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Epilogo
"La vida es aquello que esta sucediendo enfrente tuyo, sin que te des cuenta. Y cuando lo hagas, simplemente se hace magia cuando los corazones deciden hablar." Diana "LadyMoon6" L.
¿Que sería si todo fuese como se lo planea? Algo aburrido, de seguro.
La vida puede llegar a ser muy impredecible, y no todos están preparados para enfrentarla. Muchas ideas pasan por la mente, provocando que sean fáciles ante los ojos de uno, pero la realidad es otra. El actuar frente a las circunstancias se torna conflictivo, y confuso, porque no sólo se topa un cara a cara con los sentimientos del otro, sino con los propios, llevándolos a un nivel de choque, en ocasiones intensas.
En la mente todo parece sencillo, pero no lo es. Hay más factores. Y uno de ellos es la vida misma que se encarga de enredarla un poco. En ocasiones, le da cierta ayuda a la leyenda del Hilo Rojo del Destino, que busca aliviar a las tantas preguntas que se presentan cuando se trata cuestiones del corazón: amor, amistad. Los dos pilares fundamentales de la vida de todo ser humano dentro de la sociedad.
Ritsu leía un artículo que una compañera de curso le había dado. No le presto tanta la atención hasta que llego a una parte que capto todo su interés. ¿Será verdad aquello? Bueno, tenía entendido que la vena que unía al corazón era la del dedo anular, y por eso es por lo que cuando se casaban una pareja, era en ese dedo que se ponía el anillo de matrimonio como símbolo de unión. Pero en la vida hay de todo.
Dio un suspiro. Miro a su alrededor, y sentía que no tenía nada en su vida. Que estaba vacía. Aquello no era lo que ella tenía planeado, sino otras cosas. Pero bueno, su vida se enredó un poco, y esperaría paciente por lo que pudiese venir. De vez en cuando evocaba a su mejor amiga, Mio Akiyama, y no iba a negar nada, pero la extrañaba y demasiado. En ocasiones sentía que ella era su otra mitad, su ancla. Pero nada fue…
Ambas se fueron.
Ambas tomaron caminos diferentes.
No iba a mentir, en cierto modo sentía cierta envidia de Yui, ya que la guitarrista estaba en una relación seria con Azusa, y que de alguna manera había logrado mantenerla con la cabeza en la tierra. Por otro lado, estaban sus padres, y en vez de buscar refugio en ellos, se alejo y lo busco en la mujer que no debió haberle abierto sus pesares. Sue W., era una mujer que no aceptaba un no por respuesta, y también era una mujer que obtenía lo que se proponía, sin importarle nada.
Ahora, tal vez se está dando cuenta del error que cometió.
No podía seguir con ese hilo de pensamiento, porque terminaría enloquecida. Sobre todo, porque no encontraba razones para que Sue haya vuelto así porque así. Ritsu sabía que ella buscaba algo y no era precisamente un encuentro de amigas, o de maestra-alumna del arte del sexo erótico BDSM. Si es que a eso se le puede llamar arte del sexo. Si se hubiese refugiado en sus padres, ¿estaría así hoy en día, o seguiría por el mismo camino vacío que había tenido? ¿Qué es lo que realmente quería ella?
Suspiro de nuevo, y se sirvió un vaso de Whisky con hielo, Necesitaba algo fuerte dentro de su alma, porque ya no sabía como lidiar con tantas cosas al mismo tiempo. Sus pensamientos y sentimientos estaban yendo en direcciones opuestas, y ella estaba colapsando de manera que provocaría que tal vez llegue a un punto que tal vez, no hubiese retorno. No hubiese una salida para ella, y lo mejor que sería es desaparecer, y así no seguir con tantas confusiones en su ser. Pero era Ritsu Tainaka, la chica rebelde y testaruda. La que iba a probar lo que sería haber caído hasta lo más profundo de la oscuridad.
Sus ojos ámbar se perdieron en el cielo nocturno, mientras tomaba sorbos de la bebida alcohólica. Sus pensamientos ahora estaban en la banda que tenía con su hermano, Jun, Yui, Sumire, Daiki y Norimi. De alguna manera y otra, todos tenían alguna historia que contar, algo que llevaban guardado dentro de sus esencias, sólo porque no les tenía permitido exteriorizarlo de una manera frontal y abierta. Porque aún se vive en una sociedad que impone sus "ideas retrogradas de siglos atrás." Una sociedad que tiene miedo a vivir en el hoy, y abiertamente sin prejuicios o con el famoso "qué dirán."
