Elena's POV

Sintió un par de cálidos labios besándola, unas manos recorrer su espalda hasta posarse en su cintura, un cuerpo cálido y un corazón que palpitaba al mismo ritmo que el suyo. Profundizó el beso extasiada, se sentía demasiado bien, se dejó llevar en el torbellino de emociones que la invadía, ese aroma que desprendía aquel cuerpo la llenaba, la hacía sentir paz, la hacía sentirse segura, como si nada fuera a pasarle, ella adoraba sentirlo, en sus brazos nada le pasaría.

Un momento, ella reconocía perfectamente a quien pertenecía ese aroma. Se separó al instante del beso y abrió los ojos, encontrándose con un claro mar azul, observándola con una sonrisa afectuosa. Damon.

Se despertó sobresaltada y agitada. Le tomó un segundo darse cuenta que había sido un sueño. La habitación estaba iluminada por una clara luz matinal, observó el reloj 8 a.m. Genial, no había dormido nada, se paso la noche en vela, con pensamientos revoltosos torturando su mente y cuando al fin concilió el sueño solo logró soñar con él.

En la cama contigua, Caroline dormía plácidamente. "Debes dejar de soñar con Damon y conseguir un novio" Vaya, se reiría si le contara aquello, pensó la castaña.

Se levantó segura de que no volvería a conciliar el sueño, se metió al baño se dio una ducha rápido para despejar la mente, pesada por falta de sueño y se vistió con ropa deportiva. Tomó su i-phone, se conectó los casquillos y salió de allí.

El sol brillaba radiante en el cielo, claro y despejado. Un agradable viento cálido acarició a Elena en cuanto salió del hotel. Adoraba el verano. Decidió que sería una gran oportunidad para correr un rato a orillas del mar, la playa estaba solo a unas calles. Tal vez la arena y la reparadora brisa marina ayudaran a aclarar el manojo de emociones y sentimientos que la estaban atormentando desde lo más profundo de su mente y su corazón.

Llegó a la playa 5 minutos después, no había mucha gente a esa hora, solo algunos que como ella, habían decidido salir a hacer ejercicio. Se acercó a la orilla, subió la música a tope y comenzó a correr. Lo hizo por casi una hora y media y cuando estuvo lo suficientemente agotada, se dejó caer en la arena, sudada y mucho más relajada.

Le tomó unos minutos recuperar el aliento, tras lo cual se sentó poniendo las rodillas bajo su mentón y las rodeó con sus brazos. Fijó su vista en el mar, en la claramente definida línea del horizonte, que lo separaba del cielo, en las olas que iban y venían en la costa, en el azul claro de aquellas aguas que le recordó tanto a los ojos de Damon.

Suspiró. Realmente nunca se había esperado poder tener un conflicto de aquella clase en el cual él estuviera involucrado. Se suponía que sólo le daría un beso para que todos dejaran de molestar, un simple beso y nada más, como otros que había dado antes. Pero no, en cuanto sus labios se tocaron un sinfín de emociones la recorrieron, empujándola a querer seguir besándolo indefinidamente. Su corazón en su pecho se había agitado hasta tal punto que podía oírlo resonar en su cabeza. Los suaves labios de Damon, nunca se había preguntado a que sabrían, sin embargo ahora que los había probado, no podía dejar de pensar en ellos. ¿Qué demonios estaba mal con ella? No podía estar sintiendo aquello por él. No iba a negar que siempre le había parecido atractivo, su hermanito despertaba pasiones en cada mujer que lo veía y ella se lo reconocía, pero nunca pensó que pudiera despertar ningún tipo de reacción en ella, al menos no de las que los hombres suelen despertar en las mujeres. Y ver la mirada que Damon le dirigió cuando se separaron no ayudó, acaso vio allí ¿anhelo?, como si hubiera querido que continuara. No podía ser, tenía que haberlo imaginado.

Como es que un simple e inocente beso, había provocado en ella tanto o más, que otros apasionados besos que había recibido antes. ¿Cómo era aquello humanamente posible? ¿Cómo podía haber sentido que besar a su hermano, estaba condenadamente bien? ¿Cómo era posible que una parte de ella deseara volver a hacerlo?

Dando un pequeño gritito de frustración, sacudió la cabeza y se dejo caer en la arena con los brazos extendidos. El cielo azul la recibió como otro brillante recordatorio de los ojos de Damon, genial.

