Corazón Dividido
Capítulo X: "Una promesa hecha dos veces"
Fujima Kinomoto se encontraba en su despacho cuando oyó que alguien llamaba a la puerta.
"Puede pasar" – Dijo, sin sacar la vista de los papeles esparcidos en el escritorio y alguno en sus manos.
"Con permiso" – Expresó una voz varonil.
El hombre de edad, levantó la vista, al ver a su futuro nieto parado en frente de él.
"Keita dijiste que era algo importante, te escucho" - Le habló indicándole que tomara asiento. – "Pero sé breve porque tengo que dejar todo en orden para esta noche. Shaoran Li vendrá a cenar"
El chico al escuchar ese nombre frunció el ceño - "Verá, señor… yo quería hablarle de su nieta" – No sabía si continuar, pero si ya se encontraba en esa instancia, no había vuelta atrás.
El hombre de cabellos blancos enarcó una ceja - "¿De Sakura?"
"Así es. Últimamente ha estado saliendo mucho al centro de la ciudad"
"¿Y eso te molesta?" – Retrucó, volviendo la vista a su antiguo labor, viendo que no había por qué alarmarse.
"Es que no lo hace sola" – Efectuó una pausa, suspirando – "Es acompañada por un hombre"
Fujima lo miró perplejo dejando de lado nuevamente los papeles. El asunto era más complicado de lo que pensaba. – "Y tú ¿lo conoces?"
"No, pero cuando le pedí explicaciones me dijo que era un amigo, sin embargo, ese hombre no me inspira confianza"
Keita no era ningún tonto y claramente no le revelaría que el hombre con el que Sakura salía constantemente era el mismísimo Li. Además, sabía que ese chico comenzaría negocios con el viejo Fujima y cualquier beneficio que la familia Kinomoto obtuviera para su fortuna, también lo favorecería a él.
"¿Crees que quiere algo más con ella?, porque si es así debemos tomar cartas en el asunto"
"Se lo agradecería enormemente. No sé lo que busca, pero no quiero arriesgarme… usted me entiende"
"Comprendo… has hecho muy bien en venir a contarme. Es mejor que nos apresuremos con los preparativos"
"¿Perdón?"
"Tú y Sakura se casarán dentro de un mes"
A la mañana siguiente, todos los sirvientes volvieron a sus labores habituales. Para ellos no existía el descanso, aún cuando ayer se pasaron hasta tantas de la noche sirviéndoles en lo que más podían a los invitados.
Midori se encontraba dando instrucciones en la cocina, mientras despachaba a unos jovencitos encargados de limpiar los establos.
Ese día nuevamente tendrían la visita de Shaoran por lo que se apresuró a despertar a Sakura que aún seguía entre las sábanas.
No tocó a la puerta como de costumbre y entró rápidamente encontrándola aun dormida, aunque algo en su rostro le llamó la atención y era que su niña sonreía. Al parecer un sueño agradable estaba teniendo en esos momentos.
Sonrió y acarició su cabellera castaña debatiéndose entre despertarla o no, y prefirió dejarla disfrutar unos minutos más de esa felicidad que demostraba.
"Aunque sea sólo un sueño, dejaré que lo disfrutes, pequeña"
Y con ello se retiró de la habitación, dejando el vestido de ese día sobre el baúl que estaba a sus pies.
Sakura volvía a soñar con que su ladrón no era nada más que Shaoran, su amigo. Que alegría sintió cuando se encontraba en sus brazos y le retiraba el antifaz con cuidado dejando ver unos hermosos ojos ámbares que la miraban con amor.
Pero luego apareció la imagen de una iglesia y en su interior la esperaba Keita junto a su abuelo y una gran cantidad de invitados que la miraban con falsa alegría. Entre ellos lograba divisar a Shaoran quien antes de que fuera llevada a la fuerza delante del altar le depositaba un beso cálido en la mejilla y le deseaba lo mejor en su futuro.
"Pe-pero…"
"Sé feliz, Ying Fa"
Esas palabras la hicieron sobresaltarse y despertar abruptamente. Se encontró con que en la mesita de noche había una bandeja con su desayuno.
