Lo sé, lo sé... Soy cruel... Y Kurogane murió...
Si quieren saber que hará ahora Fye sigan leyendo.

Esta capitulo se llama Natsuruba por k es la unión de Natsuky (Takaya, la autora de Fruits Basket) y Furuba k es el nombre k tiene la serie en Japón. Natsu(ky) + (F)uruba!
Aunke como hay una cosa mucho más importante que cualkier crossover, el de TRC con Furuba me ha quedado bastante pobre... Los personajes apenas aparecen nombrados... TT Yo que quería agruparlos en un capítulo...

De verdad k cada capítulo que pasa me esfuerzo por conseguir transmitir los sentimientos y las emociones k los personajes sienten e intento k no decaiga la historia y siga siendo interesante. Yo creo k la segunda parte (desde el capi 9 hasta el 17 o 18, ya veremos) es mucho mas complicada y dura. Solo hace falta ver k empieza con la muerte de Kurogane!!
Pero igualmente creo k no tiene perdida!

Disfruten de la lectura!

-MiA-


NATSURUBA

Estaba nevando y Sakura sonrió feliz al ver la nieve: En unos instantes se percató del llanto de Fye y todos se dieron cuenta de la situación. Fye agarraba con todas sus fuerzas el cuerpo inerte de Kurogane. No podía parar de llorar aunque ya habían llegado a un nuevo mundo.

- Fye... Fye-san... -La voz de Sakura temblaba.
Fye no podía parar de llorar y Syaoran abrazó fuertemente a Sakura al darse cuenta de que era verdad, que su compañero había fallecido.
- ¡¡¡NO, NO, NO, NO, NO!!! -Sakura gritaba enloquecida entre los brazos de Syaoran.
Fye levantó la cabeza y se secó las lágrimas.
- Mokona, debo hacerlo.
- Fye... Ya es tarde... Tú sabes mejor que nadie qué puede pasar sí...
- ¡¡ME DA IGUAL!! -Fye parecía fuera de si.- ¡LLÉVATELOS!

Mokona miraba asustada al mago pero sabía que no podía decir nada para evitarlo así que simplemente se metió entre las ropas de Syaoran.
- Syaoran... Vámonos de aquí.
Syaoran agachó la cabeza y alejó de allí a Sakura que lloraba incontrolada entre sus brazos.
Se quedaron detrás de unos árboles, contemplando al mago que estaba de pie al lado del cuerpo del ninja.

Fye alzó sus dedos y empezó a dibujar figuras en el aire. Figuras que se transformaron en letras, letras que se transformaron en palabras, palabras que rodearon al mago. Luego este alzó sus brazos al cielo.
- ¡Oh fuerzas oscuras, sanad sus heridas y devolvedle el alma a este cuerpo sin vida!
Bajó sus manos y las apoyó con fuerza sobre el pecho y la herida de Kurogane. Entonces las palabras se elevaron, giraron muy rápido y se introdujeron en el cuerpo de Kurogane.
Hubo una especie de explosión, una luz intensa que cegó a los chicos y una fuerza misteriosa los alejó de allí.

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Cuando Syaoran abrió los ojos estaba tapado con un caliente edredón.
- Buenos días. Por fin os habéis despertado. -Un chico de pelo gris y ojos violetas le sonreía desde sus pies.
- ¿Sakura? -Preguntaba aún medio dormido Syaoran- ¿Donde está Sakura?
- La chica hace un buen rato que se ha despertado, Tooru y Kisa se la están comiendo a besos. La tratarán bien no te preocupes. -El chico misterioso posó una mano sobre la frente de Syaoran.- No tienes fiebre...
- ¿Quien...?
- Soy Yuki Soma, de la familia Soma. Estas en la casa principal de mi familia. Os recogimos de la nieve ayer por la noche. -Yuki le sonreía amistosamente.- Dos de tus compañeros ya hacen un buen rato que están despiertos, la chica y un hombre rubio y delgado.
- Ah... Sakura y Fye.
- Sí, eso creo. Pero... el otro aún no ha despertado. -Dijo sin preocuparse.
Syaoran miró hacia una cama cercana de la habitación donde descansaba inmóvil el cuerpo de Kurogane. Al lado, sentado en el suelo estaba Fye, con la cara demacrada y los ojos rojos del llanto y del no dormir.
- Es que.. Él... -Syaoran no podía decirlo. No le salían las palabras.