Suspiró una vez más, debía alejar todos aquellos pensamientos, ella no podía sentir nada por Damon, y no lo haría. Enterraría todo eso. Ellos siempre serían hermanos, ella sería siempre su pequeña, su consentida y algún día la tía de sus hijos. Y Él siempre sería su héroe y su guardián, pero nada más que eso. No podía darse el lujo de que sus tontos sentimientos de adolescente subida de hormonas interfirieran con su vida. No quería ni imaginarse que algo así fuera a afectar su relación. Así como estaban ella era feliz, era lo más precioso que tenía, algo puro como con nadie más, junto a él estaba segura, sabía que nunca la miraría como la miraban los demás, sabía que nunca intentaría aprovecharse de ella o buscaría sólo lo que los demás siempre querían. Se entendían, se complementaban, se apoyaban y se cuidaban. No quería perder aquello por una idiotez. Le tomaría unos días a lo sumo recomponerse, supuso, tal vez un poco de distancia de Damon le diera la solución y días más tarde estuviera riéndose de aquello, atribuyéndolo a un día entero de fiesta y unos shots de tequila, luego de estar inconsciente por más de 12 horas.

Además, pensó la castaña. Damon seguiría con su vida, en unos días se iría y todo volvería a ser como antes, no lo agobiaría con sentimientos tontos, de los que él no tenía la culpa. No dejaría que su hermosa relación peligrara por esto.

Decidida, se levantó y se dispuso a caminar por la arena de regreso al hotel, le llevaría algo de tiempo.

Daban las 12 del mediodía cuando la chica entró al lobby y se dirigió al ascensor.

Caminaba pensativa por el pasillo que llevaba a su habitación, con la vista en el suelo, cuando de pronto chocó con alguien.

-Lo siento- murmuró apenada. Y cuando levantó la vista, vio al causante de su desvelo mirándola preocupado.

-Llevo toda la mañana buscándote ¡¿dónde demonios te habías metido?!- le espetó, parecía molesto.

-Fui a correr a la playa- dijo algo desconcertada por su actitud.

-Podrías haberme avisado- dijo él serio.

-Salí de aquí muy temprano, creí que dormías- le mintió. Ni de lejos había pensado en avisarle. Desvió la mirada, no estaba mentalmente preparada para verlo todavía. Todo el ejercicio y las conclusiones tomadas se fueron al bote en cuanto miró sus ojos.

-Esa no es excusa, me preocupaste- dijo dando un suspiro.

-Lo siento- murmuró aun con la vista en otro lado.- de todas formas, aún estoy en mi semana de libertad, así que no tienes porque enfadarte- le recordó.

-Tienes razón- contestó el algo más relajado-¿Estás bien?- preguntó con curiosidad.

Ella asintió- Sí, solo quiero darme un baño y ponerme alguna otra ropa, estoy sudada y llena de arena- dijo repentinamente interesada en sus uñas.

El tomó su barbilla intentando que lo mirara pero ella no lo permitió- Mírame princesa- le pidió y ella no se pudo negar.

El chocolate y el azul chocaron y su corazón saltó en su pecho. Definitivamente necesitaba poner un poco de distancia entre ellos, darle tiempo a su mente y a su corazón de olvidar lo que había pasado, para poder volver a verlo con los ojos de siempre. El la miraba con una mezcla de preocupación y cariño que la dejó totalmente desarmada.

-Dime qué te pasa- le pidió tierno.

-En serio no es nada- sonrió intentado convencerlo- Sólo muchas emociones estos días, estoy algo agotada- intentó. Pero sabía que él no se dejaba engañar, lo veía en sus ojos.

-¿Sabes que puedes decirme lo que sea verdad?- le dijo con confianza. Justamente aquello no, pensó la chica. No podía decirle que le había dado el mejor beso de su existencia.

-Lo sé- le contesto y volvió a desviar la mirada.

-Elena, necesitamos hablar sobre lo que paso ayer- le soltó de pronto.

Trágame tierra, pensó Elena. El seguramente quería asegurarse de que todo siguiera como siempre. No creía que quisiera una chiquilla suspirando por los rincones por él. No pudo evitar mirarlo y vio en sus ojos miedo y preocupación y también algo que no descifró.

-No hay nada que hablar, fue una tontería de críos pasados de copas- le dijo quitándole importancia- No debí hacerlo, lo siento si te molesto- dijo apenada.