Shinjuku Golden Gai (新宿ゴールデン街)
Samantha Evans era una mujer sofisticada y elegante, de esas que con sólo mirarla no puedes apartar la mirada, y que la hace sentir poderosa. Se encontraba en uno de los bares que conforma el callejón del barrio de Shinjuku, y sonreía abierta y descaradamente al camarero que estaba sirviéndole un Cosmopolitan en su copa. Y es que ella jamás dejó de ser aquella mujer arrogante que obtiene lo que se propone, así tenga que usar sus armas de seducción de femme fatale.[22]
Evans tendría unos cuarenta años, mide alrededor de un metro setenta, cabello negro y ojos grises; un cuerpo en donde sus curvas son definidas a pesar de la edad, típica mujer americana de negocios. Miraba con cierto aire de superioridad a su alrededor, se suponía que él debía de estar ahí, pero como siempre, y haciéndolo todo a lo torpe, no estaba, y tal vez, si es que llega, estaría atrasado con algunos minutos. Ella volvió para recuperar lo que tiempo atrás dejó ir.
"El distrito de Shinjuku está situado en la zona suroeste de la ciudad de Tokyo y sus calles son famosas por ser una de las zonas comerciales, negocios y ocio más importantes de la capital de Japón junto con Shibuya e Ikebukuro. En el lado norte de la estación se encuentran las calles de Kabukicho, llenas de restaurantes, hoteles y establecimientos de ocio; conocidas como las "calles de oro de Shinjuku", hay más de 200 edificios de madera que albergan bares y restaurantes que suelen estar llenos. Con un ambiente bastante diferente al tradicional, estas calles también son también parte de la cultura de Japón y para cualquier viajero siempre resulta interesante caminar y ver diferentes edificios."[23]
Mientras tomaba un sorbo de su bebida, pensaba que si las cosas no hubieran sido de aquella manera como se dio años atrás, tal vez ella no estaría aquí para reclamar lo que le correspondía. Pero se dio, porque según ella, Shinobu le quito lo que más apreciaba. Si tan sólo él no se hubiese metido en el camino en aquel viaje a Alemania, y se hubiesen conocido, su preciada hija no estaría con tantas cicatrices, que serían imposibles sanar. Porque sin darse cuenta, él mismo la orientó a que ella experimentara aquella parte de su ser que creía no poseer.
Y por otro lado estaba su "novia". Azusa Nakano, aquella niña que dice "amar" a la mayor de las Hirasawa. Que daría lo que fuere porque ella estuviese bien, incluso que haría lo que estuviese en sus manos para que Yui se encuentre de manera sana. ¿Acaso esa niña no se da cuenta de las heridas profundas que tiene Yui? ¿Acaso no se percata que aquellas heridas, aunque cicatricen, siempre estarán ahí, presentes? Yui Hirasawa había tocado lo más profundo.
Sonrió como nunca lo suele hacer. Con infinito placer.
Sonrió porque estaba más que segura que Yui regresaría a ella. Le pediría que se aleje de ella y de su familia, de su novia y que lo que ocurrió en tiempos pasados, quedaban ya olvidados. Pero Samantha Evans no lo haría tan fácil, porque ella quería algo más, y ese más lo tenía su padre. Volvió a sonreír mirando alrededor de aquel bar, que estaba lleno de gente de todas las edades y estratos sociales. Volvió su mirada al bartender de esa noche y le pidió otra Margarita.
A partir de esa noche, todo iba a regresar a su cause, y ella obtendría lo que siempre le había pertenecido.
Ella era Samantha Evans, la reina.
22:30
Dormitorios de la Universidad
Jun miraba la foto que se había tomado aquel día libre con Azusa y Ui. Las extrañaba mucho, y a veces quería regresar el tiempo y detener todo. Ni supo en que momento se enamoró de Ui, ni tampoco tuvo conciencia de que tan profundo había tocado. Se sirvió un vaso de Whisky, y sentada aún en el sofá del dormitorio, contemplaba la belleza de la menor de las Hirasawa. "Siempre serás la persona más importante en mi vida, nena."
