Hola!! se que dije que actualizaria este sabado... pero se me paso por alto... tantas cosas que tengo en la cabeza que se me está olvidando todo. por fa en verdad perdon... aqui el capi. una semana después... gracias por sus comentarios y su interes..

Por fin un capi única y exclusivamente Kagome/Inuyasha. Espero y les agrade… no es muy largo… por que lo complementa el siguiente capi.

Creo que en este capi va a ser de sufrimiento para el pobre Inuyasha… jejeje. Espero que no les parezca fastidioso… es que se debe dejar la incógnita para el próximo capi, además... que creo que les va a parecer corto. gomen..

capítulo 10: Inuyasha/Kagome: ¿Cómo decir "Te amo"?

Llegó justo a la hora en que sonó el timbre para receso… Kagome salió del salón guiada como siempre por el escuadrón de chicos… que le miraban atontados.

-Con permiso… con permiso… - decía apartando a los muchachos a su paso que le interponían el paso a donde estaba Kagome - ¡A un lado…! – dijo en voz alta ya harto por que los de al frente no le prestaran atención - ¡He dicho que se quiten! – gruñó al llegar a donde estaba Kagome – No necesita ayuda de nadie más ¿Entendido? – dijo con su típico comportamiento celópata. Y los muchachos al instante se alejaron.

-¿Inuyasha? – preguntó Kagome un tanto divertida – siempre tienes tu manera de aparecerte ¿no?

Inuyasha se sonrojó al verla sonreír…

-Pues… no se iban… - respondió algo apenado.

-No importa. Me alegra que seas tú el que me lleve… pero ¿Dónde está Sango? – preguntó – Pensé que ella me buscaría…

-Me pidió que viniera hoy… - ella se agarró del brazo de él como siempre y él se sintió sonrojar al máximo. ¿Por qué lo hacía sentir de esa manera…? Hasta se sentía que caminaba con zapatos de plomo.

-¿Todo esta bien Inuyasha? – preguntó Kagome extrañada.

-S-Si… ¿Por qué lo preguntas? – Inuyasha le miró de reojo nervioso con la cara levantada sin girarle a verle ya que se sentía paralizado. ¿Podría ser que se diera cuenta? ¿Qué ya supiera lo que él sentía? ¿Por qué cuando se está enamorado había que ponerse tan nervioso?

-Es que… no sé, te siento algo tenso – Y era verdad lo que decía, el brazo de Inuyasha parecía que ni siquiera fuera humano ya que estaba rígido.

-No se a que te refieres… - respondió tratando de sonar tranquilo pero su voz temblaba un poco.

-Lamento si dije algo ayer que te molestara – susurró Kagome bajando su mirada algo triste – Te fuiste sin decirme nada. Si hice algo mal…

Casi llegaban al final del pasillo, el lugar estaba extrañamente vacío. Tal vez ya todos habían bajado a almorzar. Inuyasha se detuvo, se colocó frente a ella y le levantó con delicadeza el rostro mientras que con la otra mano le sujeta con suavidad el brazo para que se detuviera. Kagome tenía un rostro hermoso tan angelical, y sus ojos claros que algunas veces se mostraban vacíos les parecieron los más lindos que hubiera visto nunca.

-¿Qué… pasa? – preguntó Kagome lentamente algo nerviosa.

-Entiende esto Kagome… tú nunca has hecho nada para ofenderme o molestarme… Todo lo contrario. Disfruté el estar contigo ayer, me hiciste ver una infinidad de cosas que yo creía perdidas, eres maravillosa… - pudo notar como las mejillas de ella tomaban un color escarlata claro dándole un toque más inocente. Era el momento para decirle… - Me fui ayer por que… por que me di cuenta… me di cuenta que tu…

-¡Mi querida Kagome!… - saltó alguien empujando a Inuyasha a un lado y colocándose frente a Kagome para tomar sus manos y envolverlas con las suyas… - ¡Que gusto volverte a ver… he estado buscándote por todas partes desde aquel día en que nos vimos… ¿TE acuerdas de mi Kagome? Soy Kouga…

Inuyasha después de asegurarse el no perder el equilibrio se puso a su lado respirándole en la oreja, furioso con el lobo rabioso de Kouga ¿Por qué era tan inoportuno?

-Kouga… pues si me acuerdo de ti… - respondió con amabilidad Kagome sonriendo un poco.

Inuyasha se quedó con la boca abierta mientras que Kouga sonreía radiante. ¿Podría ser que Kagome pensara en el lobo sarnoso?

-¡Pues permíteme ser tu acompañante en el almuerzo bella damisela! – se apresuró a agregar – nos hemos conocido tan poco…

-Oh… lo siento – respondió con delicadeza – pero, estaba apunto de ir a almorzar con Inuyasha… ¿Dónde está?

-Estoy aquí Kagome… - contestó Inuyasha saliendo de su shock y entrando a un tono más anímico mientras le quitaba a Kagome las manos de Kouga de las suyas y se colocaba frente a ambos - ¡Ya la escuchaste lobo sarnoso! ¡Lárgate!