-No es eso, es que…-Lo interrumpió.

-En verdad Damon, puedes estar tranquilo, nada cambiará entre nosotros- dijo con una sonrisa falsa, intentando convencerlos a ambos de aquello.

-¿Damon?- preguntó el contrariado.

Touché amigo, pensó la castaña.

-Lo siento hermanito, vengo con la cabeza en otra parte- mintió descaradamente, con la mirada en el piso- En verdad, no quiero que pienses en ello más de lo necesario, ni te preocupes por mí- siguió intentnado desesperadamente que él le creyera.- Sólo fue un beso, uno como cualquier otro, nada más que eso- dijo esperando que se tragara aquello.

-Sí, solo un beso- dijo el chico.

¿Era su imaginación o su voz había cambiado? Levantó la vista. Ahora sus ojos eran impenetrables.

-Será mejor que vaya a cambiarme- le dijo intentando huir de allí.- Te veo luego hermanito- y se fue a su habitación dejándolo solo en el pasillo.

Definitivamente, necesitaba tiempo.

Una hora más tarde, salía de su habitación con Caroline para ir por algo de almorzar. La rubia iba parloteando incesantemente sobre Tyler, pero la chica no la oía, venía pensando que podría hacer aquel día para mantenerse ocupada. Su móvil la sobresaltó y silenció de golpe a Care.

-Diga- dijo sin ver quien la llamaba.

-¿Es así como saludas a tu padre?- dijo una voz familiar al otro lado de la línea.

-¡Papá!- exclamó contenta- que bueno oírte viejito mío- le dijo juguetona.

-Pff, ya muchas quisieran tener un padre tan guapo y joven como el tuyo- le dijo con una risa al otro lado.

-Yo creo que para la mayoría de las mujeres sería un incordio que fueras su padre- le dijo con picardía.

-Eso no lo niego, es que estoy de muerte- dijo Rick siguiéndole la broma.

-Ya calla hombre, me das escalofríos- Ambos rieron.

-¿Cómo se encuentra mi pequeña hoy?- le dijo

-Muy bien papi- le mintió.-Pensando en que ocupar mi último día por aquí.

-Me parece perfecto- dijo su padre- Sólo llamaba para decirte que Michael y Esther irán por ti al aeropuerto mañana, Jenna y yo tenemos un cóctel en casa de unos vecinos.

-De acuerdo pa- le dijo la chica.

-Sólo te pido que me llames en cuanto llegues- pidió protector.

-Claro que lo hare, te quiero hasta el infinito- le dijo toda cariñosa.

-Y yo más allá mi cielo- Dijo Rick y colgó.

El parloteo de Caroline se reanudo como si no hubiera sido interrumpido nunca y cuando llegaron al lobby vieron a Matt esperándolas junto con Damon.

-¿Las reinas están listas?- preguntó galante ofreciéndole un brazo a cada una.

-Siempre listas- comentó la rubia contenta.

Ambas tomaron un lado de Matt y salieron todos juntos del hotel. Elena no se atrevió a mirar a Damon, pero pudo sentir su mirada en su espalda.

Almorzaron en una pizzería no muy lejos de allí y luego decidieron regresar al hotel a esperar que dieran las 3. Caroline había hecho plan para ir a hacer una visita a los estudios Universal. A Elena no le apetecía mucho, necesitaba desesperadamente alejarse un poco de Damon, la hora del almuerzo había sido una tortura, evitó su mirada todo el tiempo, pero su cuerpo reaccionaba de forma extraña a su cercanía. Y puesto que estaban sentados uno seguido del otro, digamos que el nudo en la garganta le impidió comer más que una porción de pizza.

La salvación llegó en forma de llamada telefónica, cuando su móvil sonó. Estaban todos echados como iguanas al sol en los sillones del lobby del hotel. Miró la pantalla. Mason. Escuchó un coro de ángeles en su mente cantando "Aleluya". Se disculpó de los chicos y se alejó un poco.

-Buenas Tardes Mayor- le dijo con una sonrisa en su rostro.

-Buenas tardes preciosa- le dijo con gracia- ¿Cómo se encuentra la mujer más bella de L.A?- preguntó con voz cortés.

-Pues tal parece que bien- rió la chica.

-¿Tienes planes?- preguntó directo.

-Pues están a punto de embarcarme en un viaje trillado, con una rubia parlanchina, un chico que no se entera de nada y un hermano con cara de pocos amigos.- dijo Elena mortificada. Realmente le apetecía muy poco en su estado de ánimo actual.

