¡Hola! Estoy muy feliz de volver con un nuevo capítulo para ustedes, deseo agradecerles el que sigan mi fic a pesar de la tardanza de las continuaciones, ahora tengo más ideas así que intentaré subirlo más seguido, por lo menos aquí les traigo uno más extenso que el anterior para compensar la tardanza.

¡Espero que lo disfruten y gracias por leer!

~ Cindy Elric ~


Décima Melodía: Oscuridad

–Tres días… –suspira la sacerdotisa mientras mira por su ventana–, faltan tres días para que comience el dichoso eclipse…

–¡Kagome! ¡Buenos días! –Entra enérgicamente encontrándose con la desanimada sacerdotisa.

–Buenos días Kazuya…

–¿Qué ocurre Kagome? ¿Estás bien?

–Sí, sólo estoy un poco aburrida… –un nuevo suspiro se escapa de sus labios haciendo que el joven se preocupe.

–Así que aburrida… –después de mirar a la chica y pensar unos momentos, sonríe ampliamente ante una interesante idea–. Kagome dime, ¿te gustaría ir de paseo?

–¿Paseo? –La morena parpadeó dos veces mirando la repentina sonrisa–. ¿A dónde?

–Tengo que ir a la montaña de Jade y al volcán Lantis, allá se encuentran dos de las doncellas que participarán en el ritual y tengo que ir a buscarlas.

–Pero… ¿está bien que yo vaya? ¿No habrá problemas?

–Bueno… la señora Irasue se enfadará conmigo y estoy seguro de que Sesshoumaru querrá asesinarme si se entera, pero nada más de qué preocuparse –se encoge de hombros.

–Cla-claro… nada más… –una gota cae por su nuca al escuchar la explicación de Kazuya, si eso no lo consideraba de preocupación se preguntaba que sí lo era para él.

–Entonces, ¿qué dices? –Le extiende su mano para luego sonreírle–. ¿Vienes conmigo?

Kagome miró la mano extendida con algo de preocupación, temía el escapar de esa manera y además no quería que Kazuya tuviera problemas, pero en verdad estaba aburrida de ese castillo y necesitaba salir.

–Ok, iré contigo –toma la mano de Kazuya para verse en cosa de segundos a los pies de un imponente volcán–. Este… ¿este es el volcán Lantis?

–Sí, se encuentra al norte del territorio de nuestra señora, acá vive Hikari, quien es una de las doncellas.

–Así que eras tú Kazuya… –se acerca a ellos una hermosa joven, parecía humana a excepción de sus marcas rojas en su rostro y su cabello que era una resplandeciente llama carmesí.

–Buenos días Hikari, ¿cómo estás?

–Esperándote, desde hace días que escuché la canción y recién hoy vienes por mí.

–Jajaja… es que faltan tres días para el eclipse así que tomé mi tiempo para buscarlas una por una hasta entonces.

–¿Y ella? ¿También es una de las participantes? –Mira con interés a Kagome.

–Yo… –se remueve incómoda alternando su mirada entre la mujer y Kazuya, no sabía qué decir, después de todo estaba frente a una demonio con un poder sorprenderte, además de que se suponía que ellas eran "rivales".

–Sí, ella es Kagome y participará en el ritual –sonríe ampliamente hacia las dos.

–Ya veo, así que eres humana…

–Sí… –responde entre un suspiro por esas palabras, finalmente al parecer todas las participantes serían demonios, era de esperarse que ellas reaccionaran con decepción ante una simple humana.

–¡Eso lo hace aún más divertido! –Exclama de pronto tomando las manos de la chica–. ¡Mucho gusto! Mi nombre es Hikari y soy el guardián del volcán Lantis, es emocionante poder conocer una humana, he oído muchas historias sobre ustedes pero como vivo en este lugar no he podido conocer a ninguno, nadie se acerca ya que es imposible vivir junto a mi volcán y como soy su protectora yo no puedo alejarme de aquí lo que… –ante ese último pensamiento se detiene en seco para luego mirar a Kazuya–. ¡¿Qué voy a hacer?! ¡No puedo dejar a mi volcán sin protección y tú lo sabes Kazuya! ¡Eso es IMPOSIBLE!

–Tranquila… tranquilla… –agita su mano de arriba hacia abajo–. La señora Irasue dijo que enviará a un guardián para protegerlo mientras dure el ritual, y ella estará pendiente de cualquier eventualidad que ocurra, así que puedes participar sin preocupación.

–¿En serio? ¡Qué alivio! –Da un pequeño salto en celebración–. Estuve a punto de renunciar.

