Diez

Reunir a tantos vampiros bajo un mismo techo era un error pero era algo necesario porque después de esa noche la guerra tomaría un nuevo giro. Desde esta noche los vampiros retomarían lo que les pertenecería. Era irónico que fueran los vampiros más jóvenes los que desearan tomar un lugar del que muy poco recordaban.

Eve en aquel momento estaba con Makino hablando de cómo los votos parecían ser unánimes y que nada que dijeran o hicieran los pocos personajes que estaban en contra podrían hacer algo para cambiar el final del resultado. Eve le asintió sintiéndose culpable y a la vez que una gran presión había sobre ella. Tras unos segundos vio a David dirigiéndose directamente hacia ellos.

Con molestia de encontrarlos juntos David se acercó tocándole el brazo, "No has cambiado de opinión en cuanto tu voto, ¿verdad?" le preguntó notando que Makino se fijó en que había tocado a Eve. Pero aquellos roces no eran normales entre ellos así que no dejó la mano sobre su brazo, tan solo había querido llamarle la atención. "Tres días solos en aquel barco no me deja de hacer pensar que tus padres trataron de convencerte."

Insistentemente, pensó. Sentía decepción hacia sí misma. "Que ANTIGEN nos atacara de la forma que lo hicieron tan solo me convenció de lo que se debía hacer." Ya no habría tiempo de esperas a ser atacados, quería ponerle punto final a la compañía y a sus perros bastardos ahora sin importarle lo que se le atravesara en el camino.

"Hacerle frente a un padre nunca es fácil." David le comentó dejándole saber una vez más que sabía cómo se sentía. Makino al otro lado de Eve ni siquiera parecía preocuparle lo que esto significaba para ella. Lo hacía preguntarse qué era lo que Eve había visto en él, lo que le seguía viendo para buscar su compañía después de lo lastimada que salió de aquella relación.

"Y yo voy por partida doble."

Makino se encogió de hombros con sus palabras siguientes demostrándole a David sin saberlo que él y Eve habían estado hablando en la semana y media en la que se demoró en alcanzarlos. Hablando y quien sabía más. "Un solo voto no marca la diferencia. El tuyo no lo hará. Ya se sabe que es el ochenta por ciento contra el veinte por ciento, la votación es tan solo una formalidad." En Eve aun había juventud y por ende cierta ingenuidad o humanidad, no estaba seguro de cómo llamarlo y sabía que por eso mismo su decisión le pesaba. "Chicos, ¿caen en cuenta que llevamos años hablando de lo mismo? Me aburrían hace años, me siguen aburriendo aún." Le dijo a ambos decidiéndose por tomar el tiempo que faltaba en privado y no escuchando las preocupaciones de lo que podría suceder una vez que se decidieran a atacar ANTIGEN. Makino colocó su mano sobre la espalda baja de Eve, "Nos vemos después."

Aquel solo gesto, tan inocente como el que él le había dado a Eve lo hizo sentir decepción al notar que había perdido su oportunidad. "No han perdido el tiempo, ¿verdad?" se arriesgó a preguntar cuando Makino ya no estuvo presente, y fingió un tono convencional no queriendo demostrarle nada de sus recién adquiridos sentimientos hacia ella. Tan de repente como habían llegado se debían marchar.

Aquellas pregunta no le dijo demasiado a Eve, era el David de siempre, el compañero casi-amigo que en su tiempo se había acostumbrado a la relación que había tenido con Makino. Se encogió de hombros tras unos momentos no aceptando o negando aquello, "Pasamos el tiempo." y que más le daba a David o a ella. Ella misma probablemente había malinterpretado aquel corto momento que tuvieron antes de que ella y sus padres hubieran embarcado aquel bote para venir hasta acá. Así que mejor ignorarlo. Lo bueno era que ya no estaba enamorada de David, aquel encaprichamiento hacía años que había quedado atrás y su cerebro tan solo descartaba lo sucedido por que a la hora de la verdad nada sucedió. Significaba nada.

David en aquel momento no estaba seguro de cómo continuar, no era como si se hubiera planteado darse una oportunidad con Eve pero la posibilidad había estado presente y ya no existía. Al menos no mientras el idiota de Makino anduviera por esos lares y lo que menos deseaba era drama. "¿Entonces le contaste que Selene transformó al grupo de Aiden?"

Aún no había llegado a una conclusión ante aquello, los únicos que estaban al tanto de lo que verdaderamente había sucedido eran ellos dos y aquel trío de vampiros. "No." Aquello no se lo había dicho pues no sabía si de repente Makino iría con lo ocurrido a una autoridad mayor entre los vampiros. "Pero me estaba preguntando…." Comentó bajando la voz y acercándose más a él.

Aquella nueva cercanía lo incomodó. Trató de no mirarle la cara y sus ojos fueron a parar a su cuello y parte de su pecho descubierto y de inmediato sintió un ansia inquietante de querer rozarle la piel. Mierda.