"Fue todo un sueño" – Se colocó la mano en la frente y dejó que reposara para mitigar un poco el dolor que sentía. Sin embargo, los pasos apresurados de varias personas le llamaron la atención.
"Pe-pero señor, la niña aún duerme" – Decía Midori con tono angustiante.
"No importa, ella debe estar lista lo antes posible"
La puerta se abrió de golpe dejando ver a una Midori que trataba con todas sus fuerzas interrumpir el paso de Fujima.
"¿Qu- qué sucede?" – Preguntó Sakura intrigada.
"Sakura, debes vestirte inmediatamente. Tu novio está abajo"
"Deme unos minutos para…"
"¡No! Ahora. Tendremos visitas en la noche y quiero que todo esté perfecto" – Interrumpió su abuelo hablando con tono fuerte.
"¿Visitas?" – Cuestionó aún adormilada.
"No tengo que darte explicaciones niñita. Necesito que bajes inmediatamente"
La lanzó dentro del baño y luego obligó a Midori a entrar – "La quiero lista en minutos. No te demores"
"Sí, señor"
El hombre salió dando un portazo, en tanto los ojos de Sakura se llenaban de lágrimas.
"No llore mi niña" – Expresó Midori acariciando su espalda – "Tiene que estar lo más linda posible, porque hoy hay un invitado especial"
Sakura se limpió las lágrimas de su rostro y miró extrañada a su nana – "¿Especial?"
"Sé que no debería contarle, pero el joven Xiaolang estará aquí"
Sakura abrió sus ojos con sorpresa, ¿Por qué Midori sabía que Xiaolang estaba en Londres? Y peor aún ¿Sabía que Xiaolang era Shaoran?
Movió su cabeza tratando de entender el lío que era su mente.
"Nana tú…"
"Shh, no te preocupes, él ya lo sabe. Aunque si creyeron que lograrían hacer tonta a esta vieja estuvieron muy equivocados" – Sonrió abiertamente.
"Shaoran ha cambiado mucho estos años" – Dijo sonriente
"Así veo, aunque admito que al principio me costó reconocerlo, pero luego noté el gran parecido con aquel pequeño que jugaba contigo"
Sakura Kinomoto
Mi nana se había dado cuenta que Shaoran había regresado.
"¿Estás feliz?" – Me preguntó mientras me metía a la bañera
"Muy feliz" – Contesté sonriendo – "Cumplió su promesa, aunque…"
"¿Te preocupa que esté muy involucrado con tu abuelo?"
"Pues… algo así. Me ha pedido que no diga nada de su llegada y se ha cambiado el nombre, es obvio que se está ocultando de alguien y estoy segura que ése debe ser mi abuelo, pero aún no entiendo el por qué"
Midori me vio a los ojos con nerviosismo – "Lo mejor es dejarlo que siga con sus planes" – Mi nana me acercó la toalla – "Pero mi niña no te involucres en nada, por favor. Prométeme que no harás nada que haga enfadar al Sr. Fujima"
Midori me estaba presionando con su mirada. Yo no quería aceptar porque si podía ayudar en algo a Shaoran lo haría sin dudar – "Está bien" – Dije sólo para dejarla tranquila.
Ella sonrió – "Iré a buscarte el vestido"
Asentí silenciosamente y agradecí que mi nana no se hubiera dado cuenta que en ningún momento dije la frase lo prometo.
Sakura había decidido salir a comprar al mercado. Sabía perfectamente que las sirvientas podrían hacerlo, pero ella necesitaba salir de la casa. Había tenido una seria conversación con su abuelo, o mejor dicho una nueva discusión.
Recordó aquella mañana en el desayuno, ya le había sorprendido en sobremanera verlo sentado en la mesa, junto a su hermano Touya y Keita aunque le preocupó mucho más el hecho de que Midori, después de ayudarla con el baño, llegara con cara espantada a buscarla porque su 'querido abuelo' necesitaba aclararle algo.
*************************Flashback *************************
"Buenos días" – Expresó alegremente la castaña, al ver que lo que se venía no era nada bueno.
"Hasta que apareciste, pensé que debía ir a buscarte yo mismo a la habitación" – Expresó secamente Fujima.
"Discúlpeme, me atrasé"
"Debemos aclarar algo y tiene que quedar bien metido en esa cabeza tuya ¿entendiste?"