–¿Tan importante para ti es este volcán? –Pregunta sorprendida por la reacción de la joven.

–Pues claro que sí, él es mi amado padre, nunca podría dejar que algo le ocurriera.

–Ah, así que él es… ¡¿tu padre?!

–Sí, yo nací de sus llamas, mi nacimiento y existencia se debe a su protección.

–Ya veo…

–¿Y tú Kagome? Dime, ¿cómo fue que escuchaste la canción? ¿Tienes alguna clase de poder?

–Yo pues… soy sacerdotisa… bueno, intento serlo, a decir verdad soy la reencarnación de una, así que tengo sus poderes…

–¿Reencarnación? ¡Wow! ¡Nunca había conocido una reencarnación! ¡Mucho gusto! –sonríe agitando otra vez las manos de la joven.

–Lo mismo digo… nunca había conocido a una demonio nacida de un volcán –sonríe.

–Este… espero no interrumpir pero debo llevar a Hikari al castillo, espérame aquí Kagome, vuelvo en unos segundos.

–Está bien, yo te espero.

–Entonces nos veremos en el castillo Kagome –se despide.

–¡Claro!

Kazuya desaparece para luego aparecer casi instantáneamente.

–Eso fue rápido –admite sorprendida.

–A decir verdad no quería toparme con el príncipe o alguien más, así que lo hice lo más rápido que pude.

–Ya veo.

–¿Y qué tal? ¿Verdad que Hikaru es agradable?

–Sí, es simpática, nunca creí que un demonio podría reaccionar así, por lo menos no una de las doncellas.

–Lo que sucede es que ella ha nacido del corazón cálido de este volcán así que no es especialmente fría como la mayoría de los demonios, a decir verdad somos pocos los que nacimos con nuestra encantadora personalidad –sonríe orgulloso.

–Cla-Claro… encantadora… –una gota cae por su nuca mientras sonríe.

–Pero… –su sonrisa desaparece al momento que sus ojos miran con preocupación a Kagome–. La mayoría de los demonios son crueles y despiadados, sobre todo con los humanos, han reunido un enorme rencor contra ellos por diferentes razones por lo que deberás tener cuidado en cada una de las pruebas, estoy seguro de que muchas intentarán deshacerse de ti por simple maldad más que por la competencia.

–Lo sé, no te preocupes –sonríe.

–Bueno, una vez aclarado eso… ¡Vamos a la montaña! –toma a Kagome de la mano para luego desaparecer.

–¡Wow! ¡Qué hermoso…! –Exclama al encontrarse en lo más alto de una montaña, ante sus ojos se encontraba un extenso y espeso bosque que rodeaba todo el lugar, aunque lo más impresionante era la montaña en sí ya que esta no parecía de simple roca, su color verdoso la hacía hermosa sobre todo en los lugares que se reflejaban los rayos del sol.

–Esta es la montaña de Jade, ahí tenemos que ir –extiende su mano indicándole a Kagome una cueva a poca distancia de donde se encontraban.

–¿Ahí se encuentra una de las doncellas?

–Sí, ahí se encuentra la dama de Jade.

La oscuridad de la cueva se hacía aún más densa conforme se adentraban en ella, Kagome a unos metros de distancia no pudo ver nada por lo que tuvo que aferrarse a traje de Kazuya para poder seguir, el joven sólo sonrió ante la acción de la chica, el veía perfectamente en la oscuridad así que podía observar la inquietud e inocencia de la sacerdotisa que intentaba no tropezar.

De pronto pudieron divisar un resplandor al fondo de la cueva, el cual se hacía cada vez más intenso.

–¿Quién se ha atrevido a irrumpir en mi montaña?

Kagome se estremeció ante la voz, esta provenía desde el fondo de la cueva pero aun no podía divisar nada.

–Soy Kazuya, sirviente de la señora Irasue, eterna reina de las tierras del oeste, he venido a buscar a la dama de Jade para conducirla al castillo y así pueda participar en el ritual del eclipse de Luna Llena.

–Kazuya… así que finalmente llegó el día…

–Pero… –Kagome vio como la luz se iba haciendo más tenue hasta formar la silueta de una mujer.

–Entonces tendré que dejar la cueva por un tiempo.

Una hermosa mujer de piel color jade se acercó a ellos, tenía forma de humana exceptuando sus orejas puntiagudas y su piel.

–Te pido por favor me acompañes, yo te llevaré.

–¿Y ella? –Mira a Kagome de pies a cabeza, para luego posar sus ojos en Kazuya–. ¿Qué hace aquí?

