soleados!

A lo largo de las clases también se me acercó Ben puse la misma excusa que le había dicho a Mike y le sugerí a Angela, después antes de dar tan si quiera un paso dentro de la cafetería Tyler me pilló desprevenida con una rosa en la mano.

-hola Tyler… ¿Para quién es esa rosa?-Pregunté haciéndome la tonta.

-una rosa para otra rosa…- Sentí un nudo en el estómago pero este no era placentero como cuando estaba con Edward, no, definitivamente esto es lo que llamamos nauseas.

-muchas gracias…-Dije en un hilillo de voz y cogí en agradecimiento la rosa, mi cara debía ser todo un poema.- Tyler te agradezco la rosa pero… si es por lo del baile… lo siento mucho pero no voy a ir, ya tenía planes.

-Sí ya me lo había dicho Mike pero creí que tan solo era una excusa para darle puerta ¿en serio no piensas ir? ¿Qué planes son esos?- Nunca me he considerado una persona agresiva pero en ese momento me entraron una ganas enormes de darle una patada en sus parte más nobles a Tyler por entrometido….

-eh tengo cosas que hacer en Port Angeles llevo tiempo queriendo ir, es importante, podrías pedírselo a Laurent- Dije y entré a la cafetería.

Edward se estuvo descojonando toda la noche maldita noche porque por supuesto él sabía perfectamente lo que me había pasado durante el día.

-¿De verdad tienes algo que hacer este sábado?- Me preguntó una vez que paró de reírse.

- oh ¿ya has parado de reírte? ¡Milagro!

-déjalo ya y dime…

-No, no tengo ningún plan, dije lo primero que se me pasó por la cabeza- Afirme a mi pesar.

-Entonces…-Se arrodilló delante de mi cama y dijo: ¿Bella me concederías el honor de ir al baile conmigo? – Lo pensé por un instante y…

-No- La cara de sock de Edward era muy buena y me comencé a reír sin poder evitarlo- perdón pero es que de verdad no quiero ir a esa dichosa fiesta.

-¿Por qué no?

-eh…

-Bella

-no se bailar- Confesé en un tono de voz casi inaudible menos para un oído de vampiro, me quede esperando su risa pero nunca llegó.

-sí que sabes bailar te he visto- Me dijo tiernamente mientras se sentaba a mi lado y me cogía cariñosamente las manos.

-eso es imposible si yo…- Y algo hizo clic en mi memoria, era cierto había bailado delante de él en la sala de música a la vez que había tocado por primera vez a Sara, Sara…

-FIN del FLASBACK-

-¿En que piensas?- Me dijo Edward entrando por mi ventana sacándome de mis pensamientos.

-tan solo recordaba lo insoportables que fueron Mike, Ben y Tyler esta semana con la fiesta de primavera.

-¡oh pobre chicos! No seas así- Su risa impregnó la habitación lo que me recordó que a cambio Edward y yo ese día tendríamos nuestra primera cita ¿A dónde? Ni idea según él era una sorpresa.

-¿Me vas a decir ya donde me piensas llevar?- Negó rotundamente con la cabeza y sonrió de lado haciendo que mi subconsciente babeara como un grifo abierto.

-¿Ya te he dicho que odio las sorpresas?

-Como unas cien veces- Dijo divertido ¿Por qué estaba de tan buen humor?

-¿te tocó la lotería que no paras de sonreír?

-mucho mejor que eso, ¿no lo has pensado? Mañana será nuestra primera cita y te tendré para mí solo todo el día- Aquello sonó muy mal para mi mente pervertida y más cuando aún tenía ese picor en los labios desde nuestro pequeño roce.

A la mañana siguiente Edward ya se había ido ha su casa para recogerme con el jeep, Charlie ya se había ido a trabajar mientras que yo me encontraba desayunando cuando unos gritos desde mi cuarto llamaron mi atención.

-¡Bella! ¡Bella!- Llegué a mi cuarto y reconocí la voz de Jeremy por lo que abrí el armario y me encontré con un joven de veintitantos años esperando con los brazos cruzados.- ¡Al fin!

-eso digo yo ¡al fin! Al fin apareces llevo días intentando hablar contigo para poder comunicarme con Sara.

-Disculpa pero estaba trabajando en unos asuntillos.- Me contestó como si fuese lo más obvio del mundo.

-Jeremy, no quiero ofenderte, pero eres un fantasma- Dije entornando los ojos haciéndole ver que su excusa no tenía sentido.

-¡Alá ya estamos! Y con eso lo arreglas todo, o sea que como yo soy un fantasma tengo que estar a la bartola (NA: "a la bartola" es una expresión que significa sin hacer nada), pues que sepas que estuve investigando sobre tus amigos los vampiros en este lado y traigo información muy pero que muy interesante.

-sobre ese tema me gustaría que le preguntases a Sara unas cosas…

-eh… va a ser que no, Sara me ha dejado de hablar- Me llevé los dedos a las sienes intentando controlarme.

-¿Cómo es eso posible?- Le pregunté cuidadosamente.

- es que hemos discutido- Dijo agachando la cabeza mirándose los pies como si fuese lo más interesante ahora mismo, por mi parte volví a cerrar la puerta del armario en sus narices.

-¡Bella! ¡Bella abre que lo que te traigo es muy interesante!