Sakura mantenía la vista fija en su taza de té, había optado por no reprocharle nada, ya que siempre terminaba gritoneándole o abofeteándola.
"¡¿Entendiste?"
"Sí abuelo"
"Perfecto. Tu novio Keita ha venido a quejarse que últimamente has estado saliendo frecuentemente con un hombre. ¿Eso es cierto?"
Touya que escuchaba atento se sorprendió ante las palabras de su abuelo. ¿Podía ser que su hermanita pequeña anduviera con otro hombre? Con suerte soportaba al petulante de Keita, para que otro infeliz viniera a quitarla de su lado, eso no lo perdonaría. Miró a Sakura quien aún mantenía su mirada perdida. Tenía la esperanza de que su respuesta fuera negativa, sin embargo, no fue así.
"Sakura, contesta" – Espetó el anciano.
Ella le lanzó una mirada de odio a su prometido -"Sí abuelo, pero él es…" – Se acordó de las palabras de Shaoran diciéndole que por favor no dijera nada de su regreso. Ahora ¿Cómo explicaría que era su amigo de la infancia? – "…un joven que conocí en la celebración de mi cumpleaños"
Touya empuñó su mano. Tenía unas ganas de matar a ese sujeto, una, por hacerse el galán invitando a Sakura a dar paseitos, sabiendo que ella ya estaba comprometida y dos, por ver la ingenuidad de su hermana.
"Así que es verdad…" – Expresó, para asombro de sus nietos, de forma calmada. – "Y ¿puedes decirme cómo se llama?"
"Sha-Shaoran Li, el nuevo socio que ha conseguido"
A Fujima Kinomoto le brillaron los ojos - "Así que Shaoran Li…" – Permaneció en silencio unos segundos y luego la miró fríamente – "Bien Sakura, con tus acciones tan imprudentes has hecho que Keita y yo tomemos una decisión"
La castaña salió de su nube y se volvió a mirar a su abuelo que mantenía un semblante serio y ambas manos juntas apoyadas en la mesa.
"¿Y… y se puede saber qué decisión es esa?"
"Te casarás en dos semanas más con tu prometido"
La noticia cayó como balde de agua fría para los hermanos Kinomoto, quienes atónitos se encontraron con la mirada. Sakura sin poder hacer o decir algo se levantó de su asiento y se fue corriendo a su habitación, Touya trató de salir tras ella, pero Fujima se lo impidió.
"Tranquilo, ella terminará aceptando, por su bien"
*************************Fin Flashback *************************
Sakura empuñó sus manos. ¿Cómo podía ser que se casara en dos semanas con alguien que no amaba? Había llorado toda la mañana por culpa de esa desgraciada noticia. Sólo había tenido el consuelo de Midori, quien le dio la idea de salir a comprar algunas frutas, y así despejar la mente.
Agachó su cabeza tristemente – "Esto es injusto…" – Manifestó casi en un susurro. Caminaba tan distraídamente que no se dio cuenta que unos policías destrozaban todo un puesto de frutas y verduras.
Los ruegos de un hombre junto a su mujer, la hicieron despertar.
"Por favor, señor… es todo lo que tenemos" – Decía la acongojada mujer.
"Eso a nosotros no nos interesa. Me han dicho que ustedes son cómplices ayudando al ladrón del antifaz en sus fechorías"
Sakura Kinomoto
Aquel nombre hizo que me detuviera. Ellos habían nombrado a ese ladrón y cargaban con ese pobre matrimonio.
Una ira me embargó en contra de los policías por utilizar de mala forma su autoridad y también en contra de ese ladrón que por su culpa, gente inocente estaba siendo maltratada.
Los hombre uniformados, botaron toda la mercancía al suelo e hicieron mil pedazos el humilde puesto. Decidí intervenir pero justo cuando iba a hacerlo, sentí esa voz… y una sacudida recorrió todo mi ser.
"¡Alto!" – gritó mientras corría hacia la escena. Por primera vez lo vi a la luz del día, sus ropas negras, su antifaz que más de una vez había rozado mi rostro.
Su cabello revuelto de color castaño, se veía… hermoso. Los policías comenzaron a perseguirlo y él salió corriendo, pero observé que su rostro mostró una especie de alegría y también perturbación al toparse con mi mirada.