–Es sólo mi acompañante –responde sonriendo y mirando de reojo a Kagome para luego guiñarle un ojo–, ¿no es así?

–Cla–Claro… –Asiente sin saber qué más agregar, porque Kazuya no la había presentado como la vez anterior, como si quisiera ocultar su identidad, como si no quisiera que la mujer supiera que eran rivales… volteó para mirar con más detalle a la demonio y entonces sintió hielo recorrer su cuerpo, sus ojos eran de un azul hermoso y profundo pero también eran fríos y crueles.

–Kagome llevaré a Jade al castillo, ¿puedes esperarse unos segundos?

–Claro… –responde otra vez sin calcular su respuesta viéndose entonces completamente sola.

La oscuridad era densa y pesada a su alrededor, no podía ver nada, no podía escuchar… en realidad parecía como si ni siquiera se encontraba en ese lugar porque todo era una extensa e interminable oscuridad, soledad…

–¿Kazuya…? Kazuya… Kazuya… Kazuya…

Subió una mano a su garganta mientras continuaba pronunciando el nombre, podía sentir la vibración de sus cuerdas vocales pero aun así no podía escuchar su propia voz, con duda bajó su mano descansándola en su pecho y entonces retuvo el aliento, ¿por qué no podía sentir su corazón? No podía sentir sus latidos, era casi como si no estuviera ahí… su corazón ya no estaba ahí entonces… ¿ella lo estaba? Porque era como si no lo estuviera, como si no existiera, como si ya no… viviera…

–Inuyasha…

Susurró cuando el recuerdo del hanyou llegó a su mente, acostumbrada a llamarlo cuando estaba en problemas, acostumbrada a ser rescatada por él cuando se sentía en peligro pero… ahora él no vendría, porque Inuyasha no sabe dónde está, porque ninguno de sus amigos saben dónde está, ni siquiera ella misma lo sabe, podría desaparecer, podría simplemente desvanecerse y nadie lo sabría, jamás.

–¿Kazuya?

Volvió a intentar, él sí sabe que se encuentra ahí, él debía ir al castillo y regresar tan rápido como cuando fueron al volcán, ¿por qué ahora no lo hacía? ¿En dónde estaba? Acaso… ¿la había abandonado? ¿La había olvidado? Trató de caminar aunque en realidad no sabía si lo estaba haciendo, no sentía que avanzaba porque ni siquiera podía sentir el suelo bajo sus pies, no habían rocas a su alrededor, no había ruido, no había nada… nada la rodeaba, nada la tocaba, nada, absolutamente nada… de pronto pudo sentir algo en su interior, la desesperación, el terror, ¿y si de verdad desaparecía? ¿Y si se quedaba en ese horrible lugar para siempre?

Kazuya la había olvidado.

Inuyasha no podía ir por ella.

Entonces… ¿qué podría hacer?

Estaba sola… completamente sola…

Cerró sus ojos con fuerza encontrando la misma oscuridad, ¿o es que acaso no los había cerrado? No lo sabía, ya ni siquiera podía saber qué era real o no, sólo negro, sus ojos sólo alcanzaban ver el negro a su alrededor.

–Tranquila… saldrás de esto…

No sabe si lo pronunció en realidad o fue un simple pensamiento, pero quiso aferrarse a eso porque no podía desaparecer, no podía rendirse y ya, tenía que regresar a su casa, abrazar a su madre, hablar con su abuelo, discutir con su hermano… tenía que completar la perla de Shikon, reír junto a Sango, regañar a Miroku, jugar con Shippou y Kirara, tenía que ver a Inuyasha, deseaba tanto ver otra vez a Inuyasha, aunque volvieran a discutir, aunque se volvieran a herir quería verlo… ella quería… quiere…

"Quiero verte…"

De pronto una imagen totalmente opuesta apareció en su mente, ya no era cabello plateado sino que blanco, ya no eran ojos cálidos sino fríos, era una sombra, una sombra que ya no sabía si estaba en su mente o frente a ella porque aún no podía distinguir si tenía los ojos abiertos o cerrados, lo único seguro es que quería alcanzarla, tocarla… necesitaba llegar a esa sombra, necesitaba llegar con ella y de pronto la sombra comenzó a acercarse por sí sola, acortando la distancia entre ellos, Kagome quería saber su identidad, pestañeaba con desesperación para que sus ojos volvieran a la normalidad porque quería verlo, abría y cerraba su boca para poder recuperar su voz porque necesitaba hablarle, pero su cuerpo no respondía, se mantenía inmóvil en el mismo lugar, como si estuviera atrapada, como si no tuviera fuerzas continuar…

"Por favor…"

Por favor, sea quien sea, monstruo, demonio o humano, no importaba, sólo quería que llegara con ella, que llegara a su lado desapareciendo la soledad, no quería estar sola, ella… no quería estar sola nunca más…

–Así que aquí estabas.