Más tarde se reunió con Sakura en el comedor. Allí había muchos otros chicos. Se presentaron todos. Había un pelirrojo que se llamaba Kyo, uno de pelo blanco que se llamaba Hatsuharu y que iba acompañado de una chica morena llamada Rin, otra chica muy linda que se llamaba Tooru y estaba con Sakura, una rubita llamada Kisa y un chiquillo pequeño que se llamaba Hiro, parecía que estuvieran consolando a Sakura, que aún estaba muy triste. También había un chico rubio que se llamaba Momiji y que se le parecía un tanto a Fye. El mago no había querido ir al comedor con los otros, se quedó al lado de Kurogane. No había abierto la boca aún. Syaoran y Sakura comieron con los Soma y como no tenían a donde ir se hospedaron allí.

- Fye... -Mokona intentaba animarle.- Fye, deberías comer algo.
Pero el mago no contestaba, sujetaba con fuerza la mano del ninja sin mirar a ningún lugar fijo.
- Fye... Sabes que... Yuuko ya lo dijo un avez... Nadie puede resucitar a los muertos... Él...
- ¡¡¡CALLA!!!
El mago escondió su cara entre las sabanas y siguió agarrando con fuerza la mano de Kurogane. Se negaba a ceptar la muerte de su amado japonés y Mokona no se atrevía a decirle nada más...

Mientras Syaoran y Sakura buscaban algún rastro de la pluma, Fye seguía al lado de esa cama sin moverse. Yuki le traía comida pero normalmente el mago se lo dejaba casi todo. No hablaba, no comía, apenas dormía. Sólo sujetaba la mano del ninja, fría como la nieve.

Con los días Fye perdió todas sus esperanzas, y al tercer día de ver a su ninja inmóvil rompió a llorar de nuevo, silenciosamente. Se abrazó al pecho de Kurogane y siguió llorando sólo y triste. El alma se le desgarraba. Creía que su corazón estallaría de dolor por la pérdida de su compañero.

Pero de pronto, apoyado sobre su pecho entendió algo básico. Había pasado tres días al lado del ninja pero el cuerpo seguía intacto. No olía mal, no había signos de putrefacción. Fye apoyó su cara, pálida, sobre el lado izquierdo del pecho del ninja y escuchó, llenándose de felicidad y esperanza, el palpitar de su corazón.
- Es... Esta vivo!

Aún no se había arriesgado a buscarle el pulso, porqué sabía que si no tenía era una prueva irrefutable y no había tenido el valor de comprobarlo. Levantó lentamente la cabeza y miro la cara del japonés. En su frente un sello en forma de dragón se iluminó y desapareció.
- No todo lo que se dice es verdad.
La voz de Yuuko irrumpió en la habitación. Mokona estaba en un rincón, dormida, y conectaba con el mundo de Yuuko. Fye no miraba la cara de la bruja de la dimensión, reflejada en la pared, pero escuchaba atentamente sus palabras.
- Dijo que este sello le debilitaría cada vez que matase, pero en verdad era un hechizo.
- El... El sello de Tomoyo... -Fye abrió los ojos.- El sello y mi hechizo se han unido para devolverle la vida. -Decía esperanzado.
- No Fye. Nadie, ni tú, es capaz de devolverle la vida a nadie.
- Pero... Su corazón... -El miedo volvió a corroerle.
- Su corazón dejó de palpitar en esa batalla. Cierto.
Fye volvió a notar esa sensación de pérdida después d ela esperanza. El miedo y la tristeza volvían a apoderarse de él.
- En... Entonces... -Le costaba hablar, no quería aceptarlo.- Él...
- Pero... -Yuuko le cortó y continuó con su tono tranquilo.- El sello de Tomoyo lo mantuvo en vida unas horas, aunque su corazón ya no palpitaba... Y tú, Fye, le devolviste el pulso con ese hechizo. Una cosa sin la otra no hubiera funcionado.
No se puede experimentar en la vida un alivio mayor que el de Fye al oír esas palabras.
- Dale... las gracias. -Dijo casi en un suspiro.
- De nada! -La voz de Tomoyo se oyó desde el mundo de Yuuko.
Fye por fin miró hacia el reflejo de la pared y vio a Yuuko y a Tomoyo juntas saludando con una sonrisa esperanzadora.
- Mejórate pronto Kurogane! -Tomoyo decía adiós con la mano.- Bueno, os dejamos solos... Cuídalo por favor! -Dijo la princesa al mago despidiéndose.