Unos toques en la puerta la regresaron a la realidad, y no estaba de tan humor para atender a alguien a esa hora de la noche. Pero supuso que sería Ritsu o Yui que necesitaban algo, o simplemente conversar. Dejo que la persona tocara dos minutos más y con toda la pereza del mundo, se levantó del mundo, y camino lentamente hasta aquella puerta. Su vaso quedó encima de la mesa de centro, a poco de ser terminado, pero esperaba que no sea algo tan largo y regresaría a la bebida hasta quedarse dormida.
—No me digas que estas tomando Whisky, Jun —la bajista de los Dragon's Eyes casi se cae para atrás cuando se topo cara a cara con Azusa Nakano. Y eso era una sorpresa. Una muy grande.
—Eso no te debe interesar, Azusa —su voz sonó muy fría y cortante. Ella no tenia culpa de sus sentimientos, pero simplemente no podía lidiarlo con otra persona.
—Claro que no me interesa, Jun. ¿Cómo crees? —le contesto con ironía—. Me importa mucho como estás, pero tú no te abres y pasas encerrada. No podemos ser adivinas para estar jugando a las adivinanzas de lo que pasa por tu mente, Suzuki.
Jun suspiro. Azusa tenía la razón, como siempre solía hacerlo. La invitó a pasar haciéndose a un lado, y cerro la puerta. Se preguntaba que hacía ella ahí, porque hasta donde tenía conocimiento, Azusa dormía en el dormitorio de Yui. De hecho, la mayoría de la Universidad sabían perfectamente que ambas estaban en una relación, y hasta el momento era una de las parejas más estables. De otra persona también se sabía que estaba en una relación equilibrada, y reservada, era de Tsumugi. La gran reina del teclado.
—¿Qué te trae por aquí, Azusa?
—¿Qué nos ha pasado, Jun? Antes estábamos bien, y de un momento a otro… no sé. Eres mi mejor amiga y la verdad quiero ayudarte, pero no tengo idea como hacerlo.
—Claro, Azusa. Como si de verdad te importara…
—Claro que me importas, y mucho. No sólo a mi…
—¿En serio? ¿Quién más? Déjame adivinar, "¿mi familia?"
—No uses ese tono sarcástico, Jun Suzuki. Que no va contigo y a mí tampoco —la mirada de Azusa era penetrante. Lo que se preguntaba la bajista era el porqué ella esta ahí, a esa hora de la noche. Ya era tarde, debería ser alrededor de las 22:20.
Jun sonrío con melancolía, y aparto la mirada moviendo la cabeza negativamente. Estaba consciente que fue ella quien se alejo de todas, pero estaba en una lucha interna contra sus propios demonios. Ella no era nadie ni significaba nada para nadie. Sin embargo, conocía a Azusa y ella era la mujer que siempre se preocupaba, a su manera, de los demás. Se perdió en sus pensamientos, y en esa batalla contra ella misma, sin darse cuenta, Nakano se la quedó observando.
La guitarrista intuyó que su amiga estaba en varios dilemas, y por su expresión, no era algo agradable. Decidió que lo mejor era irse y dejarla que ella decidiera por sí sola cuando buscarla. Le daría tiempo, y no la presionaría, porque si algo aprendió es que con personas como Jun no iba por ningún lado la presiones y las insistencias. Pueden explotar y no de la mejor manera. Así que camino hasta la puerta, no sin antes dejarle una nota al lado del vaso de Whisky. Prefirió no hacerle ningún ruido, porque en verdad ella estaba en su mundo y no se percataba de nada.
Jun suspiro y cuando se giro para encarar a su amiga, noto que ya no estaba y vio un papel al lado del vaso de Whisky, y estaba segura de que ese papel no estaba anteriormente. Leyó la nota y otra sonrisa triste apareció en su rostro. Era mejor buscarla y hablar, debía arreglar su agenda y ver en qué tiempo podría reunirse con ella. Tal vez y si hablaba, pudiera desahogar todo lo que le lastima su corazón. Pero nada arreglaría la situación con su familia, ni con su hermano. Para ella, todo estaba perdido.
"Jamás llegarás a ser como yo. Siempre serás mi sombra, y la verdad, me avergüenzo de ser tu hermano."
22:30
Penthouse Kotobuki
—No lo sé, Sawako. Para mí todo es muy raro, ¿sabes?