-Qué bueno que parte de mi trabajo consiste en salvar damiselas en apuros- Dijo Mason alegre- Paso por ti en media hora.-

-Me parece perfecto- le contestó y colgaron la comunicación.

Estaba siendo egoísta tal vez, le había prometido a Damon pasar juntos su último tiempo en L.A, pero ella no contaba con lo que pasó. Necesitaba desesperadamente alejarse de él. Aclararse, pensar y poner todo en orden como siempre estuvo. Se lo debía, por todo lo que habían pasado juntos.

Se acercó a ellos con algo de miedo, sabía que Caroline pondría el grito en el cielo al saber que no los acompañaría.

-Chicos, creo que hay un cambio de planes- dijo llamando la atención de todos, la miraron curiosos.- Bueno, al menos para mí- dijo nerviosa.- no iré con ustedes, lo siento.

-¿nos abandonas?- dijo Caroline estupefacta. Se venía el estallido, lo sabía.

-Que cruel- dijo Matt sin más haciéndose el ofendido.

-¿A dónde se supone que vas?- esta vez fue Damon quien habló. Con voz cortante y autoritaria. No tuvo más remedio que mirarlo.

-Saldré con Mason- soltó sin más- Cuando me vaya de L.A seguramente no lo vea por un largo tiempo y…- Caroline la interrumpió.

-¡Hubieras empezado por ahí!- dijo repentinamente alegre.- yo me encargo aquí, tu diviértete.

-¡Sanamente!- acotó Matt con un giño que la hizo sonreir.

-¡Y un cuerno!- dijo Caroline riendo- Si te lo tiras, quiero ser la primera en enterarme- exclamó dando brinquitos.

-¡Caroline!- le espetó Elena y se sonrojó- Solo saldremos a dar un paseo.

-Así comienzan todos- dijo Matt negando con la cabeza y ella le golpeó el hombro.

Los tres amigos rieron.

Damon se levantó y se fue. Elena lo miro contrariada.

-¿Qué le pasa?- preguntó inocente Matt.

-Le acaban de robar a su niña enfrente de sus narices- Dijo Caroline risueña.

-Calla tonta- le dijo Elena seria. Y fue tras él.

Caroline y Matt negaron con las cabezas y se enfrascaron en una conversación sobre lo que planeaban para el día.

Elena alcanzó a Damon justo antes de que entrara a su habitación. Puso la mano en la puerta y le impidió cerrarla. Él suspiró y entró dejando la puerta abierta. Ella lo siguió y cerró, él le daba la espalda.

-Lo siento- fue todo lo que pudo decir bajando la vista.

- ¿Lo siento? ¿Es todo lo que puedes decir?- le dijo el molesto.

-Es que llevaba tiempo sin verlo y mañana me iré y…- intentó explicarse pero él la cortó.

-No importa Elena, lo entiendo- dijo en un tono frío como el hielo.- todo el maldito mundo es más importante para ti que yo- dijo herido.

-¿Por qué dices eso?- dijo dolida también.

-Se supone que pasáramos estos días juntos- le dijo- Mañana te irás y Dios sabe hasta cuando tengamos la oportunidad de vernos de nuevo- prosiguió- Pero lo entiendo, anda ve, diviértete, vive tu vida y cuando estés aburrida llámame, tal vez tengas suerte y ande cerca y entonces puedas regalarme un minuto de tu precioso tiempo.- bajó la mirada.

-¡No es eso!- explotó Elena, las emociones al fin la habían desbordado. Ya no lo soportaba, no podía estar así con él, no podía seguir ignorándolo, no quería, y tampoco podía decirle lo que pasaba. Soltó un grito interno de frustración.- No es que no quiera estar contigo, es que, es que…- se trabó.

-¿Es qué? ¡maldita sea!- le gritó enojado- habla de una maldita vez- dijo bajando el tono de voz a uno más calmado y frío- llevas evitándome desde ayer, no me hablas, no me miras, evades mis preguntas, me mientes…- había dolor en su voz- ¡Dime de una maldita vez que demonios te pasa!- le soltó con sus ojos echando chispas.

-Yo…- el sonido del móvil la interrumpió. Mason

-Vete- le dijo con la mirada impenetrable.

-Pero…- intentó replicar.

-¡Vete!- le gritó.