El reflejo de la pared desapareció y Fye notó como su mano era apretada. Miró a la cara del ninja y observó como intentaba, lentamente, abrir los ojos.
- Kuro... ¡Kurogane! -Los ojos de Fye se humedecieron de nuevo y lo abrazó con todas sus fuerzas. La felicidad retornó a su corazón y una tranquilidad y alegría lo envolvian inevitalemente.
- Me... Me haces daño... -Dijo el ninja casi sin voz.
Fye se apartó de él y contempló una vaga sonrisa en su rostro. No podía parar de llorar, pero esta vez de emoción.

Sakura y Syaoran volvieron y encontraron a Kurogane despierto, aunque algo adolorido aún. Corrieron a abrazarse a él y Sakura rompió a llorar otra vez.
- Yo... Yo creía... -Decía la princesa entre sollozos.
- Ya esta... Ya pasó todo... -Kurogane más que nunca se mostraba comprensivo con ellos.
- Mokona... ¿Hay alguna pluma aquí? -Pregunto Fye alejado de la cama donde los chicos hablaban con el ninja.
- No... Pero... -Ambos miraron hacia el japonés.- Podemos quedarnos aquí un tiempo. No está en condiciones para viajar y los Soma nos dijeron que nos pueden acoger sin problema.
- Mejor... -Fye sonrió tranquilo y volvió hacia la cama con los demás.

- Hyuuu! Kuropapi esta feliz de ver a sus niñitos!
- Cállate! -Dijo el ninja sonriendo.
- JeJe ¿No tienes fuerzas para enfadarte? -Preguntaba pícaro el mago.
- Estoy de demasiado buen humor para enfadarme con tus idioteces... -El ninja miró con mirada asesina al mago que ya tenía malas intenciones en la cabeza.- Pero eso puede cambiar en el mismo momento que digas otra chorrada.
- Sííí! -Mokona saltaba encima de la cabeza de Fye.- Es el perrazo de siempre!!!

Mokona se quedó con el ninja y conectó con Yuuko y Tomoyo para hablar con ellas. Kurogane le agradeció a Tomoyo todo lo que había hecho por él. Al rato todos volvieron a entrar en la habitación.
- Vamos Mokona... Necesita descansar... -Decía preocupado Syaoran.
Los chicos y Mokona se fueron, dejando descansar al ninja.

- Eres un estúpido.
- Jooo... -Fye hacia pucheros.- No te enfades conmigo por que te llame Kuropapi!
- Sabes que hablo en serio. -Kurogane cerró los ojos y suspiró.
- Ah... -Fye se puso serio y triste.- Es que me daba igual todo...
- No tendrías que haberlo hecho.
- Eso es mentira. Yo, tenía que hacerlo... -Decía Fye con la mirada perdida mirando al suelo.
- Yuuko me ha dicho que te has puesto en peligro con eso. -Kurogane se ponía serio y le hablaba a los ojos.- Fye, te estas jugando la vida!
- ¿Es que no te das cuenta de que no quiero una vida sin ti?
Fye le miró directamente a los ojos. Él volvía a tenerlos húmedos tan sólo de recordar que casi lo pierde. Kurogane ante esas palabras sólo supo agarrarle de la nuca y acercarlo hacia él.
- Eres un inconsciente. -Y le besó. Un beso lleno de amor.

- Hola, soy el médico de la familia y... -Alguien abrió la puerta y entró en la habitación.- Oh, vaya...
Fye y Kurogane se separaron enseguida, completamente ruborizados.
- Uhm... Perdón por interrumpir, si quieren vuelvo más tarde...
- No, no... Pase, pase... -Fye se levantó y le dio la mano a un hombre altísimo y con el pelo negroverde.- Soy Fye D. Flourite, y él es Kurogane. Tiene una herida en el abdomen.
- Buenas, Soy Hatori Soma, el médico de la familia Soma. Yuki me avisó de que te echara una hojeada. -Hatori observó la herida de Kurogane.- Uhm... No tiene buena pinta, pero desde luego no es nada grave. Dos semanas de reposo en cama y ya podrás levantarte.
- ¿Has oído Kuropón? -Le regañaba Fye.- Nada de esfuerzos!
- Ghmmm... -Gruñía el ninja.