—¿Estás segura, Mugi? —Yamanaka estaba acostada en la cama matrimonial, mientras que su novia tenía su cabeza apoyada en el pecho. Acaricias iban y acaricias venían.
La quietud de la noche provocaba que el ambiente sea relajante, a pesar de que ambas tenían muchas preocupaciones. Mugi, por una parte, no paraba de pensar en su hermana menor y en lo que la llevó a estar en la banda de Ritsu. Sawako, por otra parte, pensaba en u novia y en su madre. Después del fallecimiento de su papá, el año anterior, de un infarto, su madre quedó sola en la casa familiar. Tenía la idea de hacer vender la casa y comprarle un bonito departamento confortable para ella y que pudiera tener comodidades en todos los sentidos.
La mayor le dio un beso en la frente a su novia, y estaba agradecida que ella la hubiese elegido para compartir el resto de su vida juntas. También decidió pertenecer a la banda de Mio como baterista principal. Lo bueno de haber sido miembro de una banda de rock del instituto, es que no sólo tocaba guitarra, también había aprendido a tocar teclado y batería. Decidió hacerlo para apoyar a sus amigas y exalumnas. Y porque en el fondo quería volver al ruedo de pertenecer a una banda de rock.
Tsumugi pensaba que su novia tenia la mente enfocada en su madre. El año anterior, cuando estuvo junto a ella en el velorio y posterior entierro de su padre, se veía la preocupación en sus ojos chocolate de como estará su madre. Le hubiera dicho que ella iría a los dormitorios, para que ella se quedara en el Penthouse con su madre, pero algo se lo impidió. Y ella sabía perfectamente quien era: Sumire Kotobuki, su hermana menor.
Suspiró quedamente.
Ella adoraba a la señora Yamanaka. Era una mujer fuerte, y de carácter equilibrado; empática y sabía escuchar con atención, jamás daba una opinión sin no tenía todos los argumentos, de lado y lado, y posteriormente después de un análisis, los emitía. Era de esas mujeres que se siempre buscaba el balance adecuado con la ternura y el cariño. No había duda alguna que ella había amado con todo su ser a su difunto esposo. Y él fue un hombre comprensivo, analítico y amoroso; muy observador, y siempre apoyó a su única hija.
Sawako sintió el vació de su padre. Aunque era muy unida a los dos, siempre tuvo inclinación por él, porque precisamente fue él quien le regaló su primera guitarra y le enseñó sus primeros acordes. Ambos pasaban horas practicando mientras que su madre se sentaba en la mecedora de madera de caoba mientras tejía algún buzo o una bufanda. Sonreía con cariño cuando alzaba la vista y veía a su hija con el ceño fruncido poniendo toda su atención en lo que le explicaba su padre, y luego volvía a lo que estaba haciendo, y tarareaba la canción que sonaba en ese momento, aunque con defectos.
Tsumugi también sabía cuán difícil era para su novia estar separada de sus padres. Incluso cuando estaba viviendo de manera independiente desde que cumplió la mayoría de edad. Los fines de semana ella los visitaba a la casa que no quedaba muy lejos de su departamento, a unos 35 minutos de distancia en carro. La rubia tecladista se apegó, aún más, al cuerpo de su novia. Había tomado la decisión más importante de su vida y era momento de compartirla. La reacción, ya después se encargaría de eso. Dejo que las acaricias siguieran hasta quedar dormida, y esperaba que, al día siguiente, todo fuera para mejor.
Porque estaba cansada de vivir en una burbuja de mentiras.
Dos semanas después
Cafetería universitaria
Viernes, 08:00 am
Para ser un viernes tan temprano en la mañana, no había mucha gente. Y el tráfico tampoco estaba pesado, todo fluida normal. El Lincoln Continental del año 1965 remodelado en su totalidad y de color negro rodaba por las calles de Kyoto a una velocidad moderada. Era un auto emblema de la empresa Ford Motor Company, aunque su fabricante era Lincoln Motor Company, una filial de la Ford. Por dentro era todo un lujo, y a donde vaya, siempre imponía presencia y elegancia, aunque no se quisiera. Y este era uno de esos casos.