Y ella salió huyendo de allí.

Cundo bajo al lobby Mason la esperaba ahí con una sonrisa, que se tornó seria al ver la cara que traía. Corrió hacia él y se deshizo en llanto en cuanto estuvo en sus brazos.

-Hey preciosa- dijo acariciándole el pelo-¿Qué pasa?- preguntó preocupado. Ella no contestó.- ¿Qué clase de cosa en este mundo tiene tanta maldad como para cometer el pecado de poner lagrimas en esa hermosa cara?- le dijo galante intentando hacerla reír.

Lo logró, Elena soltó una risita.

-Eres un payaso- le dijo y lo miró.

-¿Me dirás que te pasa?- la interrogó con calma.

-Si me sacas de aquí- le pidió.

-Claro, vengo preparado- le dijo señalando a la calle, donde tenía una hermosa motocicleta de color rojo aparcada, esperándolos.

Ambos se montaron en ella y se perdieron por las calles de L.A

Una hora después, estaban sentados en un mirador que daba al mar. Elena le había soltado todo, necesitaba desesperadamente contárselo a alguien y no podía hacerlo con Caroline, la chica seguramente le diría que se tire a su hermano, pensó divertida.

-¿Estoy loca verdad?- le preguntó con su vista fija en el mar- Soy una tonta adolescente con hormonas alborotadas- rió.

-Claro que no, lo que te pasa es normal- le dijo el rubio.

-¿Normal?- preguntó estupefacta.- te estoy diciendo que disfruté como una condenada mientras besaba a mi hermano ¡y que ahora no soy capaz de verlo a la cara sin recordarlo!- le remarcó.

-El no es tu hermano- le recordó- Es normal que te sientas atraída hacía el, es un hombre guapo, que te trata como si fueras la mujer más especial en el mundo- le dijo comprensivo- y estoy seguro de que lo eres para él- afirmó Mason.

-Lo sé, pero no de esa forma- replicó Elena- el no me ve como una mujer, sólo soy su niña, su hermana pequeña.

-Eso no puedes saberlo- le dijo el chico- ¿Acaso se lo has preguntado?- la interrogó.

-¡Claro que no!- dijo escandalizada.- Nunca se me ocurriría preguntarle algo así- un escalofrío la recorrió- entre nosotros no hay ese tipo de cosas.

-Pues ahora las hay- soltó el rubio como remarcando lo obvio.

-Claro que no, solo soy yo y mi mente confundida- sentenció Elena.

-¿Sabes acaso lo que él sintió?- ella lo miró negando- entonces no puedes afirmar que eres solo tú- le explicó- mira preciosa hay dos opciones- enumeró con los dedos- o estas realmente sintiendo cosas por tu hermano- levantó el índice- o lo que te pasa es solo una confusión normal, producto de un beso con un hombre que significa muchísimo para ti y con el cuál tienes una relación que sobrepasa sobremanera la de algunas parejas que conozco- dijo levantando el dedo anular- en cualquier caso, debes darte tiempo, nadie te está pidiendo que tomes una decisión, o que hagas algo al respecto, todo es muy reciente.- finalizó.

-Wow- dijo impresionada- Gracias doctor amor- dijo juguetona. Definitivamente se sentía muchísimo mejor.

-Bien ahora que ya hablamos de eso, es hora de pasar el mejor día en L.A en la historia de los mejores días en L.A- ambos rieron ante ese comentario- Si me permites, hare que te olvides de todo eso que anda mortificándote, es lo mínimo que puedo hacer por ti antes de que te vayas, después de todo lo que has hecho por mí- le giño un ojo.

-¿Qué eh hecho yo por ti?- preguntó risueña.

-Me diste horas de diversión en unas clases de defensa personal de lo más entretenidas, me quitaste varias mujeres pesadas de encima, eh incluso lograste que no perdiera mi trabajo- le recordó.

Elena rió recordando aquella ocasión en la que Mason había olvidado su arma en los viñedos y uno de los niños de los trabajadores la había disparado y herido a un caballo. Elena defendió al joven diciendo que ella había escondido el arma por hacerle una broma, se llevo una monumental regañada de su padre, pero salvó a Mason de perder su rango y ser expulsado de ACO.

-Aunque hay algo que nunca has hecho por mí- le dijo mirándola serio.

-¿Qué cosa?- preguntó curiosa.

-Besarme- dijo y soltó una carcajada que la contagió al instante.