"Tú eres mi enlace con los vampiros. El podría ser nuestro enlace con los lycans." Su padre no podía ser su enlace por que tendría que hablarle de lo que ella y David estaban tramado y él reprobaría aquello y le pondría un final.

"Sabes que no confío en Makino. Además, Makino no es sino un conocido entre los lycans. No los podrá controlar, para mí mejor que las cosas se queden como están."

Eve no respondió nada, "¿Se ha comunicado Aiden contigo?" sabía que solo era cuestión de tiempo. Tiempo para que finalizara lo que habían venido a hacer acá para que sus padres decidieran salir a buscar a los tres vampiros que el concilio daba por muertos.

"Aún no." Le contestó pensativo.

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Una Semana y media antes

Se encontraban en una fábrica abandonada, incluso desde allí se podía oír el tráfico de la carretera cercana. Pero donde se encontraban, el olor, o los sonidos eran lo de menos. Lo primordial era el plan, y Selene. David no podía dejar de fijarse en Eve mientras cruzaban pasillos en un apuro en búsqueda de Aiden, "Cálmate." Le dijo, "Selene va a estar bien." No era lo mejor que los vampiros la vieran tan decaída, un líder debía mostrarse fuerte y fuerza no era lo que veía en Eve en ese momento.

"Lo sé." Le contestó, tratando de no pensar en lo sucedido pero no podía, el desespero en su pecho en ese momento apenas y dejándola hablar. Y mientras más trataba de dejar de pensar en su madre mas pensaba en ella. En su figura sangrante e inconsciente, en su padre haciéndole compañía preocupado sin decir ni una sola palabra. Cuando David había aparecido llevándoles ropa limpia no pudo haberlo hecho en mejor momento; justo cuando había estado a punto de estallar y por eso mismo había seguido a David en vez de quedarse con ellos.

Aunque Eve trataba de ocultarlo David intuía cuan afligida en verdad se encontraba. A su paso apenas se podía contener y respiraba profundamente agitada. No sabía qué hacer o que decirle para calmarla a parte de los 'estará bien' que ya le había dado. Y Eve aquello lo sabía, Selene se colocaría en pie en unas horas, era tan solo la impotencia y el impacto de haberla visto tan mal herida lo que estaba jugando con ella. "¿Tu herida, ya se te cerró?" le preguntó y ella asintió. Había visto a Eve llorando antes, mayormente cuando era una niña o una adolescente y las cosas no iban a su favor, pero ahora era diferente. Antes habían sido niñerías, ahora él entendía su dolor. Le colocó una mano en el hombro dándole apoyo y la apretó mas a él cuando el primer sollozo la dejó y el llanto se dio. Con su gesto no imaginándose lo que desencadenaría.

Eve se limpió las lagrimas de la cara cabizbaja, "Debes pensar que soy una tonta."

"No." David le contestó nervioso y con incertidumbre. "Um…eh…" empezó a tartamudear queriendo preguntarle si quería un momento a solas pero no terminó su frase, ni siquiera la comenzó para cuando ella se soltó de él y se alejó hacia una pared. Sollozos rompiendo en intensidad mientras más espacio colocaba entre ellos. Con los minutos la vio apoyándose contra una pared, después agachándose no sabiendo controlar las emociones, se colocó en pie nuevamente y apoyó las palmas de la mano sobre un pasador, en ese momento fue que vio sus uñas transformándose pero no su piel.

"Tengo tanta rabia, David." Le admitió. "Que no sé qué hacer." Su enojo siempre tenía una solución; matar a sus enemigos. Esta vez no podía hacerlo porque estos no estaban presentes. La barra metálica de repente colapso ante su fuerza.

Ver a una mujer llorando nunca había sido algo de su agrado y siempre trataba de ignorarlo si podía o simplemente se marchaba cuando la situación no era con él. Esta vez algo diferente a deber u honor lo hizo quedarse; amistad. "Ellos pagarán." Dijo caminando hacia ella, habían matado a todos los lycans, pero tenían que centrarse más en los jefes de alto nivel. Cuando se le acercó lo suficiente le volvió a colocar la mano en la espalda y en ese mismo instante ella se giró hacia él y lo abrazó fuertemente mientras se desahogaba contra su hombro. Al principio fue tomado por sorpresa pero se recuperó en unos cuantos segundos y se quedó en su lugar mientras le murmuraba palabras que no sabía si eran consoladoras. Pesadumbre se instaló en él en esos momentos junto con cariño; quería hacerla sentir bien aunque eso fuera imposible.

"Quiero quedarme e investigar qué facción fue la responsable de lo sucedido hoy. Quiero investigar a fondo. Vamos a destruir las instalaciones de esta puta ciudad."

David la dejó hablar, queriendo que se desahogara y no diciéndole que todo aquello no era sensato. Los números importaban, estaban a desfavor.