Cuando llegó al destino, lo parqueo cerca de la puerta de la cafetería, y Sawako se bajo al mismo tiempo que su novia. Ambas siempre bien vestidas: mientras la rubia tecladista tenía un vestido veraniego celeste con flores blancas como estampado hasta las rodillas y sandalias, Yamanaka usaba un jean rasgados en los muslos, zapatos cerrados azules de tacón no muy alto y cuadrado, y una blusa negra con las magas recogidas hasta los codos. Se las veía frescas y juveniles, por así decirlo.
Esas dos semanas fueron intensas para ambas y para la señora Yamanaka, pero al final había valido la pena. Ahora la casa donde había habitado por un tiempo largo pudo ser vendida a una buena familia gracias a las influencias de los Kotobuki, y su buen corazón. Pero en el fondo, las mujeres Yamanaka tenían que rehacer de su vida a un año de la muerte del jefe de familia. Y Mugi no iba a permitir que su suegra viviera en cualquier lugar que le resultara incómodo.
Pero no estaban ahí por ellas, sino por la reunión que tenían todos los viernes a las 8:00 am en la cafetería universitaria con el resto de la banda. Ya los detalles estaban en sus últimos toques y empezarían el ruedo. Sin embargo, Azusa tenía novedades, y no sabían como las iban a tomar. Por un lado, estaba Yui y por otro Jun, ambas con un pasado muy marcado. Ui estaba un poco perdida, pero no del todo para no darse cuenta de que Suzuki había tomado una decisión por impulso, porque estaba huyendo de sí misma.
Mio estaba concentrada escribiendo en su block de notas. Nodoka también estaba ahí junto con Megumi, mientras conversaban y revisaban anotaciones en el iPad. Ui acababa de llegar mientras hablaba por teléfono, y a la pequeña reunión se le integraron Sawako con Mugi. Del grupo, solo la tecladista no vivía en los dormitorios, ya que había tomado la decisión de vivir en su propio Penthouse junto con Yamanaka. No le costaba para nada levantarse más temprano, ir al Gym, y luego a las clases de la Universidad. Sawako siempre la iba a dejar en su Lincoln, obsequio de su padre cuando cumplió los dieciocho años, y luego ir al instituto a dar clases.
Manabe había decidido dejar a sus hermanos pequeños con la familia Hirasawa al cuidado. Y todo había sido por petición de los mismos señores que habían optado por trabajar en Japón, y si había un viaje que requiera su presencia, solo viajaba Shinobu para reuniones o algún requerimiento que necesitaran de él. Nodoka estaría agradecía siempre con la familia Hirasawa por haberla apoyado, y jamás haberla dejado desamparada; no después de lo que le paso con su madre, y luego con su padre. Incluso Megumi y Mugi, al enterarse del episodio, ambas con ciertos contactos con reconocidos abogados, le ayudaron para que no perdiera nada.
Al cabo de un par de meses, Nodoka logró vender la casa sin ningún problema, y sus hermanos pasaron a vivir a la casa de los Hirasawa. Cuando Ui se lo planteo, no lo pensó, porque entendía que en ocasiones se llega a un punto en que uno debe ser libre y no vivir atado al miedo del "si pasa…"; ella era fuerte y eso se lo transmitía a sus hermanos de varias maneras, y siempre le estaría agradecida a Azusa por aquella idea, porque en cierto modo ella podría estar tranquila con sus estudios y sus proyectos laborables. Tal vez desde aquel evento del fallecimiento de su madre en manos de su padre, gracias a la violencia psicológica y emocional que le daba, le llevó a tomar la decisión de estudiar leyes y defender causas y a las mujeres que sufren cualquier tipo de violencia, incluido la que empieza desde el hogar.
—Bueno, ya tenemos el logo, el lema, el nombre, y un par de canciones escritas y compuestas, que son un total de veinte, y un par que están en desarrollo. Ahora, ¿cómo nos daremos a conocer? —preguntó Ui con calma.
—Pienso que sería bueno hacer un video enseñando lo nuevo que estamos por sacar. Deberíamos usar las redes sociales a nuestro favor, como por ejemplo Instagram y Twitter, Facebook también, pero no con mayor énfasis —sugirió Azusa.
—Sí, en eso estoy de acuerdo. Pero ¿qué clases de video? No podemos hacer un video musical…
—No, pero podemos hacer un video a escala de grises usando sombras, y la melodía de nuestra canción que sea en instrumental, dando a entender cual será el sonido elegido por nosotras.
—Esa es una buena idea, Mio —comento Sawako —. Pero si será instrumental, pienso que no debería ir batería sino guitarra y piano. Quedaría perfecto.