Me recuerda a él, sí, a Shaoran… pero son diferentes.
Vi que los uniformados pasaron por mi lado, estaban a punto de atraparlo y eso me llenó de miedo. Si lo hacían no iban a jugar precisamente con él, sino que le esperaba algo mucho peor…
Inconscientemente hice rodar algunas manzanas, y naranjas por el suelo. Los policías perdieron el equilibrio y cayeron… las personas del alrededor rieron a grandes carcajadas y yo salí corriendo no sin antes escuchar las palabras de uno de ellos.
"Esto lo sabrá su abuelo, Señorita Sakura" – Ahora sí estaba en problemas, pero la adrenalina que sentía en ese momento dejó de lado el sentimiento de temor. A veces era una gran molestia ser reconocida por las personas. No puedes hacer nada porque inmediatamente van con el chisme a mi hogar.
Iba persiguiendo a ese ladrón, quien se escabullía por calles y pasajes, hasta que entré a uno sin salida y vi que él no estaba.
Cuando venía de regreso, sentí que una mano me tapaba la boca y me jalaba hacia un pequeño cuarto oscuro.
Algunos rayos de luz entraban, pero la pequeña habitación estaba mayormente en oscuridad.
Sentí mi boca libre de esa mano enguantada, y pronto unos labios comenzaron a besarme… no me quedó ninguna duda, era él.
Sin importarme nada respondí ese beso tan exquisito que llenaba de placer hasta las últimas de mis entrañas. Sus manos acariciaban mi espalda con esa suavidad y delicadeza que lo caracterizaba.
Yo llevé mis brazos a su cuello, acariciando ese cabello castaño y su nuca, sintiéndolo gemir.
"Ying Fa…"
Me encantaba cuando me llamaba así, lo que al principio me irritaba ahora me colmaba de esa lujuria que sentía recorrer por mi cuerpo.
Separamos por breves minutos nuestros labios, que se encontraban hinchados de tanto besarnos. Él apoyó su cabeza en mi pecho como un niño pequeño buscando refugio.
"No sabes cuánto te extrañé…" – Lo escuché que me decía rozando suavemente mis delgados brazos con sus dedos, haciendo pequeños circulitos.
Yo permanecí inmóvil y callada, masajeando y tratando de ordenar cada uno de sus cabellos castaños. No me atreví a decirle que yo también lo había echado de menos.
"No debiste arriesgarte así…"
"Si no lo hacía, ellos iban a atraparte" – Le contesté. Sentí su cálida respiración y por un leve cosquilleo en mi pecho supuse que estaba sonriendo.
Levantó su cabeza y vi ese brillo tan maravilloso en sus ojos. – "Gracias" – me dijo. No sé por qué pero esa ínfima palabra hizo que se me subieran los colores a la cara.
Iba a responderle, pero uno de sus delgados dedos, se posó en mi boca haciéndome callar. No entendía el por qué, pero al escuchar unas voces afuera, entendí. Los guardias estaban buscándonos.
Me quedé en silencio, con mis latidos acelerados y con una presión en mi garganta por la falta de respiración y por el miedo… sí, tenía miedo.
Cuando los policías se alejaron, supe que el peligro había pasado por el momento, y no me costó mucho reconocerlo porque ese ladrón astuto comenzó de nuevo a besarme.
Sin embargo, algo me llamó la atención y era que ese beso estaba cargado de pasión, pero mayormente de ternura y hasta casi con un cierto toque de amor
Shaoran Li
Cuando los pasos de esos hombres se escucharon lejos, volví a lo que se había quedado olvidado…
La besé, al principio con la rudeza que me caracterizaba, o por lo menos que lo caracterizaba a él, pero pronto esa necesidad de tumbarla en el suelo y hacerle el amor ahí mismo disminuyeron. Sí, ahora la unión de nuestros labios estaba cargada de cariño, y bueno, por mi parte llena de amor.
Estuvimos así por un buen rato, hasta que recordé que ella debía regresar a su casa, porque por lo que alcancé a ver, el sol nos había abandonado hace un buen rato.