Pasaron los días. Normalmente Sakura y Syaoran estaban con los demás chicos, Sakura aprendía a cocinar con Tooru, y Syaoran aprendía artes marciales con Kyo y Hatsuharu. Poco a poco Kurogane empezó a sentarse en la cama, luego a poder levantarse, andar y actuar cada vez con más normalidad. Se recuperó formidablemente rápido gracias a los ánimos que le daba Fye, que en ningún momento se separó de su lado. A Fye y Kurogane solían visitarles Hatori, con Yuki, pero un día vino con ellos un hombre de larga melena.

- Hola extranjeros que os aprovecháis de la bondad de Hatori! -Irrumpió escandalosamente en la habitación.
- Uhm... Disculpadlo... -Yuki sentía vergüenza ajena.- Es el inútil de mi hermano.
- Vaya!.¿Sois hermanos? -Exclamó Fye.- ¡Os parecéis un montón!
- Sí es que mi hermanito heredó toda mi belleza y potencial, eso es evidente! -El hombre de cabellera plateada se fijó en Fye que estaba de pie al lado de la cama y lo cogió de las manos.- Buenos días me llamo Ayame Soma, soy el hermano grande de Yuki. -Dijo muy aceleradamente.
Ayame le sacudía fuertemente la mano y tenía los ojos brillantes, con una mirada muy pícara.
- ¿Quieres que cosa un modelo para ti?
- ... -La habitación se quedó en silencio unos instantes.
- ¿Uh? -Fye puso cara de confundido.- ¿Cómo?
- ¿QUEEEEE? -Yuki le propinó un cachete a su hermano.- ¿Tu estas tonto?
- Oye hermanito vete con Machi y déjame hablar de negocios con mi nuevo amigo.
- Con Machi he quedado a las siete! -Le contestó Yuki muy sonrojado.
- Anda¿No te lo dije? -Ayame pellizco la mejilla de su hermano.- Ha llamado, dice que te espera a las seis... ¡Y faltan cinco minutos para las seis!
Yuki salió corriendo de la habitación sin decir ni pío.

- Ayame... -Por fin habló Hatori.- Machi no tiene el número de la casa principal.
- Lo sé. Me lo he inventado. -Y sonrió malévolamente a la vez que se volvía hacia Fye, que se compadía del pobre Yuki.- Bueno que me dices. ¿Te diseño un conjunto dos piezas?.¿Elegante o informal?.¿O prefieres otro tipo... de vestimenta? -Le dijo Ayame mirándolo de arriba abajo.
- ¿Como?.¿Por qué quieres diseñarme algo a mí? -Fye flipaba con Ayame pero por fin se reía con ganas, después de tantos días tristes.
- Ah... Verás te lo explico rápido y resumido en un pim pam! -Ayame tomó aire y se puso en pose guay.- Yo tengo una tienda de vestidos hechos a medida, diseño ropa que exalta el romanticismo de los hombres, y tú tienes muy buena figura, como yo, claro está. JaJaJa. -Se echó el pelo hacia atrás.- Estoy seguro de que un "una pieza" como los que llevo yo de tono azulado te quedaría estupendamente, aunque un clásico dos piezas con corbata también te sentaría estupendo. No sé tu decides, por ser tú y porqué me has caído bien te lo regalo gratis. ¡Que lujo!
- Bueno... -Se giró dudoso hacia Kurogane y se volvió sonriente.
Ayame recogió las ropas de Fye del suelo, y de paso su abrigo.
- ¡Que diseño!.¡Que estilo!.¡Que bien vistes! -Lo dobló y se lo colgó del brazo.- ¡Pero es evidente de que está hecho un desastre, mañana mismo tendrás tu nueva vestimenta!
- No yo... De verdad no hace falta...
- No problem!.¡Sólo tengo que tomarte las medidas y en un plis estamos de vuelta! -Ayame se giró hacia Kurogane y le guiñó el ojo.- ¡Te lo robo un momentín, verás que guapo te lo devuelvo!
Y sin más se fue de la habitación llevándose al mago, que en el fondo no se opuso mucho a él.- En el fondo se parecen. -Dijo Kurogane.- Tan teatreros y sonrientes los dos y...
- ...Y en el fondo tan buenas personas. -Terminó Hatori, que estaba vendando a Kurogane.
- Sip. -Afirmaron los dos en un suspiro de paciencia.