-Cuando Sara te vuelva ha hablar te abriré, adiós Jeremy- Me despedí de él mientras oía el claxon del Jeep sonar.

-¿Por qué me habré dejado convencer?- Le pregunté al cielo mientras caía como un saco de patatas al césped lleno de flores y cerraba los ojos fuertemente esperando a que se me pasase el mareo. Edward había aparcado el jeep al final de un camino en mitad del bosque, ambos habíamos continuado andando hasta que Edward tuvo la maravillosa idea de llevarme a "velocidad vampírica" a través del bosque en su espalda para llegar mucho más rápido al prado del que me había hablado anteriormente.

-¿Te encuentras mejor?- Se sentó a mi lado preocupado y yo me limité a asentir con la cabeza, nota mental los vampiros corren más rápido de lo que mi estómago puede soportar. Y de repente sentí el rostro de Edward muy cerca del mío, abrí los ojos lentamente y me perdí en su mirada de un oro derretido que me traspasaba intensamente y me hacía sentir desnuda.

-¿Edwa…- Pero no tuve tiempo y sus labios se fundieron poco a poco con los míos, era un beso pausado, suave, me dejé llevar y una de mis manos se hundió en su pelo sedoso, el tacto, la sensación era maravillosa, lo acerqué más a mí pegando nuestros cuerpos por completo dándole paso a profundizar más aquel beso, sentí sus manos recorrer mis muslos, subir por mi cintura y… ¿Edward?

-¿Edward? ¿Hice algo mal?- Le pregunté tímidamente al ver que en menos de un segundo se encontraba al otro extremo del prado.

-No Bella es que…-Parecía avergonzado ¡oh claro mi sangre! Pensé y me levanté del suelo- quédate ahí un momento- Asentí y esperé en silencio de pie en medio del prado, entonces las nubes dejaron pasar algunos rayos y Edward dio un paso hacia delante.

-Creo que es buen momento para alimentar tu curiosidad por lo que nos pasa al exponernos al sol- Asentí de nuevo esta vez entusiasmada, Edward se abrió la camiseta dejándome una vista muy, muy pero muy hermosa. Esperó un momento y el sol le alcanzó de lleno, allí donde la luz se posaba sobre su piel brillaba como miles de diamantes, era una imagen tan irreal que no sabría como podría describirla mejor.

-Increíble, es tan…

-¿repugnante?-Le ignoré y seguí hablando.

-bello

-¿Es que no te asusto Bella?- Le miré alzando una ceja sin comprender.

-¡Soy un vampiro! ¡Un monstruo! ¡La misma clase de monstruo que asesinó a tus amigos y no estas para nada preocupada al estar aquí! ¡Sola, conmigo! ¡¿Es que no me temes? Soy el mejor y el peor depredador con el que te puedas encontrar…todo cuanto te rodea te invita a venir a mí: la voz, el rostro, incluso mi olor. ¡Como si lo necesitases! ¡Como si pudieras huir de mí!- Rió con amargura y apareció al lado de un enorme árbol y lo arrancó de un tirón haciéndolo volar y perderse en algún lugar del bosque- ¡Como si pudieras derrotarme!- dijo ahora en voz baja detrás de mí.

-no me importa…-Murmuré y me giré para encararle- ¡no me importa Edward! ¡Yo solo quiero estar contigo!- Grité con rabia por miedo a perderle y dos lágrimas se me derramaron de mis ojos, Edward las limpió con el dorso de su mano y me alzó el rostro obligándome a mirarle a los ojos, esos ojos dorados que me tenían hipnotizada.

-Y de ese modo el león se enamoró de la oveja…-murmuró.

-¡Qué oveja tan estúpida!-musité.

-¡Que león tan morboso y masoquista!- Nuestros rostros se encontraban a centímetro de separación, le miré con advertencia de lo que iba ha hacer y casi rozando sus labios dije- no te me muevas- Y nuestros labios en un beso más tierno y cuidadoso se juntaron como dos piezas de puzzle que encajaban perfectamente la una con la otra. Edward rompió el beso esta vez siendo más cuidadoso y su mirada se perdió en dirección al bosque.

-¿Qué ocurre?- susurré y en menos de un segundo había un tercer vampiro encapuchado en una tela gris sujetando una carta.

Continuará…


¡tachán! os dejo con la intriga XDXD espero vuestros reviews *u* ¡oh! se me olvidaba agradeceros a todas las personas que me están leyendo, que me han dejado mensajito (a esas las kiero más XD) y a las que me han puesto como favorita en sus historias ( a esas directamente las amo jajaja XD), respecto a una pregunta que leí sobre el capítulo anterior que era porque Aro no se encargó de Hededet él personalmente no la puedo responder porque es una parte importante de la trama ^^ ¡y ya desvelé demasiado por hoy! XDXD bueno dejo que me fusiléis con vuestra preguntas de ¿Sara y el señor Dhalas se conocen? jajajaj XDXD estoy deseando que lleguen jajajja porfaaaa escribirme y prometo contestaros en el próximos capitulo jejeje (también admito suposiciones de lo que creéis que va a pasar :P)

Y Sí, añadí directamente la parte del león y la oveja lo siento es que esa parte era inevitable que no apareciese XDXD

:D:D¡ESPERO VUESTROS REVIEWS!:D:D

PD: Apretar el botón que pone review (XD)