-Te eh dicho miles de veces que si tuvieras unos años menos te habría violado- dijo aparentando seriedad.

-Puedo falsificar mi edad, soy agente secreto, ¿Cuándo empezamos?- dijo coqueto.

-Se supone que tienes que oponerte sino no es violación-dijo divertida.

-está bien- dijo parándose y salió disparado a la playa, ella lo siguió entre risas- ¡Auxilio! ¡Policía! ¡Una loca trata de atacarme sexualmente!- gritó con fingido terror.

-¡Calla demente!- le gritó Elena y saltó sobre él haciendo que ambos acabaran sobre la arena.

Entre risas, comenzaron una batalla de cosquillas que los dejó a ambos acostados boca arriba, luchando por conseguir un poco de aire. Luego de unos minutos la charla continuó.

-Tú y yo seriamos grandiosos juntos- dijo él mirando el cielo.

-Nunca podríamos amarnos- dijo Elena pensativa.

-¿Quién hablo de amor?- dijo Mason y comenzó a hacer gestos con las manos.- Hablo de aventura, diversión, pasión desenfrenada y una huida a Las Vegas llena de alcohol y juegos de azar- explicó.

Elena casi se atraganta de la risa.

-Eso se oye genial- reconoció- seríamos una pareja explosiva.

-Haríamos temblar las paredes del cuarto nena- le dijo con un movimiento de cejas. Y ambos estallaron en risas una vez más.- Yo creo que deberíamos probar- dijo Mason se puso de lado apoyando la cabeza en su mano, con la otra le tocó el rostro- Hagamos un trato.

-Te escucho- dijo Elena atenta.

-Vayámonos ya mismo a pasear y divertirnos por ahí, a conocer lugares, bailar y hacer locuras como si fuera el último día de nuestras vidas- explicó- si logro hacerte olvidar de todo desde este instante hasta la medianoche, me plantaras un beso con todas las de la ley como recompensa como despedida- le dijo pícaro.

No sonaba mal, necesitaba olvidarse de todo, hacer lo que realmente había venido a hacer a L.A, como diría Jenna "Vivir la vida loca" convencerse de que lo que creyó sentir no fue nada. Que seguía siendo la misma chica de siempre, alocada, apasionada, que sabía cómo pasar el rato y divertirse con un hombre guapo.

-¿Crees que lo lograras?- dijo divertida.

-Sacudiré tu mundo preciosa- le dijo con un giño y le extendió la mano. Elena rió y se la estrechó.

-Pero no quiero un beso como el que te trae loca- le dijo- quiero uno de verdad, apasionado, como de película, no quiero quedarme para siempre con la intriga de a que sabe esa boca- le dijo dándole un toquecito- y además te servirá de algo.

-¿De qué?- preguntó la chica.

-Podrás comparar y saber, si realmente lo de Damon fue distinto, o sólo eres como tú dices, una adolescente con un ataque de hormonas- dijo divertido.

Elena lo golpeó en el pecho-Si logra hacer que me olvide de todo y me divierta como nunca- le dijo desafiante- Le daré un beso que no olvidara en su vida Mayor Mason Lockwood.- completó solemnemente.

Ambos rieron ante eso y salieron de allí rumbo a todo lo que L.A tenía para ofrecerles.

Mientras tanto en el Four Seasons

Damon's POV

Estaba tirado en la cama con una mano tras su cabeza y la almohada cubriéndole el rostro. Su cabeza era un mar de pensamientos, su corazón dolía.

La echó de su habitación cruelmente cuando lo que en realidad quería era pedirle que se quede, que mande al infierno a aquél idiota y pasen juntos el último día que les quedaba. Pero había sido un cobarde, había tenido miedo de que ella le diga que no, que le apuñale el corazón.

Le había dicho que el beso no significó nada para ella, que fue sólo un beso, cuando para él, fue el más especial de todos. ¿Qué demonios sucedía con él? ¿Qué era aquello que estaba sintiendo por su niña? Definitivamente algo no estaba funcionando bien. Él no podía tener ese tipo de pensamientos y sentimientos con respecto a Elena. De pronto se le ocurrió que Rick lo colgaría si se enteraba.