En tres semanas decidieron irse de allí. Los chicos y Mokona se reunieron en el patio y se despidieron de todos. Hatori terminaba de vendar a Kurogane en la habitación cuando llegaron Ayame y Fye.
- ¡Aquí estamos! -Cantaron los dos al entrar ruidosamente en la habitación.
Ambos vestían a conjunto. Llevaban una camisa larga, hasta medio muslo, atada con una tela plateada sobre las caderas. Eran azuladas con lirios blancos dibujados y las mangas se abrían a partir del codo. Llevaban cuello alto pero abierto por delante hasta la mitad del pecho. Debajo, unos pantalones azul oscuro y botas negras altas y con montón de ataduras y cordones. Realmente les sentaba a ambos de maravilla.
- Jo, que guapo estás. -Pensó Kurogane para sí mismo.
- ¡Estamos estupendos! -Dijo Ayame sujetando a Fye de la cintura.- ¿Verdad, verdad, verdad?
Kurogane y Hatori suspiraron otra vez. Menuda paciencia había que tener cuando ese par estaban juntos. Ayame dejó sobre la cama el abrigo de Fye.
- Aquí tienes tu abrigo, aunque de verdad que te podría haebr echo otro...
- No de verdad, ése ya me gusta. -Dijo Fye sonriendo.
- Entonces conserva por mucho tiempo ésta camisa. -Ayame puso un dedo sobre el pecho de Fye.- ¡Echa a mida por el gran Ayame Soma!
- ¡¡¡Ayaaa!!! -Se oyó una voz a través d ela puerta.- ¿Estas ahí?
- ¡Pasa Gure mi amado! -Exclamó Ayame con una amplia sonrisa.
Un hombre alto, de pelo castaño oscuro, de la misma edad que Hatori y Ayame entró en la habitación.
- Me han dicho que tenemos extrangeros en casa... -Dijo muy teatralmente.- Aya... ¿No me habrás hecho los cuernos?
- Shigu por favooor! Ya sabes que eres el único hombre d emi vida! -Y s eabalanzó sobre él.
Cuando parecía que iban a abrazarse, Shigure y Ayame juntaron sus manos formando el kangi de "persona", y luego hicieron un gesto de victoria.
- Te presento. -Ayame cogió del cuello a Shigure y se giró hacia Fye y Kurogane.- Estos són los extrangeros: Kurogane el borde, con el que no me he hablado mucho y Fye, que como ves luce un precioso diseño exclusico mío.
- Ehm... Hola. -Fye le saludó contento.
- Pero Shigure eres un estúpido. -Le recriminó Ayame.- ¡Ahora ya se van!
- Pues vaya... -Dijo decepcionado.
- Escríbeles una poesía de despedida! -Anunció Ayame abriendo los brazos como si hubiera tenido una idea genial.
- Novelista, soy novelista!
Todos se rieron con ganas, después de conversar largo rato Shigure terminó regalandoles un libro a cada uno. Después de star un rato contemplando las chorradas de Shigure y Ayame, Kurogane por fin se atrevió a preguntarlo.
- Vosotros dos... -Les señaló con el dedo.- ¿Sois pareja?
- ¿Que si somos pareja? -Respondieron al unisono.- Somos algo mucho más especial. -Y se agarraron las manos mirandose compinchados.
- No, no lo són. -Hatori habló desde la puerta.- Pero siempre están con la misma película.
- ¡Es tan divertido! -Ayame estaba muy contento.- De hecho, nosotros somos...
- ¡El trío Maravilla! -Shigure y Ayame se agarraron a Hatori que llegaba al límite de su paciencia.
- Bueno... -Mejor nos vamos ya. -Dijo pausadamente Hatori.
- Sí. -Dijo en un tono increíblemente obediente Ayame.- Oh, Gure aún no conoces a Mokona. ¡Mokona es genial!
Y los tres salieron de la habitación para reunirse ocn los demás en el patio.

- ¡Que divertidos són ese par! -Decía Fay mientras recogía las ropas y los medicamentos de Kurogane.- ¡Ayame es la monda! Y Hatori ha sido muy amable al ofrezerse en cuidar de tu herida.
- Sí la verdad es que sí. -Kurogane miró a Fye aliviado.- Me alegro de que Ayame haya conseguido hacer que te diviertas después de todo.
- Sí... Esta família es increíble...