Me separé de ella, con la poca y nada fuerza de voluntad que tenía, porque de verdad por mí nos hubiéramos quedado toda la noche en esta especie de galpón, pero mi conciencia me avisaba de que si lo hacía, tendríamos grandes problemas.
Le acaricié una de sus mejillas y me di cuenta que unas lágrimas caían por su rostro. Me sorprendió mucho esa actitud en ella, sobre todo porque nunca delante de este antifaz se mostraba tan frágil y triste como ahora.
Me turbé un poco al verla llorar. Por mi cabeza pasaron miles de ideas, quizás le había hecho daño, tenía problemas, estaba enferma, pero lo cierto era que algo le pasaba.
No sabía como actuar, puesto que el oyente y consejero era Shaoran Li, no el ladrón.
Sólo atiné a abrazarla, sin preguntar el por qué de sus lágrimas. Ella se recargó en mi pecho y ahí nos quedamos en silencio, hasta que con una de sus manos limpió los rastros de tristeza.
"Pe-perdón" – Se disculpó, o bueno lo intentó, porque su voz se escuchó entrecortada y fue casi un murmullo.
"¿Qué pasa?" – Bien, mi mente presentaba una disputa interna, porque quería saber a toda costa por qué lloraba, pero no quería que le contara a este disfraz.
"Debo casarme" – Respondió y por sus sollozos, supe que las lágrimas habían vuelto a esos ojos verdes tan lindos. – "En… en dos semanas más"
La noticia no me impactó al principio, porque yo ya sabía que debía casarse, pero fue su segunda intervención la que me dejó paralizado. En dos semanas más, la chica de la cual estaba enamorado se casaría con otro. Dejé de respirar…
"¿Qu-Qué dices?" – Tartamudeé. No era la mejor pregunta, pero es que mi cerebro se había quedado en blanco y no pude articular más que esas palabras.
"Mi abuelo me está obligando a hacerlo"
Aunque aún lloraba, esas palabras salieron cargadas de enojo y rabia contenida. A mí me dieron ganas de salir detrás del viejo y darle una puñalada en el corazón…
Pero no podía… aún.
No, no puedo hacerlo, soy un ladrón, pero no un asesino.
"Lo-Lo siento" – Me dijo.
Mi corazón se desgarró y lo sentí romperse en mil pedazos. En un arrebato la abracé con todas mis fuerzas, como si fuera la última vez que pudiera hacerlo. Ella lo comprendió porque segundos después, sentí sus manos tibias acariciar mi espalda.
Ese gesto hizo que mi mente trabajara a mil por horas, haciéndome tomar una decisión.
Si bien había decidido que sacrificaría mi amor por Sakura, ahora me retractaba de todo lo dicho…
Nada ni nadie me separarían de ella o dejaba de llamarme Shaoran Li.
Sakura Kinomoto
No me di cuenta cuando ya me encontraba de regreso a la mansión, sin galpón, sin ese ladrón abrazándome y sin sus besos profundos.
Lo único que recuerdo fue que me empujaba despacio hacia fuera y me daba un beso fugaz diciéndome que pronto volvería a verme.
La verdad es que no sé a qué se refería, pero yo como una autómata salí del callejón, para adentrarme en la ciudad y volver a mi casa, en donde me esperaban más problemas.
Y es que haber ayudado a escapar a ese hombre buscado por la ley, no me saldría para nada barato.
La noche ya había hecho su aparición, junto a algunas estrellas. Mi paso era lento, como tratando de evitar lo inevitable. Iba tan sumida en mis pensamientos, entre la boda no deseada y los labios cálidos y excitantes de ese joven, que no me di cuenta cuando Shaoran llegó a mi lado.
"Vaya, pero si estás en la luna" – Me dijo, moviendo su mano por delante de mis ojos.
Yo di un pequeño respingo, ¿Cuándo fue que apareció? Ni siquiera lo había oído.
"Shaoran" – Susurré. Él me miró de forma sospechosa, entrecerrando sus ojos ámbares y analizando cada gesto de mi cara.
"¿Te molesto?" – Me preguntó. – "Porque si quieres me puedo ir" – Decía frenando su paso y quedando a escasos centímetros detrás de mí.
"No" – Contesté. No quería que se fuera, sólo deseaba que se quedara a mi lado, pero en silencio, y sabía perfectamente que eso no iba a ser posible. Además estaba invitado por mi abuelo a cenar.