—Y unas líneas cantadas por Azusa —complemento Ui.
—¿Yo? No, Ui.
—¿Por qué? Cantas precioso Azusa, además…
Todas cayeron en cuenta que estaba el tema delicado de Yui, y que la primera guitarra no sabía que la gatita tenía ese talento oculto de tomar el mando como voz principal en algunas canciones. Si hacían eso, sería una gran sorpresa para propios y extraños. Sólo ellas tenían ese conocimiento, y de ahí no había salido. Incluso, algunas cosas de ellas no estaban expuestas, por seguridad y algo de recelo; era lo más comprensible del mundo.
—Pienso que quedaría genial, la verdad —comentó Megumi con tranquilidad —. Tu voz, Azusa, es muy versátil y se acomoda fácilmente a cualquier género, mientras que la Mio, aunque tiene esa facilidad también, tiene cierta dificultad para llegar a tono alto. Y Ui va por la misma línea que la tuya, pero con una clara diferencia: ella tiene una voz de Mezzosoprano, en la sección mezzo dramáticas, por decirlo de alguna manera.
—No sabía que tenías conocimiento de música, Megumi —dijo Nodoka impresionada.
—Cuando era pequeña aprendí música, porque aprendí a cantar y a tocar guitarra, pero debido a un accidente que tuve, quedé sentida, y no pude volver a las viejas andanzas. Por eso, cuando descubrí a Mio, cree aquel club de fans, y era una manera de apoyar a ella y a las chicas. La música siempre fue mi pasión, pero sino la pude seguir será por algo, y ahora me encuentro estudiando Psicología, y es otra manera de ayudar a las personas.
El silencio reinó por algunos minutos, procesando la información que les acababa de dar la expresidenta del grupo de fans de Mio y de HTT. Por eso es por lo que ella sabía todo acerca de las chicas y jamás las dejaba sola, porque no quería que ellas renunciaran a lo que más amaban por cosas que tienen solución pero que en esos momentos, por las emociones y los sentimientos a flor de piel no las dejaba ver más allá de lo que realmente estaba sucediendo. Y ahora, las ex HTT estaban divididas en dos bandas.
Una que iba al género Rock.
Otra que iba al género melódico y oscuro. No estaban definidas en ese sentido, y no querían que las definieran.
Lucky's bar
Sábado, 21:00
El Cadillac El Dorado 1965 color negro se encontraba estacionado en la vereda de al frente, mientras que la dueña se dirigía a la entrada del bar. Era un lugar donde las personas podían estar sin ser molestados, ya que se caracterizaba por su extrema seguridad. No era muy grande, pero tampoco era pequeño, más bien era un sitio de capacidad de unas 150 personas. Pero siempre se las ingeniaban para dejar pasar a veinte más, por la sección VIP que se encontraba al final de este, y era separado por una puerta corrediza de madera caoba. Y ahí estaban tres personas que siempre han estado juntas desde siempre: Ritsu, Yui y Jun. Satoshi llegaría después con Daiki y Sumire.
Para esos últimos momentos, el grupo se había vuelto casi inseparable. El auto, un clásico de la sexta generación de fabricación de la empresa Cadillac, de Estados Unidos, y que sólo fueron producidos entre 1953-2002 y que luego sería sucedido por el Cadillac XLR. Este auto es todo un clásico que incluso fue utilizado en la película de Al Pacino como Tony Montana, Scarface, y se volvió todo un icono. Sin embargo, famosos como Elvis Presley tuvo uno, pero del año 1956, y Joe DiMaggio, segundo marido de Marilyn Monroe, le regalo uno el cual lo usaba en la vida publica para cuando acudía a los estrenos.
Un suspiro salía de los labios de Jun. Tenía en su mano derecha un vaso lleno de whiskey a las rocas, y sin evitarlo, estaba pensando en Ui. ¿Qué será de la vida de ella? ¿Estará con Nodoka? Sabía que ambas estaban viviendo en los dormitorios, pero nada más. No quería aparecer como una desesperada queriendo obtener información, y tampoco se animaba a preguntarle a Yui.