Kagome frunció su ceño ante esa voz, no sabía quién era, aun no podía distinguir quien se ocultaba tras la oscuridad y parecía que sus oídos también la habían traicionado porque no podía reconocer esa voz, parecía familiar, la sintió familiar pero no podía saber quién era… ¿Kazuya? No lo sabía, ¿Inuyasha? No lo sabía, ¿podría ser…?

–¿Sesshoumaru…?

Se sorprendió a si misma ante ese nombre, porque había olvidado la posibilidad de que él podría ayudarla, bueno más que olvidarlo le parecía imposible que pudiera hacerlo así que ni siquiera se molestó en pensarlo pero… no es tan imposible, ¿verdad? Después de todo él la obligó a quedarse en su castillo, porque no quiere que escape, porque la necesita…

–Me necesitas… –poco a poco la sombra comenzó a tomar forma real, aun no podía distinguirla del todo pero algo en el fondo de su pecho le dijo que sí era él, era…

–Si vuelves a escapar ten por seguro de que te mataré yo mismo.

El demonio miró con hielo en sus ojos a la mujer que había escapado, dispuesto a continuar con su amenaza cuando algo lo detuvo, los ojos llenos de lágrimas que se fijaban en los propios paralizándolo en su lugar, la sacerdotisa se encontraba contra una de las paredes de la cueva abrazándose a si misma mientras temblaba aterrorizada y entonces el youkay se cuestionó su presencia en ese lugar, esa cueva estaba prohibida para los humanos, nadie podía entrar a menos que fuera un demonio, ¿cómo es que ella lo había logrado?

–¿Qué…?

–S-Sessho… ¡Sesshoumaru! –Cuando la silueta del youkay fue visible ella corrió hacia él abrazándolo con fuerza, aferrándose a él para sentirlo, sentir que era real, que estaba ahí, Sesshoumaru estaba ahí con ella, la había ido a salvar, no la había olvidado, él y sólo él la había rescatado de la soledad.

–¿Qué crees que haces? –Cuestiona ante el sorpresivo abrazo, la mujer sólo corrió hacia él y se aferró a su pecho, no había dicho nada, sólo gritó su nombre y lo abrazó… ¿Qué le había pasado?–. ¿Qué haces aquí? –Insiste.

–Yo estaba con… –cerró su boca antes de continuar, no podía delatar a Kazuya sino podría tener serios problemas además… ¿acaso estaba abrazando al youkay? Casi de un salto se separó del demonio desviando su mirada completamente incómoda y avergonzada–. Yo… lo siento, me perdí y no sabía cómo regresar…

Sesshoumaru sabía que la mujer mentía, su madre había sorprendido al estúpido de Kazuya y su plan de llevarse a la humana, por eso él fue a buscarla para cerciorarse de que no escapara pero… ¿por qué ella lo estaba protegiendo? ¿Acaso no fue él quien la abandonó en esa cueva? ¿Qué es lo que pasaba por la cabeza de esa extraña mujer?

–Sesshoumaru… gracias, gracias por venir a buscarme… –suspira de pronto recuperando la atención de quien ahora desviaba la mirada lejos de ella.

–Sólo vine a llevarte de regreso al castillo, no permitiré que vuelvas a escapar.

–Eso… claro, entiendo, regresemos entonces –accede sonriendo sin importarle la fría actitud del demonio, después de todo él la había salvado de esa terrible oscuridad, y a pesar de todo, estaba sumamente feliz de verlo otra vez.

Sesshoumaru sólo miró a la chica frunciendo su ceño, cuestionándose una vez más la extraña actitud de la humana, él no podía entenderla, ella era algo… algo inexplicable para él y eso… eso era verdaderamente inquietante.

Continuará…


Y eso fue todo esta vez, muchas gracias por leer y espero que les haya gustado, nos estaremos leyendo muy pronto espero.

Mis más sincero agradecimiento a: fanisa, Yesiamr, Iris, Axter, NatShinigami, G.A-motoharu, lobalunallena, damalunaely, Silvemy89, La Lolisshhinniaa y Luna, ya que siempre se toman el tiempo de dejarme un lindo review.

¡Y a quiénes sólo leen también, gracias por seguir mi historia! ^^

~ Cindy Elric ~