La sensación comenzó inocentemente, con conmiseración, le tocaba la espalda, le acariciaba el cabello, le susurraba palabras de aliento, no supo cuando cerró los ojos y apoyó los labios contra su cabeza, cuando se empezó a concentrar en ella, o cuando esos pensamientos dieron paso a caer en cuenta en la fuerza con que Eve se aferraba a él, los espasmos del sollozo que lo hacían notar su pecho, su cercanía. Más aun cayó en cuenta que era la primera vez que se abrazaban.

Planeando su venganza fue que empezó a sentirse mejor, o no sentirse mejor pero la angustia empezó a desaparecer y cuando lo hizo tan solo quedó el resentimiento. Después de limpiarse levantó la cara para darle a entender que sus palabras más que una ilusión eran un deseo.

David le dio una sonrisa fingida, "Tal vez deberíamos pensar más detalladamente aquello." Pasó saliva descubriendo que no podía separar sus ojos de los negro con azules de ella. ¿Cuándo Eve se había vuelto tan…Por qué no podía dejar de notar su belleza en ese momento? ¿La había notado verdaderamente antes?

Eve no le respondió notando la forma en que la miraba, la forma en que había dicho esas palabras al final casi sin interés... Escuchó el pulso de él apurándose.

David no entendía lo que estaba pasando, como de un segundo para el otro dejaba de pensar en ella de amiga para pensar en algo más. La había encontrado atractiva antes pero nada como en ese momento. Probablemente era la cercanía, que la estaba viendo sufrir y eso lo molestaba, una ilusión.

"David…" pronunció su nombre entre confundida y sin aire y él le mantuvo la mirada también frunciéndole el ceño.

Fue en ese momento en que Eve sospechó lo que pasaba y no teniendo cabeza para eso ni algún interés de que jugaran con sus emociones se soltó de él justo en el momento en que Aiden aparecía en la misma sala.

"No van a creerlo." Les dijo ignorando lo que acababa de ver, "El concilio a convocado una reunión, tú y tus padres tienen prioridad para viajar en dos horas. Ya está todo arreglado."

"¿Qué?" Eve preguntó arrebatándole el papel que traía en la mano para prontamente leerlo. "¿Qué si es una trampa?"

Aiden le sacudió la cabeza, "Parece que alguien te conoce mejor de lo que yo creería." Le señaló un número telefónico anotado precariamente en la esquina de una hoja, "Makino mandó un número para que te comuniques con él. Además hice unas llamadas por mi cuenta, gente de confiar, no hay planes de juego sucio pero aun así están vigilantes."

David le asintió, "¿Qué hay de nosotros?"

"Tienen prioridad de viajar los vampiros con poder de votación. Por nosotros enviarán en unos días."

Eve le asintió, "Dos horas….." le tomaría mucho más tiempo a su madre despertar, "supongo que ir o no ir es decisión de mi padre y -"

"Hablando de tu padre," Aiden le interrumpió, "Creo que es mejor que los muchachos y yo desaparezcamos por una temporada mientras se calman las aguas. Selene no se tomará a bien que nos alimentáramos de ella sin su autorización. A decir verdad estoy nervioso esperando por el momento en que al híbrido se le pase el shock y venga a buscarnos para arreglar cuentas."

David vio que aquello no le agradó mucho a Eve, quería a esos vampiros cerca para controlar lo que harían, "Creo que es lo apropiado." Pasó saliva, pues Aiden era de confiar, metería las manos al fuego por él y Pietro, Orlando era otra cosa pero era una carta libre que dejar. "Sean responsables."

"Sabes que lo seremos." Miró a Eve, "Tu también lo sabes."

Eve exhaló, no sabiendo que hacer. Hacer lo que harían sus padres o por primera vez actuar por cuenta propia. Sacudió la cabeza, "Quiero que mantengamos comunicación. Sé que ustedes no se van a quedar quietos y quiero estar al tanto de lo que harán o investigarán."

Aiden les asintió, "Por supuesto." Les comentó, "Entonces mejor nos marchamos antes de que el híbrido empiece a sospechar." Y había mucho por sospechar. Su sueño era un ejército vampiro. Lo mejor de los mejores, implacable e imparable. Ahora contaba con el don para lograrlo.

David le asintió al vampiro y este se marchó. "No sé si esto es una buena idea, David." Le admitió.

Los ojos de Eve habían vuelto a su normal tono verdoso aunque hinchados y rojos. "Le confiaría mi vida."

"Lo sé." Le contestó, "Por eso es que confío en él." Eve respiró profundo y miró los papeles en su mano rápidamente, "Mejor vuelo con padre para ponerlo al tanto de esto."

David le inclinó la cabeza, "Eve," le dijo mientras ella se marchaba, "Todo saldrá bien."

Siguió su camino, esta vez no estando tan segura.