—¿Pensando en mi hermana, Jun? —aquella pregunta la tomo totalmente desprevenida. ¿Acaso será…? Yui sonrío pensando que dio en el clavo y al no ver respuesta, prosiguió —Se te nota en la cara. Es la misma cuando yo estaba pensando en Azusa —suspiro con melancolía —. Las cosas, desde ese entonces, se fueron a pique rápidamente, ¿no?
—Sí, ya lo creo. No puedo evitar pensar en ella, Yui. Tu hermana tiene algo que me atrae, y me hace sentir de una manera diferente, como si quisiera protegerla de todo y de todos. Pero…
—No des nada por hecho, Jun. La vida suele traer sorpresas muy grandes.
—Seguro que sí. ¿No te molesta que…?
—Nah. Ella será mi hermana menor, y todo, pero yo no puedo estar detrás de ella cuidándola todo un siempre, ni alejando a sus pretendientes. Ella ya esta grande y sabrá que decidir cuando su corazón esté listo. Y no me molesta que tú puedas ser parte de la familia, de hecho, me gustaría que lo hicieras. Pero como dije, ella tendrá que decidir, no yo.
—Vaya…
—Uno madura con los daños, no con los años. Uno crece con las circunstancias de la vida, no cuando eres muy protegido por todo el mundo como si fuera un muñeco frágil que se romperá en cualquier momento, Jun.
Para ese momento, Suzuki se percató que Yui tenía en su mano un vaso también de Whiskey y la mirada la tenía perdida, como si recordara momentos tristes de su vida. Aquellos que la llevaron hasta donde está hoy. Ella también se encontraba en varios predicamentos en su vida, y tal vez, también se estuviese sin sentirse amada o comprendida; Yui al menos tenía a Azusa y lo estaban intento. Con todo lo que la relación puede traer, se estaban esforzando por estar juntas y seguir. Pero en la vida, nada esta dicho. Absolutamente nada.
El teléfono de Yui vibró en su bolsillo del pantalón, y pensó que tal vez la llamaban alguien de la Universidad, pero al verlo, era una notificación de su novia quien le escribía preocupada al WhatsApp. La conocía tan bien, y sabía que Azusa jamás le escribiría sino fuera por algo realmente urgente o serio; pero al no tener tiempo, no el dejó avisado que iba a salir con los muchachos un rato para relajarse. Mientras chateaba con su hermosa neko, pensaba en todo lo que había sucedido en su vida.
"Où es-tu maintenant?"
"Dans un bar avec les garçons."
"Prends soin de toi. Prévenez-moi, s'il vous plaît."
"Je le ferai. Je t'aime"
—Era Azusa, ¿verdad? —preguntó como si no quisiera saber nada.
—Sí. Ella está un poco preocupada…
Y el silencio reino en el lugar. A los pocos minutos llegaron el resto de los muchachos, y se sentaron a platicar de como estaban las cosas. Los tragos iban y venían mientras hablaban, pero en algún punto del tiempo, Ritsu se perdió en sus pensamientos y decidió salir un rato a tomar aire fresco. Yui sólo la miró partir suspirando de nostalgia. De todos los presentes, la baterista es la que peor la estaba pasando. Nadie dijo nada, y simplemente la dejaron ser.
Afuera, Ritsu pensaba en todo lo que había vivido, y en un punto de su línea del tiempo, evoco el momento en que todo se fue al traste con su mejor amiga, y la que había sido su antigua banda. ¿Estaba más que segura que hasta Mugi la estaría odiando en ese punto del tiempo, pero, se la puede culpar por haberse enamorado y ocultado sus sentimientos por ella? ¿De verdad estaba salvando la amistad? Suspiró sabiendo que no encontraría respuestas para sus inquietantes dudas existenciales.
Ahora ella tenía su propia banda.
Ahora ella empezaba desde cero una nueva faceta.
¿Podrá recuperar lo que alguna vez fue su amistad con Mio?
Sólo el tiempo lo dirá… Sin saber que, dentro de nada, todo cambiaría para ella y los demás.
Notas de Autor:
Dato referencial:
[22]Palabra francesa que significa Mujer Fatal.
[23]Referencia tomada de es/kanto/tokyo/kanko/601/
Y aqui llego esta historia. Pronto vendra la continuacion y se despejara algunas dudas. Gracias por el apoyo y por leerme. Nos vemos en las siguientes historias. Un beso y un abrazo enorme. Y un feliz 2019.
Me alegraria mucho que me dejaran Review. Sin mas que adicionar.
Saludos.