"¿Te pasó algo?" – Volvió a preguntarme. – "Porque el pueblo estaba muy revolucionado y sólo alcancé a oír que ese ladrón había vuelto aparecer"
"Sí" – Volví con mi monosílabo.
"¿Es que acaso no puedes responder otra cosa que no sea sí o no?"
"Lo siento" – Expresé cabizbaja. La verdad es que me daba un poco de vergüenza mirarlo a la cara y eso me pasaba cada vez que tenía un encuentro con ese hombre enmascarado.
Lo más raro es que ni siquiera con Keita me comportaba así, siendo que él era mi prometido. Pero con Shaoran era todo diferente, sentía que le debía más de una explicación y llegué a temer que si se enteraba de que andaba por ahí regalando besos a un hombre, a quien ni siquiera le sabía el nombre, se enfadaría mucho conmigo y quizás nunca volviera a hablarme y eso era lo que menos quería.
Por lo menos con mi silencio, logré que dejara las preguntas y sólo estuvo a mi lado con la boca cerrada, pero su mirada intensa no perdía ni un segundo mi rostro.
"¿Puedo preguntarte algo?" – Otra vez volvió a hablar y por su tono de voz, creo que esta vez no me salvaré.
"Sí" – Lo vi suspirar resignado, al escucharme decir sí otra vez.
"En el pueblo dicen que la nieta de Fujima Kinomoto ayudó a ese delincuente a escapar. ¿Es cierto eso?"
¡Bingo!. Lo que no quería que preguntara, ya lo hizo.
Asentí. Ni siquiera me atreví a abrir mi boca. Ya sabía que el reto llegaría en cualquier momento.
"¿Acaso te volviste loca? ¿No sabes que con eso pueden mandarte a prisión?" – Me gritó desesperado, mientras fruncía el ceño en su totalidad.
Yo lo miré sin pronunciar alguna palabra, estaba realmente enojado y la verdad es que nunca lo había visto así.
"Lo siento" – Volví a repetir, mientras mi paso cada vez se hacía más y más lento hasta que me detuve por completo. Agaché mi cabeza en señal de disculpa, pero después algo en mi interior me dijo que no debía hacerlo.
"Pero ¿sabes? No me arrepiento ni un poco" – Le dije, dejando afuera la tristeza y colocando en mi voz un tono de seguridad.
Me miró asombrado y un brillo en sus ojos hizo cambiar ese color ámbar por uno dorado… así también su forma de caminar, decidida y silenciosa que en un dos por tres lo hizo estar a mi lado.
No sé qué efecto produjeron mis palabras en él, pero me tomó con fuerza la muñeca y se acercó tanto a mí, que pude sentir su respiración.
Pensé que iba a besarme….
Shaoran Li
Esa pequeña frase diciendo que no se arrepentía de lo que había hecho, hizo brotar en mi interior unas ganas tremendas de gritarle en la cara que al que había salvado lo tenía justo en frente.
Le tomé con fuerza su muñeca y me acerqué tanto que sentí su agradable aroma y su respiración tan cerca, que me dieron unas intenciones inmensas de besarla y decirle las millones de ideas que se estaban agolpando en mi cerebro. Estaba a punto de hacerlo, cuando una voz de mi interior habló.
Si lo haces, todo estará perdido.
Maldita voz, ¿Por qué tenía que salir y arruinarme el momento de volver a esa nube de pasión que me envolvía cada vez que tenía un contacto con ella?
La solté inmediatamente, y seguí caminando. Ella hizo lo mismo, en silencio, el que reinó hasta que vimos las primeras luces de la mansión.
Me detuve unos metros antes de la puerta y vi que Sakura estaba a mi lado.
"¿No piensas entrar?" – Le pregunté secamente. Quizás tratándola así no parecía ser su "amigo", pero es que si no lo hacía, ella se daría cuenta de mis otros propósitos y por ningún motivo puedo dejar que eso ocurra.
"No quiero" – Respondió. Al parecer estaba preocupada y también muy enojada.
Ahh… claro, como no estarlo si su matrimonio fue adelantado, no vería a su querido ladrón, sería esclava de un hombre a quien no amaba y yo… yo me quedaría sin ella.