-¡Pero bella Kagome! ¿Cómo puedes estar con esta ingrata bestia?

-¿Cómo dijiste? – dijo Inuyasha alzando su voz, ya una vena se estaba formando en la cien – vuélvelo a repetir lobo pulgoso… y verás como te parto la…

-Inuyasha por favor no pelees – detuvo Kagome sujetándole de la mano.

-¿Ves a lo que me refiero Kagome? Es salvaje… temo por tu vida si estás con este hombre…

A Kagome le resbaló una gotita por la frente. Defendería a Inuyasha si él no hubiera tratado de la misma forma a Kouga.

-Estaré bien, tranquilo… gracias por preocuparte…

-Pero aún así no puedo…

Comenzó a reclamar Kouga cuando Inuyasha hizo como si saludara a alguien tras él…

-Ah… Hola Ayane…

Kouga se puso pálido y Inuyasha encontró su oportunidad tomó de la mano a Kagome y luego le susurró al oído…

-Corre – la jaló y comenzaron a correr por lo que quedaba de pasillo.

-¡Hey! – gritó Kouga cuando se dio cuenta de que ya se habían alejado.

-¿Quién es Ayane? – preguntó Kagome al llegar al final de las escaleras. Esta sonreía por la ocurrencia de Inuyasha.

-Una chica que está enamorada de Kouga – respondió con rapidez Inuyasha – Kouga siempre le anda huyendo… - rió entre dientes de una forma burlona.

Llegaron al restaurante de siempre pidieron la comida y en cuestión de minutos se la llevaron… comían mientras Kagome comenzaba a hablar sobre algo referido a un concierto de violín que iba a realizar Tokio dentro de un mes un hombre llamado "Diggle" procedente de Italia…

-¿Quieres ir? – preguntó Inuyasha que apenas había escuchado la mitad de lo que decía por que siempre se distraía cuando le miraba.

-Me gustaría pero es un poco… - la sonrisa de Kagome se borró – no importa igual ya he escuchado todas sus piezas…

Se quedaron en silencio… Inuyasha observaba a Kagome que miraba hacia sus manos, pero sabía que no podía ver… él también bajó su mirada armándose de valor para poder hablar…

-Kagome… - habló algo dudoso.

-¿Si Inuyasha? – levantó su mirada curiosa…

Inuyasha enrojeció al escuchar su nombre salir de los labios de ella. debía decirlo… debía decirlo…

-Kagome… tu… me…

-¡Kagome! – le interrumpieron. Inuyasha casi se cae para atrás ¿Por qué debía pasarle eso? Midoriko se acercaba a donde ellos estaban sentados con una sonrisa en sus labios… y abrazó a su sobrina que le devolvió el abrazo sonriendo de igual forma.

-Hola tía… - saludó entusiasmada.

-Me alegra que Inuyasha te acompañe a almorzar… - miró con una mirada dura al chico - ¿Ya se reconciliaron?

-Si… por supuesto hace tres días creo… - respondió sin darle importancia.

-Ah… bien… - dijo aún dudosa y volvió su vista a Inuyasha – La pintura está excelente Inuyasha, te pondré la calificación luego pero para eso debes estar presente tú… hoy será la presentación si quieres asistir…

-Si… si… - respondió Inuyasha asintiendo.

-Bien… - dijo volviéndose a ver a Kagome – Cuídate mucho mi pequeña… - susurró dándole un beso en la mejilla y un abrazo. Vio por encima de su hombro a Inuyasha con una mirada severa. Para luego irse.

Salieron del restaurante después de este pequeño encuentro con Midoriko y caminaban por la calle.

-Creo que vamos a tener que irnos en un taxi… - habló Inuyasha – presté mi auto a un amigo y aún no me lo ha…

-No importa… - respondió Kagome sin prestar atención al comentario – me gusta estar contigo…

Inuyasha volvió a enrojecer.

-Eh… Kagome…

-Dime… - pidió dirigiéndole una sonrisa.

-La verdad es que tu me…

Por tercera vez una voz volvió a interrumpirle… se trataba de Miroku que se había estacionado frente a ellos.

-Hola Inuyasha… - saludó… bajando del auto - ¿Qué pasa? Tienes la cara casi completamente roja ¿Ocurre algo?

Inuyasha estaba apunto que estallaba de la rabia… ¿Por qué debía pasarle eso a él?

-No pasa nada Miroku – murmuró entre dientes…

-Eh… bien… - aceptó Miroku mirando dudoso a su amigo.

-Oh… tú debes ser la bella Kagome ¿no? – dijo tomando la mano de Kagome y dándole un rápido beso – mucho gusto yo soy Miroku Kamilla el mejor amigo de Inuyasha…

A Kagome le sonaba ese nombre… le era familiar pero… ¿De donde?

-Mucho gusto – respondió con amabilidad – ¿le conocía de alguna parte?