Fye ayudó a Kurogane a levantarse y a llevar sus cosas al patio.
- Serás pesado... -Se quejaba todo el rato.- ¡Que ya sé andar sólo!
- Calla Kurochoucho, déjame ayudarte todo lo que me dé la gana, que es una excusa perfecta para estar contigo.
- Serás... -Kurogane le miró con enfado y luego se sonrojó levemente.- No necesitas excusas para estar conmigo.
- Vaaaaale Kurotón... -Fye le abrazó amistosamente un momento y luego se separó de él.
Hubo un silencio incómodo un momento y por fin Kurogane habló con expresión de preocupación.
- Yuuko... Me dijo porqué no habías usado la magia sin tu tatuaje hasta ahora. -Kurogane estaba serio y miraba al suelo.
- Ah... ¿Sí?.¿Lo sabe? -Fye hizo gesto teatral de pensar en algo.- Que lista esta mujer...
- ¿Es cierto que ahora él puede encontrarte? -El ninja intentó mirarle a los ojos pero Fye desvió la mirada.
- Sí... Seguro que ya despertó y a estas horas ya debe estar buscándome...
Fye se dio cuenta de que Kurogane no acababa de entenderlo del todo. Suspiró y tomo aire, como si fuera a dar una larga explicación.
- La magia, sin un sello encubridor, como mi tatuaje, deja un rastro imborrable, especialmente hechizos tan poderosos como este. -El mago posó su mano sobre la herida de Kurogane.- Al usar la fuerza de la magia oscura cambiaron algunas cosas y mi magia ahora es perceptible por otros magos poderosos. Estoy seguro de que Yuuko podría sentirla. -Hixo un apausa momentania y continuó con la explicación.- Pero, en este universo hay muchos tipos de magia y muchos magos, por eso es difícil encontrar el rastro de la magia. Pero... -Fye se cogió sus hombros como si tuviera frío.- Él ya conoce mi magia. Además usando la magia oscura... He alterado el orden...
- ¿Has alterado el orden...?.¿Como que ya conoce tu magia?
- Ashura. -Un escalofrío recorrió el cuerpo de ambos.- Él conoce mi magia y no va a descansar hasta encontrarme...
- ¿Por qué? -Kurogane puso sus manos sobre los hombros de Fye.
- Heeey! -Mokona entró a toda velocidad por la ventana.- ¿Nos vamos o no?
- ¡Maldito manjuu blanco! -Kurogane la agarró de las orejas.- ¿No ves que estamos hablando?
- Perdona Mokona... -Fye cogió en brazos a Mokona y miró sonriente al ninja.- Vámonos ya.

En el patio todos se despedían. Sakura, Tooru y Kisa lloraban abrazadas y Syaoran se despedía de Haru y Kyo, con los que se había echo muy amigo. Fye y Ayame hablaron e intercambiaron montón de chorradas antes de marchar y Kurogane le agradeció a Hatori el tratamiento que le había dado, que le había sanado por completo. Toda la familia Soma llegó y despidieron a los extranjeros que habían llenado de alegría la casa durante unas semanas inolvidables. Kurogane agarró la mano de Fye con fuerza.
- Gracias, de verdad. -Le dijo al oído.- Me alegro de seguir a tu lado.
Y desaparecieron de esa casa para viajar hacia una nueva dimensión.


¿Es esto suficiente consuelo? ´-´

¿De verdad creían que dejaría a Fye sin su Kuropú? T---T

Cuando escribí el epílogo del anterior capítulo pensé seriamente en hacer los capítulos que me quedan sin el ninja. Pero de verdad que lloraba sólo de pensar lo triste que se vería Fye... O sea que no pude... Pobrecito mío...
Sí! El Kurogane x Fye seguirá adelante! xD

¿Que ahora Ashura irá a por Fye? Nooooo!!! Que miedo, esto solo puede terminar mal! º0º

Que amiwis que se han echo Fye y Ayame! La verdad es que pegan un montón, son muy parecidos, creo que serían muy buenos amigos... JeJe Me gustaría que visualizaseis bien el conjunto que llevan, yo lo imagino taaan lindo... -

Al final no hay tanto crossover como me apetecía.. Pero es que si no se me iba a las 4000 palabras y era demasiééé!

Pronto nuevas FyeKuro aventuras! Seeeeeh!