"Como quieras, tu abuelo me espera" – Me giré para entrar a la mansión, pero sentí que me jalaba la chaqueta. Volteé a ver y esos ojos verdes llenos de tristeza y congoja me detuvieron.
Parecía una niña pequeña que busca el consuelo de su padre después de haber sido cruelmente maltratada.
"No te vayas aún" – Farfulló al momento que me abrazaba dejándome como una estatua de hielo. – "Tengo miedo Shaoran"
Ahora sí que no entendía nada… ¿Miedo?
"Mi abuelo ya debe haberse enterado de que ayudé a ese ladrón y…" – Las lágrimas volvieron a aparecer – "No quiero que vuelva a pegarme"
Un momento… ¿Acaso me estaba diciendo que el viejo, aparte de ser un maldito infeliz, la golpeaba?
La tomé de sus hombros que se movían por culpa de los sollozos y la hice que mirara directo a mis ojos – "Sakura ¿tu abuelo te golpea?"
No tuvo necesidad de hablar, ya que la respuesta que yo buscaba me la dieron sus ojitos bellos que ahora estaban totalmente nublados.
La abracé de una forma especial, tratando de decirle que contaba conmigo y que podía confiar en mí para lo que quisiera. Ella lloró más fuerte y con muchas ganas, botando toda esa angustia que la atormentaba por dentro y que nunca había dejado salir.
Entre llanto y llanto me dijo – "Me hiciste tanta falta…"
¡Dios! ¿Por qué tenía que ser tan hermosa? Cada palabra que me decía, a Shaoran Li, eran totalmente diferentes a las que pronunciaba cuando estaba con el otro.
Quise aferrarla con más fuerza hacia mí, pero traté de guardar distancia por si ella llegaba a darse cuenta de que los brazos que ahora la rodeaban, eran los mismos que la envolvieron en aquel galpón.
Si hacía una comparación, el abrazo de ahora era mucho más sincero, porque le estaba dando toda mi protección y amor, en cambio el otro era uno más desesperado, así como cuando tienes una cosa y sabes que muy pronto te la quitarán.
"Sakura…" – Le dije acariciando su cabello largo y castaño – "No dejaré que nadie más te haga daño… te lo juro"
Esas palabras salieron del alma y es que al saber que el viejo la maltrataba, me dieron unas ganas como Shaoran Li, de ir a la mansión y matarlo con mis propias manos.
¿Es normal que te den ganas de asesinar a la misma persona dos veces al día?
Sentí que su rostro se apoyaba con más fuerza sobre mi pecho húmedo y sólo alcancé a oír un gracias que más bien pudo haber sido producto de mi imaginación.
Sakura Kinomoto
Necesitaba de su abrazo, no sé por qué, pero sé que Shaoran siempre estará ahí cuando necesite ser consolada, cuando necesite un abrazo… siempre ahí.
Me separé y di unos pequeños pasos, sentí su mirada en mi espalda y por un momento creí que era ese ladrón lujurioso quien lo hacía, pero no… era Shaoran.
Me giré y me volví a él, para depositarle un tierno beso en la mejilla, que lo hizo sonrojar… y eso me alegró mucho.
Tomé su brazo con cariño – "Vamos, a mi abuelo no le gusta que lo hagan esperar" – Él asintió sonriéndome.
Entramos juntos a la mansión. Cuando llegamos a la puerta Midori nos abrió con una sonrisa sincera pero con nerviosismo.
"Pequeña, tu abuelo está esperándote hace horas" – Su cálida mirada ahora demostraba preocupación – "Me ha dicho que en cuanto llegues vayas a su despacho"
Observé a Shaoran con temor, sabía que no se vendría nada bueno.
"Tranquila Sakura, todo estará bien. Si necesitas algo, avísame" – Me sonrió, pero sabía que detrás de esa sonrisa ocultaba inquietud.
"Gracias Shaoran" – Sus palabras me tranquilizaron solo un poco, pero lo suficiente para darme la valentía y caminar hacia donde mi abuelo.
Di unos pequeños golpes en la puerta y escuché cuando él me invitaba a pasar.
