Ningún personaje de éstos drabbles me pertenecen. Todos pertenecen al sádico del tío Riordan.
Lluvia.
La lluvia caía en la ciudad, deprimiendo a todos los transeúntes, menos a uno. Percy lucía una sonrisa que alumbraba todo.
¿La razón de su felicidad? Que podría molestar a Nico.
Encontró a Di Angelo sentado en un banco, con la mirada baja.
—¿Estás bien, Nico? —
No hubo ninguna respuesta.
—La lluvia te recuerda a Bianca, ¿verdad? —
Una lágrima cayó del rostro del menor.
—C-cállate, no es verdad. —
Percy se acercó a él, y le abrazó cálidamente.
—No tienes que estar siempre fuerte. También puedes tener debilidades. Los verdaderos héroes lo aceptan. —
Nico se aferró al mayor, y otra gota cayó, desencadenando un llanto.
—¿Por qué, por qué, por qué siempre estás cuándo te necesito? ¿Por qué, por qué, por qué siempre eres tú?... ¿Por qué, por qué, por qué… siento éste ardor en el pecho? ¡Explícalo, Jackson! —
—Porque me quieres. Yo también. —
Quizás, la lluvia no era tan mala.
Tal vez, era lo que Nico necesitaba para aceptar sus sentimientos.
