Para cuando llegue a mi casa, mis padres ya no estaban pero si había una nota:

Bella, hemos salido. A la hora de la cena estaremos en casa, no hace falta que prepares nada, traeremos comida.

Te queremos, papa y mamá.

-Te queremos… - susurré a la nada, desde hacia mucho que mis padres no me decían que me querían, se sintió un poco raro leerlo en voz alta. Despeje la cabeza de todo pensamiento y subí a darme un largo y relajante baño.

Prepare el baño, con mucha espuma y sales minerales con olor a azahar, respire profundamente el aroma y rápidamente me invadió una sensación de paz interior. Esto no lo hacia todas las noches, pero me permitía el capricho de hacerlo al menos una vez al mes, para descargar todas las energías negativas que acumulaba a lo largo de mes, que en mi trabajo son bastantes. Además, coloque mi móvil en el estéreo para que sonara la lista de reproducción asignada a momentos de relax. Comprobé que había traído una copa y mi botella de vino preferida.

Una vez todo listo, me deshice de la ropa y me metí en la bañera, me serví una copa de vino y la musica empezó a sonar por los altavoces. Desde luego era mi momento favorito. Pero como no, fue interrumpido por el odioso timbre. Pensé en dejarlo pasar, igual quien quiera que fuera se daría media vuelta y se iría. Pero, no funciono. Es ese momento, mi movil empezó a sonar.

Llamada entrante: Edward Cullen.

No me lo podría creer, ¿qué cojones querría ahora este ser insufrible?

Sali de la bañera, me puse el albornoz y descolgué

Conversación telefonica:

-¿¡Que quieres Edward!? - le grite enfadada

-Buenas noches Bella, yo tambien me alegro de oír tu voz - me dijo riéndose el muy imbécil. - ¿Estas en casa? - me pregunto serio de nuevo

-Si- le dije de forma escueta mientras bajaba por las grandes escaleras.

-¿Y por que no…. - No tuvo tiempo de contestar ya que le abrí la puerta de golpe. El se quedo sorprendido y por su rostro cruzó su característica sonrisa, esa que empezaba a odiar con todo mi ser.

Fin Conversación telefonica

No te lo crees ni tu, querida. Adoras esa sonrisa tanto que si ahora mismo llevases bragas las tendrías caladas. Cállate jodebella, no es tu momento.

-No he abierto porque tenia la esperanza de que quien fuera que estuvieses tocando el timbre se largase, pero eres Edward vamosafastidiarlosmomentosdeBella Cullen, y no te has largado - le dije entrando de nuevo a mi casa. - El riéndose me siguió hasta el salón

-Se me va a hacer costumbre que me recibas sin ropa, querida Bella - me dijo mirando mi corto y blanco albornoz. - Y no, no me hubiese ido por nada del mundo - me contestó sentándose en mi amplio sofá.

Respire tres veces sino más y volví a hablar.

-¿Qué quieres Edward? - le volví a preguntar un poco mas calmada.

-Dijiste que tenias cosas que hacer en casa, así que vine por si podía ayudarte.

-Edward, es mas complicado de lo que crees- le dije agachando la cabeza y recordando el tema de mis padres. El se levanto al ver mi expresión triste y llego hasta a mi para abrazarme. Nos quedamos así durante unos minutos en los cuales no nos dimos cuenta de que la puerta se abrió y entraron mis padres.

-Si estas ocupada volvemos después, cielo - dijo mi madre con tono divertido por la situación. Edward y yo nos sobresaltamos al escuchar una tercera voz y aun sin separarnos vimos a mis padres plantados en el salón con caras divertidas.

-Este mama, papa, yo… bueno, el es… - en mi mente no había forma de crear un oración completa así que me calle. Edward me miro incomodo. Respire profundamente y volví a hablar.

-Mama, Papá este es Edward Cullen un amigo. Edward estos son mis padres, Charlie y Reneé Swan - les presente. Edward un poco más calmado llego hasta donde estaban mis padres y les saludo correctamente.

-Es un placer conocerlos.

-Lo mismo digo chico - le contesto mi padre.

-Edward ya se iba - dije yo llegando a la altura de Edward y conduciéndolo a la puerta

-Oh no, hemos traído comida de sobra, que se quede. Después de Rosalie y Alice, el es el único amigo tuyo que hemos conocido.

-Encantado me quedaré, señora Swan - le digo el con una de sus sonrisas adorables, y yo se que a mi madre se le derritió el corazón por dentro.

-Por favor, llamame Reneé - le respondió ella con una gran sonrisa.

Subí a mi habitación y deje a mis padres con Edward, no se si fue una buena idea pero no iba a comer en albornoz. Me cambie rápidamente, me puse un vaquero oscuro con rotos en las rodillas, unos botines marrones y un jersey de lana blanco largo. Me cepillé rápidamente el pelo y me hice un moño. Me maquillé ligeramente y en menos de 15 minutos ya estaba bajo de nuevo.

La cena transcurrió con normalidad hasta cierto punto.

-¿A que te dedicas Edward? - le pregunto mi padre

-Soy modelo, y recientemente he hecho unas fotos con Bella para la portada de su revista - le comentó este orgulloso.

-Oh, ¿Bella posando? - pregunto mi madre riéndose - Me hubiese gustado ver eso, cuando era pequeña odiaba con todas sus fuerzas la foto familiar de navidad, siempre salía enfadada - le contó a Edward que prestaba toda su atención a mi madre.

-Pues en las del otro día las hizo de muy buena gana y, ademas, sale preciosa - me dijo mirándome con un brillo especial en sus ojos, yo lo mire de vuelta y le sonreí.

Creo que no fuimos conscientes de cuanto tiempo estuvimos mirándonos, y tampoco de que dos pares de ojos no observan felizmente.


He aqui el capitulo 10, ¿que os ha parecido? Edward es un poco insistente, ¿no creéis?

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