-Oh… no creo… es que Inuyasha me ha hablado de ti… - contestó con rapidez e Inuyasha enrojeció por la vergüenza.

-¿En… en serio? – repitió alegre dirigiendo su rostro ha Inuyasha.

Montaron en el carro. Inuyasha en el asiento del conductor. Kagome en el asiento trasero y Miroku el de acompañante.

-Inuyasha es muy amable en llevarme a la casa – dijo Kagome explicándole a Miroku como se conocían…

-Oh… no me imaginé que fueras… - le había dicho que era ciega. Miroku giró su mirada a Inuyasha con las cejas alzadas.

-Desde pequeña…

-¿Y que Miroku… encontraste a Sango? – preguntó Inuyasha interrumpiendo la conversación.

¿Sango? Y de pronto Kagome recordó. ¡Miroku! Ese era… se quedó con la boca abierta impresionada.

-Si… de una forma muy particular, casi le atropello… - respondió Miroku.

-¿Y que pasó, hablaste con ella? – la que preguntó fue Kagome y ambos chicos le miraron extrañados. Pareció interpretar su silencio por que continuó hablando con rapidez – digo soy su amiga y me preocupa eso de que dijiste que casi le atropellas…

-No pasó nada… - respondió Miroku – si hablamos, la llevé a su casa y estaba con un niño…

-¿Un niño? – repitió Inuyasha extrañado y Kagome respiró profundo.

-si… me dijo que era su sobrino – explicó. Kagome expulsó el aire algo tranquila – se llama Joh, un niño muy lindo… la verdad… - agregó frunciendo el ceño.

El auto se detuvo e Inuyasha acompañó a Kagome hasta la puerta de su casa.

-Gracias… por traerme de nuevo… - agradeció y sin previo aviso le abrazó de improvisto… Inuyasha correspondió a su abrazo con el corazón latiéndole a mil por hora.

-No hay problema… - contestó en un susurro. La muchacha se dio la vuelta para entrar a la casa cuando…

-Kagome… - llamó Inuyasha por cuarta vez ese día.

-¿Si? – volvió de nuevo su rostro a él.

-Todo el día he querido decirte…

Le miró intensamente ella se mostraba con su cara curiosa e inocente… hubiera dado cualquier cosa con tal de poder abrazarla en ese momento y decirle que la amaba… pero las palabras no le salían…

-¿Qué pasa? – preguntó Kagome que ahora lucía preocupada.

Inuyasha Escuchó el palpitar de su corazón, era increíble que ella no se hubiera dado cuenta.

-He querido preguntarte… - pregúntale "si quiere ser tu novia" pensaba Inuyasha con insistencia "Vamos hazlo" – quiero preguntarte si tu…

Kagome estaba completamente interesada en lo que diría.

-¿…Quieres ir esta noche a la presentación con migo? – las palabras brotaron de su boca casi sin poder evitarlo.

Inuyasha hizo una mueca desagradable. Tan cerca que había estado. Kagome sonrió:

-Si me encantaría… ¿Me pasas buscando?

-Claro…

Vio a Kagome entrando y cerrar la puerta.

-¡Estúpido! – Exclamó furioso en voz alta dándose un golpe con la mano en la frente - ¡Eres un estúpido Inuyasha! Todo el día interrumpiéndote y cuando tienes la oportunidad no le dices nada… Eres un BAKA bien grande… ¿Qué te costaba decirle que la amabas? – se preguntó dándose la vuelta y volviendo al auto.

Donde lo esperaba Miroku… con las cejas fruncidas… no hablaron hasta que hubieran puesto en marcha su auto.

Pero… había algo que no sabía el pobre Inuyasha… la verdad era que Kagome si se había dado cuenta de todo… y ahora se encontraba tras la ventana de la sala que le ocultaba de la vista con una cortina y había escuchado todo por lo que Inuyasha se quejaba. Y escuchado el auto ponerse en marcha. Sus mejillas se sonrojaron…

"Por eso era que Inuyasha se comportaba tan extraño" pensó la muchacha que tenía ambas manos sobre su pecho… sintiendo su corazón latir con fuerza…

-Si sentí tu corazón Inuyasha – susurró para sí misma - ¿No sentiste el mío? – preguntó cerrando sus ojos y recostándose en la pared – Yo también te amo… - susurró con las mejillas bastantes rojas…

Notas finales: No culpen a Inuyasha por ser tan Baka… ya deben saber que ese momento es el que más cuesta trabajo en la vida… y en el que uno más se pone nervioso. Lo quería expresar de ese modo.

Discúlpenme, tal vez muchos estaban esperando que Inuyasha se lo dijera… pero Kagome pues se dio cuenta por si sola… jejeje. El próximo capi va a llamarse "Exposición de obras de arte" y va a ser muy interesante para los amantes de Inu/Kag.

Bien hasta el próximo capi… no se olviden comentar. Pliiisss…

Capítulo Próximo: La exposición de obras de arte.