"Midori dijo que me necesitaba" – Aquello fue lo único que alcancé a pronunciar porque al momento sentí que me tomaba fuertemente del brazo y una bofetada llegaba directamente a mi mejilla izquierda. Fue tan fuerte el impacto que caí de espaldas al suelo.
Mi abuelo, como tantas veces, me había pegado.
Me toqué la mejilla que estaba caliente por el golpe que me habían dado y no pude reprimir mis lágrimas que a borbotones salieron, tocándome
"Estúpida niña" – Dijo mi abuelo, levantándome de un tirón – "¿Cómo se te ocurre estar ayudando a ese delincuente? ¿Es que acaso no te he educado bien?" – Me zamarreó fuertemente y yo callada, sólo llorando en silencio.
"Lo-Lo siento…" –Fue lo único que se me ocurrió decir, igual que a Shaoran.
"¿Lo sientes?" – Expresó irónico mi 'abuelito' – "Sentirlo no es suficiente niña tonta ¿Cómo te has atrevido a deshonrar nuestro apellido? Mañana serás la habladuría del pueblo y todo por tu necia forma de ser"
Mientras me zarandeaba y hablaba de esa manera, cada palabra era atesorada en mi corazón haciendo que ese amor que alguna vez sentí por él fuera desapareciendo.
"D-de verdad que lo siento mucho abuelo" – Expresé aún llorando.
"Eres tan poco sabia Sakura, pareciera que buscas enojarme" – Decía él con rabia mirándome con desdén.
Se acercó a su escritorio y trató de calmarse. Sabía que Shaoran estaría afuera y no podía mostrarse delante de él en esa forma.
"No digas una sola palabra de lo que ha pasado y arréglate que no quiero que las visitas piensen que te tengo abandonada. Vienes hecha un desastre"
"Sí señor" – Bajé la cabeza y salí del despacho en silencio. Rogaba para no encontrarme con Shaoran en el camino, pero claramente el ruego no fue escuchado.
Shaoran me interceptó en el camino y me tomó del hombro.
"¿Estás bien Sakura?" – Preguntó preocupado – "He sentido a tu abuelo alzar la voz y…"
Levanté mi vista y no pude evitar soltar unas lágrimas que rodaron por mis mejillas. Shaoran abrió sus ojos y me abrazó con fuerza.
"No me dejes Shaoran, por favor" – Le dije casi en una súplica – "No dejes que me hagan daño"
A cada una de mis palabras sentía que su abrazo se hacía más protector y fuerte. Sabía que él era capaz de cuidarme.
"Te prometo Sakura que nadie te hará daño" – Me separó para verme a la cara – "Te juro que todo esto terminara muy pronto"
Abrí mis ojos y no pude evitar recordar que ese ladrón me había dicho esta tarde justamente lo mismo que Shaoran, sólo que ahora él no estaba cumpliendo aquello. A veces me sorprendía lo parecidos que podían llegar a ser.
Quería que creer que todo terminaría, pero tenía la sensación de que aún quedaban cosas. Aunque Shaoran se escuchaba bastante seguro, tanto así que recordé
Me sentí un poco mejor y recargué mi cabeza en su pecho. Me sentía tan bien cuando estaba cerca de él que simplemente no quería que se alejara nunca de mi lado. Sin embargo, aquel pensamiento se vio interrumpido por unos aplausos fuertes.
"Pero que encantador espectáculo señores" – la voz de Keita sonó a mis espaldas – "Conmovedor, mi prometida abrazada a otro sujeto, simplemente maravilloso"
Notas de autora: Sé que no hay explicación que valga, ni nada que me justifique. Sólo me queda pedirles unas tremendas disculpas por este tremendo retraso en la historia. La verdad, es que había perdido la inspiración en esta historia y no sabía si continuarla o no, pero después vi que seguían llegando comentarios y debo decirles que eso ayudó mucho para que decidiera continuar.
Bueno aquí les traigo un nuevo capítulo de la historia. La verdad es que trataré de avanzar lo que más pueda en los siguientes capítulos por lo que no prometo actualización muy seguida.
Gracias a todas las personitas que dejaron review en el último capítulo y a todas aquellas personas que preguntaban si la historia continuaría, ya que fueron quienes me dieron la inspiración para escribir.
Besos a todos.
Eien_Li