Se quitó la almohada de la cara y suspiró. Ya no quería darle más vueltas al asunto, ya no quería pasar horas analizando y descifrando lo que le pasaba con ella. Había desperdiciado en eso los últimos momentos que tenían para estar juntos. No le importaba como la tuviera su lado, como su hermanita o como lo que fuera. La necesitaba. Necesitaba de sus sonrisas, de su cálido tacto sobre su rostro, de su compañía, de su singular y única forma de cuidarlo, como nadie más lo hacía. La quería allí, con él, sin importar como. Y la muy desgraciada se marchó con otro. Ahora seguramente andaba por ahí con él haciendo quien sabe que. Algo rugió en su interior. Gritó de frustración y arrojó la almohada duramente contra la pared.

Necesitaba un poco de aire, miró el reloj. Era casi media noche y el aún no había siquiera comido algo. Fue al baño y se lavó la cara para despejarse. Bajó al lobby y paseo la mirada por allí, estaba casi desierto. No sabía si Elena habría regresado ya, mas le valía que sí. Como se enterara que no paso la noche en el hotel, la colgaría del mástil principal del cuartel general de ACO. Decidió salir fuera a buscar algún buen bar para tomar unas copas. Se encaminó al Hall y el hombre de la puerta le dedicó una inclinación de cabeza cuando salió. El viento nocturno le despeino los cabellos, se dispuso a emprender la marcha cuando algo llamó su atención, una motocicleta rojo brillante con una pareja encima se estacionó frente al hotel. Una Harley Super Low color Rojo, le encantaban ese tipo de motocicletas. La pareja se quitó los cascos y Damon se tensó, eran Mason y Elena.

No pudo ni quiso moverse, la curiosidad mato al gato dicen y Damon estaba frito.

Vio como se sonreían y hablaban, pero desde allí no logró escuchar que decían. Soltaron unas sonoras carcajadas y él puso una pose de orgullo que en otras circunstancias le habría dado gracia. Abrió los brazos y le dijo algo, una pregunta supuso Damon, porque el tipo parecía expectante. La chica tiró su cabeza hacia atrás, lanzó una risa y asintió. Nada podría haber preparado a Damon para lo que vino después.

Ella estiró las manos y tomándolo del cuello de la camisa lo atrajo poderosamente hacía su boca. Y le plantó un beso allí, frente a él y en medio de la calle.

Damon ni siquiera pudo apartar la vista ante la desagradable escena, se había quedado de piedra, estupefacto, y casi se desmalla allí mismo de la impresión. Sintió un ramalazo de dolor atravesar su corazón como si lo hubieran apuñalado con un hierro candente y llevó una mano a su pecho como acto reflejo, sus ojos se empañaron y su mandíbula se tensó.

Ajenos totalmente a él, la pareja siguió con lo suyo. Ella enredo sus brazos alrededor de su cuello y él subió y bajo sus manos por su espalda unas cuantas veces hasta que finalmente las depositó en su cintura. Se veían tan apasionados y entregados, como si estuvieran ajenos a todo a su alrededor. Mason enredó una mano en el pelo de Elena y con la que aún descansaba en su cintura la apretó fuertemente contra él, Elena soltó una risilla de asombro y lo que pareció satisfacción y eso fue todo.

Lo mataría, allí mismo y sin importarle nada. Arrancaría a ese idiota de encima de ella aunque tuviera que cortarle ambas manos. No soportaba que la tocara, que la besara, que creyera que era suya. Y luego la castigaría a ella por actuar con semejante descaro con cualquier tipo. Apretó los puños y se acercó a ellos.

-Quítale tus sucias manos de encima o juro por Dios que no vivirás para contarlo- Dijo con un tono de voz tal que le hubiera helado la sangre en las venas al mismísimo Al Capone.

La pareja se separó sobresaltada y voltearon a verlo. Agitados.

Damon clavó su vista en Elena. La miraba nublada, los labios hinchados, su pecho subiendo y bajando, su cabello revuelto. Fue demasiado.

Con un rugido de rabia saltó encima de Mason.


Perdoon, perdon, perdon! . no lo pude evitar, tengo que llevar a Damon al límite para que abra los ojos.. En cuanto a Elena, tengan un poco de solidaridad femenina con ella, esta hecha un desastre emocional jajaja... Es normal dado el tipo de relación que tienen hace años no creen?.. En fin, espero que lo estén disfrutando...¿Que pasara ahora? Trataré de subir uno más antes del fin de semana porque después no podré.. en cualquier caso nos vemos prontísimo!.. hasta el próximo cap!.. Saludos, Blue :)